Maestro e intelectual: lector actual de realidad y visionario de mundos
Maestro e intelectual: lector actual de realidad y visionario de mundos
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El maestro e intelectual ha sido reconocido como “pensador de época” por ser quien conoce, se dedica al estudio y a la reflexión crítica, por ser un personaje dotado de características especiales y sobre todo por el poder que ha venido ejerciendo en la sociedad; además, por el compromiso vital con la realidad histórica en que ha vivido, por los trabajos desempeñados y por la responsabilidad que tiene con la educación en la construcción de proyectos de vida fundamentales para los jóvenes.
El maestro e intelectual es quien debe retomar el liderazgo, reconociéndose como sujeto con una responsabilidad social, histórica, política y pública que le permite valorar su territorio, el medio ambiente y tener arraigo por su región. El maestro e intelectual está llamado a desarrollar autonomía y pensamiento crítico desde el aula, a ser un referente transformador de realidad, constructor crítico de imaginarios y nuevas verdades que respondan a la lógica de la vida en humanidad para las futuras generaciones.
El carácter de maestro e intelectual exige hoy hacer uso de la autonomía educativa a partir de la resignificación del saber pedagógico y la construcción colectiva de un currículo que responda a las necesidades del contexto. Pues la intelectualidad permite constituirse en sujetos visionarios que amplían las miradas hacia nuevos horizontes y posibilitan otras lecturas de mundo.
Corresponde al maestro e intelectual construir comunidad de hablantes partiendo de la cohesión social, desde donde recupere la memoria histórica y se constituya en fuerza movilizadora de pensamiento que fortalezca la labor educativa en función de proyectos de vida esperanzadores.
El maestro e intelectual restituye su valor en la medida que forma para la vida, que no enseña contenidos, sino que forma en las posibilidades del sujeto, fortalece las potencialidades y desarrolla pensamiento crítico, lo cual le exige actuar como sujeto crítico, que toma posturas y adquiere compromiso con los otros desde donde asume una función pública y trabaja para transformar, al mismo tiempo que contribuye con propuestas que ayuden a fortalecer el proyecto histórico de la realidad actual.
El maestro y el intelectual está llamado a leerse en diferentes roles, analizarse en diferentes disciplinas y más allá de su profesión, desafiar y compensar saberes ocultos, permitiendo así un mundo de posibilidades para la realización personal. El maestro e intelectual restituye el lugar político y gnoseológico en la sociedad a partir de las nuevas relaciones humanas que construya en colectivo y buscando nuevos significados y referentes de realidad que posibiliten sentido en los proyectos de vida de los jóvenes.
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