Energías alternativas en Colombia, con énfasis en los biosistemas integrados
Energías alternativas en Colombia, con énfasis en los biosistemas integrados
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Colombia, como país en vías de desarrollo, sigue buscando encaminar su futuro energético en tecnologías renovables que no dependan de la volatilidad de los precios del petróleo, ya que sus reservas actuales tan solo suplirán la demanda interna en el corto plazo (SNE - PRC, 2007; Portafolio. 2008); en el caso del carbón y gas natural, se cuenta con reservas suficientes para el próximo decenio pero tienen la problemática de la producción de gases de efecto invernadero. Tradicionalmente, Colombia ha estado a la vanguardia en el uso de energía hidroeléctrica. No obstante, aunque es una energía renovable, conlleva dificultades ambientales por las grandes zonas de inundación generadas en estos proyectos que, debido a la alta biodiversidad existente, puede destruir por completo el hábitat de algunas especies únicas en el mundo (Polo et al., 2006). Por tanto, sectores públicos y privados hacen esfuerzos por adoptar diversos tipos de energías renovables (por ejemplo la energía eólica) (EPM, 2007). Existe pues un interés en el desarrollo de proyectos piloto pequeños con el fin de probar las tecnologías en el país. En los océanos podemos distinguir dos tipos de corrientes: las oceánicas y las corrientes inducidas por mareas. Las corrientes oceánicas se presentan por diversas causas, entre ellas el viento, las diferencias de temperatura y de salinidad, y la rotación de la tierra (Polo et al., s.f.). Según el CVN (s.f.), Colombia es una potencia en energías alternativas, pero el agotamiento de las fuentes tradicionales de energía (combustibles fósiles) ha puesto a la mayoría de países del mundo a encontrar soluciones en energías alternativas. Colombia tiene un gran potencial en la generación de este tipo de energías por su posición geográfica y ya está trabajando en ello. Las energías alternativas o renovables son las que se aprovechan directamente de recursos considerados inagotables como el sol, el viento, los cuerpos de agua, la vegetación y el calor interior de la tierra. Vale la pena aclarar que el hecho de que una energía sea renovable no implica que no produzca efecto invernadero debido a la producción de CO2 u otras sustancias propias de la combustión. Lo que si sucede es que la generación a partir de plantaciones ya ha compensado durante el cultivo por absorción de CO2 y producción de O2 el impacto que generará durante la combustión. (J. C. Garrido-Marulanda, com. pers., 2012) La Agencia Internacional de Energía (AIE) afirma que la base de la vida moderna del mundo depende en un 80% del petróleo y que a medida que los países se industrializan y sus poblaciones aumentan, también crece el consumo de energía. En Colombia la producción de energía primaria proviene de la hidroelectricidad, por la abundancia de agua en la mayoría de zonas del país, y en un segundo lugar de los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón), cuyas reservas ya se están agotando. Por eso el Gobierno colombiano en los últimos años ha invertido en el desarrollo y aplicación de tecnologías alternativas de producción de energía, que funcionen con recursos renovables, para dar solución al problema de la crisis energética mundial y contribuir a un medio ambiente más limpio. (CVN, s.f.)
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