Néstor Daniel Roselli
La edad como categoría identicatoria y
clasicatoria de personas según diferentes grupos
etarios
Age as a category to identify and classify people according to dierent age-
groups
12
Tempus Psicológico
Artículo de investigación
Recibido: 09/05/2023 – Aprobado: 02/06/2023 - Publicado: 30/06/2023
ISSN - 2619-6336
DOI: https:/doi.org/10.30554/tempuspsi.6.2.4854.2023
Tempus Psicológico
13
Esta investigación se propone
analizar la importancia de la edad como
criterio identicatorio y clasicatorio
de las personas, en comparación con
otras categorías. En la primera fase
los participantes (183 jóvenes, 266
adultos y 218 adultos-mayores) tenían
que dividir en dos grupos un set de
ocho fotos de personas de diferente
edad, sexo, expresividad psicológica y
características sociales, de acuerdo con
un criterio justicatorio personal. Los
resultados muestran que la edad y el
sexo son los criterios más empleados por
los tres grupos etarios; las referencias
psicológicas y sociales lo son en menor
grado. Más allá de estas coincidencias,
también hay diferencias signicativas
respecto al peso diferencial otorgado
a cada criterio. La fase II es un
complemento de la anterior. El objetivo
es comparar los distintos grupos etarios
que los mismos participantes distinguen
dentro de una serie de siete fotos de
edad ascendente en un continuum niña-
anciano. Se constatan, aquí también,
coincidencias y diferencias entre
jóvenes, adultos y mayores.
Palabras Clave: identidad personal,
identidad etaria, categorización social,
grupos sociales, grupos etarios.
This research aims to analyze the
importance of age as a criterion to identify
and classify people, in comparison
to other categories. In the rst phase,
participants (183 young students, 266
adults and 218 old people) had to classify
a set of eight pictures of individual people
from dierent age, sexe, expressive
psychological characteristics and social
characteristics in two groups, according
to a personal classifying criterion. Results
showed that age and sexe were the most
important references used to classify
people, and, with less degree, sociological
and psychological features. Beyond these
coincidences, there are many dierences
between the age-groups concerning the
frequencies of each criterion. The second
phase is a complement to the previous
one. The objective is to compare the
dierent age groups that the participants
themselves distinguish within a series
of seven ascending age photos in a
child-elder continuum. Here, as well,
coincidences and dierences between
young people, adults and seniors are
noted.
Keywords: personal indentity, age
identity, social categorisation, social
groups, age groups.
Resumen
Abstract
Tempus Psicológico
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Centro de Investigaciones en Psicología y Psicopedagogía, Universidad Católica Argentina. Correo: nestorrose-
lli@uca.edu.ar ORCID: https://orcid.org/0000-0002-7313-4566
Nota de agradecimiento: El autor agradece la colaboración prestada por docentes y adscripto/as
de la Facultad de Psicología y Psicopedagogía de la UCA en la recolección de los datos.
La edad como categoría identicatoria y clasicatoria de
personas según diferentes grupos etarios
Para citar este artículo
Roselli, N.D. (2023). La edad como categoría identicatoria y clasica-
toria de personas según diferentes grupos etarios. Tempus psicológico,
6(2), 14-26. https:/doi.org/10.30554/tempuspsi.6.2.4854.2023
Néstor Daniel Roselli
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La categorización social de las personas a través de diversas categorías descriptivas es un
capítulo central de la psicología social (Prati et al., 2021). En efecto, el recurrir a determinadas
categorías clasicatorias permite ordenar la realidad, facilitando la lectura de esta. El hecho de que
estas categorías descriptivas son compartidas socialmente hace que la percepción del mundo no sea
un producto individual, sino una construcción social (Bocanegra, 2017). Es precisamente por esto que
se habla de categorización social.
La identicación y clasicación de la realidad no se reere solo a las personas; la categorización
social abarca también a objetos del mundo físico. Llamar ave a todo animal con alas que vuela,
o vehículo a todo medio de transporte remite también a un proceso social de ordenamiento y
sistematización social de la realidad (Vivas et al., 2020, 2021).
Estos etiquetamientos no son inocuos, ya que crean identidad y pertenencia de grupo (Trepte
y Loy, 2017). Por ejemplo, llamar joven o viejo a una persona conere una identidad grupal, creando
expectativas (lo que se espera de esa persona). En el fondo estos etiquetamientos están en la base
de las relaciones intergrupales. Las categorías clasicatorias crean identidad: lo que yo soy y lo que
el otro es (o sea lo que yo no soy), orientando el comportamiento conmigo mismo y con los demás.
Es por esto por lo que puedo reconocer y diferenciar mis pertenencias grupales (endogrupos) de las
pertenencias ajenas (exogrupos) (Kawakami et al., 2021).
Las categorías más usuales a la hora de otorgar identidad y clasicar a las personas son, sin
duda, el sexo y la edad, pero también juega el aspecto físico, la vestimenta, la actitud psicológica,
entre otros, dependiendo del acceso que se tenga (presencia real, imágenes, narrativa verbal). El sexo
(en cuanto condición biológica) es una variable dicotómica y relativamente inmodicable a lo largo
de la vida. La edad tiene límites menos precisos y es muy variable a lo largo del ciclo vital. En
relación con la distinción endogrupo-exogrupo a la que se ha hecho referencia, es importante tener
presente que las categorizaciones involucran tanto a la persona que es objeto de estas, como al sujeto
perceptor. En otras palabras, las categorizaciones varían según las personas a las que se aplican, pero
también dependen de quienes son los sujetos perceptores (Rhodes y Baron, 2019). Es precisamente
la interrelación entre sujeto-perceptor y objeto de percepción lo que constituye el eje central de la
investigación que se reporta.
Es importante ubicar el presente estudio en el marco del desarrollo de la línea de investigación
sobre representación social de las edades de la vida, iniciada hace varios años. La idea de base de
este desarrollo es que hay una construcción social de las distintas etapas evolutivas y que dicha
construcción depende de la propia etapa evolutiva, o sea que estas representaciones varían según
las distintas edades. Esto es así por la condición temporal intrínseca del desarrollo psicobiológico. A
medida que las personas avanzan en el desarrollo vital aumenta la temporalidad pasada y disminuye la
perspectiva futura, a la inversa de lo que ocurre con el joven, que percibe que le queda mucho tiempo
por delante. Pero esta evolución no es lineal. Así, si bien los jóvenes privilegian una temporalidad
presente hedonista, sus metas futuras son de plazo relativamente cercano; recién con la adultez esta
perspectiva se ensancha, volviéndose a reducir con la vejez, momento donde cobra predominancia la
percepción del pasado, sobre todo con una visión centrada en las experiencias placenteras (Baikeli et
al., 2021; Gagnon-Harvey et al., 2021; Laureiro-Martinez et al., 2017).
Introducción
Edad como categoría
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Entendiendo la representación social como un conocimiento pre-lógico, inconsciente, poco
sistemático y con una impronta afectiva-emocional, las primeras investigaciones sobre representaciones
de la vida apelaron a una técnica muy utilizada en los estudios de representación social: la asociación
libre de palabras. Así, en una de las primeras investigaciones (Autor, 2015) se ha comparado el
campo semántico resultante de cinco palabras asociadas libremente a las palabras inductoras: niño,
joven, adulto, anciano, en una muestra de estudiantes universitarios (18-25 años). Un estudio análogo
(Autor, 2016) abordó explícitamente la comparación entre una muestra de jóvenes y una de personas
mayores (más de 65 años), permitiendo detectar diferencias perceptuales signicativas, entre ellas
una visión altamente idealizada que los adultos mayores tienen de los jóvenes y, recíprocamente, una
mirada estereotipada de estos respecto a los mayores centrada en los problemas físicos más que en la
experiencia de soledad y abandono, que sí reportan los de mayor edad. Como puede presumirse, estas
incongruencias afectan negativamente las relaciones intergeneracionales.
En una investigación posterior (Autor, 2022) se agregó una nueva muestra de comparación
inter-etaria: adultos (40-55 años). El estímulo inductor fue, en este caso, un set de seis fotos de
personas: niña, joven, adulto y anciana (y dos fotos grupales distractoras), debiendo los participantes
decir lo que veían, o sea describir el contenido de cada foto. La edad y el sexo fueron las referencias
más frecuentes de los tres grupos etarios en las fotos individuales, seguidas de referencias sociológicas
(profesión, vestimenta) y psicológicas (actitud, expresión gestual). Se encontraron coincidencias y
disidencias, tanto inter-fotos, como inter-grupos etarios. Las disidencias más signicativas fueron
entre la foto de la anciana y las restantes, y entre la muestra de adultos-mayores y las otras muestras
etarias.
En otra investigación (Autor, 2018) se analizaron los criterios clasicatorios de grupos de
fotos de ocho personas, manera de constituir dos sub-grupos según un criterio justicatorio, esto en
una muestra de jóvenes universitarios. En esta oportunidad se compararon dos condiciones: la mitad
de la muestra debía clasicar un set de cuatro fotos de jóvenes y cuatro fotos de adultos, mientras
que la otra mitad el set propuesto era de cuatro fotos de jóvenes y cuatro de adultos-mayores. Se
solicitaban cuatro criterios clasicatorios. También aquí el sexo y la edad eran los criterios más
recurrentes, seguido de criterios sociales y actitudinales. Pero hubo diferencias notorias entre el set
jóvenes-adultos y el de jóvenes-adultos mayores, sobre todo en la relación entre sexo y edad como
criterio privilegiado, constatándose el predominio del sexo en el primer set, y de la edad en el segundo.
Si se tiene en cuenta que el sexo es una constante y la edad una variable, se concluye que esta gana
protagonismo en cuanto la diferencia etaria es notoria (set jóvenes-mayores), o sea que la edad juega
como criterio clasicatorio central en función de una distancia comparativa relativa (a mayor distancia
comparativa, mayor visibilidad del criterio). En otras palabras, la edad juega como criterio identitario-
clasicatorio no en misma, sino en función de la distancia comparativa (a mayor distancia, mayor
predominancia).
Los antecedentes reseñados son el fundamento de la investigación que es objeto de este reporte,
que consta de dos fases. Si bien el dispositivo instrumental de la primera fase es análogo al aludido en
el párrafo anterior (cuatro criterios clasicatorios de sets de ocho fotos), en esta oportunidad (fase I) se
comparan tres muestras de participantes: jóvenes, adultos y adultos-mayores. Aquí también se ofrecen
sets que integran fotos de distintas edades; a los referidos sets de jóvenes-adultos y jóvenes-adultos
Roselli, N.D.
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mayores, se incluye además un set de fotos de adultos-adultos mayores. De esta manera se cubren
todas las posibilidades de distancia relativa, tanto en lo que hace a las imágenes de los sets, como a la
edad de los participantes. Esta mayor complejidad del diseño redunda sin duda en conclusiones más
rmes.
La fase II, complementaria de la anterior, implica un diseño muy simple, pero que permite
extraer conclusiones valiosas sobre la representación social de cuáles son las etapas de la vida y de
sus límites cronológicos. En este caso, se trata de discriminar diferentes grupos etarios reconocibles
dentro de un continuum cronológicamente ascendente de siete fotos de personas (de una niña a una
anciana), trazando las líneas divisorias pertinentes. También aquí se comparan las respuestas de tres
muestras de grupos etarios diferentes (jóvenes, adultos y mayores). Estos interrogantes ya habían sido
planeados en el pasado (Autor, 2015), pero ahora se retoma con un dispositivo metodológico muy
simple: denir límites etarios en una serie cronológicamente ascendente de siete fotos de personas (de
una niña a un anciano).
Fase I
Objetivo
El objetivo de esta fase es determinar cuáles son los diferentes criterios clasicatorios de fotos
de personas empleados por diferentes grupos etarios: jóvenes, adultos y adultos-mayores. Obviamente,
la hipótesis es que, si bien hay ciertas coincidencias, la propia pertenencia a un grupo etario determina
diferencias signicativas.
Método
Participantes
Se comparan tres muestras: 183 jóvenes (18-25 años), 266 adultos (40-55 años) y 218 adultos-
mayores (más de 65 años). El muestreo fue intencional no-probabilístico. Los participantes, en el
primer caso, fueron estudiantes universitarios; los de los otros grupos etarios fue una selección
individual libre dentro de su entorno realizada por estudiantes colaboradores independientes.
En la recolección de los datos se siguieron las normas éticas vigentes en la comunidad cientíca
y prescripta por las agencias de acreditación, entre ellas el Consejo Nacional de Investigaciones
Cientícas y Técnicas (CONICET).
Instrumento
Se aplicaron tres sets distintos de ocho fotos de personas (N, R y S), balanceando
sistemáticamente en cada uno el sexo, la edad, el aspecto social (vestimenta y rasgos físico-sociales),
y el aspecto psicológico (actitud y estado de ánimo). N incluía fotos de jóvenes y adultos; R fotos
de jóvenes y adultos-mayores; S fotos de adultos y adultos-mayores. Dentro de cada grupo etario los
tres sets fueron aplicados en proporción similar; de todas maneras, las desigualdades relativas fueron
controladas a través de un análisis de porcentajes.
Edad como categoría
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Procedimiento
El procedimiento se ajustó a la siguiente consigna: “A continuación se presentan 8 fotos de una
serie de personas. La tarea consiste en agruparlas en dos grupos según algo que tengan en común. De
hecho, hay diferentes criterios de clasicación. Los grupos no necesariamente deben tener la misma
cantidad de fotos. Así, los dos grupos de fotos pueden ser de 4-4, 5-3, 6-2, o 7-1. En la parte para
responder hay lugar para formular cuatro clasicaciones, pero no es necesario que hagas esa cantidad
si no se te ocurre ningún otro criterio clasicatorio”.
Las respuestas eran anotadas en la hoja de respuesta por el propio participante o por el
administrador.
Análisis de datos
Los datos fueron ingresados en una planilla SPSS, utilizándose dicho programa para el análisis
descriptivo e inferencial. El análisis prioriza el primer criterio clasicatorio; también se analiza en
forma independiente cada uno de los criterios utilizados en las cuatro clasicaciones. Como las tres
muestras son de tamaño distinto, el análisis comparativo inter-grupos se realiza en base a porcentajes,
al igual que el análisis inter-sets.
Básicamente el análisis compara los tres grupos etarios, rescatando coincidencias y diferencias,
discriminando entre los tres sets de fotos (N, R, S). Para facilitar la comparabilidad, además de los
valores absolutos, se incluyen los valores relativos (porcentajes).
La lectura de los resultados apunta a detectar tanto tendencias descriptivas, como diferencias
estadísticamente signicativas; en este caso se recurre a la prueba de chi-cuadrado, apta para variables
nominales en muestras independientes.
Resultados
La tabla 1 presenta los valores, absolutos y en porcentajes, de los criterios de la primera
clasicación realizada por las tres muestras etarias en cada uno de los sets de fotos (N, R y S). La
primera clasicación es la que reviste particular relevancia.
Tabla 1.
Frecuencias (y sus correspondientes porcentajes) de los criterios empleados por la muestra de
jóvenes, adultos y adultos mayores en la primera clasicación de los tres sets de fotos.
N (N%) R (R%) S (S%) Total Categoría
(TC%)
Jóvenes Sexo 23 (46.0%) 9 (17.3%) 26 (32.1%) 58 (31.7%)
Edad 6 (12.0%) 30 (57.7%) 18 (22.2%) 54 (29.5%)
Vestimenta 9 (18.0%) 2 (3.8%) 2 (2.5%) 13 (7.1%)
Accesorios 0 1 (1.9%) 13 (16.0%) 14 (7.6%)
Referencia Social 3 (6.0%) 4 (7.7%) 1 (1.2%) 8 (4.4%)
Referencia Psicológica 5 (10.0%) 4 (7.7%) 15 (18.5%) 24 (13.1%)
Rasgo Físico 2 (4.0%) 04 (4.9%) 6 (3.3%)
Roselli, N.D.
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Otro 2 (4.0%) 2 (3.8%) 2 (2.5%) 6 (3.3%)
Total Muestral 50 (100%) 52 (100%) 81 (100%) 83 (100%)
Adultos Sexo 47 (63.5%) 17 (17.0%) 27 (29.7%) 91 (34.3%)
Edad 7 (9.5%) 51 (51.0%) 34 (37.4%) 92 (34.7%)
Vestimenta 7 (9.5%) 8 (8.0%) 1 (1.1%) 16 (6.0%)
Accesorios 0 6 (6.0%) 7 (7.7%) 13 (4.9%)
Referencia Social 1 (1.4%) 5 (5.0%) 4 (4.4%) 10 (3.8%)
Referencia Psicológica 7 (9.5%) 6 (6.0%) 13 (14.3%) 26 (9.8%)
Rasgo Físico 1 (1.4%) 1 (1.0%) 2 (2.2%) 4 (1.5%)
Otro 4 (5.5%) 6 (6.0%) 3 (3.3%) 13 (4.9%)
Total Muestral 74 (100%) 100 (100%) 92 (100%) 265 (100%)
Mayores Sexo 31 (44.3%) 14 (17.1%) 13 (19.7%) 58 (26.6%)
Edad 6 (8.6%) 40 (48.8%) 20 (30.3%) 66 (30.3%)
Vestimenta 8 (11.4%) 8 (9.8%) 0 16 (7.3%)
Accesorios 0 1 (1.2%) 1 (1.5%) 2 (0.9%)
Referencia Social 8 (11.4%) 5 (6.1%) 3 (4.5%) 16 (7.3%)
Referencia Psicológica 8 (11.4%) 5 (6.1%) 25 (37.8%) 38 (17.4%)
Rasgo Físico 6 (8.6%) 5 (6.1%) 1 (1.5%) 12 (5.5%)
Otro 3 (4.3%) 4 (4.8%) 3 (4.5%) 10 (4.6%)
Total Muestral 70 (100%) 82 (100%) 66 (100%) 218 (100%)
Fuente: elaboración propia.
Resulta evidente que el sexo y la edad son los criterios más utilizados en la primera clasicación
por los tres grupos etarios, seguidos de las referencias psicológicas y de las referencias sociales. Los
adultos-mayores registran valores más bajos en sexo y más altos en ambos tipos de referencias (chi*
p<0,05). Las referencias psicológicas aluden a la expresión de alegría-seriedad y a la actitud personal
buena-mala. Las referencias sociales se reeren al nivel social y al tipo de profesión u ocupación. Aquí
cabe advertir que la vestimenta (formal-informal) también puede sumarse a las referencias sociales,
por cuanto los entrevistados las consideran en general indicadores de nivel social-ocupación.
La discriminación entre los tres sets de fotos es importante porque implican distinto grado de
diferencia etaria entre las fotos de cada set y también posibles identicaciones diferenciales entre los
sujetos respondientes y las fotos de su misma edad. La distancia etaria entre las fotos es una variable
que interactúa con la discriminación por sexo, que es una condición constante. Así, los valores de edad
son maniestamente más altos, en los tres grupos etarios, en R que, en N y S, explicable por la mayor
distancia etaria entre las fotos de R. De todas maneras, esta mayor saliencia de la edad en dicho set es
mayor en los jóvenes y adultos que en los adultos-mayores (chi* p<0,05).
Si se compara edad con sexo en los tres sets, se advierte que, en los tres grupos etarios, N
registra valores signicativamente más altos en sexo (respecto a edad), invirtiéndose esta relación en
R y presentando un cierto equilibrio en S. En otras palabras, cuando la distancia etaria entre las fotos
es mayor (R), la edad prima por sobre el sexo, sobre todo en los jóvenes. En S este predominio se
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atenúa en general.
La tabla 2 presenta los valores de frecuencia totales de cada uno de los criterios utilizados por
las tres muestras en las cuatro clasicaciones, en los tres sets de fotos (N, R y S).
Tabla 2.
Frecuencias (y sus correspondientes porcentajes) totales de cada uno de los criterios empleados por
la muestra de jóvenes, adultos y adultos mayores en las cuatro clasicaciones. Sólo se consideran
Sexo, Edad, Vestimenta, Referencia social y Referencia psicológica.
N (N%) R (R%) S (S%) Total Categoría
(TC%)
Jóvenes Sexo 35 (70.0%) 24 (46.2%) 62 (76.5%) 121 (66.1%)
Edad 29 (58.0%) 46 (88.5%) 58 (71.6%) 133 (72.7%)
Vestimenta 34 (68.0%) 26 (50.0%) 20 (24.7%) 80 (43.7%)
Referencia Social 9 (18.0%) 11 (21.2%) 10 (12.3%) 30 (16.4%)
Referencia Psicológica 30 (57.4%) 22 (36.8%) 55 (67.9%) 107 (58.5%)
Total Muestral 50 (100%) 52 (100%) 81 (100%) 183 (100%)
Adultos Sexo 63 (85.1%) 67 (67.0%) 55 (59.8%) 185 (69.8%)
Edad 34 (45.9%) 87 (87.0%) 67 (72.8%) 188 (70.9%)
Vestimenta 61 (82.5%) 48 (48.0%) 17 (18.5%) 126 (47.5%)
Referencia Social 12 (16.3%) 27 (27.0%) 24 (26.2%) 63 (23.8%)
Referencia Psicológica 49 (66.2%) 35 (35.0%) 49 (53.2%) 133 (50.2%)
Total Muestral 74 (100%) 100 (100%) 92 (100%) 265 (100%)
Mayores Sexo 43 (61.4%) 38 (46.3%) 23 (34.8%) 104 (47.7%)
Edad 28 (40.0%) 69 (84.1%) 38 (57,6%) 135 (61.9%)
Vestimenta 34 (48.6%) 25 (30.5%) 9 (13.6%) 68 (31.2%)
Referencia Social 22 (31.4%) 21 (25.6%) 16 (24.2%) 59 (27.1%)
Referencia Psicológica 39 (55.7%) 39 (47.5%) 52 (78.7%) 130 (59.6%)
Total Muestral 70 (100%) 82 (100%) 66 (100%) 218 (100%)
Fuente: elaboración propia.
Los valores sumados de las cuatro clasicaciones coinciden, en general, con los de la primera
clasicación. Los criterios más invocados son sexo, edad, referencia social (incluida vestimenta) y
referencia psicológica, con diferencias menos marcadas que las halladas en la primera clasicación,
lo cual es esperable tratándose de la suma de las cuatro clasicaciones. Al igual que lo encontrado
en la primera clasicación, las frecuencias (porcentajes) de sexo son, respecto a edad, más altas en
N que en R, donde la proporción se invierte, registrando S valores intermedios. Esto ocurre en los
tres grupos etarios; sin embargo, en el total general de los tres sets, la utilización de la edad y el sexo
como criterios clasicatorios es menos frecuente en los adultos-mayores que en los jóvenes y adultos,
especialmente en lo que se reere a sexo (chi* p<0,05). A su vez, las referencias sociales (incluida
vestimenta) son más frecuentes en los adultos, a la inversa de las referencias psicológicas.
Roselli, N.D.
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Discusión
Resulta evidente que la edad y el sexo son los criterios clasicatorios de personas más
empleados. Se trata de la inter-relación entre dos tipos de factores: el sexo es una condición constante,
en tanto que la edad es una condición variable. Esto determinó que se utilizaran tres sets distintos de
fotos en cuanto a la condición etaria, en función de una mayor o menor distancia cronológica entre
las personas, manteniendo constante la variabilidad por sexo; pero también los tres sets sirvieron para
controlar la posible identicación de la edad de los sujetos encuestados con la de las personas de las
fotos; por eso hay fotos de jóvenes, adultos y adultos-mayores en dos de los tres sets.
Los datos muestran que la distancia generacional de las fotos juega un rol determinante en
utilizar al sexo o a la edad como criterio clasicatorio prioritario. A mayor distancia cronológica, la
edad, como condición variable, aventaja al sexo, que una constante biológica; a menor distancia las
proporciones se invierten. En otras palabras, el sexo es más invocado como criterio diferenciador en
el set de fotos de jóvenes y adultos (N) que en el de jóvenes y adultos-mayores (R) (chi* p<0,05), a la
inversa de lo que ocurre con la edad (chi* p<0,05). Aunque esto ocurre en los tres segmentos etarios,
se observa que tanto el sexo como la edad tienen en general, en los adultos-mayores, menor saliencia a
la hora de su utilización como criterio clasicatorio (chi* p<0,05). En el caso especíco de la edad, los
jóvenes y adultos recurren con más frecuencia a esta categoría diferenciadora cuando la clasicación
involucra personas mayores (R y S); los adultos mayores lo hacen con menor frecuencia. Se diría que
los jóvenes y adultos otorgan más importancia a la diferencia etaria cuando el set de fotos involucra
personas mayores.
En cuanto a las referencias sociales (incluida la vestimenta), estas son más frecuentes en los
jóvenes y los adultos, lo que puede interpretarse como una mayor propensión a considerar los aspectos
que identican a las personas como actores sociales (nivel social, ocupación), sobre todo cuando tal
distinción involucra a fotos de jóvenes y adultos (N). O sea que los jóvenes y adultos apelan más a
criterios de clasicación social, especialmente cuando el set es de fotos de personas jóvenes y de
adultos. En cambio, cuando el set involucra fotos de adultos-mayores las referencias sociales de estos
grupos etarios disminuyen.
Las referencias psicológicas son importantes para los tres grupos etarios, aunque se aprecia
una tendencia más acentuada por parte de los adultos-mayores, lo que hablaría de una percepción más
aguda de los estados emocionales y actitudinales de las personas.
Estos resultados son ampliamente coincidentes con los hallados en la investigación ya
mencionada (Autor, 2018), especialmente en la comparación entre N y R en jóvenes, donde se constató
una relación inversa entre sexo y edad en función de la distancia etaria entre las fotos de cada set. En
la presente investigación se observa que esta relación, en el caso de los adultos-mayores, es menos
extrema. En general, las respuestas de los adultos ocupan un lugar intermedio, en especial en el set S,
que incluye fotos de adultos y de adultos-mayores. También en esto los resultados coinciden con los
de otra de las investigaciones citadas (Autor, 2022), referida a la descripción de fotos individuales,
donde la foto de la anciana recibía, de parte de los jóvenes, mayores frecuencias en edad que la
recibida de parte de los adultos-mayores, a la inversa de lo que ocurría con sexo.
En conclusión, la pertenencia etaria genera coincidencia, pero también disidencias en el empleo
de los criterios clasicatorios de los distintos sets de fotos. Coinciden en el mayor peso otorgado en
general a la edad y el sexo, en primer lugar, y a las referencias sociales y psicológicas, en segundo
lugar. Hay también coincidencias que aparecen cuando se analizan las respuestas en función del tipo
Edad como categoría
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de set (N, R, S). Aquí la distancia generacional entre las fotos juega en general un papel importante:
a mayor distancia, mayor saliencia de la edad por sobre el sexo, y viceversa. Resulta evidente que
la variable edad interactúa con la constante sexo, donde la visibilidad de una u otra depende de la
distancia etaria de las fotos. Con todo, no es lo mismo la cercanía etaria joven-adulto (N) que la de
adulto-adulto mayor (S); la segunda involucra más énfasis en la edad como criterio diferenciador, o
sea que la presencia de fotos de mayores otorga más peso a la diferenciación etaria en relación con la
diferenciación por sexo.
Dentro de esta discriminación entre N, R y S, los distintos grupos etarios mantienen ciertas
diferencias, especialmente entre los jóvenes y los adultos-mayores, donde el peso de la edad y el sexo
como criterio diferenciador es menos marcado. En cuanto a las referencias sociales y psicológicas, se
constata mayor predominio de las primeras en los jóvenes y adultos, y una cierta tendencia al empleo
de referencias psicológicas por parte de los adultos-mayores. Los jóvenes y los adultos serían más
proclives a las categorizaciones sociales; los adultos-mayores a las atribuciones psicológicas, aunque
este aspecto requeriría mayor profundización empírica.
El mayor mérito de este estudio es haber permitido avanzar, de modo sistemático, en una
comparación inter-etaria del proceso de clasicación de personas, apuntando a detectar características
descriptivas diferenciadoras. Algunas de estas características son estadísticamente signicativas; otras
deben ser consideradas indicadores de tendencias que requerirían mayor apoyo empírico. En cualquier
caso, todas son relevantes desde un punto de vista teórico para comprender mejor el papel de la edad
de pertenencia como variable diferenciadora del proceso de categorización y clasicación social.
Una dicultad encontrada, que marca una limitación, es el tamaño muestral diferente de cada
grupo etario y de los distintos sets, lo que obliga a recurrir, en el análisis de los datos, a valores
relativos o porcentajes. De todos modos, se prerió optar por conservar la riqueza del relevamiento
antes que recurrir a una homogeneización muestral que implicara prescindir de numerosos casos.
Otra limitación pueden ser ciertos sesgos ltrados en la elección de las fotos de los distintos
sets. Por más que se hayan balanceado sistemáticamente los factores más importantes a controlar
(sexo, edad, aspecto social, actitud psicológica), resulta difícil controlar la ingerencia de factores
espúreos, como por ejemplo los accesorios y ciertos rasgos físicos (peso, cabello); eso demandaría
ampliar el espectro de las fotos ofrecidas.
Fase II
Objetivo
Comparar el reconocimiento que los jóvenes, adultos y mayores hacen de los diferentes grupos
etarios reconocibles dentro de un continuum de siete fotos de personas cronológicamente ascendente
(desde la foto de una niña a otra de un anciano). Se esperan encontrar diferencias signicativas entre
las muestras.
Método
Participantes
Se comparan tres muestras: jóvenes (93), adultos (149) y mayores (102), todos de nivel
socioeducativo medio. La participación fue individual, voluntaria (con consentimiento informado) y
Roselli, N.D.
Tempus Psicológico
23
anónima.
Instrumento
Una serie de siete fotos cronológicamente ascendente de personas, desde la de una niña hasta
la de un anciano.
Procedimiento
Cada participante debía trazar primero una línea vertical divisoria en la serie continua de siete
fotos de personas de edad ascendente (de niña a anciano), para formar así dos grupos: las de menor y
las de mayor edad. La consigna era: “Divida la siguiente serie de siete fotos de personas de diferente
edad en dos grupos. Para ello trace una línea vertical divisoria donde corresponda”.
Inmediatamente debía trazar dos líneas divisorias, diferenciando así tres grupos etarios. Luego
trazar tres líneas y, nalmente, cuatro líneas.
Resultados
Las tablas 3, 4, 5 y 6 presentan los resultados obtenidos según 1, 2, 3 y 4 líneas divisorias.
Solo se incluyen las frecuencias mayores, con sus respectivos porcentajes. Cuando los porcentajes no
alcanzan el 50% se marca una echa que marca la dirección de la tendencia.
Tabla 3.
División del continuum etario en dos grupos (1 línea), según Jóvenes, Adultos y Mayores (solo se
incluyen las frecuencias mayores).
1 2 3 4 5 6 7
Jóvenes 56
N=93 60,2%
Adultos 63
N=149 42,3%
Mayores 51
N=102 50,0%
Fuente: elaboración propia
Se advierte que los adultos-mayores incluyen la cuarta foto del continuum dentro del grupo más joven,
en tanto que los otros grupos, sobre todo los jóvenes, trazan el límite etario más anticipadamente.
Tabla 4.
División del continuum etario en tres grupos (2 líneas), según Jóvenes, Adultos y Mayores (solo se
incluyen las frecuencias mayores.
1 2 3 4 5 6 7
Jóvenes 67 72
N=93 72% 77,4%
Edad como categoría
Tempus Psicológico
24
Adultos 62 86
N=149 41,6% 57,7%
Mayores 49 58
N=102 48,0% 56,9%
Fuente: elaboración propia
Los datos muestran que los jóvenes persisten en el primer límite etario, incluyendo las fotos
de la niña, el adolescente y el joven temprano en el primer grupo, mientras que los adultos y mayores
trazan el límite a una edad más precoz. En la distinción entre la condición etaria intermedia (segundo
grupo) y avanzada (tercer grupo) hay coincidencias entre los tres grupos, si bien hay una tendencia en
los adultos y mayores a señalar un límite menos extremo.
Tabla 5.
División del continuum etario en cuatro grupos (3 líneas), según Jóvenes, Adultos y Mayores (solo se
incluyen las frecuencias mayores.
1 2 3 4 5 6 7
Jóvenes 70 71 69
N=93 75,3% 77,2% 74,2%
Adultos 87 81 88
N=149 58,8% 54,7% 59,5%
Mayores 49 50 55
N=102 48,0% 49,0% 53,9%
Fuente: elaboración propia
La mayor diferencia se constata entre los mayores y los restantes grupos, sobre todo los jóvenes.
En general, la foto de la niña se diferencia de las restantes. Se reitera en los jóvenes la asociación de la
foto del adolescente y del joven precoz, constituyendo un segundo grupo; esta asociación no existe en
los mayores, para quienes hay una escisión entre la foto del adolescente y la del joven precoz. También
los jóvenes persisten en diferenciar claramente las fotos 5 y 6, dando lugar al reconocimiento de dos
grupos etarios distintos; este límite es menos denido en los adultos y los mayores.
Roselli, N.D.
Tempus Psicológico
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Tabla 6.
División del continuum etario en cinco grupos (4 líneas), según Jóvenes, Adultos y Mayores (solo se
incluyen las frecuencias mayores.
1 2 3 4 5 6 7
Jóvenes 86 72 55 67
N=93 92,5% 77,4% 59,1% 72,0%
Adultos 128 88 77 116
N=149 87,1% 59,9% 5 2 , 4 % 7 9 , 5 %
Mayores 77 56 58 55 76
N=102 77,0% 56,0% 58,0% 5 3 , 9 % 7 6 , 0 %
Fuente: elaboración propia
Los tres grupos etarios coinciden en reconocer a la foto de la niña y de la anciana (los extremos
de la serie continua) como guras separadas del resto, formando sendos grupos unipersonales.
También coinciden en asociar las fotos del adolescente y del joven precoz (sobre todo los jóvenes),
constituyendo un grupo intermedio. Por su parte, los adultos-mayores trazan el tercer límite en forma
más centrista que los jóvenes y adultos, asociando las fotos 5 y 6 en un solo grupo.
Discusión
En general, las mayores diferencias ocurren entre los jóvenes y los adultos-mayores. Los
primeros tienden a percibir como una unidad (vinculación más estrecha) las fotos de la niña, del
adolescente y del joven precoz. Los mayores tienen una visión más extendida de la temporalidad
juvenil.
En cuanto al segmento de fotos de mayor edad, los jóvenes separan más radicalmente las
fotos 6 y 7 del resto, a la inversa de lo que hacen los adultos-mayores. Se diría que estos tienen una
visión más centrista, discriminando más equilibradamente los grupos intermedios del continuum; por
ejemplo, en la tabla 5 asocian la foto de la niña y del adolescente, y en la tabla 6 las fotos 5 y 6. Los
adultos se ubican en posiciones intermedias.
Estos resultados son bastante coincidentes con los hallados por los autores en la fase I de la
investigación ya citada (Autor, 2015), donde se encontró que la mayoría de los jóvenes piensan que
la juventud termina a los 26 años o antes, y la adultez (o sea el comienzo de la vejez) a los 60 o 65
años. Como se aprecia, los jóvenes denen las fronteras entre etapas del ciclo vital con edades muy
precoces. Lo contrario ocurriría conforme se avanza en la edad.
Edad como categoría
Tempus Psicológico
26
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Roselli, N.D.