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Même les jeunes filles

Dorothea Tanning


Autolesiones no suicidas. Factores de riesgo, salud mental y adolescencia

Non-suicidal self-harm. Risk factors, mental health and adolescence


Danny Cristian Ramírez Gamboa Jaime Alberto Restrepo Soto


Resumen

Los servicios hospitalarios no siempre prestan atención debida a las conduc- tas autolesivas; solo atienden intentos de suicidio fallidos. De ahí la impor- tancia de investigar estas conductas, su etiología, los factores de riesgo y por qué los adolescentes son más pro- pensos a ejecutarlas. Objetivo analizar los factores de riesgo que anteceden a la conducta autolesiva no suicida en los estudiantes de los grados décimo y undécimo de El Bordo (¿pais, ciu- dad?). Método: se estudio una muestra de 150 estudiantes de los grados déci- mo y undécimo, entre 15 a 19 años con una media de 16.09, 59 son hombres y 91mujeres. El tipo de investigación es cuantitativa no experimental, des- criptivo-relacional. Para la variable de autolesiones no suicidas se utili- zó el Inventory of Statements About Self-injury (ISAS) y para la variable de salud mental el Inventario de Sín- tomas SCL-90-R. Resultados: se de- tectan en la conducta autolesiva no suicida factores de riesgo interperso- nal e intrapersonal y problemas de sa- lud mental. Conclusiones: el factor de riesgo intrapersonal (¿sólo el intraper- sonal/y los problemas de salud mental (somatizaciones, depresión, ansiedad y psicoticismo) están relacionados con la conducta autolesiva no suicida.


Palabras clave: autolesión no suicida, factor de riesgo interpersonal, factor de riesgo intrapersonal, adolescencia, salud mental.

Self-injurious behavior escapes the gaze of hospital services, since these only provide attention to failed suicide attempts. This is why the investigation of self-injurious behavior, etiology, risk factors is of great importance and because adolescents are more prone to carry out this practice. Objective: Analyze the risk factors that precede non-suicidal self-injurious behavior in students in grades 10 and 11 of the Bordo municipality. Method: we work with a sample of 150 10th and 11th gra- de students in an age range between 15 to 19 years old with a mean of 16.09, of which 59 are men and 91 women. The type of research is quantitative, not experimental of a descriptive type. For the non-suicidal self-injury varia- ble, the Inventory of Statements About Self-injury (ISAS) is used and for the mental health variable, the SCL-90-R Symptom Inventory is used. Results: the presence of non-suicidal self-inju- rious behavior, interpersonal and intra- personal risk factors and mental health problems is evidenced. Conclusions: intrapersonal risk factor and mental health problems (somatizations, de- pression, anxiety and psychoticism) are related to non-suicidal self-inju- rious behavior.


Abstract

Keywords: non-suicidal self-harm, interpersonal risk factor, intrapersonal risk factor, adolescence, mental health.

Autolesiones no suicidas. Factores de riesgo, salud mental y adolescencia


Artículo de investigación

Recibido: 18/10/2021 – Aprobado: 22/11/2021 - Publicado: ISSN - 2619-6336

DOI: https://doi.org/10.30554/tempuspsi.5.2.4506.2022

Volumen 5-2 2022


Para citar este artículo

Ramírez, D. C. y Restrepo, J. A. (2022). Autolesiones no suicidas. Factores de riesgo, salud mental y adolescencia. Tempus psicológico, 5(2), 65-81. https:// doi.org/10.30554/tempuspsi.5.2.4506.2022


Danny Cristian Ramírez Gamboa1 Jaime Alberto Restrepo Soto2


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1 Correo: dcrg1212@gmail.com- ORCID 0000-0001-5228-260X

2 Universidad de Manizales. Correo: jaimea@umanizales.edu.co. ORCID: 0000-0003-3181-5424

Introducción


La conducta autolesiva no suicida (NSSI) se entiende como “todos los comportamientos que se realizan intencionalmente y con el conocimiento de que pueden o causarán algún grado de daño físico o psicológico a uno mismo” (Nock, 2010). La autolesión no suicida, la destrucción o mutilación intencional de tejido corporal sin intención de morir, es un problema común de salud

mental que afecta a los jóvenes. Sus consecuencias son diversas y significativas, incluidas lesiones graves, complicaciones médicas (infecciones) y mortalidad accidental (Perlman et al., 2018).

La conducta autolesiva es un tema poco tratado en las entidades de salud debido a que sola- mente un porcentaje muy bajo de personas con estas conductas consultan el servicio hospitalario (Bathel et al., 2008; Sayal et al., 2014). De hecho, se indica que de cada ocho personas que han realizado esta conducta solo una acude al servicio de urgencias. El motivo de consulta más co- mún es la sobredosis por ingesta de pastillas y conductas suicidas fallidas, lo que convierte a este fenómeno en un gran problema de salud pública está asociado con problemas de salud mental y se manifiesta comúnmente durante la adolescencia (Xavier et al., 2018).

La adolescencia es una etapa llena de cambios físicos y psicológicos; a los adolescentes se les abre el mundo, intentan conocerse y encajar en diferentes grupos sociales, y desarrollar su propia identidad. En este propósito de ser aceptado por sus pares, pueden adquirir conductas negativas como uso de lenguaje vulgar, robar, destrozar la propiedad pública y ejecutar conductas autole- sivas no suicidas (Sullivan, como se cita en Santrock, 2006. Entre el 13% y 25% de este grupo ha practicado la conducta autolesiva al menos una vez (Gong et al., 2019; Castro et al., 2016).

Carecemos en Colombia de datos del número de adolescentes que practican esta conducta, que suele ser clasificada inapropiadamente por los servicios de salud como un un intento de suicidio fallido.

La conducta autolesiva es considera como una forma de autocastigo en la que se realizan actos autopunitivos para compensar eventos que provocan sufrimiento o daño a otras personas (Ameri- can Psychiatric Association, 2014). Esta conducta se presenta a través de cortes, rasguños, golpes, quemaduras, la ingesta de pastillas y la tricotilomanía.Estos actos en la adolescencia se mantienen por un refuerzo positivo o negativo. El refuerzo positivo se genera bajo la creencia de que el suje- to merecía ser castigado, lo que genera un estado placentero, un llamado de atención de los demás o una forma de expresar el enfado. El refuerzo negativo se consigue de la regulación del afecto, la reducción de emociones desagradables y evitar los pensamientos angustiantes.

Dentro de los factores de riesgo se incluyen problemas de identidad de género y estados depre- sivos; tanto las minorías sexuales (LGTB) como las mayorías heterosexuales muestran episodios de depresión y autolesión (Irish et al., 2019). Los adolescentes que se identificaban con la pobla- ción LGTB presentaban cuatro veces mayor riesgo de autoagresión y depresión que los hetero- sexuales. Así que pertenecer a estas minorías puede asociarse fácilmente con el riesgo de presen- tar comportamiento autolesivo.

Además, los factores de riesgo, asociados a la conducta autolesiva no suicida, parten de la inte- racción que tiene el individuo con los compañeros y en especial desde la construcción de persona- lidad e identidad de género. Lo anterior puede incidir en la forma de relacionarse con las personas de su ambiente y a partir de ello se pueden generar episodios de rechazo o discriminación. Es el impacto del escenario social en sobre la autolesión, en la medida en que se puede instaurar un rechazo o discriminación, por una particularidad conductual como lo es la orientación sexual.

Astrup et al. (2017) asocian la separación paternal durante la infancia como un factor de riesgo para la conducta autolesiva no suicida en la adolescencia, añadiendo como factores la edad de los padres y el tiempo transcurrido desde la separación y la percepción de la pérdida de cohesión fa- miliar. De esta manera se genera una ruptura subjetiva en el individuo sobre la cohesión familiar, lo cual puede asociarse con la depresión o la angustia; el niño podría culparse por tal separación y provocarse autolesión en edades futuras.

Varios autores (Martínez y Stattinb, 2019; Duarte et al., 2020; Fliege et al., 2009; Webb et al., 2017) enfatizan la importancia de las experiencias vivenciadas por el individuo, en edades tem- pranas, relacionadas con la interacción con los padres y los estilos y métodos de crianza. En este sentido se entiende que los factores de riesgo están ligados a prácticas intrafamiliares a las cuales se ve expuesto el niño durante sus primeros años de vida. Aquí se pueden mencionar elementos ta- les como la comunicación, la identificación y sentimiento de comprensión, por parte de los padres o cuidadores, inclusive los historiales de abuso y maltrato. Se expone entonces que estos factores pueden ser predictores de futuras apariciones de conductas autolesivas en la medida en que tengan una repercusión significativa en el niño.

Adicionalmente se incluyen los trabajos realizados por otros autores (Agüera et al., 2018; Spires et al., 2020; Cassels et al., 2019; Mahtani et al., 2019; Cassels et al., 2018) quienes abordan temas relacionados con las dinámicas familiares, ya no desde la etapa de la infancia sino desde

la adolescencia. Se reconoce en los estudios, mencionados en el apartado anterior, que la violen- cia intrafamiliar, los historiales de abuso y maltrato al igual que las relaciones disfuncionales de pareja pueden dejar una huella mnémica en el individuo, que a futuro podrá devenir en estados depresivos y de angustia que pueden asociarse al comportamiento autolesivo. Se indica que en la adolescencia es cuando los factores de riesgo, ya mencionados hasta aquí, se pueden relacionar con los aspectos subjetivos del individuo generando así sentimientos de desaprobación, vergüen- za, culpabilidad, relaciones de apego inseguro y dificultad para establecer relaciones afectivas, lo que conllevará a una dificultad en el individuo para poder comunicar o manifestar estados de ánimo negativos.

Martínez y Stattinb (2019) señalan que la autolesión puede tener un trasfondo social dado que se asocia, en algunos casos, con prácticas sociales, cuyos desencadenantes se encuentran pre- sentes en el contexto o en la relación con pares. Específicamente en este estudio se evalúan tres subculturas: punk, gótico y rock, las cuales presentan un alto grado de conductas autolesivas entre sus miembros. Sin embargo, estas autolesiones buscan manifestar estados emocionales negativos como estrategia comunicativa para vincular a los otros en el afrontamiento de sus problemas y conflictos emocionales.

La conducta autolesiva no suicida puede responder a cuatro tipos de reforzamiento: reforza- miento automático positivo o negativo y reforzamiento social positivo o negativo. Los primeros dos hacen alusión a la creación o eliminación de estados afectivos o emocionales, mientras que los otros hacen referencia a la vinculación o evitación de terceros en sus estados afectivos o emo- cionales. Este proceso de reforzamiento en la autolesión es descrito igualmente por Nock (2010).

Por otra parte, Schwartz-Mette y Lawrence (2019) aportan a lo social como factor de riesgo ya que identifican grupos de jóvenes que se encuentran inmersos en binas o diadas que suelen tener como práctica la autolesión conjunta. Lo anterior complementa la función de los reforzadores sociales en la medida en que se pueden vincular terceros a sus estados afectivos o emocionales actuales, por medio del acto simbólico de infligir daño, generando de este modo una sensación de pertenencia, empatía, entendimiento o identificación con pares; o, visto desde otro ángulo, es una forma conjunta de liberar o desahogar sentimientos negativos por medio de la autolesión, lo cual

de cierta manera resulta siendo una fuente de regulación o control emocional. Es de destacar que, en diferentes ocasiones, estas prácticas no son aprendidas adrede o a priori, sino que son modela- das por terceros.

Hasta este punto se puede evidenciar, entonces, que la autolesión no solo es el resultado de

un estado de depresión, cuyo objetivo es ponerle fin a la propia existencia, sino que adquiere tres connotaciones adicionales: la primera, entendida como un mecanismo de respuesta aprendida del contexto por medio de la cual se quiere mitigar estados emocionales negativos y es en la autole- sión donde el individuo encuentra una forma de desahogar estos afectos; la segunda, un meca- nismo de comunicación por medio del cual el individuo pretende vincular afectivamente a otras personas a sus estados emocionales en una suerte de llamado de atención, para poder sobrellevar sus problemas; y la tercera como una práctica social de identificación con un grupo con quien se comparten ideales y pensamientos similares.

Otros autores que han indagado sobre los factores de riesgo y etológicos de la autolesión, en escenarios contextuales diferentes de los sociales o subculturas, son: Kidger et al. (2015); Lereya et al. (2013); Emerson et al. (2019); Agüera et al. (2018); Pokieser et al. (2019); y Xavier et al. (2016) quienes investigan la autolesión desde la interacción con pares, docentes, el sexo opues- to y exponen cómo estos pueden ser un factor de riesgo en la medida en que inciden en estados de ansiedad, depresión y angustia, por medio de prácticas como el bullying o acoso escolar, y el rechazo, en especial por medio de la interacción con el sexo opuesto. Claro está que los facto- res etiológicos tienen participación en estos criterios transdiagnósticos, en la medida en que hay una construcción desadaptativa de la autoimagen, las estrategias de afrontamiento y/o resolución de problemas; inclusive pueden llegar a hacer presencia características propias de la reactividad como impulsividad y agresividad, que posteriormente serán predictores de la autolesión.

McHugh et al. (2019) quienes asocian la impulsividad con la autolesión y el comportamiento suicida, planteando los factores de riesgo de la emergencia de estas conductas debido a ciertos sesgos neurocognitivos, específicamente aquellos de las funciones ejecutivas, déficit en la toma de decisión y resolución de problemas, sesgos en la memoria y atención negativa de los problemas.

Lo anterior conlleva a que el adolescente, en primera instancia, tenga una percepción negativa sobregeneralizada de los problemas, y adicionalmente se sienta sin las competencias para hacerles frente; en segunda instancia, que no cuente con el control inhibitorio suficiente, lo que conlleva a la manifestación de estas conductas.

Este estudio revela, igualmente, que la impulsividad aparece en la adolescencia como un sis- tema de reforzamiento más rápido, en el cual operan dos mecanismos: descuento por demora y descuento probabilístico. El primero hace alusión a la aparición de la recompensa de forma más frecuente, así la recompensa sea menor; en este caso se podría hablar de la autolesión como forma de eliminar los sentimientos negativos de manera inmediata. Y el descuento probabilístico hace referencia al retorno de la inversión. Es decir, que estos sentimientos de desahogo alivian un poco la carga emocional de la persona. Es de esta manera como la autolesión, independientemente de sus variaciones, pueda reforzar los sentimientos de tranquilidad. Sin embargo, se demuestra en el estudio que los sentimientos de culpa y arrepentimiento afloran después de este tipo de comporta- mientos, teniendo incluso una mayor repercusión en los estados depresivos de la persona.


Metodología

En el presente estudio se empleó un diseño cuantitativo no experimental, de tipo descripti- vo-relacional (Hernández et al., 2014), ya que su objetivo fue analizar los factores de riesgo que anteceden la conducta autolesiva no suicida en los estudiantes de los grados décimo y undécimo de El Bordo (Cauca). Se escoge este diseño ya que no se realizarán estudios con grupo control o se manipularán las situaciones para identificar el comportamiento ante dicha conducta.


Muestra


Este estudio contó con la participación de 150 estudiantes de los grados décimo y undécimo de los colegios de la cabecera municipal de Patía-El Bordo (Cauca), con una media de 16.09 años y un rango de edad de 15 a 19 años, de los cuales 59 eran hombres y 91 mujeres. Como criterio de exclusión se tuvo en cuenta que los estudiantes se negaran participar o que los padres o cuidado- res no autorizaran su participación por medio del consentimiento informado.


Procedimiento


Para la consecución de la muestra se estableció contacto con los rectores de las instituciones educativas de El Bordo (Cauca), a quienes se les presentó la investigación para que permitieran la participación. Luego se reunió a los estudiantes de los grados décimo y undécimo, por institución educativa, a través de la plataforma de Google Meet, se realiza la socialización del estudio y se obtiene la autorización de los padres. La aplicación de los instrumentos a los adolescentes tuvo una duración promedio 30 minutos y se llevó a cabo a través de la plataforma de formularios de Google, con el apoyo de los docentes directores de grupo, los cuales enviaban los enlaces de las pruebas a través de WhatsApp. La socialización y aplicación de instrumentos se realiza de manera virtual debido a la pandemia que se vive por el virus COVID-19.

Luego de la aplicación de las dos pruebas a los 150 estudiantes, se procede a realizar la elabo- ración del directorio de datos en Excel y así poder efectuar la respectiva interpretación, finalizan- do con el proceso de normalización. Por consiguiente, se realiza una interpretación referida a las normas para cada una de las pruebas. Para el inventario de declaraciones sobre autolesiones se procede a categorizar la prueba en sus dos factores: el factor de riesgo interpersonal y el factor de riesgo intrapersonal, para lo cual se trabaja con las puntuaciones naturales de cada sujeto. Para el inventario de síntomas, SCL-90-R, se procede a categorizar la prueba en las nueve dimensiones primarias y sus tres índices globales; para esta prueba se trabajan las puntuaciones promedio de cada sujeto.

Para el proceso de normalización se utilizan las transformaciones no lineales, por lo que es importante conocer la puntuación, la frecuencia, la frecuencia acumulada antes del intervalo, la frecuencia acumulada en el punto medio, la proporción y el percentil. Luego de conocer la proporción se calculan las Z-normalizadas y finalmente se obtiene el puntaje T-normalizado

(T=50+10Z). Como resultado se obtuvo una tabla de baremos para cada una de las pruebas aplica- das (Martínez-Arias et al., 2014).


Instrumentos


Para evaluar la variable de autolesión no suicida en adolescentes se utilizó la adaptación a la población Colombiana del Inventario de declaraciones sobre autolesiones (ISAS; Inventroy of Statements About Self-Injury; Ávila y Roldán, 2019). Este inventario de autoinforme evalúa la

presencia de conductas autolesivas de forma deliberada y sin intención suicida, así como las fun- ciones que tienen estos comportamientos en adolescentes (Klonsky y Glenn, 2009). El instrumen- to está compuesto por dos apartados: el primero, llamado comportamientos, contiene 7 preguntas acerca de la presencia, tipo, frecuencia e intensidad de la autolesión; el segundo, llamado funcio- nes, evalúa los factores de riesgo interpersonales e intrapersonales; consta de 30 afirmaciones que se responden en una escala de tres puntos (0 = no relevante, 1= algo relevante, 2 = muy relevan- te). El puntaje total para el factor de riesgo intrapersonal puede variar de 0 a 24 puntos, y para

el factor de riesgo interpersonal, de 0 a 36 puntos y permiten identificar el factor de riesgo que antecede a la conducta autolesiva no suicida. El ISAS, cuenta con unas propiedades psicométricas significativas en sus dos factores, intrapersonal (α=.80) e interpersonal (α= .87), lo que garantiza que la prueba tiene las propiedades necesarias para el desarrollo de esta investigación.

Para la variable de salud mental se utiliza el inventario de síntomas SCL-90-R (Gempp y Aven- daño, 2008). Está diseñado para evaluar nueve dimensiones primarias: somatizaciones, obsesiones y compulsiones, sensitividad interpersonal, depresión, ansiedad, hostilidad, ansiedad fóbica, idea- ción paranoide y psicoticismo; y tres índices globales de malestar psicológico: índice global de severidad, índice positivo de malestar y el total de síntomas positivos. El inventario está compues- to por 90 ítems de los cuales 83 responden a las dimensiones primarias y 7 ítems son adicionales. Su diseño está basado en una escala tipo Likert con cinco opciones de respuesta: nada, muy poco, poco, bastante y mucho, y se puntúa en un rango de 0 a 4. La prueba se puede aplicar a población de 13 años en adelante, la cual la convierte en una herramienta práctica para evaluar la variable de salud mental de esta investigación.


Análisis de datos


Teniendo los resultados de las pruebas aplicadas se procede a elegir el programa para realizar el análisis de los datos, el Statistical Package for the Social Sciences (IBM® SPSS). Se elige este programa debido a su facilidad de manejo y porque permite trabajar en una interfaz que admite ejecutar estadística descriptiva, regresión, estadísticas avanzadas y más; además, elaborar gráficos y tablas que facilitan análisis adicionales e interpretación de las variables y la comprobación de las hipótesis (Hernández et al., 2014).


Aspectos éticos de la investigación


Esta investigación es vigilada por el Comité de Ética de la Facultad, con el fin de verificar las consideraciones éticas del Código Deontológico y Bioético del Psicólogo. Para su cumplimiento se utilizan dos formatos de consentimiento informado: uno en el cual el representante legal de las instituciones da su aval para poder desarrollar el trabajo en su institución; el otro donde los parti- cipantes y acudientes dan su respectiva autorización para participar de la investigación. Los datos recolectados se tendrán bajo custodia y solo se utilizarán con fines investigativos, por lo cual serán presentados de forma global.

Resultados


Se contó con la participación de 150 estudiantes, de los cuales el 42,7% son del grado décimo y el 57,3% del grado undécimo de la cabecera municipal de Patía, de los cuales el 39,3% son hom- bres y el 60,7% mujeres. Se encuentran en un rango de edad de 15 a 17 años, que corresponde a la etapa de la adolescencia media y tardía.

De los estudiantes que participaron de la investigación el 70% manifiesta practicar la conduc- ta autolesiva no suicida. Dentro de las conductas autolesivas más utilizadas por los adolescentes son: rasguñarse, cortarse, quemarse, golpearse, incrustarse objetos filosos en la piel, evitar que las heridas se curen o cicatricen, morderse hasta cortar la piel, grabar símbolos o dibujos en la piel, grabar palabras en la piel, golpearse la cabeza contra algo, quemarse con un cigarrillo (ver Tabla 1).


Tabla 1

Conductas autolesivas presentes en la población


Conducta autolesiva

Porcentaje

Rasguñarse Cortarse Quemarse Golpearse

Incrustarse objetos filosos en la piel

Evitar que las heridas se curen o cicatricen,

Morderse hasta cortar la piel

Grabar símbolos o dibujos en la piel Grabar palabras en la piel Golpearse la cabeza contra algo Quemarse con un cigarrillo

14

13

13

12

12

11

7

6

6

4

2

Fuente: elaboración propia


Entre los factores de riesgo se encuentra que en relación con lo interpersonal el 54% de la pobla- ción no está en riesgo, el 28% presenta riesgo leve, el 15,3% riesgo medio y el 2,7% riesgo alto. En el factor intrapersonal, el 54% no presenta riesgo, el 28% presenta riesgo leve, el 14% está en riesgo medio y el 4% presenta riesgo alto (ver Figura 1).


Figura 1

Riesgo de los adolescentes en los factores inter e intrapersonal


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Fuente: elaboración propia


En lo relacionado con la salud mental de los adolescentes estudiados, en un alto porcentaje (ma- yor al 82,7%) no reportaron ningún trastorno. Los trastornos con riesgo leve con mayor porcentaje, aunque bajo, fueron: hostilidad, ideación paranoide y sensitividad personal. En cuanto al riesgo moderado, estuvo por debajo del 2,7%, especialmente para somatizaciones, sensitividad personal, ansiedad y psicoticismo. En consecuencia, se puede afirmar que la mayoría de los adolescentes goza de buena salud mental (ver Tabla 2).


Tabla 2

Riesgo relacionado con la salud mental



Somatizaciones

Normal

Riesgo leve

Riesgo moderado

82,7 %

14,7 %

2,7 %

Obsesiones y compulsiones

84,7 %

13,3 %

2,0 %

Sensitividad interpersonal

82,0 %

15,3 %

2,7 %

Depresión

84,0 %

14,7 %

1,3 %

Ansiedad

82,7 %

14,7 %

2,7 %

Ansiedad fóbica

83,3 %

14,7 %

2,0 %


Hostilidad

82,0 %

16,0 %

2,0 %

Ideación paranoide

82,7 %

15,3 %

2,0 %

Psicoticismo

82,7 %

14,7 %

2,7 %

Fuente: elaboración propia


De los 150 estudiantes, el 69,5% de los hombres y el 70,3% de las mujeres manifiestan haber practicado por lo menos una conducta autolesiva no suicida, encontrando que el sexo no está rela- cionado estadísticamente.

Dentro del factor de riesgo interpersonal, el 35,6% de hombres y el 23,1% de mujeres se encuentran en riesgo leve; el 20,3% de hombres y el 12,1% de mujeres riesgo medio; y el 1,7% de hombres y el 3,3% de mujeres riesgo alto. El ser hombre es un determinante estadísticamente significativo en el factor interpersonal.

Se halla que 45 estudiantes no han practicado conductas autolesivas de los cuales el 60% no se encuentra en riesgo en el factor interpersonal, el 20% se encuentra en riesgo leve, el 13,3% en riesgo medio y el 6,7% en riesgo alto. Además se encuentra que 105 estudiantes presentan con- ductas autolesivas no suicidas de los cuales el 51,4% no se encuentra en riesgo, el 31,4 está en riesgo leve, el 16,2% en riesgo medio y el 1% en riesgo alto en el factor interpersonal. La mayor prevalencia del factor se encuentra en los estudiantes que presentan NSSI, pero no está estadísti- camente relacionado con el factor de riesgo interpersonal.

En el factor intrapersonal se encuentra que de 59 estudiantes hombres el 66,1% no se encuentra en riesgo, el 23,7% están en riesgo leve, el 6,8% en riesgo medio y el 3,4% en riesgo alto. Tam- bién se identifica que de las 91 estudiantes mujeres el 46,2% no presenta riesgo, el 30,8% presenta riesgo leve, el 18,7% se halla en riesgo medio y el 4,4% en riesgo alto. El sexo esta estadística- mente relacionado con el factor de riesgo intrapersonal, donde la mayor prevalencia se encuentra en las mujeres.

De los 105 estudiantes que afirman realizar NSSI, se encuentra que el 44,8% no está en ries- go, el 33,3% presenta riesgo leve, el 16,2 riesgo medio y el 5,7% están en riesgo alto en el factor intrapersonal, con relación estadísticamente significativa con NSSI.

En la esfera de salud mental se presentan a continuación los resultaos correspondientes a los estudiantes que afirmaron realizar prácticas autolesivas no suicidas. Se encuentra que el 76,2% está en el rango normal, el 20% en el rango leve y el 3,8% en el rango moderado de la dimensión. La dimensión de somatizaciones presentó relación estadísticamente significativa con la práctica de NSSI.

En la dimensión de obsesiones y compulsiones se encuentra el 81% de los estudiantes en rango normal, 16,2% en el rango leve y 2,9% en el rango moderado. La dimensión de obsesiones y com- pulsiones no está ligada a las prácticas autolesivas no suicidas.

En la dimensión de sensitividad interpersonal se encuentra que el 79% está en el rango normal, el 18,1% en el rango leve y el 2,9% en el rango moderado. Luego de realizar la prueba de inde- pendencia de variables Chi cuadrado se identifica que tanto la dimensión de sensitividad interper- sonal como las autolesiones son variables independientes.

En la dimensión de depresión se encuentra que el 79% está en el rango normal, el 20% en el rango leve y el 1% en el rango moderado. Luego de realizar la prueba de independencia de varia- bles se identifica que la depresión y las autolesiones son variables estadísticamente dependientes En la dimensión de ansiedad el 78,1% está en el rango normal, el 19% en el rango leve y el

2,9% en el rango moderado. La ansiedad y las autolesiones son variables dependientes estadística- mente.

En cuanto a la hostilidad se halla que el 79% está en el rango normal, el 19% en el rango leve y el 1,9% en el rango moderado. La dimensión de hostilidad y las autolesiones son variables esta- dísticamente independientes.

En la dimensión de ansiedad fóbica se encuentra que el 81,9% están en el rango normal, el 16,2% en el rango leve y el 1,9% en el rango moderado de esta dimensión. La ansiedad fóbica no está relacionada estadísticamente con la práctica de NSSI.

En la dimensión de ideación paranoide el 80% están en el rango normal, el 18,1% en el rango leve y el 1,9% en el rango moderado. Luego de realizar la prueba de independencia de variables se encuentra que la ideación paranoide y NSSI son estadísticamente independientes.

En la dimensión de psicoticismo se encuentra que el 78,1% está en el rango normal, el 18,1% en el rango leve y el 3,8% en el rango moderado. Luego de realizar la prueba de independencia de variables se determina que la dimensión de psicoticismo esta estadísticamente correlacionada con NSSI.


Discusión


La conducta autolesiva no suicida representa una problemática evidente en los estudiantes de los grados décimo y undécimo de El Bordo Cauca, encontrando que un 70% de la población afir- ma practicar o haber practicado conductas autolesivas no suicidas, lo cual representa un porcenta- je bastante alto en la muestra, mucho más alto que lo encontrado por García-Mijarez et al. (2015) quienes afirman que el promedio de los adolescentes que se autolesionan en México oscila entre el 5,6% y el 17,1% en población no clínica.

Los adolescentes utilizan diferentes métodos de autolesión, de los cuales las conductas más utilizadas son rasguñarse, cortarse, quemarse y golpearse, lo que es similar a lo encontrado por Obando et al. (2018) quienes realizaron una investigación con estudiantes del norte de Bogotá y encontraron que los métodos utilizados por los estudiantes eran los pellizcos, mordiscos, cortes, golpes, rasguños, arrancarse el pelo, chuzarse, quemarse, raspones en superficies y escarbarse la piel. En las dos investigaciones se encuentra que los estudiantes no se autolesionan con un solo método, sino que utilizan dos o más formas de autolesionarse.

Respecto al factor de riesgo intrapersonal se halla que el 46% de la muestra presenta riesgo en este factor (leve, medio y alto), lo que se asemeja en los hallazgos de Leiva y Concha (2019) quie- nes encuentran una relación entre los estilos de apego de la línea ambivalente (33,3%) y desorga- nizado (42,8%) en relación con las NSSI.

Asimismo, en el estudio realizado por Albores-Gallo et al. (2014) describen las precipitantes psicológicas de las autolesiones más comunes en los adolescentes, encontrando sentimientos o ideas de coraje previos (N=108; 20.3%), sentimientos negativos previos (N=96; 18.0%) y senti- mientos o ideas depresivas previos (N=94; 17.6%). También evidenciaron cómo las NSSI redu- cen los estados afectivos y cogniciones negativas como la liberación de sentimientos negativos (N=77; 14.4%), liberación de dificultades personales (N=61; 11.4%), y disminución de la tensión

durante la autolesión y después de esta (ambos con N=47; 8.8%). El factor de riesgo intrapersonal

es predictor de la conducta autolesiva no suicida en los adolescentes.

En cuanto al factor interpersonal el 54% de los estudiantes no se encuentra en riesgo y el 46% presenta riesgo (leve, medio y alto), lo que se asemeja con lo expuesto por Hawton et al. (2012) quienes manifiestan que:


Las dificultades interpersonales durante la adolescencia (incluida la dificultad para hacer nuevos amigos, las discusiones frecuentes con adultos en autoridad y compañeros, la cruel- dad frecuente hacia los compañeros, la soledad y el aislamiento interpersonal) son elemen- tos que predisponen la aparición de ideación suicida. (p. 2375)


Cuando se relacionan la salud mental y la conducta autolesiva no suicida, se encuentra que hay una relación positiva y leve con los índices de somatizaciones, depresión, ansiedad y psico- ticismo, lo que se asemeja con el estudio realizado por Castro (2014) quien clasifica la conducta autolesiva teniendo en cuenta algunos trastornos psiquiátricos relacionados. En el tipo de autole- sión mayor se pueden identificar los trastornos por intoxicación por drogas o alcohol, trastorno de identidad de la integración corporal; en la estereotipada, trastornos como el autismo, S. de Giles de la Tourette, S. de Lesch-Nyan, neuropatías hereditarias, retardo mental; en la compulsiva, tras- tornos como la tricotilomanía, parasitosis delirante; y en el tipo impulsiva se encuentran trastorno por ansiedad (generalizada, estrés agudo, estrés postraumático, obsesivo compulsivo, inducido por sustancias), trastornos de personalidad borderline, histriónico y antisocial, trastornos soma- tomorfos y facticios, trastornos de identidad y despersonalización, anorexia y bulimia nervosa, trastornos depresivos, trastorno bipolar, esquizofrenia, trastornos por abuso de alcohol, cleptoma- nía. Dentro de los hallazgos encontrados en esta investigación existe una relación con el tipo de autolesión impulsiva.

Asimismo, Sourander et al. (2006) encontraron que entre los 12 y 15 años se presenta un aumento significativo de autolesiones deliberadas especialmente en las mujeres (3% al 13%), presentándose en ellas problemas de salud mental como la somatización, y en los hombres agresi- vidad, las cuales conllevan a la ejecución de la conducta autolesiva.


Conclusiones


Al no existir una serie de normas para esta población se logra elaborar unos baremos importan- tes los cuales pueden ser utilizados por otras poblaciones nacionales y latinoamericanas.

El factor de riesgo intrapersonal está relacionado con la conducta autolesiva y se presenta con mayor prevalencia en las mujeres, mientras que el factor de riesgo interpersonal está mayormente relacionado con la ideación suicida y no con las conductas autolesivas no suicidas.

Al ser la adolescencia uno de los ciclos vitales en los cuales se presentan cambios importantes a nivel físico y mental, esta población se encuentra vulnerable a problemas de salud mental que pueden conllevar a la práctica de autolesiones no suicidas.

Presentar problemas de salud mental como trastornos de somatizaciones, depresivos, ansiedad y/o psicoticismo pueden ser detonante de la conducta autolesiva no suicida en la adolescencia.


Recomendaciones



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