Habilidades adaptativas de niños y niñas en situación de discapacidad cognitiva
Adaptive skills of boys and girls in a situation of cognitive disability
María Camila Palacio Ríos1
María Inés Menjura Escobar2
Para citar este artículo
Palacio, M.C., Menjura, M.I. (2019). Habilidades adaptativas de niños y niñas en situación de discapacidad cognitiva. Tempus Psicológico, 3(1), 157-182. doi: 10.30554/tempuspsi.3.1.3621.2020
Recibido: 05.04.2019 – Aceptado: 30.08.2019
Artículo de investigación - ISSN - 2619-6336
Resumen
El artículo presenta los resultados de un estudio cuyo objetivo fue establecer la relación entre las habilidades adaptativas y los tipos de discapacidad cognitiva de niños y niñas que acuden a los servicios de una institución educativa en Manizales. Es un estudio descriptivo correlacional. La muestra fue de 45 niños y niñas con edades entre 6 y 12 años. Para la recolección de la información se utilizó el Modelo de Valoración de Habilidades Adaptativas, que permitió el registro de las habilidades en tres niveles de desarrollo: independiente, en desarrollo y dependiente, en la realización de determinadas tareas, relacionadas con la comunicación, el autocuidado, las habilidades sociales de la vida diaria en el hogar, la relación con la comunidad, la autodirección, la salud, la seguridad, el ocio y el tiempo libre, el trabajo y las académicas funcionales. Los resultados indican que la discapacidad leve se asocia con la prevalencia de independencia/logro. La población en situación de discapacidad moderada, severa y profunda se encuentra en proceso de adquisición de dichas habilidades, lo que permitió elaborar la hipótesis del estudio.
Palabras clave: discapacidad cognitiva, habilidades adaptativas, niveles de desarrollo, dependencia, independencia.
Abstract
The article presents the results of a study whose objective was to establish the relationship between adaptive skills and the types of cognitive disabilities of children who attend the services of an educational institution in Manizales. It is a descriptive correlational study. The sample was 45 boys and girls aged between 6 and 12 years. For the information collection, the Adaptive Skills Assessment Model was used, which allowed the registration of skills at three levels of development: independent, developing and dependent, in the performance of certain tasks, related to communication, self-care , the social skills of daily life at home, the relationship with the community, self-direction, health, safety, leisure and free time, work and functional academics. The results indicate that mild disability is associated with the prevalence of independence / achievement. The population in a situation of moderate, severe and profound disability is in the process of acquiring these skills, which allowed the study hypothesis to be elaborated.
Key words: cognitive disability, adaptive skills, levels of development, dependence, independence.
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2 Psicóloga. Magíster en Desarrollo Infantil. Orcid: 0000-0002-8897-7611.
Correo: mariacamila.palaciorios@gmail.com
3 Psicóloga. Doctora en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud. Docente Universidad Católica Luis Amigó. Orcid: 0000-0001-7002-2772. Correo: mari.menjuraes@amigo.edu.co
Introducción
El concepto de discapacidad ha evolucionado de un modelo médico rehabilitador a un modelo social, en el cual es considerada como una característica de la persona en relación consigo misma y con el entorno. La discapacidad es una condición humana presente en la cotidianidad.
Según el último informe de la Organización Mundial de la Salud y el Banco Mundial (2011), la gran mayoría de las personas experimenta discapacidad en algún momento de su vida. Sin embargo, dentro de la sociedad persisten grados de segregación y discriminación para las personas en situación de discapacidad, dadas las diferentes condiciones que experimentan con respecto a la población que no tiene este tipo de condición.
La población en esta situación es mucho mayor de lo que el imaginario colectivo puede llegar a creer. De acuerdo con lo planteado por Chan y Zoellick, en el prólogo del Informe Mundial sobre la Discapacidad (2011), “más de mil millones de personas viven en todo el mundo con alguna forma de discapacidad, y de ellas, casi 200 millones experimentan dificultades considerables en su funcionamiento” (p. 5).
En Colombia, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en el año 2005 había aproximadamente 2,6 millones de personas con discapacidad, cifra que correspondía al 6,4 % de la población del país, de los cuales, el 9,1 % tenía discapacidad motriz, el 14 % discapacidad sensorial, el 34,8 % discapacidad cognitiva, y el 19,8 % discapacidad mental. Como puede apreciarse, la discapacidad cognitiva obtuvo el mayor porcentaje en relación con los otros tipos de discapacidad.
Los niños con discapacidad son una población marginadas y excluida, que padece violaciones generalizadas a sus derechos. Entre las principales causas de estas violaciones se destaca la falta de comprensión y conocimiento sobre sus causas y consecuen-cias, el miedo a lo diferente, el temor al con¬tagio o a la contaminación, las creencias religiosas y culturales negativas sobre la discapacidad, la invisibilidad de los niños, la subvaloración de su potencial, y las barreras que impiden la igualdad de oportunidades.
Los niños y las niñas en situación de discapacidad, por su condición de infantes en desarrollo y la importancia de su formación, se convierten en una población vulnerable y de sumo interés para su protección y apoyo, especialmente aquellos cuya condición de discapacidad es de carácter cognitivo, dadas las múltiples dificultades que experimentan en los entornos social, familiar y personal, en el marco de su cotidianidad.
A raíz de ello, cualquier esfuerzo que repercuta en el mejoramiento de la calidad de vida de los niños, niñas y jóvenes en situación de discapacidad cognitiva se convierte en una contribución loable y justificada a la construcción de una sociedad más equitativa y justa para todos, indistintamente de raza, sexo o condición físiológica-cognitiva.
La discapacidad cognitiva se caracteriza por limitaciones significativas en el razonamiento, la solución de problemas, la planificación, el pensamiento abstracto, la comprensión (funcionamiento intelectual), y en la conducta adaptativa que incluye las dimensiones: conceptuales (lenguaje, lectura y escritura), sociales (autoestima, responsabilidad, seguimiento de normas) y prácticas (actividades de la vida diaria como el aseo y la alimentación, habilidades instrumentales como el transporte, el mantenimiento de la casa), limitando su participación en la vida comunitaria (Schalock, Luckasson, Shogren, 2007).
La conducta adaptativa hace referencia a las capacidades, conductas y destrezas de las personas para adaptarse y satisfacer las exigencias de sus entornos habituales, en razón de lo cual “las limitaciones en la conducta adaptativa son las que más van a afectar tanto a la vida diaria como a la habilidad para responder a los cambios constantes e imprevistos que ocurren permanentemente en nuestras vidas y en las demandas que impone el entorno en que vivimos” (Durán y Santos, 2005, p. 17).
Las habilidades son un referente para la categorización de la discapacidad en la medida en que su aparición y desarrollo permiten medir, de forma inicialmente cualitativa, las capacidades cognitivas y fisiológicas del individuo para la realización de tareas cotidianas.
Este estudio surgió a partir de una revisión de la información sobre niños y niñas menores de 12 años usuarios de los servicios que ofrece la institución educativa, donde se identificaron, entre otros aspectos: gestión deficiente de la información por parte de los usuarios, poca importancia de la información estadística, información dispersa de los usuarios de los servicios por áreas de gestión, asignación de recursos basada en el presupuesto global de la institución y no en función de las características de los servicios y de la población, mayor tiempo de respuesta en la tramitación de información por grupo de usuarios, registro de datos de los usuarios de manera manual, poca confiabilidad de datos para la generación de categorías de información, limitado acceso a los datos y su respectiva difusión, débil determinación del nivel de funcionalidad e independencia de los usuarios de los servicios, frente a la agrupación de éstos por característica similares de valoración de las habilidades adaptativas.
En concordancia con los aspectos enunciados, este estudio se propuso con el fin de determinar la relación entre las habilidades adaptativas y el grado de discapacidad cognitiva. Para el logro de los objetivos se aplicó una herramienta que permite el registro de las habilidades en tres niveles de desarrollo: independiente, en desarrollo y dependiente, en la realización de determinadas tareas, relacionadas con la comunicación, el autocuidado, habilidades sociales, de la vida diaria, de la vida en el hogar, de utilización de los recursos de la comunidad, de autodirección, de salud, de seguridad, de ocio y tiempo libre, de trabajo y académicas funcionales.
Los estudios realizados sobre la caracterización de la discapacidad, a partir de las habilidades adaptativas en el ámbito internacional, realizados por Jara Ocampo y Roda Fuentes (2010); Valverde Ochoa (2014); Alarcón Leiva y Sepulveda Dote (2014) y Krause Arriagada y otros (2016), dan cuenta de los procesos de diagnóstico y evaluación de las conductas y condiciones de los niños, niñas y adolescentes en situación de discapacidad cognitiva, mediante el empleo de estrategias para la integración y adaptación de esta población a contextos sociales y personales, mejorando significativamente su calidad de vida y su desarrollo personal.
En el ámbito nacional, los estudios realizados por Gonzales Correa & Jaramillo Restrepo (2000) y Díaz Vallejo (2009) abordan la caracterización de las habilidades en función de determinar la relación existente entre el desarrollo de las habilidades adaptativas y la calidad de vida o los procesos de desarrollo de la población infantil y juvenil con discapacidad cognitiva, a partir de la aplicación de test y entrevistas estructuradas.
La caracterización de las habilidades adaptativas en niños y niñas ofrece una oportunidad a las instituciones para sistematizar y aprovechar de una mejor manera los datos y ponerlos al servicio de una planeación más eficiente para la toma de decisiones, con el fin de abordar nuevas maneras de evaluación y consecución de objetivos a corto, mediano y largo plazo.
Detectar las limitaciones y las capacidades que tiene una persona, teniendo en cuenta su edad y las expectativas que tiene acerca de su futuro, es muy importante para poder brindarle el apoyo que necesita en cada área de su vida.
Objetivos
Objetivo general
Establecer la relación entre el desarrollo de las habilidades adaptativas y el grado de discapacidad en niños y niñas menores de 12 años, que asisten a la Corporación Alberto Arango Restrepo – CEDER de Manizales.
Objetivos específicos
Hipótesis
El grado de independencia en la adquisición de una habilidad adaptativa es mayor cuanto menor sea el grado de discapacidad cognitiva.
Descripción teórica
El concepto de discapacidad
A lo largo de la historia, las concepciones sobre discapacidad han transitado por varios modelos. De un modelo médico rehabilitador, a finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, a un modelo social (años sesenta y setenta del siglo XX) y, posteriormente, a un modelo biopsicosocial que integró los enfoques anteriores. En la actualidad estos modelos coexisten, pero se ha avanzado a un enfoque de derechos.
El modelo médico sitúa la discapacidad como un problema inherente a las personas, y, en consecuencia, es preciso rehabilitarlas o normalizarlas. En el modelo social, las limitaciones individuales no son la causa del problema, sino las limitaciones impuestas por la sociedad. Las personas con discapacidad pueden contribuir a la sociedad en la medida que sean incluidas y aceptadas socialmente. De esta manera, el modelo rehabilitador propone “la normalización de las personas con discapacidad, en tanto el modelo social se orienta por la normalización de la sociedad, de manera que ésta llegue a estar pensada y diseñada para atender las necesidades de todos” (Toboso y Arnau, 2008, p. 68).
El modelo biopsicosocial surge como resultado de las críticas al modelo social, en especial por el desconocimiento de los aspectos de carácter médico asociados a la discapacidad. En este modelo:
La discapacidad es concebida como un fenómeno multidimensional, porque integra aspectos biomédicos y sociales en los que se incluyen todas las personas, independiente de que tengan discapacidad. El resultado de esta revisión es la Clasificación Internacional del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud –CIF 2001” (Seoane, 2011, p. 148).
El enfoque de derechos, desde el punto de vista jurídico, fue posible gracias a la Convención de Derechos Humanos de las personas con discapacidad, promulgada en el año 2006 por las Naciones Unidas que reconoce la diversidad de los seres humanos y, por consiguiente, la superación de barreras de todo tipo impuestas por la sociedad.
El propósito fundamental de la Convención es promover, proteger y asegurar el goce pleno y en condiciones de igualdad de todos los derechos humanos y libertades fundamentales para todas las personas con discapacidad, y promover el respeto por su dignidad inherente (Art. 1).
Este enfoque significa un reconocimiento de los derechos de las personas con discapacidad en razón de su dignidad. Es un logro histórico después de una larga lucha por la reivindicación de las personas en situación de discapacidad y muchos siglos de exclusión social.
Las habilidades adaptativas
El concepto de habilidades adaptativas surge como respuesta a la interpretación social de la discapacidad, en la cual es considerada como una característica propia del individuo, en relación con el entorno en el cual se desenvuelve y consigo mismo. De esta manera, la contribución del contexto social en forma de apoyos, le facilitará a la persona fortalecer o desarrollar habilidades de adaptación que le permitan una mejor calidad de vida.
La Asociación Americana para el Retraso Mental (AAMR por sus siglas en inglés), aportó el concepto de “habilidades adaptativas” para quitarle peso al “coeficiente intelectual” para caracterizar el retardo mental, y para resalta otras potencialidades de las personas, que puden servir como factores protectores y de adaptación a las condiciones de vida.
Reynolds y Kamphaus (1992) definieron las habilidades adaptativas como “aquellas habilidades positivas y/o deseables que actúan como factores de protección frente a ciertas dificultades de orden clínico que un niño pueda presentar”. (citados por Millán Restrepo, 2014, p. 9).
En 2002, la AAMR amplía la definición acuñando el concepto de conductas adaptativas, abriendo aún más el espectro de caracterización para el tratamiento de la discapacidad cognitiva. Luckasson y sus colegas de la AAMR (2002) definen las conductas adaptativas como “el conjunto de habilidades conceptuales, sociales y prácticas aprendidas por las personas para funcionar en su vida diaria” (Luckasson et al., 2002, citado por Alarcón y Sepúlveda, 2014, p. 193). “Las limitaciones en las conductas adaptativas afectan tanto a la vida diaria como a la habilidad para responder a los cambios y demandas ambientales” (Verdugo, 2002, p. 5).
Las conductas adaptativas se presentan en el siguiente esquema.
Conceptual
Social
Práctica
El desarrollo de las habilidades adaptativas puede analizarse desde dos vertientes diferenciadas (Brogna, y otros, 2006):
Las habilidades van haciéndose evidentes desde el momento del nacimiento y evolucionan desde las más simples hasta las más complejas, poniéndose a prueba en diversos contextos y situaciones de la vida cotidiana, según la edad y el entorno en el cual se desarrollen las personas. Los indicadores de éxito de las habilidades adaptativas son la generalización y la discriminación de las mismas: un individuo generaliza las habilidades cuando las aplica en otros ámbitos y entornos; y las discrimina cuando elige las que debe utilizar de manera apropiada.
Las personas en situación de discapacidad presentan dificultades puntuales en la generalización y en la discriminación de las habilidades adaptativas, por lo cual es necesario un trabajo personalizado de las habilidades adaptativas y su desarrollo como un proceso donde se deben tener en cuenta los entornos, las necesidades particulares, las motivaciones y los factores generales a los cuales se enfrentan las personas.
Metodología
El estudio se enmarca en un enfoque investigativo empírico-analítico con un alcance descriptivo correlacional.
Los estudios descriptivos buscan especificar las propiedades de personas, grupos, comunidades o cualquier otro fenómeno que sea sometido a análisis. Los correlacionales se proponen determinar el grado de relación o asociación no causal entre dos o más variables. Se caracterizan porque primero se miden las variables y luego, mediante pruebas de hipótesis correlacionales y aplicación de técnicas estadísticas, se estima la correlación (Hernández, Fernández y Baptista, 2014, p. 92).
En este estudio, se describieron las habilidades adaptativas y se estableció su asociación con los niveles de discapacidad cognitiva de niños y niñas de 6 a 12 años de la institución educativa.
La muestra se conformó por 45 niños y niñas (24 sexo masculino y 21 sexo femenino) menores de 12 años, con discapacidad y enfermedades de cuidado especial, que corresponden al 11,81% del total de la población de la Institución Educativa.
Para la realización del estudio se solicitó previamente el consentimiento informado a los padres de familia y/o acudientes de los niños y las niñas.
Para la recolección de la información se tomó como referencia el Modelo de Valoración de Habilidades Adaptativas, diseñado por un grupo de profesionales adscritos a la Asociación Pro Personas con Parálisis Cerebral (APAC), en el año 2003 en México, con el objetivo de favorecer una adecuada calidad de vida para las personas con discapacidad, fundamentada en adecuados procesos de evaluación, que a su vez representen impacto en los procesos de intervención y acompañamiento en las diferentes áreas.
El instrumento permite valorar diez habilidades asociadas a procesos de adaptación relacionadas con la comunicación, el autocuidado, habilidades sociales, de la vida diaria, de la vida en el hogar, de utilización de los recursos de la comunidad, de autodirección, de salud de seguridad, de ocio y tiempo libre, de trabajo y académicas funcionales.
En el procedimiento de evaluación, cada habilidad, a su vez, se disgrega en actividades específicas las cuales deben ser calificadas en tres niveles: Independiente/logra, Dependiente/no logra y en Proceso de desarrollo o adquisición de esa habilidad especifica.
El instrumento es utilizado por la institución educativa, como parte de la valoración inicial de los beneficiarios, con el objetivo de permitir una visión integral de los procesos de desarrollo.
La sistematización de los datos implicó la elaboración de una base de datos en Excel, para su procesamiento, mediante una matriz de doble entrada, que permitió asociar la información sobre habilidades adaptativas, niveles de desarrollo y tipo de discapacidad. Una vez finalizado el procesamiento de los datos, se procedió a establecer la dependencia, mediante la prueba chi cuadrado, llamado para el presente estudio el coeficiente de dependencia, la cual permite analizar si una muestra procede de una población con una determinada distribución de probabilidad.
Cabe resaltar que, al tratarse de una dependencia entre dos variables (bivariada), no existió jerarquización entre ambas. Es irrelevante hablar que el nivel de discapacidad es más importante que la apropiación de la habilidad adaptativa o viceversa; se habla puntualmente de la dependencia entre ambas de forma bidireccional.
Resultados del estudio
Características de los niños y las niñas en situación de discapacidad
Los niños y niñas que participaron en el estudio cuentan con edades comprendidas entre 6 y 12 años, de los cuales el 11,1 % cuenta con una edad de 6 años, el 13,3 % corresponde a 7 años e igual porcentaje para las edades de 8 y 9 años; el 22,2 % corresponde a la edad de 10 años, el 15,5 % corresponde a la edad de 11 años y el 11,1 % a 12 años.
La distribución de la población por género, indica que los niños corresponden al 53,33 % y las niñas al 46,67 %.
Se observó que el 57,78 % (26 niños y niñas) presentan discapacidad cognitiva leve, mientras que el 31,11 % (14 niños y niñas), presentan discapacidad cognitiva moderada. El 4,44 % (2 niños) presentan discapacidad cognitiva severa y tres niños(as) presentan discapacidad cognitiva profunda, VIH y leucemia.
Características de las habilidades adaptativas en los niños y en las niñas
Al analizar los datos registrados en el instrumento y realizándose los cálculos correspondientes a las fórmulas para la aceptación o descarte de la hipótesis investigativa, a partir de chi cuadrado, se pudo establecer la prevalencia de las condiciones de independencia/en proceso/dependencia de los ítems correspondientes a cada una de las habilidades adaptativas, así como la dependencia de dichas habilidades en relación con el nivel de discapacidad de la población.
Habilidades de autocuidado
Estas habilidades incluyen actividades básicas cotidianas asociadas a la alimentación, la limpieza del cuerpo, vestirse (iniciando en actividades como ponerse prendas hasta procesos para seleccionar prendas de vestir según el clima), así como asearse.
Se evidenció independencia en la mayor parte de la población para realizar actividades relacionadas con procesos de alimentación, en mayor proporción en el indicador “come con la mano” (86,7 %) 39 niños y niñas puntúan como independientes en la realización de dicha actividad. Con relación a los ítems relacionados con “sacar alimentos de la despensa o refrigerador” y “preparar alimentos sencillos para sí”, se incrementa la relación de dependencia en el 51,1 y 80 %, respectivamente.
Existe independencia en la mayoría de la población para realizar actividades relacionadas con procesos de vestirse, evidenciando mayor énfasis en quitarse la ropa de la parte superior e inferior lo que se presentó en el 82,2 % de los casos. De igual manera, se observa independencia en el ítem “avisa si ensucia los pañales en el 86,7 % de ellos.
Habilidades de vida en el hogar
Estas habilidades se encuentran asociadas con la realización de actividades relacionadas con el orden, aseo e higiene de los espacios públicos y privados al interior del hogar, trascendiendo de los procesos individuales a acciones que impactan el grupo familiar, favoreciendo procesos de establecimiento de responsabilidades básicas y sentido de pertenencia con el mismo.
En el ítem “compra su propia ropa (Neg/catalogo)” el 91,1 %, puntúa como dependiente. La mayor prevalencia de independencia se observó en el ítem “reconoce ropa limpia/sucia” en el 64,4 % de la población.
Se observó mayor prevalencia en los indicadores “utiliza distintos modos de cocción” y “puede balancear su dieta”, en el 91,1 % puntuando como dependientes. La mayor prevalencia de independencia se presentó en el indicador “guarda en alacena /refrigerador /estantes” en el 28,9 % de los casos.
Existe dependencia por parte de los niños y las niñas en la realización de las actividades como “lava artefactos del baño” en el 71,1 %, “cambia focos/destapa drenajes” en el 95,6 %. La mayor prevalencia de independencia se observó en el ítem “destiende/tiende la cama” que está presente en el 60,0 % de la población estudiada y el 33,3 % en el indicador “utiliza el teléfono”.
Habilidades académicas funcionales
Estas habilidades se relacionan con el desarrollo de conocimientos básicos asociados con reconocimiento propio y del entorno, así como la adquisición de habilidades de lectura, escritura y matemáticas, que favorecen mejores procesos de adaptación a entornos de interacción cotidiana y/o escolares y laborales.
Se da cuenta de diferenciación en los niveles de desarrollo cognitivo, presentándose mayor frecuencia en habilidades relacionadas con procesos básicos de pensamiento como: discrimina colores (62,2 %); discrimina formas (60,00 %); discrimina tamaños (66,7 %); reconoce formas y figuras, (60,0 %); clasifica, (62,2 %); reconoce su esquema corporal, (66,7 %). Se presentó mayor porcentaje de dependencia en habilidades de pensamiento abstracto: usa calculadora (86,7 %), usa planos, mapas (84,4 %), resuelve problemas sencillos de suma y resta (71,1 %) y comprende frases y textos (60,0 %).
Habilidades de comunicación
Estas habilidades se encuentran asociadas a procesos de expresión e interacción comunicativa con el entorno ambiental y social; se definen en niveles de complejidad iniciando por recepción y respuesta a estímulos, pasando por procesos de autorreconocimiento, hasta llegar a procesos de interacción social compleja.
Se evidenció mayor grado de independencia en la realización de actividades básicas de comunicación, mostrando prevalencia en: “responde a estímulos v-a-t” (95,6 %).
Por otra parte, los indicadores con mayor prevalencia en dependencia son: “estructura enunciados” (40,0 %) y “comunicación por distintos medios” (40,0 %).
Grado de discapacidad y habilidades adaptativas
La relación dependencia e independencia entre discapacidad y las diferentes habilidades adaptativas, se realizó mediante la prueba chi cuadrado, con base en las siguientes hipótesis:
HO: Las dos variables cruzadas son independientes
H1. Las dos variables cruzadas no son independientes
La prueba rechazó la hipótesis nula a un nivel de significancia del 5 %, es decir, si el valor de p es menor de tal significancia, indica que existe dependencia entre las dos variables cruzadas.
En la actividad de alimentación (bebe con vaso / tasa, utiliza cubiertos, pone y retira la mesa para sí, sacude migajas/ limpia líquidos, comida derramada) los resultados mostraron una apropiación (independencia/ logro) por parte de la población con discapacidad leve y moderada (porcentajes superiores al 80 % en la mayoría de los casos). Esto muestra el desarrollo en habilidades básicas para la alimentación, incrementando las posibilidades de desarrollo de autocuidado y autonomía.
De igual forma, los dispositivos biológicos característicos de la población con discapacidad severa y profunda dificultan la apropiación de la habilidad, obstaculizando la adaptación de esta población en particular, con relación a las actividades cotidianas de alimentación.
Las habilidades asociadas a la independencia en el uso de ropa (quita ropa parte inferior, quita ropa parte superior, pone ropa parte superior, pone ropa parte inferior, abotona/ acordona/ cierres / broches), son realizadas por la población con discapacidad leve y moderada (en algunos casos hasta del 100 %), lo cual demostró independencia/logro de la habilidad para la población, y de igual forma, el requerimiento de estrategias diferenciadas para la población con discapacidad severa y profunda.
Con relación a la selección del tipo y estado de las prendas de vestir (distingue ropa limpia/ sucia, distingue según clima), los resultados muestran independencia en la población frente a agentes externos para seleccionar prendas de vestir.
Estas habilidades dan cuenta del grado de apropiación de la población estudiada, de niveles básicos (poner/quitar prendas de vestir) hasta niveles superiores como distinguir prendas según clima, que jerárquicamente se ubica en habilidades de mayor complejidad (p valor = 0.042), la apropiación de las habilidades en la población en situación de discapacidad leve y moderada es considerablemente mayor que en las poblaciones severa y profunda, con brechas cercanas al 50 % de apropiación.
Las habilidades asociadas con las actividades de aseo personal (avisa si ensució sus pañales, controla esfínteres /babeo, utiliza correctamente el baño, realiza higiene personal, se baña/ lava su pelo, conoce los cuidados específicos de distintas partes de su cuerpo, reconoce ropa limpia y sucia) evidenciaron una relación de dependencia en valores que oscilan entre p valor = 0.000 (correspondiente a la habilidad avisa si ensució sus pañales, donde el coeficiente de dependencia es perfecto) y valores de un máximo de p valor = 0,045 (asociado a la habilidad de conoce los cuidados específicos de distintas partes de su cuerpo, reconoce ropa limpia y sucia).
La población estudiada con discapacidad leve y moderada presenta mayor grado de adquisición en las habilidades de aseo y autocuidado.
Las habilidades de cuidado de su entorno (barre / trapea / sacude, lava y ordena trastes, destiende / tiende la cama, tiene en su casa alguna responsabilidad) presentan dependencia, aún cuando ninguna de ellas exhibió un índice de dependencia (p valor = 0.000). El rango de valores de la dependencia se encontró entre p valor = 0.010 y p valor = 0.049. La población con discapacidad leve y moderada presenta adquisición de las habilidades.
La capacidad de preocuparse por el cuidado del entorno y desarrollar actividades en pro del cuidado de un espacio común, representa un punto de partida positivo frente a la situación de no limitar el desarrollo personal a las habilidades que se ven directamente reflejadas en su individualidad.
La población con discapacidad severa y profunda difícilmente alcanzó porcentajes de adquisición debido a sus condiciones fisiológicas, cognitivas y comportamentales.
En las habilidades espacio-corporales, asociadas con las propiedades físicas de los objetos y la forma como son presentadas en el entorno, se observó dependencia con los grados de discapacidad y los procesos de desarrollo.
En esta habilidad, compuesta por discrimina colores, discrimina tamaños reconoce formas y figuras, clasifica, reconoce su esquema corporal, se observaron resultados que oscilan entre p valor = 0.006 y 0.036, destacándose las habilidades asociadas con colores y tamaño que presentan una diferencia entre ellas de 0.001, sugiriendo una similitud con respecto al grado de discapacidad. Prevalece la adquisición de la habilidad en la población con discapacidad leve y moderada, mientras la dependencia o no consecución del logro, por parte de la población con discapacidad severa y profunda.
Las nociones prenuméricas y numéricas presentan correlaciones en un rango de valores comprendido entre p valor = 0.007 y 0.047. De esta categoría hacen parte las habilidades relacionadas con conservación de cantidad y nociones prenuméricas. El 48.83 % de ellos presenta independencia y el 80.95 % hacen parte de la población con discapacidad leve, mostrando una dependencia entre la adquisición de la habilidad y el grado de discapacidad. Cabe aclarar que cuatro niños en situación de discapacidad leve no han adquirido la habilidad, lo cual puede obedecer a los procesos individuales de desarrollo.
Los procesos de comunicación escrita (reconocimiento simbólico y lectura) son procesos que requieren de dispositivos específicos desde el punto de vista fisiológico y cognitivo. El mayor porcentaje alcanzado en el ítem independencia/ logro de la habilidad se observó en la población con discapacidad leve (14 de 16), mientras que la población que no ha alcanzado dicha independencia presenta discapacidad moderada, severa y profunda (15 de 23). Además cabe destacar, según lo expuesto, una mayor apropiación de las habilidades numéricas que lingüísticas.
Las habilidades adaptativas asociadas a la comunicación y a la afectividad (reconoce y expresa emociones, maneja código elemental de comunicación, se expresa, reconoce y respeta códigos sociales, reconoce bromas o absurdos, sigue objetos, se conecta al entorno, reconoce/ expresa sentimientos) presentaron un alto índice de dependencia manifestado en dos indicadores de dependencia “reconoce y expresa emociones” y “maneja código elemental de comunicación”, así como un valor cercano al perfecto para la el ítem “se expresa”. Esto muestra la facilidad que puede llegar a tener la población con discapacidad leve para la independencia/ logro de la habilidad.
Reconocer y expresar adecuadamente sus emociones es fundamental para entablar relaciones con los cuidadores del individuo, facilitando la interacción entre ellos y permeando la adquisición de otras habilidades adaptativas que jerárquicamente pueden representar un mayor desafío para el sujeto.
Las capacidades y habilidades motrices presentan índices altos de dependencia. Los valores de dependencia oscilan en un rango entre p valor = 0.0001 y p valor = 0.014. En la habilidad arrastra – empuja objetos, (p valor =0.004), 38 niños y niñas que presentaron independencia/ logro de la habilidad, 26 de ellos (68.42 %) presentan discapacidad leve, representando la totalidad de la población en esta situación.
La habilidad “realiza juegos simbólicos” presentó una alta dependencia con la variable discapacidad cognitiva. El grado de abstracción y simbolismo es fundamental para el desarrollo de otras habilidades de mayor complejidad como las habilidades matemáticas y semánticas. En el caso de la población en situación de discapacidad leve, 23 de ellos lograron independencia/ logro, correspondiente al 71.28 % de la población. El porcentaje restante con discapacidad moderada se encontró en proceso de adquisición de la habilidad.
Habilidades de esparcimiento, gustos personales y preferencias como: realiza actividades preferidas en el hogar y realiza actividades preferidas en el exterior presentan dependencia con la variable discapacidad cognitiva. La población con discapacidad leve y moderada logró tener independencia/ logro en 23 de 32.
Las habilidades asociadas con el orden social-jerárquico (responde con gestos sociales básicos, presenta normas básicas de cortesía, reconoce y respeta a la autoridad), el valor indicativo de dependencia con respecto a la variable discapacidad oscila entre p valor = 0.000 y 0.047, siendo la dependencia perfecta para la habilidad presenta/ responde gestos sociales básicos. La población con discapacidad leve y moderada muestra grados de empatía, a partir de sus gestos sociales, ya sea por imitación del ejemplo o por trabajo de carácter particular. Las relaciones interpersonales y sociales de esta población se ven nutridas y fortalecidas a partir de la independencia/ logro alcanzado en esta habilidad adaptativa.
Finalmente, la habilidad relacionada con: “se defiende o busca ayuda en situaciones de peligro o agresión” presenta dependencia con la variable discapacidad en un índice de p valor = 0.048. De un total de 26 participantes con discapacidad leve, 14 (53.84 %) de ellos han logrado alcanzar niveles de independencia/ logro para defenderse o buscar ayuda en diversas situaciones de su contexto cotidiano. Este número disminuye en la población con discapacidad moderada, el 21.42% alcanzan independencia/ logro.
Discusión y conclusiones
En este estudio fue posible evidenciar el grado de dependencia e independencia entre las habilidades adaptativas y el grado de discapacidad cognitiva en la población.
Los resultados indican que la discapacidad leve se asocia con la prevalencia de independencia/ logro. La población en situación de discapacidad moderada, severa y profunda se encuentra en proceso de adquisición de dichas habilidades, confirmando la hipótesis del estudio.
Estos resultados confirman hallazgos similares en los estudios realizados por García, de la Fuente y Fernández (2010), quienes hallaron que los niños con discapacidad intelectual tienen un proceso más lento en la adquisición y el uso del comportamiento adaptativo en relación con los niños sin discapacidad. Además, los niños con discapacidad cognitiva leve obtienen resultados más altos que los niños con una discapacidad cognitiva moderada, y éstos, a su vez, obtienen puntuaciones más altas que los niños con una discapacidad cognitiva severa.
De manera similar, en los estudios realizados por Krause et al. (2016), Díaz-Vallejo (2009), Ke & Liu (2017), quienes hicieron una caracterización de las habilidades adaptativas en estudiantes en situación de discapacidad, se encontró un proceso más lento en la adquisión y el uso del comportamiento adaptativo que sus pares convencionales, “donde además el desarrollo de este comportamiento se encontraría ligado al nivel de discapacidad intelectual que el niño presente” (Hernández y Ramírez, citado en Krause et al., 2016, p. 34).
Cabe aclarar que las particularidades individuales pueden influir en mayor o menor medida en las habilidades adaptativas en las cuales se alcanza independencia/ logro.
El nivel de dependencia/ independencia de las habilidades adaptativas y el grado o nivel de discapacidad evidenciado es acorde con lo señalado por Krause et al. (2016):
los niños con discapacidad presentan un desarrollo heterogéneo en las destrezas que componen el comportamiento adaptativo, es decir, las áreas evaluadas no presentan un desarrollo armónico. Lo cual concuerda con la evidencia empírica que hace mención de una mayor dispersión y gran variabilidad en las áreas que componen la conducta adaptativa. Lo anterior reafirma que la discapacidad intelectual en un factor influyente en la adquisición y uso del funcionamiento adaptativo (p. 8).
Esta dependencia de igual forma concuerda con las características descritas por Ke & Liu (2017) y por el Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales (2014) de la Asociación Americana de Psiquiatría, para los distintos casos de discapacidad cognitiva conocidos y registrados de forma metódica, siendo ambos métodos de registro por observación directa de los casos y estadística descriptiva directa.
De igual forma, estudios como el realizado por Díaz Vallejo (2009) caracterizan el desarrollo de las habilidades adaptativas a partir de observación directa con evaluación tipo rúbrica, analizando cada una de las habilidades como una variable independiente que determina de forma sumativa el grado de discapacidad de la persona evaluada. La estadística correlacional del estudio permite una perspectiva distinta de la evaluación, asociando variables que tradicionalmente se abordan de forma independiente.
Esto quiere decir que con los resultados obtenidos con la investigación se logra cumplir el objetivo de establecer relaciones de dependencia/ independencia entre las habilidades adaptativas y el grado de discapacidad, pudiendo correlacionarse de manera estadística, siendo este un elemento adicional a la observación directa propuesta por estándares de evaluación como el del Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales (2014) de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-VI). Esta correlación se convierte en un elemento complementario para la descripción del grado de discapacidad y el establecimiento de las habilidades propias de dicho grado.
Ahora bien, los resultados obtenidos dentro del marco del estudio realizado pueden arrojar resultados amplios si pudiese ser aplicado a poblaciones con un mayor número de individuos, permitiendo analizar patrones de correlación en las variables de dependencia/ independencia con el grado de discapacidad de la población. Dada la especificidad del estudio, esta consideración no pudo ser tomada en cuenta y se convierte en una oportunidad para el abordaje de la caracterización en poblaciones con un mayor número de individuos y una diversidad mayor en los casos de discapacidad de naturaleza cognitiva.
De igual manera, para estudios mucho más profundos es posible correlacionar las variables de dependencia/ independencia de cada una de las habilidades entre sí, abriendo la posibilidad de establecer patrones de relación entre las diversas habilidades y entablar una discusión sobre las condiciones de discapacidad según sea el grado en función de grupos identificados de habilidades adaptativas subyacentes.
Desde el punto de vista metodológico, la caracterización es una descripción con fines de identificación, entre otros aspectos, de los componentes, acontecimientos (cronología e hitos), actores, procesos y contexto de una experiencia, un hecho o un proceso (Sánchez Upegui, 2010). Este estudio permitió una mejor caracterización de las habilidades adaptativas en niños y niñas con discapacidad cogntiva, facilitando el registro de información para la institución en relación con la edad, el sexo y el grado de discapacidad.
La sistematización y organización de la información permitió ver con mayor claridad las tendencias comportamentales de las variables de dependencia o independencia de las habilidades adaptativas, lo cual permite la posibilidad de planear y distribuir de una manera más eficiente y puntual los procesos llevados a cabo por la institución en el abordaje de estrategias que potencien el desarrollo de determinadas habilidades, acordes con el ciclo vital de la población estudiantil.
La caracterización de las habilidades adaptativas brinda la oportunidad de abordar nuevas maneras de evaluación y consecución de objetivos a corto, mediano y largo plazo, así como el proceso de toma de decisiones para la intervención en personas en situación de discapacidad, en concordancia con el estudio realizado por Jara & Roda (2010).
Es también destacable el impacto a largo plazo que puede significar el abordaje de la caracterización de las habilidades adaptativas a partir de estadística correlacional en lugar de estadística descriptiva. Un análisis de resultados en poblaciones distintas a la abordada podría establecer patrones de correlación dependencia/ independencia distintos, abriendo la puerta a investigaciones y estudios más elaborados en la caracterización de las habilidades adaptativas en contextos con variables diversas, pudiendo, de esta manera, ajustar los mecanismos de intervención e inclusión con metodologías mucho más efectivas, acordes a las necesidades y estado de la población estudiada.
La evaluación de las habilidades adaptativas proporciona información sobre las capacidades, conductas y destrezas de los niños y niñas con discapacidad intelectual como base para adaptase y satisfacer las exigencias de sus entornos como seres únicos y diferentes, así como para constituirse en miembros activos de la sociedad.
Esta evaluación de habilidades también es la oportunidad para caracterizar y conocer mejor las dificultades propias de la adaptación de los niños y niñas con discapacidad cognitiva, atendiendo a sus necesidades particulares, reconociendo los procesos de desarrollo en aras a la activa participación en sus contextos particulares, ajustándose a sus condiciones y retos individuales.
Lo importante en cada caso es identificar en todos los ámbitos donde puede manifestar dificultades y ofrecer el nivel de apoyo que requieren para mejorar su conducta y actividad, con la posibilidad de ofrecer apoyos más puntuales (en el inicio de la actividad) más intensos (necesita que se supervise su actuación en cada tarea) o bien generalizados (con indicaciones verbales o ayuda física presente en todo momento)
El desarrollo de estas habilidades de comunicación y socialización van a requerir, por parte del menor, cierto grado de independencia, por lo cual resulta sumamente importante desarrollar en el niño o la niña destrezas de autocuidado, de acuerdo con su etapa de desarrollo, que le permitan adaptarse a su entorno social.
Recomendaciones
Para las Instituciones Educativas
Diseñar instrumentos y/o estrategias que permitan identificar con mayor rapidez y efectividad tanto el nivel o grado de discapacidad, como las habilidades adaptativas propias de la población atendida, con el fin de optimizar recursos y cualificar los programas de inclusión de la población con discapacidad intelectual.
Dada la importancia que poseen las habilidades adaptativas en la cotidianidad de los niñas y niñas, y teniendo en cuenta que la mayoría de estas habilidades en la población que presenta discapacidad cognitiva moderada, severa o profunda, son dependientes o se encuentran en desarrollo, se deben llevar a cabo unas pautas, entre otras, de socialización, comunicación, interacción y formación de hábitos, a través de distintas actividades que les permita desarrollar su independencia y autonomía.
Para la investigación
Realizar estudios con poblaciones de mayor tamaño y variedad de muestras poblacionales, con el fin de encontrar tendencias más amplias en los valores de dependencia, que permitan fortalecer los planes de acompañamiento e intervención individuales y por grupos focales, desde las diferentes áreas de atención profesional (psicología, psiquiatría y fonoaudiología), promoviendo desarrollos a corto, mediano y largo plazo, desde las diferentes disciplinas para el logro de objetivos puntuales en las diferentes esferas del desarrollo y contextos de interacción cotidiana de los beneficiarios (población infantil en situación de discapacidad)
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