Desenganche moral y conducta antisocial en adolescentes en conflicto con la ley1
Moral disengagement and antisocial behavior in teens in conflict with the law
Germán Cabrera Gutiérrez2
Nora Helena Londoño Arredondo3
Joan Sebastian Arbeláez Caro4
Maria Alejandra Sánchez Quintero5
Isabella Prieto Lopera6
Resumen
Objetivo: Establecer el grado de relación entre el desenganche moral y la conducta antisocial en adolescentes que se encuentran en conflicto con la ley. Metodología: diseño no experimental, enfoque cuantitativo, con alcance descriptivo – correlacional de temporalidad transversal. Participantes: 62 adolescentes en conflicto con la ley. Instrumentos: ficha de caracterización, MINI KID y la escala de mecanismos de desconexión moral. Resultados: el 54.8 % de adolescentes reportó problemas de conducta y se identificó alto consumo de sustancias psicoactivas. Los mecanismos de desconexión que puntuaron alto fueron los de justificación moral (1.6 %), desplazamiento (1.6 %), difusión de la responsabilidad (1.6 %) y deshumanización (1.6 %). Con un 61 % de probabilidad, se confirmó en el análisis de regresión que el desplazamiento de responsabilidad predice el trastorno disocial en adolescentes (β: 1.262). Conclusiones: según el modelo predictivo, el desplazamiento de responsabilidad es el único mecanismo que puede indicar probabilidad de que aparezca conductas antisociales en adolescentes.
Palabras clave: Desenganche moral, conducta antisocial, conducta delictiva, adolescentes.
Abstract
Objective: To establish the degree of relationship between moral and antisocial disengagement in adolescents who conflict with the law. Methodology: non-experimental design, quantitative approach, with descriptive scope – correlation of transversal temporality. Participants: 62 adolescents in conflict with the law. Instruments: characterization sheet, MINI KID and scale of moral disconnection mechanisms. Results: 54.8 % of adolescents reported behavioral problems and high psychoactive substance use was identified. The disconnection mechanisms that scored high were those of moral justification (1.6 %), displacement (1.6 %), diffusion of responsibility (1.6 %) and dehumanization (1.6 %). With a 61 % probability, it was confirmed in the regression analysis that the shift of responsibility predicts disocial disorder in adolescents (β= 1,262). Conclusions: According to the predictive model, the shift in responsibility is the only mechanism that may indicate the likelihood of antisocial behaviors in adolescents.
Keywords: Moral disengagement, antisocial behavior, criminal behavior, adolescents.
Para citar este artículo
Cabrera, G., Londoño, N.H., Arbeláez, J.S., Sánchez, M.A., Prieto, I. (2020). Desenganche moral y conducta antisocial en adolescentes en conflicto con la ley. Tempus Psicológico 3(2), 71-94. doi: 10.30554/tempuspsi.3.2.3411.2020
Recibido el 05/07/2019 - Aprobado el 5/02/2020
Artículo de investigación - ISSN - 2619-6336
___________
1 Artículo de investigación realizado en el marco del proyecto titulado: “Desenganche moral, desregulación emocional y prácticas de crianza parental, en adolescentes vinculados y no vinculados al sistema de responsabilidad penal”.
2 Psicólogo. Doctor en Psicología, Universidad de San Buenaventura. Orcid: 0000-0001-9284-3467 - Correo: germanchocg22@yahoo.es
3 Universidad de San Buenaventura. Orcid: 0000-0001-6016-1955 - Correo: nora.londono4015@usbmed.ed.co
4 Universidad de San Buenaventura. Orcid: 0000-0001-9935-5781 - Correo: lab.psiarmenia@usbmed.edu.co
5 Universidad de San Buenaventura. Orcid: 0000-0002-0644-0950 - Correo: aleja.sanchez.q11@gmail.com
6 Universidad de San Buenaventura. Orcid: 0000-0001-7821-2474 - Correo: prietolopera0209@gmail.com
Introducción
El estudio de la moral anteriormente se concentraba exclusivamente como objeto de la filosofía y de la moral ética (Valdecantos, 2011); sin embargo, la condición empática del sujeto-social ha propuesto el término para la psicología. En este contexto, los primeros estudios en psicología evolutiva y del comportamiento consideraron que la empatía era “el centro del universo moral” (Altuna, 2017); otros, por su lado, dan a la moral un aspecto más interpretativo en términos psicosociales que los propiamente físicos. En este contexto, la psicología cognitiva ha ilustrado la moral como una variable del desarrollo, ya que, según el punto inmediatamente anterior, también la empatía es un elemento cognitivo por el principal de sus atributos, la adopción de perspectiva. “Es esta la que, por ello mismo, tendría los lazos más relevantes con la moralidad según muchos autores” (Altuna, 2017, p. 250). En esos términos, la importancia de la teoría del desenganche moral estriba en que sus antecesoras trataron de explicar el desarrollo moral y el concepto mismo de moral desde una visión positiva. Sin embargo, Bandura estudió la manera en cómo, desde el juicio moral, el sujeto puede alejarse en términos reflexivos de las consecuencias de los actos que no se ajustan a la moral convencional; en otras palabras, la forma en cómo se justifican conductas antisociales.
El desarrollo del juicio moral y la desregulación emocional tienen por objeto explicar la relación que se da entre la persona y la norma en términos desarrollo cognitivo; por tanto una de sus variables de estudio más significativas son las conductas antisociales. El concepto de conducta antisocial es, para la presente investigación, la variable dependiente de estudio. Ella es definida como el comportamiento que no se ajusta o que está en contravía con las normas sociales o el orden social previamente establecido (Bringas, Herrero, Cuesta, & Rodríguez, 2006). Tiene además muchas maneras de clasificarse según su intención, su objeto y sus circunstancias (Calle & Londoño, 2013) pero también se debe desligar del trastorno antisocial el cual es la suma de una serie de comportamientos específicos clínicamente descritos; no obstante, apuntan tanto comportamiento antisocial como trastorno antisocial o disocial al desajuste del sujeto a su entorno mediante actitudes y acciones que lo afectan a sí mismo, al otro, a las normas y a las instituciones.
El desenganche moral explica, de manera hipotética, qué sucede con la persona que comete un acto que tiene implicaciones negativas para el sujeto y para su entorno social. Por ejemplo, el desarrollo moral podría explicar los aspectos cognitivos, conductuales y emocionales en función de las víctimas del conflicto armado en Colombia (Parra, 2019). Expresado en otros términos, el desenganche moral funciona como un proceso de auto-sanción negativa que no aleja al sujeto de la correspondencia efectiva de la moral, sino que antes bien le permite afrontar la acción según unos mecanismos que explicarán en último término y según variables específicas el porqué del hecho. Es posible que los niños, niñas y adolescentes que desarrollan actos agresivos y delictivos, presenten una desvinculación moral, para de esta manera no sentirse condenados por su propia conducta. Cimbora y McIntosh (2003) declararon que “La moralidad puede ser clave para comprender el comportamiento delictivo.” (p. 296), por su parte Bandura (1999) afirmó que: “Los altos desenganchadores morales están menos preocupados por los sentimientos anticipados de culpa que por la conducta perjudicial, son menos prosociales” (p. 15).
Así pues, el desenganche moral es un proceso que altera el curso reflexivo del juicio moral y lo somete; se podría afirmar según esto último que el desenganche moral es un sesgo cognitivo que altera la condición empática y prosocial del sujeto. La literatura que se ha rastreado de Bandura en los últimos años (Bandura, 1975; Bandura, Barbaranelli, Caprara & Pastorelli 1996; Bandura, 1999; Bandura, Caprara & Zsolnai, 2000; Bandura, 2002; McAlister, Bandura & Owen, 2006) permite comprender cómo se da dicho proceso y cuáles son los mecanismos de los que se sirve.
El desplazamiento de responsabilidad que Bandura (2002) explica en su teoría, tiene por objeto alejar a la persona de su proceso auto-sancionatorio; con ello el sujeto tiene tres posibles vías, la primera será explicar su acto con tres mecanismos de distorsión: apelar a la justificación moral, realizar una comparación que lo ponga en ventaja o usar lenguaje eufemístico; la segunda vía que puede tomar el sujeto es hacer uso de las consecuencias del acto: minimizarlo, ignorarlo o distorsionar las consecuencias; la última vía que podrá usar es deformar la posición y el ser mismo de la víctima, otros autores lo llaman desfigurar “el lugar del agente”, deshumanizándolo o atribuyéndole la culpa y las consecuencias del acto.
Estos mecanismos también tienen un efecto que Bandura (2002) denominaría como perjudicial, dado que el primer efecto del desenganche moral es la baja culpabilidad y este, a su vez, no solo debilita la capacidad reflexiva, sino también la autoeficacia de la persona, el proceso en sí mismo perjudica la capacidad de agenciamiento de la persona, debilita la comprensión en términos simbólicos y pragmáticos de la norma y de las relaciones inter-personales. Lo anteriormente descrito ha sido tema de investigación en los últimos años; algunos proyectos de investigación han concluido que el desenganche moral es un proceso de legitimación de las conductas antisociales principalmente en adolescentes (Paciello, Fida, Tramontano, Lupinetti & Caprara, 2008; Pornari & Wood, 2009). Otros por su parte han propuesto otras variables de estudio a las ya descritas como las que implican el contexto socioeconómico (Hyde, Shaw & Moilanen, 2010). Investigaciones más actuales, como la realizada por Shulman, Cauffman, Piquero, y Fagan (2011), encontraron que la desconexión moral se relaciona además con la posibilidad de conductas de insensibilidad y pueden generar un impacto mayor en la víctima. Este último tipo de comportamiento es definido como comportamiento criminal, ya que puede y lo hace en muchos casos, acciones que agreden contra la integridad, dignidad y vida de la víctima. Dicho comportamiento es el objeto de investigación de Griffith, Fida, Paciello, Tisakd y Caprara (2012), quienes encontraron que la conducta criminal se asocia directamente con los mecanismos del desenganche moral.
Por su lado, DeLisi et al. (2013) ampliaron el análisis para determinar la relación entre psicopatía y condiciones familiares. Encontraron que la funcionalidad familiar sí incide en la construcción de los mecanismos; además la psicopatía se ajusta socialmente por medio de los mecanismos de desconexión moral. En ese sentido, una familia con baja funcionalidad puede ser un factor de riesgo para la aparición de conductas antisociales (Andrade & Gonzales, 2019).
Por otro lado, Qi (2019) concluyó que “Específicamente, la crianza severa solo se asoció significativamente con la desconexión moral de los adolescentes con altos niveles de desconexión moral” (p. 12). Sobre la diferencia de género, la investigación de De Caroli y Sagone (2014) hipotetiza que hay presentaciones diferentes de los mecanismos entre hombres y mujeres. Una vez se confirmó la suposición, también concluyeron que la diferencia no solo era por género, sino que también influye el momento específico del desarrollo. Por tanto, el desenganche moral es diferente para cada una de las etapas de la adolescencia.
Se ha encontrado en actuales investigaciones que la desconexión moral incide en los comportamientos de acoso escolar, ya que los mecanismos que se observan con mayor fuerza allí son los relacionados con la víctima (Canchila, 2016; Muratori et al., 2017; Pornari & Wood, 2009; Saulnier, 2018). Otros, por su parte, han sugerido la importancia de indagar la diferencia por géneros (Barbaranelli et al., 2018; Saulnier, 2018) y según las diferentes etapas de la adolescencia (Canchila, Hoyos & Valega, 2018). Otro autores han concluido en algunas investigaciones que la desconexión moral puede permitir acciones que impliquen engaño escolar (Risser y Eckert, 2016). Sobre esta misma línea, Wei-ting y Yi-Hsiang (2018) encontraron que las conductas que afectan las normas escolares están relacionadas con dos tipos de mecanismos específicos: comparación ventajosa y la no responsabilidad. Es importante advertir que, la mayoría de las investigaciones descritas, han planteado que la desconexión moral genera conductas antisociales; sin embargo, la investigación planteada por Sijtsema, Garofalo, Jansen y Klimstra (2019) propone que el desenganche moral y las características antisociales de personalidad son un resultado directo de las conductas antisociales.
El problema del desenganche moral puntualmente estriba en que es un factor predictor del comportamiento antisocial y delictivo en adolescente, según lo estiman las estadísticas a nivel nacional. Para el año 2010, el 6 % de adolescentes en el país manifestaba algún tipo de problema de conducta, entre ellos los hombres representaban una mayor taza (Torres, 2010); para el año 2015, la cifra fue de 5.5 % (Ministerio de Salud y Protección Social, 2016). Sin embargo, las cifras no son muy claras, ya que los tamizajes han cambiado dejando sólo los problemas de conducta exclusivamente para la infancia.
No obstante, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) basado en el Código de Infancia y Adolescencia, crea el Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes, el cual, según la Ley 1098 (2006) se establece como un conjunto de principios, normas, procedimientos, autoridades judiciales y entes administrativos que realizan la investigación y juzgamiento pertinente para el juzgamiento de menores entre los 14 y 18 años de edad que han cometido actos delictivos (Art. 139). Contando entonces con programas de externado e internamiento dependiendo del delito cometido, refiere que hasta el año 2018 se contaba con 8.060 menores en conflicto con la ley, de los cuales solo el 3.415 se encontraban privados de la libertad. Estos datos son indicadores más exactos acerca del contexto de la prevalencia de los problemas de conducta en este grupo etario.
En síntesis, en esta investigación se buscó identificar el grado de relación entre los mecanismos de desconexión moral y la conducta antisocial que existe en un grupo de adolescentes que están en conflicto con la ley y que pertenecen al sistema de responsabilidad penal para menores en Colombia.
Método
Participantes
La presente investigación estableció como población general los adolescentes y jóvenes pertenecientes al Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes (SRPA) en el departamento del Quindío (Colombia). La muestra fue elegida mediante un método no probabilístico, de tipo intencional, en la que participaron un total de 62 adolescentes del SRPA, incluidos en programas de algunas entidades operadoras del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar de la regional Quindío. Como criterios de inclusión, se tuvieron en cuenta los siguientes: 1. Que los sujetos se encontraran entre los 14 y 18 años de edad, y 2. Contar con la firma de consentimiento informado del padre o madre y el adolescente. Los criterios de exclusión fueron: 1. Que los participantes no presentaran trastornos mentales de base ni deterioro cognitivo, y 2. Que no estuvieran bajo el efecto de alguna sustancia psicoactiva.
Diseño
Se propuso una investigación con enfoque cuantitativo, temporalidad transversal y alcance descriptivo – correlacional de dos variables. Lo anterior se estableció con el fin de encontrar la posible relación entre desenganche moral y la conducta antisocial en adolescentes de 14 a 18 años.
Instrumentos
Ficha de caracterización, en la cual se indagaban por factores familiares principalmente, además de características del delito por el cual están vinculados al SRPA.
Entrevista neuropsiquiátrica para niños y adolescentes (MINI KID) en su versión en español de Colón-Soto, Díaz, y Soto (1992). Se aplicaron los ítems L. (Dependencia y abuso de alcohol), la M. (Dependencia y abuso de sustancias), la P. (trastornos de la conducta disocial) y R (trastorno psicótico), se eligieron estos factores de la prueba dado que hay una problemática alta de consumo en la población objeto y para indagar sobre la presentación del trastorno de conducta disocial principalmente.
Escala de mecanismos de desconexión moral (MMDS) Bandura et al. (1996), es una escala tipo Likert que tiene por objeto estudiar el nivel de desenganche moral en un puntaje ponderado y según los ocho mecanismos propuestos por Bandura (1999). La escala para medir los mecanismos de desenganche moral contiene un total de 32 reactivos; cuando fue aplicada por Bandura et al. (1996) la primera vez, se usaron tres clases de respuesta entre: “estar totalmente de acuerdo” y “totalmente en desacuerdo”, en ese mismo estudio y con esa modalidad de respuestas, la escala demostró una confiabilidad buena de alfa de 0.82. Sin embargo, se ha usado el modelo de cinco posibilidades de respuestas, “para nada de acuerdo”, “poco de acuerdo”, “bastante de acuerdo”, “muy de acuerdo” y “totalmente de acuerdo”, encontrando también índices de confiabilidad alto; por ejemplo α: .93 (Obermann, 2011), α: .76 (Ochoa, Tánori & Valdés, 2017). Para la calificación del instrumento, se realiza una ponderación general de la prueba y un análisis por cada uno de los ocho reactivos. En el presente estudio la escala expresó un α: .92.
Procedimiento
Una vez se delimitaron los instrumentos y se aprobó en Bioética de la Universidad de San Buenaventura Medellín la investigación, se procedió a establecer un convenio interinstitucional entre la Universidad de San Buenaventura Medellín y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar regional Quindío (Convenio de cooperación interinstitucional No. 63 215 – 2017). Cuando se contó con la aprobación de ambas instancias, se realizó el trabajo de campo con las familias exponiendo las implicaciones del estudio y las condiciones éticas del mismo. Con la firma del consentimiento informado, se aplicaron los instrumentos a los adolescentes.
Para el procedimiento de análisis de datos se proyectó en dos partes: la primera fue un análisis descriptivo de las variables de estudio y características de la muestra. Allí se indicaron el test de normalidad para elegir la ruta de análisis. Para el caso presente se propuso el análisis de la estadística no paramétrica dado que las variables no se presentan bajo una distribución normal. Por tal motivo el análisis de varianza se realizó por medio del estadístico T de student, para el análisis de correlación; dada la naturaleza de las variables se eligió el R de Pearson y Rho de Spearmann. Para concluir se realizó un análisis de regresión logística binaria donde la variable dependiente es el trastorno antisocial y las independientes fueron las mecanismos de desenganche moral.
Resultados
La muestra estuvo compuesta por 62 adolescentes, entre 14 y 17 años de edad; la edad promedio fue 16 años de edad. 56 adolescentes eran hombres lo que correspondió a un 90 % de la muestra y el restante 10 % mujeres (6 en total). El estrato socioeconómico osciló entre dos y cinco puntos, el promedio fue de dos puntos, lo que situó a la mitad de la población (50 %) en un estrato socioeconómico bajo. El grado máximo de estudios alcanzado por la muestra es de 11 de bachillerato, encontraron un caso de adolescente sin ningún grado de escolaridad. En promedio, el último grado escolar alcanzado por los adolescentes en conflicto con la ley fue octavo de bachillerato. En un solo caso, se evidenció adolescente menor de edad con un hijo. Además, 11 % de la muestra tienen una persona a su cargo, y 3 % tiene dos personas a su cargo. El 4.8 % de la muestra define su estado civil como casado, el mismo porcentaje para separado y el restante para soltero (90.3 %). Todos los adolescentes provienen de municipios del Quindío: el 66.1 % proviene de Armenia, 9.7 % de Montenegro, 8.1 % de La Tebaida, 6.5 % de Calarcá y el restante porcentaje se reparte entre personas aledañas a estos municipios del departamento del Quindío.
La tipología familiar de la muestra está constituida de la siguiente manera: Familia monoparental femenina con un 33.9 %, seguido de familia nuclear de origen con 22.6 %; algunos adolescentes refieren vivir en familia monoparental masculina con 12.9 %; luego, en orden está familia extendida (11.3 %), familia simultánea (9.7 %); los porcentajes restante se reparten entre familia nuclear conyugal, compuesta y grupos fraternos con 3.2 % cada una.
El delito de mayor comisión es el de hurto y hurto calificado, seguido de tráfico y porte de estupefacientes y luego la violencia intrafamiliar. Antes de ingresar el SRPA, la mayoría de los adolescentes estudiaba (62.9 %), no tenían ninguna ocupación (22.6 %) y trabajaba (14.5 %). En general, los adolescentes han ingresado una sola vez al SRPA; sin embargo, un caso atípico indicó haber ingresado 5 veces. El tiempo promedio de estancia en el SRPA fue de cuatro meses, con un mínimo de un mes y un máximo de 18 meses.
Acerca de los factores indagados mediante la entrevista diagnóstica, se encontró que el 59.7 % de los adolescentes no manifiesta abuso de bebidas alcohólicas, contrario al 40.3 % que sí lo refiere; además, actualmente 69.4 % tiene dependencia alguna sustancia psicoactiva, 8.1 % no presenta consumo de ninguna sustancia y 22.6 % no tiene dependencia a la sustancia que consume. La sustancias de mayor consumo en la población fue la marihuana, con un 62.9 %.
Un 74.2 % no presenta trastorno psicótico actual contra un 25.8 % que sí lo presenta. Sobre el trastorno psicótico de por vida, 80.6 % no lo refiere frente a un 19.4 % que sí. Acerca de la presencia de trastorno del estado de ánimo con síntomas psicóticos, el 80.6 % no lo refiere frente a un 19.4 % que sí. En cuanto al trastorno de conducta o trastorno disocial, el 54.8 % de adolescentes refiere la presencia del trastorno y el restante 45.2 % no lo manifiesta
En la Tabla 1, se expone la distribución de las medidas de tendencia central de la escala de desconexión moral por cada mecanismo; en la tabla 1, la distribución porcentual según se agrupan en bajo, medio y alto.
Se puede observar que los datos tienden a la agrupación antes que a la dispersión en cada una de los mecanismos de desconexión moral, salvo por los casos extremos de desplazamiento de responsabilidad y de deshumanización; también hay casos atípicos en comparación ventajosa y deshumanización. La dimensión más homogénea fue la justificación moral. En todos los casos hay una asimetría positiva, lo que refiere que, hay una tendencia a usar poco los mecanismos de desenganche moral. El mecanismos más usado por los adolescentes fue la justificación moral.
Para realizar el análisis de comparación de varianzas, se estableció como variable dependiente el trastorno antisocial y las independientes las dimensiones de la escala de desenganche moral.
El análisis realizado para la diferencia de varianzas fue la prueba T de Student (Prueba de Levenne), se indicó que no hay diferencias entre los grupos, se puede afirmar entonces que para el caso del trastorno disocial hay una distribuciones iguales. Por último, se realizó un análisis de regresión logística, según el cual, la variabilidad del trastorno antisocial puede ser explicado en un 61% según el R cuadrado de Nagelkerke. El modelo final indicó que sólo el desplazamiento de responsabilidad incidía en términos de probabilidad en la aparición de trastorno antisocial (β: 1.262; p: .37 ≤ .05).
Figura 1. Medidas de tendencia central dimensiones DDMS

Tabla 1. Distribución porcentual de resultados recodificados en escalas de las dimensiones DDMS
|
N |
% |
||
|
Puntaje de justificación moral recodificado |
Bajo |
20 |
32.3% |
|
Medio |
41 |
66.1% |
|
|
Alto |
1 |
1.6% |
|
|
Puntaje de lenguaje eufemístico recodificado |
Bajo |
26 |
41.9% |
|
Medio |
36 |
58.1% |
|
|
Alto |
0 |
0.0% |
|
|
Puntaje de comparación ventajosa recodificado |
Bajo |
32 |
51.6% |
|
Medio |
30 |
48.4% |
|
|
Alto |
0 |
0.0% |
|
|
Puntaje de desplazamiento de responsabilidad recodificado |
Bajo |
19 |
30.6% |
|
Medio |
42 |
67.7% |
|
|
Alto |
1 |
1.6% |
|
|
Puntaje de difusión de responsabilidad recodificado |
Bajo |
20 |
32.3% |
|
Medio |
41 |
66.1% |
|
|
Alto |
1 |
1.6% |
|
|
Puntaje de distorsión de consecuencias recodificado |
Bajo |
22 |
35.5% |
|
Medio |
40 |
64.5% |
|
|
Alto |
0 |
0.0% |
|
|
Puntaje de atribución de culpa recodificado |
Bajo |
26 |
41.9% |
|
Medio |
36 |
58.1% |
|
|
Alto |
0 |
0.0% |
|
|
Puntaje de deshumanización recodificado |
Bajo |
39 |
62.9% |
|
Medio |
22 |
35.5% |
|
|
Alto |
1 |
1.6% |
La dirección de dicha relación muestra que, a mayor desplazamiento de la responsabilidad, se puede dar la presencia del trastorno de responsabilidad.
Se observa en la Tabla 3., que existen algunas correlaciones entre datos recopilados mediante la ficha de caracterización y los mecanismos de desenganche moral; si bien son correlaciones bajas, pueden orientar el análisis acerca de la relación entre variables. En el caso del género, las correlaciones son de tipo negativo, puntualmente para el caso de difusión de responsabilidad y para atribución de la culpa; por otro lado según la edad, existe una correlación también baja en el caso también de la difusión de responsabilidad. Además, para la variable de “Delito” el cual cualifica la tipología del delito, se encontró que la relación se da en la atribución de la culpa.
Tabla 2. Contingencia entre Trastorno de conducta y mecanismos de desenganche moral
|
Trastorno actual de conducta |
|||||
|
Si |
No |
||||
|
N |
% |
N |
% |
||
|
Puntaje de justificación moral recodificado |
Bajo |
9 |
26.5% |
11 |
39.3% |
|
Medio |
24 |
70.6% |
17 |
60.7% |
|
|
Alto |
1 |
2.9% |
0 |
0.0% |
|
|
Puntaje de lenguaje eufemístico recodificado |
Bajo |
14 |
41.2% |
12 |
42.9% |
|
Medio |
20 |
58.8% |
16 |
57.1% |
|
|
Alto |
0 |
0.0% |
0 |
0.0% |
|
|
Puntaje de comparación ventajosa recodificado |
Bajo |
14 |
41.2% |
18 |
64.3% |
|
Medio |
20 |
58.8% |
10 |
35.7% |
|
|
Alto |
0 |
0.0% |
0 |
0.0% |
|
|
Puntaje de desplazamiento de responsabilidad recodificado |
Bajo |
9 |
26.5% |
10 |
35.7% |
|
Medio |
24 |
70.6% |
18 |
64.3% |
|
|
Alto |
1 |
2.9% |
0 |
0.0% |
|
|
Puntaje de difusión de responsabilidad recodificado |
Bajo |
10 |
29.4% |
10 |
35.7% |
|
Medio |
23 |
67.6% |
18 |
64.3% |
|
|
Alto |
1 |
2.9% |
0 |
0.0% |
|
|
Puntaje de distorsión de consecuencias recodificado |
Bajo |
13 |
38.2% |
9 |
32.1% |
|
Medio |
21 |
61.8% |
19 |
67.9% |
|
|
Alto |
0 |
0.0% |
0 |
0.0% |
|
|
Puntaje de atribución de culpa recodificado |
Bajo |
13 |
38.2% |
13 |
46.4% |
|
Medio |
21 |
61.8% |
15 |
53.6% |
|
|
Alto |
0 |
0.0% |
0 |
0.0% |
|
|
Puntaje de deshumanización recodificado |
Bajo |
22 |
64.7% |
17 |
60.7% |
|
Medio |
11 |
32.4% |
11 |
39.3% |
|
|
Alto |
1 |
2.9% |
0 |
0.0% |
|
Tabla 3. Correlación variables socio-demográficas y tiempo en el SRPA
|
Género |
Edad |
Delito por el cual está en el SRPA |
Tiempo (meses) que lleva en el SRPA |
|
|
Justificación moral |
-.241 |
.123 |
.063 |
.095 |
|
.059 |
.340 |
.624 |
.460 |
|
|
Lenguaje eufemístico |
-.164 |
-.043 |
.085 |
.369 |
|
.203 |
.737 |
.511 |
.003 |
|
|
Comparación ventajosa |
-.099 |
-.049 |
-.018 |
-.004 |
|
.446 |
.707 |
.888 |
.978 |
|
|
Desplazamiento de responsabilidad |
-.141 |
.011 |
-.074 |
.260 |
|
.276 |
.934 |
.570 |
.041 |
|
|
Difusión de responsabilidad |
-.354 |
.262 |
.131 |
.068 |
|
.005 |
.039 |
.309 |
.602 |
|
|
Distorsión de consecuencias |
-.099 |
.022 |
-.128 |
.308 |
|
.443 |
.863 |
.322 |
.015 |
|
|
Atribución de culpa |
-.275 |
.107 |
-.277 |
.162 |
|
.031 |
.409 |
.029 |
.209 |
|
|
Deshumanización |
-.140 |
.074 |
.109 |
.248 |
|
.279 |
.569 |
.397 |
.052 |
Por último, se encontraron también correlaciones según la cantidad de meses que los adolescentes se encuentran en el SRPA, principalmente para las variables de lenguaje eufemístico, desplazamiento de responsabilidad y distorsión de las consecuencias. Este mismo ejercicio se realizó con la variable de trastorno antisocial, allí la única variable que demostró correlación fue el estrato socio-económico (Sig: .01; P: .403) encontrando allí una correlación de tipo moderada.
Discusión
En orden de importancia, los resultados han demostrado hasta cierta medida las hipótesis de tipo teóricas en las que se asentó esta investigación. A continuación se repasarán dichos resultados a la luz de la investigación actual y sus perspectivas de análisis para generar, en últimas, recomendaciones útiles en torno a posibles ejercicios prácticos en la temática presentada. Acerca de la muestra, se encontró que gran parte de la población no muestra reingresos al sistema de responsabilidad penal para adolescentes, salvo por un caso atípico, el resto de la población sólo ingresó la actual vez en la que es entrevistado; esto contraría la evidencia que ha presentado la investigación previa la cual, ha concluido que la reincidencia es un problema derivado del sistema penitenciario tanto para mayores como para adolescentes; su explicación podría deberse a que los programas, en este caso los operadores, a quienes el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ha delegado para que supervisen los procesos de resocialización, han realizado un adecuado trabajo, ya que la evidencia también demuestra que, si se refuerza el proceso de resocialización es probable que disminuya la reincidencia dadas las características de la población delincuente juvenil en Colombia (Hernández, 2018).
Sin embargo, los datos expresados también pueden explicarse dado que la población adolescente que se encuentra vinculada con el SRPA alcanza la mayoría de edad en su periodo de sanción y la reincidencia del delito se observará como una problemática exclusiva de los mayores de edad, expresando una problemática aún mayor: Colombia no cuenta con variables adecuadas para estimar la reincidencia (Saavedra, López, Vargas & Zarate, 2016). El problema de la reincidencia, si existe, debe considerar principalmente el trabajo con las familias, al menos así lo estima Ortíz (2014) “[…] uno de los principales factores para prevenir la reincidencia delictiva es diagnosticar, implementar y evaluar las políticas y programas dirigidos a los adolescentes, la comunidad y sus núcleos familiares para que haya éxito” (p. 51). Esta conclusión surge de los elevados índices de reincidencia en Cundinamarca. Para el caso de la muestra de la investigación en el departamento del Quindío, el trabajo debe fortalecer el trabajo con familias.
En Quindío, los programas que operan el SRPA tienen diferentes modalidades y contar con el apoyo de las familias, dadas sus características socio-económicas se torna para los núcleos familiares de los adolescentes en algo difícil, cuánto más si se considera que en el Quindío existen adolescentes cumpliendo sanciones de otros departamentos. El tema de las familias es una variable interesante que afecta directamente a los adolescentes que se encuentran vinculados al SRPA, no sólo para explicar la posible génesis de la conducta antisocial, sino que también para implementar procesos de resocialización; en Colombia, la familia es el actor principal junto con el aparato institucional (Colombia. Congreso de la República, 2006; Ríos-Peñuela & Ríos, 2018; Peralta, Theran, Pardo & Sánchez, 2018) para que los jóvenes y adolescentes sean orientados a la responsabilidad del acto y a la restitución del mismo, es la diferencia con otros países en donde han un enfoque más punitivo y no de resocialización (Villanueva, Jaramillo, Sotomayor, Gutiérrez & Torres-Quintero, 2018).
Otra de las afirmaciones que se puede hacer, a tenor de la literatura previa según los resultados aquí expuestos, es que no todos los adolescentes vinculados al SRPA tienen sintomatología asociada al trastorno antisocial o disocial. Si bien, existe una asociación entre los trastornos de conducta antisocial y el delito (Padrón & García, 2018). Los diferentes comportamientos tipificados en la norma, en este caso en el Código de Infancia y Adolescencia (Colombia. Congreso de la República, 2006) no configuran síntomas o signos que se puedan asociar a dicho trastorno, aunque pueden servir de referencia para explicar su etiología y características globales. El trastorno antisocial dispone al sujeto para cometer acciones en contra de la vida de la persona, de allí que en las sanciones que implican vidas, como el caso del homicidio, sí se podría hablar de la presencia del trastorno (Padrón & García, 2018).
Por otro lado, se debe considerar que en el caso del trastorno disocial hay una tendencia a considerar que una de sus variables etiológicas son las condiciones estructurales u ontogénicas, para el caso de los delitos de menor impacto y en las personas que no hay presencia del trastorno se observan, como orienta la literatura sobre el tema, en que las condiciones filogenéticas tienen igual fuerza que las estructurales, de allí que predispongan al sujeto y lo configuren con sesgos cognitivos como en el caso de los mecanismos de desconexión moral (Díaz & Moral, 2018). Sobre esto último, Muñoz (2000) concluye por ejemplo, acerca de una de los pilares de las condiciones filogenéticas como lo es la familia, que ella co-diseña la proclividad del sujeto a responder bajo conductas agresivas y posteriormente hacer una desconexión moral sobre ellas.
Confirma esta conclusión del autor el que los adolescentes encuestados que si poseen el trastorno disocial son quienes refieren puntuaciones altas en los mecanismos de justificación moral, desplazamiento de responsabilidad, difusión de la responsabilidad y deshumanización; por el contrario, quienes no presentan el trastorno son quienes agrupan la puntuación de los mecanismos en media y baja. Estos datos están en consonancia con algunas investigaciones que indican que existe una relación predictora entre los rasgos clínicos de conductas antisociales y el uso de mecanismos de desconexión moral (Canchila, 2016; Muñoz, 2000; Rubio, 2016).
En el caso de la muestra objeto de la investigación, los mecanismos de desconexión moral tienden a no presentarse. El más homogéneo según lo refieren las medidas de tendencia central es de justificación moral; este mecanismo es compartido a nivel social apelando a lo que Bandura (1975) refiere como “justificación de la agresión en función de principios más elevados” (p. 341), es usado por ejemplo, en problemas sociales como el uso de sobornos y la corrupción (Roth & Acosta, 2018) y en el caso de los adolescentes también es usado. En el caso del engaño escolar (Barbaranelli et al., 2018) se podría afirmar que no está relacionado directamente con las conductas agresivas, pero la justificación moral sí predispone a la comisión de delitos que no implican per se atentados contra la vida, sino, como en el caso de la muestra al elevado nivel de hurto y hurto agravado. Otros mecanismos que, por el contrario de la justificación moral, están más dispersos son la deshumanización y comparación ventajosa; estos datos muestran datos atípicos que indican que no hay una tendencia en la población acerca de su uso.
En adición, algunas variables se muestran correlacionadas con los mecanismos de desenganche, tal es el caso del género, según el cual indica una relación inversamente proporcional para el caso de la difusión de responsabilidad y atribución de culpa, confirmando que, el género es una variable diferenciadora en los mecanismos de desconexión moral (Barbaranelli et al., 2018; De Caroli & Sagone, 2014), puntualmente en el caso de la difusión de la responsabilidad se encontró, contrario a lo planteado por Canchila, Hoyos y Valega (2018) que si hay una diferencia según el género.
Otra de las variables correlacionadas y que son un dato interesante para el análisis es la influencia del tiempo de vinculación al SRPA con el uso de lenguaje eufemístico, desplazamiento de responsabilidad y distorsión de las consecuencias, esto puede suceder debido a que dentro de las instituciones se da un fenómeno social interesante: la vinculación a grupos de pares que comenten los mismos delitos y establecen formas de interacción simbólica precisa, de allí que se implique el uso de eufemismos sobre los delitos cometidos. Además, el hecho de que sean “desenganchadores” puede explicar que el adolescente dentro de la institución re-construye el delito, en términos de significación a nivel cognitivo y a nivel legal y se enfoca en alejarse de la consecuencia. Aquí habría que hacer una evaluación del proceso de resocialización y en cómo este ayuda en una adecuada re-construcción del delito para acercar al menor a entender su responsabilidad y eliminar la desconexión moral. Por último, la edad incide también específicamente en la difusión de responsabilidad, confirmando algunas investigaciones que consideran que el desenganche moral tiende a desaparecer con la edad, según el adolescente descubre y actúa según su rol social (George, 2014).
El último hallazgo y el más importante es el que, según el modelo predictivo, el desplazamiento de responsabilidad es el único mecanismo de desenganche moral que podría predecir la aparición de conductas antisociales en adolescentes. Sobre ella Bandura (2002) afirmó: “Bajo la responsabilidad desplazada, consideran que sus acciones se derivan de los dictados de las autoridades en lugar de ser personalmente responsables de ellas” (p. 107), el adolescente considera que es más cómodo para él trasladar lo que es su dictamen en el acto como victimario, es el cambio del lugar del agente (Torre, 2016). En Colombia este mecanismos ha demostrado ser un predictor de conductas antisociales a nivel de la guerra (Martínez-González, Robles-Haydar, Amar-Amar & Crespo-Romero, 2016) como lo ha sido en otros contextos a nivel mundial (Prieto-Ursúa, Ordóñez & Dushimimana, 2019).
La recomendación principal que nace de la investigación será poner una especial atención a fomentar y sensibilizar sobre el lugar del agente en un delito o en una conducta de tipo antisocial. Si se considera además que, hay diferencias según el género y la edad, es importante prestar atención no sólo a quienes ya se encuentran vinculados al SRPA, sino a los adolescentes en general, sobre quienes se pueden realizar procesos de concienciación sobre la importancia de eliminar los mecanismos de desenganche moral, principalmente los descritos previamente.
Conflicto de intereses
Los autores declaran ningún conflicto de interés.
Conclusiones
La limitación principal de este estudio radicó en que la muestra es muy pequeña si se tiene en cuenta la población universal de los adolescentes que se encuentran vinculados al SRPA y determinar un modelo predictivo en una muestra como la presente se torna en una tarea difícil. Es importante además contar con una muestra representativa de ambos géneros con lo que es posible determinar mejor las diferencias en las varianzas según esta variable.
En conclusión, la investigación quiso indagar sobre la desconexión moral en adolescentes que se encuentran en conflicto con la ley. Se encontró que muchos de los adolescentes no tienen índices de reingresos al SRPA, además que hay un alto consumo de sustancias psicoactivas y que no todos manifiestan tener trastorno antisocial. Se encontró que los mecanismos de desconexión más usados fueron los de justificación moral, desplazamiento y difusión de la responsabilidad y deshumanización. Los datos más homogéneos son los de justificación explicado hipotéticamente porque es el que indica mayor uso a nivel social. Hay una tendencia estadística al poco uso de los mecanismos y no hay correlación entre ellos y las conductas antisociales. Se encontró además que según el modelo predictivo, el desplazamiento de responsabilidad es el único mecanismos que puede indicar probabilidad de que aparezca conductas antisociales en adolescentes.
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