Self del terapeuta sistémico como un recurso para el cuidado de sí
Self of the systemic therapist as a resource for self-care
María Isabel López Correa1
Sara Lizeth Arias Rendón2
Yulisa Alejandra Monsalve Vergara3
Para citar este artículo
López, M.I., Arias, S.L., Monsalve, Y.A. (2019). Self del terapeuta sistémico como un recurso para el cuidado de sí. Tempus Psicológico, 2(2), 81-105. doi: 10.30554/tempuspsi.2.2.2896.2019
Recibido: 17.01.2019 – Aceptado: 30.04.2019
Artículo de revisión - ISSN - 2619-6336
Resumen
Este artículo de revisión documental tuvo como objetivo analizar la noción del Self del terapeuta en la terapia familiar sistémica, con el interés de reconocer el Self en la formación del terapeuta como un recurso para el cuidado de sí. El enfoque metodológico utilizado fue cualitativo; se realizó el acercamiento a los textos a través de una lectura consciente y reflexiva. Para analizar los hallazgos se postularon categorías, iniciando con los planteamientos desde la perspectiva sistémica, dando paso a las nociones del self del terapeuta, el rol del terapeuta y el estilo terapéutico que permitieron dar respuesta a los objetivos planteados. La noción del Self del terapeuta, como la construcción de sí mismo a partir de sus experiencias, sumadas a una elección teórica que se asume en la formación, da como resultado un sí mismo que conlleva un estilo terapéutico y un rol del terapeuta. El reconocimiento del self del terapeuta es un recurso para el cuidado de sí tanto en la formación como en su quehacer profesional.
Palabras clave: Self, rol, sí mismo del terapeuta, terapia familiar sistémica, terapeuta, estilo terapéutico.
Abstract
This documentary review article aimed to analyze the notion of the therapist’s Self in systemic family therapy, with the interest of recognizing the Self in the therapist’s training as a self-care resource. The methodological approach used was qualitative; The approach to the texts was made through a conscious and reflexive reading. In order to analyze the findings, categories were postulated, starting with the approaches from the systemic perspective, giving way to the notions of the therapist’s self, the role of the therapist and the therapeutic style that allowed to respond to the proposed objectives. The notion of the Self of the therapist, like the construction of himself from his experiences, added to a theoretical choice that is assumed in the training, results in a self that entails a therapeutic style and a role of the therapist. The recognition of the therapist’s self is a resource for self-care both in training and in his professional work.
Keywords: Self, role, therapist’s self, systemic family therapy, therapist, therapeutic style.
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1 Psicóloga. Especialista en Terapia Familiar. Orcid: 0000-0002-2070-8132 - Correo: milopezcorrea@gmail.com
2 Psicóloga. Especialista en Terapia Familiar. Correo: saliare24@gmail.com
3 Psicóloga. Especialista en Terapia Familiar. Correo: yulisalejandra1987@hotmail.com
Introducción
Este artículo de revisión tiene como finalidad describir los hallazgos sobre la noción del self del terapeuta a partir de artículos científicos e investigaciones publicadas en diferentes países. Son varios los estudios que abordan los temas relacionados con esta noción; sin embargo, se encontró que se nombra más como el sí mismo del terapeuta que como self. El objetivo principal es analizar la noción del self del terapeuta en la terapia familiar sistémica y reconocerlo como un recurso para el cuidado de sí fundamental en la práctica de la terapia.
Otras investigaciones nombran el self o sí mismo del terapeuta como estilo terapéutico o rol del terapeuta. El self del terapeuta hace referencia a la construcción de sí mismo a partir de sus experiencias, sus conocimientos, emociones, las relaciones con el otro, sus creencias, prejuicios y su cultura. A partir del reconocimiento de estas características personales, y sumado a una elección teórica que asume en su formación, resulta un sí mismo que conlleva un estilo y un rol, siendo estilo la forma en que se desenvuelve en su quehacer; y rol, la posición que adopta en el ejercicio terapéutico a partir de todo lo anterior.
En este sentido, este tema es un problema de investigación de interés, puesto que es importante tener en cuenta el reconocimiento del sí mismo en el entrenamiento y en el ejercicio profesional, dado que el terapeuta forma parte del sistema consultante y la forma en que se desenvuelve influye en los objetivos terapéuticos y en su self, viéndose permeado como persona y como terapeuta.
Para el abordaje de este tema se realizó un rastreo de 51 artículos de investigación científica. La metodología utilizada fue la revisión documental, la cual no estuvo orientada por una localización geográfica específica.
Se desarrolló este artículo en cuatro momentos, en el primero se definió la metodología para la búsqueda y revisión de textos; el segundo momento fue la organización de los resultados por categorías, para profundizar en los subtemas que se querían analizar. En tercer lugar, se desarrolló la discusión de lo encontrado, a partir de la interpretación y relación entre las particularidades de cada categoría; y por último se establecieron las conclusiones a las que llegaron los diferentes estudios y se develaron los vacíos encontrados, así como la pertinencia de investigar estos temas para futuras investigaciones.
Metodología
El enfoque metodológico hermenéutico resultó adecuado para responder a la pregunta sobre la nociones del self del terapeuta y la importancia de su reconocimiento como terapeutas, partiendo de una perspectiva filosófica que va en búsqueda de una respuesta no solo para el ejercicio académico, sino para el hombre, en este caso, el terapeuta en formación. “Este enfoque está centrado en las experiencias vividas, comportamientos, sentimientos, funcionamiento organizacional, entre otros. Se define como una nueva perspectiva para abordar la realidad social y humana” (Barbera, Iniciarte, 2012, p. 201). Este enfoque permitió una comprensión, interpretación y análisis del objeto a investigar, además de una reflexión sobre la noción de self del terapeuta identificando características como su importancia, su reconocimiento y sus distintas interpretaciones desde diferentes autores.
La modalidad de esta investigación es estado del arte, definido como: “investigar desde la óptica de ir tras las huellas del campo de conocimiento que se pretende ahondar” (Rojas, citado por Barbosa Chacón, Barbosa Herrera, y Rodríguez Villabona, 2013, p. 7), permitiendo así analizar la noción de self del terapeuta en la terapia sistémica, generando la articulación de distintas concepciones, discursos, miradas, la indagación por su importancia, su valor de reconocimiento y así llegar no solo a una comprensión más allá de la noción, sino que permita una formación como terapeutas.
Los artículos sobre la noción del Self o algún concepto que pueda identificarse como tal en la terapia familiar sistémica, fueron rastreados en antecedentes de investigación, artículos, textos, libros en relación con el tema a investigar, bases de datos como Google Académico, Redalyc, Ebsco; bibliotecas y revistas digitales como Perspectivas sistémicas y revista digitales.
La estrategia utilizada fue la revisión documental la cual “tiene como objetivo el análisis de documentos por medio de una búsqueda, descripción y análisis de la información disponible sobre lo que se investiga” (Fernández, 2009, p. 193).
Para el registro de la información se elaboró una tabla donde resaltan comentarios sobre los textos que fueron importantes para la realización del artículo.
Se realizó en varios momentos, en primer lugar, la búsqueda bibliográfica de textos en bases de datos, en los cuales se evidenciará relación con el tema propuesto para esta investigación. Luego se elaboraron fichas bibliográficas por cada texto hallado, lo que permitió agruparlos en categorías que facilitaran el análisis de la información, estableciendo semejanzas y verificación de la pertinencia para el estudio.
Resultados
A continuación, se evidencia la búsqueda bibliográfica realizada para la construcción de este artículo. Se encontrará dividida en cinco categorías, definidas a partir de la lectura de hallazgos y análisis de lo encontrado, para el desarrollo de la noción del self del terapeuta. Éstas son: tradiciones sistémicas, el sí mismo del terapeuta, el sí mismo como cuidado de sí, estilo terapéutico y rol del terapeuta.
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Autor y nombre del artículo |
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Tradiciones Sistémicas |
Botella, L., & Vilaregut, A. (2006). La perspectiva sistémica en terapia familiar: Conceptos básicos, investigación y evolución. Universidad Ramon Llull. Recuperado de http://jmonzo.net/blogeps/terapiafamiliarsistemica.pdf |
Perspectiva sistémica, terapia familiar sistémica, self, terapeuta sistémico, intervención familiar |
La intervención bajo una perspectiva sistémica, conlleva al terapeuta centrar su intervención en la observación de las relaciones y dinámicas familiares, al igual que comienza a preguntarse por sus herramientas y capacidades, puesto que el terapeuta asume un rol dentro del sistema consultante, siendo necesario el reconocimiento de su self como herramienta para la intervención. |
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Hernández Córdoba, Á. (2007). Supervisión de psicoterapeutas sistémicos: un crisol para el devenir instrumentos de cambio. Revista Diversitas, Perspectivas en psicología. 3 (2), 227-238. |
Supervisión y psicoterapia, formación psicoterapéutica, psicoterapia sistémica, equipos terapéuticos |
Desde las perspectiva sistémica se plantea la pertinencia de formar al terapeuta teniendo en cuenta el aprendizaje de sus propios sentimientos y reacciones personales, la cual no todas son positivas, una formación que permita el entrenamiento de estas como recursos de si mismo, “una mirada sobre si mismo” favorece el crecimiento personal y el cambio de los consultantes. |
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Seoane, J. (2005). Hacia una biografía del self. Boletín de psicología, 85, 41-87. |
Self material, self social, self espiritual, estabilidad y vínculos del self, sentido de sí mismo |
El self no es algo concreto, no es un objeto, sino un sistema de relaciones, la conciencia general y la conciencia de sí mismo se forma a través de la interacción con los demás. |
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Barrera, M., Benadretti, M. S., Goio, P., & Tapia D. (2011). Formación de terapeutas en el Modelo Constructivista Sistémico Estratégico: narración de una experiencia. De Familias y Terapias, 31, 59-65. |
Constructivismo, Formación, Psicoterapia, sí mismo. |
Mediante una metodología de trabajo para la formación de terapeutas enfocada en “la construcción del sí mismo terapéutico desde una perspectiva de aprendizaje en primera persona”, se fortalece el aprendizaje de nuevas herramientas y el desarrollo de recursos personales que abren posibilidades al bienestar y transformación personal y del rol del terapeuta |
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Jutoran,S. (1994). El proceso de las ideas sistemico-ciberneticas. Sistemas familiares. 10 (1). 1-20. Buenos Aires, Argentina. |
Cibernética, Teoría general de sistemas, epistemología, constructivismo |
Tanto La cibernética de segundo orden como el reconocimiento del self abren un espacio para la reflexión sobre el propio comportamiento entrando directamente en el territorio de la responsabilidad y la ética. Este texto plantea la premisa fundamental de que no somos descubridores de un mundo exterior a nosotros, sino inventores o constructores de la propia realidad. |
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Córdoba, Á. H. (2007). Trascender los dilemas del poder y del terapeuta como experto en la psicoterapia sistémica. Universitas psychologica, 6(2), 285-293. http://revistas.javeriana.edu.co/index.php/revPsycho/ article/view/117 |
Terapeuta como experto, ética en psicoterapia, psicoterapia sistémica, poder en terapia. |
En este artículo se explica desde tres modelos contemporáneos de Terapia Sistémica cual es el rol que debe asumir el terapeuta en el cambio que se activa en el proceso de ayuda, proponiendo que el terapeuta debe asumir una postura de supramodernidad. |
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Feixas, G. (1991). Del individuo al sistema: La Perspectiva constructivista como Marco integrador. Revista de Psicoterapia, 2(6-7), 91-120 |
Sistema, individuo, constructivismo, psicoterapia |
Los terapeutas sistémicos adoptan una perspectiva constructivista que implica un cambio de pensamiento desde la reflexión de la realidad. |
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Fernández, J. (2009). Enfoque Estratégico y Formación de Terapeuta. Terapia psicológica, 27(1) 129-142 |
Formación del terapeuta, supervisión, terapia |
El enfoque estratégico propone que las dificultades desaparecen cuando las personas pueden ver el problema desde otra perspectiva, comprendiendo otras formas de hacer a las habituales. |
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Uniacc (2015). Escuelas y/o modelos sistémicos (II). Teoría Sistémica. Lea esto primero (Semana 6). recuperado de: http://200.6.18.128/exlibris/aleph/a23_1/apache_media/DP28I6TBTDS7LLL9ULDCYK6FBIMMH4.pdf |
Revelación personal, terapeuta. Terapia sistémica, escuelas de la terapia familiar |
Desde un enfoque simbólico-experiencial, el terapeuta debería involucrarse de manera genuina y empática en el proceso terapéutico.el propio terapeuta debe obtener algo para sí mismo, de modo que las personas puedan obtener algo de él, porque el crecimiento del terapeuta está ligado al crecimiento de los consultantes y sus recursos |
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El Sí mismo del terapeuta |
Rober, P. (1999). La conversación interna del terapeuta en la práctica de la terapia familiar: Algunas ideas acerca del sí mismo del terapeuta, el impasse terapéutico, y el proceso de reflexión. Family Process, 38, 209-228. |
Terapia narrativa, Si mismo , rol, conversación interna, conversación terapeuta, impasse terapéutico |
La noción del sí mismo del terapeuta describe la experiencia del terapeuta y del ser humano, existe una distinción con el Rol del terapeuta, sin embargo, siendo diferentes son complementarios |
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Crittenden, P. (2011). Moldear la arcilla. El proceso de construcción del self y su relación con la psicoterapia. Revista de psicoterapia, 41, 67-82. |
Self, Proceso emergente, self del terapeuta, teoría del apego, terapia |
Expone la relación del self del terapeuta con la terapia, en función de que el terapeuta sepa reconocer y mostrar los rasgos más reales de su self, puesto que estos podrían ser un factor protector para el cambio y el desarrollo de la familia. |
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Haley, J. (1997) Aprender y Enseñar Terapia. Amorrotu Editores. |
Terapia personal, el terapeuta en formación, terapia para el terapeuta |
La terapia personal enseña al terapeuta en formación no solo a sobrellevar sus propios sentimientos, si no a hacer críticos y observadores de su trabajo pero a su vez sensibles y humanos ante las dificultades y realidades del sistema consultante |
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Guevara.L. (1991). En torno a la cuestión de los sentimientos del terapeuta sistémico. Perspectivas Sistémicas, (17). |
Sentimientos del terapeuta, mapas complementarios, la persona del terapeuta |
La terapia ha sido descrita como solución de problemas.el autor da especial importancia a los sentimientos del terapeuta, proponiendo que cada uno, construya un “itinerario” de sus sentimientos que atraviesa durante el proceso terapéutico, lo anterior, bajo la premisa de que el terapeuta experimenta diferentes emociones y sentimientos cuando se enfrenta a cada sistema consultante |
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Páramo, P. (2008). La construcción psicosocial de identidad y del Self. Revista Latinoamericana de Psicología, 40(3), 539-550 |
Self, identidad, autoconcepto, auto-observación. |
La identidad hace referencia a características que posee un individuo mediante las cuales es conocido, hay aspectos biológicos que la conforman y se transforma a partir de interacciones sociales. El autor expone la noción del self no como un sinónimo si no como un mecanismo para reconocer nuestras identidades. |
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Herranz, T. (2017). ¿para que el trabajo personal de un terapeuta Familiar? En H. M. Teodoro. Trabajo personal para terapeutas de familia. España: Psimática. |
Trabajo personal, funcionamiento individual, historia personal, terapeutas |
Los terapeutas sufren, se deprimen se llena de rabia o de vanidad, sufren pérdidas o separaciones, son seres humanos que tienen que ocuparse de su propia vida y que a su vez desempeña un rol intensamente humano. |
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Watzlawick, P. Krieg, P. (1995) Como se puede utilizar el pensamiento sistémico en la vida cotidiana. En S. Fritz. El ojo del observador. Barcelona: Gedisa |
Enfoque sistémico, observador, terapeuta, terapia familiar |
Este capítulo permite relacionar el sí mismo del terapeuta con la cibernética de segundo orden, en tanto que el terapeuta debe pensarse como observador y observado, en tanto no puede separar su conocimiento y su realidad de sí mismo, conformando así su rol profesional |
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Ceberio, M. & Linares, J. (2005). La relación terapéutica. En M. R. Ceberio, & J. L. Linares. Ser y hacer en terapia sistémica: la construcción del estilo terapéutico (v. 90). España: Paidós, Ibérica. |
Comunicación, aspectos cognitivos y cibernéticos, terapéutico |
El espacio terapéutico es un ámbito donde, se trabaja acerca de la comunicación del sistema consultante con su contexto. Los planos cognitivos, emocional y pragmático, pueden ser considerados los ejes que enmarcan la vida relacional humana y por tanto, también la terapia. |
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Bianciardi, M. (2002). Sobre la enseñanza de la práctica clínica. Revista Connessioni, 11, 25-35.(Marcelo Bustos trads.) Chile 2018 (obra original publicada en 2002). |
Psicoterapia sistémica, segundo orden, constructivismo, proceso reflexivo |
La distinción de la terapia clásica y la terapia posmoderna, está atravesada por un proceso reflexivo, reflexión sobre sí mismo, el conocerse a sí mismo, el saber del saber, una conciencia más autónoma, recursiva y constructivista. |
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Bahamondes, F., González, A., Díaz, A., Watson, F., Brüggeman, V. P., & Verdugo, M. R. (2017). La persona del terapeuta y su origen. La inclusión de las familias de origen y su impacto en el desarrollo del self profesional de los terapeutas del Instituto Humaniza Santiago. Revista Redes, 34, 107-126. |
Campo vincular, self del terapueta, sistematización, la persona del terapeuta |
La inclusión del factor presencial mejora el método formativo en la persona del terapeuta, al enriquecer aquello que se ha denominado el trabajo simbólico acerca de la familia y los impases terapéuticos. |
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Ceberio, M. & Linares, J. (2005). Las condiciones de un buen terapeuta. En M. Ceberio, & J. Linares. Ser y hacer en terapia sistémica: la construcción del estilo terapéutico (v. 90). Barcelona: Paidós, Ibérica. |
Buen terapeuta, capacidades profesionales, formación, limitaciones |
Un buen terapeuta y no solo sistémico, es aquel que, consciente de las inevitables limitaciones y carencias inherentes a todo proceso de formación, se preocupa activamente por ampliar y perfeccionar su repertorio de herramientas y capacidades profesionales. |
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Rober, P. (2005). El Sí mismo del terapeuta en la terapia familiar dialógica: algunas ideas acerca del no-saber y la conversación interna del terapeuta. Family Process, 44, 477-495. |
Sí mismo, terapeuta, conversación interna del terapeuta. |
El sí mismo es descrito como un diálogo de múltiples voces interiores. |
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Muñoz, D., Pimentel, M., & Sánchez, F. (2009). El proceso formativo de terapeutas sistémicos desde la perspectiva de sus actores. (Tesis de pregrado) Universidad de Chile. Santiago de Chile. |
Formación del terapeuta, el sí mismo, terapia sistémica |
Más allá del aprendizaje y la formación del terapeuta en lo técnico, existe un aprendizaje personal, un aprendizaje sobre sí mismo, “el ser en el saber”. El sí mismo como herramienta de trabajo, es una mirada que permite que las cualidades, las habilidades y creencias del terapeuta, luego de un proceso reflexivo aporten a su quehacer profesional. |
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Páez, M., Arcila, A., Cabiedes, J. S., Cardona, C., Correa, D., Guevara, V. (2018) Formación de terapeutas sistémicos: desde el saber teórico y práctico hacia la autorreferencia y la construcción del estilo terapéutico. Tempus Psicológico, 1(1), 2018, 13-38 |
Formación de terapeutas, formación del ser, autorreferencia, estilo terapéutico. |
Las estrategias formativas que se focalizan en los componentes teórico-aplicados, estilo terapéutico y formación del ser, se desarrollan competencias como la autorreferencia y la construcción del estilo terapéutico, al igual que se promueve la formación sistémica como estilo de vida, que trasciende lo personal/profesional y perdura en el tiempo. |
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El Sí mismo como un cuidado de sí |
Szmulewicz, E. (2013). La persona del terapeuta: eje fundamental de todo proceso terapéutico. Revista Chilena de Neuropsiquiatría, 51(1), 61-69 |
Persona del terapeuta, sí mismo. |
Participar en la vida de los pacientes enriquece la propia vida del terapeuta, le permite incorporar nuevas narrativas sobre sí mismo, sobre su paciente y sobre otros pacientes. |
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Galfre, O & Frascino, G. (2007) El Trabajo con la persona del terapeuta. Perspectivas sistémicas. Recuperado de http://www.redsistemica.com.ar/galfre2.htm |
Tarea terapéutica, habilidades terapéuticas, trabajo con el self |
El ejercicio de la terapia implica varias cuestiones fundamentales, enfrentar problemáticas severas, le exige al terapeuta un mayor compromiso emocional y personal. |
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Herranz, T. (2017). Los terapeutas que habitan en mí. En H. Teodoro. Manual de trabajo para terapeutas de familia. España: Psimática. |
Situaciones vitales, elección profesional, escultura de los roles, ser terapeuta, su propia historia |
Cada terapeuta debe dedicar un tiempo a reconocer su historia y reconocerse emocionalmente. sí conoce el grado de libertad que tiene para realizar su trabajo al margen de su propia historia familiar es una herramienta para ser más eficiente y humana en su tarea terapéutica |
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Dayan, E., Vizcaíno, M. M., & Estrada, G. V. (2017). ¿Nos es posible la irreverencia? Revista Redes, 35, 33-38 |
Persona del terapeuta, irreverencia, espontaneidad, ética, teoría, terapeuta familiar |
Se propone bajo el marco sistémico, que el terapeuta no debe de operar apegado a ningún modelo teórico. Es indispensable que el terapeuta trabaje consigo mismo para lograr la espontaneidad, ya que es la espontaneidad la cura de la irreverencia. |
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Foucault, M. (2002). La ética del cuidado de sí como práctica de la libertad. En Doce textos fundamentales de la ética del siglo XX (pp. 256-264). Madrid: Alianza Editorial. |
Cuidado de sí, ética, cuidado de los otros, poder, libertad |
El cuidado de si, bien puede relacionarse con el sí mismo del terapeuta, si hablamos de un reconocimiento y aprovechamiento de lo personal en el proceso terapéutico. Retomar a Foucault nos entrega sentido sobre el significado mismo de cuidar de sí atravesado por la ética, el poder, el cuidado de los otros. |
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Linares, J. (1999). El uso de la inteligencia emocional en la construcción de la terapia. Perspectivas Sistémicas, 56. Recuperado de: http://www.redsistemica.com.ar/linares.htm |
Inteligencia emocional, lenguaje, prescripción, terapeuta sistémico |
Intervenir en el campo emocional significa un desafío para el terapeuta sistémico, formado en un culto de la prescripción y sobre todo de la reformulación y la narrativa. |
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Claparols, E., & Millán, A. (2010). Las emociones del terapeuta sistémico en juego. Redes: Revista de Psicoterapia Relacional e Intervenciones Sociales, 23, 129-148. |
Emociones, terapia familiar sistémica, autobservacion |
El terapeuta utiliza sus emociones conscientemente en su ejercicio profesional ya que condicionan el quehacer y la racionalidad, además, toma en cuenta la capacidad de auto observación y su propia forma de relacionarse. |
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Ricci, E. (2008). Traducción de significados en terapia familiar. Psicoperspectivas. Individuo y Sociedad, 2(1), 157-165. |
Handicap, Terapeuta Familiar, Yo ideal, proceso de formación |
Es interesante tener en cuenta que la persona del terapeuta no solo conlleva experiencias y emociones positivas, este texto expone el handicap (desventaja, contrariedad) en la persona del terapeuta y como se prefiere ocultar o reemplazar aquello con otros mecanismos positivos, que igualmente requieren de un proceso de aceptación y reconocimiento |
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ESTILO DEL TERAPEUTA |
Baringoltz, S. (2005). La importancia del estilo personal del terapeuta y el vínculo como herramientas terapéuticas. In International Congress of Cognitive Psychotherapy. Suecia. |
Estilo personal, vínculo terapéutico, terapeuta |
Dentro de la importancia del estilo personal del terapeuta,está incluido la pertinencia de que cada terapeuta reconozca y defina su estilo desde sus fortalezas y debilidades,esto como una herramienta para el trabajo con los pacientes. En este texto se describe como habilidades de un rol terapéutico o del propio self. |
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Ceberio, M., Moreno, J y Des Champs, C. (2002). La formación y el estilo del terapeuta. Perspectivas sistémicas. Disponible en: http://www.redsistemica.com.ar/formacion3.htm |
Formación del terapeuta, estilo terapéutico, terapeuta. |
Para una definición de estilo del terapeuta se marcan 4 dimensiones importantes que deben incluirse: Práctica, técnica, epistemología, y teoría. No hay una concepción única sobre el sí mismo del terapeuta y menos sobre el estilo, pero su reconocimiento en el propio terapeuta debe ser mediado por un proceso personal, un cuidado de sí. |
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Chazenbalk, L., Mammi, K., Nachman, C., Parera, M., Reizes, M., & Arcuschin, O. (2003). La incidencia del self del terapeuta en el proceso terapéutico. Psicodebate. Psicología, Cultura y Sociedad, (3), 107-116. |
Estilo del terapeuta, sistema de creencias, vínculo paciente terapeuta |
El estilo del terapeuta se define como los patrones habituales únicos de cada persona, relacionados con la visión que se tiene de sí mismo y el mundo, esta concepción es similar al sí mismo del terapeuta. |
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Casari, L., Albanesi, S. & Maristany, M. (2013). Influencia del enfoque teórico en el estilo personal del terapeuta. Psicogente, 16(29),132-142. |
Estilo personal del terapeuta, Terapia, enfoque teórico, el sí mismo del terapeuta |
El estilo personal del terapeuta es definido como resultado de la peculiar manera de ser. De lo cual surgen unas características habituales en su quehacer, con base a esto, el terapeuta elige un enfoque teórico o desarrollo de su trabajo por sus características personales. |
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Corbella, S., Balmaña, N., Fernández-Álvarez, H., Saúl, L., Botella, L., García, F. (2009) Estilo Personal del Terapeuta y Teoría de la Mente. Revista Argentina de Clínica Psicológica, XVIII(2), 125-133. |
Estilo personal del terapeuta, alianza terapéutica, teoria de la mente. |
El estilo personal del terapeuta es un conjunto de condiciones singulares que lo conducen a operar de un modo particular en su tarea, el estilo terapéutico es dinámico, multidimensional y refleja las predicciones comportamentales que el terapeuta usa para comunicarse con otra persona |
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Minuchin, S., Lee, W. y Simon, G. (1998). El arte de la terapia familiar. Barcelona, España: Paidós Ibérica. |
Estilo del terapeuta, Terapia familiar, sistémico, terapeuta |
En la segunda parte de este libro, en el apartado; expandiendo el estilo del terapeuta, Minuchin plantea que el terapeuta cuenta con recursos interpersonales que pueden desarrollarse como instrumentos más efectivos en la terapia. Este autor reconoce la importancia del entrenamiento, la supervisión y acompañamiento en la formación para el desarrollo del terapeuta y su estilo personal. |
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Ortega, J. (2017). La trastienda de un terapeuta. Revista Mosaico 66, 41-50. |
Terapeuta, eficacia, eficiencia, terapia, metáforas, personalidad |
Hablar de la trastienda supone abrirse un poco en canal, enseñar los bastidores que se ocultan tras el escenario. Uno hace terapia como es, el rasgo de personalidad, el talante vital, las tendencias más profundas, así como las capacidades y recursos personales. |
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Baringoltz, S. (2002). La psicoterapia constructivista y el terapeuta. Sistemas Familiares, 18, 42-48. |
Terapeuta, estilo del terapeuta, psicoterapia, supervisión. Individuo, |
En el proceso de psicoterapia es habitual centrarse en los pacientes, en su sufrimiento y en cómo ayudarlos. No se enfatiza en la importancia del estilo del terapeuta que influye constantemente en la relación terapéutica, puesto que la manera en la que se desarrolla la terapia, facilita o no, el éxito en el objetivo terapéutico. |
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Mendoza, M, Bezzenberger, R, & Chenevard, C. (2012). Formación de terapeutas en un programa de especialización en terapia familiar sistémica. Psicologia em Estudo, 17(2), 183-193. |
Proceso formativo, identidad del self, estilo propio |
En el proceso de formación de la terapia familiar sistémica, se hace necesaria la construcción de un estilo propio como un terapeuta sistémico, en primer lugar, porque el terapeuta sistémico se permite utilizar características propias de su ser, para abordar a la familia y entrar en relación con ella |
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Feijoo, I. (2010).El terapeuta Sistémico. Recuperado de: http://www.ucipfg.com/Repositorio/MSCG/MSCG14/BLOQUE_INICIAL/Bibliograf%C3%ADa_General/ElterapeutaSitemico.pdf |
Terapia sistémica, estilo terapéutico, rol, terapeuta |
El ejercicio de la terapia requiere unas condiciones, cualidades y capacidades tanto teóricas como éticas, además de formación y responsabilidad, Sin embargo, desde el enfoque sistémico, es el terapeuta quien aporta una manera esencial de desarrollar su profesión (estilo terapéutico) el cual ningún estilo es igual a otro, alrededor de esto se mencionan varios puntos importantes, como el reconocimiento de la historia de vida, las creencias y prejuicios del terapeuta. |
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ROL DEL TERAPEUTA |
Córdoba, Á. H. (2007). Trascender los dilemas del poder y del terapeuta como experto en la psicoterapia sistémica. Universitas psychologica, 6(2), 285-293. http://revistas.javeriana.edu.co/index.php/revPsycho/ article/view/117 |
Terapeuta como experto, ética en psicoterapia, psicoterapia sistémica, poder en terapia. |
Intencionalmente este texto entra en dos categorías de este artículo, aporta a la definición y planteamientos de las dos nociones. |
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Canevaro, A., Abeliuk, Y., Condeza, M., Escala, M, García, G., & Montes, J. (2017). El nacimiento del terapeuta sistémico. El trabajo directo con las familias de origen de los terapeutas en formación. Revista Redes, 34, 127-144 |
Self del terapeuta, self personal, self profesional, rol del terapeuta. |
Para que el terapeuta pueda llegar a ejercer el doble rol profesional, es decir, ser capaz de involucrarse y entrar en la familia y en la sesión y salir y permanecer como observador, resulta fundamental el trabajo con la familia de origen. |
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Ceberio, M, & Linares, J. L. (2005). El estilo terapéutico. En Ceberio, M, & Linares, J. Ser y hacer en terapia sistémica: la construcción del estilo terapéutico (v. 90). Barcelona: Paidós Ibérica. |
Estilo terapéutico, observación, modelo terapéutico, identidad |
El estilo terapéutico consiste en la particular instrumentación del modelo por el terapeua, nunca un modelo será aplicado de la misma manera y siempre sufrirá variaciones, las cuales son impuestas por quien lo aplica. Esto es lo que confiere al modelo una identidad particular, otorgada por el terapeuta con su sesgo individual. |
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Bustos, C. (2001). La persona del terapeuta y su importancia en los distintos tipos de terapia. Obtenido de: http://www. apsique. com/wiki/CliniPersona_terapeuta# título 12. |
Terapia familiar, persona del terapeuta, escuelas psicoterapéuticas |
La noción de ROL del terapeuta, hace parte de los diferentes conceptos relacionados con el self o sí mismo del terapeuta encontrados dentro de esta revisión documental. El autor en este artículo nos permite reconocer la diferencia entre lo que se es (si mismo) y lo que se asume (rol) para el ejercicio profesional. |
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Ortega,J,& Lema,R.(2017). Estrategias y técnicas para aumentar la intensidad terapéutica. Revista Redes, 36, 151-170 |
Sistema familiar, Terapia familiar; Terapeuta, Intensidad emocional. |
El encuentro terapéutico con las familias pone en marcha procesos que están ligados a la aparición de elementos de vulnerabilidad tanto del sistema familiar como del propio terapeuta. |
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Barbera, E. (1994). La implicación personal en la formación. Trabajo presentado en XV Jornadas Nacionales de Terapia Familiar. España: Vitoria-Gasteiz. |
Formación, rol del terapeuta, entrenamiento, terapia familiar |
Las cuestiones relativas a las emociones y los sentimientos del terapeuta cobran cada vez más importancia en la terapia familiar sistémica, en la actualidad ningún modelo de formación deja de contemplar y reflexionar sobre el tema para incluirlo en el desarrollo de su propio modelo. |
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Ricci, E. (2008). Traducción de significados en terapia familiar. Psicoperspectivas. Individuo y Sociedad, 2(1), 157-165. |
Terapia familiar, construcción, setting terapéutico, rol del terapeuta, formación, encuentro, competencias. |
Se comprende el concepto de terapia familiar como un proceso creativo de crecimiento tanto para el sistema familiar, como para el sistema del terapeuta. De este modo la “Traducción del Significado” en terapia familiar tendría que ser considerada como el acto coherente y responsable por parte del terapeuta. |
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Boscolo, L., & Bertrando, P. (1987). La terapia sistémica de Milán. En A. S. Roizblatt. Terapia familiar y de pareja, (2ª. ed.) pp. 224-243. |
Terapia familiar, modelo de Milán, terapeuta sistémico, rol del terapeuta |
El rol del terapeuta es un principio general de la terapia, el cual debe cumplir unos requisitos como la espontaneidad, la curiosidad, la capacidad de escucha, el interés, la observación y la consciencia del problema. El objetivo de reconocer el self del terapeuta como terapeutas en formación es lograr identificar y definir las características propias que aportan o no a la terapia. |
Comentarios
“En la formación exitosa emerge un terapeuta diferente de su supervisor, pero también distinto de la persona que era antes de pertenecer al programa”
Minuchin (1998)
En este apartado se describen e interpretan los textos encontrados y se muestran los hallazgos evidenciados en cada uno de ellos. Esta interpretación se hará a partir las siguientes categorías: Perspectivas sistémicas, el self del terapeuta (el self como cuidado de sí), estilo terapéutico y rol del terapeuta, las cuales han sido planteadas en el apartado de los resultados.
La interpretación por categorías se hace con la intención de dar respuesta a cada objetivo planteado al momento de realizar esta revisión documental, así mismo, permitirá al lector una mayor comprensión y análisis de la información presentada.
Perspectivas Sistémicas
En el ejercicio de realizar una revisión documental sobre la noción del self o sí mismo del terapeuta, es notable que sus planteamientos sostienen una cibernética de segundo orden, donde la posición epistemológica del “observador observando su propia observación” abre un espacio para la reflexión sobre el propio comportamiento y entra directamente en el territorio de la responsabilidad y la ética.
Mientras que la cibernética de primer orden considera que la realidad existe independientemente de quien la observe, que la objetividad es fundamental y por tanto quien observa no debe influir en la descripción de sus observaciones, la cibernética de segundo orden comienza a construir una epistemología nueva, introduciendo la observación del observador y, a su vez, observando su propia observación.
Esta observación se realiza día a día, donde se asume el papel de observadores en diferentes contextos. Von Foerster menciona que:
El cambio fundamental que implica asumir esta posición no sólo se manifiesta en el quehacer científico, docente, empresarial o tantos otros, sino en la comprensión de las relaciones humanas en la vida diaria. Si uno se considera un observador independiente, “...puede decir al otro como pensar y actuar: ‘Tú debes...’ ‘Tú no debes...’: Este es el origen de los códigos morales”. “Si uno se considera un actor participante en el drama de la mutua interacción, del dar y recibir en la circularidad de las relaciones humanas”….”...dada mi interdependencia, sólo puedo decirme a mí mismo cómo pensar y actuar: ‘Yo debo...’, ‘Yo no debo...’: Este es el origen de la ética (Jutoran,1994, p. 13).
Lo anterior permite relacionar el sí mismo del terapeuta con la cibernética de segundo orden, sobre todo en su proceso de formación en tanto que el terapeuta se piensa como observador y como observado y descubre que no puede separar su conocimiento de la realidad de sí mismo. Sin embargo, esta revisión documental nos permite distinguir cómo el terapeuta puede reconocer y utilizar todos los recursos personales y profesionales dentro del espacio terapéutico de una manera consciente y positiva para la terapia.
Desde la perspectiva sistémica se plantea también la pertinencia de formar al terapeuta teniendo en cuenta el aprendizaje de sus propios sentimientos y reacciones personales, tanto positivas como negativas, una formación que permita el entrenamiento de estos sentimientos como recursos de sí mismo, y así “una mirada sobre sí mismo” (Foucault, 1999), favorece el crecimiento personal del terapeuta y el cambio en los consultantes. Esta manera de formar al terapeuta se llama “supervisión”.
Según Fruggeri (citado por Córdoba, 2007) la supervisión “es una forma de enseñar un enfoque específico de terapia, y por otra, es una práctica reflexiva sobre la propia práctica terapéutica” (p. 3), puesto que requiere en el proceso la observación y autoobservación constante del terapeuta en su práctica y aprendizaje.
Esto implica que en la supervisión se develan los marcos teóricos, los prejuicios, los valores, la ideología y las vivencias previas del terapeuta, relevantes para el adecuado manejo del caso, al tiempo que se meta observan las pautas de interacción entre los distintos actores y se reflexiona sobre las formas de conducir la conversación, tanto en la terapia como en la supervisión (p. 4).
Este proceso de formación es considerado también un proceso de cambio puesto que el terapeuta experimenta una transformación como persona. Para Minuchin (citado por Córdoba, 2007) “en la formación exitosa emerge un terapeuta diferente de su supervisor, pero también distinto de la persona que era antes de pertenecer al programa de supervisión” (p. 230)
La reflexión personal del terapeuta en la supervisión y como es vivido por las autoras de este artículo, en el entrenamiento, es un camino de reconocimiento de recursos de preferencias de instrumentos versátiles y efectivos puesto que están unidos a su historia y a su estilo personal y ahora se adhieren a su rol profesional.
Para Arist Schlippe y Jochen Schweitzer (citados por Fernández, 2009)
La supervisión sistémica de casos facilita la reflexión continua, pero principalmente su exposición ante otros terapeutas le permitiría reflexionar sobre su hacer, lo que nosotros facilitamos desde el trabajo en espejo, que no sólo ha podido potenciar tratamientos, sino que representa un recurso en la formación, principalmente para la actividad de supervisión (p. 3).
En la formación del terapeuta se propone la autoexploración estando el terapeuta en escena, explorando, definiendo y redefiniendo sus conductas y creencias, respecto a su desempeño terapéutico. El enfoque estratégico propone que las dificultades desaparecen cuando las personas pueden ver el problema desde otra perspectiva, comprendiendo otras formas de hacer a las habituales.
Fernández (2009) expresa que
El terapeuta en formación no sólo abordará la búsqueda de desarrollo de competencias en psicoterapia, sino que también deberá revisar aquellas creencias, emociones y conductas que estarán en escena a la hora de interactuar con su paciente. Desde la visión sistémica, esta formación responderá a ciertas características que, como decíamos, se desprenden de sus postulados principales. Así, por una parte, el proceso formativo deberá abordar, en la persona del terapeuta en formación, aspectos que le permitan ampliar sus recursos. (p. 130)
Con respecto a lo anterior podría decirse que esos aspectos son diferentes de otras profesiones, puesto que, el ser terapeuta implica necesariamente el surgimiento de un estilo personal, un hacer que parte desde la persona del terapeuta, sus creencias y características singulares. “Su estilo personal, es el resultado de su trabajo; su historia de vida, su etapa del desarrollo…, serán parte integrante de su ser terapeuta” (Fernández, 2009, p. 3).
El proceso de formación genera que el terapeuta se pregunte por significados personales acerca de sus comportamientos, atribuciones, creencias, emociones. Por esto es importante que el terapeuta en formación pueda tener experiencias tanto teóricas como prácticas, que le permitan generar una imagen de sí mismo en coherencia con su saber hacer. “La formación en psicoterapia surge desde el sujeto formándose, desde sus experiencias emocionales y relacionales” (Nolla, Palés y Gual, citados por Fernández 2009, p. 3).
En conclusión, se identifica que desde una perspectiva sistémica se da gran importancia al proceso de observación que emerge en la terapia, tanto para el sistema consultante como para el terapeuta. Así mismo, dicho proceso de observación se percibe elemental en la formación de terapeutas sistémicos, porque implica que éste se piense, reflexione y se pregunte sobre sí mismo para dar paso a la construcción de su self, rol y estilo como terapeuta.
Sin embargo, este proceso no se asimila fácilmente puesto que moviliza aspectos del self en cada terapeuta en formación, llevándolo a la búsqueda de respuestas e incluso a iniciar su propio proceso terapéutico. Igualmente, la experiencia de entrenamiento bajo supervisión es enriquecedora y permite el crecimiento personal y profesional.
El Self del terapeuta
A partir del proceso de entrenamiento como terapeutas familiares sistémicas del cual las autoras de este artículo son partícipes, se logra identificar que como terapeutas no solo es importante la adquisición de conocimiento teórico y el desarrollo de habilidades prácticas, también juega un papel importante lo que se es como personas, la historia de vida, creencias, prejuicios, la moral, los sesgos, la cultura y las experiencias, puesto que generan emociones en sí mismo al verse confrontadas con las historias que trae la familia consultante, es pertinente un trabajo personal para un adecuado desempeño del rol profesional.
Cómo lo menciona Canevaro (2017)
El entrecruzamiento entre la vida personal del terapeuta y su desempeño profesional se ha transformado en figura dentro de un fondo que contiene una larga y compleja formación, el desarrollo de aptitudes terapéuticas, el estudio de modelos teóricos y la familia de origen de los terapeutas. (p.130).
En el proceso de formación como terapeutas sistémicos se moviliza el self como persona para dar inicio a la construcción de self del terapeuta, lo cual influye en el rol que se desempeñará en el ejercicio profesional. Es así como hay una relación directa entre la vida personal del terapeuta, incluyendo su familia de origen y la forma en la que direcciona la terapia. como lo mencionaba el autor anterior, la intervención de otras familias hace necesario el reflexionar por la propia.
Así mismo, Aponte (citado por Canevaro, Abeliuk, Condeza, Escala, García y Montes, 2017) describe que el cambio terapéutico se sitúa en una relación personal que comprende tanto “las vidas interiores de los participantes” como “el sistema personal de valores del terapeuta y el paciente” (p. 7). Estos autores agregan que
Es necesario desarrollar en la formación clínica tanto aspectos técnicos con respecto al tratamiento como elementos personales de la vida del terapeuta, bajo el supuesto de que un terapeuta efectivo es aquel que utiliza el conocimiento de sí mismo en el desarrollo personal y en la evolución del tratamiento del paciente. (p. 131).
Es entonces un cambio bidireccional, porque, como se plantea desde la perspectiva sistémica, lo que se pretende es una cibernética de segundo y tercer orden, comprendiendo las relaciones y la vida de todos los participantes del sistema consultante incluyendo el terapeuta y su familia. Todos estos elementos técnicos, teóricos y personales son recursos para la terapia, en la medida en que permite al terapeuta observarse y observar lo observado
Uno de esos recursos es el reconocimiento y la definición de lo que somos como personas, es decir, lo que es el self o el sí mismo que, sumado a la elección teórica y el conocimiento de las técnicas, conlleva a la construcción del self del terapeuta.
El Self del terapeuta está compuesto por el Self profesional y el Self personal. En el Self profesional convergen dos redes en constante relación. Por un lado, la red profesional, donde intervienen los contactos con colegas, la pertenencia a escuelas terapéuticas y asociaciones científicas. Por otro, la red relacional de los pacientes, donde se encuentra la confirmación de la capacidad profesional y bienestar económico, entre otros. En el Self personal se encuentra la influencia de la familia de origen y de la familia actual… El primero supone un reto técnico: el segundo, un desafío existencial. (Canevaro 2017, p. 130).
En otras palabras, cada persona posee un self que ha construido a partir del conocimiento de sí, de sus experiencias y la relación con el otro. Esta construcción se va transformando en la medida que la interacción del individuo con su entorno cambia, y adquiere así nuevos conocimientos, nuevas experiencias y nuevas relaciones que fortalecen su personalidad.
En este sentido, elegir ser terapeutas familiares, bajo un enfoque sistémico, conlleva a nuestro parecer una doble transformación, pues empieza la construcción de un self profesional que a su vez implica cambios del self personal que hasta entonces el terapeuta en formación había forjado, para dar paso así al self del terapeuta o también nombrado el sí mismo del terapeuta.
Jutorán (2005. citado en Aguilar y Zapata, 2009):
...considera que la formación del terapeuta va más allá del entrenamiento de los aspectos técnicos que posibilitan un “saber hacer”; más bien se propone como objetivo principal aprender a usarse a sí mismo como instrumento de trabajo; por lo que se acentúa el trabajo en la persona del terapeuta de manera que éste llegue a “ser en el saber”. (p. 20).
Es decir, más allá del aprendizaje y la formación del terapeuta en lo técnico, existe un aprendizaje personal, un aprendizaje sobre sí mismo. Esta mirada permite que las cualidades, las habilidades y las creencias del terapeuta, luego de un proceso reflexivo, aporten en el ejercicio de su rol profesional usando de este modo su sí mismo como medio de trabajo.
Esta noción de sí mismo se refiere según Rober (1999) a...
...la experiencia del terapeuta respecto del proceso; en otras palabras, sus sentimientos, intuiciones, temores, imágenes, ideas, etc. El uso del sí mismo, en este sentido, significa que el terapeuta utiliza sus propias respuestas personales en forma de imágenes, ánimos y símbolos en el inicio y desarrollo del proceso terapéutico. Las observaciones e intuiciones del terapeuta se convierten en elementos centrales de intercambio y una fuente constante de información, con la imaginación creativa jugando un papel protagónico (p. 7)
La noción del sí mismo del terapeuta describe entonces la experiencia del terapeuta y del ser humano. Esta definición realiza una distinción con el rol del terapeuta (que se explicará ampliamente a continuación). Sin embargo, siendo diferentes son complementarios pero su distinción es importante para la práctica de terapia familiar, siendo el rol un asunto más visible en la práctica y el self un asunto más interno que determina el actuar y la posición de terapeuta.
En este sentido, el autor menciona sobre estas dos nociones que
El sí mismo refleja al terapeuta como un ser humano y un participante en la conversación. Se refiere no sólo a sus observaciones (lo que ve o escucha), sino también a su imaginación (las emociones, imágenes, asociaciones y demás, que son evocadas por sus observaciones). El rol del terapeuta refleja al terapeuta como profesional cuyo trabajo consiste en facilitar la conversación. El rol se refiere a las hipótesis y conocimientos teóricos del terapeuta. Estas hipótesis no están enfocadas al funcionamiento familiar (comunicación, estructura, etc.), sino a la conversación terapéutica. (p. 8).
Es importante entonces reconocer que, para el ejercicio profesional como terapeutas familiares sistémicos, además del conocimiento de la teoría y técnicas de intervención, es necesario una reflexión sobre sí mismo, lo cual incluye reflexionar sobre las emociones, los sesgos y prejuicios, así como la reflexión sobre la familia de origen puesto que gran parte de las experiencias personales están mediadas por ellos.
A través de esta reflexión, el terapeuta construye una percepción de sí, la cual tendrá una implicación directa en el desarrollo de una conversación terapéutica ya que este conocimiento de sí mismo permitirá distinguir si asuntos que emergen en el proceso terapéutico corresponden al sistema consultante o a percepciones personales del terapeuta y de esta manera intervenir las familias de forma adecuada.
El rol del terapeuta en la terapia familiar sistémica
Durante esta revisión documental se ha identificado la importancia de que cada terapeuta familiar sistémico pueda adoptar un rol o una posición diferente dependiendo de cada sistema consultante, con capacidad de escucha, curiosidad por cada situación observada y así mismo tener una visión más circular de todo lo planteado por la familia.
La capacidad, por parte del terapeuta, de mostrarse positivamente (Lai, 1985) es otro importante recurso del terapeuta, que facilita (o hace más atractivo) su trabajo y la aceptación de los clientes, los cuales pueden, a través de ello, ser positivamente influenciados. (Boscolo & Bertrando, 1987, p. 20).
En este sentido podríamos decir que existen terapeutas familiares que tienden a observar el lado positivo de cada situación, mostrando todo aquello beneficioso hasta del peor momento y emerger en la terapia con espontaneidad, lo que fortalecerá al terapeuta para expresar connotaciones positivas en el espacio terapéutico
La pregunta que cada tanto el terapeuta debiera formular podría ser: ¿Qué cosa podría hacer ahora, que me haga sentir mejor y así poder ayudar de una mejor manera a mis clientes?”. Se puede discutir el hecho de que la habilidad del terapeuta en el escuchar, en la empatía, en su curiosidad, en su sentido del humor, sean los elementos terapéuticos inespecíficos más importantes para el logro de una buena terapia, especialmente una terapia de carácter exploratorio. (Boscolo & Bertrando, 1987, p. 20).
Vale decir que cada terapeuta debe reconocer sus creencias sus prejuicios, sus experiencias, es decir, su Sí mismo antes de atender a las familias consultantes, con el fin de generar reflexiones que posibiliten un mejor desarrollo de cada sesión. Igualmente es importante fortalecer la habilidad de escucha, tener presente la curiosidad y usar el humor como instrumento terapéutico, siempre y cuando se considere una persona divertida; todo esto aportará significativamente para el rol terapéutico.
Córdoba, Á. H. (2007) expone el rol del terapeuta en algunos modelos de la terapia familiar sistémica:
Terapia Familiar Estructural refiere
El foco de las intervenciones es el sistema familiar y el terapeuta se involucra y utiliza su propia persona como instrumento para transformarlo, bajo el supuesto de que el cambia la posición de los miembros de en esa estructura, cambia también sus experiencias subjetivas (p. 286).
La Terapia Estratégica considera que “el terapeuta reconoce que no es omnipotente y que la terapia es una relación paradójica por que los cambios que puede inducir su intervención son limitado e inciertos” (p. 286).
Por otro lado, la terapia narrativa introduce la postura de “no saber” como una genuina curiosidad por el relato del consultante, lo cual requiere que las compresiones, explicaciones, e interpretaciones en terapia no sean limitadas por las experiencias previas o las “verdades” teóricas en la que cree el terapeuta (p. 287).
Es de resaltar entonces que, en el ejercicio de la terapia familiar sistémica, el terapeuta, además de mostrar su curiosidad e interés por ayudar a la familia consultante, asume un rol de espontaneidad que le permite fluir y participar dentro del sistema consultante mostrando su personalidad tal y como es, sin asumir una posición de omnipotencia; por el contrario, se deja permear por este sistema consultante permitiendo ser observado y observarse observando.
Sin embargo, aunque sea más común que el terapeuta asuma un rol de observar el lado positivo de cada situación pueden presentarse momentos en los que también experimente sentimientos de rabia y aburrimiento en la terapia, que lo llevan a evaluarse a sí mismo para así asumir un rol que favorezca tanto a él como a los consultantes.
Estilo del terapeuta familiar sistémico
En la terapia sistémica es más común encontrar planteamientos en torno a la noción de estilo del terapeuta o estilo terapéutico que de Self o Sí mismo del terapeuta. Sin embargo, haciendo el análisis de los textos se encuentra que Estilo y Sí mismo tienen mucha relación en cuanto a las concepciones que se le atribuyen; incluso se encontraron artículos que directamente relacionan o diferencian estas dos nociones.
Para efectos de resolver el objetivo planteado, se tendrán en cuenta diferentes planteamientos en cuanto a estas nociones. En primer lugar, se retoma la definición de Chazenbalk (2003) del estilo del terapeuta como “los patrones habituales únicos de cada persona, relacionados con la visión que se tiene de sí mismo y el mundo, estilo afectivo, experiencias de vida, entre otras características personales” (p. 1). Esta concepción es similar al sí mismo del terapeuta, coincidiendo desde un sistema de creencias que reconoce al terapeuta hasta el punto de permitir, que incide en el proceso y cambio terapéutico.
De otro modo
El estilo personal del terapeuta también es definido como un conjunto de condiciones singulares que lo conducen a operar de un modo particular en su tarea, el estilo terapéutico es dinámico, multidimensional y refleja las predicciones comportamentales que el terapeuta usa para comunicarse con otra persona. (Corbella & Balmaña, & Fernández & Saúl, & Botella, & García, 2009, p. 2)
Así como la definición anterior, es común encontrar una noción similar en cada uno de los artículos, “El estilo terapéutico como el resultado de la peculiar manera de ser, donde surgen unas características habituales en su quehacer” (Casari, Albanesi & Maristany, 2013). Correspondiendo a la importancia de que cada uno reconozca y defina su estilo desde sus fortalezas y debilidades, esto como un instrumento para el trabajo con los pacientes. No hay una concepción única sobre el sí mismo del terapeuta y menos sobre el estilo, pero su reconocimiento en el propio terapeuta debe ser mediado por un proceso personal
Garzón (2008) plantea que:
El terapeuta más que un experto que enseña “El arte de vivir” es un ser humano que se reconoce a sí mismo y reconoce al otro, funciona como coevolución en la relación que se establece entre él como terapeuta, el contexto de la formación, los consultantes y el entorno. (p. 1)
Además de la importancia de reconocerse a sí mismo para el desarrollo de un estilo terapéutico, existen unas características propias de la práctica y es la parte teórica, algunos planteamientos relacionan estas nociones de estilo terapéutico y sí mismo del terapeuta con la elección de una posición teórica, puesto que en la práctica es el instrumento más importante.
Ceberio, Moreno, y Des Champs, (2002) refieren que el estilo terapéutico engloba dimensiones en torno a la teoría, la epistemología, la práctica y la técnica, formando parte del estilo y el sí mismo del terapeuta.
Las teorías, son a su vez las que respaldan y conforman modelos del saber y del conocimiento; en este caso los modelos terapéuticos se estructuran partiendo de dichas bases teóricas y se moldean a través de lo pragmático corroborando o descartando el sustento por el cual se avalan (el método de ensayo y error).... Este futuro terapeuta se posicionará ante su elección, con la carga de su historia, o sea, como portavoz de un código familiar, de “patterns”, de normas, de una serie de estereotipos que conforman sus estructuras conceptuales y solamente desde allí podrá elegir. Entra así en un modelo y el modelo entra en él, la construcción está por comenzar. (p. 2).
En general, el ejercicio de la terapia requiere unas condiciones, cualidades y capacidades tanto teóricas como éticas, además de formación y responsabilidad. Sin embargo, desde el enfoque sistémico, se tiene en cuenta también el quehacer; y es el terapeuta quien aporta una manera esencial de desarrollar su profesión (estilo terapéutico) en el que ninguno es igual a otro.
Queda claro que para definir un estilo terapéutico es fundamental la elección de un modelo teórico y este estilo está directamente ligado con la concepción que tiene el terapeuta de su self y la historia de sí mismo. Es por esto que no existe un solo estilo; cada terapeuta construye su propio estilo bajo sus características, atravesando un proceso de autorreflexión, observación y entrenamiento.
En este proceso de construcción del self, rol y estilo terapéutico, aunque no hay una estructura definida para tal, juega un papel muy importante la relación con otros terapeutas en formación, puesto que también experimenta el papel de coterapeuta, observador y equipo reflexivo en el aprendizaje y reconocimiento de las capacidades, habilidades e incluso desaciertos que suceden en el entrenamiento, para transformarse en un terapeuta familiar sistémico curioso y reflexivo, con un sello propio en su estilo personal.
Conclusiones
En el desarrollo de este artículo se describe la importancia de reconocer el self del terapeuta como un recurso en la terapia e incluso como una forma de autocuidado para desenvolverse en su quehacer profesional. Desde un primer momento se encontraron las diferentes nociones desde la perspectiva sistémica a la definición de self, siendo similar entre ellas la importancia que otorgan de ese self del terapeuta en la terapia, dando especial significado en el pensamiento sistémico por fundamentarse en una cibernética de segundo y tercer orden.
Pensar en el reconocimiento del self del terapeutas es ir más allá de saber desenvolverse bajo teorías, técnicas y estrategias para la solución de las situaciones familiares, consiste también, en enriquecer el quehacer profesional con la herramienta de reconocerse a sí mismo e identificar cómo pueden aportar (o no) los sentimientos, la historia de vida y las creencias personales a la terapia, tanto para cumplir los objetivos terapéuticos y para cuidarse a sí mismo como terapeuta, puesto que el ser terapeuta implica sobrellevar las emociones de otro y de cada uno, siendo influyentes mutuamente.
Con respecto a la búsqueda bibliográfica fue limitado el hallazgo de textos, explícitamente de la perspectiva sistémica y/o terapia sistémica. Se encontraron más sobre psicoterapia (qué conlleva otras implicaciones), terapia cognitiva y conductual. Sin embargo, esto permitió resaltar las características de este paradigma qué reconoce la importancia de ir más allá de lo teórico y lo técnico teniendo en cuenta lo práctico, lo reflexivo y lo humano.
Aunque se encuentren escritos relacionados con la pregunta de investigación, es evidente que dentro del programa de terapia familiar sistémica de la universidad católica Luis Amigó no existen muchos estudios que apoyen al terapeuta en el proceso de entrenamiento, por eso este artículo va dedicado al terapeuta en entrenamiento, puesto que es el momento en el que ocurre una movilización del Self determinante en la construcción, aprendizaje y definición de sí mismo como profesional terapeuta familiar sistémico.
Es momento entonces de darle importancia al Self como herramienta, no solo bajo una perspectiva sistémica, sino en todos los contextos o enfoques, así mismo a la condición emocional, mental y el proceso personal de cada profesional. En una futura investigación sería oportuno preguntarse por la salud mental a partir del reconocimiento de self de cada profesional, principalmente los terapeutas y las áreas que trabajan el desarrollo social.
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