La formación continuada:
Una alternativa hacia la búsqueda de la excelencia en la educación
Ningún ser en la actualidad desconocerá que vivi- mos una «época de cambio», más aún «un cambio de época» que nos obliga a mirar con honestidad la realidad de frente.
El largo proceso de la modernidad que empezó a manifestarse en la segunda mitad del siglo XVIII, creó en todos los ámbitos y contextos nuevos interrogantes y cuestionamientos que desemboca- ron en crisis y situaciones problémicas.
Al hablar de cambio en un contexto educativo no se puede prescindir de los referentes: cultura, edu- cación, pedagogía y currículo.
La cultura
Desde una visión alternativa, tendrá que entender- se como un proceso de la sociedad que va creando significados y representaciones; relaciones y accio- nes conscientes e intersubjetivas que mediadas por imaginarios colectivos se expresan en pensamien- tos, sentimientos y costumbres que caracterizan la idiosincrasia de un grupo social.
Nada está libre del proceso cultural pero tampoco los individuos son simples espejos de su cultura, afirma Brunner.
La educación
Es también un proceso social mediado básica- mente por las prácticas comunicativas que procuran construir significaciones intersubjetivas y sus signi- ficados. Es también el escenario para que l@s estu- diantes puedan apropiarse de las competencias que les exige la sociedad como reflejo de su proceso cultural.
A la educación le corresponde:
Organizar y facilitar la expresión de las compe- tencias que solicita la sociedad, a través de códi-
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gos y elementos sistemáticos y apropiados tanto pedagógicos como curriculares para conformar las redes semánticas y las acciones de sentido ca- paces de mantener o transformar la calidad de vida y las estructuras sociales que requiere la misma sociedad.
Crear las condiciones y usar herramientas para ampliar el campo de indagación interpretativa para que la cultura no intercepte las posibilida- des que los individuos tienen de responder al cambio que necesita la sociedad, desde nue- vos paradigmas de cambio.
Favorecer y estimular la intersubjetividad y la interacción de los estudiantes, apoyada en la soli- daridad grupal, por una parte; y la promoción de la animación de educadores, con preparación y parti- cipación activa y efectiva hacia la búsqueda cons- tante del cambio pedagógico y didáctico para be- neficiar la estructuración de personalidades y co- munidades con identidad, creatividad y autonomía.
Educar es una empresa compleja que armoniza los beneficios de la cultura con la satisfacción de las necesidades de los educandos, sus formas de co- nocer (aprendizajes) y las necesidades y exigencias que demanda la construcción de la cultura, desde una perspectiva activa del sujeto cognoscente.
La pedagogía
Se puede entender como una disciplina teórico – practica referida a los procesos humanos perfectibles: la educabilidad y la enseñabilidad.
La Educabilidad como propiedad del ser de hom- bre, tiene como motivo de estudio las practicas de comunicación y relación mediante las cuales se ad- quieren las habilidades y competencias adecuadas para afrontar los conflictos cotidianos que proce- den de fuerzas instituidas e instituyentes que se relacionan con el devenir histórico cultural. En esen- cia, la educabilidad, hace referencia también a las
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condiciones antropológicas, biopsíquicas y ambien- tales que le permiten al hombre acceder al aprendi- zaje.
La enseñabilidad se relaciona con los saberes dis- ciplinarios, interdisciplinarios y transdisciplinarios, que son y pueden ser aprehendidos. Es la propiedad o «atributo» de la pedagogización de la ciencia que le permite al ser humano hacer patente o manifies- tas las «matrices epistémicas» que subyacen en el fondo de todo saber y que lo hacen comunicable: objetos de estudio, fenómenos, principios, leyes, métodos, formas de argumentación, etc.
En la relación educabilidad - enseñabilidad inci- den de manera deliberada los procesos de transfor- mación de las personas y el tipo de pensamiento y personalidad develadoras del maestro además del bagaje mismo de las ciencias, disciplinas y saberes.
El currículo
Tiene su origen en el latín currículum que se refie- re etimológicamente a correr, carrera, recorrido, ca- mino, sendero... hasta llegar a intentos de clasifica- ción según las corrientes de pensamiento a que esta ligado, por ejemplo:
La concepción científica – racionalista vinculada al positivismo y cuya base se encuentra en el cono- cimiento empírico – analítico y cuya rigidez no per- mite integrar el proceso educativo formal al dinamis- mo socio – cultural.
El currículo concebido como tecnología educativa que coloca el énfasis en los recursos y en los proce- dimientos y técnicas empleadas, es decir, en el como de la educación y las actividades metodológicas que intervienen en la enseñanza – aprendizaje.
Generalmente la «tecnología curricular» utiliza el lenguaje de los sistemas de producción. Considera el currículo como un insumo y los procesos tecno- lógicos como mediaciones para producir un resulta- do previsto; genera así un modelo industrial extrapolado al sistema educativo.
Queda el cuestionamiento sobre si es adecuado a la educación fundamentar el aprendizaje a partir de supuestos rigurosamente estables o formas sis- temáticas predecibles, si lo apropiado es considerar al estudiante como un sujeto estandarizado, sin des- empeño problémico y activo, y si la tarea de apren- der puede ser absolutamente previsible antes de in- gresar el maestro al aula de clase.
La concepción culturalista considera el currículo como un proyecto cultural ligado a la vida de la es- cuela. De aquí se deduce que el trabajo curricular y el currículo mismo, constituyen un amplio espacio de experiencias que se enriquecen constantemente con la interacción de los estamentos que intervienen en el proceso educativo.
Con la aplicación de la hermenéutica, la reflexión, el análisis y la investigación de todos los espacios que propicia la escuela y de sus fuerzas de cambio, se retroalimentan los procesos y se practica una autoevaluación constante, acciones que son propias de este enfoque.
En la perspectiva socio – critica, según Lozano y Lara «El currículo es un campo de investigación y análisis dialéctico que viven profesores y alumnos. La investigación curricular es un proyecto de esti- mación crítica, transformación siempre comprometi- da con la reconstrucción del conocimiento y la ac- ción».1
En este contexto podemos colegir que:
El diseño curricular se alimenta constantemente de los fundamentos actualizados que generan las inves- tigaciones neuropsicobiológicas, psicosociológicas, epistemológicas, socioculturales, cognitivas, etc; desde aquí se conciben el objeto, el qué, el por qué, el cómo y el para qué de los aprendizajes.
Los procesos críticos de deconstrucción de los saberes generan el currículo más que el conoci- miento o la información por sí misma.
En los procesos cognoscentes priman las activi- dades de tipo interactivo, creativo, emancipador y crítico; también el papel del educador como develador, proponente, inductor y comprometido con el Proyecto Educativo Institucional.
En esta concepción, el currículo se interpreta como un «acontecer» dinámico, participativo e in- vestigador que se desarrolla en un ambiente escolar
«ecológico» donde confluyen las aspiraciones de los grupos sociales en situación de equilibrio y transfor- mación.
En la búsqueda de un modelo pedagógico propio para el Colegio Nuestra Señora del Rosario se debe remontar el estudio a los orígenes de la pedagogía de la Orden Dominicana, en la cual se encuentra enraizada nuestra Congregación.
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LOZANO LUIS ALFONSO, LARA CARLOS JULIO.
«Paradigmas y tendencias de los Proyectos educativos Institucionales». Ed. Magisterio. Pág. 24 – 25
La orden de Santo Domingo de Guzmán, es tam- bién la Orden de los Predicadores y como tal transi- ta por las difíciles sendas de la ascesis que exige la búsqueda de la Verdad que debe ser predicada: Je- sús el Verbo Eterno de Dios Padre, la Palabra en- carnada.
La pedagogía dominicana se origina en el pensa- miento filosófico de Santo Tomás de Aquino. La filo- sofía contemporánea, en sus disertaciones se ocu- pa de los aportes que han hecho en su discurrir los filósofos clásicos y también por Santo Tomás, cu- yas aseveraciones mantienen vigencia en la resolu- ción de los problemas actuales, que aún con carac- terísticas disímiles a los de la Edad Media, encajan en cualquier cultura cuyo protagonista sigue siendo el hombre.
Desde una concepción y a partir del Dr. Angélico, la pedagogía podría esbozarse en términos de:
Por tanto el proceso de aprender es:
activo, móvil, plural y mutable
es de búsqueda y renovación constantes
es síntesis entre el conocimiento teórico y el ejer- cicio práctico que cada situación plantea y que a su vez constituye una oportunidad para educar y educarse.
La pedagogía, es entonces, una teoría del acto de educar que llevada a la práctica concede importan- cia a las mediaciones, a las competencias, al saber técnico y a los objetivos que orientan e impulsan la vida cuotidiana.
Toda acción educativa dominicana se fundamen- ta, como en todas las ordenes religiosas, en su espiritualidad. La nuestra se inserta en la corrien- te de renovación de la Iglesia con los pensamien- tos de Alberto Magno, Tomas de Aquino, Domingo Enrique de Lacordaire y el Maestro Jordán de Sajonia, sólo para mencionar algunos, quienes con sus reformulaciones la enriquecieron e interpreta- ron.
Los pensadores dominicos y dominicas continua- rán esa tarea merced al impulso de la «estudiosidad» que nos compromete desde, la práctica de esa vir- tud a enriquecerla con la experiencia de Dios y el conocimiento de la realidad histórica que nos toca vivir, confrontada con la Palabra del Señor.
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El Aquinate fundamenta la acción pedagógica a partir de:
Las dimensiones educables del ser
La conjunción entre el educare y el educere
La metodología
La Espiritualidad
La identidad con el ideal de formación
Otras dimensiones que tienen relación con el método y las mediciones pedagógicas.
Santo Tomás aborda las dimensiones educables del ser, lo que actualmente llamaríamos Desarrollo Humano Integral o Educación holista. Parte del acto magisterial y la acción pedagógica. El Maestro por excelencia es Dios, en donde se busca un esta- do perfecto del hombre en cuanto hombre, es decir, llegar a ser plenamente humano o llegar al estado humano perfecto que es en esencia el Estado de la Virtud y la Prudencia. Santo Tomás propone en- tonces una acción prudente, entendiendo como pru- dente, aquel que se hace apto para actuar con luci- dez y responder a los desafíos vitales, siendo a su vez puro dinamismo intelectual y moral; y es par- tiendo de esta disertación como el Aquiniano encuen- tra, acto seguido a la acción prudente una acción retrospectiva, una acción estratégica y una acción prospectiva.
Las dimensiones que asume Santo Tomás tienen que ver directamente con los principios que siglos después abordará Fray Saturnino visionariamente para proponer Ser y hacer en la Formación Educativa.
Nuestra acción pedagógica pueda precisarse des- de la conjunción entre el Educare y el Educere que define Santo Tomás en estos términos:
Educare, educavi, educo, educar, criar, alimentar, cuidar, significa nutrir, que involucra la actitud de quien recibe el conocimiento. El Educere es la acción de extraer, hacer salir, sacar fuera, llevar fuera, de ayu- dar que aflore el intelecto (una potencia del alma o aptitud para aprender). Edusa, Edusae, es la diosa abogada de la comida. Mediados por la quaestio, cuestionamiento o problematización; es decir, me- diado por la pregunta, el interrogante.
Para Santo Tomás también es importante la rela- ción de sentidos (experiencia sensorial), de la ima- ginación e invención y del intelecto (conocimientos universales) en un proceso de comprensión y cono- cimiento del mundo, como resultado del aprendiza- je. La actividad intelectual es tocada por los senti- dos, siendo estos tan solo una causa, dado que la experiencia sensorial es siempre particular y el co-
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nocimiento intelectual es conocimiento de lo univer- sal: método inductivo-deductivo y deductivo-inductivo que se aplica en la investigación.
La pedagogía dominicana es entonces una corrien- te del cuestionamiento, de la problematización, de las disputas académicas a modo de Santo Tomás basadas en la argumentación lógica en el enfrenta- miento intelectual por la verdad. Por eso la Pedago- gía dominicana precisa llegar a la invención, a la in- novación, a la acción y a la investigación.
Uno de los presupuestos más importantes de esta Acción Educativa Dominicana es la Espiritualidad que tiene como elemento fundamental lo antropológico y que permita el desarrollo pleno del hombre en to- das sus dimensiones. Hablamos de la Espirituali- dad Dominicana, que se expresa en el carisma que es una espiritualidad en la Iglesia. De esta pro- puesta espiritual nace un planteamiento Educativo Dominicano.
«El trabajo educativo depende por completo de la nitidez, elevación e identidad del ideal de formación... el ideal educativo constituye por sí mismo un poder que anima y eleva. Por el contrario, sin un ideal fijo y bien determinado, el mejor método resulta perfecta- mente inútil. El factor decisivo de toda educación estriba en la solidez y profundidad de la concepción que el educador se forja de la vida»2
Toda pedagogía está inspirada y comandada por la concepción que se hace del hombre, del ideal de vida y de la perfección humana, al cual y para el cual se proyecta la educación.
Efectivamente, es un hecho observado en la his- toria del pensamiento humano pedagógico que a la pregunta sobre el hombre y su destino sigue nece- sariamente la pregunta sobre el cómo llegar a serlo, es decir, que a una concepción, neta y precisa, de la vida humana como proyecto realizador, corresponde una concepción y un estilo, claro y operativo de edu- cación.
En un ambiente como el actual, penetrado por las ideas humanistas acerca de la autosuficiencia hu- mana, la pedagogía de la espontaneidad encuentra un campo propicio para su desarrollo. Porque si el hombre es por sí mismo consistente y autónomo, toda orientación que no brote de su interior será algo extraño y destructor de la espontaneidad y de la autenticidad, propias de la persona humana.
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SEDANO, González Fr. José de J. O.P. Pedagogía de la
En esta perspectiva la formación no es fruto de la alternativa: educando o educador, sino la conjunción armónica y equilibrada entre el educando y el edu- cador, que de consuno desencadenan la dinámica de las convergencias y las divergencias; búsqueda permanente de unidad no de uniformidad.
Todo auténtico proceso educativo implica un con- tinuo desarrollo de la primordial tendencia de autoafirmación y de autoentrega, de tal modo que el educando sea capaz de irse realizando sin referen- cia constante a la autoridad magisterial, no por una espontaneidad desordenada, sino por convencimiento personal y por enamoramiento entrañable de un IDEAL, hecho criterio de interpretación y de praxis, tan personal y personalizado que, a su luz y a su impulso, el joven, por sí mismo y desde dentro, sea realmente dueño de sus actos y de su destino; tan universal y sintetizante que sostenga su conciencia siempre y en todas partes y dé seguridad a su que- hacer humano y a su comprometimiento cristiano, sin que tenga necesidad, en todo y sobre todo, de acudir a la instancia magisterial.3
Tomar la opción por la vida es optar por Dios como el Viviente. Dios ha creado al hombre a imagen suya como ser inteligente y lo ha hecho participe, centi- nela y protector de la vida que ha recibido.
El pensamiento pedagógico de Fray Saturnino Gutiérrez
Para el pensamiento pedagógico de Fray Saturni- no Gutiérrez Silva, el diseño de un currículo implica definir una teoría clara del quehacer educativo a par- tir de algunos subrogantes o elementos y se pueden substituir en cada caso:
Las expectativas familiares
El análisis de las circunstancias históricas prudencialmente discernidas
El examen cuidadoso de las realidades históri- cas que vivimos
La atención a las coyunturas de la época: Investi- gar las circunstancias que acompañan el devenir a nivel nacional e internacional
El descubrimiento habilidoso de la prospectiva.
El manejo prudente de las complejidades, etc.
Es penetrar con visión profética el alma del estu- diante para barruntar aquello que estimula sus po- tencialidades, dónde están las inquietudes que
respuesta, Cap. III, Hacia la pedagogía de la respuesta. Litografía Bucaramanga, Colombia: La Bastilla, 2002. p. 102 3 Ídem.
acicatean su mente y cuál es el camino que debe acompañar la búsqueda de sus respuestas.
Componentes del currículo
La comprensión integradora de todos los ámbitos del «Bien común».
El Padre Saturnino, que bebió en las fuentes de la sabiduría, de Tomás de Aquino tuvo una compren- sión integradora de «Bien Común», entendida como los diversos ámbitos que ofrecen al hombre posibili- dades de realización.
Esta aplicación del Padre Saturnino a los referen- tes de pertinencia que necesitaba su currículo, se extendió concentricamente del hombre a la familia- hogar y de éste pasando por la Patria y las relacio- nes internacionales, a la «Familia Humana», cuya morada es la «Tierra Madre». Conceptos que aso- ciados al espacio alcanza la «Marcha de la Huma- nidad» y a su movimiento, «Los progresos del Si- glo», en la época.
En relación con la Pedagogía actual esta afirma- ción puede considerarse como una invitación a reci- bir información aplicando las mediaciones que ofre- ce la tecnología contemporánea; a practicar los ejer- cicios que faciliten la percepción y la exploración de la misma en cada estudiante, para «Conocer» mejor los caminos de cómo realiza su aprendizaje. Incluir la necesidad de inducir al estudiante a interesarse en aprender de cuanto le rodea.
Diagnóstico de la marcha del siglo
No es suficiente para el Padre Saturnino Gutiérrez la mirada extendida sobre el mundo del hombre. Para plantear el currículo, el considera necesario hacer un diagnóstico de la «Marcha del Siglo», de sus conquistas y progresos, especialmente en aquello que es típico del siglo XIX: Los avances científicos y las novedades en la producción.
El diagnóstico de la realidad que nos corresponde vivir, apoya la configuración de nuestra visión de futuro e ilustra el sentido de nuestra tarea como educadores.
Renunciar a nuestras posibilidades de realización es renunciar a la vocación de ser felices, a la que el Creador nos ha llamado. Conducimos a través del tiempo y vislumbramos el futuro, incorporando las
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realidades presentes al mundo personal. No es po- sible vivir sin esperar y la esperanza alienta y dinamiza la búsqueda del provenir y nos permite avanzar en la consecución de los anhelos.
Necesitamos elaborar proyectos intrahistóricos que creen el ambiente ecológico propicio a la con- quista de las respuestas más adecuadas y a los interrogantes de las generaciones de hoy.
Sentido del
«Viaje de la Vida»: dignidad del hombre - libertad - autenticidad
En la unidad de cuerpo y alma es el hombre, una síntesis del universo. La inteligencia no se ciñe sola- mente a los fenómenos tiene capacidad para alcan- zar la realidad inteligible con verdadera certeza y debe perfeccionarse por medio de la sabiduría que atrae con suavidad la mente del hombre a la búsqueda y el amor de la verdad y del bien. Por medio de ello, el hombre se alza de lo visible a lo invisible. Nuestra época tiene necesidad, como ninguna otra, de la sabiduría que humanice los nuevos descubrimien- tos, los avances de la tecnología y aporte los bene- ficios de la riqueza de algunas naciones a otras más pobres, para hacer realidad el plan Divino de que la tierra se ha dado por igual a todos los hombres, sin segregaciones, ni exclusiones.
El ascenso del hombre en la «Madre Tierra»
El cuarto componente del currículo propuesto por el pedagogo dominico debe entenderse en el contex- to al que se refiere en uno de sus discursos al plan- tear que:
Aunque somos peregrinos en este mundo, no so- mos solo transeúntes, esta tierra es también nues- tra morada y en ella debemos realizar plenamente la existencia.
El alma y el cuerpo con sus facultades y propie- dades, se nos han dado, como unidad corpóreo- espiritual, sin maniqueísmos que la amenacen, para descubrir los secretos de la naturaleza y recorrer el inmenso campo de los conocimientos que nos ayu- dan a encontrar la perfectibilidad indefinida a que aspira la humanidad. (D.19) Es deber de cada per-
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sona no ocultar los talentos que el Padre nos confió como instrumentos de labor para alcanzar nuestro progreso.
A estas ideas añade la explicación del término
«progreso» En Fray Saturnino, tiene el sentido de elevación, ascenso progresivo, gradual a una vida su- perior, con lo cual equipara el termino progreso a de- sarrollo: Puede concluirse, que para lograr ese desa- rrollo, ese progreso, el hombre tiene que ejecutar una praxis, una acción humana que se llama trabajo.
La mujer y el varón en el viaje de la vida
En el concepto del hombre peregrino, el Padre Saturnino no incluye la idea de ser transeúnte. Con- cibe al viajero como quien no se detiene en tierras extrañas, pero considera el mundo la morada en donde realiza su existencia. Se cuida de los espiritualismos, maniqueos que amenazan la unidad corpórea-espiritual que preconiza el Aquinate.
El pedagogo dominico no esconde su desilusión al considerar la condición de injusticia y desigual- dad que sufren las ilusiones y las esperanzas del mal llamado «sexo débil».
Mientras el hombre puede elegir espacios de desempeño y conocer los adelantos de la civiliza- ción, puede optar los intrincados terrenos de la polí- tica y de la producción en sus más altos niveles, la mujer queda confinada a la intimidad de la vida do- méstica. Cristiano convencido, el Padre Saturnino se rebela contra esa situación y condena la prepo- tencia masculina, a la que califica de «ley egoísta que diseca los corazones», mientras hace victima a la otra mitad de la humanidad.
Los niños y jóvenes deben vivir su vida
Para Fray Saturnino no solo se alcanza la huma- nidad en el futuro. Ya el niño y la niña son seres humanos que deben vivir las realidades y posibilida- des de su propia edad. Vida humana «en miniatu- ra», pero auténticamente humana.
Que los adolescentes vivan y asuman las sorpre- sas, desequilibrios y borrascas. Hay que vivir creativamente cada fase evolutiva.
Plan de «Instrucción» y «Educación»
Fray Saturnino piensa que el plan de estudios mínimo en cuanto a la «instrucción» debe abarcar:
Lengua materna o «Idioma Patrio», matemática, idio- mas extranjeros de «mayor uso», descripción hu- manizada del planeta, bellas artes (dibujo, música) y artes útiles, en sentido económico. La religión y la moral van mas allá de la «instrucción» y definen la intención última de la «educación» o tarea formativa. Esa educación religiosa y moral deben transversalizar todo el desarrollo curricular y debe girar entorno a los valores que dan rumbo a la existencia humana.
El «Idioma Patrio»
Saturnino reitera y enfatiza sobre la «utilidad» y la
«necesidad del estudio del idioma patrio», cuyas di- mensiones semántica y sintáctica es preciso conocerl para que las personas salgan del aislamien- to y puedan convertirse en sujetos de comunicación con «ideas claras y distintas» sobre las cosas.
Atender más a las cosas que a las palabras
El lenguaje sí, pero no como mero sintagma y discurso abstracto, sino como mediación entre los sujetos y las cosas. Significantes y Significados en función de referentes. Primacía del conocer - ámbito de la experiencia y la experimentación sobre las cosas (la experiencia - el contacto y la realidad) «El objeto del entendimiento afirma Fray Saturni- no es la Verdad; la verdad es la realidad».
Optimismo transformador
Saturnino afirmaba que el poder de transforma- ción del hombre no tiene límites. «Las ciencias de observación con sus últimos descubrimientos han demostrado esta gran verdad: el mundo ha sido crea- do para el hombre. Puede decirse que esta proposi- ción es orgullosa y quimérica».
En este contexto la estudiante Rosarista debe seguir su propia vocación de sexo, de cristian@, de servicio en su realización personal y profesional, pensando en que tiene un compromiso con la Patria y con el Evangelio: que los hombres encuentren en la libertad, la justicia, la paz y la fraternidad solidaria razones para vivir la esperanza escatológica que se vislumbra desde la tierra donde peregrina.
A partir de los grandes desarrollos que en la déca- da de los noventas han tenido la Psicología, la Psi- cología Educativa, la Pedagogía, la Psicopedagogía y las Neurociencias, hace aproximadamente tres
años el colegio Nuestra Señora del Rosario de Manizales viene repensando sus procesos pedagó- gicos, académicos, curriculares, evaluativos y gerenciales, a partir del conocimiento de principios esenciales a cerca del desarrollo infantil y adoles- cente, para responder a las nuevas demandas y exi- gencias de la época, y en función de la calidad organizacional, orientada hacia la promoción perma- nente del talento humano de nuestra Institución en términos de excelencia y formación humano cristia- na integral.
En este sentido el cambio ha sido entendido como proceso permanente de cualificaciones progresivas, y de oportunidades de mejoramiento continuo.
En el año 2001 se inició con un proceso de eva- luación del estado del saber pedagógico a nivel Institucional, a través de una evaluación de confron- tación aplicada a cada docente a nivel individual, pro- ceso al que se le hizo la respectiva retroalimenta- ción.
En un momento posterior se generaron dos espa- cios de capacitación para directivos y docentes, en- tendidos como la creación del espacio de reflexión pedagógica en el horario de reunión de colectivos docentes cada quince días.
También la apertura y convocatoria hecha a las Universidades de la ciudad desde las necesidades de formación continuada detectadas en la Institución.
Finalmente se realizó en convenio con la Universi- dad de Manizales el diplomado en «Alternativas Pe- dagógicas», desarrollado de forma intensiva durante el año 2002. Dicho proceso de formación continuada se vio enriquecido con la realización de un evento académico nacional, dirigido a los Colegios del Ro- sario y a las Instituciones de CONACED, durante el
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mes de octubre del 2002. En dicho evento cada co- lectivo tuvo la posibilidad de compartir sus experien- cias y avances conceptuales en torno al tema de las inteligencias múltiples, el desarrollo de las compe- tencias y la enseñanza para la comprensión.
Prospectivamente durante el año 2003, se implementaron en las aulas los modelos de aplica- ción de la teoría de las inteligencias múltiples, a tra- vés del trabajo de enseñanza para la comprensión. De esta manera se han cambiado los dinamizadores de experiencias de aprendizaje, el cuaderno de ac- ciones evaluativas, y la forma de direccionar los pro- cesos pedagógicos en general y la enseñanza en particular. De forma puntual puede decirse que el 2003, toda la Institución ha concentrado sus esfuer- zos en el estudio juicioso de la articulación de la pedagogía dominicana, y la enseñanza para la com- prensión como vía para desarrollar las múltiples inte- ligencias y potencialidades de las estudiantes.
La comprensión es entendida como la capacidad para poner en uso el conocimiento, de modo que desde todos los aprendizajes generados en las dife- rentes áreas y saberes específicos, se busca la arti- culación teoría - practica; así como el desarrollo de competencias orientadas a favorecer la capacidad para resolver problemas y crear nuevos productos.
La educación debe inducir a explorar los horizon- tes más amplios que se vislumbran en los riesgos de altamar porque «....Un barco anclado en un puer- to estará siempre a salvo, pero no se hicieron para eso los barcos»
Termino recordando el pensamiento del Padre Fundador «Cumplida nuestra misión otros la conti- nuarán...»

Bibliografia
HERMANAS DOMINICAS DE SANTA CATALINA, Actas XIX Capítulo General 2002. Bogotá, Colombia. 2003.
LOZANO, Luis Antonio – LARA, Carlos Julio. Paradigmas y tendencias delos Proyectos Educativos Institucionales.
Ed. Magisterio. Santafé de Bogotá, 1999.
MARTINEZ DÍEZ, Felicísimo. Espiritualidad Dominicana. Ed. EDIBESA. Madrid. 1995.
SEDANO GONZALEZ, Fr. José de J. Pedagogía de la respuesta. Ed. Testimonium Veritatis. No. 7. Bucaramanga, 2002.