¿Cómo veo la educación en la provincia?
Para un mundo que está en permanente cambio, decir cómo se ve la educación en la Provincia, sería gozar de demasiada presunción si se dice que va
«de viento en popa»; que es el caos, rayaría en pesi- mismo. Sí se podría afirmar que se están haciendo grandes esfuerzos y que son esperanzadoras las expectativas que se tienen.
Un alto porcentaje de los colegios de la Provincia, por no decir todos, han tomado muy en serio las nuevas propuestas de la Congregación y del Gobier- no. Esto hace que tanto directivos como docentes se mantengan al «filo de la oportunidad» para nutrir- se de la sabiduría que todo tipo de experiencias les ofrece. Hay en ellos una actitud permanente de re- novación, actualización y cambio, conscientes de que «la educación es un tesoro» y que debe hacer- se de ella una experiencia holista de aprendizaje, que se desarrolle en el devenir de la vida de cada individuo, para que sus talentos alcancen la plenitud y, sea quien la recibe, «artífice de su propio desti- no».
La educación en la Provincia es una propuesta pe- dagógica y pastoral orientada hacia el desarrollo del talento humano y el establecimiento de alianzas estra- tégicas a nivel de las diferentes Obras Educativas de la Congregación de Hermanas DOMINICAS DE SANTA CATALINA DE SENAen el país. Nuestra pedagogía se centra en el conocimiento de la Persona de Jesús, en los valores humano-cristianos enmarcados en la Filo- sofía y Principios Congregacionales, legado de los fun- dadores: SATURNINO GUTIÉRREZ Y GABRIELA DE SAN MARTÍN.
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La aspiración e inquietud de una formación en va- lores y el logro de los mismos, mediante el PRO- YECTO DE VIDA, LA CULTURA INSTITUCIONAL, LAS COMPETENCIAS LABORALES Y LA ESTANDARIZACIÓN DE PROCESOS, hace que, en
la Provincia de Santo Domingo, se haya iniciado un proceso de integración, exploración y capacitación de los directivos y docentes. Todos, con profundas motivaciones, emprenden diariamente e impulsan la hermosa y dignificante misión de la educación.
Somos conscientes de que la educación es una acción ejercida por todo el grupo social: Familia, Estado, sociedad civil, medios de comunicación, tie- nen mayor o menor influencia de modo más o me- nos intencional. Vale decir, que en un grado distinto de responsabilidad, pero todas ellas realizan una acción educativa.
Con optimismo, sin temor a equivocaciones, es digna de encomio la responsabilidad, dedicación y mística del colectivo de educación de la Provincia, quienes tienen la llave de la sabiduría (Sapiencia) para abrir el cofre del conocimiento e impartirlo a las nuevas generaciones forjadoras de una sociedad más justa y más humana: LA SOCIEDAD CON LA QUE TODOS SOÑAMOS.
La respuesta a este interrogante la darán las es- tudiantes y egresadas (os) de nuestros Centros Edu- cativos, quienes son la carta de presentación. Una joven o un joven sin las bases sólidas de una buena formación, quién los podrá enderezar? El Proverbio nos enseña: «ARBOL QUE CRECE TORCIDO, NUN- CA SU TRONCO ENDEREZA».
Desde la prospectiva de nuestro Carisma en el campo de la Educación lo ideal es encarnar los Prin- cipios Pedagógicos que a continuación transcribimos como pilares de todo proceso educativo en nuestras Instituciones.
La educación exige cultivo de las potencialidades del ser humano y de su entorno, a partir de la inteligencia, la voluntad y la acción, como elemen- tos básicos del dinamismo de la persona: HUMANIZANTE
La educación asume un hombre concreto, con posibilidades diversas de realización. Cada per- sona posee su propia originalidad y por ello se
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realiza en la conquista de su autonomía y su li- bertad. Hay gradación en las aptitudes de cada hombre y sus procesos llevan ritmos diferentes: PERSONALIZANTE
El descubrimiento de la Verdad, exige el saber, el saber ser y el saber hacer, que al encarnarse co- bra sentido y se orienta a la solución de las nece- sidades del ser humano: INTEGRAL- PROYECTIVO.
La educación favorece el desarrollo de los valores humano-cristianos, para que la persona sea agente transformador de su medio, anuncie explícitamente el Evangelio y realice la plenitud en Cristo: EVANGELIZADORA.
La educación acompaña a la persona, para que construya en sociedad la historia, analice
críticamente su cultura y genere un proceso de participación, que se manifieste en la práctica de la justicia: LIBERADORA
La persona en su dimensión relacional, realiza la participación en solidaridad, gratuidad y comunión: SOCIALIZANTE
Capacitar para el trabajo lo que significa orga- nizar y canalizar los componentes operaciona- les de la realidad, para el bien común: TRANSFORMADORA.
Es de esperar que la Propuesta Pedagógica Rosarista permee las comunidades educativas que nos acompañan en el Proyecto de construir un nue- vo modelo social desde paradigmas de justicia, equi- dad y desarrollo humano.
Palabras de Sor Inés de Jesús Torres Duarte O.P.
Superiora Provincial en la apertura del evento académico «Alternativas Pedagógicas e Inteligencias Múltiples. Una opción de cambio». Realizado en el marco del Diplomado en Alternativas Pedagógicas. Colegio Nuestra Señora del Rosario – Universidad de Manizales 2002
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En nombre de todas las religiosas de la Provincia, quienes se unen de corazón a este magno evento saludo, agradezco y felicito a esta querida Comuni- dad Educativa, la que en cabeza de Sor Catalina de Sena Gómez, Rectora de la Institución, es motor y guía en la formación de generaciones nuevas.
Quiero compartir con ustedes, algunas ideas, fru- to de mi experiencia como educadora y conceptos que traté de recoger de la realidad.
Se lanzaron ustedes proféticamente a la búsque- da de la identidad propia de la vocación dominicana, para ser más competentes, y más eficaces en la misión educadora, tan noble como exigente.
La búsqueda de alternativas pedagógicas y el cul- tivo de inteligencias múltiples inyectará la savia de una vida nueva y significará una sólida contribución a la causa del hombre y al servicio de la Iglesia. El momento nos exige a todas las personas e institu- ciones cuyo objeto es la educación, grandes esfuer- zos para escudriñar el potencial humano y profundi- zar en la teoría de «Cómo la gente aprende y cómo comprende el mundo que la rodea».
Aprovechar en la mejor forma las potencialidades del individuo implica, primero que todo, tener en cuen- ta que la persona es personalidad en potencia, ma- nifestada a través de actos propios; y la personali- dad es la persona que mediante los actos persona- les evoluciona según su naturaleza íntima. La perso- na está siempre en formación, en razón de su dinamicidad.
Sentada esta distinción, ameritan especial consi- deración dos derechos fundamentales, constitucio- nalmente consagrados; son: el Respeto por la digni-
dad de la persona humana y el libre desarrollo de la personalidad.
Sobre el primero, en el lenguaje corriente conce- bimos a una persona digna como aquélla que posee virtudes, entre ellas la bondad, la lealtad, la honesti- dad, la rectitud. Entonces, la persona puede recla- mar un respeto incondicional, pero ha de ser forma- da en los valores para que también brinde respeto.
El principio fundamental del libre desarrollo de la personalidad exige que formemos al educando de tal manera que su personalidad llegue a ser capaz de juzgar y de actuar prudentemente, con indepen- dencia del autoritarismo profesoral. La libertad, en- tendida como liberación de ataduras, es sinónimo de libertinaje, es el camino hacia el reinado del ins- tinto. Necesario es, desarrollar en los educandos una libertad comprometida, sin dejarla sujeta a las tra- bas de la exclusiva autodeterminación, al imperio de la autosuficiencia humana. Ni la pedagogía de la imposición, ni la pedagogía de la espontaneidad ha demostrado resultados satisfactorios, individualmente practicadas. El hombre es un potencial dinámico que requiere presencia formados. / En consonancia con nuestro espíritu dominicano, la formación ha de apun- tar a fomentar la responsabilidad del individuo. Pero para ello el educador dominicano debe obrar cimen- tado en la fe, en una fe que ande en busca persisten- te de inteligencia: de una inteligencia como reflexión espontánea sobre nuestra vida frente a Cristo; que nos lleva a saber lo que hacemos; de una inteli- gencia hecha testimonio y mensaje con clara vi- sión de hacer comprensible la Palabra de Dios y creí- ble su mensaje; de una inteligencia de la fe, dentro de una doble fidelidad: a la palabra de Dios y a la historia del hombre actual. En ambos casos la mis- ma fidelidad nos pide asesorarnos de las más varia- das y exigentes disciplinas científicas, sin las cua- les quedaríamos perdidos como en un desierto.
Si logramos centrar la estudiosidad, cimiento del educador dominicano, en la enseñabilidad de la fe como buscadora de inteligencia, habremos cumpli- do nuestro deber de formar para hacer feliz a la per- sona, es decir para tener buena salud física, mental, emocional, afectiva, espiritual; para compenetrarse con la naturaleza, la familia y la sociedad. Educar a la persona es formarla en términos biopsicológicos, sociales, espirituales, condiciones necesarias para la consecución de la misión congregacional de las Dominicas de Santa Catalina de Sena, cuyo obrar debe ser consecuente con la realidad. Lo importante es que nuestra estudiosidad sea una acogida de Dios
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Padre que, por el mismo dinamismo de nuestra fe, se va convirtiendo en comunicación de amor. Lee- mos en Mt. 6,21 que por el peso del afecto humano, la mente es arrastrada hacia la comprensión de aque- llo que ama. «Porque donde esté tu tesoro, allí esta- rá también tu corazón». A más amor, más goce y deleite; a mayor gozo y deleite, mayor atención e intensidad en nuestro empeño . este es el dinamis- mo de la estudiosidad de que nos habla sabiamente Santo Tomás. (cfr. G.166, Pág. 552 Suma de Teolo- gía Tomo IV).
Quien enseña debe poseer aquel saber que cau- sa en quien aprende, en los mismos términos de agilidad y plenitud, superando al máximo el vacío afán de mera erudición, de colección de conocimien- tos como objetos exóticos, de formulación de propo- siciones abstractas dictadas por otros. La enseñabilidad debe manifestarse como una búsque- da siempre abierta, de discernimiento de la presen- cia de Dios y de su Palabra en nuestra historia, como soporte y luz de nuestra comunicación con El. Los cristianos debemos esforzarnos por adquirir de l a Palabra de Dios un conocimiento más externos, más coherente y más penetrante.
El resultado definitivo de este encuentro ha de concretarse en la construcción de una síntesis que ofrezca la más relevante inteligencia del Evangelio, y que esté abierta a sucesivos análisis y síntesis en vista de los continuos requerimiento de cada nueva problemática.
Pensamos que el favorecimiento de la integración y el trabajo colaborativo de las comunidades acadé- micas deben traducirse en la formulación de proyec- tos que lleguen a las esferas gubernamentales a cuyo cargo está la orientación, vigilancia y control del ser- vicio educativo, de tal manera que la perspectiva neuropedagógica se manifieste en propuestas con- cretas para un acertado proceso educativo. Para lo- grar esta integración estamos llamados a encarnar el espíritu y la santidad de los Fundadores Saturnino Gabriela, a buscar y asumir con audacia y creativi- dad, la respuesta que ha de darse a los signos de los tiempos, desde una espiritualidad específica.
Pero es necesario dar integralidad a este concep- to de espiritualidad. Además de su connotación mís- tica y religiosa, ella es la esencia del hombre, es el ejercicio de la inteligencia plena y absoluta. Ob- servamos hoy que las organizaciones más competi- tivas han empezado a reconocer la necesidad de seleccionar personas con emociones y sentimien- tos incluidos: que en nuestro medio están más inte-
resadas en educar desde la calidad de vida de su gente. Conocemos ya muchas empresas preocupa- das porque las personas se proyecten desde su in- terior, es decir desde su espíritu. La administración moderna parte de valorar la esencia del hombre, que está construida con elementos ETICOS, y está de- mostrando que esta ética genera utilidades y que el respeto por el ser humano es la raíz nutriente de los mejores resultados. Ya hemos oído a destacados líderes gerenciales pregonando que las empresas hoy deben administrarse con un nuevo elemento llama- do AMOR, construido por el respeto, la credibilidad y la confianza. Son éstos los ingredientes básicos de nuestra empresa educativa, con proyección a la vida laboral, en donde ha de prevalecer la gerencia del SER sobre la gerencia del TENER. La hoy llama- da gerencia espiritual parte de una alta valoración del espíritu de la gente, está orientada a que ella asista al descubrimiento de su propia esencia, al
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despertar de un ser nuevo renovado desde su interior y potenciado para ofrecer lo mejor que posee: su espíritu.
Nuestros educandos de hoy serán los gerentes espirituales del mañana, serán multiplicadores de la educación que impartimos a través del Evangelio, y de la evangelización a través de la educación.
Manizales, Octubre 17 de 2002.
