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El presente artículo es el resultado de la investigación: ¿Cuál es el Sentido De Vida y Proyección al Futuro de los niños, niñas y jóvenes en situación de riesgo social de la Institución Educativa Nacional “Jesús María Ocampo” -Sede Primaria- De Armenia? Trabajo realizado en la modalidad de estudio de caso múltiple con los niños, niñas y jóvenes en condición de extra edad integrantes del aula multigradual. En el estudio se analizó la proyección de futuro de esta población escolar, ya que su situación hace parte de una sociedad en cri- sis, donde lo único que encuentran es rechazo y exclusión por parte de las instituciones educativas debido a su condición social.
De manera desafortunada, no todos los seres que conforman un sistema social poseen las mismas oportunidades y posibilidades para desarrollarse en forma íntegra y contribuir con la transformación del mundo actual. No todos gozan de un ambiente digno que les permita explorar todas sus po- tencialidades, sus habilidades, talentos y fortalezas en los diversos campos. La desigualdad social es la característica más relevante de todos los países en vía de desarrollo, es el paradigma de hoy. Esto pone en desventaja a grandes proporciones de la población, que deben enfrentar problemas como: hambre, escasez, crisis de valores, violencia, indiferencia, entre otros. Lo anterior abre una gran brecha que dificulta e imposibilita el cambio.
En la investigación se comprobó que el aislamiento social, padecer necesi- dades, ser desplazado, reinsertado o menor trabajador; son factores que influyen en la falta de una visión clara de la vida y no tener una proyección al futuro, más allá de su realidad inmediata.
Palabras clave: Extra edad, realidad, aislamiento , situación ,oportunidad, desigualdad rechazo, exclusión, proyección, futuro
The present article is the result of the investigation: Which is the Sense of Life and Projection to the future of the boys, girls and young people in situation of social risk of the Educative Institution Nacional “Jesus Maria Ocampo” - Host Primary Of Armenia? , made in the modality of study of mul- tiple case with the children, children and young people in integral condition of extra age of the multigradual classroom. In this one the projection to the future was analyzed of this population, without leaving back its situation, since they are part of a society in crises where the only thing that finds is
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Recibido: marzo 11 del 2009. Aprobado: mayo 10 del 2009.
Nacionalidad, colombiana. Docente e investigadora. Magister en Educación-Docencia de la Universidad de Manizales.
rejection and exclusion on the part of the educative institutions due to its condition. Unfortunately all the beings that conform a social system do not have the same opportunities and possibilities to be developed in complete form, and to thus be able to contribute with the transformation of the today world. All do not enjoy a worthy atmosphere that it allows them to explore all his potentialities, his abilities, talents and strengths in the diverse fields. The social inequality is the most excellent characteristic of all the countries, is the paradigm of the contemporary world, that puts in great disadvantage to great portions of the population, which day to day must face the problems of the time: hunger, shortage, crisis of values, violence, indifference, among others. This has opened a great breach that makes difficult including the change possibilities. In the investigation it was verified that the social iso- lation, to suffer necessities, to be displaced, being reinserted, to be smaller worker, is factors that influence decidedly in the lack of a clear vision of what it is wanted in the life and of not having a projection to the future beyond its immediate reality.
Keywords: Extra age, reality, isolation, situation, opportunity, inequality rejection, exclusion. Projection, future.
“Es preciso que quien se está formando, desde el principio mismo de su experiencia formadora, al asumirse también como sujeto de la producción del saber, se convenza definitivamente de que enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades de su producción o construcción”.
Freire, 1997.
El presente escrito pretende dar a cono- cer el resultado que arrojó la investigación
¿Cual es el Sentido De Vida y Proyección al Fu- turo de los niños, niñas y jóvenes en situación de riesgo social de la Institución Educativa Nacional “Jesús María Ocampo” -Sede Primaria- De Arme- nia? donde se muestra que a pesar de la adversidad en las experiencias de vida de cada uno de los sujetos, que hicieron parte de la investigación del aula multigradual, se lucha por un ideal de futuro.
Lo que se estudió fue la condición de vulnerabilidad en la que viven estos jóvenes, que por diferentes situaciones han llegado a ser la población de extra edad en nuestra Institución educativa. Ellos por diversas razones han tenido que abandonar la escuela. Es una población flotante que no pasa mucho tiempo en un mismo lugar. De ahí surgió la necesidad de
descubrir la proyección al futuro de este grupo de estudiantes pertenecientes al aula multigradual. Ellos por sus intereses y expectativas; por su situación social par- ticular puede considerarse una población vulnerable al ser reflejo de la realidad que vive el país
En el análisis de la información se des- tacaron tres ejes temáticos: El Sentido de Vida, La Proyección al Futuro, y la Situa- ción de Riesgo Social, de los cuales sur- gieron cuatro categorías principales sobre las que se construyó el aporte teórico.
El presente artículo se focalizará en la categoría denominada: la Proyección al Futuro. En ésta se trató de comprender cómo todo lo que rodea a los niños, niñas y jóvenes del aula multigradual, en su con- texto social y educativo, afecta la proyec- ción al futuro que cada uno de ellos tiene como ideal para alcanzar algún día.
El estudio realizado tuvo un carácter comprensivo (porqué, explicar), cuyo interés fue el acercamiento a la realidad social de veinticuatro 24 estudiantes, con el fin de develar, comprender y describir cuál es el sentido de vida y proyección al futuro, de estos niños, niñas y jóvenes en situación de riesgo social. El método de investigación fue el Estudio de Caso Múltiple.
Lo comprensivo sobresale a lo explicati- vo o descriptivo en el estudio realizado. La pretensión del mismo se centró en develar cuál es el sentido de vida para comprender y describir la proyección al futuro de los ni- ños, niñas y jóvenes en situación de riesgo social pertenecientes al aula multigradual de una Institución Educativa de Armenia, y que son considerados en situación de extra edad por encontrarse “por fuera” de la edad promedio, respecto al nivel edu- cativo al que deberían pertenecer.
El método utilizado fue el estudio de caso múltiple, por considerar que “su mayor fortaleza radica en que a través del mismo se mide y registra la conducta de las personas involucradas en el fenóme- no estudiado”, (Yin, 1989). Además, en el estudio de caso, los datos pueden ser obtenidos desde una variedad de fuen- tes, tanto cualitativas como cuantitativas; esto es, documentos, registros de archi- vos, entrevistas directas, observación directa, observación de los participantes e instalaciones u objetos físicos (Chetty, 1996). Por otra parte, Yin (1994, citado en Chetty (1996) argumenta que el método de estudio de caso ha sido una forma esencial de investigación en las ciencias sociales.
Para el estudio citado se aplicaron dife- rentes técnicas, entre ellas la observación participante, que se constituyó en el medio por el cual se tuvo contacto con el objeto de estudio. A través de ésta se originaron espacios de diálogo entre el investigador y los sujetos investigados en actividades
como salidas pedagógicas, actividades institucionales y escolares, las cuales po- sibilitaron charlas informales. Lo anterior permitió la interacción de pensamientos, experiencias, lo cual facilitó un acerca- miento más profundo y la generación de un ambiente de confianza.
Además de la observación participante, se utilizó la entrevista semi-estructurada con la que se indagó sobre aspectos como: sueños, futuro, alternativas de progreso en aspectos laborales, sociales y familiares, además de su proyección a cor- to, mediano y largo plazo. Para ampliar la información recolectada en las entrevistas, las charlas informales y en la observación, se utilizó la proyección de películas a tra- vés de la técnica del video foro.
El estudio desarrollado se realizó en la Institución Educativa Nacional Jesús María Ocampo, sede primaria, ubicada en la ciudad de Armenia (Quindío, Colombia), tomando como centro de interés el aula multigradual de la Institución la cual está conformada por un grupo de 24 niños, niñas y jóvenes entre los 9 y 17 años de edad, que por múltiples razones, apenas están dando inicio a su escolaridad en el nivel de básica primaria. Actualmente en el grupo hay 3 niñas y 5 niños que son menores trabajadores, 4 son desplaza- dos, 1 reinsertado y 2 desvinculados de la guerrilla, 6 pertenecen al programa de bienestar familiar de hogares sustitutos; los demás pertenecen a hogares cons- tituidos por uno o ambos padres o en su efecto, por un familiar cercano.
Separar pobreza de desplazamiento y estos a su vez de otras situaciones como la de trabajos forzados y de violencia que tienen que asumir los niños, niñas y jóvenes en situación de riesgo social, es difícil ya que parece ser que todas estas condiciones que en la teoría se separan, en la realidad se unen para caracterizar la caótica situación que tienen que vivir día
a día una gran cantidad de niños, niñas y jóvenes de nuestro país.
Hoy en día la educación pública puede considerarse en crisis. La falta de material didáctico, falta de mantenimiento de la planta física, inexistencia de materiales, normas de trabajo un poco arbitrarias para los docentes y falta de claridad en las normas para su funcionamiento. La escue- la casi que funciona por sí sola, siendo movilizada por docentes que asumen roles inimaginables, para poder educar en situaciones cada vez más adversas, y de padres de familia que reaccionan ante la situación educativa de sus hijos generando soluciones individuales y/o colectivas (López, 2005). Ante esta situa- ción, quienes acceden a las instituciones, las encuentran pasivas, lentas, lineales. Ellas no dan prioridad al bienestar de los sectores sociales más vulnerados. Lo que estas no brindan, sus actores lo inventan. Carecen de lo que Feijoo y Corbetta (citado por López, 2005) definen como resiliencia institucional, que es la capacidad de adaptarse al nuevo modelo o condición de vida.
Su falta de resiliencia las obliga a se- guir siendo lo que es y le impide crear un modelo alternativo de construcción para una nueva dinámica educativa.
La Institución Educativa se preocupa por recibir a toda la población que se vincule o que busque ser vinculada, pero no cuenta con estrategias pertinentes que garanticen la sostenibilidad del estu- diante en ella. Esto deja como resultado la inconformidad en los educandos, en especial los de condición en extra edad, pues los docentes no se preocupan en su mayoría por provocar un encantamiento frente a su formación, ni por entender la individualidad de ese sujeto diverso que ingresa. Esto hace que se desencante más de ella y termine por desertar.
Esta es la situación que viven los ni- ños, niñas y jóvenes que asisten al aula multigradual de la Institución Educativa Nacional “Jesús María Ocampo” -Sede Primaria- de Armenia, que están en la es- colaridad de extra edad, además de estar en constante movilidad demográfica.
Desde su edad, sin tener en cuenta los aspectos contextuales, estos jóvenes de- berían estar dos o tres grados por encima del que se encuentran. Por ello surge la necesidad de crear el aula multigradual, como estrategia para la atención de este grupo poblacional que, día a día, llega a las aulas en busca de una oportunidad educativa, pero que deserta fácilmente por su situación social y por las mismas exigencias del sistema educativo actual.
Otra de las razones para la deserción de ésta población escolar en riesgo social, son las ideas convencionales que se tie- nen sobre la escolaridad. De allí que estos niños, niñas y jóvenes no ingresan a la Institución por temor o porque no ven en la escuela una oportunidad de productividad inmediata y progreso. Lo que conduce a la resignación de un “vivir para sobrevivir” y con ello una situación de incertidumbre, lo cual les niega la posibilidad de nuevos cambios para su vida.
La situación social y la exclusión educativa en que reside esta población multigradual, sugiere que las visiones que sobre ellas se tienen, están colonizadas por el estereotipo de ser: pobres, despla- zados y en su mayoría, casos problema. Esta es la realidad que viven los estudian- tes en situación de riesgo social.
Esta realidad para estos niños, niñas y jóvenes es lo inmediato y observable, lo cual se les impone; orientando sus valo- res, pensamientos e incluso sentimientos frente a su situación social y educativa. Lo anterior, les ha permitido crear una visión de mundo que se visualiza como real y único. Pero la “desesperanza aprendida” ya citada por Paulo Freire, les impide sentirse partícipes de socialmente.
Esta situación se agudiza gracias a la falta de dinero. La exclusión, la discri- minación por ser pobres, vivir en lugares marginados, falta de apoyo familiar, des- igualdad de oportunidades; todas estas situaciones terminan por convencerlos de que, a pesar de todos los esfuerzos que hagan, no podrán salir de donde están.
Es de aclarar que éstos niños, niñas y jóvenes no son los únicos que viven dicha situación. Esta es una realidad que tenemos a diario. La escuela debe crear una “Plena conciencia de la realidad”, Ya que la actual es una “realidad difícil” en su propio imaginario, contraria a los ideales”. (Guarín Jurado, 2008.). Es decir, algunos de sus sueños devienen de lo que es conveniente o simplemente ideales de lo que debería “ser”, viendo esto como una opción para superar dicha adversidad.
En algunos casos, ellos deben pasar por gran cantidad de etapas y procesos que les permitan, como individuos, apren- der de sus propias experiencias. Esto para en que en realidad sepan a dónde quieren llegar. Uno de los principales factores que hace que los individuos se concienticen de ello es la escuela. Ella se convierte en aquel escenario por el cual pasan gran diversidad de acontecimientos que dan significado a sus vidas.
El sujeto vive en una constante búsque- da de su felicidad, esto es inherente en el ser humano, ya que su vida se basa en la satisfacción de sus necesidades básicas, su interactuar con los demás seres le per- mite aprender a enfrentarse a la realidad en el que se encuentra, sin olvidar que la escuela es ese pequeño espacio pero grande escenario que brinda experiencias que hacen que el sujeto construya su propia visión de mundo.
Víctor Frankl plantea que:
Lo que de verdad necesitamos es un cambio radical en nuestra actitud ha-
cia la vida. Tenemos que aprender por nosotros mismos y después, enseñar a los desesperados que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino si la vida espera algo de nosotros. Tenemos que dejar de ha- cernos preguntas sobre el significado de la vida y, en vez de ello, pensar en nosotros como en seres a quienes la vida les inquiriera continua e incesante- mente. Nuestra contestación tiene que estar hecha no de palabras ni tampoco de meditación, sino de una conducta y una actuación rectas. En última instancia, vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas que ello plantea y cumplir las tareas que la vida asigna continuamente a cada individuo.
Si se mira la proyección al futuro, ma- nifestada por ellos, se entiende como una búsqueda inalcanzable de superar sus necesidades, tanto en ellos mismos como en sus familias, una necesidad de sobrevivir y superar aquellas adversidades que en cualquier momento de sus vidas les ha impedido ser felices, que a pesar de ser niños , niñas y jóvenes que apenas están comenzando su escolaridad ya tie- nen que pensar en el sostenimiento de sus hermanos y hasta de sus padres porque estos no se preocupan por brindarles un mejor futuro.
Otro de los factores que influye en el ser, es el contexto en el cual se encuentra inmerso. El sujeto influye directamente en la construcción de la identidad, cuando llega a la escuela, por sus compañeros, por sus docentes, que de una u otra forma son una parte importante en su construc- ción. Si bien Freire (1996) sostiene que el “maestro debe retar al estudiante para que llegue más allá de sus creencias, sentido común y sus conjeturas acerca de su ser en el mundo y su ser con el mundo; pero debe hacerlo respetando el conocimiento del sentido común que los estudiantes traen al aula”. De esta forma se da un aprendizaje y un acercamiento
más significativo para el sujeto y para el docente, herramienta que facilita el proce- so educativo y el avance en este.
De la seguridad que se le dé al individuo en el aula, depende en muchas ocasiones, rescatarlo o perderlo, pues dicha confian- za dada por el docente le permite afianzar las capacidades que tiene ocultas o aún sin descubrir. De esta forma se hace que tenga seguridad para realizar sus sueños, metas e ideales.
Es de suma importancia tener en cuen- ta que en nuestra época, encontramos en los estudiantes temores y desesperanzas. Falencias que la escuela no se ha perca- tado por atender. Éste es uno de los fac- tores que responde a la crisis de nuestros jóvenes, quienes muestran una sensación de pérdida de sentido; direccionándolos hacia choques con su propia realidad, lo que los hace caer en una apatía hacia el mundo.
Todos influimos de cierta forma en la educación. No es sólo la escuela. Aquí también cabe su entorno, su familia y sus pares. En algunas ocasiones es la socie- dad, que es la responsable del desequili- brio de nuestros jóvenes, pues de alguna manera se encarga de excluirlos por sus comportamientos.
Un docente no debe preocuparse por cumplir un programa lleno de contenidos, se debe preocupar más por sembrar en sus estudiantes esperanza. En ella se cimienta los principios de vida, es decir el soporte para esa constante búsqueda. De esa posibilidad de construir un mundo más equitativo, para ello se debe contar con el carácter de positividad y seguir manteniendo esa fuerza en la vida; me- diante el desarrollo de una práctica pe- dagógica que se ejerce en sus diferentes formas de equilibrio social.
“Heller (1991), dice: “consideramos valor todo lo que produce directamente el despliegue de la esencia humana. Consi- deremos pues como valores las fuerzas productivas y el despliegue de esas fuer-
zas, pues este despliegue significa, directa y mediatamente, el de las capacidades de esas fuerzas, el de las capacidades huma- nas, por aumentar la cantidad de valores de uso y disminuir el tiempo socialmente necesario para la obtención de los varios productos”. Así este desarrollo es la base de todos los demás valores. Y también de esta forma: el desarrollo de las fuerzas productivas es la base del despliegue de los valores de las esferas, no por ser más importante, en sentido jerárquico, sino por ser la conditio sin equa non”. Blografia. net/uicm3/docs/héller.html.
Si bien en la escuela todo debe ser direccionado hacia el modo de “cons- truir la conciencia del devenir histórico, proponiendo la necesidad de respon- sabilidad en el sujeto por la liberación de la humanidad frente a todo tipo de victimación” Freire (1970). Es fundamental formar individuos autónomos, que sean responsables de sus actos, seres con la capacidad de visualizarse en y con el mundo, que sean capaces de resolver sus dificultades sin desistir de sus metas, ante la primera dificultad que se les presente en su proceso de formación como persona. Esto aunque se encuentren en una “socie- dad predominante que pretende mantener ciertas estructuras y formas de poder que son injustas, ya que no permiten el desa- rrollo equitativo de las personas, creando clases dominantes tanto política como económicamente” www.paideiaescuelali- bre.org/pedagogia%20libertaria.htm.
Aquí es donde encontramos nuestra verdadera función como docentes, ya que debemos buscar una sociedad que permita la equidad, sin importar las clases sociales, que brinde, de una u otra forma, las mismas oportunidades para todos. Según Freire “Todas las personas, inde- pendientemente del “mundo” que sean, y de lo que sean, (albañiles, filósofos, etc.) necesitan un conocimiento propio como seres históricos, político, sociales y culturales desde su propio entorno. Esto es más significativo para ellos, que “si el
educador o educadora son autoritarios, anulan y aplastan el pensamiento de los educandos, este tiende a generar en ellos pensamientos tímidos inauténticos o a veces rebeldes”.
Esta situación de exclusión pasa con los estudiantes del aula multigradual. Cuando llegan a la escuela encuentran docentes que no les permiten ser como son, sólo por ser los de más edad o más altos del aula. Este simple hecho lo hace un ser oprimido, pues se le coarta la posibilidad de ser o desea ser, limitando su potencialidad. Lo anterior influye de manera decisiva en su proyección al fu- turo, pues al ser excluidos por la misma sociedad a la que pertenecen se renuncia a la posibilidad de soñar.
Como consecuencia de muchos fac- tores estos niños, niñas y jóvenes se convierten en desertores del sistema. Por una parte se pregona y se busca acoger a todos los estudiantes que son excluidos del sistema escolar normal, pero por otro lado, se convierte en el aula o grupo que toda la institución rechaza por el com- portamiento de sus integrantes; ya que su conducta no es “la esperada o la que debería ser”.
Los demás docentes no se percatan por mirar más allá de ese comportamiento, por analizar que hay detrás de esa actitud. No miran su historicidad, sus sentimientos, la situación familiar; en fin todos aquellos factores que los hace tan vulnerables en la sociedad en la que se desenvuelven. Cuando los estudiantes llegan al aula multigradual sienten un temor a enfren- tarse a un espacio que no es concebida como debería ser. Pero ya al estar allí, no quieren salir, pues es un lugar donde se cumple la multiculturalidad que consiste en que “cada individuo tiene derecho a ser diferente, sin miedo a ser diferente”. En esta aula se nota claramente la exis- tencia de diferentes culturas en el mismo espacio, tanto geográfico como social” Es desde allí que se construye futuro.
Esta aula es la pequeña muestra de nuestro país. En ella encontramos al desvinculado, el reinsertado, el menor trabajador. Sólo uno de los integrantes cuenta con su núcleo familiar completo, la mayoría viven solo con un padre y/o con hogares sustitutos. Encontramos también al desplazado que, por una u otra razón ha tenido que dejar su vivienda. En fin, estos niños, niñas y jóvenes por diversos moti- vos han sido víctimas de la crisis social por la que está pasando el país, ellos han te- nido que pagar con creces esta situación, pues no han podido disfrutar su infancia como debería ser. Donde llegan se les vulneran sus derechos, son ultrajados por las personas que los rodean.
En el aula multigradual se les permite ser ellos mismos, gozar de autonomía, son potenciados a la libertad, a la creatividad, Allí tienen la capacidad de elegir lo que les permita ser felices y ser escuchados, sus comentarios son tenidos en cuenta y ante todo, se les da la importancia que se merecen. Por esta razón sienten el aula como una protección y no quisieran salir de allí. Al estar por fuera de ella, se sienten desprotegidos porque saben que volverán a ser los fantasmas que eran antes de llegar a ella.
Los niños, niñas y jóvenes tienen una visión del mundo, como un escenario lle- no de posibilidades para quienes tienen dinero, lo que los hace excluirse de esas posibilidades. Tal es el caso de aquellos cuyo sueño es ser médico, pero al recono- cer sus carencias se niegan la posibilidad de pensar en ello por las implicaciones económicas que trae una carrera así. La posibilidad de ser es opacada por la realidad que es.
La proyección que ellos tienen al futu- ro es la misma que tienen o tuvieron los miembros de sus familias. Dentro de las proyecciones más comunes se tienen las de ser soldado o policía, porque creen que es la opción más fácil y mejor remunerada “sin estudiar tanto”. Además el desem- peñar este oficio les otorga el poder de
castigar a otros, “matar a los malos”, a los ladrones, a los que se aprovechan de los más indefensos.
En el caso de las niñas y jóvenes afirmaron su deseo de ser cantantes, modelos, secretarias, por las posibilidades económicas que estas profesiones permi- ten, y porque su deseo es mostrarse, ante los demás, como mujeres talentosas y triunfadoras, lo que mejoraría la situación de sus familias.
En el caso de los menores trabajadores las aspiraciones al futuro se direccionan a oficios como conductor de buses, vende- dor de comestibles (helados, bananas o frutas), o trabajar en restaurante “porque ahí uno podría comer todos los días el menú, comer chuleta, pescado, bueno todo eso, que uno no come en la casa, ah profe o si no vender arepas de choclo eso también da y es muy rico”. La sensación de bienestar en cuanto a la satisfacción de necesidades básicas es la prioridad, la preocupación porque su familia y ellos mismos no tengan que dormir con el “estomago vacio” o levantarse sin tener nada que comer es lo que direcciona sus sueños hacia la búsqueda de un futuro donde la pobreza y el hambre no hagan parte de su vida.
Podemos afirmar que la proyección al futuro en los niños, niñas y jóvenes de- pende de tres esferas:
El docente es un factor importante en la formación, de este depende si se rescata o se pierde el estudiante. Su actitud influye en el comportamiento del educando. La escuela debe ser un escenario en el cual se le brinde al estudiante lo diverso, otra visión del mundo y nuevas alternativas de vida. Donde se le ofrezcan nuevas posibilidades de desarrollo donde impli- can rescatar al sujeto en su integridad, potencialidad, mentalidad, sin olvidar lo
emocional, este influye en su voluntad y
motivación para alcanzar lo quiere.
A pesar de que la escuela no es el único escenario encargado de la educación de nuestros jóvenes, si es un factor indis- pensable para su orientación a su futuro. La falta de sentido, de compromiso en sus vidas, quizá también es aprehendido en este ambiente, pues al llegar allí se encuentran con una gran cantidad de pro- blemáticas que si no se tienen unas bases fuertes, en la familia y en su formación, se corre el riesgo de que sus sueños cambien fácilmente de rumbo o simplemente se pierdan.
Se debe evitar al máximo el fracaso, con todos los sujetos que hacen parte del sistema escolar regular. Algunos docentes que hacen parte de las Instituciones Edu- cativas, son los responsables debido a sus visiones y prejuicios frente a un estudiante que afronta y ve el mundo diferente y diverso, donde lo único que busca, en el educador, es un poco de apoyo y acompa- ñamiento en su proceso educativo.
Si miramos a fondo la situación del niño, niña o joven en situación de extra edad escolar, podemos afirmar que está inmerso en una serie de problemáticas, que la escuela debe asumir y afrontar en sus procesos de enseñanza y apren- dizaje. La escuela debe reconocer las diferencias y las características que cada estudiante tiene. No percatarse de esta situación es permitir la exclusión escolar de dichos estudiantes.
Para que esto no pase en las Institu- ciones se debe contar con una práctica pedagógica reflexiva. La formación do- cente debe estar orientada hacia una enfoques teóricos que permitan al maestro o docente, provocar reflexiones diarias sobre los educandos e indague sobre sus potencialidades para que, paso a paso, los reafirme en su andar por el mundo.
De esta manera, es como el ser le va dando forma a su vida, de una u otra for- ma va adquiriendo una responsabilidad
consigo mismo. Es ahí donde encontra- mos la proyección al futuro de cada uno de nuestros estudiantes, que por sus viven- cias, experiencias y cambios en su vida diaria, toma una postura crítica frente al mundo. Allí muestra sus inconformidades y lucha de alguna manera por trascender, a pesar de las circunstancias y las de su familia. Queriendo superar de alguna for- ma la condición que le tocó.
La familia es un factor fundamental en la formación de los niños, niñas y jóvenes, es, de alguna manera, la responsable de que tengan o no, una visión a futuro. De ella depende el fortalecimiento de su
seguridad, de su deseo de enfrentarse al mundo y la construcción de su sentido de vida.
No podemos seguir dejando que nues- tros estudiantes lleguen a lo que Freire llama El “cansancio existencial” entendido como la pérdida de toda esperanza, la ilu- sión y la imaginación que son indispensa- bles para los docentes liberadores, carac- terística indispensable en este quehacer, que a través de todo proceso deben ser los mediadores para transmitir las posibi- lidades para la esperanza, la confianza y la seguridad de cambio, sin ellas no se lucha para cambiar sus objetivos.
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