Los relatos: un soporte para develar el sentido de ser docentel


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Resumen


El propósito del presente artículo es realizar una aproximación a la compren- sión del sentido que para los docentes tienen sus prácticas pedagógicas desde los relatos de sus historias. El sentido de estas acciones, solo lo podemos apreciar, después de que las mismas han ocurrido, y los actores han reflexionado para entenderlas y explicarlas. En el ámbito escolar, to- das aquellas acciones y experiencias que ha diario se viven, constituyen el sentido de la labor docente: la interacción humana, el intercambio de sentimientos y significaciones, los paseos, las riñas entre estudiantes; los accidentes escolares, las celebraciones y las actividades lúdico recreativas, entre otras.

Palabras clave: develar, sentido, relatos, soporte, docencia, conocimiento.


Stories: A medium to reveal the sense of teaching Abstract

The purpose of this article is to make an approximation to the senses Un-

derstanding that the teachers have in their pedagogical practice from sense of this actions, can be appreciated, after they have happened and the actors has thought to understand and explain them. In the school range every ac- tion and experience that is lived every day make the sense of the teaching task. The human interaction, the exchange of feelings and meanings, the walking, the student´s fights; the school accidents, the celebrations and ludic-recreative activities, among others.

Keywords: to divulge, meaning, stories, support, teaching, knowledge.


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  1. Recibido: diciembre 11 del 2008. Aprobado: enero 10 del 2009.

  2. Nacionalidad, colombiana. Docente e investigadora. Magister en Educación-Docencia de la Universidad de Manizales.


Sentido


“El relato esta presente en todos los tiempos, todos los lugares, en todas las sociedades; el relato comienza con la his- toria misma de la humanidad; no hay ni ha habido jamás pueblo sin relatos; todas las clases, todos los grupos humanos tienen sus relatos y muy a menudo esos relatos son saboreados en común por hombres de cultura diversa e incluso opuesta; el relato se burla de la buena y de la mala literatura, internacional, transhistórico, transcultural, el relato esta allí como la vida”. Barthes, Roland.


Con sus relatos los docentes hacen un proceso reflexivo y dan significado a lo que han vivido, en el ámbito escolar. Schütz (2003), define los ámbitos finitos de sentido, como todas las experiencias que pertenecen a ellos y que apuntan a un estilo cognoscitivo.


El sentido se refiere, según Héller (1991) al marco de significados que el individuo construye en su experiencia, los valores, visiones del mundo, referentes de significación – religiosos, culturales, militares y otros que guían, ordenan, de- limitan y sintetizan el proceso mismo de la experiencia.


Desde lo mas simple hasta lo mas extremo, la idea de sentido, tiene la con- notación de dirección, de intención, de guía de un símbolo hacia un significado; así mismo, tienen la connotación de co- rrespondencia, empate o coherencia entre símbolo y significado, cuando falla se dice que “eso no tiene sentido”; el sentido tiene la connotación de marco o contexto de interpretación (christielb, 1994).


El sentido es la razón de querer decir lo que se dice y es la razón de los pensa- mientos y los sentimientos.


Este trabajo está inscrito al proyecto de investigación: Hacia una didáctica forma- tiva. Línea de investigación: Alternativas pedagógicas. Programa de investigación: Desafíos formativos contemporáneos para


América Latina y el Caribe, orientado por los Doctores Hugo Zemelman Merino y Beatriz Estela Quintar, del Instituto de Pensamiento y Cultura de América Latina (IPECAL).


Según Berger y Luckman (1983), El sentido es la conciencia humana, y está determinada por elementos históricos

– sociales, individuales y colectivos, ca- racterísticos de nuestra especie, que le dan la connotación de constructor de sen- tido al individuo. Explican estos autores, que la construcción de sentido se hace a través de procesos de subjetivación, con los cuales las personas comunes como los docentes, conocen y construyen la realidad a partir de su vida cotidiana. En la acción social y en las relaciones sociales, se generan las dimensiones de sentido: En el transcurrir de la vida diaria se ejecutan gran cantidad de acciones que forman la identidad del individuo; estas acciones y las aprehensiones puramente subjetivas fundamentan la constitución de sentido. En uno de los relatos una docente expresa:


“En mi labor como docente he tenido algunos hechos agradables y también desagradables, dentro de los más agrada- bles están por ejemplo: el que fui docente de aula de apoyo en donde trabajaba con niños con algunos síndromes y uno sabe que con estos niños el trabajo que se con- sigue, que sea visible es muy poco, o sea que los resultados son a largo plazo, pero con ellos logré alcanzar algunas cosas que lo dejan a uno sorprendido…entonces eso a mi me alegra, pienso que eso fue… o sea de los momentos más agradables esos… saber que los niños que tienen dis- capacidades cognitivas pueden aprender y que a veces tienen otras habilidades que hay que desarrollarles. Y los hechos desagradables… de pronto situaciones también que se presentaban con alguno de los niños con discapacidad ... algunos que de pronto no manejaban esfínteres y que a uno como docente le tocaba de pronto salir corriendo con ellos al baño o


tratarlos y lidiarlos como si uno fuera de pronto la mamá”.(Docente 1).


En este testimonio se evidencia que en el proceso enseñanza aprendizaje, inciden múltiples factores para el éxito o fracaso del mismo, que determinarán la calidad de los resultados. En este proceso interactúan dos personajes principales: el docente y el estudiante, quienes de acuerdo a sus expectativas y necesidades lograrán una buena o mala relación que proporcionará a los estudiantes sentimien- tos de superación, de valor personal, de estimación, de autoestima; si fueron moti- vados efectivamente por el docente quien establece metas y hace una permanente autoevaluación del progreso haciendo uso de la creatividad persuasiva, que los hace sentir más eficaces, porque alguien confiable como el docente les asegura que pueden aprender.


En esta dinámica se aprecia a un docente que con su trato y actitudes se conduce como si estuviera frente a sujetos a quienes provoca crecimiento, porque es capaz de ver, de descubrir y valorar la potencialidad que hay en ellos.


Berger y Luckman (1983), le atribuyen gran responsabilidad al pluralismo y a la postmodernidad en la desestabilización del estatus que se había dado a los siste- mas de sentido tradicionales (entre ellos al de la docencia). Este fenómeno ha tenido incidencia en la desvalorización que ha sufrido en los últimos años la profesión docente por parte de la socie- dad en general. Al respecto una docente afirma: “Anteriormente trabajar en las veredas, trabajar era muy rico porque el docente era considerado un persona- je, en esa comunidad , en esa vereda uno o sea uno iba y le mataban hasta gallina, pues, no por la gallina….(jajá), sino porque uno valía, uno sentía que le importaba a la gente, que era gente, que uno valía que uno podía aportarle mucho al niño, era un líder uno en la comunidad” (Docente 3).

Es frecuente que el docente tenga unos propósitos y finalidades que le den sentido a su práctica pedagógica y que intente conducir sus acciones hacia el logro de ellos. Estos fines propuestos pueden va- riar de época en época y de sociedad en sociedad, para alcanzarlos no basta con un saber disciplinar o profesional, ya que la labor educativa va mucho más allá de la tarea de transmisión de conocimientos. En las últimas décadas el ingrediente humano ha disminuido en las relaciones docente-estudiante-comunidad, lo cual ha contribuido al deterioro de la buena ima- gen del docente en la comunidad donde interactúa. Entre las posibles causas de esta deshumanización están las contra- dicciones del actual modelo neoliberal que reduce la educación a una función económica, que centra su interés en la formación de individuos competitivos en el mercado laboral en un sistema social que está muy preocupado por la calidad.


De acuerdo con el relato anterior, podríamos hacernos la siguiente pre- gunta: ¿Está en crisis el sentido de ser docente? Se percibe en los relatos una voz de inconformidad ante los proble- mas que actualmente experimentan los docentes, como la situación económica y social (muy crítica en algunos países latinoamericanos incluido el nuestro), la crisis de la institución familiar y la deses- peranza en un futuro mejor, factores que están dejando sin referentes sólidos, es decir, sin perspectivas a los docentes. Su realidad cotidiana, les plantea tareas que les permitirán triunfar o quedar frustradas en su intento de concretar sus objetivos relacionados con su labor docente.


Se habla de mejoramiento de la calidad de la educación por un lado y por otro, se hace la recomendación a los gobiernos por parte del Banco Mundial, en el sen- tido de ahorrar en salarios docentes. La profesión docente tiene pertinencia, pero al maestro no se le valora como a otros profesionales, ni en su vida individual, ni familiar, aunque se le exige la solución de


la mayoría de los problemas sociales. Un docente comenta ante la depreciación de esta labor: “La educación se ha desvalo- rizado y deshumanizado; ya los colegios funcionan como empresas que solo pien- san en la producción; cuantos ganaron, cuantos perdieron, y cuanto va a recibir el colegio por el número de estudiantes matriculados”


La identidad como maestro se cons- truye y reconstruye durante la formación inicial y a lo largo de la vida profesional. Los docentes no son solo docentes: son hombres y mujeres, hijos, padres y ma- dres de familia, estudiantes, trabajadores, agentes comunitarios, vecinos, consumi- dores, televidentes, ciudadanos, pero se les ha estado dando en los últimos años un rol de meros operadores de la ense- ñanza, relegados a un papel cada vez mas alienado y marginal considerados un gasto mas de la enseñanza; son vistos como obstáculos y como insumos costosos.


“Se ha sumergido al docente en el olvido del sujeto” (Quintar, 2007), dado que las políticas educativas actuales, han hecho una ruptura del lazo social las han sujetado a una lógica de mercado, cuyo propósito es cuidar los intereses individua- les de quienes han reducido la educación a una salida laboral y de subsistencia, por encima del compromiso social y cultural de contribuir a la organización de hori- zontes de futuro. Estas políticas educa- tivas han sesgado la construcción de un conocimiento que encuentre su sentido en la realidad y tenga un alto dinamismo histórico cultural; también han aumen- tado la tendencia hacia unas prácticas enmarcadas en un adiestramiento para la competencia y para la adquisición de la certificación. Al docente se le ha asignado por parte de las autoridades educativas la tarea de aplicar las constantes reformas educativas en su papel de objeto del orden dominante. Por eso es urgente, “usar al máximo las posibilidades que el orden dominante nos deje en el mínimo espacio vital” (Freire, 1989).

Al respecto, Bolívar (2006), expone que la educación contemporánea enfrenta problemas como pérdida de legitimidad, dispersión de esfuerzos, condiciones adversas de trabajo de los maestros (bajos salarios, inestabilidad laboral) y fragmentación institucional entre otros. Estos problemas emergen de la manera amenazadora y desestructurante como han sido planeadas e implementadas las reformas educativas, en especial la de los años 90. Se incorporan las tecnologías de la comunicación y la información a la educación sin una previa capacitación de los docentes ampliando más la brecha generacional entre éstos y sus estudian- tes. Se incrementa el tiempo laboral. Se aplican las nuevas reformas de una ma- nera acelerada sin permitir un tiempo de adaptación adecuado tanto para docentes como para estudiantes.


Al respecto una docente afirma: “Las políticas no deberían ser tan radicales, deberían ser mas humanas y más tenidas en cuenta a la realidad, la realidad que es que entre menos estudiantes tengan en un grupo, hay que, hay mas calidad, y confun- den la calidad con la cobertura… entonces eso es muy triste…” (Docente 3)


En cuanto al perfil e idoneidad, existe un alto porcentaje de docentes que tienen formación pedagógica o profesional, y se podría decir que están bien preparados para orientar la parte científica a sus estudiantes, pero no ocurre lo mismo en el manejo de la parte emocional. Hasta hace poco las universidades no se habían ocupado de enfatizar en este aspecto, que es de vital importancia en nuestro medio educativo, pues en los últimos años, ha llegado a los municipios, mucha población de otros departamentos, desplazados por la violencia.


Estas personas en situación de despla- zamiento, requieren orientación psicoafec- tiva por los traumas, el resentimiento, la baja autoestima y la problemática que presentan por muchas necesidades bá- sicas insatisfechas, problemas que son


causantes de la actitud de apatía que demuestran frente a la escolaridad. En es- tos casos es imperativo que los docentes estén en capacidad de producir en ellos un encuentro consigo mismos y con el mundo interno que les abruma. El docente necesita ser capacitado para desempeñar efectivamente los roles que esta obligado a desempeñar en la escuela: de psicólogo, enfermero, consejero espiritual, mediador de conflictos, y veedor de los derechos del niño entre otros.


El proyecto Educacional colombiano ha sido diseñado con lineamientos neolibera- les, cuyo propósito es obtener resultados en términos de calidad y de control, dejan- do olvidado el carácter humanista de una educación que propenda por la igualdad, la equidad, la justicia social, la democra- tización y la emancipación personal y social. Las políticas y medidas que vienen tomándose en los últimos años de cara al problema docente, tanto a nivel global como nacional, están lejos de responder a la complejidad y la urgencia de la situa- ción y, mas bien, están contribuyendo a reforzar algunas de las tendencias mas negativas hacia la desprofesionalización del magisterio.


Lo anteriormente expresado demues- tra, entre otras cosas, que los profesio- nales de la educación deben afrontar sus tareas en función de las exigencias per- sonales, históricas, sociales, culturales, políticas y económicas de la sociedad, y que necesitan estudiar y formarse perma- nentemente para estar a la altura de este mundo incierto y complejo, y así contribuir a subsanar las profundas desigualdades sociales que hay al interior de él. El do- cente para desempeñar su labor ha tenido que esforzarse por ser un maestro idóneo intelectual, ético y pedagógicamente, que tiene la capacidad de análisis crítico de hábitos, mitos, creencias, opiniones presentes en el entorno institucional y local. Debe realizar un reconocimiento, interpretación y apropiación de lo rural, lo urbano, la pluriculturidad y la diversidad

étnica y religiosa; de la negociación, la concertación y el manejo de conflictos en el marco de los valores humanos y socia- les para la generación de vida digna. Los cambios curriculares, normativos y socio culturales han provocado una desinte- gración de las instituciones educativas, se ha incrementado la incertidumbre, las tensiones y los conflictos.


En este sentido, los escolares, como cualquier sistema social, han tenido su historicidad, han evolucionado con la sociedad, que esta compuesta de suje- tos evolucionando constantemente, que caracterizan el entorno en el cual se desenvuelven.


En Colombia entre los jóvenes de bajos recursos económicos ha tomado gran auge el facilismo: conseguir dinero fácil a través del narcotráfico o la pros- titución, esta apatía generalizada de los jóvenes frente al conocimiento, provoca desconcierto entre los docentes, quienes expresan que pareciera que hoy, el saber, ha dejado de ser un valor importante. En uno de los relatos, una docente dice al respecto: “Otras situaciones de pronto desagradables que encuentra uno en esta labor, es la parte de disciplina, cuando los muchachos están dispuestos a estar en clase, pero no para aprender, sino que se concentran en otras cosas, que nada tienen que ver con el aprendizaje” (Docente 1).


Es innegable que las sociedades ac- tuales viven una crisis en razón de que estamos en una época de cambios que ha puesto al descubierto la inadaptación de muchas instituciones (entre ellas la es- cuela) y leyes, al mundo contemporáneo (Erazo, 2004).


Teniendo en cuenta los relatos, se puede inferir que es posible que haya un buen numero de docentes que aun no han aceptado, que la realidad no es estática y que al contrario, ha tenido un desarrollo dinámico y evolutivo. En este sentido, no se puede perder de vista que


el perfil del estudiante ha evolucionado. Sin embargo, dentro del gremio de los docentes existen quienes se esmeran por hacer bien su labor, poseen vocación y se esfuerzan por adaptarse a los cambios de la sociedad, capacitándose y desapren- diendo las estrategias y reglas de antaño para acoger las actuales. Con relación a este tema veamos los siguientes relatos: “para mi, mi trabajo pues significa todo porque… porque es algo que uno hace con amor... cuando es por vocación pues uno lo… lo acepta mas y lo trabaja de la mejor manera entonces… yo pienso que mi trabajo ha sido bendición en mi vida…” (Docente 1).


“Este trabajo para mi pues es grato, me siento muy bien con los estudiantes, me muestran su afecto si vienen es para aprender en la materia,… aunque pues en los últimos años esto ha ido cambian- do mucho… la sociedad, el consumismo que absorbe a todo el mundo y eso hace que ya los estudiantes pues vayan per- diendo un poquito el gusto por el estudio. Pero somos proporcionalmente muchos los que estamos conscientes de que los muchachos actúan de tal o cual manera, como consecuencia de su mundo, en el

que viven, y que sus acciones no tienen el animo de ofender o lastimar, sino que esas son cosas normales para ellos…insultar, golpear, porque eso es lo que viven a diario en su entorno.” (Docente 2).


El docente es un sujeto histórico, que se desenvuelve hoy en su rol de maestro, con referencias de su pasado como estudian- te. La identificación con sus maestros, el prestigio que otrora se daba a la profesión de docente, el parentesco o la amistad con personas que fueron docentes, son consi- deradas circunstancias que los motivaron para escoger esta profesión, aunque aho- ra sientan frustración y desencanto ante el hecho de que los resultados de su labor, solo pueden ser valorados a muy largo plazo y en poca cuantía.


Estos docentes al mirar retrospectiva- mente su carrera, aseguran que la docen- cia es su vida, a pesar de las dificultades que presenta. De no ser así, ya se habrían retirado, como lo han hecho otros que lo intentaron y no se sintieron con la moti- vación, ni la capacidad para continuar en esto. Según ellos es cuestión de vocación y de gusto.


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