Eros y tanathos de la educaciónt


josé FernAndo CArdonA AriAs2


Resumen


El tiempo y los espacios de la educación, son la dinámica con la cual se mar- can los ritmos de la institucionalidad de los sistemas intersocioculturales y las perspectivas de vida de las personas que los integran. Es por esto, que al hablar de conciencia pedagógica, hay que hacerlo desde la historia del proceso formativo del mismo docente, su competitividad vocacional y su estabilidad psico-afectiva, a fin de que la transmisión de conocimiento en el aula de clase, sea consecuente con el comportamiento que asume en la cotidianidad del mundo de la vida. Por lo tanto, no se puede concebir una evolución de los sistemas sociales, sin que haya un sujeto altamente contextualizado a nivel académico y que a su vez sea el referente potenciador de otros estilos de vida. Es así, como esta última década ha estado marcada por la premisa de que los currículos educativos, deben estar articulados bajo principios de formación integral e inclusión social que permitan el sano desarrollo de la personalidad y una resignificación del sentido de vida, tanto del docente, como del estudian- te. Desde las políticas gubernamentales se gestionan recursos económicos que puedan dar cobertura al plan de desarrollo escolar con el que cuenta el Ministerio de Educación; ahora bien, la gestión de calidad educativa al interior de las instituciones, es una tarea bastante complicada de realizar, ya que allí coexisten fuerzas negativas que alteran y coartan la verdadera dimensión de lo que debiera ser el proceso enseñanza-aprendizaje. Los estados de ánimo de muchos docentes pasan por una crisis existencial a causa del estrés y la fatiga que se produce por los altos niveles de indisciplina, bajo rendimiento académico, trastornos del aprendizaje (hiperactividad, déficit de atención), alteraciones metabólicas, desnutrición, problemáticas familiares y sociales (drogadicción, alcoholismo, prostitución y carencias afectivas) que hacen parte del diario vivir de muchos de los estudiantes y que hacen presencia en el aula de clase; el exceso de trabajo también es un factor que contribuye a que el acto docente se dificulte, ya que muchas veces excluye al profesional de la vida social, sumado a todo esto, se nota como los salarios devengados por los sujetos que ejercen esta noble y altruista labor, en muy poco compensa su gran esfuerzo y dedicación. Se puede percibir, como el Eros en la razón de ser del proceder educativo, se articula con el tanathos del sufrimiento huma- no, haciendo que la praxis educativa perciba horizontes de incertidumbre, por más que se tenga voluntad sobre el destino. En este texto se presentan algunos criterios tales como: lo psicológico, lo estético, lo ético, lo ambiental y lo político del quehacer pedagógico, y sus repercusiones a nivel del contexto familiar, social y educativo.

Palabras claves: Eros, Tanathos, el ser psicológico, método, estética, ética, medio ambiente, política.


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  1. Recibido: Diciembre 18 del 2008. Aprobado febrero 13 del 2009.

  2. Nacionalidad, colombiano. Docente e investigador. Magister en Educación-Docencia de la Universidad de Manizales. Correo electrónico: josenanda@hotmail.com


Eros and tanathos of the education


The time and the spaces of the education, they are the dynamics with which the rhythms of the institutionalism of the systems inter-sociocultural and the perspectives of people’s life are marked which you/they integrate them. It is for this reason that when speaking of pedagogic conscience, it is necessary to make it from the history of the educational formative process of the same one, their vocational competitiveness and their psycho-affective stability, so that the transmission of knowledge in the class classroom, be consequent with the behavior that assumes in the day-to-dayness of the world of the life. Therefore, one cannot conceive an evolution of the social systems, without there is a fellow highly con- textualized at academic level and that in turn it is the relating enhancer of other lifestyles. It is this way, as this last decade it has been marked by the premise that the educational curricula, they should be low articulate principles of integral formation and social inclusion that allow the healthy development of the personality and a re-signification of the sense of life, so much of the educational one, as of the student. From the government politicians economic resources are negotiated that can give covering to the plan of school development with which counts the Ministry of Education; now then, the management of educational quality to the interior of the institutions, is a quite tedious task of carrying out, since there negative forces that alter coexist and they hinder the true dimension of what should be the process teaching-learning. The states of I encourage of the teaching they go by an existential crisis because of the stress and the fatigue that he/she takes place for the high indiscipline levels, academic low yield, dysfunctions of the learning (hyperactivity, deficit of attention), metabolic alterations, malnutrition, family and social (drug addiction, alcoholism, prostitution and affective lacks) problems that make part of the newspaper live off many of the students and that they make presence in the class classroom; the work excess is also a factor that contributes to that the educational act is tedious, since many times it excludes the professional of the social life, added all this, we find that the wages yielded by the fellows that exercise this nobleman and altruistic work, in very little compensate its great effort and dedication. One can notice, as Eros of the reason of being of proceeding educational, it is articulated with the tanathos of the human suffering, making that the educational practice perceives horizons of uncertainty, no matter how much one has will on the destination. In this text they show up some such approaches as: the psychological thing, the aesthetic thing, the ethical thing, the environmental thing and the political thing of the pedagogic chore, and their repercussions at level of the family, social and educational context.

Keywords. Eros, Tanathos, the psychological being, method, hairdresser, ethics, environment, politics.


Introducción


El contexto del presente artículo se da en torno a un proceso investigativo titu- lado: Horizontes de la Praxis Didáctica, el cual se ha venido gestando desde el mes de Agosto del año 2007 y que hace parte de las dinámicas normativas con las que cuenta la Maestría en Educación. Docen- cia, de la Universidad de Manizales para poder acceder al título de Magíster Docen- te; este proyecto es coordinada por el pro- fesor Miguel Alberto González González, quien en su trayecto deyecto- proyecto, ha puesto todo su conocimiento e interés en el desenlace de esta propuesta acadé- mica, auscultando con ello, la motivación necesaria que permita un abordaje en las experiencias didacto-biográficas en el quehacer de los docentes Jorge Eduardo Santacruz Valencia y Liliana López López adscritos a la Secretaria de Educación de Caldas, a fin de que ellos como sujetos de la academia puedan dar cuenta de su accionar pedagógico, desde una perspec- tiva psicológica, metodológica, estética, ética, ambiental y política.


Este auscultamiento del camino de la vida como dice Habermas, es un mundo abierto a cualquier conquistador. Ahora bien, el problema de las luchas, las confrontaciones y los debates, son las armas con las cuales se esgrimen los argumentos, ya sean estos de índole autoritarista, cohersivo y cohesivo, púes lo que se pretende de una u otra forma en los discursos es poder llegarle al otro a través del convencimiento y para ello recurrimos a cuanta estratagema sea posible, ¿Cuántos escenarios de la máscara deambulan por el mundo de la cotidianidad vendiendo sofismas de ilusión?, ¿Cuántas veces la encantadora Filosofía en su reflexiva no ha vendido utopías sin sentido?. No obstante, es de notar, que tanto las posibles verdades como las grandes mentiras con las que se ha tejido esta trama histórico-cultural, proviene de las invenciones humanas, ya que las personas son las que interpretan


los fenómenos y crean los símbolos con los cuales se le da continuidad a este trasegar intergeneracional.


Pero no solo la filosofía comete errores interpretativos y axiológicos, la Medicina aunque con su compromiso por mejorar la salud y calidad de vida de las personas, también en sus quehaceres, toneladas de veces ha cometido crímenes al aplicar venenos en lugar de medicamentos. La ciencia en algunos casos está llevando al límite la condición humana, se atisba en el horizonte un individuo transgénico gracias a la manipulación genética de la cual es objeto de estudio. ¿Y qué decir de la política?, pareciera ser que muchos de los estatutos constitucionales fuesen las cloacas del crimen organizado donde algunos sujetos realizan actividades al amparo de sus cargos y en deprimencia de la prosperidad, la volución, la democra- cia, la dignidad y la libertad, alimentando con sus actitudes la fructífera cultura de la muerte que tanta desolación y sangre le ha causado a la sociedad colombiana, todos estos aconteceres hacen que la imagen del país se descunfigure a nivel internacional, esto ya no es un asunto de patriotismo regionalista, el sentido social del contexto colombiano esta hecho leña a gran escala mundial.


De otro lado pero inmersa en la misma cultura social, se halla el sistema educa- tivo, una instancia por la cual transitan tanto filósofos, como científicos y políti- cos, su misión curricular y su visión en el tiempo es la de “formar” individuos bien fundamentados teórica y humanamente, de modo que tengan una noción de pro- yecto de vida más viable y menos incierto,

¿Cuál es la noción de proyecto de vida que ofrece la academia educativa a los hombres y mujeres que ve pasar por sus aulas?, de otra parte, desde las fronteras de la psicología se suele preguntar, ¿Por qué después de tantos siglos de vivir en ensayos y en errores, no se ha podido fundamentar una condición humana inmersa en los verdaderos principios y


valores morales, de modo que el sujeto del mundo de la vida, asuma un compor- tamiento responsable en sus interacciones sociales?.


Es de recordar que las intergeneracio- nes sociales han pasado por la escuela del paraíso omnipotente-omnisciente, la es- cuela de la lucha por la supervivencia, por el feudalismo esclavista, las estrategias de la guerra en nombre de la paz, la tác- tica del capitalismo sobre una economía sostenible, la escuela de la democracia e inclusión pluralista y, la institución de las didácticas alternativas como potencia- doras del método pedagógico, esto por mencionar solo algunas corrientes que marcaron el calendario académico de los discursos. ¿Y de todo ello qué es lo apren- dido?, ¿Y cómo se esta transmitiendo en el aula ese conocimiento?


Tal vez en este mundo desbocado ha- cia una virtual globalización, en cuanto a sistemas de información, es implacable- mente necio seguir con la idea novelesca de Márquez, al afirmar éste, que al no tener el coronel quién le escriba, fue vic- tima del amor en los tiempos del cólera y por tal circunstancia murió aislado sin quién velara sus cien años de existencial soledad. ¿Acaso las personas son náu- fragos de su propia existencia?, ¿Cuál es el sentido que le asiste a un hombre vivir en tiempos de oscuridad y en espacios de melancolía? ¿La situación del coronel encapsulado en su propia ideación de esperar y recibir, refleja de alguna manera esa actitud frente al quehacer vocacional, humano y social?, ¿Por qué tan “deprisa como el viento van pasando los días y los años” de la vida sin que se haga un alto en el camino, y poder en retrospectiva, analizar lo hecho hasta estos tiempos de posibilidades cambiantes?


No cabe duda que la existencia del ser humano acude a una terrible ambivalen- cia en torno a sus estados de ánimo, que lo hacen presa fácil de caer en atrocidades (Tanathos), tiñendo de dolor el amor (Eros) de la razón de ser ante la responsabilidad

que le asiste como sujeto docente de movilizar a un sujeto situado en el tiem- po y en el espacio, de sus necesidades de crecimiento, madurez, aprendizaje y adaptación a los contextos socioculturales donde estructura su perspectiva de vida.


t. Análisis de los horizontes pedagógicos


t.t. Lo psicológico del ser pedagógico

La libertad de los pueblos y la autono- mía de los hombres es una pedagogía con la cual no se puede jugar. (Cardona, J... 2008).


El ser humano es hijo del tiempo en espacios de potenciación trascenden- te, forjando caminos de oportunidades concretas y construyendo sistemas de integración pluralista, reconociendo intrap- síquicamente (interiormente) que como sujetos biológicos, psicológicos, emotivos, políticos, ambientales y sociales, se esta inmerso en una fenomenología de acon- teceres que por un lado pueden alterar los estados de ánimo, pero por otra parte, también sabedores de que toda “crisis” contiene en su interior la didáctica de la superación problémica.


Por lo tanto, el sujeto de la academia, no puede seguir siendo un lobo para el mismo hombre como asegura Thomas Hobbes, su sentido de vida y su espíritu de virtud, tienen que ser su espacio vital concreto y su horizonte de auto trascendencia, a fin de que el cazador no lo haga presa de sus intencionales tentáculos y que tampoco se convierta en furtivo, asechando con- ciencias ajenas para vanagloriar su ego en el altar de la tiranía individualista. Una tiranía autoritaria propia de un hombre que bruscamente se revela contra la nor- matividad del sistema y que de una u otra forma termina repitiendo los rituales de un inconsciente arquetipo colectivo yunguia- no, prácticamente imposible de vencer, dado que esta fuerza irracional, se nutre


de los imaginarios intergeneracionales con los cuales se estructura tanto la sombra inconsciente, como el sÍ-mismo del yo y la máscara de la persona que vende su imagen en su devenir cotidiano.


Si a lo anterior se suma el hecho de que el niño es perverso por naturaleza como lo concibe Freud, entonces, siempre hay que estar expectantes y dispuestos a generar estrategias con las cuales bajar la intensidad hostil de sus estados ellóicos y acompañarlo en su trayectoria para que no se pierda en ulteriores tiempos en las contraculturas de la guerra y la violencia, “los mayores egoístas infantiles pueden llegar a ser los ciudadanos más altruistas y abnegados; en cambio la mayor parte de los hombres compasivos, filántropos y protectores de animales fueron en su infancia pequeños sádicos y torturadores de cualquier animalito que se ponía a su alrededor” (Freud S, 1980, 35).


Ante semejante situación, la sociedad requiere con urgencia la creación de un Banco de “Agricultores” Intelectuales (BAI) altamente competitivos, que con sus postulados ínter-psíquicos “quiebren” esas malignas fuerzas arraigadas en muchos esquemas mentales, obstaculizando de paso, la debida evolución de los deberes y derechos que constitucionalmente le per- tenecen, y que están ahí, en los espacios de las intercomunicaciones y en los tiem- pos de las necesidades, de manera que el ser en busca de sentido, se confronte con su propia conciencia.


Si la naturaleza del hombre es salvaje y agresiva por instinto, es menester de la familia, la escuela y la sociedad, permitir que gradualmente la estructura psíquica del niño o de la niña tenga sus ajustes oportunos en las diferentes esferas del desarrollo de su ciclo vital, en cuanto a su carácter, temperamento, personalidad e identidad.


¿Hasta cuándo la vida cotidiana seguirá siendo una psicopatología de torpezas paradigmáticas con los cuales se auspi-

cian los estados alterados de conciencia de esta humanidad? Esta pareciera ser una pregunta bastante complicada de esclarecer, dado que la ambición huma- na no da señales de conocer limites; sin embargo, es pertinente decir, que el ser humano mientras desperdicie su tiempo y la economía de las naciones en construir maquinarias para fortalecer el campo de la guerra, en lugar de combatir la pobreza y el hambre de sus entornos locales, esta realidad hostil seguirá siendo el combusti- ble perfecto para que esas llamas explo- sivas no se extingan fácilmente.


De todas formas, pese a que el ser humano es agresivo y atenta contra su misma especie, también hay que recono- cer que a lo largo del tiempo ha realizado estoicas luchas por superar sus defectos antropocéntricos, y poco a poco esta entendiendo, que esa voluptuosidad de conocimiento almacenado en el hipocam- po de sus circuitos neuronales y en el chip de las telecomunicaciones, no puede ser una simple silicona de la apariencia esté- tica puesta en escena en el teatro de las máscaras; semejante insumo conceptual, teórico, histórico y ante todo humano, es la piedra angular donde edificar el arqui- tecto su tangible obra de arte y movilizar su creación hacia otros posibles mundos, sin prejuicios que puedan contaminar el libre albedrío de quien observa, analiza y critica los tiempos de sus formas y los espacios de sus productos.


“Sé que como humano no estoy exento de cometer errores, pero cuando la razón nos hace caer en cuenta de los mismos, se busca la manera de aprender de ellos y adoptar una postura flexible frente a quienes hallamos ofendido con nuestra actitud. Escuchar, analizar y hablar son tres principios fundamentales en la co- municación, y esa es una directriz que no se puede perder de vista, para que en el debate todos sean participes, y desde mi tendencia psicopedagógica yo no puedo crear un molde donde encajonar a los estudiantes, al contrario, ella abre hori-


zontes, traza caminos, senderos y océa- nos de oportunidades. Desde mi postura psicológica, artística y religiosa, concibo al ser humano como un ser de cualidades y talentos que solo requiere del apoyo de otros para resolver sus dificultades, eso me ha servido para entenderme yo como persona de la vida y como sujeto docente en la razón de ser de mi vocación educa- tiva” (Santacruz J, 2008).


Esta postura de Santacruz, esta muy afín con el pensar de Erich Fromm, en cuanto a que el sujeto es al mismo tiempo el artista y el molde de su arte. Esto seria entonces, un conquistarse así mismo para poder reconocer las virtudes de los “adversarios” y complementarse los unos con los otros, nadie esta sólo en el mundo naufragando como isla sin rumbo y sin coordenadas, para bien o para mal el individuo coexiste junto a otros referentes humanos, crecien- do bajo signos y símbolos interculturales con los cuales configurar su patrimonio subjetivo y la prosperidad de los pueblos. “El creador moral no es nunca un modelo a reproducir, porque él es también hijo de su tiempo y lugar, tiene unas características personales que le constituyen como única e irrepetible. Lo que importa a fin de cuentas, es atisbar valores y aprender a saborearlos, sabiendo que, por atractivos que resulten unos personajes u otros yo voy a tener que crear el mío, el que nadie puede represen- tar por mí” (Cortina A, 1996 ,43).


Es una pena que Cortina se refiera al ser humano, como si fuera este el cordón umbilical de la existencia, el nirvana de la iluminación supraconciente o el santo grial de la evolución. No reconoce el le- gado intergeneracional con el que se ha pavimentado la historia humana por más que se este pasando por un ciclo de “des- moralización”, matándose los unos a los otros, de todos modos no hay que olvidar, que estas son dinámicas estratégicas que le permiten al hombre así sea en el campo de batalla de la guerra, pero también ha sido esta misma guerra la que ha posibi- litado la creación de modelos educativos

por medio de los cuales purificar las apa- tías sociales del diario vivir.


El ser humano en su trayecto por el camino de su existir va definiendo su ma- durez en el tiempo de las interacciones hasta alcanzar ciertos grados de autono- mía, y auto-poiesis, por tal razón, cuando se piensa en lo que se cree ser, aparecen referentes contextuales inherentes a los estilos de sentir, pensar, hablar y actuar; (el edificio psíquico es el producto de otros productos en constantes intercomunica- ciones) y eso es lo que define al sujeto como persona.

Es de entender que el ser humano, al nacer es la especie más vulnerable que pueda existir sobre la tierra, requiere del cuidado y protección de otros, hasta edades muy avanzadas, a diferencia de los animales que al hacerlo tienen que ponerse de pie rápidamente y tomar la marcha de la manada o quedar relegados a merced de los grandes carnívoros. Pero pese a ser tan vulnerables en los primeros contactos con el mundo, este proceso de desarrollo del ser humano, es el escudo perfecto que puede potenciar los ulteriores estilos de vida de cada sujeto en búsqueda de su sentido de identidad.

“Mi primera experiencia como docente fue en un jardín infantil del Instituto de Bienestar familiar llamado los OSITOS. Trabaje con niños de sala cuna, párvulos y pre-jardín, esta experiencia fue demasiado enriquecedora, ya que pude aprender a través de la observación directa y la ex- perimentación permanente con los niños, como el ser humano va evolucionando en sus diferentes etapas del desarrollo. Hablar de la niñez trae a mi mente imáge- nes risueñas del jugo, la alegría, salud y travesuras. Estos eventos me devuelven al tiempo de mi infancia y por ello trato por todos los medios de entender sus compor- tamientos, sus sentimientos y sus ritmos de aprendizaje, para no sesgar el sano crecimiento de esa personita que sé, que necesita acompañamiento y orientación” (López L, 2008).


Se puede ver como las guarderías, jar- dines, escuelas, colegios, universidades e instituciones no formales es un largo recorrido que se debe superar para llegar a conocer en cierta medida los fenómenos y hechos que acontecen en la cotidia- nidad de los contextos socioculturales. Con respecto a las guarderías y jardines infantiles ¿qué tan acertado puede ser el hecho de sacar a un niño a tan temprana edad de su núcleo familiar a un ambiente externo, que puede ser traumático, debido a que una persona ajena a sus afectos se encargará de cuidarlo bajo otro régimen educativo?


Ante esta situación, hoy en día los niños están siendo víctimas de “abando- no” familiar, ya los padres delegan sus obligaciones filiales a instituciones que a cambio reciben una remuneración por este servicio; ellos necesitan el calor fa- miliar constante, mínimo hasta los cuatro años de edad (primera infancia) a través de unas pautas de crianza de disciplina con amor y así los pequeños sentirán ma- yor confianza y estarán mejor preparados para enfrentar el sendero de la formación académica. A los niños se les está so- metiendo a un estrés postraumático por deficiencias emocionales provenientes del núcleo familiar; (violencia domestica y rupturas matrimoniales), “Los niños sufren, por ejemplo, al ver partir a uno de sus padres y sienten incertidumbre acer- ca de cómo será su vida más adelante. También se preguntan con ansiedad si existe la posibilidad que vuelvan a estar juntos. Se sienten inseguros y muchas veces avergonzados frente a sus compa- ñeros” (López, E y Arango, T, 2003, 66). Es por está razón, que si el ser humano no esta estimulado emocionalmente desde su raíz (gestación, nacimiento e infancia) corre graves riesgos de contraer trastornos de la personalidad en avan- zadas edades: complejos, neurosis, es- tados agresivos, agorafobias, parafilias, indisciplina y falta de motivación para enfrentar su destino.

De hecho, el primer contacto que se tie- ne con la realidad al nacer, es con la ma- dre, de allí se desprende el enunciado:


“Es mejor dar un biberón con amor que un pecho con desprecio”. “Si la madre rodea de calor al niño tomándolo tierna- mente en sus brazos para amamantarlo, las reacciones no serán las mismas que en el caso del bebé atendido por la madre con la misma efusividad con que arregla la casa o lava la vajilla” (Dallayrac N, 1977, 54).


¿En qué manos esta quedando el cuidado y la formación de los hijos? Las experiencias de la niñez son la base para toda la vida, por lo tanto, no se puede exponer a los niños a que sean conejillos de indias u objeto de manipulación en los laberintos de los ensayos y errores del doctor “electrodo”.


Con respecto a esta temática de niñez, emerge una gran pregunta, y es ¿qué tipo de sujeto está llevando la familia a la escuela y qué está haciendo la educación académica para “devolver” una persona útil a la sociedad?, “Niños con una indife- rencia aterradora ingresan a la escuela, los niños se forman en medios de violen- cia, a futuro no habrá hermanos ni primos con los cuales socializar al interior de la familia, ya que la tendencia es a no tener muchos hijos. ¿Qué está entregando la escuela?, ésta se ha dedicado a las cien- cias fácticas y no hay competencias socio- afectivas, niños tristes y sufridos, solitarios y trastornados; en unos treinta años y con un trabajo muy duro, esto puede cambiar” (Julián De Zubiria, 2008).


La versión de Zubiria no dista mucho de lo que percibe Santacruz al interior del aula, a clase no solo llega el estudiante, con él asisten sus complejos, sus tristezas, sus fracasos, sus triunfos, sus alegrías, pero ante todo, conflictos intrafamiliares que se proyectan en este escenario. Los muchachos de hoy en día parecieran estar en otra onda, desorbitados pensando en la moda, la rumba, el sexo, la Internet,


donde las labores académicas pasan a un tercer plano; además, una de las fuer- zas negativas que he tenido que sortear es lo concerniente al ambiente laboral, existe el imaginario de que áreas tales como Religión, Ética, Artística y la misma Psico- logía son tildadas despectivamente como áreas costura; las grandes ganadoras son asignaturas de las ciencias exactas (Ma- temáticas, Naturales, Lenguaje, Sociales y las áreas técnicas).


Las observaciones anteriormente mencionadas son consecuentes con un análisis que se dio en una reunión de directivos y docentes del instituto Tecno- lógico Superior de Caldas (ITEC) el día 10 de Septiembre del año en curso; dicha reunión se realizó con el fin de evaluar los altos índices de indisciplina y el bajo rendi- miento académico de los estudiantes, los docentes fueron enfáticos al afirmar que, los jóvenes están pasando por una etapa de dejadez y pérdida motivacional frente a su propio proceso de formación, alimen- tada esta situación por el estrés laboral al que se ve sometido el mismo docente: hacinamiento en el aula, rigurosidad del tiempo, poco espacio para acercamiento con los estudiantes, la problemática fa- miliar y social que hace presencia en el día a día en los estados anímicos de los jóvenes, comunicación que existe por par- te de los directivos para decirse verdades y asumir compromisos en pro de mejorar dicha situación institucional.


De acuerdo al diagnóstico realizado por la comunidad docente y directivos del ITEC y a la apatía que se presenta en algunos sectores de la cultura edu- cativa por áreas como Artística, Ética y Psicología, ¿qué significa una educación integral?, ¿es posible que la estructura mental del ser humano sólo necesite ser inundada por conceptos de biología, his- toria, matemáticas y sistemas? ¿Dónde están las competencias socio-afectivas que denuncia Zubiria? y ¿Cómo afecta el estrés el nivel de desempeño en los docentes?

Al darle curso a todos estos cuestio- namientos, se da por sentado, que una educación integral debe abarcar todos los aspectos multifactoriales de la vida de una persona (lo biológico, lo emocional, lo psicológico, lo espiritual, lo social y lo ambiental), y también desde las diferentes áreas del saber disciplinar (biología. Psico- logía, teológica, sociológica etc). Este es un proceso total con sus propias dinámicas, que debe ser coherente con cada etapa del desarrollo del ciclo vital y al nivel de escola- ridad, ya que cada edad trae en si su propia potencialidad de saber hacer, saber estar y poder ser competitivo con las exigencias del medio; es por ello que se hace necesa- rio, que las instituciones educativas estén lo mejor estructuradamente posible en lo que respecta a recursos económicos, para el mantenimiento de la estética ambiental, insumos pedagógicos (biblioteca, medios técnicos), zonas de recreación, donde los niños puedan ejercer libremente la lúdica, centro medico con profesionales a cargo y no curanderos de turno, un departamento de psicología al cual pueda acceder cual- quier persona en busca de orientación, además como apoyo pedagógico a nivel grupal la psicología puede detectar defi- ciencias cognitivas y problemáticas socia- les al interior de las aulas, a fin de que se logren crear estrategias de intervención, para que la indisciplina y el bajo nivel académico, no sigan siendo el caballito de batalla del estrés al cual se ven sometidos muchos de los docentes, y ante todo, los planteles educativos tienen que contar con un capital humano con alto grado de sentido de pertenencia frente a su tarea de “educar” a ese niño y a esa niña que más adelante serán los hombres y mujeres que guiarán los destinos de la nación, y no se tenga que acudir posteriormente al terror que puedan producir otros garavitos, ma- rulandas, escobares, rodríguez, castaños, delincuentes de cuello blanco etc.


La armonía de sostenibilidad social es un asunto que concierne a todos, empe- zando por la familia, pasando por la es- cuela, y hasta llegar a la institucionalidad;


por esto hay que entender, que la labor docente no es una misión cualquiera, ni para cualquier persona, ella exige a parte de un proceso académico responsable, una formación humana en principios y valores bastante especial, ya que la per- sona del acto docente no solo puede ser teoría de la praxis, a ese acto pedagógico también concurren estados anímicos y predisposiciones comportamentales de su cotidiano existir. Muchas veces el docente se ve inundado de compromisos laborales, conflictos familiares y emocionales que hacen que al sujeto se le trastorne su vida psico-afectiva, su desempeño profesional, y como se dijo anteriormente, desenca- denando altos niveles de ansiedad, que afectan su salud físico-mental a corto, mediano y largo plazo.


“El estrés es uno de los responsables directos de las enfermedades psíquicas y físicas más comunes y más mortales que afectan a la humanidad: patología cardiovascular, diabetes, asma, cáncer, hipertensión, osteoporosis, ansiedad, depresión, insomnio, pérdida de memo- ria e, incluso, envejecimiento” (Canda F, 2002 ,112).


No se puede ser indiferente a este fenó- meno que se presenta en el individuo del quehacer docente, hay que atender esta problemática poblacional con planes de promoción de la salud, y prevención de la enfermedad, para que esto no se convierta en una pandemia de salubridad pública.


Ante estas circunstancias de índole educativo, ¿están preparados los do- centes para potenciar el sano desarrollo psico.-afectivo y cognitivo de “sus” estu- diantes?; ¿bajo qué criterios o referentes políticos, estéticos, éticos, psicológicos y sociales se enseña en el país?; ¿estamos en la pedagogía de la cultura de la muerte o en la estrategia educativa para la vida? Estas espinosas preguntas pueden inquietar ciertos postulados mentales, sin embargo, una educación humanista incluyente, es aquella que enfatiza en el desarrollo de la razón, puesto que es la

facultad que tienen las personas para observar, abstraer, analizar, entender y argumentar lógicamente los hechos y fenómenos que atañan la realidad cir- cundante; “invito a los rectores de las instituciones educativas a que se reúnan con el fin de crear espacios en los cuales se logre garantizar la participación y la de- mocracia, a través del debate, para que los estudiantes no tengan que encapucharse y asumir una postura amenazante frente a la libertad y el pluralismo democrático” (López M, 2008).


t.2. El método del ser pedagógico

“Asumir un propio estilo de enseñanza suele ser difícil y en nuestros tiempos cuantificados el hombre es la medida de todos los pesos trato de tener autonomía desde esta perspectiva escuela nueva, entendiendo esta didáctica pragmática- constructivista como un estilo de acción que potencia los procesos de aprehensión del conocimiento y la dinámica a través del aprendizaje, es así como trato de mover a ese sujeto situado en su mundo, pero no solo el se moviliza, también yo me enruto a su lado (Santacruz J, 2008)”.


Esta epistemología Piagetiana de aprender haciendo, para que los esque- mas mentales se desplacen hacia la búsqueda de una psiquis lógico-formal, no deja de ser un empirismo del ensayo y el error; cosa que no se debe descartar como didáctica de asimilación, proyecto de apoderamiento o acomodación, ni como deyecto de homeostasis; ya que allí podrían estar los horizontes de la praxis educativa. Semejante pedagogía no pue- de pasar de insignificante, ya que: “a dife- rencia de los pedagogos conductistas, los constructivistas empeñan su enseñanza en lograr que los alumnos aprendan a pen- sar, se autoenriquezcan en su interioridad con estructuras, esquemas y operaciones mentales” (Flórez R, 2005 ,270).


Si esa didáctica de los procesos cogni- tivos asegura la calidad enseñante versus el aprendizaje, entonces, esta en manos


de los maestros aplicar de la mejor manera las políticas de los planes curriculares, ya que al trasversalizar proceso formativo del docente, con su capacidad reflexiva y su forma de poner a consideración el cono- cimiento, esto abre un campo de acción metodológico que dinamiza la propia apre- hensión conceptual de los estudiantes, y por ende, se le da curso a lo que se pre- tende desde el Ministerio de Educación; que es la posibilidad de crear espacios de participación incluyente a través del de- bate institucional. Hay que entender, que un pedagogo es un científico en acción, que hace de su aula un laboratorio de oportunidades, observa, analiza entien- de e interviene oportunamente en cada situación, es didáctico, creativo y hace de la enseñanza un aprendizaje colaborativo de manera que el conocimiento sea un contexto válido para crear patrones de organización social; sabedor de que la mejor metodología está en el lenguaje de su discurso el cual refleja sus dimensiones mentales.


Esta labor educativa, es un compromiso que invita a socializar e inquietar al niño y al joven a que se cuestionen por su propio tiempo y por su propio espacio; de tal manera que se hace inminente la necesi- dad de problematizar el aula, puesto que allí se construye destino, sentido y fin, y “la didáctica no parametral, es un plan- teamiento teórico que invita a reflexionar permanentemente en la acción educativa, a problematizar lo aparentemente normal, a mirar lo que se pierde en la obviedad y a reflexionar y teorizar lo no pensado” (Quintar E, 2008, 9).


El “solo sé que nada se” es la oportu- nidad de reivindicarse con el destino, un destino que aunque azaroso no deja de ser encantador. Azaroso porque emergen fuerzas ocultas que pueden minar todo acto de nobleza altruista, y encantador, porque cada tiempo trae consigo un nuevo desafío un reto y un próximo horizonte, y la educación no puede enclaustrarse en las fronteras de sus propios patios; el sujeto

de compromiso social desde las tablas pedagógicas, debe ser diligente, sagaz y hábil a la hora de asumir una postura y ponerla a prueba en el banquillo del de- bate, la confrontación y la crítica.


Pero por mucho que un docente tenga todas estas capacidades competitivas, requiere de un equipo de apoyo inter- disciplinario que apoye el impacto de su labor positivamente y no pretender ser conquistadores naufragando contra fuertes mareas que pueden ahogar toda buena intención, hay que formar bloques de trabajo, de modo que el fortalecimiento del sistema educativo, sea el blindaje que lo mantenga esbelto por su propio peso,

¿dónde hay un movimiento pedagógico de carácter interdisciplinario que asuma tremenda responsabilidad en todos los frentes territoriales de la educación?.


Fecundar tan trascendente movimien- to, requiere de un sujeto despojado de tanto prejuicio moralista, de tanto vicio instrumentalista, y de exageraciones intelectualistas con las que se ha tejido esta seudo educación, ya que mientras en un salón de clase se trata de reflexionar mediante la lectura de un libro, “afuera” los actores del conflicto, hacen sonar sus bocinas explosivas, esto se refleja en la experiencia directa que han tenido que enfrentar muchos de los docentes de nuestro país, y en particular la profesora López cuando denuncia:


“…para atender la población estudiantil se requiere de un equipo interdisciplinario, asunto éste, del que adolecen las zonas rurales; en este sector se ve mucha po- breza y los padres hacen un gran esfuerzo para enviar los niños a la escuela, además los grupos armados al margen de la ley imponen también sus condiciones, y el silencio y el temor limitan a veces el libre albedrío del acto docente. Sin embargo, soy una docente muy responsable, em- prendedora y trato por todos los medios posibles de que el ambiente de clase sea muy amena, para que los niños estén ale- gres y motivados” (López L, 2008).


Respecto a lo que dice López, ¿qué estrategia o didáctica pedagógica se está implementando en el contexto educativo para persuadir a un guerrillero, delincuen- te común, narcotraficante o a un político deshonesto a que deponga las armas de la crueldad?


Es de recordar, que las prácticas edu- cativas han pasado por un proceso de metamorfosis constante desde los griegos con su adoración al dios Baco, su culto al cuerpo y la enseñanza del golpe, pasan- do por los medievales dogmáticos en las sacristías del clérigo, bajo la sotana del esclavismo religioso; el renacentismo con su “pienso luego existo” abrió los diques de una enajenada mente que idolatraba dioses paganos, hasta llegar a este modernismo globalizante de didácticas no parametrales y contemporáneas, donde el ser humano es reconocido como un sujeto de deberes y derechos en perspectivas democráticas pluralistas, integrativas-participativas y solidarias-altruistas de modo que se pueda grapar un competente sistema social.


Si este es el tiempo de la dignificación social desde metodologías democráticas, altruistas, justas y solidarias ¿por qué el hombre pese a asistir al aula de clase insiste en marcharse a la guerra?; ¿cuál es el trasfondo de estas dinámicas arma- mentistas? El poeta Mario Benedetti dijo alguna vez en uno de sus poemas, que “la vida es una excursión hacia la muerte”, de allí, que el Eros y el tanathos no se pueda desprender el uno del otro, siempre esta- rán arraigados en los nichos de la psique humana, por más que quera asesinarlos; y es así, como la muerte también tiene sus doctorados en los propios recintos de la sabiduría y la filantropía, por fortuna, aun la táctica de la bondad encuentra luces con las cuales tamizar tanto fusilamiento humano, y este es un método que de verdad vive.


    1. Lo estético del ser pedagógico

      Desde una perspectiva humanista, es legal decir que los productos artísticos de

      los procesos intrapsíquicos son las mani- festaciones más sublimes que se puedan crear, ya que con ellos se plasman estados anímicos de conciencia, virtud y trascen- dencia en cuanto que el otro que observa se deleite con la obra puesta en escena, con empatía pero a la vez con implacable inquisición de crítica argumentativa que obligue tanto al escultor como a su crítica, danzar en un juego de construcciones mutuas; ¿cuántos libros no se han creado gracias al análisis y crítica que se le ha he- cho a una pintura colgada en una galería de arte?. “La realidad de la obra de arte y su fuerza declarativa no se dejan limitar al horizonte histórico originario en el cual el creador de la obra y el contemplador eran efectivamente simultáneos” (Gadamer H. 2006,250).


      En Gadamer se percibe un interés psicológico por los estados del arte, ya que su preocupación es la de distinguir la génesis del producto artístico frente a los productos literarios que de él se despren- dan (hay que calzar empáticamente las necesidades e intereses del otro pero sin que caminemos en sus zapatos).


      “Una de las grandes dificultades que se presentan en el medio educativo para aplicar la estética como recurso de ense- ñanza, es la desmotivación con la que a veces llega el docente a clase, su antipatía puede desfigurar los patrones de calidad de la obra puesta en escena para que ésta pueda ser analizada con juicios de criterio estudiantil. Por mi parte, trato de calzar lo más oportunamente mi actitud frente al quehacer profesional para que las disonancias no sean tan graves. En lo que respecta al arte, veo yo la música como una estética del sonido abstracto que se fusiona con las experiencias adquiridas en el camino de la vida generando con ello simbolismos concretos bajo el prisma de la razón consciente” (Santacruz J. 2008).


      Es claro que el trasegar histórico en los ritmos de la educación, busca afano- samente acoplamientos y sincronías que faciliten la transmisión de conocimiento y



      el desenvolvimiento de los pentagramas cognitivos de los educandos. El discur- so debe ser una sinfonía melódica que amarre por su presentación y elocuencia y no un desparpajo de sofismas en la que la alquimia del engaño engatilla los estándares de la negligencia educativa,

      ¿Cuáles son los estados de ánimo con los que llega un docente a clase para poner en escena su obra de arte?


      Los profesores llegan a sus labores escolares muy equipados, con el portátil de última tecnología, con celulares telepá- ticos, (ya no es necesario vociferar, solo se requiere de imágenes mentales para enviar los mensajes). El modelo tecnicista al que asiste esta era educativa está de- jando poco campo para las capacidades reflexivas tanto del docente como de los estudiantes, esta estética del hedonismo informativo es un consultorio de recetas pornográficas al alcance de todos y que se consume indiscriminadamente. Los artistas del escáner virtual son diseña- dores visuales que juegan y manipulan los trastornos de ansiedad de esta loca sociedad del confort consumista, en el am- biente hay un aire de sedentarismo mental aburridor y allí aparecen las secuelas de esta perturbada sociedad.


      ¿Cómo se puede controlar desde el quehacer docente éste fenómeno virtual no para que no continúe con su metástasis melanómica?; ¿cómo movilizar a un sujeto situado hacia una estética de creación artística, reflexiva y responsable? Mientras la comunidad se deje manipularnos por la oferta industrializada, en tanto que el ser humano continúe estereotipado en el modernismo urbano, no se le enseñe al niño y al joven a tener autocontrol de sus emociones para que sea moderado a la hora de consumir un producto o de vender su imagen, y mientras los medios de comunicación sigan siendo una letrina informativa de carácter sensacionalista; el arte, la reflexión y la estética, solo harán parte de capítulos de libros viejos que un día el abuelo se cansó de ojear.

    2. Lo ético del ser pedagógico

      “En el plano de lo ético hay que hablar de introspección que se da por parte del docente en el conocimiento previo, su mé- todo de aplicación, el modo de evaluar su propio desempeño y el mismo rendimiento académico del educando. Pienso que la ética está inmersa en los criterios del cómo, el para qué, el con quién y quién es el sujeto del discurso y cuál es el sujeto que hay que movilizar, si es que hay que hacerlo” (Santacruz J. 2008).


      El discernir acerca de lo que se es, lo que se pretende ser, lo que tenemos y lo que deseamos alcanzar, es la mejor ma- nera de depurar tanta pedofilia docente, el estrés laboral, la dejadez mental de los estudiantes, la negligencia administrativa y los sadismos sociales. La ética al igual que el amor son las consecuencias del ac- cionar humano en este mar de prejuicios morales, castigos jurídicos y alternativas políticas. Es lo que filosóficamente se denomina tener conciencia de los actos “Definimos la ética como la disciplina filo- sófica que estudia la moral del hombre en sociedad” (Escobar G. 2003,35).


      ¿Cuántos pueden ser conscientes de lo que sienten, piensan, hablan y hacen?;

      ¿el amor, la moral y la ética, cuántas generaciones puede tener bajo sus pies en las tumbas del silencio? Quizás sea la ética la sinagoga a la que acude el do- cente en busaca de sanar sus pecados, a razón de que su sentido educador no se perciba como una antropofagia curricular o formación de la imposición, para que los genocidios de dictaduras castrantes dejen de florecer y ser el caldo de cultivo de tanta pesadez mental y estreñimiento neuronal de aquel ser que necesita crecer competitivamente y sin tantas barreras sodomistas (bestiales).


      Se requiere atisbar lo antes posible en el horizonte, un despertar de sentido entorno a la esencia del ser, un ser que se preocupe por el dolor ajeno, que se “involucre” en la estructuración de un


      prototipo de sociedad más confortable, en la que no se cometan tantas discrimi- naciones; esto es concebible des de una taxidermia filantrópica (preservación del Eros de amor) en ese compromiso adqui- rido por mejorar la calidad de vida de los seres y los espacios en los que habita.

      ¿Desde la ética, cómo se está educando al niño para la libertad de pensamiento en su discurso político y en la búsqueda de la autodeterminación?; ¿es acaso el docente el amo del discurso y la igno- rancia del estudiante su prontuario? “Es preciso complementar una ética indivi- dual con una ética de las organizaciones, es decir, con una ética de los colectivos, de las corporaciones, que no tengan en cuenta sólo la buena voluntad personal de cada individuo sino también la lógica del mundo en que se están moviendo” (Cortina M. 1998,47).


      En consecuencia, la ética no puede ser entendida nunca como un modismo reciclable de otras tribus urbanas, ya que caería en lo más recóndito de las jergas ordinarias del hombre vagabundo, que sin horizonte de sentido se deja vapulear por el tiempo de la pereza y por el espacio del abandono. Si bien la ética es una de las concepciones mentales mas elevadas del individuo que convive en solidaridad; es el propio sujeto quien puede superarla en sus actividades cotidianas y en el rigor de la conciencia.


    3. Lo ambiental del ser pedagógico

      “Percibir la unión con la vida, y por con- siguiente renunciar a la meta de conquis- tar la naturaleza, someterla, explotarla, violarla, destruirla y en vez de eso tratar de comprender y cooperar con la naturaleza” Erich Fromm (1986).


      La naturaleza ve nacer al hombre que la ve morir, eso es lo que en su psicoaná- lisis de la ética descubre Fromm y que es notable en estos tiempos de oxidaciones climáticas y desastres naturales.

      “En un principio los bosques eran ver- des y frondosos, el agua de los mares, ríos y lagos fluían cristalinamente, las flores del campo al abrir sus pétalos expandían em- briagantes esencias, el aire limpio viajaba libremente sin fronteras de contaminación, los animales aunque en su lucha por la supervivencia, no se sentían amenazados. Pero un día, un extraño habitante hizo presencia: empezó a tumbar los bosques y a hacer hogueras con su leña, aprendió a nadar y contaminó el agua con sus desechos, cortó las flores para adornar con ramos los salones de su casa, con la contaminación industrial el aire se torno en un gas tóxico, se convirtió en un cazador furtivo y está extinguiendo la fauna salvaje y su propia especie”. (Cardona, J. 2008)


      “En el campo se le enseña al niño a no matar los pajaritos, a reciclar las basu- ras, a no contaminar las quebradas. Se concientiza a los niños del problema que causa la contaminación y cuales son las consecuencias del calentamiento global de la tierra” (López L. 2008). No matar los animales, reciclar las basuras, man- tener los manantiales de agua limpios y proteger los bosques, es una excelente consigna realizada por la profesora Liliana en su escuela rural y bajo la sombra de un ambiente menos pesado, ¿pero qué ocurre con la cultura educativa urbana? La ambición del hombre tecnificado e industrializado, ha hecho de los espa- cios verdes muros de concreto, y poder atender el hacinamiento que se da en las ciudades; los planteles educativos no son ajenos a estas tendencias de erigir salones, en los cuales atender la demanda estudiantil. La híper-población a escala mundial está acabando con la vida planetaria, y ante este fenómeno, no hay ni existirá poder humano que lo pueda detener, máxime cuando lo que importa en estos sistemas curriculares educativos, es la competitividad desde un paradigma netamente tecno-científico- consumista, que esta haciendo de la psique humana un comprimido de dejadez e indiferencia ante la degradación ambiental, ¿Cuántas


      generaciones más pueden habitar este planeta?


      El desarrollo de la ciencia y su avance tecnológico, lleva alrededor de un siglo, en el transcurso de este tiempo, las dinámi- cas ambientales han pasado por una alte- ración metabólica, gracias al bombardeo inhumano del que ha sido victima. Hasta ahora, son diez décadas de continuos ataques de destrucción masiva, ¿qué sucederá durante los próximos cien años cuando el índice de población se triplique y este tipo de actividades continúen? Qui- zás los niños del campo ya no tengan que pensar en cuidar los ríos, los bosques, los animales, ni reciclar las basuras, pues la doctrina de la bio-electrónica hará de los jugos gástricos, un producto sintético con el cual alimentar esa futura desechable existencia. Tal vez los ríos estén llenos de desechos, los bosques muriendo, el oxígeno turbio, las flores marchitas y los animales sedientos, pero la “conciencia” humana está más turbia y putrefacta que todas las aguas que se depositan en los mares. Entonces ¿qué es tener concien- cia ecológica?


      En relación a esta temática, acerca de tener conciencia ambiental, los días 12 y 13 del mes de octubre del presente año, Cardona José, salió a las calles de esta ciudad en busca de opiniones de la gente, de manera que estas contribuyeran a tener una idea más clara de lo que esta pasando con el sistema ambiental, tomó como referencia, a 10 personas que tie- nen a su cargo el aseo de las calles, y a 10 que tienen un perro como mascota, esta indagación, se hizo bajo dos preguntas;

      ¿Qué piensa acerca de la situación actual del ecosistema?, y ¿qué considera que se puede hacer para proteger la naturaleza?. En términos generales, los escobitas del aseo, se muestran preocupados por la cantidad de basura que resulta en las ca- lles de la ciudad, “la gente no respeta los espacios públicos, les da pereza ir hasta la caneca de la basura, la gente debería tener mayor conciencia y no tirarla a la

      calle, no esperar a que nosotros los que barremos la recojamos, así sea que la Alcaldía nos pague por esta labor” dijo uno de ellos; en lo que respecta a los dueños de perros, todos afirman que el medio ambiente esta muy contaminado por tanta basura, el gas carbónico de los carros y el ruido que producen; “hace falta cultura ciudadana, la Alcaldía e instituciones educativas tienen que crear programas donde se pueda educar a la gente, y así no habrá tanta contaminación”, es lo que dijo una señora mientras sacaba su ani- mal a defecar al parque, a estos dueños de mascotas, se les realizó una pregunta extra, ¿cuándo saca su perro a hacer sus necesidades fisiológicas, usted trae con sigo una bolsa y pala para recoger las heces?, el 100% quedaron atónitos, puesto que no hallaban que decir.


      ¿Cuál política o qué filosofía se debe implantar en la educación, de modo que ayude a erradicar las minas, los misiles y las bombas que se han incrustado en el psiquismo humano y que han puesto en ridículo el mismo accionar docente en las interacciones barbáricas de los conflictos sociales?


    4. Lo político del ser pedagógico

La sociedad es una democracia partici- pativa de orden político, jurídico, cultural, educativo, ambiental y psicológico; que a través del compromiso de integración, pretende dar respuesta a los procesos de igualdad, paz y libertad de sus actores, en el marco de una economía más sólida y a la vez flexible, donde el aseguramiento de la vida nos permita el advenimiento de la justicia y el acatamiento de sus leyes.


Una sociedad democrática y participa- tiva, es aquella que reconoce las diferen- cias de los hombres y los intereses de las culturas. Tal realidad se presenta gracias a las gestiones del mismo ser humano por permanecer de pie en este territorio pla- netario; el destino de cada individuo esta implícito en el tiempo de su naturalidad sociable y en el sentido que le otorga ésta


sociedad para su pleno desenvolvimiento existencial.


En sentido más preciso, la política no tiene porque ser una técnica del azar, con la que experimentaban los primitivos para llegar a “conocer” el mundo circundante, ya estos discursos se desploman como castillos de naipes sin reyes ni reinas que los habiten. Las teorías contemporáneas en su desarrollo técnico y científico, están en la obligación de presentar al hombre de la polis, una estrategia convencional que de cuenta de su proceder en los léxicos apropiados y en la rigurosidad de su praxis. ¿Por qué los políticos de turno suelen prometer el cielo en sus discursos pero en la práctica hacen de la ley un infierno?


En el caso de Colombia, un país tan rico en recursos naturales y talento humano, no debería estar pasando por esta des- institucionalidad y pérdida de identidad cultural, al quedar el ser humano inmerso en una encrucijada por no tener garantías con las cuales dignificar su proyecto de vida en el marco de las políticas de los de- beres y derechos que a todos le “asisten”; a decir verdad, estudiar actualmente en el país, es una empresa bastante riesgosa ya que existe demasiada demanda profe- sional y poca oferta de empleos dignos y bien remunerados, ¿cuáles son las garantías laborales que ofrece el sector empresarial a los universitarios luego de obtener su titulo profesional?, es una pena que este territorio del sagrado corazón del terror, la corrupción y la miseria humana, nunca encuentre estabilidad bajo unas normas políticas de continuidad cuyo im- pacto en el transcurrir del tiempo, generen confianza y calidad de vida. Esto se da, gracias a que los “comandantes” de turno asumen sus mandatos en el nombre de Dios, y como Él todo lo perdona, un ser tan benevolente no puede ser referente para esta dura y cruel ambición mate- rialista; hay que modificar este precepto, y en su lugar plantar el principio de que todo se hará en nombre de la sociedad

y para la sociedad, para que luego no hayan excusas de que “todo lo hicieron a mis espaldas”, y poder desde este plano terrenal sancionar, castigar y condenar toda aquella conducta que atente contra la estabilidad de los pueblos y sus inte- grantes.


Y ¿cuál es la radiografía de las po- líticas educativas? Es una vergüenza para la nación, que los salarios de una de las profesiones más relevantes y nobles que coexisten en la sociedad, como lo es el acto docente, no alcance ni siquiera a equipararse con la mensualidad que recoge un limosnero de ciudad en sus calles, esto se dice, dado que en el mes de Septiembre de este año, se realizó en la ciudad de Manizales un estudio para conocer los ingresos que un limosnero puede obtener mensualmente. Después de hacer el análisis de los datos recogi- dos, se pudo comprobar, que un indigente recoge entre un millón y millón quinientos mil pesos ($1000.000-$1500.000) en pro- medio de limosnas, a esto hay que ponerle un valor agregado, y es el hecho de que estas personas no pagan “fletes” burocrá- ticos ni impuestos públicos, mientras que un docente escasamente puede subsistir con lo que devenga


Todas estas incertidumbres calcinan la esperanza, de que muy pronto vendrá un horizonte de tranquilidad y sosiego para las sangrantes almas, y para evitar que el éxodo de nacionales siga siendo la materia prima con la cual se enriquecen otros países. El patrimonio intelectual de Colombia, si bien puede germinar en su suelo, este florece y cosecha sus frutos en otras latitudes, ante el conformismo migajero que también se adueño de los sentidos.


Tal vez la labor docente en Colombia no sea lo suficientemente valorada como sí en otros países. A lo mejor nuestros hospitales psiquiátricos a futuro estén poblados de maestros por el incremento de trastornos mentales a causa del ritmo en la labor docente (evaluaciones semes-


trales, presentación de evidencias, arduas jornadas superiores a las seis horas e irrisorios salarios semejantes a los de un técnico o de un asalariado de oficios varios. Y sin embargo, ahí estoy yo, sigo levantándome todos los días a las 5 a.m para ir a realizar una de las labores más nobles que el mismo ser humano ha labra- do a lo largo de la historia. La educación (Santacruz J, 2008).


Si los sueños pueden ser felicidad, ¿Por qué no compartir todos una realidad de prosperidad de las naciones, democra- cia de las sociedades y libertad de los hombres? No se requieren ultra seres en estado de trance alienígena, tan solo se necesitan espíritus sensibles y con voluntad de transformar positivamente lo que a la fecha se tiene, ¿dónde están los Hércules psíquicos que en la alternativi- dad del método apliquen una estrategia repotenciadora en pro de fundamentar el estatus del sistema socio-cultural en el que cotidianamente se esta inmerso?


2 Conclusiones



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