autor. AlvAro jose CAno PlAtA2
El siguiente escrito intenta desde las didacto- biografías, buscar el sentido perdido al quehacer de los docentes y que permita dar cuenta de sus en- señanzas, impartidas a los educandos en sus prácticas pedagógicas con correspondencia a la educación en cultura, ética y en esos fenómenos que nos acontecen; e indagar si estas prácticas educativas realmente están acordes con los intereses y contextos que los mismos sistemas generan, para motivarlos y alcanzar el desarrollo integral acorde con las expectativas y necesidades culturales que la zona cafetera necesita .
El docente es influenciado por modelos que lo confunden al momento de tomar decisiones y se ven claramente afectados en su forma de vivir, convir- tiendo esto en problemas sociales que de una u otra forma le dan un giro Completo a las costumbres y formas de pensar a las personas que él está orientando.
Por esto el tema central es la pérdida en el sentido de educación en el sostenimiento de la diversidad y en la lealtad cultura, donde la ética sería la base del fortalecimiento humano, pero si ésta falla o está a la espera, nos vemos obligados a desfallecer en nuestro sentido de vida y la felicidad es un objeto abstracto del hombre que sólo queda en sueños de algunos y realidades de pocos, desfalleciendo en nuestros horizontes
Y la frontera del desarrollo epistémico, metódico, histórico y narrativo, el objetivo es de alcanzar a comprender, entender y transcribir las necesidades fortalezas y debilidades que se dan en el mismo nicho de las convergen- cias didácticas en la cultura y la ética con respecto a la política, al medio ambiente, en el sin sentido de la educación, sus estrategias de aplicación y las reflexiones de aprendizaje, dentro de una sociedad donde surgen inquietudes tales como crisis en los sistemas psíquicos y sociales.
Mirar narraciones que nos demuestren que la educación no tiene sentido como el caso del desorden político, económico, ecológico con referencia a la cultura colombiana. De esta forma se sostiene un diálogo permanente con autores que nos pueden dar esperanzas sobre la pérdida de la ética por parte de algunos constructores de la educación en Colombia o que dejaron sus huellas, pero no lo suficientemente sólidas en valores, como para brindar lo que es el verdadero sentido de la educación.
Palabras claves: Política-cultura-ética-medioambiente-educación-digni- dad
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Recibido: noviembre 22 del 2009. Aprobado: enero 19 del 2009.
The next writing tries, from the didactic biographies, to look for the lost meaning to the work of teachers and to allow to realize their teachings, imparted to learners in their teaching practices with correspondence to education in culture, ethics and those phenomena that we occur; and to explore whether these are really educational practices consistent with the interests and contexts that generate the same systems, and motivate them to achieve the integrated development in line with expectations and cultural needs that Zone Cafetera has.
The teacher is influenced by models that confuse him at the moment of making decisions and are clearly concerned at the way they live, turning this into social problems that in one way or another gives a full rotation to the customs and ways of thinking to people teacher is directing.
For this reason, the focus is the loss in the direction of education, in main- tenance of the diversity and cultural loyalty, where ethics would be the basis of human strengthening, but if these fail or are waiting, we are obliged to fall away in our sense of life, and happiness is an abstract object of the man which is only in dreams and realities of few, faint in our horizons.
And the frontier of epistemic, methodical, historical narrative development, the goal is to comprise, understand and transcribe the needs, strengths and weaknesses that exist in the same niche of convergences in teaching culture and ethics in respect of the politics, the environment, without regard to education in its implementation strategies and learning reflections, within a society where concerns arise such as crisis in the psychic and social systems.
Look at stories that show us that education is meaningless, as the case of political turmoil, economic, ecological, and referring to Colombian culture. In this way, holds up a permanent dialogue with authors who can give us hope about the loss of ethics on the part of some builders of education in Colombia or who left their footprints, but not strong enough on values, such as to provide what is the real meaning of education.
Key words: Politic- culture-ethics- the environment- education- dignity

Foto cultura ciudadana: Mockus www. comunidadesegura.org (1).

Foto educación y nuevas tecnologías. stellae.usc.es(2).
Caminar, correr, saltar, dormir no se sabe, pero hay afluencias constantes en movimientos de las calles, que nos pueden deleitar con sus aromas, colores, sonidos o en aquellos asuntos de la edu- cación y sus didácticas, que han dejado sus huellas ya borradas, en el olvido más profundo; y sin embargo el viajero sigue su búsqueda de sentido, en horizontes con las creencias más cercanas o más lejanas, forjando costumbres y así esta- blecer sus propios dioses de lo urbano o de lo pastoral donde se sientan libres y seguros de un desierto o selva que los empuja hacia lo más oscuro, la soledad, el fracaso o la muerte.
Estos son momentos de héroes de sí mismos, en búsqueda de un futuro que prometa un sentido en la desolación o en la expiración y en donde la vida nos dé orientación a esta esfera de lo huma- no y, la acción sea consecuente con el pensamiento y entonces “todo acto moral conlleva una responsabilidad, el mismo in- dividuo se elige a sí mismo, a su carácter, a su reputación, en tanto que se desem- peña o no como realmente responsable” (De los santos, N, Berumen, S y Gómez, D, 2005, 124).
Es así, como tomamos algunos aportes de la investigación que se lleva a cabo en la Universidad de Manizales titulada “ Ho- rizontes de la Praxis didáctica”, en donde buscaremos lo desconocido en lo cono- cido e indagaremos por los problemas del mundo de la educación, para luego poder discernir de ese deseo innato, que comprende el crecimiento por la persona desde cualquier ámbito que se encuentre y en la búsqueda de lo no encontrado o de lo perdido; es allí donde empieza nuestro horizonte más cercano; ya Platón nos ha- blaba de esto por medio de alegorías (mito de la caverna) y nos mostraba al hombre en sus dimensiones una de ellas el de la moral y la política como entes mediadores de los hombres.
Cuando pensamos en esto y estamos atados a nuestros convencimientos, lejos de ser honestos o idólatras de pruebas sectarias y de abismos resplandecientes, la razón y lógica serían estrategias del pensamiento, donde el acto lingüístico del ser epistémico iniciaría la búsqueda de su horizonte perdido y en sus praxis didác- ticas le dan origen al psique caminante, con lo cual poco a poco deja de ser un mercenario nómada de glorias fantasma- góricas y pasa a ser maestro de su propia experiencia y conocimiento.
Seremos entonces, sumisos del trayec- to-deyecto-proyecto e intentamos asumir el reto de adelantar, estar y buscar en las esquinas de las calles o en los rincones del pensamiento, razones con las cuales
podamos recuperar el mundo de nuestros ancestros, que en esas discusiones del diario vivir nos están recordando, con su historia, el debate académico teórico, práctico y social dentro de esos sistemas que siempre estarán, permitiendo romper las cadenas o ataduras que nos limitan sólo a observar las sombras del resplandor de la “luz” del frente de nuestros ojos.
Por esto es la ética la que constituye una experiencia humana del diario vivir, dentro de la praxis educativa, relacionada con la capacidad de ajustar el mundo que nos rodea y de preferir jerárquicamente, lo que consideramos más estimado den- tro de una gama de posibilidades como aceptable, orientándonos por un cierto “sentimiento” hacia lo más anhelado que es la felicidad. Es así, como tenemos la disposición de elegir dentro de los muchos eventos lo que deseamos y darle un senti- do a la vida, apaleando como premisas los actos del pensamiento, donde se combina la cultura, los modos de ver nuestro entor- no y la enseñanza, las cuales brindan unas eventualidades para construir un mundo deseable, “una de las tales posibilidades es que adjudica el nombre de “ética” al ca- rácter de los pueblos y las organizaciones, pero entendiendo ahora como el conjunto de costumbres y hábitos que componen su vida cotidiana y que son el resultado de la historia y de las tradiciones de ese pueblo” (Cortina A, 1998,20)
Estamos entonces en esa constante búsqueda de identidad que nos facilite el advenimiento de un sujeto más compro- metido con el progreso, evolución, demo- cracia, dignificación y libertad del ser que codifica su adaptación en los roles de sus devenires cotidianos, formando esquemas de horizontes en la praxis didáctica de su misión educativa.
Por esto el docente de hoy, no sólo debe pretender enseñar un área del cono- cimiento como las matemáticas, la filosofía o las técnicas en sistemas y comunicacio- nes; debe estar en una mirada constante al ser en su interior, sin sofismas abs-
tractos, sino pensar en las realidades del pasado, presente y futuro para forjar esas practicas con mayor confianza y así sus educandos puedan entender el sentido propio y del mundo que los rodea (su rol, en una sociedad que los necesita) y sus propios horizontes, porque es ésta la que define su dinámica y concepción de ser, a lo que (Arango M, 2008) “quisiera volver a esos momentos en los que solamente vivía plácidamente las circunstancias y, de verdad sin ninguna preocupación allá en la edad escolar, en los años de bachillerato, donde mostraba un gran interés por apren- der, por ser de las primeras estudiantes del curso y sobre todo, me llamaba mucho la atención los docentes que trataban bien a los niños y especialmente a mí, con cariño y deferencia muy especial”
También esa parte histórica y cultural nos puede dar indicios de los aconteci- mientos de las didácticas en el ámbito edu- cativo y por consiguiente a los docentes como entes de enlace en la construcción de nuevos criterios de sus prácticas, esto conllevaría a ser más claros en sus costumbres y en las formas de vida que lleven, permitiéndoles ser consecuentes con lo que tratan de enseñar.
Entonces la dignidad debe ser uno de esos proyectos morales, que muestren nuestros docentes en sus praxis didácti- cas y sean pues mimesis en los instantes de asumir su rol como educadores, y no pierdan en aquel momento su línea hori- zontal y la conviertan en situaciones que confundan su panorama, contribuyendo a una interpretación inadecuada de sus actos educativos, apareciendo preguntas como, ¿en dónde está ese sujeto que demuestra, autoridad-liderazgo-manse- dumbre, respeto-comunidad-persona, conocimiento pensamiento-discurso y sobre todo, sociedad-familia-docente?, es por aquí que el sistema educativo debe iniciar su proyecto, para así ir construyen- do el deyecto y finalizar con la pregunta
¿cuáles son sus horizontes en la praxis didáctica?
Acaso en las mazmorras y en las cata- cumbas no han nacido los redentores (un mesianismo) que salven esta fatídica pa- tria, llena de próceres inicuos con ínfulas de goces y que aparentan ser muy dignos pero que en el fondo siguen teniendo un espíritu poco comunitario, el docente que lo formó ¿dónde esta?
Lo afligido es que algunos nos se- guimos llamando docentes y ellos estu- diantes, pero, están, en el aula, escuela, colegio, universidad o en los corrillos de los tiempos donde se enfrenta lo nuevo, con lo viejo dando como resultado, una especie de eclipse de sol dentro del sis- tema de educación.
Pero los docentes son el fruto de un trabajo arduo y largo, que han marcado un punto de partida en la vida, dejando huella y satisfacción a todos los que están a su alrededor. Son científicos, investigadores, amantes de la sabiduría y el conocimien- to, que le dan sentido a todo lo que los rodea, viven por los demás y se sacrifican en los momentos más tristes o felices de su existencia, “¿por qué el hombre sin especulación muere, al citar Zemelman a Kepler (2006,45) ?, porque sin atreverse a cuestionar los límites de lo dado, tanto en el plano de lo real, como en el plano de lo teórico, el hombre quedaría quieto, mientras que la realidad sigue en constan- te movimiento y desafiándolo”.
Por esto el mejor profesional debe ser el precursor de su éxito y esto sólo se logra en el aula, en la elocuencia del saber y la dicha radica en ser escuchado. ¿Quién hubiese sido Sócrates sin Platón y Aris- tóteles? El único docente es el que vive con su ejemplo, la responsabilidad brota por sus venas, el deseo de enseñanza es su balanza de ánimo en los momentos de desolación. La grandeza de hombre radica en cuanto ha enseñado y es por ésto que él es el ejemplo a seguir, su designio inicia con la primera letra escrita y con la primera palabra construida, siendo símbolo de cos- tumbre y cultura, la tradición siempre será llevada en los hilos de los horizontes del
ser humano y puede que se transformen o mejoren, pero están marcadas sobre el telón de la mágica construcción del conoci- miento y esto se da gracias a sus prácticas y las didácticas que emergen.

La fuerza golpeando la razón: kglote. Blokgspot.com (3).
El debate: pondremos a consideración la ética, la cultura y el sin sentido de la educación desde una posición critica a la política, medio ambiente y una realidad colombiana dentro de la dignidad del educador y sus horizontes.
Ha sido ésta la época, en que pode- rosos imperios se arrojan unos contra otros en una lucha desesperada por alcanzar ejércitos tecnológicos, avances de punta, ciencia en acción, romper pa- radigmas para dar como origen a descu- brimientos asombrosos (teleología), todo ésto en ¿búsqueda del poder, la verdad o quizás de sus propios fantasmas en horizontes inciertos?, relacionado con exorbitantes adelantos “culturales”, que al fin y al cabo no se sabe si sobresalgan o degeneren la raza humana, por ésto deben haber conductos políticos que aclaren esta situación de lo contrario, opina (Cano A, 2008). “pero no se han
dado políticas claras para llevar un acierto dentro del saber, el hacer y el saber hacer de los estudiantes, ya que a veces se salen de las manos, porque no hay políticas claras de apropiación sobre la disciplina y por consiguiente de autoridad, ya que se desconoce el rol del sujeto en el aula”.
En Colombia las legislaciones tratan que esos avances culturales educativos, den aprecio y puedan ser dentro de lo ético acatados, por ejemplo, existe desde el año 1979 la ley 9° y el decreto 1562 de 1984 Sistema General de Riesgos Nacionales, el cual nos habla de unos factores impor- tantes que el estado debe tener en cuenta para la búsqueda de una calidad de vida. En este sentido miraremos un caso de esos tiempos a los que hemos llegado como se- res humanos (especialmente en Colombia), pero que también se debieron evidenciar en nuestro pasado y por falta de educación cultural se nos han olvidado, “a veces la realidad es un espectáculo de por sí, pero son las selecciones, enfoques y tratamien- tos los que aumentan la espectacularidad”, (Cebrián M, 2004. 21), siendo en ocasiones los medios masivos de comunicación los que ajustan ciertas realidades.

…ética e cultura emprendedora. Firgoa. usc.es (4)
Carmen Helena, es una mujer que su- frió desde niña por los abusos y maltratos de su padrastro y primer marido, forjó un futuro vacío y con mínimas oportunidades de una “Vida digna”, hasta convertirse en indigente, lo que la llevó a contraer una enfermedad mortal y por las condiciones precarias de los centros de salud, murió como vivió, humillada, ignorada y mal- tratada.
A pesar de sus “ángeles guardianes”, Marlon Ahumada, quien viajó con ella una y otra vez rogando por una oportuna atención a su grave estado de salud y Delys, quien la acompañó, la ayudó has- ta donde sus pésimas condiciones se lo permitieron, nadie pudo darle esa muerte digna a la cual todos tenemos derecho. Las Urgencias de San Pablo parecían un albergue después de una gran catástrofe natural, sin esa tecnología, ni las herra- mientas suficientes para atender adecua- damente la cantidad de personas que esa noche se encontraban allí.
Tomar decisiones es propio de los seres vivos y en especial de nosotros los humanos, de acuerdo al grado de autonomía propia de esta especie que nos posibilita abarcar horizontes libertad que sea consecuente con las fronteras de los sistemas culturales y por supuesto todas aquellas categorías anexas al ser pensante. En este caso nos preguntamos por la historia de aquellas personas que formaron generaciones anteriores y que a su vez éstas continúan el legado ge- neracional de formación contemporánea y en la postmodernidad de los tiempos,
¿dónde están esos formadores y cuál es su legado?, o ¿es sólo el sistema el que da la negativa?, ¿acaso son estos cinco estudiantes o los otros que nos se les dio un adecuado seguimiento dentro del senti- do de educador y llegaron a la profesión?, afirma (Cano E, 2008).
“tienes cinco estudiantes con compli- caciones serias, de las cuales tampoco me preocupo, porque realmente vienen tan atrasados que ya uno sabe que está
el esfuerzo perdido, pero hay veinte estu- diantes que son el objeto claro del porque y quehacer pedagógico, en donde mi esfuerzo se ve reflejado que ese alumno va a fijar y la transferencia que va hacer del conocimiento…”
El educador no sólo es aquel que esta en un aula, todos tenemos momentos de docencia, como cuando nos expresamos, cuando actuamos y estamos frente al otro aplicando la experiencia y la cultura permi- tiéndonos así una transmisión constante de los valores inculcados, fortaleciendo nuestro espíritu y “el ser ahí no necesita ponerse de una experiencia original ante los entes mismos y sin embargo permane- ce, en la forma correspondiente, en un ser relativamente a ellos”, (Heidegger,1995); por ésto el docente no sólo seguirá siendo docente por el hecho de ser docente, lo será por su convicción humana en todo tiempo y todo espacio, hasta que des- aparezca su estado de horizontalidad en la praxis didáctica.

Foto: Reiki infinito (5). www.reiki.org.ve
Se va entonces construyendo el pro- yecto del educador, donde el trayecto permite dar origen a una serie de condi- ciones (su historia), actos o prácticas (la praxis) que forjan un encadenamiento en cada suceso humano, mostrando un saber aprendido (el conocimiento cultu- ral) el cual, en el momento de llevarlo a
la práctica, se ve que en su totalidad o unión, dan sustento a nuestra existencia y al momento que vivimos, el deyecto. Es así como “debemos partir de las significaciones de la modernidad más abiertas y más complejas. Son éstas las que suscitan la pasión, abren espacios a la creatividad e iniciativa del ser huma- no” (Boaventura, 2003, 57.), por esto un profesional en su oficio o trabajo debería ubicarse en un sentido más claro frente a sus horizontes y a sus praxis.
Es así que la felicidad, no se obliga aplicarse a una ideología sesgada que niegue todo valor del ser humano y la moralidad (con la pérdida de la dignidad) se tome en cuenta en sus praxis, convir- tiéndose en una acto ramplonero donde todo se torne axiológico y se configure como cotidiano, donde se mezclan las acepciones de moralismo, instrumenta- lismo, esteticismo conllevando a que se genere un relativismo monoculturalista y no un intimismo culturalista como se desea, con consecuencias que pueden ser fatales en los momentos de tomar decisiones, conllevando a consecuencias críticas para nosotros; por ésto es natural el buscar ser plenos y serenos permitiendo tener una sensación de nobleza y dignidad en voluntades de sentidos concretos y me- nos inciertos; en consecuencia nuestros estados conscientes y el vasto mundo del inconsciente se dinamicen en tal forma que ésto sea un valor digno ante el hecho de ser persona.
En este sentido el interculturalismo en las prácticas didácticas debe acercase más hacia el intimismo del sistema educa- tivo, de manera que sea agente protector para la dignificación del ser docente y todo en lo que en su accionar concierne, y esto se logra gracias a las acepciones
que él mismo tenga de política y ética; vemos pues como en ciudades colom- bianas como Barranquilla, Cali, Bogotá y el eje cafetero entre otras, son partícipes de “errores”, si es que se le puede llamar así a esta inconsciencia política en la que estamos inmersos; desde esta pers- pectiva social ¿cómo asume su papel de educador el político de turno? o ¿Cómo actúan(praxis) los docentes en el ámbito político con referencia a la formación de sujetos en política?
Retomando dicha historia, se puede referenciar bajo una realidad que a diario vivimos como es el caso de la salud, ya que ésta refleja parte de la negligencia burocrática de las políticas institucio- nales, las cuales deberían estar al ser- vicio de la comunidad en general en su práctica más humana en sus principios éticos dispuestos a la atención de toda aquella persona que acuda en busca de una asistencia médica; esta tendencia humanitaria que es lo que identifica al sistema de salud debería estar bajo la premisa de la integración multicultural, por lo tanto se hace indispensable que el sujeto de la técnica instrumental, ca- tegorice su rango vocacional y defina su quehacer ético en pro de esa dignificación y a la dominación dentro de los siste- mas políticos y económicos de la cual Quintar(2008, 14) afirma: ”somos parte de un sistema de dominación; el mejor ejemplo de que formamos parte de éste, que somos un instrumento de un aparato dominante, es el propio diseño curricular que moldea y condiciona la practica de la enseñanza”.
El multiculturalismo busca impartir polí- ticas, donde se evidencie la igualdad en el trato y condición, buscando que todos los grupos culturales que la conformen tengan la misma autonomía en los estrados de legitimidad institucional y ellos así puedan expresar lo que piensan y sientan, es así que los docentes deben aplicar unas estrategias (didácticas) que en definitiva puedan mostrar la dignidad en las liber-
tades que se poseen por el hecho de ser sujetos pensantes.
Desde estas acepciones sobre culturis- mo y dentro de las dimensiones humanas, las praxis didácticas son importantes para poder observar más claro el proceder ético de los docentes o de los profesionales que aplican sus perspectivas. Por ésto la mis- ma cultura va arrogando códigos que se deben interpretar dentro de la concepción ética, política con referencia a la educación y así no entrar en errores de ostracismo de un pensamiento inmigrante y desplazado, que confunda al educando.
Por ésto la política busca dar orden a estos criterios, así nuestros gobernantes pueden asumir y tomar decisiones claras, para difundirlas dentro de los procesos de autoridad que un pueblo o comunidad necesita; en este sentido la didáctica debe ser aplicable a ella ya que da los medios y los métodos adecuados para que se acomoden esas normas debidamente y puedan ser entendidas claramente dentro de un sentido adecuado en las prácticas; es importante recordar que estas son cambiantes según la situación, es decir, toda praxis educativa evoluciona teniendo en cuenta la experiencia, conocimiento y la praxis (horizontes educativos), donde la cultura es la mediadora junto con su historicidad.
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Para Fraire, todo ésto no es sino otra prueba de que falta concientización del ser humano, donde la historia se olvida y la cultura se ve agobiada por la moda incauta y la intransigencia de nosotros. No rescatamos del pasado lo que se vi- vió como zozobra, sino que damos en el olvido lo sucedido y volvemos a realizarlo como novedad. Por esto nos falta mirar la realidad de nuestras prácticas educativas, con mayor conciencia humana de colom- bianos y con un sentimiento de niño con respecto a la realidad que lo rodea.
Es tanto así, que si el sistema cultural está vivo y por ende el educativo, se ve- rían afectados por la aparición del poder
mal intencionado, como arma de enten- dimiento dentro y fuera de las acciones vividas por los niños y adolescentes (como ejemplo) en la cultura educativa, se verían afectados todos los otros sistemas que están en su entorno, donde el cruce de valores y principios estarían sometidos a la constante lucha del quehacer(praxis) como proceso normativo de nosotros los seres vivos (encuentro de poder padre, hijo, sociedad, medio y entorno),
Pero, ¿qué es la cultura educativa sin sentido, dónde están esas praxis didác- ticas?; quizás en la pérdida de los estos estados psicológicos del individuo y se demuestra claramente en el derroche del sentido (pérdida de horizonte), cuando en las diferentes culturas los hechos son dados a la destrucción errada de otra cul- tura (no se reconoce a la didáctica como mediadora), para lo cual en los sistemas sociales, psíquicos y orgánicos, pueden estar sin autorreferencia y autopoiesis con la desaparición momentánea de la ética; pero ésto no puede ser explicado dentro del sistema llegando éste a una etapa de crisis, caos, colapso y de suici- dio sistémico, donde se puede perder la esperanza y la humanización, viéndose afectada la dignidad y por consiguiente la felicidad, por lo cual todo esto quedaría en un vacio de sentido por culpa del poder mal intencionado que esta en manos de pocos hombres y que a “falta” de valores actúan inadecuadamente. Por esto el poder mal utilizado por los docentes, no puede llevarnos a ser observados como niños desesperados o desorientados en un mar de falsas ilusiones y en una isla de controversias y disociaciones hechas por la falta de ética, dentro de los conceptos que manejemos de la cultura, como sí, en relación al ser, retomando a Golding W y su película “El Señor de las Moscas”.
Vemos pues, que la relación de la cultura educativa va estrechamente re- lacionada con el sentido propio de cada sistema, ésto se observa si comparamos el sistema político con el económico, están
tan severamente relacionados que si uno entra en crisis el otro se ve afectado y, es así como la educación no cumple con su estado de mediadora y lo cual permite a inadecuados hábitos culturales en los sistemas económicos y políticos (como ejemplo) llegando a ser afectados por poderes encontrados sin discursos claros que no se puedan interpretar.
De esta manera se va desarrollan- do la pérdida de sentido en las praxis didácticas pero, hay que pensar en las sombras que tenemos dentro de nuestro ser, esos miedos, fobias sacadas por malos pensamientos, donde la moral y la costumbre son atacados por nuestros propios temores, al encontrarnos en la realidad que nos apetece con respecto a las normas que nos están aplicando y no sabemos acatar en nuestro pensamiento y las practicas cotidianas no quedan sino plasmadas en nuestro deyecto sin tener ninguna repercusión en todo nuestro ho- rizonte de vida.
Estas miradas nos invitan a los docen- tes que desde las praxis didácticas poda- mos dar los discursos adecuadamente, para así tomar decisiones dentro de la normatividad que nos expresa la vida ocasionando destrozos morales al entorno y llegando a la destrucción, desolación o muerte de todo el sistema que nos está rodeando, “Si la inocencia constituye el carácter moral que distingue a los niños de los adultos, el discurso que se ocupa de la desaparición de la infancia en nuestra cultura señala que está haciendo amena- zada por fuerzas que tienden a eliminar esta distinción” (Giroux H, 2003,131)
Por eso la importancia de saber leer los códigos y los símbolos, que al día a día se nos van mostrando y lograr ser más asertivos en los momentos de tomar decisiones, para así hablar con claridad, ser mejores en los momentos de tener el poder en nuestras manos, aplicando adecuadamente las normas y leyes que nos rigen para poder optimizar nuestras practicas docente.
“…los hombres y mujeres diseñan proyectos de felicidad y también distintos grupos en la sociedad civil bosquejan ideales de vida plena…la felicidad se invita, es cada persona la que decide libremente si quiere recibir la invitación.” (Cortina A, 1998,115).
Podríamos afirmar que nuestra cultura ha sido el eslabón perdido de la cadena evolutiva del desarrollo, ya que ésta se pueden traer en los genes o nuestras tra- diciones, pero nuestras vivencias son las que a largo tiempo se olvidan, ¿acaso no es menester de nuestros padres recordar- nos de dónde venimos y qué es lo que hay que hacer (praxis), o por el contrario es sólo la función de ellos traernos al mundo de la selva para poder sobrevivir?
La ética nos permite hacer el bien de nuestras cosas, entonces la praxis de nues- tros padres debe radicar particularmente en nuestra crianza con criterios valorativos y de principios que forjen nuestro carácter, y la psiquis pueda desarrollarse dentro de los procesos lógicos del ser humano, es por ésto que si nuestros progenitores actúan inadecuadamente lo más posible es que nosotros también, y si dentro de esos esquemas psíquicos somos ultrajados, engañados, malentendidos, subordinados, nuestra realidad seria convivir con este pasado y traerlo siempre como un acto natural, ¿a ésto se le llamaría cultura nociva o dañina para la ética del ser humano?, nuestra realidad terminaría por las malas conductas dadas por la tradición dejada por nuestros ancestros y que por efecto de recordar actuaríamos de igual manera, por ésto la didáctica inicia en los rincones de nuestro hogar, es así que (Arango M, 2008), toma la decisión:
“En la familia hay varias personas ma- yores que son docentes, entre ellos espe-
cialmente un tío llamado Humberto que en este momento ya no vive y él siempre fue docente en el pueblo donde nosotros nos levantamos, hasta la edad de ocho años; mí tío era director de la escuela y era también uno de los personajes más impor- tantes del sector educativo…y el mostró tanto interés que habló con mi mamá y me ayudó económicamente cuando le dije que quería ser docente”
En este sentido, si miramos la cultura como toda tradición, expresión, sentimien- to, herencia, folclor de un pueblo o de una comunidad, nos damos cuenta que los colombianos y hasta otros pueblos tienen un mestizaje al que algunos antropólogos pueden llamar raza mongoloide, donde no se sabe cuál es la verdadera raíz étnica. Por este concepto nos debemos basar que la ética siempre debe estar acompañada por los hábitos culturales y didácticos, sin la complementación de los dos no se pierde el sentido propio del acto humano, donde la igualdad se desvanece y se forta- lece uno de los dos extremos, rompiendo los horizontes
Pero la multiculturalidad según su acep- ción, debe permitir la libre escogencia en cualquiera de las categorías a que ella tiene referencia, es el caso de ser de una creencia religiosa y contraer matrimonio con otra diferente; dentro de lo que per- mite las emociones o la psiquis humana es normal, el problema moral radicaría entonces en la forma para educar a sus generaciones, las políticas y didácticas en estos casos no serían claras por lo cual se puede entrar a un caos de sentido.
Entonces esta realidad de violencia, crueldad, pobreza debe ser la respuesta a la mala información dada en inicios de nuestras vidas y cada uno de nosotros ter- mina siendo cómplice de las malas apre- ciaciones que se tienen de la cultura y la
ética y por ende el sentido de la didáctica que se debe apreciar se desvanece, for- taleciendo la desesperanza y la felicidad del ser humano.
Toda familia auténtica tiene un "ámbito espiritual" que condiciona las relaciones familiares: casa común, lazos de sangre, afecto recíproco, vínculos morales que la configuran como "unidad de equilibrio humano y social". La familia tiene que equilibrarse a sí misma. De esa manera enseña el equilibrio a los hijos. Ese equili- brio de la familia va a contribuir al equilibrio social, fortaleciéndose continuamente las didácticas padre-hijo, lo cual seria notorio en las próximas generaciones, entonces,
¿por qué es tan necesaria e importante la educación familiar sobre la cultura?
Biológicamente cultural: Todo niño nace absolutamente inseguro, necesitado e incompleto y es por ésto, no se sabe si un niño con dependencia intercultural pueda tener políticas claras en un estado democrático, por consiguiente a medida que el niño va evolucionando, su desa- rrollo fisiológico, anatómico y funcional se va adaptando y por consiguiente sus praxis didácticas son consecuentes con su formación en general.
Psicológicamente cultural: Necesita desarrollar su inteligencia, voluntad, ar- monía, autonomía: Nadie es nada si no se quiere a sí mismo y nadie que no se quiera a sí mismo puede querer a los demás, la autoestima es el motor del ser humano; esto solo se logra en el Claustro protector de la familia, donde muchos niños que crecen privados de un ambiente familiar, aunque crezcan físicamente normal, las deficiencias: psicológicas, afectivas, emo- cionales intelectuales y sociales, pueden verse alteradas,” la autoestima ésta rela- cionada con todo aquello que hacemos, pensamos y sentimos. Influye en nuestra mentalidad y en nuestro actuar diario, así como en los proyectos que nos marcamos y en el sentido que damos a nuestra vida.” (Tierno B. 2001, 23.)
Sociológicamente cultural: El influjo de los padres es imprescindible. El niño aprende a saber quién es a partir de su relación con sus padres -personas que le quieren-. Nadie puede descubrirse a sí mismo si no hay un contexto amor y de valoración. Proporcionan el mejor clima afectivo, de protección... El niño aprende a ser generoso en el hogar. Protección, seguridad, aceptación, estima y afecto. Cinco aspectos que debe aportar la familia a todo niño. Lo que aprende el niño en la familia es determinante.
Iniciaremos un recorrido por algunos aspectos que mantienen esta solvente riqueza natural en nuestro país; dentro de las estadísticas que lleva el gobierno en los últimos años en cuanto a parques naturales, cuenta con 42 áreas que cubren un total de 9’015.000 hectáreas aproxi- madamente un 80% de la superficie de nuestro país. Estas áreas pueden tener un total de 33 parques naturales, 2 reservas naturales, 6 santuarios de flora, fauna y un área natural selvática. En cuanto a su bio- diversidad cuenta con más especies que en cualquier parte del planeta, las aves son 1800 contadas, con más de 130.000 plantas y ni que decir de la flora en la cual se encuentran especímenes casi únicos del planeta como la orquídea; la fauna con 1300 especies de mamíferos y más de 35.000 especie de insectos.
En realidad es un país con gratas for- mas de vida, pero también en el medio am- biente se encuentran los afluentes o ríos que bañan nuestro país, donde priman los cuatro ríos más importantes como son el Amazonas, Magdalena, Cauca y Patía los cuales son parte esencial para que se sos- tenga el ecosistema en general, los mares de la Costa Atlántica y Pacífica los cuales permiten la evolución de otras especies. También tenemos la imponente cordillera de los Andes, la cubre en su mayoría nuestro país, pero también hay zonas
nevadas, desérticas y amplios llanos para que toda esta cascada de biodiversidad se mantenga adecuadamente en nuestro planeta. Adaptado de Internet.
(http://www.turiscolombia.andes.com/ colombia_ambite.2008)
Se piensa que uno de los animales al cual hay que darle gracias por su bondad, y establece controles para que halle un nivel estándar de insectos y de algunos animales que deben mantenerse al mar- gen, son las arañas, ellas crean hábitat y ambientes donde proliferan muchas espe- cies que necesitan ser intervenidas, para que se mantengan dentro de los límites normales en cantidad o número.
Cuando una araña es muerta por culpa de una “chancleta” por ejemplo, inmedia- tamente en algún sitio se daña el ciclo biológico, teniendo en cuenta que para ellas también hay un control natural. Pero cuando el hombre acaba con el hombre, el ciclo normal del hombre también se ve agobiado por la desesperanza, mani- festando así una analogía entre él y las demás especies, ¿en dónde están las di- dácticas aplicables al medio ambiente?
De esta forma las prácticas educativas deben mirar más la forma como se están tratando los ambientes ecológicos, ya que estas tendencias pedagógicas pueden permitir el advenimiento de un sujeto de conciencia de espíritu en cuanto a su sentido de vida, bajo la protección de la sombra que irradia la naturaleza.
Por ejemplo, la flora y la fauna siempre han sido la medicina natural para tratar nuestras dolencias y el hábitat por exce- lencia donde todos nacemos, crecemos nos desarrollamos y coexistimos y estas costumbres hacen parte de nuestro legado histórico generacionales por más tecnicis- mos con los que se protege el hombre de ciencia de nuestros tiempos.
En el presente colombiano se retomó a una planta que en su tiempo fue sólo apli- cada como tratamiento naturista es el caso
de la “marihuana” la cual se comercializó en términos de farmacodependencia, más aún en zonas tropicales como la nuestra que se cultiva en grandes cantidades para el tráfico de estupefaciente, pero ésto se trasformó en un esteticismo de estados alterados de conciencia más no de beneficios saludables, creándose como símbolo de monoculturismo de tendencia “jipi”, que promulgaba un pacifismo de tranquilidad y bienestar, Calvin Klein quien popularizó la imagen en cuestión en sus campañas publicitarias, en especial su campaña publicitaria” just be”, anunciando la colonia “CK be” que lanzó en agosto de 1996, señalando un momento histórico de la planta”. (Giroux H, 2003)
Con respecto a ésto podríamos pensar que la educación y sus prácticas didácti- cas no conllevan a nada pero entonces,
¿qué políticas están siendo aplicadas en las aulas de clase y cuáles son las praxis didácticas de nuestros docentes con res- pecto al flagelo del medio ambiente?
Se empezó pues a cambiar toda clase de cultivos por estas plantas y los hábitats de algunas especies empezaron a ser des- truidos y la cadena de subsistencia a des- aparecer. El estado ha realizado por medio de entidades publicas y privadas campañas de erradicación de plantas ilícitas con fines de recuperación del medio, pero, mientras ellos realizan su menester, todo el medio ambiente cambia a su alrededor desde la destrucción de la flora, fauna, parques, ríos y todo lo natural que se encuentre al- rededor nosotros los hombres nos vemos oprimidos por su fuerza de consumo, ésto trae consigo que los grupos aquellos utili- cen un modus vivendi inapropiado para los campesinos de la región. Éste es uno de los problemas que en el ámbito ecológico y ambiental más maltrata a nuestro país, no solamente en ésto sino en lo social, político, económico, psicológico y por ende termina siendo un problema familiar, cultural y de malas prácticas educativas.
” La sociedad colombiana, no obstante contarse a nivel mundial en el cuarto pues-
to en cuanto a recursos hídricos, disponer de la mayor densidad de flora y fauna, de todas las variedades de climas y del más gigantesco pulmón de la humanidad (la selva amazónica) entre otros elementos; el Estado, sus gobernantes y la sociedad ape- nas intentan despertar de un letargo que en materia cultural, de ética, ecología y medio ambiente se ha mantenido alejado de las prioridades sociales. (Navarro J, 1995,39).
La herencia entonces que dejamos a nuestros hijos es eso, la propia destrucción del ser y la muerte lenta de nuestro planeta, el sentido ético se pierde y la cultura se ve sometida al castigo y olvido, por lo cual la realidad cambia y es el que tenemos ahora. Ésto se realiza como estado normal de la naturaleza, pero otra cosa es la zona urba- na y la mano implacable del ser humano, que algunos acaban con lo poco que hay en su entorno y por ésto es importante que los horizontes de la praxis didácticas de todos los relacionados con la educación, estén siempre mirando el proceder de los cambios del medio ambiente.
Si entendemos la educación como un deseo innato del ser humano de búsqueda continua de su desarrollo integral dentro de un sistema que se mueve y fluye, entonces ¿qué pasa con ésta, acaso la educación se ha llenado de grandes metas que lo que demuestra es el fracaso de la sociedad y la persona en sí?. En esta carrera absurda por educar en sentido de… lo que único que se ha logrado es ser el segundo, o sea los primeros per- dedores, de pronto sea culpa del Estado por negligente al formular sus políticas, quizás las comunidades por depender única y exclusivamente de su propio le- targo y somnolencia que no es otra cosa que la repetición de nuestra conciencia histórica, la cual nos lleva a experimentar lo que llamarían los historiadores “Patria Boba”. Si pensamos en la historia como
una posibilidad de encontrarnos, entonces la educación puede ser un mecanismo o medio para resolver algunos casos pero no solucionarlo todo (Giroux, H. 2003).
Partimos de preguntas históricas como
¿somos de América, África o Europa?, quiénes somos entonces, una mezcla de razas o etnias, que al descubierto demuestran individualidades, creativas, fatuos incautos, tercos incalculables en la búsqueda de la verdad, pero sobreto- do maliciosos en develar lo creado, pero qué pasa cuando no es uno, sino dos, ¿la cuestión cambiaría?
Los latinoamericanos fuimos en su mayoría colonizados por europeos (Es- pañoles), ¿Quiénes eran, cómo eran sus familias, qué hacían, cómo era su compor- tamiento, qué clase de educación tenían?, estas preguntas muchos de pronto las han resuelto ¿pero le a dado estas inter- pretaciones sentido y dignidad a nuestra sociedad? . Estamos pues en un estado de moralización cultural, donde todos opi- nan en su interior, pero el pensamiento no sobrepasa eso el pensamiento, donde falta la oratoria y el discurso objetivo y crítico, que busque una construcción en el sentido de “vida”, al decir (Sánchez D, 2007,72)”… esta moralización va disminuyendo la capa- cidad crítica propia de toda reflexión ética autónoma. Se hacen simulacros de toma de posición, que no alcanzan el terreno de lo discursivo; se queda en la valoración por imágenes culturalistas”.
En apoyo del pensamiento lo que en- tonces brinda a la persona y la educación, es la formación del desarrollo de la con- ciencia y en el ser bien humano para dar una mirada más clara a las realidades del mundo, por ende, en la formulación de una escala de valores entonces una filantropía clara de sí mismo.
Pero algunos docentes no están fa- cilitando un aprendizaje significativo y tampoco un desarrollo integral, lo vemos claro cuando el pensamiento se vuelve un pensamiento oculto, retraído, desincroni-
zado, cambiando así la imagen que se trae de la cultura y aflora la moralización como moda; el deporte es uno de estos casos, donde no se sabe qué es lo que se quiere si es dar un espectáculo, movilizar masas humanas, tener éxito y sobresalir, ganar adeptos para obtener mejor tra- dición, ganar dinero para así poder ser la imagen de una cultura o prepararse para ser mejor persona; lo vemos en los momentos de pérdida de sentido, cuando nos resguardamos en los momentos difí- ciles de la existencia y buscamos como protección del lecho materno o en casos de dioses que nos protegen de nuestros propios actos y otros casos de búsqueda de la identidad perdida.
Si la educación fuese más objetiva, cla- ra y correcta desde el acto de la procrea- ción humana tendría un poco de respeto por la resolución de dichos problemas, con un pensamiento más crítico, también facilitaría el proceso de aprendizaje signifi- cativo y con éste el desarrollo integral y así abarcar las dimensiones humanas.
En el aprender a ser, nos encargamos de formar a quienes serán los protagonis- tas del porvenir, debe replantearse sus ob- jetivos, a la luz de los nuevos paradigmas, tanto como los contenidos que deberá transmitir y los métodos más eficientes para hacerlo, y es aquí donde entra la identidad que tenemos en nuestra comuni- dad o sociedad, cual es el rol que se tiene. Es el sentido que Antanas Mockus quiso dejarnos con la cultura ciudadana, con sus métodos no ortodoxos y con didácticas no tradicionales, sin parámetros, donde los métodos pedagógicos llaman la atención a las masas populares dejando un sabor claro en la mente del observador como la hora zanahoria, la cebra, los payasos y otros actos que en memoria de nosotros todavía permanecen.
Como él hay muchos que llegaron a nuestro país con sus costumbres e ideas de transformación, ética del sentido cultural y muchos son los casos de docentes que tienen que salir de sus sitios de origen y via-
jan a otras parte de la misma nación para poner en práctica lo estudiado o aprendido, trayendo quizás nuevos avances a la edu- cación, pero en los casos contrarios, donde tienen que salir de sus sitios de trabajo por que tienen un pensamiento diferente o por que no están en los lineamientos políticos que se desean, entonces pueden ser objeto de discriminación cultural, es el caso de Bogotá y sus habitantes que cambiaron en cierta forma desde una mirada ética, pero otras regiones del país donde la cultura ha perdido el sentido por falta de apreciación en los métodos de educar a sus masas populares.
Sin embargo el reflejo que tendríamos seria el de un docente, un amigo, familiar, un esposo o amante dentro de la doctrina del docente. Si se confunde cualquiera de éstos se pierde el sentido del poder en el aula y la educación llegaría al fracaso. Por eso es importante conocer los límites y sus fronteras para poder ser actores de nuestros propios actos. Nos podemos preguntar entonces ¿en dónde esta esa cultura y esa ética que desde el inicio de la escritura nos han recalcado, acaso los colombianos olvidamos nuestra propia historia y cada individuo su historicidad?
Desde el momento de la gestación los niños tienden gracias a una estimulación a realizar movimientos, que ayudan a forta- lecer su estado normal de ser, ésto se dá por convergencia de la madre, el entorno y la familia que esta inmersa en la socie- dad propiamente dicha, permitiéndoles así fortalecerse en lo más relevante que ellos deseen o en esas manifestaciones propias del ser humano,” en principio cada hombre está dotado de unas tendencias
inconclusas que lo llevan a preferir unas posibilidades, a considerarlas deseables y son tendencias las que justifican sus preferencias y por lo tanto, sus elecciones” (Cortina 1996, 90.)
Es así como la condición del educador se va generando dentro de unos valores y principios, que de una forma u otra se marcan, impartidos ya sea por el entorno o en el ambiente donde nos movamos y sin darnos cuenta estemos sentados en la garrocha de la palabra y la batuta de la enseñanza, buscando la guía o una orientación adecuada para el aprendiz, permitiendo ser partícipes de la formación y construcción del sentido del educador, de esta forma Eduardo nos dice:
“…y recuerdo que mi papá como buen negociante antes, nos motivaba con unos oritos y con unas cadenas…me plantearon la idea de poder conseguir unos pesitos sin tener que ir a vender, sino que dando unas clases de matemáticas y de física a alumnos de validatorios de secundaria y comencé a trabajar ahí con una curiosidad muy interesante y descubrí que me gus- taba…recuerdo bastante que una de las cosas que me llamaba la atención en esos momentos de escoger la carrera era el hecho de que la electricidad no se puede ver, me causaba pura curiosidad tratar de entender ese fenómeno… ”
Nosotros los hombres somos cons- tructores de nuestras propias designios, porque sabemos apreciar la legitimidad si o no de las cosas que nos rodean, podemos observar más allá de nuestros propios ojos o esperamos que el otro nos pueda persuadir para cambiar de norma o ley y así darnos cuenta que estábamos en un error de sentido ocasionando fracaso o éxito en todas nuestras prácticas, para (Navarro J, 1995,94) “la naturaleza entre lo ético y la cultura estructura todo el com- portamiento social cuyo engranaje tiene como soporte la valoración moral que la sociedad le otorgue. Los valores son un principio intrínseco en el ser, y se cimenta en la cultura, la formación y la moral”.
Es por ésto que la ética debe persis- tir desde el sentido del educador y sus praxis didácticas y no dejarse apaciguar por momentos estancos, que lo único que conlleva es al fracaso del discurso y la escena se convierte en superflua y desalojada, en donde radicaría la desapa- rición del educador, en el hogar, la familia, el estrato social o en el estado normal de ser. Es así como necesitamos más de comunicación y de relaciones unos con otros, autenticidad, ser genuinos, donde se rescate la dignidad de ser humano, esto nace de la necesidad que tiene el docente de relacionarse y por ser el legislador de sus propias didácticas. Nos preguntamos entonces ¿en dónde esta la autoestima sana, que le permite al educador afrontar los desafíos de la vida?
En la didáctica cultural y su puesta en escena quizá se ha perdido o no la que- remos recordar nosotros los colombianos, sería una afirmación por ser violentos en nuestro pensamiento, en la forma de pro- ceder o en la relación que tenemos con el otro. ¿Por qué el docente no educa en cultura (cafetera) y sus didácticas en su aula, acaso es por el sistema?, la ética debe ser la mediadora, pero si no la sa- bemos consolidar desde nuestro estado humano, estaremos ambicionando lo que nunca podremos encontrar.
Los horizontes de las praxis didácticas nos invita a tener conciencia de las diversi- dades culturales y los sistemas existentes, ésto se dá gracias al sentido que se le otorga a los distintos ámbitos idiosincrá- ticos, tales como grupos religiosos, étni- cos, políticos, de genero o polifacéticos que conlleven a una buena convivencia social, positiva a favor del ser humano y de todo lo que lo rodea; la economía sería mejor entendida desde el punto de vista globalización y donde la educación no sea un instrumento de consumismo, repercu- tiendo en falta de identidad y su perdida de sentido, de forma que contribuya a alcanzar esa felicidad tan anhelada.
Desde la perspectiva epistemológica, se debe reconocer cada uno de los len- guajes y discursos que se transmiten en cada contexto didáctico a razón de que el extraño sea entendido por medio de procesos claros de educación y ésta no puede entrar en polémica reiterativa con el etnocentrismo y que sus creencias, valores y prejuicios culturales puedan ser fácilmente detectados y llegados a un estado moral adecuado para poder ser estudiado.
Si el estado promueve la libertad, donde hay diversidad de pensamientos ocasionados por su marca cultural con una conciencia política, éste debe apuntar
a la consolidación de las praxis didácti- cas de los docentes, para que no haya aislamientos y sitios estancados donde el pensamiento diferente no sea destina- do al destierro o al abandono sectorial. Es así como Antanas Mockus, propone acabar con la violencia cultural mediante la correspondencia, praxis didáctica que plantea un discurso político-ético y cívico complejo, tiene una hipótesis, donde ex- presa “que el único modo de acabar con la verdad del terror es extender toda esa voluntad a todo el mundo; es implicar a cada cual en su responsabilidad diaria y emocional”. ¿Será que esta premisa puede funcionar?
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