Lenguajes del poder. Una mirada a la violencia en la educación universitaria1


JuAn cArloS góMez MeSA2, iSMAel De JeSúS cAStrillón góMez3 conSiDerAción4

Resumen


El estudio fue desarrollado en las tres sedes de Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid (PCJIC) de forma transversal, y cuya intenciona- lidad fue conocer las diferentes causas, factores o manifestaciones de violencia, que se presentan en esta comunidad académica y adminis- trativa al interior de la institución, en las sedes de Apartadó, Rionegro y Medellín, a fin de construir estrategias preventivas y mitigar la proble- mática social que afecta significativamente sus procesos educativos y de convivencia.

Para establecer los diferentes tipos de violencia que se presentan en esta comunidad universitaria se aplicaron 381 encuestas anónimas realizadas de un total de 15.351 personas, incluyendo todos los roles a su interior tales como estudiantes, docentes vinculados y de cátedra, administrativos, que tuvieron en cuenta no sólo los datos demográficos sino el rol que los entrevistados tienen al interior de determinada sede de esta comunidad universitaria, sus apreciaciones sobre violencia, motivos para uso de violencia, prácticas violentas al interior del PCJIC, la forma y manera como la recibe o aplica el entrevistado; igualmente se tuvieron en cuenta los lugares en que se desarrollan estas prácticas. Además se recabó información adicional de profesionales de diversos campos como el religioso, psicosocial, socioeducativo. Se hizo un análisis minucioso de los avances obtenidos hasta el momento en este tema y pudo comprobarse no sólo su poco tratamiento sino la manera como se le ha dado poca importancia a la presencia de poderes que generan violencia en la universidad.

Palabras claves: Acoso sexual, Actores violentos, Agresividad, Agre- sivo, Amenaza, Bulling, Comunidad Educativa, Estudiantes del PCJIC, Hostilidad, Lenguaje, Poder, Relación, Solución de conflicto, Universidad, Violencia


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  1. Recibida 03 de noviembre del 2010. Aceptada 24 de noviembre del 2010.

  2. Juan Carlos Gómez Mesa. Docente e investigador universitario. Nacionalidad colombiano. Magister en Educación-docencia, de la universidad de Manizales. Docente del Instituto Politécnico Jaime Isaza Cadavid de Medellín.

  3. Ismael de Jesús Castrillón Gómez Docente e investigador universitario. Nacionalidad colombiano. Magister en Educación-docencia, de la universidad de Manizales. Docente del Instituto Politécnico Jaime Isaza Cadavid de Medellín.

  4. Miguel Alberto González González. Director General de la investigación cuyo tema central “Lenguajes del poder” se viene situando como un ámbito de sus propuestas investigativas en Latinoamérica. Docente e investigador Universidad de Manizales-Colombia.


The languages of power. A look at the violence in higher education


Abstract


The study was conducted in three sites of the Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid (PCJIC) in a cross way, and whose intent was to know the different causes, factors and manifestations of violence that are occured in this academic and administrative community within the institution headquar- ters of Apartado, Rionegro y Medellín, in order to build preventive strategies and mitigating the social problems that significantly affects its educational processes and social interaction.

To establish the different types of violence that are presented in this university community ,381 conducted anonymous surveys were applied of a total of

15.351 people, including all its internal roles such as students, full-time tea- chers and half-time teachers, and administrative staff that took into account not only demographical data, but the role that respondents have within the determined headquarter of this university community, its assessments about violence, reasons for use of violence, violent practices within the PCJIC, the way and manner as the interviewee receives or applies it ; also, the places, in which these practices are presented, were taken into account. Besides, further information from professionals from various fields such as religious, psychological, socio-educational was gathered. A detailed analysis of the gotten advances was done so far this moment on this topic and it could be proven not only his little treatment but the way how it has given little impor- tance to the presence of powers that generate violence in the university. Keywords: Sexual harassment, violent actors, Aggressiveness, Aggressive, Threat, Bulling, Educational Community, PCJIC Students, Hostility, Langua- ge, Power, Relationship, Conflict solution, University, Violence.


  1. Justificación


    Esta investigación contribuye a la re- flexión sobre la naturaleza y la dinámica de la violencia en el PCJIC, al detectar sus manifestaciones desde los diferentes lenguajes y protagonistas. Ordinariamente los estudios sobre violencia la han trata- do sólo desde sus variables de guerra, muerte, narcotráfico y paramilitarismo, hecho que ha mantenido en el desconoci- miento la violencia universitaria prácticas y lenguajes.

    Este acercamiento dejaría conocer a grupos o individuos violentos y sus estra- tegias para ejercer poder, sus contextos reales en términos lingüísticos, políticos e institucionales, y señalar condiciones


    estructurales para un correcto enfoque metodológico y su consecuente propuesta de intervención eficaz y contra la poster- gación o resurgimiento de las prácticas violentas de poder.


  2. Antecedentes


    En 1940 ya trataban temas como frus- tración agresión; Skinner había postulado el aprendizaje de conductas que benefi- ciaban al sujeto; (Sánchez, 2007) dice que ya Bandura y Walters incursionaban en el aprendizaje de conductas agresivas por imitación en su obra Aprendizaje Social y Desarrollo de la Personalidad. En 1972 Paul Heinemann introduce el término mobbing, como antecedente del actual


    término bulling, interesando a autores de todo el mundo por conceptos como vícti- mas, victimarios agresión y violencia. En 1976 Ashley Montagu aclara en un ensayo La Naturaleza de la Agresividad Humana que los humanos no son inevitablemente asesinos.

    De otra parte, (Madriaza, 2005) dice que Colombia y Brasil abren el tema en La- tinoamérica; en 1962 Fals Borda, Guzmán y Umaña en su La violencia en Colombia proponen que toda violencia nace de la intolerancia, la inequidad y la impunidad, más allá de cualquier pobreza.

    En Colombia (Ministerio de Educación Nacional, 2001) se crean políticas conse- cuentes e introduce el problema de la edu- cación en contextos de violencia social y de la violencia en la escuela. Los primeros estudios de la violencia en centros educa- tivos fueron reseñados en los años setenta en Escandinavia e Inglaterra, sin delimitar la naturaleza del problema (Ortega y Mora- Merchán, 2000). De desconocido, en los 80 el tema se consolida al tratarse en otros países como Japón, Reino Unido, España y Países Bajos.

    En 1987 se publica Colombia Violencia y Democracia, que clasifica y diferencia modalidades de violencia locales, pro- tagonistas, víctimas y victimarios, dan- do a conocer las muchas expresiones violentas más allá de la política. En la tercera etapa de los años 90, (Ortega y Mora-Merchán, 2000) cuando se registra la continuidad del interés mundial por temas como agresión psicológica, vio- lencia, intimidación, maltrato y abuso en todas sus formas. Se reiteran preguntas sobre guerra y paz, derechos humanos y dimensión simbólica de la violencia; se estructura la línea argumentativa y se diferencian las problemáticas nacional, regional y local. Los trabajos de María

    T. Uribe, y Daniel Pécaut son citados (García, 2004) para relacionar el desarro- llo del capitalismo con acumulación del capital y su impacto en las condiciones de vida de la mayoría. Se indagan los modelos mentales de los violentos, sus

    dinámicas familiares, sus formas de solu- cionar problemas y se fortalecen trabajos en el tema de género.

    Algunos autores (Dubet, 1998) propo- nen la violencia de los centros educativos como resultado de sus prácticas de do- minio incluyendo a la familia y agentes barriales, otros (Llaña, 1999) lo ven como resistencia que defiende sus propios sig- nificados y valores culturales.

    Se asegura (Aron y Milicic, 1999) que los entes educativos permiten violencia y que además, reproducen ciclos de mal- trato y violencia que fortalecen prácticas de poder injustas y desiguales (Madriaza, 2006); su Teoría del Reconocimiento su- pone que la violencia es una forma de los estudiantes adscribirse a sus grupos de estar en ese tejido social.

    Héctor Abad Faciolince dice que la violencia no es problema de dinero, que deben relacionarse injusticia, pobreza y violencia; una comisión especial (Chist- man, Heimann et. al., 2004) publica Andes

    2.020 donde concluyen que en Colombia, los problemas son estructurales y tocan la repartición de los suelos productivos y las riquezas. En la última década, (Castrillón y Castrillón, 2007) indagaron sobre las Ac- titudes Justificadas del Comportamiento Agresivo y Violento en Estudiantes Uni- versitarios Medellín y Angarita publica su Balance de los Estudios Sobre Violencia en Antioquia hechos hasta el año 2000. Otros autores abordan el tema de la vio- lencia desde la participación de padres y educadores.

  3. Problema de investigación


    En tales circunstancias la siguiente pregunta fue hecha a estudiantes, asocia- ciones, profesores y directivos del IPJIC desde sus diferentes sedes en Antioquia, Colombia:

    ¿Cuáles son los lenguajes venidos de los poderes administrativos, profesorales y estudiantiles que contribuyen en la generación de violencia en la comunidad Politécnica?


  4. Objetivos


    Esta investigación se propuso en su Objetivo general reconocer los lenguajes de los poderes administrativos, profeso- rales y estudiantiles que contribuyen a la generación de violencia en la comunidad académica del Politécnico Jaime Isaza Cadavid de Medellín.

    Los consecuentes objetivos específicos fueron por un lado reconocer los lenguajes del Personal administrativo que pueden contribuir con la generación de violencia en el PCJIC; Identificar los lenguajes del Personal Docente y Dicente que puede favorecer actuaciones violentas de la comunidad politécnica y por último, en- contrar los lenguajes que contribuyen a la generación de violencia de la comunidad politécnica.

  5. Descripción teórica


    Los humanos desarrollamos relaciones de fuerza y poder que suponen racionali- dad y sabiduría, o maneras violentas de solucionar conflictos, cuyo origen política- mente hablando es la necesidad de poder ejercido positiva o negativamente sobre los otros, mediante estrategias legítima, justificaciones o imperativos de lograr metas trazadas. Buscar reconocimiento de la autoridad promociona uso de violencia; estudiantes, directivos y trabajadores, cual organismo vivo ceden poder a otros con su indiferencia y son avasallados, o lo ejer- cen disintiendo, criticando, proponiendo e imponiendo.

    (Chihu,1999) recuerda que en La Verdad y las Formas Jurídicas, Foucault muestra variedad de poderes y sus meca- nismos diferenciándolos de sub-poderes microscópicos, que funcionan lejos del poder político y cerca a la colectividad. El poder fusiona política y lenguaje cuyos discursos de verdad están vinculados. Por el lenguaje, el poder cobra interés al reducir resultados innecesarios y/o negati- vos, que obstaculizan procesos colectivos incluyendo los universitarios.


    Si bien el conflicto puede ser Socio- económico, socio cultural o socio-político; según (Angarita, 2004) para comprenderlo debe mirarse su desarrollo histórico. (Fló- rez y Cerón 2006) citando a Wieviorka recuerdan que la violencia muestra más la imposibilidad de un conflicto, que su ne- cesario desencadenamiento en acciones explícitas de una relación desigual entre dos partes opuestas en un mismo esce- nario. Violencia y conflicto se diferencian: la primera es una forma de enfrentar al segundo, donde no hay acuerdo en las metas o la distribución de recursos mate- riales o simbólicos.

    Por la palabra puede ejercerse vio- lencia, definida como empleo de fuerza contra otro u otros de acuerdo al contexto histórico-cultural (Michaud, 2002); cuando el diálogo termina inicia el conflicto, fruto de experiencias que problematizan la normal convivencia y que no termina con los actos, sino que genera respuestas violentas, que las diversas sociedades han buscado siempre neutralizar(Castrillón, 2001). En este sentido la agresión sería la materialización o producto de la violencia

    Desde la sociología (Bourdieu, 1999) se describe con el término violencia sim- bólica sus formas no ejercidas por fuerza física, cobijando violencias invisibles fundamentadas en inclinaciones hacia la agresividad y la hostilidad no manifesta- das o satisfechas directamente. La violen- cia Colombiana podría nacer de modelos consumistas, de dinero fácil, de conflictos armados o políticos que promueven la descomposición o violencia social; más allá de desesperadas estrategias de so- brevivencia se busca reafirmar la identidad individual y colectiva en ambientes que tras décadas de violencia han transfor- mando la cotidianidad dejando ver como normal lo escandaloso y reprobable de un secuestro, asesinato o masacre. Se en- tiende entonces la necesidad de abordar la violencia que se vive en la universidad, real, efectiva y sutil, que se muestra en grafitis, baños, discriminaciones, etc.


    Debe recordarse con Kant que las sociedades nunca son puro acuerdo o discordia, sino su balance; la universidad debe fomentar intercambios que superen los conflictos propios entre diferentes mo- delos, métodos de investigación, campos de saber, facultades, grupos de trabaja- dores, profesores o estudiantes. Bandura 1977 relacionó la violencia universitaria con la influencia negativa de los medios de comunicación, el desempleo de sus estudiantes más jóvenes, la pobreza y las motivaciones de los colectivos que se encuentran en esta dinámica de educar y ser educados; más que una responsabili- dad, es una prueba: la del aprendizaje de la ceguera y su reconocimiento.

  6. Metodología


    Ésta es una investigación mixta, que apoyándose en información cuantitativa en forma de variables, la contextualiza desde el enfoque cualitativo y matiza su análisis desde una perspectiva herme- néutica

    La información que se recolectó y ana- lizó fue de orden cualitativo y cuantitativo, conformando las variables de estudio; de esta manera la investigación se ajustó a un enfoque Cualitativo – Cuantitativo, de tipo descriptivo en el que se tomo como punto de referencia una muestra probabilística. El muestreo fue aleatorio simple.

    Esta investigación generaliza y objeti- va los resultados a través de su muestra probabilística, y determinar la fuerza de asociación o relación entre algunas de sus variables. Los procedimientos utilizados en los muestreos y controles fueron realizados tras obtención de con- sentimiento informado y en ningún caso se obtuvo información con violación a normas legales.

  7. Población y muestra


    Se aplicaron modelos de encuesta a diferentes protagonistas de la comuni- dad Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid que en la actualidad cuenta

    con un total de 13.768 estudiantes, 131 docentes Vinculados y 1110 docentes de cátedra además de sus 342 emplea- dos, para un total poblacional de 15.351 personas. La muestra escogida fue de 381 personas.

  8. Información recopilada


    Se muestran en los siguientes gráficos la información recogida para esta inves- tigación:

    El gráfico 1 muestra las formas en que la violencia afectar el normal desarrollo académico o la convivencia en la comu- nidad de PCJIC. Se trata de la pregunta

    #11 que obligó a una disminución de encuestados donde 270 personas con- testaron que no experimentaban violencia reduciéndose su número a 111.

    Al Calificar las diversas manifestacio- nes en el PCJIC la encuesta arrojó estos datos:


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    Gráfico 1. Calificación de las violencias


    En el gráfico 2 se muestra la manera como los encuestados, calificaron su experiencia de violencia en el PCJIC. Se midieron las violencias diferencian- do entre verbal, no verbal y escrita, donde la primera es la más utilizada y con ventaja.

    El gráfico 3 muestra las maneras de presentarse la violencia en PCJIC y con- firma el uso de lo verbal para expresar violencia,


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    Gráfico 2. ¿Cómo percibe las manifestaciones

    de violencia en el PCJIC?


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    Gráfico 3. Las formas en que se presenta la

    violencia en el PCJIC


    El siguiente gráfico habla de los esce- narios donde mayormente se presentan las manifestaciones de violencia. Cerca de la tercera parte de los encuestados la percibe en la universidad.


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    Gráfico 4. Lugares donde se presenta la vio- lencia con mayor frecuencia


    La imagen siguiente muestra la manera como los entrevistados calificaron el gra- do de violencia que generan los diversos estamentos sociales del PCJIC y cómo les afecta.


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    Gráfico 5. Valoración del grado de violencia

    por estamentos


    Este importante gráfico muestra la ma- nera como los diversos estamentos califi- can su experiencia de violencia al interior del Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid, siendo uno el menor grado y 5 el mayor grado de violencia. Se presentan las lecturas más relevantes.

    Los estamentos calificados en el máxi- mo grado de violencia fueron los estudian- tes y el sindicato de empleados; en cada categoría el 12% de los 111 encuestados los calificaron como los mayores genera- dores de violencia, seguidos pero no tan de cerca por la organización estudiantil con un 7%; además, los estudiantes concretamente son calificados por 21 per- sonas como los más violentos en el nivel 4 y les sigue la organización estudiantil.

    Los directivos y no directivos junto a la Asociación de docentes fueron calificados con el nivel más bajo de violencia, seguidos de la Asociación de Docentes y el Sindicato de Empleados; en contraste los docentes fueron ubicados en el segundo lugar de los más violentos después de . Nótese la franja anaranjada que pertenece al nivel 4 de violencia en la barra de docentes. Hubo pocos encuestados que pensaran que los


    docentes, su Asociación y personal no di- rectivo ejercieran altos grados de violencia.

  9. Hallazgos


      1. Lenguajes de la administración

        Siguiendo la información que da el personal administrativo, visto como uno de los menos violentos, entre los lengua- jes que contribuyen a su generación de violencia en el PCJIC, la mitad de ellos dice que la violencia es provocada por los demás y por un motivo específico; esto puede relacionarse con lo encontrado en el informe de los religiosos quienes dicen que se da un alto nivel de altercado en el entorno laboral y que consideran cotidiana la violencia, especialmente con docentes y un poco menos con directivos. El 25% de este personal administrativo informa de amenazas verbales y presión psicológica. Se exponen casos de abuso de autoridad aunque en un entorno de violencia media, traducida, sin excluir casos en que se dan presiones y problemas afectivo sexuales, tal como informa el personal de capellanía.

      2. Lenguajes académicos

        Los lenguajes del personal docente y dicente que favorecen la violencia uni- versitaria están filtrados por el hecho de que apenas una décima de sus educa- dores trabaja temporalmente mientras el resto no participa en el diario trajinar de esta comunidad; probablemente su poca filiación les exime de involucrarse en di- námicas violentas más cotidianas, por lo que los demás colectivos los perciben tan pacíficos como la asociación de docentes, y el personal administrativo No obstante reciben eventuales amenazas y presión de tipo psicológica y física. Probablemente son vistos como carentes de identidad profesional y ética, y ante un conflicto con los alumnos, no admiten su gravedad, lo cual causa eventos de violencia simbólica.

        Por su parte los estudiantes, presentan individualmente maltrato familiar y adiccio- nes diversas; La comunidad en general califica a los grupos de estudiantes y

        sindicatos de empleados como los ma- yores generadores de violencia y, que los primeros pelean por territorios y afectos que eventualmente deben defender de un rival. Desde el sentir estudiantil, la poca atención administrativa les hace creer que sus derechos son vulnerados, lo que genera en ellos actos violentos que inclu- yen manifestaciones masivas, violencias verbales y radicalismo ideológico.

      3. Lenguajes en la comunidad politécnica

    En este grupo prevalecieron en la muestra, participantes jóvenes de estratos I, 2 y 3 de sexo masculino con edades comprendidas entre los 15 y los 24 años. Fueron ellos quienes definieron la violen- cia como provocada y cotidiana. Cerca de

    30 entrevistados en el grupo final y que representan una tercera parte del total aceptaron que su realidad era violenta, hecho confirmado por la capellanía de las universidades

    El personal de servicios informó también niveles considerables de presión psicológi- ca y problemas en la adaptabilidad social cultural y económica, junto a problemas familiares, abusos sexuales, variables en identidad sexual y dudas religiosas. Más de la mitad admitió ser violento, principalmente verbal con su entorno o pareja, mientras El 20% de los participantes informa de violencia auto infligida por problemas emo- cionales y psicológicos.

    Finalmente los gestos agresivos que no pasan por la palabra hablada superan los verbales siendo la mayor manifestación de violencia al interior de la comunidad.

  10. Conclusiones


    El fenómeno de la violencia está pre- sente en las tres sedes universitarias evaluadas aunque presentando lenguajes más soterrados. Los hallazgos evidencian, violencias invisibles presentes en sus instancias universitarias, fruto de factores sociales, políticos, culturales, humanos y religiosos; esto hechos son llamados


    violencias simbólicas (Bourdieu, 1999) o formas no ejercidas por fuerza física, pre- sente en grafitis, problemas psicológicos, gestos, insultos, e-mails, gestos agresivos que utilizando en ocasiones el canal de la palabra, lo superan enormemente.

    Este estudio relaciona estrechamente las teorías que alimentaron la investigación sobre el tema del abuso de autoridad, es- pecialmente por personal directivo a través de palabras y presión psicológica. Según (Chihu,1999) la teoría de Foucault que propone otra variedad de poderes con me- canismos diferentes al político, y cercanos a la colectividad, se evidencia en que más de la mitad de los entrevistados admitió ser violento. Personal socioeducativo asegura que los estudiantes reaccionan violenta- mente porque normalmente sus peticiones no son escuchadas ni cumplidas por las autoridades universitarias; razón hubo al afirmarse que el conflicto se inicia cuando el diálogo termina (Michaud, 2002).

    Si bien la formación académica fortale- ce la disminución de la agresión física, la violencia verbal y la simbólica aparecen entre los grupos dificultando la conviven- cia y el respeto a la diversidad. Aunque la población calificó medio su nivel de violencia, la reconoció principalmente verbal y expresada en gestos agresivos, insultos, escritos en los baños, correos electrónicos, etc. Lo que señala dónde se encuentran la mayoría de violencias microscópicas de esta comunidad.

    Bandura es citado para recor- dar que la violencia universitaria está influenciada negativamente por medios de comunicación cuando promocionan el consumismo y el dinero fácil, pero también por una realidad de pobreza (Sánchez, 2007), la misma que muestra el gráfico de estratos sociales a los que pertenecen la mayoría de los entrevistados. Al admitir que el desempleo estudiantil influye en la violencia, responsabilizando el fracaso de estrategias anti-violencia en espacios educativos, al bajo nivel de filiación y a la desmotivación de los educadores, dado que la mayoría no está vinculada labo-

    ralmente a la universidad impidiéndole participar en sus dinámicas colectivas.

    L o s s u b - p o d e r e s m i c r o s c ó p i c o s Foucaultianos se personifican en los escenarios de enfrentamiento estudiantil, su posicionamiento ideológico y actividad proselitista, cobijando temas como orien- tación sexual, credo religioso, etc.

  11. Recomendaciones

Siguiendo en esta línea, debe afirmarse que es necesario mirar el origen y desarrollo histórico de todos estos hallazgos (Angarita, 2004), pues en realidad se ha tenido acceso sólo a los productos actuales de la violencia en la PCJIC, mas no su retrospectiva.

Si bien como factor protector ya se han establecido conversatorios en los que personal de rectoría dialoga con estudian- tes desde una propuesta liderada por la Dirección de Bienestar Universitario, las evidencias muestran que este mecanismo debe ser evaluado y habrá que garantizar su frecuencia; en este sentido es urgente crear mecanismos de comunicación entre los diferentes protagonistas universitarios.

Los trabajos investigativos deben in- centivar la alerta ante diversas formas de normalización y domesticación de la violencia universitaria, empleadas común- mente por los estamentos burocráticos y que a la larga generan una especie de atemporalidad de la violencia universitaria.

Deben fortalecerse los saberes sobre violencia subjetiva y estructural; profundi- zar en el tema de la violencia más allá de la guerra, y afianzar esto con una práctica coherente con los procesos reales de las universidades.

Sería conveniente seguir priorizando políticas que mejoren la convivencia armónica de las comunidades universi- tarias, pero ya no como aplicación de un programa externo, sino desde sus reales necesidades de convivencia fruto de una lectura minuciosa.

Los cambios ideales al interior de las universidades deben estar reflejados en el bienestar real de sus habitantes; urgen


políticas que garanticen la vida digna y el sustento sin premuras para todos. Es importante prestar especial atención a los lideres universitarios, sus colectivos y objetivos, promover un espíritu de trabajo colaborativo a su interior.

Fortalecer los procesos democráticos al interior de la universidad, facilitando la participación de directivos, empleados, educadores y estudiantes, así como per- sonal administrativo en una dinámica de participación real y efectiva.

Fortalecer el colectivo universitario en espacios más colaborativos mejora sus iniciativas y les ayuda a avanzar hacia la construcción de una comunidad menos violenta que reconoce, maneja y soluciona democráticamente sus conflictos.

El primer paso para solucionar un problema es reconocer su existencia y entender qué lo origina, este esfuerzo académico es un aporte en la búsqueda de soluciones a las realidades concretas de violencia universitaria.


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