Divagaciones educativas en torno a “Umbrales de indolencia. Educación sombría y justicia indiferente1


luiS FernAnDo vAlero igleSiAS2


Resumen


El presente trabajo es una reflexión sobre la obra “Umbrales de indolencia. Educación sombría y justicia indiferente” del pensador colombiano Miguel Alberto González González. En el libro, como no, se reflejan las proyec- ciones socioeducativas que su lectura ha provocado y proyecta en línea con la reflexión del autor de “Umbrales...” la necesidad de un cambio en el proyecto educativo de Ibero América por abrirse camino en esta sociedad en donde el conocimiento es clave y la educación es la única vía segura para que el futuro se construya sobre cimientos válidos y seguros, que estamos ya en la sociedad del conocimiento.

Umbrales es un llamado de esperanza, umbrales es un llamado a la co- munidad educativa, umbrales es un llamado a la justicia, umbrales es un llamado de humanidad para despertar, para salir del letargo en que nos hemos sumido, los europeos creyendo que podemos dominar al antojo y los latinoamericanos por no reconocer que su proceso de liberación aún no se ha dado, aún está en proceso.

Palabras claves. Umbrales, educación, historia, realidad, justicia, liberación, responsabilidad, camino, esperanza.


Educative ramblings about “Thresholds of indolence.

Education bleak and indifferent justice” Abstract

The present work is a reflection on the work “Thresholds of sloth. Shaded

education and indifferent justice” of Colombian thinker Miguel Alberto González González. In the book one reflects the projections social educa- tion that his reading has provoked and projects on line with the reflection of the author of “ Thresholds ... “ the need of a change in the Iberian’s educational project America for way be opening in this company where the knowledge is key and the education is the only sure route in order that the


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  1. Recibido: octubre 15 del 2010. Aceptado: Noviembre 30 del 2010.

  2. Luis Fernando Valero. Nacionalidad: España. Doctor en educación. Fue Director de Proyección Social de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, UCA. San Salvador. El Salvador, en los años setenta. Colaboró con Monseñor Arnulfo Romero Galdamez dirigiendo una Escuela de Formación Coo- perativa; teniendo que salir pro amenazas de El Salvador, retornó a España para ser profesor titular en el Departamento de Pedagogía de la Universidad Pública Rovira i Virgili de Tarragona.


future is constructed on valid and sure foundations, that we are already in the company of the knowledge.

Thresholds is a call of hope, threshold is a call to the educational community, threshold is a call for justice, threshold is a call of humanity to wake up, get out of the lethargy in which we have sunk, the Europeans believe that we can dominate everything and the American craving for not recognizing that the process of release has not yet been given, is still in process. Keywords. Thresholds, education, history, reality, justice, freedom, respon- sibility, road, hope.


Divagando en el umbral de la justicia y las sombras

de la educación


Dar una mirada desde Europa a un texto de un pensador latinoamericano no es usual como debiera serlo por lo que ese continente representa para Europa y en especial para España. La obra de Miguel Alberto González González comienza de este tenor: “Umbrales de indolencia son unos pasajes venidos de la investi- gación que se adelanta en las Maestrías Educación-Docencia y Educación desde la Diversidad de la Universidad de Manizales, Colombia: Lenguajes del poder. Desde varios ángulos, pero centrados en ciertas gramáticas del poder, se vienen indagando los lenguajes del continente que acaecen del Río Grande hacia el sur, pero que, en muchos casos, no son lenguajes propios sino formalizados desde lo que ciertos im- perios dictan, imperios del dinero, imperios militares, imperios de las modas, imperios religiosos, imperios teóricos, imperios de las comunicaciones, o imperios de la palabra, porque la globalización se volvió una suerte de imperio, entendido el imperio como aquel reinado donde nada ni nadie queda sin vigilar dentro de su territorio y sabemos que en este siglo XXI nada aparece como casual, puesto que existe un entramado de intereses, de vigilancias donde los lenguajes del poder se imponen por sobre cualquier historia, ética, estética o jurídica. En el caso de Latinoamérica subsisten unos lenguajes del poder que han hecho creer que existió un momento


en el cual se conquistó la libertad ¿Será cierto? Para colmo, se hacen celebraciones político-militares que hasta hacen pensar que Latinoamérica es libre, pero al dar una mirada a la justicia y a la educación quedan muchas dudas ¿Qué entenderán la justicia y la educación por libertad?”. Ver a tal efecto Valero&Brunet, 1998.

En este momento que vivimos en donde se celebra el Bicentenario de las Indepen- dencias, que llevará unos años su inicio lo marcó Haití 2004, y durante este 2010 se ha acentuado el discurso por coincidir con otras efemérides que se extienden por el decenio, Venezuela. 19 de abril de 1810- 2010, 5 de julio de 1811-2011; Congreso de Angostura, formación de La Gran Co- lombia (1819-2019), (Carabobo: 1821-

2021), (Ayacucho: 1824-2024), la declara- ción de la doctrina imperialista de Monroe “América para los americanos”(1823), El Congreso de Panamá (1826-2026) y la derrota parcial del bolivarianismo por el imperialismo norteamericano con la disolución de la Gran Colombia (1830) y la complicidad de las élites criollas. Es bueno que nos acerquemos a su lectura y nos contamos concerní idos.

Cuando estoy enfrascado con los di- mes y diretes de esta realidad sorda de Ibero América me asalta la impresionante sorpresa de que se le concede el Premio Nóbel de Literatura nada menos que a Mario Vargas Llosa, diera la impresión que la Academia Sueca se quiere unir a los fastos de este Bicentenario y que me- jor recompensa que darle el Premio a un escritor que se ha distinguido, dicho por


la propia academia: “por su cartografía de las estructuras del poder y sus mordaces imágenes sobre la resistencia, la revuelta y la derrota individual”.

El mismo tema del que trata “Umbrales de indolencia” por ello creemos que nos permite analizar la obra y la realidad his- tórica de íbero América, en una dimensión que creemos más justa, más ecuánime tal y para ello citare al actual Nóbel .de literatura en una conferencia que dio en Barcelona, en octubre del 2008 con el tí- tulo “Sueño y realidad de América Latina” en donde demostraba que los europeos tienden a proyectar en América sus sue- ños de ficción, sus visiones religiosas y su propia mitología, heredera de Grecia y Roma, pues en el fondo el continente americano no es lo que es en sí sino la realidad de sus deseos y sus fantasías;

¿qué es sino la certeza de Colón de creer tener delante de sus ojos?, no una tierra desconocida sino la India, la China, aquel mundo de sedas y telas maravillosas con las que comerciar. Por ello escribió el Al- mirante en su diario sobre aquellas tierras que “había hombres de un ojo y otros con hocicos de perros comían a los hombres y que en tomando uno lo degollaban y le bebían la sangre y le cortaban su natura”

Quizás este origen primero de su des- cubrimiento ha marcado le desarrollo de su historia y una prueba de ello es que su realidad siempre ha sido mágica, que otra cosa sino es describir la realidad pero alterada o quizás es tan dura que el propio ser se resiste a narrarla, ya que Miguel Alberto se cuestiona: ¿Qué es lo concre- to para Latinoamérica? Los problemas sociales, los campesinos violentados, los niños muriendo de hambre, la corrupción, el maltrato a la mujer, la educación mal li- brada, la desaparición forzada o la justicia doblegada; los clubes de altas socieda- des, los cruceros e islas lujuriosas son la realidad para una minoría, tal vez, para un grupo que aprendió a ser sordo frente a las carencias de sus coterráneos; un grupo social que no acude a los recuerdos para no apestar la tranquilidad.

Ello es consecuencia de esa fantasiosa realidad de los españoles encarnada en el deseo de agarrar algo de sus fabu- losas riquezas proyectaba en aquellos humildes campesinos de Extremadura, Castilla, la mayoría analfabetos senti- mientos contradictorios y ambiguos de una relación de amor/odio hacia el pai- saje que veían. Ya que ellos venían de este otro paisaje.


“Esa España inferior que ora y bosteza, vieja y tahúr, zaragatera y triste;

esa España inferior que ora y embiste cuando se digna usar de la cabeza, aún tendrá luengo parto de varones amantes de sagradas tradiciones

y, de sagradas formas y maneras; florecerán las barbas apostólicas y otras calvas en otras calaveras brillarán, venerables y católicas.”


Los españoles que hemos vivido lar- gos años en Hispanoamérica, incluso nos hemos nacionalizado en alguno de sus países y nuestros hijos han nacido en esas tierras hemos percibido que en demasiadas ocasiones hemos tenido que reaccionar con el corazón partido. Que diría el cantautor Alejandro Sanz:

“Ya lo sé, que corazón que no ve, Es corazón que no siente,

El corazón que te miente amor.

Pero, sabes que en lo más profundo de mi alma,

Sigue aquel dolor por creer en ti,

¿qué fue de la ilusión y de lo bello que es vivir?”


Mario Vargas Llosa, peruano de na- cimiento, actualmente con pasaporte español, le ha permitido decir que él es peruano pero que sabe que sin España, sin la acogida de España y algunas de sus gentes él no sería lo que es.

Diera la impresión que en las relaciones de los españoles con ibero América siem- pre ha existido una dualidad encontrada de sentimientos, esa ha sido una de las


constantes de su propia historia, Machado una vez más lo advierte

“Españolito que vienes al mundo te guarde Dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón”


Esta dualidad de sentimientos la he- mos proyectado en la intrahistoria de ese continente. Vargas Llosa ha exclamado que desde su peruanidad, el sabe que sin la ayuda de Carlos Barral y Carmen Balcells, catalanes, él no habría llegado donde está. Esta declaración de bonho- mía, de reconocer las cosas, no todos la comparten, en ocasiones hay una tensión de contrarios, algunos reniegan de su pro- pia historia en este Bicentenario, qué son sino las declaraciones de Hugo Chávez cuando dice:”Hay quienes pretenden esconder la masacre. Ya nombraron una comisión para conmemorar el bicentena- rio. ¿Europa tiene algo que conmemorar de la independencia?”

Este mundo cainita, estos sentimientos, en demasiadas ocasiones, no son más que expresión de una corriente subterrá- nea que hay en España e Íbero América de incomprensión hacia ambos mundos, los unos se enquistan en afirmar que Es- paña aniquiló las culturas autóctonas in- dígenas olvidando que es imposible hacer ucronía y aplicar paradigmas de análisis contemporáneos a siglos anteriores, y los otros se encajonan en sus cuarteles de invierno de la grandeza imperial y de lo bien que hizo España en aquellas tierras ofreciéndoles la modernidad a los indígenas, desde su lengua a su religión con todo lo que ello implica de cultura y avance en aquellos momentos..

Los unos siguen insistiendo en que España dejó un erial en su conquista y los otros argumentan que erial fue el que dejaron otros países imperiales que ma- sacraron a sus indígenas por doquier y a estas alturas de la historia esos pueblos siguen sin salir hacia la modernidad, mien- tras, los españoles criollos se pusieron al

frente para gritar independencia y caminar estas tierras hacia la modernidad, llegan- do algunas de ellas antes de celebrar el siglo de su independencia a ser la tercera nación más rica del mundo, que luego sus gobiernos “nacionalistas, populistas y re- volucionarios” le hayan llevado a la ruina, es otro cantar; y esa precisamente la can- ción de ibero América que unas naciones siguen hundidas, otras se han hundido y otras trabajan, en estos momentos, por llegar al primer escalón del mundo.

Por ello ante esta realidad Miguel Alber- to nos señala: “Líderes políticos, golpes militares y movimientos obreros ofrecieron un absoluto cambio, una mejoría de las condiciones sociales de comunidades abandonadas, pero dichas promesas no superaron el furor del anuncio; los dirigen- tes no se colocaron ante la realidad sino que se aprovecharon de una realidad para sus propósitos”.

No es fácil mantenerse ecuánime en esta disputa, por ello libros como el escri- to por Miguel “Umbrales de indolencia” permiten poder hacer un análisis sincero y poder desde el amor, el cariño, el respeto y la sinceridad aportar el granito de arena que cada día requiere la construcción de un mundo mejor en estas tierras ibero- americanas.

Mirándolo desde esa perspectiva me recuerda la vida que llevó Lope de Agui- rre, apodado el loco, él se denominaba El Peregrino y en ocasiones El Tirano... Con- quistador de esas tierras precisamente del Perú, tierra de Mario Vargas, buscador de la ciudad utópica de El Dorado que se pasó de ser un leal soldado de la Corona espa- ñola a estar enfrente de Felipe II, escribién- dole «Estando tu padre y tú en los reinos de Castilla sin ninguna zozobra, te han dado tus vasallos, a costa de su sangre y hacien- da, tantos reinos y señoríos como en estas partes tienes. Mira que no se puede llevar con título de rey justo ningún interés en estas tierras donde no aventuraste nada». Curiosamente el Libertador por excelencia “Simón Bolívar” dijo de esa carta que era


la primera declaración de independencia americana. Pero lo que subyace en la carta es el amor a esa tierra y el ansia de libertad que impregna al que en ella la vive.

Ese deslumbramiento que proyectaba en los españoles bien lo señaló Bernal Díaz del Castillo, cuando describe lo que vieron al pisar por primera vez la capital azteca en su “Verdadera historia de la Conquista de la Nueva España: “que pa- recía a las cosas de encantamiento que cuentan en el libro de Amadis”

Ese corazón partido que mantienen muchos con Hispanoamérica es preci- samente el que define al libro de Miguel.

Nadie pude dudar de que en “Umbrales de indolencia” se definan y se afirman situaciones muy lamentables del vivir y el hacer de y en íbero América. “Como si lo antes descrito no fuese terrible, se perfilan otras amenazas bien dramáticas: las sombras de unos presidentes que buscan perpetuarse en el poder; la co- rrupción sin aparente control; la pobreza en estampida; el narcotráfico y sus éticas del atajo; el asesinato indiscriminado y la inconsciencia ambiental muestran un panorama poco alentador”

Precisamente son esas lacras las que nos tiene que alentar para no cejar en el empeño y por ello los intelectuales, los docentes, los educadores debemos más que nunca arrimar el hombro como señala Miguel Alberto “pero ahí es donde debe un intelectual, así entiendo a los docen- tes, insertarse subjetiva y colectivamente para creer que es posible intervenir estos procesos, que la educación aún sigue siendo la reserva moral de la sociedad para afrontar, de una manera decidida y constante, estas realidades casi apocalíp- ticas del continente”.

Conviene no olvidar que en la propia Ibero América, un pedagogo marcó la salida para la redención y a pesar de que el pueblo, los excluidos de la educación sí lo quieren y lo respetan, porque saben que los libera, las élites, lo citan, pero no lo aplican, él es Paulo Freire.

No podemos negar que Paulo Freire es símbolo de contradicción, como tantas cosas en estas tierras hispanoamericanas, Paulo es amado y odiado a partes iguales y también desiguales, quien esto escribe, por usar el método de Freire tuvo que salir de esa tierra, pues no era de recibo que los campesinos salvadoreños apren- dieran a leer y escribir, semejante herejía merecía la muerte y buena prueba de ello son los nombres de Rutilio, Oscar Arnulfo, Ignacio, Nacho, Segundo, Amando, Celso, Roberto....

Freire demonizado y canonizado por la derecha e izquierda, citado hasta la saciedad por toda clase de intelectuales bien intencionados y por los malosos, se ha abusado de sus escritos sacándolos de contexto, no deja de ser curioso, que hasta que las universidades norteamericanas no le dieron su “nihil obstat”, la academia oficial universitaria iberoamericana no en- tró de lleno a considerar a Paulo Freire un pedagogo de categoría mundial, antes no dejaba de ser un pedagogo brasileño que hacia una labor interesante en las comu- nidades de base brasileñas, pero guste o no, hoy pocos se atreven a decir que <Pe- dagogía del Oprimido> es un libro menor.

Freire ha señalado claramente cosas en las que Miguel Alberto ha bebido “el problema esencial en América Latina es el de la dominación política, económica y cultural”. Y que es esencial trabajar codo con codo”A quienes estiman posible la utopía de una educación solidaria y de una justicia digna. A quienes piensan lo opues- to, también merecen esta dedicatoria”.

Ya Borges escribió: “Nadie es la patria. Ni siquiera el jinete que, alto en el alba de una plaza desierta, rige un corcel de bronce por el tiempo…” (Oda escrita en 1966). Umbrales de indolencia nos quiere recordar que la patria no vale la pena, que la patria es una invención para seguir jodiendo a los de siempre, a los desposeídos, siendo esa una historia de Latinoamérica, pero tal vez, no exclusivo de ese continente.


Es el pueblo iberoamericano el que realmente conforma la esencia, es ese mestizaje que extendido, respetando, como no podía ser de otra forma, a las comunidades indígenas existentes, en donde la esencia no es la colectividad sino la individualidad de las personas en su busca personal por un mundo mejor, y hay que aceptar aun que a veces cueste que el proceso evolutivo del ser humano hace que cada vez más éste vaya soltando lastre y sea menos proclive a rendir pleitesía a los dioses, a los símbolos, a las patrias y demás parafernalias, ello no quiere decir en absoluto que no se crea en los dioses, no se respeten los símbolos y no se acepten las patrias, quizás lo que esta ocurriendo y más en esta sociedad global es que está habiendo un cambio en el proceso de asunción de valores de una nueva óptica, no es casualidad que por primera vez en la historia de la humanidad, la tecnología que el ser humano produce escape al control de la mano y que esa tecnología inventaba por la persona humana haga que sin ella el ser humano deje de avanzar; no es dejar libres a su albur a los <Hal 9000>, de “2001 Una Odisea en el espacio” de Stanley Kubrick, pero también no es menos verdad que sin los “Hales” hoy el mundo no sería como es y eso es producto del propio ser humano y ello obliga a entender, que estamos en una nueva fase de la sociedad que hoy es global, es cibernética, es tecnológica pero también es humana, humanística y poética.

Por ello como señala Miguel “ahí es donde debe un intelectual, así entiendo a los docentes, insertarse subjetiva y colectivamente para creer que es posible intervenir estos procesos, que la educa- ción aún sigue siendo la reserva moral de la sociedad para afrontar, de una manera decidida y constante, estas realidades casi apocalípticas del continente”.

Todo esto que estamos comentando no es sencillo, y en bastantes momentos his- tóricos, nos hemos equivocado, sino como se explica que España que en el siglo XVI y es bueno recordar que: “los dominios del rey de España en América son de mayor

extensión que las vastas regiones que la Gran Bretaña o la Turquía poseen en Asia”. Este dato señalado a principios del siglo XIX por el sabio alemán Alejandro de Humboldt en su ensayo sobre la Nueva España se deterioró pavorosamente en las dos décadas siguientes: para que en 1825 al rey de España no le quedaran por aquellas latitudes americanas mas que un par de islas en el Caribe. Cómo ha sido posible que países como Argentina que de ser el tercer país más rico del mundo a principios del siglo XX a finales de él tuviera una debacle como la que tuvo y que poéticamente se le llamo “el corralito” o países como Uruguay con unos niveles de excelencia en educación en el final del tercio primero del siglo XX llegara a tener los problemas como los que ha tenido a finales de ese siglo.

Por ello debemos pensar como se señala en Umbrales de indolencia” “Al avanzar en los cuestionamientos: ¿Qué significaría colocarse ante la realidad?,

¿cómo se hace esto en la práctica, en la vida cotidiana?; y, ¿bajo qué condiciones esto es posible?, las respuestas tampoco son sencillas, pero se pueden columbrar alternativas, puesto que si logra diagnos- ticarse la realidad, se podrán identificar aquellas que amenazaron y amenazan a los desposeídos, al menos, existe un camino transitado, sabemos que, a veces, existe un sobre diagnóstico, pero ello no implica que se deban aceptar las realida- des como si fuesen destinos manifiestos e invariables a ciertas fuerzas entrópicas. En efecto, colocarse ante la realidad es trascender las demarcaciones, es asom- brarse ante las violaciones, no creer inmodificable los destinos que imponen el poder y, cuando sea posible, buscar sus puntos menos fuertes para debilitarlos, para correr los límites de sus dictaduras.”

Hay que aceptar y divulgar y llevar a todos los lugares de estas tierras ibe- roamericanas lo que se afirma por el autor de Umbrales “Todo este panorama desolador lo resuelve Freinet “No es con hombres arrodillados como levantaremos


una democracia”: Lo anterior bien explica el por qué las democracias latinoamerica- nas siguen sin levantarse y conminan a la educación en akairós. No sea que el arro- dillado le guste ver arrodillados a los otros tras de sí, aunque por lo visto así parece, para mayor desgracia del continente”.

Una sociedad moderna está formada por ciudadanos libres, iguales, diversos y diferentes pero capaces de ser solida- rios con el otro en el uso personal de los talentos de cada uno que la naturaleza le ha dado y lo social ha ayudado a realizar. El ciudadano libre supera la tribu y la co- muna y se adhiere libremente al otro sin afán gregario ni depender del otro para ser, no es bueno para estas tierras que cíclicamente se caiga en el populismo que solo extiende la mano para recibir, mientras el líder da generoso los bienes que pertenecen a todos, pero que él usa torticeramente para exaltar a unos contra otros. Ver Valero&Brunet. 2000.

Los europeos en ocasiones hacen un juego perverso creyendo que la exalta- ción de esos personajes libertadores son la esencia de lo mejor de estas tierras, a estas alturas de la evolución histórica bien se ve que eso no es así., ya en 1967 se escribió un librito por un filósofo social francés, Régis Debray que anduvo en la aventura del Che que llevaba por título “Revolución en la revolución” en qué han quedado la realización de aquellas líneas. Es curioso que aun haya europeos que se empecinan en ver en íbero América ese El Dorado social que ellos son incapaces de crear en sus propias tierras. Así mismo conviene recordar que la denominación Latinoamérica o América latina viene a ser el deseo de franceses e italianos de querer entrar, ya muy tarde, en la construcción de la herencia profunda que dejo la península Ibérica en estas tierras a través de dos naciones España y Portugal. Quizás se haya impuesto el nombre pero la realidad demasiados saben cuál es.

Cierto, y a fuer de ser sinceros, así mismo en Íbero América se han dejado

arrastrar por ese entusiasmo antropoló- gico y en ocasiones se hacen excesivas mistificaciones ideológicas o religiosas en donde se confunde chinche con pulga o churras con merinas, que se diría en España. Ya eso pasó en el primer país en donde se dio el primer grito de libertad, Haití, y ya vemos como está ese país en donde lo real y lo irreal, desde el vudú al baile africano ha impedido poder avan- zar al país, que en un momento marco el hito de la historia quizás por ello García Márquez en su “El general en su laberinto” pone en boca de Bolívar aquello de: “La vaina es que dejamos de ser españoles y luego hemos ido de aquí para allá, en países que cambian tanto de nombres y de gobiernos de un día para otro, que ya no sabemos ni de dónde carajo somos”.

Quizás ya es momento como <Umbrales de indolencia> lo señala que seamos ca- paces de entender y ya recalcó Alexis de Toqueville en “La democracia en América” que las mismas instituciones y las mismas leyes vivenciadas podían producir efectos divergentes en dos contextos culturales ya que se pueden copiar las leyes pero no el espíritu que las impulsa ni las sociedad que las encarna. En demasiadas ocasione ibero América se ha limitado a copiar, a transplantar ideologías y pocas veces las ha recreado como ya señaló José Carlos Mariátegui: “uno de los escasísimos mar- xistas latinoamericanos que no se limitó a repetir como un ventrílocuo a los marxistas europeos en cuyas paginas se formó, sino que utilizo aquellas lecciones para hacer una análisis original” Vargas Llosa, 2008.

Habrá que hacer realidad la utopía de ese mundo proyectado por los europeos, habrá quien crea que el librote Miguel Al- berto** es una utopía más que debe unirse a las de San Agustín, Blake, Milton, Moro, Campanella, Huxley, Orwell.

Paul Ricoeur en “Ideología y utopía” sostiene claramente que utopía e ideolo- gía están relacionadas en su fuero más interno con la imaginación social que se enraíza en la política del día a día.


Para muchos educar en libertad, para la libertad y para la democracia, enseñar a leer y escribir al que no sabe es una utopía en Hispanoamérica que se paga con, el destierro, el exilio, la persecución y la muerte, como les ha ocurrido a tantos educadores iberoamericanos. Por ello este libro es un aldabonazo más a esa utopía que debe dejar de serlo. Y para ello la educación como se señala en todo el debe ser prioritaria

Como ha señalado Gustavo E. Fisch- man: “Desde su publicación, Pedagogía del Oprimido (PO) ha generado un debate vigoroso, no sólo sobre el contenido y la orientación de la obra de Freire, sino tam- bién sobre cómo entender sus ideas. Joe Kincheloe, entre varios autores (Glass, 2001; McCowan, 2006), sostiene que Siempre ha habido un proceso de domes- ticación en el uso de PO, un proceso que se expresa en los esfuerzos antagónicos de “leer” Freire para alcanzar los objetivos y, el currículo de la pedagogía crítica. En un extremo profesores intentan despolitizar la obra de Freire de manera que resulta sim- plemente una amalgama de proyectos para el aula dirigidos por alumnos. En el otro extremo del continuum, algunos profesores han puesto de relieve las dimensiones po- líticas de Freire, pero ignorando el riguroso trabajo académico que propuso. Estos últimos esfuerzos se han traducido en un activismo social carente de sofisticación analítica y teórica. El trabajo académico que cultiva el intelecto y demanda análisis sofisticados se considera irrelevante en estas articulaciones anti-intelectuales de las ideas de Freire. Con estos problemas en mente la lucha para poner en práctica una pedagogía crítica freireana no debería buscar ninguna forma de “pureza” en la intención del autor. De hecho, Paulo Freire insistió en que lo criticásemos como un modo de mejorar sus ideas. Hacer honor a muchos de sus principios pedagógicos, sin santificarlo ni canonizar su obra es estar conceptualmente en la cuerda floja.

¿Qué diferencia a Freire de tantos otros intelectuales y educadores/as? ¿Cómo

explicar tal persistencia, influencia y, sobre

todo, tales esfuerzos de “domesticación”?

¿Por qué su obra sigue influyendo, no sólo en las prácticas de quienes trabajan con poblaciones marginadas, sino también en los esfuerzos teóricos de muchos y mu- chas investigadoras? Tal vez la respuesta más simple es que si todavía estamos discutiendo sus ideas, es porque han sido producidas por un hombre “singular” que pertenecía a ese grupo especial de intelectuales que con palabras y acciones confieren significado y orientación a la sociedad. Estoy seguro de que Freire fue un educador y pensador excepcional, y sin duda fue uno de los mejores modelos de un intelectual comprometido (Fischman y McLaren, 2005) que uno puede encontrar, pero esto aún no explica qué característi- cas le confieren su “singularidad”

Creemos que hay una constante en la realidad iberoamericana que no acaba de cuajar en realidades operativas y en eso en la educación se observa continuamen- te, a pesar de que ha habido países con niveles educativos excelentes, más aún, mejores incluso que la de otros países de- sarrollados, el proceso no se ha seguido.

Bolívar quizás intuyo esa realidad que estamos señalando cuando en su “Memoria dirigida a los ciudadanos de la Nueva Granada por un caraqueño”, (1812) señalaba:

“Los códigos que consultaban nuestros magistrados no eran los que podían en- señarles la ciencia práctica del gobierno, sino los que han formado ciertos visiona- rios que, imaginándose republicas áreas, ha procurado alcanzar la perfección polí- tica, presuponiendo la perfectibilidad del linaje humano. Por manera que tuvimos filósofos por jefes, filantropía por legisla- ción, dialéctica por táctica y sofistas por soldados. Con semejante subversión de principios y de cosas, el orden social se resintió extremadamente conmovido y desde luego corrigió el Estado a pasos agigantados a una solución universal, que vio pronto se vio realizada”


Conviene pues darnos cuenta que en ocasiones lo mejor es enemigo de lo bueno y la excelencia, ahora que tanto se habla de ella en la educación y en las universidades esconde bajo las palabras carencia de recursos y voluntad política ya en Pedagogía del Oprimido, Freire escri- be: “La educación se convierte así en un acto de depósito, en el que los estudiantes son los depositarios y el profesor el depo- sitante. En lugar de comunicarse, docente emite comunicados y depósitos que los alumnos reciben pacientemente, memo- rizan y repiten” (Freire, 197072). Esto es muy cercano a lo que menciona Miguel, a lo que a este pensador le preocupa no sólo en el presente sino en lo histórico de dos siglos, pero tal vez un poco más lejos desde el mismo momento de la conquista y posterior colonia.

“Considerando que la educación ban- caria anestesia e inhibe el poder creativo, la educación cuestionadora implica un descubrimiento constante de la realidad. El primero mantiene la inmersión de la conciencia; el segundo se esfuerza por el surgimiento de la conciencia y la in- tervención crítica en la realidad” (Freire, 1970, 62).

Conviene olvidar veleidades marxistas que en demasiados casos llevan a un idealismo kantiano o en su expresión optima a un neohegelianismo que impide la concientización pues no rompe nunca la superestructura bancaria educativa.

Lo bueno que tiene seguir una línea freiriana es como señala Daniel Schugu- rensky en una revisión de las contribucio- nes de Freire: “En los escritos de Freire encontramos, por ejemplo, elementos de la mayéutica socrática, el existencialismo filosófico, la fenomenología, el hegelianis- mo, el marxismo, la educación progresista y la teología de la liberación. Junto a Marx y la Biblia, están Sartre y Husserl, Mounier y Buber, Fanon y Memmi, Mao y Guevara, Althusser y Fromm, Hegel y Unamuno, Kosik y Furter, Chardin y Maritain, Mar- cuse y Cabral. A pesar de que Freire fue

influenciado por estos y otros autores, su mérito fue combinar sus ideas en una formulación original “(1998, p. 23).

La historia de Hispanoamérica ha sido un continuo batallar entre la ilusión y el desencanto, entre el sacrificio extremos y la ruindad más absoluta, se ha movido en ocasiones y al mismo tiempo, entre lo militar, el cambio y la rebelión revolucio- naria y en ocasiones los lideres generosos se transformaron en dictadores perversos y corruptos, y así una vez y otra así lo demuestra (Halperin.p.150.ss.)

Miremos a nuestro alrededor y veamos como está en estos momentos íbero Amé- rica, países que hasta ayer prometían una futuro fabuloso se debaten gastando ener- gías inmensas en una lucha por derrotar al narcoterrorismo. Otros, después de años de afirmar que se está construyendo el paraíso de lo social reconocen que el impresionante trabajo ha sido baldío para los logros conseguidos y que ya no sirve ese sistema. Otros intentan retrotraer al país a fases anteriores al descubrimiento creyendo que puede hacerse borrón y cuenta nueva de los siglos ya consumidos. Otros luchan por abrirse camino en esta sociedad en donde el conocimiento es clave y la educación es la única vía segu- ra para que el futuro se construya sobre cimientos válidos y seguros, por ello darse cuenta que estamos ya en la sociedad del conocimiento y que Íbero América no puede tener más tiempo perdido y como señala el autor que comentamos: “En pleno siglo XXI el acceso a la escolaridad básica sigue siendo un privilegio porque hijos de indigentes, prostitutas o negros deambulan por los basureros por las calles de las grandes ciudades, sin que exista una entidad encargada de recogerlos y llevarlos a los centros educativos”.

No se debe permitir más que las pala- bras de Bolívar en octubre de 1830, sigan siendo una realidad cuando escribe desde Turbaco a Urdaneta: “La situación de la América es tan singular y tan horrible, que no es posible que ningún hombre se


lisonjee en conservar el poder largo tiem- po ni siquiera en una ciudad. La posteridad no vio jamás un cuadro tan espantoso como el que ofrece la América, más para el futuro que para el presente” (Carrera 1989, 631)

Pero sobre todo lo que no se puede permitir, a estas alturas de la civilización, es que haya personas aun, en esta Íbero América que quieran construir sociedad manteniendo a personas: “Encadenada

del cuello a un árbol, desposeída de toda libertad, la de moverse, sentarse o parar- se, hablar o callar, la de comer o beber y aun más la mas elemental de todas, la de aliviarse el cuerpo... entendí- pero me tomó muchos años hacerlo- que uno guarda a pesar de todo la más valiosa de las libertades, la que nadie le puede arrebatar a uno aquella de decidir quién uno quiere ser”. Ingrid de Betancourt en “No hay silencio que no termine”


Bibliografía


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