Cárdenas M, J. (2025). Interpretaciones etnográficas del arte rupestre de la Vereda Cuevas en el Municipio El Contadero, Departamento de Nariño (Colombia). Plumilla Educativa, 34 (1) 1-25 p.

DOI: https://doi.org/10.30554/pe.34.1.5339.2025


Artículo de Investigación

Recibido: 17-02-2025 - Aceptado: 10-04-2025 - Publicado: 22-04-2025


Interpretaciones etnográficas del arte rupestre de la Vereda Cuevas en el Municipio El Contadero, Departamento de Nariño (Colombia)

James Ariel Cárdenas Morán 1


Resumen

El presente artículo tiene como objetivo presentar los hallazgos relacionados con interpretaciones sobre el significado de las grafías talladas en piedras o petroglifos que se encuentran en la vereda Cuevas del municipio de El Contadero, Nariño, en el suroccidente colombiano. Hábitat del pueblo precolombino Putisnán-Pastos donde delegó una herencia arqueológica importante que ha prevalecido en el tiempo. Metodológicamente se realizó este estudio entre los años 2007 y 2009 a través del método etnográfico hermenéutico, bajo un diseño cualitativo. Los sujetos que brindaron la información fueron personas mayores habitantes de la vereda Cuevas y de otras veredas aledañas a la zona donde se ubican los petroglifos. Los resultados indican que es posible una interpretación de las grafías precolombi- nas talladas en Putisnán a partir del análisis de los principios cosmo- visionales, cosmogónicos y cosmológicos andinos interrelacionados con la memoria colectiva local de la actualidad. Se puede concluir que la interpretación de la grafía precolombina es amplia y desde el análisis etnográfico y hermenéutico se puede plantear una posible conservación de ciertas estructuras del saber cultural antepasado que por efectos coloniales han llegado transformadas al presente.

Palabras Clave: Cosmovisión, rescate de saberes, identidad

cultural, petroglifo, patrimonio arqueológico, tradición oral.


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1 Magister en Pedagogía y Cultura de la Universidad de Nariño – CEILAT. Docente de la Institución Educativa Técnica Promoción Social, Gualmatán, Colombia.

ORCID: https://orcid.org/0009-0008-6473-3752 - email: jamescardenasmoran@gmail.com

Educational interpretations of the rock art of the Cuevas Village of the Municipality of El Contadero, Department of Nariño (Colombia)

Abstract

This article presents findings related to interpretations of the mea- ning of stone carvings, or petroglyphs, found in the Cuevas area of the municipality of El Contadero, Nariño, in southwestern Colombia. This area is home to the pre-Columbian Putisnán-Pastos people, where they left behind an important archaeological legacy that has prevai- led over time. Methodologically, this study was conducted between 2007 and 2009 using the hermeneutic ethnographic method, under a qualitative design. The subjects who provided the information were elderly residents of the Cuevas area and other areas surrounding the area where the petroglyphs are located. The results indicate that an interpretation of the pre-Columbian carvings in Putisnán is possible based on the analysis of Andean cosmovisional, cosmogonic, and cosmological principles interrelated with current local collective me- mory. It can be concluded that the interpretation of pre-Columbian writing is broad and, based on ethnographic and hermeneutic analy- sis, one can propose a possible conservation of certain structures of ancestral cultural knowledge that, due to colonial effects, have arrived transformed to the present.

Key Words: Worldview, rescue of knowledge, cultural identity,

petroglyph, archaeological heritage, oral tradition.

Interpretações educativas da arte rupestre da Aldeia Cuevas do Município de El Contadero, Departamento de Nariño (Colômbia)

Resumo

Este artigo tem como objetivo apresentar descobertas relacionadas às interpretações do significado de gravuras em pedra, ou petrógli- fos, encontradas na área de Cuevas, no município de El Contadero, Nariño, no sudoeste da Colômbia. Habitat do povo pré-colombiano Putisnán-Pastos, onde deixaram um importante patrimônio arqueo- lógico que perdurou ao longo do tempo. Metodologicamente, este estudo foi realizado entre 2007 e 2009, utilizando o método etno- gráfico hermenêutico, sob um delineamento qualitativo. Os sujeitos que forneceram as informações foram moradores idosos da área de

Cárdenas M, J. (2025). Interpretaciones etnográficas del arte rupestre de la Vereda Cuevas en el Municipio El Contadero, Departamento de Nariño (Colombia). Plumilla Educativa, 34 (1) 1-25 p.

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Cuevas e de outras áreas vizinhas à área onde os petróglifos estão localizados. Os resultados indicam que uma interpretação dos escri- tos pré-colombianos esculpidos em Putisnán é possível a partir da análise dos princípios cosmovisionais, cosmogônicos e cosmológicos andinos inter-relacionados com a memória coletiva local atual. Pode- se concluir que a interpretação da escrita pré-colombiana é ampla e, a partir da análise etnográfica e hermenêutica, pode-se propor uma possível conservação de certas estruturas de conhecimento cultural ancestral que, devido aos efeitos coloniais, chegaram transformadas ao presente.

Palavras chave: Cosmovisão, resgate do conhecimento, identi- dade cultural, petróglifo, património arqueológico, tradição oral.


Introducción

Geográficamente, la vereda Cuevas hace parte del municipio de El Con- tadero en el departamento de Nariño al suroccidente colombiano, en este territorio se encuentra una gran cantidad de petroglifos. Dicha vereda se ubica al nororiente del casco urbano, a 20 minutos por la nueva vía doble calzada Ipiales – Pasto. Topográficamente, es un lugar quebrado con plana- das y laderas, de donde se observa el cañón del río Guáitara que baja del sur occidente y que es considerado como fuente de vida para los pueblos Pastos que desde el tiempo precolombino viven en sus cercanías.

Departamentalmente, el municipio de El Contadero se localiza al sur occi- dente de Nariño en la Cordillera Occidental Andina sobre el altiplano nariñen- se, a 75 km de la capital San Juan de Pasto en las coordenadas geográficas: 0° 57’ 22” N y 77° 34’ 45” O. Comprende diversos pisos térmicos entre el templado en la cuenca del río Guáitara a 2000 m s.n.m. y el páramo sobre los 3200 m s.n.m. declarado como parque regional natural. A nivel nacional el departamento de Nariño se encuentra al suroccidente de Colombia entre los 0° 31’ 34” N y 79° 01’ 34” O. Limita con los departamentos del Cauca al norte, Putumayo al oriente, con el Océano Pacífico al occidente y con la República de Ecuador al sur.

En este contexto territorial, entre los pueblos precolombinos existieron quienes se dedicaron a la inscripción de los saberes en piedra. Pero, en la actualidad pocas de estas expresiones tienen relevancia, cuidado y apro- piación cultural, problema que se encuentra en los pueblos indígenas Pas- tos, precisamente en Putisnán donde existen célebres petroglifos que aún

perviven como símbolos del ingenio humano, incertidumbre y de posibles interpretaciones relacionadas con la cosmovisión andina.

A partir del año 2007 se inició un proceso de investigación etnográfica recolectando datos de la tradición oral y analizando estudios realizados en la zona andina y local como los de Miranda (1996), Milla (2004) y Mamián (2004) que permitieron algunas interpretaciones concretas en el año 2009 sobre dichos petroglifos y que ahora se complementan en el presente artículo con los de Dolmatoff (1997), Granda (2010), Echeverría (2004), Rodríguez (2005), Robles (2021) entre otros, continuando con los aportes a la apropia- ción y valorización cultural educativa como lo indica el señor Félix Chilamá (tenedor de petroglifos y habitante de la vereda Culantro) al visitar el Parque Arqueológico de San Agustín – Huila en el año 2022:

A mí me llamó la atención la tallada de estas piedras que cualquier personaje no lo hace hoy en día, seguro tenían más ideas, más es- peciales la gente antigua, porque para figurar esto y dejar un legado para que uno esculque y saber que significa es… muy importante, así que fuera en nuestra tierra… hacer un museo… mirar lo que hay… debemos seguir con nuestras piedras, con nuestros ancestros. (video, Fundación Rumi Kilka, 2022)

Metodología

La presente investigación se suscribe en un enfoque cualitativo, el estudio se realizó bajo el método etnográfico hermenéutico. Los sujetos informantes fueron mayores habitantes de las veredas Cuevas y aledañas del municipio de El Contadero-Nariño donde se ubican los petroglifos. Desde el año 2007 se emprendió un proceso investigativo interpretativo utilizando técnicas de recolección de información que involucraron la observación directa, análisis documental, entrevistas, reuniones, conversatorios, recorridos y para detallar las grafías se fotografiaron al momento del agua lluvia, descubriendo que se pueden miran mejor con la proyección del sol, entre las tres y cuatro de la tarde.

De esta forma, se recolectó una cantidad de datos de la tradición oral y documental que se analizó y en el año 2009 se presentó en el texto: “La palabra petrificada en el resguardo indígena de Aldea de María, gran pueblo de los Pastos, municipio de El Contadero Nariño, iniciando el desencanto, primera parte” (Cárdenas, 2009). Siendo una base interpretativa sobre las grafías de Putisnán y que ahora se retoman en este artículo sin alejarse del supuesto que podría relacionar las prácticas culturales precolombinas del pueblo Putisnán creador de los petroglifos y los recuerdos de las personas mayores de la actual comunidad. Lo que subyace en una posibilidad de que

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ciertas estructuras del saber cultural antepasado pudieran conservarse y por

los efectos coloniales llegar transformadas al presente.

Resultados

Los resultados en este artículo presentan el planteamiento de una posible interpretación del significado gráfico de los petroglifos de Cuevas-Putisnán teniendo en cuenta la importancia de la piedra como material perdurable y utilizado por los humanos precolombinos para tallar grafías educativas. Igualmente, se sustenta en los principios culturales andinos (cosmovisión, cosmogonía y cosmología) y en el sentido iconográfico prehispánico (contexto geométrico, trazo armónico, composición modular y figurativa), además, se relacionan las características de la oralidad y el territorio donde se encuen- tran ubicados.

La piedra como material perdurable

Se debe tener en cuenta que, “los petroglifos son estructuras formales que se realizaron haciendo incisiones en el sustrato de la roca, por percusión, abrasión o rayado. Con prediseño o sin él, el ejecutor usa la roca para grabar con un instrumento necesariamente más duro” (Grupo de Investigación de la Pintura Rupestre Indígena - GIPRI, 1997, p.9).

De esta manera, el arte rupestre brindó la posibilidad de mantener en el tiempo los principios de la identidad cultural prehispánica. Por ello, “uno de los valores que se le atribuye a la piedra- como representadora cósmica- es que es la encargada de revelarle el poder al hombre, su permanencia y su durabilidad más allá del tiempo profano” (Henriksen, 1992, p.97). En el territo- rio colombiano, hace aproximadamente 10.500 años a. P. en la Etapa Arcaica (Dolmatoff, 1997) cuando las culturas iniciaron a ser sedentarias, pudieron haber ido tallando en las piedras extrañas figuras y signos que hasta ahora son poco entendibles y que pueden ser representaciones de catástrofes, normas comunales, oraciones a sus dioses, calendarios, cartografías, entre otras significancias informativas y educativas (Granda, 2010).

Principios culturales precolombinos andinos

Milla (2004) indica que la iconografía prehispánica comprende básica- mente tres géneros de imágenes: aquellas relacionadas con el mundo real (cosmovisión), las que pertenecen a la imaginación fantástica mitológica (cosmogonía) y las procedentes del razonamiento calculador (cosmología):

LA COSMOVISIÓN que observa el entorno natural y social, y que se representa en la Iconografía Naturalista. Hombres, animales y plantas conviviendo…

LA COSMOGONÍA que explica los orígenes y poderes de las enti- dades naturales, interpretando las concepciones mágico-religiosas en las cuales lo mítico se explica por los valores de correspondencia y las relaciones de analogía entre lo real y lo sobrenatural, lo conocido y lo desconocido.

LA COSMOLOGÍA que expresa los conceptos de orden, número y ritmo, cohesionando lógica y orgánicamente a las concepciones del espacio en una visión integral del todo y sus partes… Se manifiesta en la Iconología Geométrica y en la Composición Simbólica del Diseño. (Milla, 2004, p.8)

En este contexto lógico interpretativo de la vida se consideran los principios andinos de: unidad, dualidad, tridimensionalidad, cuadratura, verticalidad, transversalidad y ritualidad. Entendida la Unidad como la totalidad, un solo ser. Ejemplo: una persona, un lobo, un árbol, un territorio, un cuadrado; la Dualidad, por su parte es la pareja complemento de la unidad, es otro ser igual y diferente, la alternancia. Ejemplo: hombre y mujer, alto y bajo, día y noche, Sol y Luna, línea recta y curva, dos espirales (churos). En la cerámi- ca Pasto/Capulí “el uso combinado del rojo para el fondo de los recipientes y el negro para los diseños podría simbolizar la dualidad complementaria” (Echeverría, 2004, p.205).

La Tridimensionalidad puede considerarse como la composición que se origina a partir de la dualidad. Son tres. Ejemplo: padre, madre, hijo; Sol, Luna, Tierra; tres espirales; Mundo de arriba, de aquí, de abajo (idioma es- pañol); Hanan Pacha, Kay Pacha, Ucu Pacha (idioma quechua); Chill, Tu, An (idioma Pasto/Putisnán).

La Cuadratura se aplica referente a los puntos cardinales, ejemplo: arriba, abajo, adentro, afuera; cruz del sur o Chakana, grafía Sol Pasto. La Vertica- lidad es la linealidad que va de arriba abajo y viceversa, ejemplo: de lo alto a lo bajo, de lo frío a lo abrigado. La Transversalidad es la linealidad que va de forma horizontal, ejemplo: de oriente a occidente, de adentro a afuera, propio y ajeno; Topográficamente, “es la alternancia entre lo alto y lo bajo: las alturas andinas que toman el puesto de las llanuras amazónico-pacíficas y éstas el puesto de las alturas; las serranías que pasan a los guaicos y estos a las serranías” (Mamián, 2004, p.35).

La Ritualidad. Es el espacio tiempo sagrado que permite al humano adentrarse en su propio ser para volver a ser de nuevo. Ejemplo: ritual de plantas de poder, transmutación, morir para nacer, las semillas, atardecer y

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amanecer. La ritualidad es importante en la interpretación de los petroglifos desde el chamanismo (Dolmatoff, 1997).

Sentido iconográfico prehispánico

El sentido iconográfico prehispánico se presenta teniendo en cuenta el orden, proporcionalidad, repetición y representación de seres de poder, “con- formando así cuatro tipos de códigos: La Iconología Geométrica, el Trazado Armónico, la Composición Modular y la Geometría Figurativa” (Milla, 2004, p.18).

La Iconología Geométrica se entiende como la expresión de series de signos geométricos que enuncian el orden y la proporcionalidad del espacio- tiempo, es decir, manifestaciones de la unidad, dualidad, tridimensionalidad, cuadratura, verticalidad, trasversalidad y demás concepciones cosmológicas, aparecen líneas, escalonados, triángulos, cuadrados, rombos, cruces, círcu- los, espirales y otras geometrías. El Trazado Armónico se fundamenta en la geometría proporcional simétrica, relacionando la totalidad con las partes, es decir, parte de una figura geométrica y se divide en dos, tres, cuatro y más partes. La Composición Modular se refiere a la repetición de una figura, encontrándose de esta manera la doble espiral, cuadros, cruces y otras. La Geometría Figurativa es la representación de formas naturales y de seres tótem como el jaguar, cóndor, culebra, lobo, sapo, mono, árboles, olas, hu- manos y dioses que hacen referencia a la cosmovisión y cosmogonía.

Contextualización vereda Cuevas

La vereda Cuevas se ubica al nororiente del casco urbano del municipio El Contadero, a 20 minutos por la nueva vía doble calzada Ipiales – Pas- to. Topográficamente, es un lugar quebrado con planadas y laderas, de donde se observa el cañón del río Guáitara que baja serpenteando del sur occidente, anteriormente llamado Pastarán y considerado como fuente de vida para los pueblos Pastos, a los lados se ubican los poblados de Aldea de María (en la época prehispánica Putisnán), Ipiales (Ipial), Potosí (Mueses), Córdoba (Males), Puerres (Tescual), San Mateo (ubicado cerca al río Angasmayo), Funes, Iles (Illisnán) entre otros. Hacia arriba, al noroc- cidente cobra importancia el cerro de Iscuazán como fuente de agua que se ramifica por diferentes quebradas que de oriente a occidente limitan el territorio de la vereda iniciando por la quebrada la Cueva, siguiendo la Mayonelo, Chuzalongo y terminando con la quebrada Culantro límite con la vereda de este nombre.

La vereda Cuevas anteriormente quizá perteneció a Quisnamués, que seguramente fue una de las parcialidades (Cacicazgo Menor) del Cacicazgo Putisnán y que se fue dividiendo en veredas a partir de la época republicana. Según Rodríguez (2005) la organización social Tuza, una de las culturas que antecedieron a los Pastos como la Piartal y la Capulí, estaba estructurada jerárquicamente por familias de padres e hijos, secciones de varias familias unidas por parentesco, parcialidades compuestas por varias secciones y un gobernante, y el cacicazgo conformado por la unión de varias parcialidades y dirigido por el cacique.

Putisnán fue un cacicazgo perteneciente al pueblo Pasto y según datos que aparecen en diarios y crónicas coloniales se registra con los nombres de Putís, Putiz, Putes, Putismán y Putismál, además tiene una población de tributarios que es reducida de 200 en 1558 a 23 en 1691 (Calero, 1991, p.106,110,112,212,215). Esta comunidad por sus que- chuismos se puede manifestar que también recibió influjos incas, pues “la influencia inca se difundía hacia el norte en forma más débil entrando en Nariño, situación que se refleja en su terminología quechua, en los productos agrícolas y la tecnología y en algún grado en la organización social” (Calero, 1991, p.63).

Los habitantes actuales de la vereda Cuevas son 28 familias integradas por niños, jóvenes, adultos y mayores, para un total de 112 habitantes. La mayoría vive en parcelas heredadas de sus padres. Cuentan con acueducto veredal, energía eléctrica y algunos aprovechan el acceso a internet. Las fuentes económicas son actividades agrarias, jornal y comercio de leche y especies menores (cuyes, gallinas, cerdos). Las madres, mayoritariamente son amas de casa, los niños son estudiantes, entre los mayores hay quien ha terminado los estudios de primaria y entre los jóvenes la secundaria y pocos la universidad.

Culturalmente, un alto porcentaje se identifica como indígenas y el resto como campesinos, sus creencias son de religión católica y en bajo porcentaje evangélicos. Desde el año 1996 algunos mayores han participado activamente en la recuperación de la identidad indígena como cabildo, actualmente como resguardo y la vereda Cuevas ha ido constituyéndose en un referente im- portante del municipio en aspectos arqueológicos por los petroglifos, tramos de caminos andinos y donde se han realizado investigaciones y actividades de apropiación cultural.

Cárdenas M, J. (2025). Interpretaciones etnográficas del arte rupestre de la Vereda Cuevas en el Municipio El Contadero, Departamento de Nariño (Colombia). Plumilla Educativa, 34 (1) 1-25 p.

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Figura 1. Mapa municipio de El Contadero y ubicación petroglifos vereda Cuevas

Nota. Tomado de Pueblo de los Pastos, 2014, p. 198


Personas como la señora Laura Morán (habitante de la vereda Cuevas y tenedora de petroglifos) relatan historias diciendo que en este lugar existieron unas cuevas, que han sido tapadas por las lluvias, derrumbos y temblores. Ahí, en tiempos pasados vivían los indígenas y en otras eran aislados cuan- do cometían faltas graves. “Que había cuevas por todo lado decía mi papá, allá arriba hay una por el camino donde Segundo Hernández, bajo donde vivían los Laras está una boca del cerro Iscuazán y por ahí respira, sabía decir” (Morán 2021).

En cuevas, huecos o grietas en los montes, también acostumbraban y acostumbran refugiarse los lobos de páramo (Lycalopex culpaeus) referen- ciados en las figuras zoomorfas talladas en los petroglifos de esta localidad. Huecos enormes aparecen en las historias cosmogónicas cuando narran que culebras gigantes bajaban del cerro Iscuazán, se enterraban y al salir deja-

ban huecos que después se encantaron en túneles por donde los caciques viajaban a distintos lugares. Túneles que atraviesan el territorio de Putisnán desde la zona conocida como El Campanario, ubicada bajo el caserío de la Aldea de María al occidente de la vereda Cuevas, hasta el sector del Capulí, en Pilcuán, municipio de Iles, al nororiente. Otros retazos míticos datan que a la llegada de los conquistadores la Pacha Mama abrazó a los indígenas y se los llevó, que colocó grandes piedras en las entradas de las cuevas y desde entonces no han vuelto más, dicen que siguen viviendo en otro mundo.

Petroglifos de la Vereda Cuevas – Líticos In Situ

La observación directa, data que los petroglifos de la vereda Cuevas con- tienen trazos de líneas curvas, rectas y puntos que forman espirales, cruces,

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cuadrados, animales, humanos y quizá seres sobrenaturales. Di- seños que se pueden relacionar con los encontrados en cerámicas Pasto, porque los elementos de la naturaleza como “el sol, la luna las estrellas, el agua, la lluvia, el rayo, el mar, el río y las montañas; las aves, los animales, y el propio hombre: sus gestos, vestimenta, su vida dia- ria; son plasmados en la cerámica” (Echeverría, 1988, p. 290).

De la fauna local se identifican figuras de lobos de páramo (Lycalo- pex culpaeus) y espirales que simu- lan culebras y caracoles, entre otros diseños que poco se distinguen por el mal estado de las grafías. De la fauna aledaña o de territorios cálidos donde mantenían relación comercial y cultural sobresalen los felinos.

Para caracterizar los petroglifos ubicados en la vereda Cuevas, se- gún la oralidad se han denominado: Piedra Plancha o de Culebras (es la

Figura 2. Ubicación petroglifos sector vereda Cuevas.

Nota. Tomado de Google Maps con diseño com- plementario del autor

primera y se ubica cerca de la ca- rretera), Piedra Ojo de Agua, Piedra de Churos (se encuentra junto a tres

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más, que en conjunto hacen relación a los elementos de la vida: aire, agua, fuego, tierra), Piedra de Lobos, Refugio del Sol, Piedra de la Cruz, Piedra Angasmayo y otras no tienen nombre.

Piedra Plancha o de culebras

Esta piedra tiene unas dimensiones de Largo 3.15 m, ancho 1.84 m y alto

1.14 m. Su forma es plana e irregular y se encuentra en mal estado. Ubicación

in situ: Latitud 0° 55’ 57,1” norte; longitud 77º 30’ 31,8” oeste; altura 2.936

m.s.n.m. En la talladura se distinguen algunos símbolos como líneas curvas y rectas, puntos, espirales, cuadrados, entre otros. Los mayores de la vereda indican que contiene un calendario y la simbología también la relacionan con aspectos topográficos locales, respecto al calendario astronómico Quijano (2017) expresa:

Ahora, con respecto a las posibles relaciones del petroglifo con la bóveda celeste, hay dos hechos por resaltar: el primero, como se mencionó anteriormente, existe la posibilidad de que los 28 huecos estén vinculados con las fases lunares: 14 (primera serie de huecos mostrados en la figura 7) que podrían marcar el número de días desde la Luna nueva hasta la Luna llena (pasando por la fase de creciente) y otros 14 días (segunda serie de huecos) desde la Luna llena hasta Luna nueva (pasando por la fase de decreciente). Así mismo, el nú- mero total de 92 huecos podría estar relacionado aproximadamente con la cuarta parte del número de días del año solar. *… * 365 días del año solar dividido entre cuatro es igual a 91,25 días, siendo, por lo tanto, el número 92 el tiempo aproximado. (p.64)

En este sentido, Quijano (2017) concluye que la Piedra Plancha tiene una estrecha relación con las fechas significativas para las comunidades andinas, por ejemplo:

En el atardecer del 21 de junio, cuando la comunidad indígena Pasto está celebrando el Inti Raymi, un observador ubicado en la Piedra Plancha, a eso de las 4 y media de la tarde, mirará el inicio de la puesta del Sol muy cerca de la cúspide el cerro Iscuazán (p.66).

En la parte occidental del petroglifo se encuentra una línea serpenteada que para los habitantes de la vereda sería el río Guáitara y los huecos cerca de ella los poblados ancestrales Pastos. Significado similar a lo dicho por Burbano (2003) sobre una figura en el Petroglifo 3 de la vereda Bohorquez en el municipio de Sandoná, Nariño, territorio del pueblo Quillasinga que

ha tenido estrecha relación con los Pastos desde la época precolombina,

significado que hace referencia a fenómenos naturales de agua:

Quizá está haciendo referencia esta figura geométrica a elemen- tos y fenómenos de la naturaleza, más precisamente a fenómenos meteorológicos como la tormenta, el rayo, lo cual no está lejos de la realidad, porque el sitio es reconocido como de frecuentes descargas eléctricas en tiempos de lluvia (p.119).

En este orden de ideas es importante puntualizar que en esta piedra se encuentran espirales, las cuales tienen un significado amplio, pero para los Pastos “estas representaciones se relacionaban con la concepción del mundo, el origen cósmico y al ciclo de la vida y de la muerte donde el cielo representa lo infinito, la tierra el presente y lo más profundo el origen de todo” (Robles, 2021, p.46).

Otro aspecto significativo de las espirales, es su orientación, identificán- dose en esta piedra una espiral que gira a la derecha (horario) y tres juntas que giran a la izquierda (antihorario) relacionándose con la tridimensionalidad andina. Desde el chamanismo la espiral que gira a la derecha se convierte en un túnel por donde entra el chamán o curaca durante el trance y baja al centro para aperturar otra dimensión y la espiral con giro a la izquierda como el túnel por donde sube o vuela al centro para cerrar las puertas y volver, como lo indica Burbano (2015): “Se debe tener en cuenta que el sentido de espiral a la derecha o dextrógira implica movimiento descendente a la izquierda, e inversamente, el dibujo o representación de espiral a la izquierda o levógira implica movimiento a la derecha” (p.132).


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Figura 3. Izquierda, Piedra Plancha in situ. Derecha, Simbología que se puede detallar. Nota. Tomado de Archivo Fotográfico Fundación Rumi Kilka (2020) y la simbología se sujeta al diseño de Cárdenas (2009), p.116

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Asimismo, otras concepciones como las de Molestina (2006) proponen las espirales como serpientes que significan renovación, vida y muerte por el cambio de piel como símbolo de renacimiento: “La muerte es pues un renacer a otra vida en el más allá… también se las puede asociar como animales que salen del mundo de abajo hacia el mundo de arriba para co- nectar estos dos espacios religiosos” (p.386). En tal sentido, en la Piedra Plancha que tradicionalmente también es conocida como Piedra de las Culebras se podría encontrar una conexión entre mundos y de renovación de ciclos de vida.

Otros símbolos se dificultan detallarlos por el deterioro, pero aparecen grafías que son importantes porque de cierta manera expresan equilibrio (figura 5), denotando un punto intermedio entre un ciclo y otro, entre vidas, mundos, situaciones, porque,

Tanto hombre y demás seres vivos tienen la misma importancia, ninguno es inferior al otro, es un mundo sin jerarquía, se trata de la existencia del hombre en relación con todos los seres vivos y en ar- monía con el cosmos. El equilibrio es que lo pasivo sea justo con lo activo, que la tristeza no sea mayor a la alegría, que la abundancia no traiga escases, el símbolo del equilibrio es la espiral, equilibrio de la existencia. (Aza, 2016, p.77).

Por otra parte, la forma plana de la piedra, tal vez permitió realizar algún tipo de ritual como lo representa el señor Edgar Cárdenas (habitante de la vereda Cuevas y tenedor de petroglifos) en un documental de la Fundación Rumi Kilka (2020d), ritual de renovación de energías como lo manifiesta el señor Julio Azaín (habitante de la vereda Culantro y tenedor de petroglifos): “Nos enseñaron que las piedras son sagradas, que no debemos de agarrar y montarnos en las piedras, sino sacarse los zapatos y el pie limpio para nosotros cargar energía en el cuerpo” (Fundación Rumi Kilka, 2021).

Piedra Ojo de Agua

Esta piedra tiene una dimensión de largo 2.5 m, ancho 1.5 m y alto 1.5 m. Su forma irregular y su estado regular. Ubicación in situ: Latitud 0° 55’ 57,1” norte; longitud 77º 30’ 31,7” oeste; altura 2.935 m.s.n.m. Se localiza a unos 10 m de la Piedra Plancha. Es difícil encontrar grafías por la proliferación de musgos, pero desde la oralidad ha adquirido significado por una hendidura que tiene (60 cm x 35 cm x 15 cm de profundidad máxima) y donde se acumula agua lluvia similar a las que se encuentran en otras piedras del lugar (figura 4). Sobre este tipo de piedras hay algunas interpretaciones que indican que

servían para saber el tiempo de verano cuando su nivel está bajo e invierno cuando está alto, determinando los épocas de siembra.

De igual forma, son consideradas como piedras espejo donde se refleja el mirarse a sí mismo, complementarse, encontrarse y renovarse con el agua. Consideración que se vivía como lo expresa la señora Laura Morán (2021): “Mi papá nos sabía decir que nos bañemos la cara en esta piedra cuando sa- líamos al pueblo”. Los espejos o doble imagen también aparecen gráficamente en la cerámica Pasto, pues “la existencia de dos imágenes denota equilibrio activo de fuerzas, se considera también una armonía entre lo masculino y lo femenino y como se reflejan y complementan entre sí” (Robles, 2021, p.63).

Otras interpretaciones locales expresan que son representaciones de las lagunas que existieron en el territorio y desde la mitología serían los ojos de la Madre Tierra que permitirían comunicarse con otro mundo. En Putisnán aparece la historia del Cacique Angasmayo, un mito de origen sobre el cual el señor Luis Mora, habitante de la vereda Cuevas, dice que es el Cacique que manda el agua para sembrar (Fundación Rumi Kilka 2020a). Cárdenas (2023) se refiere a este relato de la siguiente manera:

Las lágrimas del Cacique Angasmayo que brotaron de sus ojos por los sufrimientos de la vida y al caer formaron ríos, quebradas, pozos y lagunas. Lágrimas que venían volando al toque del bombo del gran Cacique, llenas de fertilidad que al pasar por los territorios de Putisnán desde el vientre de la Madre Tierra nacían las plantas, los animales y los humanos (p.37).

Piedra Pacha Mama (tierra)

Se encuentra a unos 30 m de la Piedra Plancha y hace parte de un con- junto de cuatro piedras que se describen a continuación, en algunas de ellas es difícil encontrar grafías por la proliferación de musgos. Sus dimensiones son: Largo 3.6 m, ancho 2.7 m y alto 0.9 m. Su forma es irregular y su esta- do malo. Ubicación in situ: Latitud 0° 55’ 56,0” norte; longitud 77º 30’ 31,1” oeste; altura 2.844 m.s.n.m.

Esta piedra tiene líneas que parecen naturales, si tuvo grafías desapare- cieron por el deterioro de la acción humana y ambiental. Se encuentra sobre el nivel de la tierra, es rústica, en ella se observa huecos alargados donde se acumula agua lluvia (similar a figura 4) y una hendidura que en tiempos de fuertes lluvias el agua empieza a bajar por esta zona y podría representar el cañón del río Guáitara. Al simbolizar el territorio, esta piedra contiene el significado de la Pacha Mama que brinda las condiciones para la vida, tierra fértil que también ha sido encontrada en las tumbas andinas adquiriendo gran significado en estrecha relación con la muerte para seguir viviendo. Como

Cárdenas M, J. (2025). Interpretaciones etnográficas del arte rupestre de la Vereda Cuevas en el Municipio El Contadero, Departamento de Nariño (Colombia). Plumilla Educativa, 34 (1) 1-25 p.

DOI: https://doi.org/10.30554/pe.34.1.5339.2025


lo indica Molestina (2006) en su estudio sobre el pensamiento simbólico de

los habitantes de La Florida en Quito-Ecuador:

La tierra agrícola utilizada para el relleno de las sepulturas simbo- lizaría la fertilidad, una vez más se vinculan agua y tierra fértil... los muertos sirven de vínculo con los dioses productores de la fertilidad de las personas y de los campos, es por ello que los vivos deben tratar bien a los muertos, esto se traduce en las visitas frecuentes a las sepulturas, y en todo el pensamiento simbólico representado en éstas y en los ajuares y vestimentas rituales (p.383).

Piedra Invierno o del agua

Se encuentra en seguida de la Piedra de la tierra con unas dimensiones de largo 3.8 m, ancho 1.9 m y alto 2.85 m. Forma irregular. Estado regular. Ubicación in situ: Latitud 0° 55’ 56,0” norte; longitud 77º 30’ 31,1” oeste; altura 2.844 m.s.n.m. Es rústica, la más alta de todas y por su color gris natural semeja una nube oscura que tradicionalmente es signo de lluvia. Hay unas piedras pequeñas en la parte occidental que al parecer han sido colocadas para sostenerla, lo mismo sucede con la Piedra del Invierno que se encuentra en seguida. Por el norte posee una especie de gradas para subir a divisar el territorio o a realizar algún ritual como lo expresa la señora Laura Moran (2021) desde la oralidad: “Por estas gradas que subía el cacique a llamar el agua”. Además, encima tiene unas hendiduras que forman líneas y huecos (parecen ser naturales) donde se encharca el agua lluvia (similar a figura 4). El agua, además de ser un elemento esencial para el diario vivir, en las culturas andinas está representada por la serpiente que recorre la tierra por las quebradas y ríos, se enrosca en las lagunas y océanos, sube a lo alto y vuelve a bajar en forma de cueche o arcoíris. También, está relacionada con las huacas o entierros a gran profundidad, por ejemplo: “Las aguas subterráneas del Pichincha proporcionan una hu- medad constante. Posiblemente se buscó llegar hasta las aguas profundas para lograr una inmersión de los difuntos en las aguas purificadoras y re- generadoras que proporcionarían la entrada en la vida futura” (Molestina. 2006, p.383).

Piedra Verano o del fuego - energía

Dimensiones: Largo 1.9 m, ancho 2.85 m y alto 2.55 m. Forma: Irregular. Estado: Regular. Ubicación in situ: Latitud 0° 55’ 56,0” norte; longitud 77º 30’

31,1” oeste; altura 2.842 m.s.n.m.

Esta piedra tiene hendiduras (figura 4) en la parte inferior y superior donde se acumula agua lluvia, la interpretación del verano puede darse en relación a los niveles bajos o ausencia, similar a lo expresado en la Piedra Ojo de Agua. También, se pueden identificar 28 huecos pequeños desordenados de diferente tamaño y dos líneas finas (parecen naturales), una vertical y otra horizontal que se entrecruzan formando una cruz y dividiendo la piedra en cuatro partes, tal vez haciendo referencia al significado de la chacana o cruz andina, la cuadratura que puede interpretarse en este lugar con la pre- sencia de las cuatro huacas o piedras sagradas juntas: la de la tierra, agua, verano y churos. Si esta piedra rememora el calor, también se relaciona con la energía, la chispa de la vida que llevan los seres en su interior y que se renueva en los rituales porque, “el fuego debió estar presente en las cere- monias, encontramos vasijas con restos de hollín” (Molestina, 2006, p.382).

Por su forma inclinada, la parte inferior representaría el guaico o lo abri- gado y la parte superior el páramo de donde baja el agua, las líneas serían caminos de los mindalaes y chaskis en la interrelación social y comercial con otras regiones, o serían los caminos del agua (quebradas y ríos).


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Figura 4. Piedra Verano, parte superior, huecos de varias dimensiones que acumulan agua.

Nota. Tomado de Archivo Fotográfico Fundación Rumi Kilka (2024)


Piedra Churos o del viento - aire

Dimensiones: Largo 2.3 m, ancho 2 m y alto 1.55 m. Forma irregular. Estado regular. Ubicación in situ: Latitud 0° 55’ 55,9” norte; longitud 77º 30’

30,9” oeste; altura 2.841 m.s.n.m.

Cárdenas M, J. (2025). Interpretaciones etnográficas del arte rupestre de la Vereda Cuevas en el Municipio El Contadero, Departamento de Nariño (Colombia). Plumilla Educativa, 34 (1) 1-25 p.

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Cuenta la señora Laura Morán que de este lugar su papá silbaba o gritaba al viento para que viniera y pudiera aventar el trigo y la cebada (Fundación Rumi Kilka (2020b). El grito y el silbido son signos de invitación, saludo y permiso que tenían los indígenas para poder pasar o adentrarse a territorios para que nada les sucediera. En esta piedra está el símbolo espiral (churo).

En total se visibilizan cuatro churos, dos están girando a la derecha (el de

arriba - norte y el de la derecha - oriente) y dos a la izquierda (el de izquierda

- occidente y el de abajo - sur). Se puede distinguir que las espirales de arriba y de abajo son del mismo tamaño, aunque contrarias en su giro, si se retoma el significado de la espiral expresado por Burbano (2015) concuerda con las interpretaciones de Cárdenas (2009) significando un equilibrio o complemento de la vida como el día y la noche, este mundo y el de los antepasados o este mundo y el de los dioses, la una aperturando (la de arriba) y la otra cerrando (la de abajo) el ciclo existencial. En cambio, la espiral de la derecha es de menor tamaño con respecto a la de la izquierda, representando el incremento de la vida y la experiencia, el nacimiento y la muerte, los niños y los mayores, la diferencia entre días vividos, nuevamente aperturando (la de derecha) y la otra cerrando (la de izquierda) el ciclo. Asimismo, en otra sección de esta piedra se encuentran dos figuras de animales en estilo de lobos y monos, pero el deterioro no permite visibilizar correctamente (figura 5).


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Figura 5. Izquierda, Piedra Churos in situ. Derecha, grafías de animales

Nota. Tomado de Archivo Fotográfico Fundación Rumi Kilka (2020), los diseños de las grafías de

animales proceden de la observación directa del autor.


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Figura 6. Piedra Churos, interpretación de la simbología respecto al territorio y cosmovisión Putisnán.


Piedra de Lobos

Dimensiones: Largo 2.84 m, ancho 2.15 m y alto 1.3 m. Estado: Regular. Ubicación in situ: Latitud 0° 55’ 53,9” norte; longitud 77º 30’ 29,3” oeste; altura 2.833 m.s.n.m. Esta piedra se encuentra a unos 50 m de la Piedra de los Churos y es única por la representación clara de fertilidad que expresa mediante grafías de la fauna local, los lobos de páramo. Es un petroglifo que sobresale de la superficie terrestre en forma de caballete en 1.30 m. aproximadamente en su parte más alta. Forma dos lados: uno para abajo, para el río Guáitara y otro para arriba, para el cerro Iscuazán. En el lado de abajo se encuentra una sola espiral, ubicada en la parte superior occidental y con giro a la izquierda representando el ocaso, atardecer, noche, oscuridad, el sol adentrándose a la Ucu Pacha, muerte, cierre cíclico, cambio, el regreso o antesala de la vida de los seres en este mundo o Kay Pacha como se representa en las talladuras del otro lado de la piedra. El giro a la izquierda se sustenta desde este lado de la piedra porque se percibe que el sol sale por el oriente y continua un recorrido antihorario.

Cárdenas M, J. (2025). Interpretaciones etnográficas del arte rupestre de la Vereda Cuevas en el Municipio El Contadero, Departamento de Nariño (Colombia). Plumilla Educativa, 34 (1) 1-25 p.

DOI: https://doi.org/10.30554/pe.34.1.5339.2025


La otra cara es todo lo contrario, es el giro espiralado que implica el devenir de la vida y es respecto a este movimiento que se hace presente el churo que gira a la derecha, movimiento que se expande sobre la piedra conjugando todas las figuras, de tal forma que permite una lectura interpretativa desde la parte derecha hasta la izquierda donde termina un ciclo, se pasa por la “muerte” y se vuelve a iniciar otro mundo, otro tiempo que está encantado sobre la piel de esta piedra. (Cárdenas, 2009, p.108).


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Figura 7. Piedra Lobos in situ

Nota. Tomado de Archivo Fotográfico Fundación Rumi Kilka (2023)


Este petroglifo fácilmente deja interpretar su conglomerado gráfico que devela la unidad familiar engendradora de vida y relacionada con lo natural y espiritual conviviendo en armonía respetando la Ley Natural, Ley de Origen, identidad cultural y demás principios en el ámbito cosmovisional, cosmogónico y cosmológico, llegando a comprender la vida y la muerte para volver a vivir. En sí la piedra muestra cuatro momentos importantes.


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Figura 8. Piedra Lobos, espiral en el lado de abajo, hacia el río Guáitara

Nota. Diseño a partir de la imagen de Cárdenas (2009), p.108


Primero. En la parte derecha se presenta una figura de lobo frente a un churo con giro a la izquierda, en sus patas está el símbolo dualidad o inicio de un doble churo y mirando de frente se encuentra otro lobo. Está la unidad que se encuentra con su complemento para formar familia y continuar con el proceso natural de la vida. Cotidianamente están un par de enamorados.


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Figura 9. Piedra Lobos. Izquierda superior, momento 1. Derecha superior, momento 2. Izquierda

inferior, momento 3. Derecha inferior, momento 4

Nota. Diseño a partir de la imagen de Cárdenas (2009), p.108

Cárdenas M, J. (2025). Interpretaciones etnográficas del arte rupestre de la Vereda Cuevas en el Municipio El Contadero, Departamento de Nariño (Colombia). Plumilla Educativa, 34 (1) 1-25 p.

DOI: https://doi.org/10.30554/pe.34.1.5339.2025


Segundo. Se observa dos figuras de lobo apareándose, las patas de uno de ellos terminan en pies humanos que están de frente uno del otro, cerca se encuentran otros animales de diferente tamaño. Todo indica la procreación de la vida como Ley Natural animal y humana. Desde el chamanismo, al ser una figura combinada entre humanos y animales se trata de una dimensión espiritual o de dioses, porque

Se considera tres grupos de humanos representados por los Pastos, el primero son los seres humanos comunes y normales, el segundo ser que han adoptado cualidades distintivas generalmente asociadas a animales y el tercer ser teriomorfos o posiblemente personajes ligados a dioses (Robles, 2021, p.48).

Son figuras teriomorfas las que se encuentran en la Piedra de Lobos cuando representan a un ser con parte humana y animal, “si bien el teromorfismo relaciona los animales, los Pastos consideraban a algunos animales como seres míticos o deidades, por ello, al hablar de teriomorfismo la iconografía relaciona humano, animal como representación de una especie de dios” (Robles, 2021, p.50).

Tercero. Se encuentra una figura de loba preñada, sus patas terminan en pies humanos en la misma dirección hacia la izquierda. En frente, la loba tiene a su pareja, en la parte inferior está otro lobo junto a un humano que sostiene un bastón (chamán). Se presenta la gestación de la vida en interrelación armónica con lo familiar, comunal, natural y espiritual. En este contexto, se puede expresar que a las piedras talladas ‘entre los campesinos descendientes de los pastos y quillasingas se les da un carácter femenino y se las denomina comúnmente “mamitas”’ (Granda, 2010, p.25). Lo confirma el Taita Humberto Ceballos, habitante vereda Culantro, cuando dice: “La Piedra de los Monos de la vereda El Culantro es la mamita, ella manda todo, todo manda ella” (Fundación Rumi Kilka, 2021).

Cuarto. Finalmente, se encuentran figuras de lobos junto al gran churo que gira a la derecha, denotando la relación del mundo físico con el espiritual, esta- ría presente el ritual y el comienzo de otro ciclo de vida, porque estando frente a la piedra fácilmente queda identificar que la luna sale por el oriente en sentido horario, giro femenino o de fertilidad según lo tallado en este lado de la piedra.

Desde otro contexto, la forma de caballete de esta piedra se acomoda principalmente al ritual ancestral de armonización, es un lugar adecuado para hacer recostar a la persona boca abajo sobre la piedra para sacar las energías negativas o arrodillado frente a ella como se da a conocer en el documental de la Fundación Rumi Kilka (2020c), o boca abajo sobre la tierra como lo

recrean en otras comunidades Pasto. Además, “las ritologías de protopastos y pastos tiene una elaborada ideología, su fundamento implica creer en otra vida” (Granda 2010:43). En otro inicio, sería desde la Justicia Propia, a lo cual el señor Juan Quenguan, habitante vereda Josefina y exautoridad del Cabildo Indígena de Aldea de María – Putisnán, explica:

Dentro de nuestros territorios y con nuestros comuneros siempre debemos aplicar lo que es la Justicia Propia, algo que nuestros ma- yores nos lo dejaron e inculcaron desde años atrás, es por eso que nosotros siempre cuando estamos ejerciendo la autoridad siempre nos regimos ante nuestra vara de justicia quien es la que nos guía, nos orienta para ser justos en las decisiones que nosotros vamos a tomar. (Fundación Rumi Kilka, 2020c).

Así aparece la Vara de mando con la cual hace justicia el cacique-chamán (grafía en esta piedra) para mediar entre lo espiritual y lo natural, significado chamánico que lo expresa Dolmatoff (1997) de la siguiente forma:

Acerca de los chamanes, estos son y seguramente fueron los inte- lectuales de sus sociedades… Entre los chamanes hay especialistas, sea por inclinación o por educación; unos son curanderos y yerbateros, otros observan los astros, otros trazan genealogías y fijan eventos del pasado mítico-histórico en cantos y recitaciones. Hay especialistas en música religiosa, en baile y canto. Todos son mediadores entre la sociedad y el medioambiente… y así sus interpretaciones y presagios adquieren gran importancia para el desarrollo de la vida individual y comunal (p.266-267).

Refugio del Sol

Es un conjunto de piedras integrado por una especie de banca y un resba- ladero, se ubican a unos 15 m de la Piedra de Lobos y no contienen grafías, pero sí un sentido cultural porque relatos de la tradición oral revelan que en este lugar se sentaba el cacique a contemplar el nacimiento del sol y hacia ofrecimientos de agradecimiento a los dioses en las fechas importantes. El señor Miguel Ángel Morán (habitante vereda Cuevas y tenedor de petrogli- fos) da a entender que en el escaño o asiento descansaban dos mayores y divisaban, se refiere como un lugar de fiesta, compartir de alimentos y rea- lización de juegos en la piedra que tiene forma de resbaladero (Fundación Rumi Kilka 2020e). Ubicación in situ: Latitud 0° 55’ 52,5” norte; longitud 77º 30’ 29,2” oeste; altura 2.822 m.s.n.m.

Piedra de la Cruz

Se ubica a unos 50 m de la Piedra de Lobos hacia abajo y las talladuras

que se encuentra en esta piedra son líneas curvas gruesas y delgadas,

Cárdenas M, J. (2025). Interpretaciones etnográficas del arte rupestre de la Vereda Cuevas en el Municipio El Contadero, Departamento de Nariño (Colombia). Plumilla Educativa, 34 (1) 1-25 p.

DOI: https://doi.org/10.30554/pe.34.1.5339.2025


simulando caminos. En la parte sur se encuentran dos líneas rectas que se entrecruzan diagonalmente formando una X y dividiendo la piedra en cuatro secciones haciendo referencia a la cuadratura. Ubicación in situ: Latitud 0° 55’ 50,3” norte; longitud 77º 30’ 27,4” oeste; altura 2.822 m.s.n.m.

Piedra Angasmayo o Chorrera

Es una piedra plana e inclinada, es la última que se encuentra en la zona y sobresale mínimamente del nivel del terreno laderoso, desde este lugar se puede observar la Chorrera de Angasmayo, al otro lado del río Guáitara, por lo cual lleva su nombre. Las talladuras que tiene son hendiduras en lí- nea recta semejando una caída de agua o cascada. Sobre esta simbología aparece la Vara de mando, insignia de justicia y del ritual. Ubicación in situ: Latitud 0° 55’ 48,8” norte; longitud 77º 30’ 25,7” oeste; altura 2.795 m.s.n.m.

Conclusiones

Por medio del método etnográfico hermenéutico se pudo plantear un su- puesto interpretativo de las grafías de los petroglifos de la vereda Cuevas del municipio de El Contadero - Nariño con base en los principios de cosmovisión, cosmogonía y cosmología andina precolombina que se pueden relacionar con las narrativas de la tradición oral de las personas mayores de la actual comunidad Putisnán, permitiendo plantear una posible conservación de ciertas estructuras del saber cultural antepasado que por efectos coloniales han llegado transformadas al presente.

La narrativa actual de la tradición oral de la comunidad mayor, junto con la revisión documental y la observación directa permitió el acercamiento inter- pretativo a las características culturales que establecen la presencia de los petroglifos en Putisnán, generando una interrelación entre el territorio donde se ubican las piedras grafía, la Ley Natural, Ley de Origen y costumbres, propiciando una valoración olvidada de la identidad indígena respecto a la cultura propia.

Este proceso investigativo estimuló la conciencia educativa, la apropiación cultural, el respeto y cuidado por las herencias arqueológicas precolombinas, promoviendo el desarrollo de actividades de investigación, valorización y educación propia desde el respeto por la vida en todos sus sentidos, porque todas las grafías están interrelacionadas entre sí y expresan la cotidianidad humana antepasada conviviendo en un ambiente natural y espiritual que se rememoran comprensivamente posibilitando el fortalecimiento de la identi-

dad cultural actual de la comunidad Putisnán e interesando a otras personas habitantes del lugar e investigadores académicos para continuar generando análisis y estudios de dichas concepciones milenarias encantadas en las grafías.

De esta manera, desde lo educativo, una aproximación al significado de la simbología en los petroglifos siempre permitirá fortalecer la conexión con las raíces culturales, históricas y artísticas de la localidad, centrándose en los mensajes antiguos de comunicación y expresión del pensamiento en relación con las formas de vida, enseñando el respeto por las culturas ancestrales para reforzar la identidad y la importancia de conservar el patrimonio cultural con la posibilidad de nuevas interpretaciones.

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