Castro C., R.; Marilaf C.,C.; Poblete V., F.; Jaramillo A., C.; Figueroa S., Y (2025). Imaginarios urbanos del Barrio Norte-Concepción, Chile. Formas de habitar el territorio y posibilidades educativas. Plumilla Educativa, 34 (2) 1-22 p.
DOI: https://doi.org/10.30554/pe.34.2.5310.2025
Artículo de investigación
Recibido: 15-01-2025 - Aceptado: 15-08-2025 - Publicado: 22-08-2025
Ricardo Castro Cáceres 1 Cristian Marilaf Cortés 2 Felipe Poblete Valderrama 3 Cristian Jaramillo Azema 4 Yuri Figueroa Sáez 5
Buscamos comprender las posibilidades educativas e imaginarios sociales de Barrio Norte, Concepción, Chile desde la perspectiva de actores sociales locales, una investigación llevada a cabo en los años 2021. La ciudad es entendida como un entramado complejo de relaciones sociales entre sus habitantes, en donde se ponen en juego intersubjetividades que se expresan en fenómenos asociados a los imaginarios sociales. El estudio es cualitativo con enfoques fenomenológicos y hermenéuticos. El levantamiento de información se realizó mediante grupos focales y entrevistas. El análisis buscó
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Doctor en Educación. Docente del Departamento Fundamentos de la Pedagogía, Facultad de Educación, Universidad
Católica de la Santísima Concepción, Chile.
ORCID ID: https://orcid.org/0000-0003-2541-777X, email: rcastroc@ucsc.cl
Doctor en Educación y sociedad. Docente del Departamento Fundamentos de la Pedagogía, Facultad de Educación, Universidad Católica de la Santísima Concepción, Chile.
ORCID ID: https://orcid.org/0000-0002-3321-7252, email: cmarilaf@ucsc.cl
Doctor en Educación. Docente del Departamento de Ciencias del Deporte y Acondicionamiento Físico, Facultad de Educación, Universidad Católica de la Santísima Concepción, Chile.
ORCID ID: https://orcid.org/0000-0002-8960-3996, email: fpoblete@ucsc.cl
Magíster en investigación social y desarrollo. Docente Facultad de Educación, Universidad Católica de la Santísima Concepción, Chile.
ORCID ID: https://orcid.org/0000-0002-3824-7872, email: cjaramillo@ucsc.cl
Profesor Artes plásticas y visuales. Docente del Liceo Técnico Profesional Jorge Sánchez Ugarte, Barrio Norte, Con- cepción, Chile.
ORCID ID: https://orcid.org/0000-0003-2541-777X, email: yfigueroa@jsu.coreduc.cl
la movilidad de los imaginarios sociales, usando mapas de coorde- nadas sociales como principal herramienta utilizada para visualizar las categorías emergentes. El estudio muestra una fuerte identidad de Barrio Norte en su tradición de colaboración y solidaridad. Las posibilidades educativas que ofrece el sector no son aprovechadas por la educación formal, predominando un trabajo descontextualizado de la realidad urbana.
We sought to understand the educational possibilities and social imaginaries of Barrio Norte, Concepción, Chile, from the perspective of local social actors. This research was conducted in 2021. The city is understood as a complex network of social relations among its inhabitants, where intersubjectivities are brought into play and expressed in phenomena associated with social imaginaries. The study is qualitative, using phenomenological and hermeneutic ap- proaches. Data collection was conducted through focus groups and interviews. The analysis sought the mobility of social imaginaries, using social coordinate maps as the main tool to visualize emerging categories. The study reveals a strong identity of Barrio Norte in its tradition of collaboration and solidarity. The educational possibilities offered by the sector are not exploited by formal education, with work decontextualized from urban reality predominating.
Buscamos compreender as possibilidades educacionais e os imaginários sociais do Barrio Norte, Concepción, Chile, a partir da perspectiva de atores sociais locais. Esta pesquisa foi realizada em
Castro C., R.; Marilaf C.,C.; Poblete V., F.; Jaramillo A., C.; Figueroa S., Y (2025). Imaginarios urbanos del Barrio Norte-Concepción, Chile. Formas de habitar el territorio y posibilidades educativas. Plumilla Educativa, 34 (2) 1-22 p.
DOI: https://doi.org/10.30554/pe.34.2.5310.2025
2021. A cidade é entendida como uma complexa rede de relações sociais entre seus habitantes, onde as intersubjetividades são coloca- das em jogo e expressas em fenômenos associados aos imaginários sociais. O estudo é qualitativo, com abordagens fenomenológica e hermenêutica. A coleta de dados foi realizada por meio de grupos focais e entrevistas. A análise buscou a mobilidade dos imaginários sociais, utilizando mapas de coordenadas sociais como principal ferramenta para visualizar categorias emergentes. O estudo revela uma forte identidade do Barrio Norte em sua tradição de colaboração e solidariedade. As possibilidades educacionais oferecidas pelo setor não são exploradas pela educação formal, predominando o trabalho descontextualizado da realidade urbana.
El artículo de investigación que aquí presentamos se sitúa en un esfuerzo interpretativo por comprender las formas de habitar el territorio y sus posibili- dades educativas, se trata de una exploración que indaga en la conformación histórica y singular de un emplazamiento urbano de carácter obrero y popular de la Ciudad de Concepción, Chile.
Barrio Norte se constituye en un centro urbano de notable crecimiento en donde sus familias desarrollaron un marcado sentido de pertenencia con el territorio y donde su historia está marcada por el esfuerzo y la organización comunitaria.
Como contexto general, podemos afirmar que la ciudad y el barrio es- tudiado, es un escenario de construcción social (Shotter, 2001) que se ha conformado a través del tiempo desde los acuerdos sociales, en los que los diferentes actores de la comunidad configuran pactos que permiten organizar el trabajo cotidiano.
La ciudad es entendida como un objeto simbólico (Silva, 2006) que está compuesta por múltiples representaciones, imágenes, historias e imaginarios urbanos, que intervienen en los procesos de urbanización.
La Ciudad y el Barrio como escenario de la interacción social, genera esquemas de comportamientos definidos desde la institucionalidad y los acuerdos temporales de sus actores. Esta construcción se configura desde
complejos entramados cargados de significado y sentido a partir de lo que fue, lo que está siendo y lo que será. Si la institución Ciudad-Barrio es una creación siempre anclada a las significaciones imaginarias sociales, desde las cuales se generan unos acuerdos funcionales sobre las formas de ser/ hacer y decir/ representar, es evidente que estos acuerdos son sancionados socialmente para definir lo adecuado o inadecuado, lo permitido y lo restrin- gido. Estos acuerdos se plasman en los proyectos urbanos y las formas de interacción se configuran en la convivencia ciudadana. Estos acuerdos son, en realidad, esquemas de inteligibilidad social, en tanto permiten comprender las acciones e interacciones; pero, además, son esquemas de plausibilidad social, pues solo en ellos son válidas estas acciones e interacciones (Pintos, 2005).
Siguiendo la perspectiva de los imaginarios sociales, habitar el territorio va más allá de estructuras geográficas o materiales, sino que se transforman en un entramado de significaciones sociales que involucran las intersubjetivida- des de sus habitantes al momento de dinamizar los procesos de urbaniza- ción en términos de lo que es y será, lo creado y por crear en el territorio. La construcción social de lo urbano se sustenta en el tejido de sentidos que esa misma sociedad ha venido construyendo a lo largo de su historia, y es a partir de ellos que se determina lo que tiene validez y posibilidad de concreción. Los imaginarios sociales (Castoriadis, 2003) conforman la trama significativa sobre la que se funda la construcción de la sociedad y de la realidad, que se materializa en diversas acciones, afectos, representaciones, discursos, imágenes, objetos, instituciones, leyes y valores.
En este contexto, el presente artículo propone comprender las formas de habitar el territorio y las posibilidades educativas de Barrio Norte, a partir de los imaginarios sociales de sus actores.
A partir de la relación entre los imaginarios sociales y las posibilidades educativas de Barrio Norte, resulta pertinente, en primer lugar, analizar los imaginarios urbanos expresados en los discursos que proyectan la ciudad y, en segundo lugar, identificar las posibilidades educativas y formativas que dicho territorio ofrece.
Las Ciudades, en tanto construcciones sociales se encuentran en cons- tante creación, una creación siempre inconclusa. Este espacio social con- densa en sus habitantes sueños, expectativas, creencias, valores, normas que desde los imaginarios sociales se materializan en formas de expresión y acción que modifican los escenarios previamente construidos. En otras
Castro C., R.; Marilaf C.,C.; Poblete V., F.; Jaramillo A., C.; Figueroa S., Y (2025). Imaginarios urbanos del Barrio Norte-Concepción, Chile. Formas de habitar el territorio y posibilidades educativas. Plumilla Educativa, 34 (2) 1-22 p.
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palabras, todo ese mundo no material de los valores, normas, símbolos e imaginarios se objetiva en la materialidad misma de la ciudad. Como han señalado Di Meo y Buleon (2005: p. 26), los imaginarios junto con las nor- mas y valores, realizan un proceso de cualificación a través del sentido, de la materialidad del mundo: los imaginarios son redes o tramas de sig- nificados específicos, reconocidas socialmente, que le otorgan cualidades a la ciudad y sus lugares.
Lindan (2007) sostiene que los imaginarios, en tanto tramas complejas de significación, no pueden ser reducidos al significado aislado que se le atribuye a un objeto, espacio o elemento específico. Estos se configuran inseparablemente dentro de los contextos y procesos históricos, cargados de relaciones, conflictos, afectos y memorias colectivas. Comprender las formas de habitar el territorio desde esta perspectiva permite dotar de inteligibilidad a fenómenos urbanos que suelen quedar ocultos bajo enfoques positivistas o meramente descriptivos, los cuales tienden a invisibilizar la densidad sim- bólica de lo urbano (Louiset, 2001). Entre las características clave de los imaginarios urbanos se encuentran su carácter colectivo, histórico, simbólico y performativo; además, poseen la capacidad de orientar prácticas sociales y de configurar modos de percepción del entorno.
En esta línea, García Canclini (2010) afirma que los imaginarios urbanos no solo median la experiencia física de la ciudad, sino también las represen- taciones que las personas elaboran mientras se desplazan por ella. Estas representaciones abarcan las suposiciones que se construyen sobre los espacios transitados, los sujetos que se cruzan en el camino y las zonas desconocidas de la ciudad. Así, sostiene: “Gran parte de lo que nos pasa es imaginario, porque no surge de una interacción real. Toda interacción tiene una cuota de imaginario, pero más aún en estas interacciones evasivas y fugaces que propone una megalópolis” (p. 91). Esta mirada permite compren- der cómo los imaginarios configuran experiencias urbanas atravesadas por afectos, temores, aspiraciones y prejuicios, muchas veces más influyentes que las interacciones concretas.
Los imaginarios pueden ser radicales en tanto origen y raíz de algo, otros son instituyentes toda vez que se constituyen en motores de la institución de lo social, y otros son instituidos, pues devienen del reconocimiento y posicionamiento social. El imaginario radical-social instituyente no crea imágenes, aunque sí símbolos y formas, significaciones e instituciones, las dos siempre solidarias; es, en realidad, promulgación de lo que será, y en tal sentido es referente y forma referente, es constitución de lo nuevo, de
lo no representable pero factible de ser organizado (Castoriadis, 1983, p. 327). En esta consideración es importante tener en cuenta la existencia de diferentes dimensiones del imaginario: el imaginario instituido, instituyente y radical.
Tanto en los imaginarios instituidos, como en los radicales instituyentes se plantea una relación intersubjetiva, en el imaginario radical desde la socialización expresada en la fuerza creadora y en el imaginario instituido a partir de la puesta en común de los imaginarios que llegan a representar a un colectivo generando anclaje social y finalmente instituciones que lo respaldan.
Gracias a los imaginarios sociales definimos lo que es y no es perti- nente para una institución y sociedad, construyendo cuestiones que nos hacen comunes y que las hacemos comunes; también, gracias a ello, nos alejamos de los acuerdos o los matizamos con nuestras particularidades (Murcia, 2011).
Para Baeza (2000) los imaginarios sociales, se constituyen en singulares matrices de sentido existencial, como elementos coadyuvantes en la elabo- ración de sentidos subjetivos atribuidos al discurso, al pensamiento y a la acción social. Los imaginarios sociales siempre son contextualizados, ya que le es propia una historicidad caracterizante; no son la suma de los imaginarios individuales: Se requiere para que sean imaginarios sociales una suerte de reconocimiento colectivo, de tal manera que “los imaginarios pasarían a ser sociales porque se producirían, en el marco de relaciones sociales, condi- ciones históricas y sociales favorables para que determinados imaginarios sean colectivizados, es decir instituidos colectivamente” (Castoriadis citado por Baeza 2000).
Así como los imaginarios son creación, bien como fuerza instituyente de lo social o como invención psicosomática radical, su institucionalización implica en sí un declive de esta movilidad creativa. La naturalización de las conviccio- nes, motivaciones y creencias/fuerza hacen que lo que antes era una fuerza creadora, se establezca ahora como un mandato social, como una fuerza que se ejerce sobre los esquemas sociales para hacerlos inamovibles. “Por eso, cuando se institucionaliza un imaginario, este hace parte del mundo de la vida, se vuelve común, no se cuestiona; solamente se toma como base para las representaciones simbólicas y los acuerdos funcionales, llegando a desconocer que ellos son, justamente, producto de esa dinámica creado- ra”. (Murcia, 2012, p. 58). En este sentido, se le suma que los imaginarios en Castoriadis (citado en Banch et al., 2007) se conciben como “una fuerza creadora de lo real y de lo socio-histórico, en la que psique y sociedad son irreductibles. A la vez lo social es concebido como algo inseparable de lo
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histórico” (p. 54). Así, el imaginario es una construcción histórica, social y cultural.
De lo anterior se infiere que los imaginarios urbanos se construyen y di- namizan a partir de la experiencia personal y compartida, así como de las relaciones con el entorno y con los otros, en una configuración compleja y subjetiva.
La ciudad constituye un espacio privilegiado para la generación de expe- riencias de aprendizaje auténticas, alejadas de las mediaciones artificiales que con frecuencia caracterizan los entornos escolares formales. En esta línea, Páramo y Cuervo (2013) destacan las posibilidades formativas que ofrece el entorno urbano, al señalar que se trata de “lugares privilegiados para construir procesos de socialización opuestos a las dinámicas excluyentes [sabiendo que] la organización del ambiente y lo que este comunica puede facilitar o inhibir a una persona al experimentar esos significados mediante el aprendizaje por descubrimiento o por consecuencias” (p. 30). Esta afirmación resalta el carácter pedagógico del espacio urbano, entendido no solo como contenedor físico, sino como un entorno simbólicamente cargado que incide directamente en la construcción del sentido y la subjetividad de quienes lo habitan.
Desde una perspectiva socioconstructivista, la ciudad y el barrio no de- ben ser concebidos meramente como fenómenos urbanísticos, sino como escenarios dinámicos que generan oportunidades de encuentro, interacción y formación entre sus habitantes. Es en la cotidianidad de estos espacios donde se posibilitan aprendizajes significativos, mediados por experiencias reales, vínculos sociales y procesos de apropiación territorial. Tal como lo plantea Rodríguez de Moreno (2011), la ciudad se constituye en un ambiente global de aprendizaje, donde confluyen procesos, estrategias y vivencias educativas, junto con el principio de una educación permanente a lo largo de la vida. En este marco, la experiencia urbana deviene en un campo fértil para la formación ciudadana, la construcción identitaria y el reconocimiento del otro en contextos de diversidad.
El reto es aprender a conocer, interpretar, comprender e interactuar en la ciudad y en el espacio urbano como parte de un proceso continuo y dinámico de aprendizaje, construcción y crítica espacial. En este proceso, los habitan- tes y ocupantes generan y transforman lenguajes y patrones socioculturales que, a su vez, inciden en su propia configuración. De este modo, la memoria
colectiva se orienta a la recuperación histórica y espacial de saberes, repre- sentaciones e imaginarios (Cely & Moreno, 2015, p. 44).
Las posibilidades educativas que entrega el espacio físico se comple- mentan con asuntos relacionados con la experiencia, la percepción y los imaginarios que los sujetos elaboran de los espacios urbanos y que per- miten establecer relaciones vinculantes con los lugares que se habitan. En este sentido, un aspecto relevante dentro del análisis contemporáneo del medio urbano es su sentido educativo. Desde allí, Moreno y Cely resaltan la importancia de:
Reconocer la ciudad y el territorio como contextos de formación ciuda- dana, lo cual conlleva a la reflexión acerca de lo colectivo y lo público, lo político y lo ético, lo estético y lo simbólico en el espacio y sus interaccio- nes (…) construyendo cambios en los comportamientos de los ciudadanos (2011, p. 8).
Develar la movilidad de los imaginarios que los sujetos poseen sobre el territorio, no solo permite dar cuenta de las relaciones que se establecen con el otro y lo otro, también se convierte en una posibilidad de leer en el contexto y comprender las circunstancias que conllevaron la construc- ción social simbólica de la ciudad desde las experiencias presentes y pasadas, pero lo más importante, también permite proyectar posibilidades de transformación creadora por medio de un aprendizaje colaborativo y comunitario.
Dichas significaciones imaginarias se convierten entonces en oportunida- des de evidenciar desde procesos interpretativos y comprensivos las formas de ser, hacer, decir y representar que se tienen con el medio urbano. Estas categorías de significado pueden ser retomadas pedagógica y didácticamente, permitiendo no solo conocer la percepción que los sujetos tienen del espacio, sino también comprender los procesos cognitivos y afectivos que intervienen en la relación con los otros y con el medio urbano.
La experiencia pedagógica en espacios urbanos que buscamos com- prender se caracteriza por enfatizar la singularidad de quienes la viven en contexto; se centra en aquello que les ocurre —y no simplemente en lo que ocurre— (Larrosa, 2009), en el tránsito hacia lo que no es uno mismo (prin- cipio de alteridad) y que surge de la subjetividad de quienes participan en ella (Contreras y Pérez de Lara, 2010).
La experiencia pedagógica urbana nace de un saber “que se mantiene en una relación pensante con el acontecer de las cosas, el de quien no acepta un estar en el mundo según los criterios de significación dados, sino que va en busca de su propia medida” (Mortari, 2002, p. 155). Un saber que es experiencia ancestral o experiencia sedimentada en el curso de una vida
Castro C., R.; Marilaf C.,C.; Poblete V., F.; Jaramillo A., C.; Figueroa S., Y (2025). Imaginarios urbanos del Barrio Norte-Concepción, Chile. Formas de habitar el territorio y posibilidades educativas. Plumilla Educativa, 34 (2) 1-22 p.
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(Zambrano, 2011). Un saber de la alteridad (Skliar y Larrosa, 2009) un saber que acepta la sorpresa del otro, de la otra, de lo otro del mundo, y que se interroga por sus necesidades y sentidos, y por lo adecuado de la relación (Van Manen, 2003).
Desde esta perspectiva la relación con el territorio y sus habitantes se constituye en lo otro, aquello externo a nosotros que nos demanda una responsabilidad ética en la forma en que nos relacionamos con ello. La ciu- dad o el barrio como otredad nos interpela a mirar su rostro y reconocer su diferencia, para desde ahí buscar caminos de resignificación, encuentro y compromiso con el medio circundante, entendiendo que permanecemos en una relación bidireccional que forma y transforma nuestra existencia.
Los imaginarios urbanos, al ser un aspecto subjetivo, se aborda de manera más profunda y enriquecedora desde un paradigma comprensivo interpre- tativo, lo que permitirá profundizar en el fenómeno de estudio relacionado con las experiencias y saberes que se configuran en las prácticas sociales y educativas cotidianas del contexto territorial, encontrando los sentidos ocultos en las formas de habitar el espacio urbano por medio de tres dimensiones de la investigación: El trabajo de campo, aplicación de técnicas y análisis de contenidos.
El enfoque y diseño se desarrolló desde la complementariedad (Murcia y Jaramillo, 2008) considerando aspectos fenomenológicos y hermenéuticos. El análisis de la información se realizó buscando la configuración y movilidad de los imaginarios sociales, en donde los mapas de coordenadas sociales fueron las herramientas utilizadas para visualizar los desplazamientos de las categorías sociales. El lugar donde se desarrolló la investigación fue el sector Barrio Norte de la Ciudad de Concepción, Chile.
Los informantes claves de la investigación fueron diez actores sociales de diferentes áreas de la comunidad. La muestra fue intencionada, ajus- tándose esta a los criterios definidos para la investigación (Rodriguez, Gil y García 1996) de acuerdo a su participación comunitaria en ámbitos como educación, cultura, deportes, economía, entre otros, de esta forma se configuran las características de interés para el estudio (Rodríguez, et al., 1996). También se utilizó el criterio de saturación teórica para determinar la cantidad de sujetos informantes, entendiendo este criterio como el punto en donde los datos se tornan repetidos y dejan de entregar información novedosa (Ruiz, 2007).
La recogida de información se realizó mediante grupos focales y entrevistas comprensivas. Para Martínez (1999), el grupo focal es un método de inves- tigación colectivista, y se centra en la pluralidad y variedad de las actitudes, experiencias y creencias de los participantes. Mientras que la entrevista comprensiva es un modo de profundizar en las respuestas y develar los sig- nificados ocultos o superficiales de los participantes del estudio (Kaufman, 1996 citado en Ríos 2013).
El procesamiento de la información se desarrollando, creando catego- rías libres desde la dimensión referencial, expresiva y pragmática (Wodak y Meyer, 2003). El procesamiento siguió la racionalidad de categorización simple, axial y selectiva expuesta por (Murcia y Jaramillo, 2008), para lo cual se tomó como consideración la teoría del análisis del discurso siguiendo a Iñaguez (2006) en lo relacionado con las fuerzas intencionadas del lenguaje y el análisis holístico. De esta manera, se busca profundizar en las líneas que apuntan al impacto de la modernidad sobre la vida urbana, los nuevos estilos de vida ligados a la posmodernidad y, finalmente, el miedo y la falta de seguridad entre otros temas emergentes. La complejidad de esta tarea hace necesario abordar los imaginarios desde perspectivas de multirrefe- rencias disciplinarias, sin menospreciar la dimensión material de la ciudad (Hiernaux, 2007).
La configuración del mapa se organizó teniendo en cuenta las categorías selectivas conceptuales centradas en dos focos de análisis: La caracteriza- ción del territorio y las formas de habitarlo.
Para el foco de análisis caracterización del territorio emergen las catego- rías lugares y actividades significativas, mientras que para el foco de análisis formas de habitar el territorio aparecen las categorías historias colectivas y vínculos sociales.
Cada coordenada social está conformada por tres dimensiones: El ser expresado en acuerdos y prácticas sociales (referencial), las intenciones y emociones (expresiva) y las posibilidades o proyecciones expresadas en las fuerzas de realización (pragmática), lo cual se evidencia en un mapa de relevancias y opacidades que se presenta en cada una de estas dimensio- nes. Desde la lógica de los imaginarios sociales, en la medida en que estas dimensiones se expresan, es posible identificar un imaginario configurado, ya sea instituido o radical/instituyente (Murcia, 2011).
Castro C., R.; Marilaf C.,C.; Poblete V., F.; Jaramillo A., C.; Figueroa S., Y (2025). Imaginarios urbanos del Barrio Norte-Concepción, Chile. Formas de habitar el territorio y posibilidades educativas. Plumilla Educativa, 34 (2) 1-22 p.
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Mientras que el peso de la práctica social de la categoría constituye la ins- titucionalización del imaginario; es así como un imaginario instituido deberá tener gran peso social y un imaginario social radical/instituyente tendrá poco peso en ella. A cada mapa de coordenadas sociales le antecede un cuadro de relevancia y opacidades en donde se da cuenta de las recurrencias de las categorías.
En el marco de este estudio, los lugares significativos corresponden a aquellos espacios urbanos en los que los actores sociales de Barrio Norte desarrollan sus prácticas cotidianas y que, por tanto, adquieren un valor simbólico y funcional en su experiencia territorial. Estas espacialidades no solo estructuran la vida urbana, sino que concentran sentidos compar- tidos que configuran la identidad del barrio. En estos espacios se llevan a cabo diversas actividades fundamentales para la reproducción social del territorio, tales como: asistir a clases o participar en talleres escola- res y comunitarios (centros educativos), realizar trámites administrativos o consultas vecinales (delegación municipal), participar en actividades deportivas y recreativas (clubes), asistir a cultos religiosos (iglesias), re- unirse para la toma de decisiones colectivas (juntas de vecinos), acceder a libros y recursos educativos (biblioteca), hacer compras semanales o abastecerse de productos locales (feria), recibir atención médica (centro de salud), o simplemente pasear y descansar en áreas verdes como cerros y lagunas. Estas prácticas no solo dan cuenta de la funcionalidad de los espacios, sino que expresan modos de habitar cargados de significados culturales, afectivos y relacionales.
Esta coordenada presenta una de las mayores fuerzas de visibilidad dentro del mapa de coordenadas sociales, acumulando un total de 52 re- currencias. Desde la función referencial (formas de ser/hacer), emergen como espacios prioritarios: centros educativos (7 recurrencias), delegación municipal (5), corporación judicial (1), Centro Cultural Balmaceda (3), clu- bes deportivos (5), juntas de vecinos (6), biblioteca (6), iglesias (3), áreas verdes como cerros y lagunas (5), cuartel de bomberos (2), feria libre (1) y centro de salud (1). Cada uno de estos espacios articula prácticas sociales que estructuran la cotidianeidad de los habitantes, desde la educación y la participación comunitaria, hasta el ocio, la espiritualidad y el acceso a servicios básicos.
Desde la función expresiva (formas de decir/representar), estos lugares son significados por los habitantes como espacios “antiguos y tradicio- nales”, “populares”, “en crecimiento y desarrollo”, “con buena conectivi- dad”, “con necesidades básicas cubiertas” y, en general, como un “lugar bueno para vivir”. Estas representaciones revelan un anclaje emocional e identitario que vincula a los actores con su territorio más allá de su funcionalidad material.
Desde la función pragmática (formas de proyectar), se evidencia una orientación hacia el cuidado y la preservación de estos espacios, lo que su- giere una preferencia por la mantención del orden instituido más que por su transformación estructural. Ello refuerza la presencia de imaginarios sociales instituidos, en tanto los habitantes valoran lo construido y se resisten a su modificación sustantiva.
En este punto, resulta necesario establecer una articulación analítica entre los espacios urbanos y las dinámicas sociales que los sostienen. Más allá de su materialidad, los lugares significativos se constituyen como escenarios relacionales en los que se reproducen vínculos, rutinas y sen- tidos colectivos. En la sección siguiente, se profundiza en estas prácticas y actividades cotidianas, evidenciando cómo los espacios urbanos no solo organizan físicamente el territorio, sino que estructuran también las formas de habitarlo, produciendo aprendizajes, identidades e imaginarios compartidos.

Figura 1. Lugares significativos. Fuente. Elaboración propia
Castro C., R.; Marilaf C.,C.; Poblete V., F.; Jaramillo A., C.; Figueroa S., Y (2025). Imaginarios urbanos del Barrio Norte-Concepción, Chile. Formas de habitar el territorio y posibilidades educativas. Plumilla Educativa, 34 (2) 1-22 p.
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Como se aprecia en el mapa de la coordenada, en un primer nivel de relevancia (con mayor recurrencia y carga social) se encuentran los lugares significativos (figura 1), emergiendo con mayor fuerza las categorías centros educativos, delegación municipal y áreas verdes, constituyéndose en los es- pacios urbanos de mayor relevancia para la dinámica relacional cotidiana de sus habitantes. La alta relevancia en la dimensión referencial, que da cuenta de los imaginarios instituidos por los actores sociales contrasta con el bajo nivel de reflexión y transformación en esta categoría, por tanto, se impone el peso de las normalizaciones en la vida cotidiana desde sus imaginarios.
“Si tú te das cuenta estamos rodeados de lagunas es como una característica no sé de..., era mucho cerro antes por ejemplo donde yo vivo era todo cerro, cerro, cerro entonces, era una característica de Barrio Norte”. (Participante 1)
Por su parte las reflexiones desde la función expresiva conciben al barrio
como un lugar bueno para vivir, tradicional y popular.
“…ha crecido harto, colegios y pymes, ademas del tema de conec- tividad y querer ser comuna… me encanta Barrio Norte en el sentido que encuentro de todo…hay gente muy antigua en el sector, todavía se mantiene el sentido de barrio de esfuerzo, de conocer al vecino”. (Participante 6)
Finalmente, posibilidades de transformación están dentro de las opacidades de esta coordenada ya que los participantes, más que pretender cambios, apuntan al cuidado y mantención de lo ya construido, es decir, reafirman los imaginarios instituidos sobre el barrio, por lo tanto, acá no se visibilizan noto- riamente imaginarios radicales que proyecten una ruptura de las estructuras sociales dominantes.
La coordenada social actividades significativas, se entiende como las ocupaciones y acciones cotidianas importantes referidas por los habitantes del territorio.
Con una mayor fuerza de visibilidad están las formas de ser/hacer (función referencial) constituidas por las categorías que dan cuenta de las activida- des significativas del barrio: Corridas, comedores y ollas comunes (ambas categorías con 3 recurrencias), eventos benéficos (2 recurrencias), actos culturales (3 recurrencias), emprendimientos y oficios tradicionales (ambas categorías con 2 recurrencias).
Con menor anclaje social aparecen las formas de decir/representar (función expresiva) definidas desde la invitación a reflexionar sobre las actividades sociales urbanas, estas categorías son: solidaridad y participación. Por últi- mo, en la función pragmática, es decir las posibilidades de cambio, surge la categoría fortalecer lo existente.

Figura 2. Actividades significativas. Fuente. Elaboración propia
Los actores sociales hacen referencia a las actividades significativas cons- tantemente, desarrollando estas perspectivas y representaciones de forma recurrente en la práctica social. En el mapa de coordenadas (figura 2) se evidencia alto peso en las fuerzas de realización. Lo anterior implica que las actividades urbanas significativas continúan articuladas a los imaginarios instituidos; o sea, aquellos acuerdos sociales que han sido comunes y nor- malizados, en este caso en la convergencia en actividades sociales comunes.
“Por ejemplo ahora en tiempo de pandemia se organizó por la Junta de Vecinos una olla en común en el sector para ir en ayuda de las familias cesantes… (Participante 8)
Existen escasas emergencias en los procesos de reflexión (función expresi- va) marcada por la participación y la solidaridad, sin embargo, esta reflexión no transforma la realidad ya que la fuerza de realización y práctica social es baja. Se estaría hablando de un imaginario radical el cual requiere de un desblo- queo de los imaginarios instituidos para seguir como posibilidad instituyente.
“…para mí es un aspecto fundamental en la relación humana o sea el ser solidario el ser sencillo por ejemplo cuando otra necesita ayuda
Castro C., R.; Marilaf C.,C.; Poblete V., F.; Jaramillo A., C.; Figueroa S., Y (2025). Imaginarios urbanos del Barrio Norte-Concepción, Chile. Formas de habitar el territorio y posibilidades educativas. Plumilla Educativa, 34 (2) 1-22 p.
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no solamente material sino que una ayuda no se de ánimo si le pasa alguna desgracia poder cooperar yo creo que por ahí apunta y Barrio Norte siempre”. (Participante 1)
Esta coordenada es considerada por el estudio como el registro de expe- riencias de vida y relatos históricos del habitar el territorio.
Con una fuerza de visibilidad media se encuentran las formas de ser/ hacer (función referencial) formada por las categorías que marcan las ex- periencias e historias de los habitantes del territorio: Movimientos políticos y culturales (3 recurrencias), tomas (2 recurrencias), organización vecinal (1 recurrencia), industrias como fuente laboral (3 recurrencias). Las formas de decir/representar por medio de la función expresiva presentan un alto anclaje social manifestado en categorías que expresan los sentimientos asociados a la construcción histórica del lugar: Sector amenazado por las drogas y delincuencia (5 recurrencias), solidario (4 recurrencias), esfuerzo y sacrificio (4 recurrencias), lugar electoral estratégico (1 recurrencia), lucha (2 recurrencias), población madura (1 recurrencia), prejuicios (1 recurrencia). Por último, en la función pragmática con mediana intensidad en forma de posibilidades de transformación las categorías: Comuna (2 recurrencias), mayor seguridad (4 recurrencias), espacios culturales (3 recurrencias).

Figura 3. Historia y experiencia colectiva. Fuente. Elaboración propia
Esta coordenada muestra en los imaginarios sociales de los habitantes del territorio, fuerzas altamente ponderadas en las reflexiones, pero con un nivel muy bajo en las prácticas sociales y transformaciones; lo cual conlleva a un escenario posibilitador de acciones nuevas a partir de las reflexiones colectivas.
Algunos fragmentos de relatos así lo evidencian:
“… Empezó como una toma…lucha que realizó la población para obtener su escritura su título de dominio y ahora la población está madura, ya tiene otras necesidades o que no tiene tantas necesidades desde el punto de vista social...” (participante 3)
“… aquí empezaron muchas cosas sociales, movimientos políticos empezaron a formarse digamos, no se pu después del golpe de es- tado”. (participante 1)
“… dentro de todo el sector Barrio Norte como territorio hay mu- cha mano especializada, hay muchas pequeñas empresas y esos son la fuente laboral más grande de Chile, la gente es creativa y con empuje, con fuerza, yo creo que eso hay que valorarlo”. (par- ticipante 2)
“Me gustaría un barrio más seguro, de hecho que todo el mundo tiene el mismo sueño, no se, poder caminar tranquilamente, los espacios verdes que hay como son la laguna, poder transitar sin miedo con un poco más de seguridad”. (participante 1)
Vínculos y relaciones, corresponde para nuestro estudio a aquellas diná- micas de interacción social con los otros y el entorno en el espacio urbano de Barrio Norte.
Para los vínculos y relaciones sociales establecidas en el territorio, res- pecto a las formas de ser/hacer correspondientes a la función referencial aparecen las siguientes categorías indicando las principales instancias de vinculación comunitaria: Instituciones formales (6 recurrencias), vin- culación liceo-barrio (3 recurrencias), vinculación universidad-barrio (3 recurrencias), vinculación liceo universidad (3 recurrencias), redes so- ciales (1 recurrencia).
Con una menor fuerza de visibilidad están las formas de decir/represen- tar (función expresiva) constituida por las categorías: Desconocimiento (3 recurrencias) y desarticulación (2 recurrencias). Por último, en la función pragmática surgen las categorías: Objetivos comunes (1 recurrencia) y fo- calización en niños, jóvenes y ancianos (2 recurrencias).
Castro C., R.; Marilaf C.,C.; Poblete V., F.; Jaramillo A., C.; Figueroa S., Y (2025). Imaginarios urbanos del Barrio Norte-Concepción, Chile. Formas de habitar el territorio y posibilidades educativas. Plumilla Educativa, 34 (2) 1-22 p.
DOI: https://doi.org/10.30554/pe.34.2.5310.2025

Figura 4. Vínculos y relaciones sociales. Fuente. Elaboración propia
Como se aprecia en el mapa de la coordenada sobre vinculo y relaciones, emergieron con mayor fuerza las categorías: Instituciones formales (colegios, juntas de vecinos, delegación municipal etc.) y distintas formas de vincula- ción entre la barrio, escuela y universidad perteneciente al territorio. La alta relevancia en la dimensión referencial da cuenta de los imaginarios instituidos por los habitantes contrastando con el bajo nivel de reflexión y transforma- ción en esta categoría, por tanto, se impone el peso de las normalizaciones instituidas en la vida cotidiana.
“… la gente maneja el Facebook, cuando se hacen actividades que tienen que ver con alguna junta de vecinos eso se empieza a dar propaganda o a avisar a través de las redes sociales y grupos de Facebook que se llama Barrio Norte, Barrio Norte con amor, Somos de Barrio Norte, Ventas y compras de Barrio Norte, hay como como cinco grupos…” (Participante 8)
Las reflexiones desde la función expresiva conciben los vínculos y rela- ciones en el barrio como como desarticuladas o poco difundidas sobre todo en la triada barrio, escuela y universidad.
“… la comunidad en si está como más ligada al colegio que a la universidad, faltaría como esa parte de unir los tres actores…” (Par- ticipante 5)
“… yo he tratado de armar un vínculo pero no ha dado mucho fruto, creo que en eso estamos al debe, junto a la universidad podríamos hacer mucho más, ingerir más en la vida de los vecinos… han habido intentos pero no son constantes, han sido como pequeñas ráfagas no hemos tenido un trabajo donde se pueda articular una vida más… que pudiera ser mucho más significativa (Participante 2)
Finalmente, las posibilidades de transformación están definidas por la pretensión de que los habitantes encuentren objetivos comunes poniendo énfasis en las poblaciones infantiles, juveniles y de adultos mayores.
Siendo el barrio y la ciudad instituciones en constante generatividad siempre anclada en significaciones imaginarias sociales, desde las cuales se conciben acuerdos funcionales sobre las formas de ser/hacer y decir/representar, es evidente que estas definiciones son sancionadas socialmente para definir lo bueno y lo malo, lo adecuado y lo no adecuado, lo posible y lo imposible en las prácticas sociales situadas en el territorio.
Las formas de habitar el territorio se configuran desde una matriz social, entendida como la estructura subyacente que organiza y da for- ma a las prácticas, significados e interacciones dentro de una sociedad. Esta matriz está compuesta por un entramado de elementos normativos, simbólicos y relacionales que orientan el comportamiento social y otorgan sentido a la vida cotidiana. Entre estos elementos se encuentran las ins- tituciones sociales (como la familia, la escuela, la iglesia, la organización comunitaria), los valores compartidos, las representaciones simbólicas del espacio, los discursos sobre el orden urbano, así como las relaciones de poder que jerarquizan los modos de ocupación, acceso y uso del territorio. Estas estructuras culturales y organizacionales no solo configuran el campo de lo posible, sino también los márgenes de lo pensable e imaginable en términos sociales y territoriales.
En este sentido, la teoría de los imaginarios sociales se edifica sobre la imbricada relación entre las dimensiones subjetivas del ser humano y las estructuras colectivas que constituyen el mundo social. Siguiendo a Casto- riadis, esta relación se manifiesta en forma de magmas de significaciones, que dan cuenta de la complejidad y fluidez de las realidades sociales. La noción de magma, tal como la desarrolla Franco (2003), se opone a una lógica determinista y propone la creación como apertura hacia nuevas posibilidades. Esta noción aplica tanto a la dimensión psíquica (donde emergen los imaginarios radicales), como a la dimensión social (donde se expresan las significaciones instituidas y las potenciales instituyentes). Así,
Castro C., R.; Marilaf C.,C.; Poblete V., F.; Jaramillo A., C.; Figueroa S., Y (2025). Imaginarios urbanos del Barrio Norte-Concepción, Chile. Formas de habitar el territorio y posibilidades educativas. Plumilla Educativa, 34 (2) 1-22 p.
DOI: https://doi.org/10.30554/pe.34.2.5310.2025
el habitar no es solo una acción física, sino una práctica simbólica media- da por estructuras sociales históricamente configuradas y en permanente disputa. Estas estabilidades y generatividades expresadas en las formas de habitar el territorio y sus posibilidades educativas se expresan de la siguiente manera:
Surgen algunos imaginarios nucleares (instituidos) que se aprecian en las formas de habitar el territorio por parte de los actores sociales. Primero existe una fuerza social fuertemente instituida, una creencia generalizada respecto a concebir al sector Barrio Norte como un lugar tradicional, forjado desde el esfuerzo y sacrificio de sus habitantes, que desde sus inicios como tomas de territorio se construyó una historia de colaboración y solidaridad entre los ciudadanos. Barrio Norte es considerado como un lugar bueno para vivir, por sus abundantes áreas verdes (lagunas y cerros) y por los distintos lugares y actores comunitarios que le dan vida al sector. Estos imaginarios instituidos sobre el barrio, se tienden a preservar y valorar desde el cuidado y la preservación de lo construido comunitariamente. En este punto, surge como amenaza la delincuencia y la drogadicción como escenarios emergentes que ponen en riesgo lo instituido y aparece como alternativa el redoblar la protección, la seguridad y el control de lo que sucede en el sector.
Surgen imaginarios radicales/instituyentes, como opacidades, voces divergentes y minoritarias que visibilizan cambios o posibilidades de creación en el barrio. Se destacan algunos imaginarios instituyentes y radicales que proyectan en sus aspiraciones ideas de un barrio nuevo. El sector, desde la perspectiva de sus habitantes, es considerado como una comunidad madura, con posibilidades de ser una nueva comuna, en vías de una creciente descentralización y autodeterminación que se exprese en la convivencia cotidiana.
El barrio en su desarrollo histórico es una creación en la cual sus habi- tantes se ven alterados y son ellos a su vez quienes tienen la posibilidad de transformar el lugar que habitan. Esto es la articulación última de la institu- ción barrio, de sus necesidades, de su mundo; es el conjunto de esquemas organizadores, condición de representatividad de lo que una sociedad se brinda a sí misma. “La dimensión histórica implica la existencia de un pasado y una tradición social que nos presenta siempre como dados y organizados en el lenguaje; esto es, como ya imaginados o instituidos” (Muñoz Onofre, 2003, p.100).
A partir de la percepción de los actores sociales de Barrio Norte, estas instancias no han sido aprovechadas por las Escuelas y Universidades del sector, predominando un trabajo educativo descontextualizado de la realidad urbana, enclaustrada en sus paredes sin encontrar redes articuladoras con la comunidad. En este sentido predominan imaginarios instituidos marcados por una educación academicista centrada en la tarea de reproducir y transmitir a las nuevas generaciones los conocimientos, saberes y valores considerados como fundamentales para dicha cultura, invisibilizando los rasgos particulares de los estudiantes y sus contextos sociales y culturales. Además, como lo plantea Martínez Boom (2003), la Escuela y también la Universidad man- tiene un imaginario central que es definitivamente la perspectiva industrial y funcionalista, desde la cual se empujan otros imaginarios subyacentes o segundos, como el de la competencia, la producción y el mercado.
Las posibilidades educativas en Barrio Norte no son materializadas, princi- palmente por los escasos vínculos y relaciones que aparecen desarticuladas o poco difundidas, sobre todo en la triada barrio, escuela y universidad.
Sin embargo, a pesar de este escenario aparentemente estático de las realidades educativas, en su interior se están generando tenues movili- dades o ebulliciones que desequilibran esta tendencia hacia imaginarios instituyentes. Estas alteraciones hacia las transformaciones y creaciones propias del ser humano generan desplazamientos importantes en algunas categorías como la reflexión docente y ciudadana, que entregan nuevas maneras de connotar al otro y su relación con el entorno, aperturas hacia la construcción reciproca a partir del dialogo participativo de todos los inte- grantes de la comunidad. Desde esta perspectiva, Barrio Norte se constituye en un escenario rico de posibilidades educativas, tanto por sus entornos naturales como por su gente y las distintas organizaciones que dinamizan el entramado social del sector.
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