Reflexión crítica en la juventud: una mirada a la interrelación entre la subjetividad política, la socialización política y el proyecto de vida

Recibido: 22-10-2024 - Aceptado: 02-12-2024 - Publicado: 10-12-2024

Julián Andrés Osorio 1

Sergio Andrés Espinosa Lozano 2

Martha Isabel Lozada Pulido 3

David Arturo Ospina Ramírez 4

Resumen

El presente artículo expone los resultados de una investigación que buscó comprender la relación entre la subjetividad política, la socialización política y la construcción del proyecto de vida individual y colectivo de cuatro jóvenes colombianos de la ciudad de Bogotá, con edades entre 20 y 27 años, quienes generan impacto en sus comunidades (2023). La investigación, de carácter cualitativo, utilizó el método hermenéutico-ontológico político y convocó a los jóvenes mediante la estrategia de bola de nieve y entrevistas a profundidad. En los resultados, se destaca que la reflexión crítica emerge como un proceso clave mediante el cual los jóvenes reconocen las precariedades de sus entornos, lo que a su vez impulsa su capacidad de planear proyectos de vida orientados al beneficio colectivo. Desde esta perspectiva, los jóvenes entienden la política en dos dimensiones —instituida e instituyente—, y es a partir de la tensión entre estas que construyen su subjetividad política. Por otro lado, su participación en diversos escenarios de socialización política les permite definir y consolidar sus creencias y perspectivas. En cuanto a la planeación del proyecto de vida, los jóvenes señalan que la incertidumbre, junto con la claridad sobre sus objetivos, juega un papel relevante en la generación de un impacto positivo en sus comunidades. Finalmente, la interacción entre los escenarios de socialización política y los procesos reflexivos constituye un eje central para entender cómo los jóvenes construyen sus proyectos de vida y desarrollan su subjetividad política.

Palabras clave: socialización, política, elección profesional, participación comunitaria, proyecto de vida.

Critical reflection in youth: a look at the interrelation between political subjectivity, political socialization and the life Project

Abstract

This article presents the results of a research study that aimed to understand the relationship between political subjectivity, political socialization, and the construction of individual and collective life projects among four young Colombians from the city of Bogotá, aged 20 to 27, who generate impact within their communities (2023). The qualitative study employed the hermeneutic-political ontological method, involving the participation of young individuals through the snowball sampling strategy and in-depth interviews. The findings highlight that critical reflection emerges as a key process through which young people recognize the precarities in their environments, which, in turn, drives their ability to plan life projects oriented toward collective benefit. From this perspective, young people understand politics in two dimensions—established and instituting—and it is through the tension between these dimensions that they construct their political subjectivity. Furthermore, their participation in various political socialization settings enables them to define and consolidate their beliefs and perspectives. Regarding life project planning, the young participants emphasize that uncertainty, combined with clarity about their objectives, plays a significant role in generating a positive impact on their communities. Finally, the interaction between political socialization settings and reflective processes is central to understanding how young people construct their life projects and develop their political subjectivity.

Keywords: Socialization, politics, professional choice, community participation, life project.

Reflexão Crítica na Juventude: Uma Visão sobre a Inter-relação entre Subjetividade Política, Socialização Política e Projeto de Vida

Resumo

O presente artigo apresenta os resultados de uma pesquisa que buscou compreender a relação entre a subjetividade política, a socialização política e a construção do projeto de vida individual e coletivo de quatro jovens colombianos da cidade de Bogotá, com idades entre 20 e 27 anos, que geram impacto em suas comunidades (2023). A pesquisa, de caráter qualitativo, utilizou o método hermenêutico-ontológico político e contou com a participação dos jovens por meio da estratégia de amostragem em bola de neve e entrevistas em profundidade. Os resultados destacam que a reflexão crítica emerge como um processo chave, por meio do qual os jovens reconhecem as precariedades de seus ambientes, o que, por sua vez, impulsiona sua capacidade de planejar projetos de vida voltados ao benefício coletivo. Sob essa perspectiva, os jovens compreendem a política em duas dimensões — instituída e instituyente —, e é a partir da tensão entre essas dimensões que constroem sua subjetividade política. Além disso, sua participação em diversos cenários de socialização política lhes permite definir e consolidar suas crenças e perspectivas. Com relação ao planejamento do projeto de vida, os jovens ressaltam que a incerteza, juntamente com a clareza sobre seus objetivos, desempenha um papel relevante na geração de um impacto positivo em suas comunidades. Por fim, a interação entre os cenários de socialização política e os processos reflexivos constitui um eixo central para compreender como os jovens constroem seus projetos de vida e desenvolvem sua subjetividade política.

Palavras chave: socialização, política, escolha profissional, participação comunitaria, projeto de vida.

Introducción

Este artículo aborda la relación entre la subjetividad política, la socialización política y la construcción del proyecto de vida individual y colectivo de jóvenes colombianos, destacando la importancia de la reflexión crítica como eje central para comprender cómo los jóvenes analizan y cuestionan su realidad. La reflexión crítica se entiende como un proceso mediante el cual identifican las precariedades de su entorno y desarrollan herramientas para transformarlo, en función de sus objetivos personales y colectivos.

La investigación se origina en un contexto colombiano reciente marcado por una historia cruda y execrable que ha dejado profundas huellas en las generaciones actuales. Durante la segunda mitad del siglo XX, Colombia experimentó un complejo panorama político, social y económico, exacerbado desde los años 70 con el auge del narcotráfico, un fenómeno que amplió y multiplicó las problemáticas estructurales ya existentes, como la aguda desigualdad social, la ilegalidad y la violencia. Este negocio ilícito, alimentado por el mercado estadounidense, encontró en Colombia un nicho geoestratégico propicio para operar, lo que profundizó la corrupción en un sistema político ya en decadencia, incrementando las actividades de bandas criminales que usaban la violencia y el terror como herramientas principales.

En los años 90, el país vivió además el asedio de grupos armados como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Ejército de Liberación Nacional (ELN), las disidencias del Ejército Popular de Liberación (EPL) y el Movimiento 19 de abril (M-19). A esto se sumó una crisis económica que comenzaba a vislumbrarse desde 1996, resultado de factores tanto estructurales como coyunturales. Este conjunto de circunstancias dio lugar a una sociedad fragilizada, en la cual los jóvenes nacidos en este periodo crecieron enfrentando las consecuencias de un sistema educativo precario y un entorno social plagado de desigualdades.

En este contexto, surgen preguntas esenciales: ¿cómo los jóvenes que crecieron en esta realidad conciben la política?, ¿cómo desarrollan su subjetividad política frente a estas condiciones históricas?, ¿qué acciones individuales y colectivas emprenden para enfrentar las consecuencias de esta historia?, y ¿qué tipo de proyectos de vida construyen en función de las interacciones con su entorno? Estas cuestiones buscan esclarecer cómo estos jóvenes navegan entre los legados de un pasado conflictivo y las demandas de un presente lleno de desafíos.

Aunque muchos jóvenes carecen de oportunidades educativas que les permitan construir un futuro próspero, también se han levantado voces críticas que buscan deconstruir discursos hegemónicos y patriarcales. Ejemplo de esto fue el estallido social colombiano de 2021, en el que la juventud expresó su agotamiento frente a las estructuras de poder que perpetúan la exclusión y la desesperanza. En las estadísticas de participación juvenil en procesos electorales y movilizaciones sociales se refleja esta lucha por validar su voz y construir un país más justo.

En paralelo, fenómenos como la globalización, las telecomunicaciones y las innovaciones tecnológicas han permitido a los jóvenes contrastar la realidad colombiana con la de otros contextos globales. Esto ha facilitado que más jóvenes busquen alternativas de vida: algunos consideran la migración, mientras que otros se convierten en actores críticos que asumen el riesgo de desafiar un sistema que no solo limita sus oportunidades, sino que también pone en peligro su integridad y su vida.

Ante este panorama, esta investigación busca comprender las relaciones entre los procesos de subjetividad política, socialización política y la construcción de proyectos de vida en los jóvenes. Desde una perspectiva crítica y reflexiva, se analiza cómo estos jóvenes generan significados, cuestionan las estructuras sociales y políticas, y toman decisiones que afectan tanto su vida individual como colectiva. Este enfoque permite identificar las tensiones entre las dinámicas instituidas y las instituyentes, además de explorar cómo las interacciones con su entorno moldean sus perspectivas de futuro y su incidencia como actores políticos.

Política

Hannah Arendt (1977) plantea que la política es una actividad que surge en el ámbito de lo social. Puesto que el sujeto por sí solo no puede realizar ningún acto semejante a la política, el ser humano por sí solo es un ser apolítico por naturaleza. Solo es hasta al momento en que ese sujeto está inserto en una sociedad con otros individuos que surge la política, como muestra de interés por conocer y discutir los asuntos que suceden en su sociedad. Es desde este planteamiento que se comienza a comprender lo político en el marco de la presente investigación, dado que no se busca dejar a la política como un ejercicio de poder institucional, donde unos pocos buscan tomar decisiones que influyan sobre la vida de las mayorías.

La política, desde una visión holística, comprende que todo aquél que se interese por lo que sucede en su entorno social está haciendo política. Lozano y Alvarado (2011) ratifican, según los postulados de Arendt (1977), que la acción política está sujeta y condicionada a lo social, puesto que es un ejercicio en donde se evidencian múltiples y diversas voluntades de las personas que componen una sociedad. La política sirve de herramienta para que se puedan conocer las diferentes posturas y visiones que se tienen de la realidad dentro de una sociedad o contexto.

Lo político debe ser comprendido como una realidad que se expresa y adquiere forma en el ámbito público, en el terreno de lo colectivo, del nosotros, pero está significado por el mí mismo, cargado de los instituyentes de la esfera privada. (Alvarado et al., 2012, p. 247).

Esta significación desde el mí mismo que plantean estos autores hace referencia a que, si bien la política es un acto que se realiza en lo social y colectivo, se ve condicionada y enriquecida con las visiones individuales y subjetivas que pueda tener el grupo de personas sobre un mismo tema. Esa dimensión bidireccional de la política es sumamente importante, puesto que se reconoce que la política es una acción colectiva que parte de los sentidos subjetivos de cada persona.

En este marco, la política y la subjetividad política se entrelazan como una dinámica bidireccional en la que lo colectivo y lo individual se enriquecen mutuamente. Desde la perspectiva de Hannah Arendt (1977), la política solo surge en el ámbito social, donde el ser humano, al interactuar con otros, manifiesta su interés por los asuntos comunes. Este acto colectivo, sin embargo, está profundamente influido por las percepciones subjetivas de los individuos, quienes, al aportar sus visiones particulares, dotan a la acción política de diversidad y profundidad. Como señalan Lozano y Alvarado (2011), la política no se reduce a una simple estructura de poder institucional; es un espacio de interacción donde las múltiples voluntades y perspectivas se encuentran para construir significados compartidos. En este sentido, lo político no solo es una expresión del nosotros colectivo, sino también una manifestación del “mí mismo” que, al integrarse en la esfera pública, contribuye a la configuración de proyectos comunes. Esta visión resalta la relevancia de la subjetividad política en la construcción de lo político, reconociendo que los sentidos individuales son el punto de partida para que las acciones colectivas adquieran significado y trascendencia en el ámbito social.

Subjetividad política

La subjetividad política en el contexto juvenil se ha convertido en un área de interés crítico en los estudios socioculturales contemporáneos. En una era marcada por rápidas transformaciones y desafíos sociopolíticos los jóvenes emergen no solo como receptores de valores y normas culturales, sino también como actores clave en la configuración y reinterpretación de su entorno. Este enfoque se centra en cómo los jóvenes interpretan su realidad, negocian el poder y aspiran a crear cambios significativos, soñando con futuros distintos tanto para ellos como para la sociedad. Esta perspectiva dinámica sobre la subjetividad política juvenil proporciona una ventana hacia el papel activo y crítico que juegan los jóvenes en la construcción y deconstrucción de su realidad sociopolítica.

La subjetividad política en el contexto juvenil se refiere a la habilidad de introspección que tienen los jóvenes y a la conceptualización de su interacción con su entorno, encaminándose hacia decisiones y acciones planificadas (Díaz, 2019). Al respecto, González Rey (2002) argumenta que la subjetividad política se deriva de emociones y percepciones que generan experiencias simbólicas, todas ellas arraigadas en contextos sociales y culturales. En estos contextos los jóvenes interpretan y otorgan significado a su realidad.

Desde la perspectiva de González Rey (2005), la subjetividad se origina en las percepciones iniciales de la personalidad humana, siendo maleable y formada por experiencias sociales. Complementando, Díaz (2019) indica que a través de esta subjetividad los jóvenes expresan sus emociones, percepciones y representaciones simbólicas, aprovechando las herramientas y acciones expresivas disponibles.

Para Díaz (2019) y González Rey (2005) la subjetividad política es una extensión de la subjetividad social. Por ello, refleja las creencias y valores y cómo los jóvenes estructuran su relación con la realidad. No se limita únicamente a la política tradicional, sino que se extiende a aquellas formas como los jóvenes interactúan y se involucran activamente en su comunidad.

En esta línea, González Rey (2002) destaca que las subjetividades colectivas varían; la simple pertenencia a un grupo no significa que el individuo adopte completamente sus ideales. Los jóvenes armados con sus propias subjetividades pueden coincidir o disentir de las creencias del colectivo al que pertenecen.

De otro lado, Díaz (2019) sugiere que la subjetividad política está estrechamente ligada a las dinámicas de poder, no solo en el ámbito grupal, sino también en cómo los jóvenes ejercen su agencia y capacidad de respuesta. Teniendo en cuenta los planteamientos de Alvarado et al. (2008, 2012), se puede afirmar que, si bien algunos podrían ver a los jóvenes como simples reflejos de valores sociales, en realidad son actores autónomos capaces de influir activamente en su realidad. Estos puntos de vista nos llevan a comprender la subjetividad política como una interacción entre las influencias sociales y la agencia activa de los jóvenes.

Finalmente, en relación con la transformación y el poder, los jóvenes no solo buscan posicionarse en su realidad, sino que trabajan activamente para cambiarla, crear nuevos caminos y negociar el poder. Se esfuerzan por imaginar y construir futuros distintos, tanto para ellos mismos como para la sociedad en su conjunto. La subjetividad política de los jóvenes es esencial para entender sus aspiraciones y deseos de futuro. A través de su activa participación y visión, los jóvenes no solo moldean el presente, sino que también trazan un camino para el mundo que desean construir y heredar. Es crucial, por tanto, reconocer y valorar estos sueños, pues reflejan la esperanza y dirección de las próximas generaciones.

La relación con la socialización política

Alvarado et al. (2012) afirman que el concepto de socialización política proviene de la antropología y la sociología, cuyo significado hace referencia a la suma de creencias y conocimientos adquiridos por el sujeto que son manifestados e inciden en la esfera política; es decir, en la comunidad.

De igual forma, Morales (2018) afirma que la socialización política es el mecanismo que le permite al sujeto adquirir la cosmovisión que transmite la sociedad con fines organizacionales de lo político. Asimismo, para Smith Martins (2000) también hay un proceso de aceptación del sujeto de lo que la sociedad le transmite, el cual lo lleva a fortalecer la solidaridad para con su comunidad.

Lo que se menciona como sociedad y comunidad son lo que en la socialización política se denomina como escenarios; espacios donde el sujeto establece relaciones con los otros, tales como la familia, la escuela, el trabajo, etc. Dichos escenarios le permiten, a su vez, construir su propia subjetividad. Es por esto que ambas categorías, subjetividad y socialización, están retroalimentándose constantemente, desde la socialización política hay procesos de transmisión hacia las subjetividades. La subjetividad política permite, por lo tanto, generar escenarios reflexivos de socialización política.

A continuación, se hace referencia a algunos escenarios de socialización política, desde los cuales los jóvenes entrevistados vienen siendo partícipes. El primero de ellos es la familia. De acuerdo con Cubides Rojas (2021) y Morales (2018), la familia es el núcleo donde se originan las primeras bases para socializar. Asimismo, para Barbeito (2002) la familia es el escenario de transmisión donde el sujeto se dota de todos los ámbitos del ser humanos, axiológicos, morales y creencias que incidirán en sus procesos de socialización en la comunidad. Salazar (2012), va un poco más allá y afirma que en algunos casos en las familias se gestan procesos autoritarios obligando a repetir patrones que devienen en formaciones de sujetos con poca perspectiva crítica frente a lo que sucede a nivel social; es decir, aceptan sin reflexión lo que se impone política y socialmente.

Por otra parte, en relación con la escuela, Echeverría (2003) plantea que en la socialización política hay un direccionamiento propiamente al aprendizaje, en donde hay un otro que enseña que no necesariamente es un docente, ya que también lo puede hacer un libro, un documental o una película. Es decir, el autor da un sentido amplio a la escuela como escenario de aprendizaje. Además, añade que hay procesos intersubjetivos, porque el estudiante aprende en la interacción con otros, sus pares, mostrando un panorama para la socialización con bastante riqueza, pues ya no solo es un escenario para el aprendizaje, sino también para compartir experiencias de vida. Por lo tanto, el autor expone que la escuela, siguiendo a Durkheim (1976), es escenario, ya que no solo prepara para el aprendizaje, sino para la vida social; o bien, para preservarla o transformarla.

Finalmente, en relación con las TIC, para Martín y Núñez (2017) son un escenario de socialización que permite nuevas formas de relacionarnos. Inclusive, han ampliado el entorno comunicacional con aquéllos que están físicamente lejos, pero generando vínculos estrechos para compartir diferentes perspectivas. Debido a esto, las TIC se convierten en otro escenario más para socializar. Del mismo modo, De la Garza Montemayor et al. (2019) corroboran que son las tecnologías digitales la fuente principal de información política para los jóvenes, donde profundizan y discriminan la veracidad de los temas influyendo en sus creencias, decisiones y acciones políticas.

En cuanto al proyecto de vida

Ricoeur (1996) se posiciona como el eje central en la construcción conceptual del proyecto de vida en el marco de este análisis, dado que su enfoque proporciona una base articulada para relacionar la temporalidad, la subjetividad y la acción humana. En consecuencia, es necesario establecer una postura más clara sobre el autor y su relevancia, conectando las aportaciones de otros pensadores para construir un marco teórico coherente y fundamentado.

Desde esta perspectiva, el proyecto de vida, como plantea D’Angelo (2003), adquiere sentido en las experiencias vividas en comunidad y se consolida a partir de las dinámicas sociales y contextuales. Estas experiencias encuentran un punto de convergencia con la idea de ipseidad de Ricoeur (1996), entendida como la conciencia reflexiva que permite al sujeto cuestionar sus acciones y construir su vida en función de ideales y valores. Nussbaum (2012) complementa esta visión al destacar la importancia de las capacidades externas que el contexto ofrece para garantizar oportunidades, lo que enlaza con el carácter condicionado y contextual que también subraya Ricoeur. Así, la planificación de la vida no se reduce a una decisión personal aislada, sino que se inscribe en las dinámicas históricas y sociales en las que los sujetos están inmersos.

De forma similar, las aportaciones de Villa Sánchez (2015) refuerzan el carácter indeterminado y dinámico de los proyectos de vida, señalando cómo estos oscilan entre los ideales y las prácticas, en un continuo movimiento de ajuste y redefinición. La propuesta de Sloterdijk (2013) sobre el hombre como ser antropotécnico ofrece una visión complementaria al describir al sujeto como un creador de técnicas que, mediante la repetición y los hábitos, perfecciona su desempeño en la búsqueda de una vida buena o phrónēsis, retomando las ideas de Aristóteles (2014) sobre la sabiduría práctica.

Por otra parte, es fundamental entender cómo las categorías sociales, como la religión (Rueda, 2018) y el neoliberalismo (Dubet, 2012), influyen en las perspectivas desde las cuales se conciben y planifican los proyectos de vida, estableciendo límites y posibilidades. Estas categorías no son ajenas a las dinámicas comunitarias y contextuales, donde los sujetos negocian constantemente sus ideales y acciones en relación con sus entornos históricos.

Ricoeur (1996) plantea que los proyectos de vida tienen un carácter temporal, pues integran el pasado, se viven en el presente y se orientan hacia el futuro. En este sentido, no son rígidos ni definitivos, sino que dependen de las posibilidades contextuales y de la interacción con los otros. Es esta interacción la que enriquece los proyectos de vida y les otorga una dimensión ética y política, conectando con las múltiples voluntades presentes en la sociedad (Lozano y Alvarado, 2011).

En síntesis, los proyectos de vida representan un ejercicio reflexivo y práctico que se construye a través de la interacción con el contexto y la comunidad, teniendo como objetivo final una vida digna y buena (phrónēsis). Este proceso está condicionado por los ideales personales y los límites contextuales, pero también enriquecido por los hábitos y la praxis reiterativa, como señala Sloterdijk (2013). De este modo, los proyectos de vida son expresiones de la subjetividad que, en conexión con el contexto social e histórico, abren posibilidades para la transformación individual y colectiva.

Método

Diseño metodológico

La presente investigación se enmarca en el enfoque metodológico y epistemológico de la hermenéutica ontológica política, fundamentado en los planteamientos de Alvarado et al. (2014). Este enfoque busca generar conocimiento desde una perspectiva contextualizada y situada, alejándose de métodos deductivos, universales y descontextualizados. La hermenéutica ontológica política valora las narrativas, el lenguaje y la interpretación como herramientas esenciales para comprender las experiencias humanas en relación con lo político.

Las bases teóricas de esta investigación se sustentan en la filosofía política de Arendt (1977), la hermenéutica ontológica de Heidegger (2014) y el juicio crítico de Kant (2005). Estos referentes destacan la importancia de las narrativas como expresiones significativas de las experiencias humanas, donde el contexto histórico, geográfico y social de cada participante adquiere centralidad (Alvarado et al., 2014). Este marco permitió orientar la investigación hacia una comprensión profunda de las narraciones orales de los participantes, explorando sus experiencias en los ámbitos político, social, cultural y comunitario.

Participantes

La investigación contó con la participación de cuatro jóvenes seleccionados mediante la estrategia de bola de nieve, un método que facilita la identificación de participantes con características específicas a través de recomendaciones de un participante inicial (Blanco & Castro, 2007). Este enfoque fue particularmente útil para acceder a jóvenes que se identifican como actores políticos y que buscan incidir en el espacio público, alineándose con el objetivo del estudio.

Los criterios de inclusión establecidos fueron: ser mayores de 18 años, tener nacionalidad colombiana, identificarse como actores políticos y buscar incidencia en el ámbito público. Por el contrario, se excluyeron jóvenes que no reconocieran tener impacto en este espacio (Hernández Sampieri et al., 2018). La muestra, al ser intencionada, no busca generalizar resultados, sino profundizar en las narrativas específicas de los participantes.

Técnicas para la recolección de la información

Para la recolección de información se empleó la técnica de entrevista a profundidad, una herramienta adecuada para explorar relatos orales en un formato abierto, flexible y dinámico. Esta técnica permite generar conversaciones basadas en las experiencias y vivencias de los participantes, brindando acceso a narrativas significativas y contextualmente situadas (Taylor & Bogdan, 1992).

El instrumento fue diseñado por el equipo de investigación y estructurado en torno a las categorías principales: «política», «subjetividad política», «socialización política» y «proyecto de vida». Cada categoría incluyó preguntas guía que facilitaron la exploración de los temas de interés. La validez del instrumento fue evaluada por un juez experto y se realizó una prueba piloto para ajustar el diseño y asegurar la pertinencia de las preguntas.

Aspectos éticos de la investigación

El estudio se desarrolló en cumplimiento de los principios éticos establecidos en la Resolución 8430 de 1993, garantizando autonomía, respeto, beneficencia, no maleficencia y justicia. La participación fue completamente voluntaria, y se utilizó el consentimiento informado para asegurar que los participantes comprendieran los objetivos del estudio, la confidencialidad de sus datos y la protección de su información personal. Este proceso buscó respetar y salvaguardar los derechos de los participantes durante toda la investigación.

Resultados

A continuación, se presentará el análisis y discusión de los resultados sobre el proceso investigativo de las categorías estudiadas con ayuda de las entrevistas que se llevaron a cabo con cuatro jóvenes entre edades de 20 y 27 años. Respecto al nivel educativo, tres participantes ya culminaron el pregrado y uno se encuentra en proceso de grado. No obstante, los cuatro se encuentran desarrollando actividades de incidencia política en pro de su comunidad. NC estudió licenciatura en educación y pertenece a un colectivo juvenil, MA estudio ingeniería y es miembro activo de una fundación en su comunidad, MP es abogada y representante legal de su propia fundación; por último, JT es abogado y edil de una localidad en Bogotá, además de que procura participar en proyectos de incidencia social.

Este análisis y discusión se encuentra dividida según las categorías de análisis. En primera instancia, se abordará la concepción de política, seguido de subjetividades políticas, socialización política; y, por último, el proyecto de vida. Además, se abordará la categoría emergente «análisis crítico».

En relación con la concepción de los participantes sobre la política, esta es tomada en un sentido amplio, no solo como algo que se enfoca desde las instituciones públicas, sino como un aspecto social que se origina dentro la comunidad; de lo que es común a todos, pero es cada ciudadano el que decide su nivel de incidencia. El participante NC refiere que la política es algo comunal, que se mueve entre lo que denomina como directo o indirecto. Lo directo hace referencia a los procesos como votar o participar en campañas política: «Vamos a estar hablando sobre legislaciones, o el día de mañana se van a realizar las votaciones de… ¿qué?, de alcaldía. Eso ya es una participación directa» (comunicación personal con NC). En cuanto a lo indirecto, se menciona que se da en procesos de diálogos con la comunidad: «entonces una conversación con cualquiera, una charla con la vecina de la esquina, con los amigos, con unas polas, eso podría ser indirecto. Entendido como de promulgación de nuevas ideas, de transformación y demás» (comunicación personal con NC).

Por otra parte, para la participante MP la política es algo que nace en la comunidad, pero escala a organizaciones como garantes de los aspectos que adolece la comunidad:

«Empieza primero siendo muy social, muy popular, entre una, dos, tres personas pocas y al final trata de dirigirse hacia lo institucional también bajo la creencia de que son las instituciones las que nos rigen y por ende las instituciones las que pueden garantizar las cosas que nosotros creemos o materializarlas más bien». (Comunicación personal con NC)

A su vez, el participante JT refiere que es el ciudadano quien decide, o bien de manera activa o pasiva, el nivel de incidencia en la política para buscar el bienestar de la comunidad: «[…] puede ser activa si eres una de esas personas que habita el sector público o que trata de ejercer control sobre ese sector público, o más pasiva, si tu rol como ciudadano es recibir bien sea para bien o para mal las decisiones que se toman desde ahí» (comunicación personal con JT). Y, por último, para el participante MA la política es una cuestión de decisión sobre lo que suceda en la comunidad: «para mí es decidir sobre y realizar una acción sobre una situación en específico. Para mí eso es la política» (comunicación personal con MA).

Por otro lado, en cuanto a la categoría de «subjetividad política», como un ejercicio de reflexión crítica que realizan los jóvenes sobre aspectos que resaltan de las precariedades del contexto y las comunidades con las que tienen incidencia, observan:

«Entonces me parecía injusto prender el televisor y ver que había soldados que habían perdido las piernas por las minas. Me parecía injusto cada vez que veía en la televisión también que estábamos celebrando que hubieran matado guerrilleros porque pues igual eran personas. Un montón de cosas que me parecen injustas a lo largo de mi vida y que comienzan a construir mis causas». (Comunicación personal con NC)

MP afirma que, además de identificar aspectos del contexto con los que no está de acuerdo, asume como interés particular ayudar la comunidad:

«Siempre me educaron con base en la preocupación del otro y en lo que puedes hacer por el otro, siempre intentando ser muy empática de ayudar a los demás, entonces sí, sí creo que me preocupa mucho el otro… la gente muchas veces le da pena hacer valer sus derechos por temor a que piensen que es irrespetuoso, no, entonces yo permito que mi jefe me haga quedarme dos horas más, una hora más y nunca me reponga mi tiempo porque no quiero que crea que soy peleón y que me eche, no, cuando en realidad no debería significar un riesgo el hecho de que tú hagas valer los derechos y si mi jornada laboral es de ocho horas pues trabajo ocho horas y si trabajo ocho horas y dos minutos pues me repone en ese tiempo, me pagan ese tiempo sin necesidad de que yo tenga que estarlo diciendo, peleando, si, pues no peleando, si no exigiendo, pero hemos pensado que el exigir es algo violento, pienso yo, o es de lo que me he dado cuenta en algunas comunidades». (Comunicación personal con MP)

En su reflexión sobre la vulnerabilidad de su contexto, MA cuenta:

«Entonces, ese sentir de que yo pude, a pesar de las adversidades, me ha motivado a que otros jóvenes tengan las mismas oportunidades. Y por eso es que me movilizó a tomar acciones políticas como estas, a incidir en mi territorio. Ese es mi propósito, que los jóvenes del barrio en el que vivo también puedan tener esa oportunidad de estudio, que puedan tener esa oportunidad de soñar y de cumplir su sueño. Porque esa es la idea, ¿no? Muchas veces la misma sociedad nos dice, usted no puede, usted no tiene el dinero, usted no puede acceder. Y pues yo quiero demostrar que sí se puede». (Comunicación personal con MA)

Finalmente, el participante NC comenta los procesos que destaca del colectivo al que pertenece y que le han permitido formar su subjetividad con una perspectiva crítica compartida por los miembros de dicho colectivo:

«Sí tenemos unas apuestas de no violencia, unas apuestas de un nuevo entendimiento de ser hombre o ser mujer, un nuevo entendimiento de la sexualidad. Entonces, yo qué sé, les voy a decir, desde hace diez años que estuve metido con el grupo de Sin Fronteras en el colegio, me empecé a interesar por estos temas, ya que pues era algo que me aquejaba y nuestra incidencia dentro de la institución fue significativa». (Comunicación personal con NC)

En cuanto a los resultados de «socialización política», se puede identificar en el discurso de los participantes que refieren diferentes escenarios de socialización. Atendiendo los fines de la presente investigación, se abordaron los mismos que en el apartado teórico: familia/amigos, la escuela y las TIC; identificando que estos han sido una influencia en la apropiación de valores, creencias y costumbres.

Como lo evidencia la participante MP, que creció viendo a su familia dispuesta a ayudarse entre ellos y a personas externas, por lo que la describe como una familia con vocación de ayudar: «Mi familia siempre ha sido de ayuda, entonces mi tío tiene un montón de amigos que a veces les va muy mal y mi tío siempre está llamando a todas las personas a almorzar» (comunicación personal con MP). Por otro lado, NC relata que cuando su familia observó que estaba trabajando en temas sociales, sintió miedo. De hecho, aseguró que le prohibieron acercarse a estos espacios. De acuerdo con lo anterior, se puede identificar que esta transmisión de creencias y valores por parte de las familias depende de sus realidades y procesos subjetivos.

Por su parte, MA menciona otro escenario de gran influencia: la escuela, haciendo referencia que ha hecho parte de mesas de discusión en la universidad. Informa que ha asistido a eventos públicos donde se discuten problemáticas, en especial, las que generan mayores incidencias en el desarrollo de los jóvenes: «en la universidad fui partícipe de las mesas, como de las mesas todas revolucionarias, entonces siempre era enfocado en el tema social, en el tema de luchar por sus derechos» (comunicación personal con MA). De igual forma, JT también afirma que la academia le ha permitido identificar las posturas o posiciones que tienen las personas frente al actuar político. Además, señala: «los libros me han aportado mucho en eso porque me han enseñado que otros mundos son posibles, otras ciudades son posibles y demás» (comunicación personal con JT). Los libros han reafirmado o les han dado sentido a sus activismos en redes sociales.

Por otra parte, JT menciona las redes sociales, debido a que han dado paso a transformar la forma de relacionamiento de las personas; especialmente, lo político, pues ha permitido, por un lado, que personas que no hacen parte de los partidos o familias tradicionales se den a conocer y obtengan un cargo público. Adicionalmente, ha permitido que las personas se informen y duden de la veracidad de los medios tradicionales. Sin embargo, también se genera desinformación y noticias falsas.

Sin embargo, estos no son los únicos escenarios relevantes para los entrevistados. MP refiere que se ha rodeado de otros escenarios donde las personas se encuentran interesadas en ayudar, como son la Iglesia Católica y sus compañeros de la pastoral con los que en algún momento constituyeron una fundación. De igual forma, el participante MA refiere que a temprana edad comenzó a asistir a la organización social como integrante de los cursos y actividades que ofrece esta. Posteriormente, se ha formado como líder y docente, donde los jóvenes actualmente lo toman como un actor de referencia.

Otra influencia que los participantes mencionan es la presencia de un mentor o guía. En el caso de NC, relata que gracias a un profesor que él conoció en su escuela empezó a hacer parte de colectivos y a participar activamente como agente político:

«Yo le agradezco mucho al profesor *** y al colectivo*** porque si no hubiese sido por ellos no sé quién sería ahorita, o bueno… creo que sí tengo una idea de quién sería, pero sería una persona totalmente diferente, bien egocéntrica, bien antipática, no sé… sería una persona que no me gustaría ser; les agradezco a ellos primeramente porque fueron quienes me brindaron ese espacio y llegar a decir que estaba haciendo algunas cosas mal». (Comunicación personal con NC)

También MA se refiere a una persona importante en su relato, de quien ha aprendido y quien le ha enseñado a ser líder.

Con relación a la categoría «proyecto de vida», los participantes establecieron puntos de vista que permitirán identificar la definición personal que tienen, además de sus metas, sueños y la influencia que sobre los otros, lo cual les ha permitido dar rumbo a sus proyectos de vida. Para la participante MP, el proyecto de vida es aquello con lo que se sueña haciendo en un futuro. Actualmente sus acciones están encaminadas a proteger las infancias: «si escucháramos a las infancias podríamos cambiar muchas cosas para bien, entonces mi proyecto de vida es defender las infancias y apostarle que en algún momento de la vida se respeten, se garanticen las infancias y se escuchen» (comunicación personal con MP). Refiere que uno de los principales esfuerzos es que dentro de su organización los colaboradores tengan la misma visión de interés social e interés por la comunidad. Otro esfuerzo que menciona es que su tiempo libre se lo dedica al desarrollo de su fundación.

A su vez, el participante JT considera que el proyecto de vida es un derecho: «[…] es un derecho que todas y todos deberíamos tener de elegir qué queremos ser, cómo queremos ser, para dónde queremos caminar y para y por qué camino queremos llegar» (comunicación personal con JT). Este derecho es reconocido, además, por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, donde, además, el Estado debería garantizar que cada persona va a cumplir su proyecto de vida. Adicionalmente, JT reconoce que tiene un proyecto de vida contemplado, debido a que le gustaría estar en más cargos públicos e ir escalando; sin embargo, reconoce que sus planes pueden estar sujetos a cambios, por lo que no descarta en algún momento poder salir del país a escribir un libro. En cuanto a sus esfuerzos, refiere que se encuentra estudiando el posgrado y que a través de sus redes sociales le ha mostrado a la gente que con pocos recursos económicos es posible hacer una carrera política e informar a la gente de forma honesta.

En cuanto al participante MC, describe su proyecto afirmando que a mediano plazo desea continuar apoyando la organización social a la que pertenece, además de terminar de constituir legalmente la organización que está formando con uno de sus amigos. En cambio, sostiene que a largo plazo le gustaría comprar su propia casa y establecer la primera Casa de la Juventud de Soacha: «entonces nuestro proyecto a largo plazo es poder establecer en Altos de la Florida la primera Casa de la Juventud en el municipio de Soacha» (comunicación personal con MC). Por otro lado, menciona que sus esfuerzos están relacionados con trabajar de domingo a domingo, donde considera que muchas veces no tiene tiempo para su ocio y esparcimiento, pues todo lo dedica a actividades del desarrollo de la organización social.

Entre tanto, NC percibe que su proyecto de vida ha ido cambiando constantemente. Actualmente su interés está encaminado en generar posibilidades a las juventudes. «Entonces siento que mi proyecto de vida va encaminado a generar posibilidades desde donde sea, como sea, pero en las juventudes generar posibilidades ya sea para el arte, ya sea para la educación, para la investigación, como sea, desde el ámbito cualquiera» (comunicación personal con NC). Es decir, que se quiere seguir desenvolviendo en colectivos y ONG. En cuanto a sus esfuerzos, refiere que está relacionado con haber salido del país, ya que lo hizo con un bajo presupuesto y sin haber realizado una planeación detallada. Sin embargo, rescata que ha sido el espacio que le ha servido para identificar que se quiere seguir desenvolviendo en ámbitos sociales con jóvenes.

Y, por último, es preciso realizar el análisis de la categoría emergente «reflexión crítica». Dicho análisis surge en el momento en que los jóvenes son conscientes de las dificultades que afrontan en sus contextos, haciéndose dicha reflexión fecunda al participar de los escenarios de socialización y que ello los lleva a co-construir proyectos de vida para bienestar propio y de los demás.

Respecto al participante NC, al comentar sobre la fundación afirma: «Sin Fronteras, entonces, al ser un grupo liderado por jóvenes para jóvenes, empieza a camellar desde la reflexión y desde la concientización de: ‹ok, yo he sido victimario, pero yo también soy víctima de algo mucho más grande que hay ahí atrás, pero eso no me justifica que yo violente a la otra persona›» (comunicación personal con NC). A su vez, MA comenta: «en el transcurso de mi crecimiento, fui a participar de varias actividades y de varios proyectos comunitarios y sociales. Es como un proceso interno de reflexión que me ha llevado a decidir sobre qué es lo político» (comunicación personal con MA). Asimismo, el participante JT afirma también «conocer personas maravillosas que hacen parte de mi tipo de trabajo que ha reforzado la manera crítica como yo entiendo que deberían pasar las cosas» (comunicación personal con JT). Y finalmente, el participante MP indica:

«En lo que yo considero que es importante todo lo relacionado con la libertad, para mí es necesario realizarlo con los niños y empezar a mostrarles ciertas cosas de que no queremos que piensen de cierta forma sino que ellos puedan tener la posibilidad de analizar lo que sucede y formar su pensamiento crítico similar o contrario al nuestro, para mi proyecto de vida que es tratar de educar en cuanto a la libertad y en que tienes que seguir las cosas que los demás te dicen sino poder cuestionarlas». (Comunicación personal con MP)

El análisis de los resultados destaca cómo los jóvenes participantes conciben la política como una práctica que va más allá de las instituciones formales, situándose en dinámicas comunitarias y en acciones individuales que buscan transformar su entorno. Desde esta perspectiva, la política se asume como un espacio de incidencia en lo común, en el que cada sujeto decide su nivel de participación. La subjetividad política, entendida como un proceso de reflexión crítica, emerge al identificar y cuestionar las precariedades de sus contextos, lo que los impulsa a movilizarse y actuar en favor del bienestar colectivo. Este proceso está profundamente influido por los escenarios de socialización en los que participan, como la familia, la escuela, las redes sociales y espacios comunitarios, los cuales amplían sus perspectivas y fortalecen su capacidad crítica. En este marco, los proyectos de vida de los participantes reflejan un constante diálogo entre lo personal y lo colectivo: sus metas individuales están estrechamente vinculadas a su compromiso por generar un impacto positivo en sus comunidades, mostrando que la incertidumbre inherente a estos proyectos se convierte en un motor de transformación y acción en pro del cambio social.

Discusión

A partir de los planteamientos de los participantes, se confirma la perspectiva de Arendt (1977), quien señala que la política surge en las interacciones comunitarias y en el interés por lo público, lo que implica un proceso subjetivo de reflexión sobre lo común a todos, es decir, sobre lo político. En este marco, la subjetividad política se comprende como un proceso de reflexión crítica que emerge del sujeto ante las precariedades percibidas en su contexto y comunidad, lo que lo lleva a actuar en la tensión entre lo instituido y lo instituyente. Gómez y Alvarado (2012) definen esta subjetividad política como “procesos de reflexividad sobre la política, lo político, lo público y lo común a todos, desplegando, a partir de procesos de subjetivación, acciones que se mueven en tensión entre lo instituido y lo instituyente” (p. 126).

En relación con la categoría de «socialización política», esta se entiende como un proceso social mediante el cual los individuos transmiten y adquieren valores, creencias y costumbres, según Morales (2018). Los resultados del estudio revelan un impacto significativo en escenarios como la familia, coincidiendo con Barbeito (2002), quien afirma que “los jóvenes reproducen en alto grado de probabilidad las pautas generales de conocimientos, valores, actitudes e intereses que definen los universos políticos, las individualidades colectivas y el grado de implicación pública o política” (p. 4). Asimismo, se evidenció el papel fundamental de la escuela, que según Echeverría (2003), constituye un escenario intencionado para el aprendizaje que contribuye a la construcción de la identidad de los sujetos como individuos. Además, la participación de los jóvenes en diversos escenarios de socialización favorece una reflexión crítica del mundo, permitiéndoles ampliar sus perspectivas y adquirir nuevos valores y costumbres.

En la categoría de «proyecto de vida», los participantes identificaron la incertidumbre y la variabilidad como elementos centrales, en consonancia con Ricoeur (1996), quien describe los planes de vida como procesos temporales y variables, moldeados por contextos cambiantes y los deseos de las personas. García (2017) y Nussbaum (2012) refuerzan esta idea al destacar que el proyecto de vida depende de las oportunidades ofrecidas por el contexto. En este sentido, los participantes relataron cómo, desde edades tempranas, percibieron desigualdades y precariedades, junto con la ausencia de políticas orientadas al bienestar colectivo, lo que los llevó a movilizarse en busca de mejores condiciones. Como señala D’Angelo (2003), los proyectos de vida adquieren sentido en la medida en que aportan a la sociedad. Esta movilización de los participantes los posiciona como sujetos antropotécnicos (Sloterdijk, 2013), capaces de construir posibilidades a través del esfuerzo y los hábitos reiterados.

Los hallazgos permiten deducir que la reflexión crítica transversaliza las categorías estudiadas, especialmente desde la subjetividad política. Como señalan Gómez y Alvarado (2012) y Martínez y Cubides (2012), esta reflexión permite al sujeto identificar y cuestionar las vulneraciones y precariedades de su comunidad, situándolo en la tensión entre lo instituido y lo instituyente. Este proceso fortalece su capacidad de agencia, definida como la habilidad para tomar decisiones basadas en introspección y acción (Díaz, 2019; González Rey, 2002). En este marco, los jóvenes analizan y evalúan tanto sus propios planteamientos como los del colectivo, lo que constituye un ejercicio de reflexión crítica que conduce a la acción transformadora.

En relación con el proyecto de vida, Nussbaum (2012) enfatiza que una de las capacidades fundamentales de las personas es reflexionar críticamente sobre cómo desean planificar su existencia, mientras que Ricoeur (1996) describe los planes de vida como inciertos y abiertos a cambios según las reflexiones y decisiones del sujeto. Ambos autores coinciden en que la construcción de un proyecto de vida requiere un ejercicio de reflexión crítica orientado hacia el bienestar y la dignidad. En este sentido, Ricoeur (1996), al integrar el concepto de phrónēsis de la tradición griega, resalta la importancia de la sabiduría práctica para tomar decisiones que transformen la vida en función de ese bienestar. Estos planteamientos son esenciales para conectar el proyecto de vida con la subjetividad política, destacando el poder reflexivo del sujeto como motor de cambio y construcción social y personal.

Conclusiones

Después de completar el análisis hermenéutico-ontológico y la triangulación de los resultados de las entrevistas, considerando las teorías y conceptos presentados en la fundamentación teórica, emergen varias conclusiones significativas a partir de esta investigación:

En primer lugar, se observa que, aunque los jóvenes no emplean explícitamente los términos «política instituida» y «política instituyente», reconocen ambas dimensiones de la política. Desde sus perspectivas, entienden la política como un proceso de discusión y acción orientado al interés común, que influye tanto en la configuración de la sociedad como en sus propias realidades individuales. Estos procesos surgen tanto de estructuras institucionales, normativas y discursivas como de iniciativas personales que se generan desde las capacidades y el poder creativo de los individuos.

En este contexto, los jóvenes desarrollan una subjetividad política al transitar constantemente entre los ámbitos de la política instituida y los espacios de la política instituyente. Este tránsito está facilitado por los procesos de socialización política, los cuales les permiten adquirir, comparar e internalizar valores, creencias y costumbres. Estos elementos fomentan en ellos una reflexión crítica y una visión transformadora de su entorno, fortaleciendo su capacidad de agencia.

Estas reflexiones críticas, nutridas por las interacciones y perspectivas de otros, llevan a los jóvenes a adoptar posturas activas y movilizarse en sus contextos. La subjetividad política, al incorporar un componente físico y práctico, impulsa a la acción, lo que les permite construir un proyecto de vida. A pesar de la incertidumbre inherente al futuro, estos proyectos se conciben no solo como una búsqueda individual, sino como un aporte tangible al bienestar colectivo.

El contexto desempeña un papel crucial en la configuración de los proyectos de vida de los jóvenes. Su percepción de la realidad y las experiencias en los procesos de socialización política influyen directamente en su movilización. Estas interacciones contextuales fomentan reflexiones críticas y el desarrollo de hábitos que, a su vez, facilitan la construcción de una visión más amplia y transformadora de su realidad, permitiéndoles definir y proyectar un propósito de vida significativo.

Es importante destacar que, aunque muchos jóvenes comparten contextos de socialización similares, las subjetividades individuales generan respuestas e influencias variadas. Cuanto mayor sea la diversidad de contextos a los que estén expuestos, más amplio será su horizonte para construir proyectos de vida, y más ricas serán sus reflexiones críticas sobre la realidad que los rodea.

De cara a investigaciones futuras, se recomienda profundizar en la categoría emergente de «reflexión crítica». Sería valioso explorar los factores que motivan a los jóvenes a realizar estas reflexiones, no solo en relación con sus proyectos de vida, sino también en sus comportamientos cotidianos. Además, resultaría interesante replicar este estudio con jóvenes que no tienen un proyecto de vida definido, para comprender cómo desarrollan sus subjetividades en ese contexto. Asimismo, un enfoque en jóvenes recién graduados de la escuela secundaria permitiría identificar los contextos y subjetividades inmediatos que influyen en sus decisiones de carrera u ocupación. Estas perspectivas podrían enriquecer significativamente el entendimiento de las dinámicas entre subjetividad política, socialización y proyectos de vida.

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1 Julián Andrés Osorio. Magister en Educación y Desarrollo Humano, Universidad de Manizales-CINDE. Docente de humanidades y lengua castellana, Secretaría de Educación de Manizales, Colombia. ORCID https://orcid.org/my-orcid?orcid=0000-0002-6464-443 email: juanosovs@gmail.com / umz33_mzjosorio@cinde.org.co

2 Sergio Andrés Espinosa Lozano. Magister en Desarrollo Educativo y Social, Universidad Pedagógica Nacional – CINDE. Coordinador de proyectos en Asociación Codo a Codo. Tallerista y Asistente de investigación CINDE. ORCID: https://orcid.org/my-orcid?orcid=0009-0003-9973-373X; email: espinosa.sergio0798@gmail.com / Sergio.espinosa@cinde.org.co

3 Martha Isabel Lozada Pulido. Magister en desarrollo educativo y social, Universidad Pedagógica Nacional. Consulta en investigación cualitativa, Bogotá, Colombia. ORCID: https://orcid.org/0000-0003-2759-9124; email: isalozadapulido@gmail.com / marthai.lozadap@konradlorenz.edu.co

4 David Arturo Ospina Ramírez. Doctor en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud y Magister en Educación y Desarrollo Humano, CINDE – Universidad de Manizales. Coordinador del Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación del CINDE y el Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud. Docente de la Línea de Investigación Socialización Política, Agenciamientos y Construcción de Subjetividades. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-1954-2489 email: dospina@cinde.org.co / coor.sistema.ctei@cinde.org.co

Universidad de Manizales