Narrativas docentes: Transformación y resignificación de la escuela como espacio de incidencia social

Recibido: 01-05-2024 - Aceptado: 02-11-2024 - Publicado: 14-12-2024

Cristian Camilo Córdoba Moreno1

Adriana María Gallego Henao 2

Martha Inés Gómez Betancur 3

Resumen

Este artículo tiene como objetivo analizar cómo la narrativa de la experiencia docente contribuye a la transformación y resignificación de la escuela como espacio de incidencia social. A través de un enfoque interpretativo y un método hermenéutico, se revisaron documentos publicados entre 2015 y 2023 en diferentes bases de datos nacionales e internacionales. Los resultados destacan que la narrativa docente es un recurso valioso para el análisis y el fortalecimiento de la labor educativa, promoviendo una perspectiva crítica y adaptativa frente a los desafíos sociales. Las conclusiones subrayan la importancia de la escuela como un espacio innovador y transformador, en el cual la reflexión docente impulsa el desarrollo integral de la comunidad educativa.

Palabras clave: Incidencia social, Narrativa docente, Reflexión pedagógica, Resignificación de la escuela, Transformación educativa.

Teaching narratives: Transformation

and resignification of the school as a space for social impact

Abstract

This review article analyze how the narrative of the teaching experience contributes to the transformation and resignification of the school as a space for social impact. Through an interpretive approach and a hermeneutic method, documents published between 2015 and 2023 in different national and international databases were reviewed. The results highlight that the teaching narrative is a valuable resource for the analysis and strengthening of educational work, promoting a critical and adaptive perspective in the face of social challenges. The conclusions highlight the importance of the school as an innovative and transformative space, in which teaching reflection drives the comprehensive development of the educational community.

Keywords: Social impact, Teaching narrative, Pedagogical reflection, Resignification of the school, Educational transformation.

Narrativas docentes: Transformação

e ressignificação da escola como espaço de impacto social

Resumo

Este artigo tem como objetivo analisar como a narrativa da experiência docente contribui para a transformação e ressignificação da escola como espaço de impacto social. Através de uma abordagem interpretativa e de um método hermenêutico, foram revisados documentos publicados entre 2015 e 2023 em diferentes bases de dados nacionais e internacionais. Os resultados destacam que a narrativa docente é um recurso valioso para a análise e fortalecimento do trabalho educativo, promovendo uma perspectiva crítica e adaptativa diante dos desafios sociais. As conclusões destacam a importância da escola como espaço inovador e transformador, no qual a reflexão docente impulsiona o desenvolvimento integral da comunidade educativa.

Palavras chave: Impacto social, Narrativa docente, Reflexão pedagógica, Ressignificação da escola, Transformação educacional.

Introducción

El presente artículo de reflexión tiene como objetivo analizar los múltiples aspectos relacionados con la voz y el rol del docente en el fortalecimiento de su práctica profesional en el contexto del conflicto armado en Colombia, empleando como fuente los diferentes estudios publicados con respecto al tema. En este marco, la narrativa biográfica emerge como una herramienta que no solo permite reflexionar sobre las emociones, sino que también actúa como un medio para explorar y comprender los afectos y experiencias que inciden en la formación y transformación docente (González, 2019). Desde esta perspectiva, se observa cómo la identidad docente se construye y resignifica en relación con la otredad, entendida como la constante interacción con lo diferente y con aquello que nos define a nosotros mismos (De Laurentis, 2015). Este proceso de construcción identitaria es clave para comprender las dinámicas de adaptación y resistencia que los docentes manifiestan en entornos de conflicto.

En este sentido, la narrativa docente se refiere a los relatos sobre las experiencias y reflexiones que los educadores realizan en torno a su práctica, lo cual influye en la resignificación del papel de la escuela en la sociedad. Así, la resignificación implica reconstruir y dotar de nuevos significados al rol educativo de la escuela, adaptándolo a las demandas y realidades sociales actuales. Por tanto, la narrativa docente no solo actúa como un recurso para el análisis y fortalecimiento de la labor educativa, sino también como una herramienta para fomentar una visión crítica y adaptativa ante los desafíos contemporáneos.

En este artículo, además se analizan las afirmaciones y debates que subrayan la importancia de la profesión docente en la sociedad actual, destacando su impacto y evolución a lo largo del tiempo. Massé y Juárez (2015) plantean que el docente se convierte en un investigador activo de su práctica educativa, reflexionando críticamente sobre sus objetivos y entendiendo los componentes fundamentales de su trabajo. En este sentido, el docente no solo enseña; también examina, evalúa y adapta sus estrategias a los desafíos que presenta un contexto complejo y conflictivo, como es el caso de las zonas afectadas por el conflicto armado en Colombia.

Por su parte, Rivera, Miño, Passerón y Herrera (2021) y Berrio (2019) subrayan la necesidad de utilizar la narrativa docente como una herramienta para resignificar el papel de la escuela en la sociedad contemporánea. La escuela ha dejado de ser únicamente un espacio de reproducción de modelos funcionales para constituirse en una matriz transformadora que promueve modelos emancipadores. Esta resignificación trasciende el aula y se extiende a otros espacios educativos, tanto dentro como fuera de la escuela, que enriquecen y complementan la dinámica educativa, contribuyendo a la creación de escenarios alternativos significativos para el desarrollo integral de los estudiantes, docentes y de la comunidad educativa en su conjunto.

En coherencia con lo anterior, este artículo se inscribe dentro del macroproyecto titulado Quehacer del maestro en zonas de conflicto armado: una posibilidad de resignificar la escuela, el cual explora cómo los docentes, mediante la narrativa y la reflexión de su experiencia, pueden contribuir a resignificar el espacio educativo y su papel en la construcción de una sociedad más justa y equitativa.

Metodología

La primera fase de esta investigación se centró en una búsqueda documental destinada a recolectar, analizar y sintetizar textos científicos que fundamentan los conceptos de narrativa docente y resignificación de la escuela, en especial en el contexto educativo del siglo XXI. Para ello, se definieron palabras clave que guiaron el proceso de búsqueda y aseguraron la pertinencia de los textos seleccionados, entre las que se incluyeron: investigación narrativa, narrativa docente, resignificación de la escuela y quehacer del maestro. Estas palabras permitieron acotar la selección de documentos relevantes para el análisis. Seguido se procedió con el desarrollo de las siguientes fases:

Fase 1: Selección y clasificación de documentos: se seleccionaron libros clásicos, contemporáneos y artículos académicos publicados entre 2015 y 2024, que presentarán ideas y teorías relacionadas con la narrativa en la educación y la transformación del rol docente. La búsqueda se llevó a cabo en bases de datos académicas reconocidas, como Dialnet, Redalyc, Scielo, Scopus y en repositorios de universidades nacionales e internacionales. Para organizar y analizar los documentos, se elaboró una matriz que permitió identificar y clasificar los aspectos más relevantes de cada texto.

Los puntos de identificación incluidos en la matriz fueron los siguientes: a) Nombre del documento: para establecer una referencia directa a conceptos clave; b) Resumen del documento: que permitió una comprensión inicial y rápida del contenido y contribuciones teóricas; c) Año de publicación: para contextualizar las discusiones en función de su actualidad y relevancia; d) Ubicación o país de publicación: con el fin de entender las particularidades de los contextos educativos reflejados en cada estudio; e) Subcategorías: que ayudaron a identificar conexiones entre categorías emergentes y a desarrollar una comprensión más profunda de los conceptos estudiados; f) Categorías finales: producto de un análisis teórico, resultaron en una síntesis de las ideas centrales para el desarrollo del artículo; g) Bibliografía en norma APA 7ª edición: para garantizar la correcta referenciación de los documentos seleccionados.

Fase 2: Análisis y discusión de los documentos: en esta fase, se llevó a cabo una lectura profunda y una abstracción de los apartados más relevantes de cada documento, extrayendo conceptos y discusiones significativas que aportarán al objetivo de la investigación. Se enfocó especialmente en la identificación de temas como: a) El rol del docente en la escuela y la comunidad; b) la narrativa biográfica como herramienta reflexiva; c) La función transformadora de la escuela; d) Esta fase culmina en la sistematización de los hallazgos en función de dos categorías principales: narrativas docentes y resignificación de la escuela.

Fase 3: Comparación y síntesis de teorías: en esta fase se contrastaron las teorías y reflexiones de diferentes autores, generando un diálogo teórico que permitió contextualizar las discusiones sobre el papel de la narrativa docente en el contexto de una sociedad en constante cambio. Este proceso resultó en la construcción de una perspectiva crítica que analiza cómo los docentes, desde sus experiencias, pueden resignificar el espacio escolar y su impacto en la sociedad.

Resultados y discusión

En este apartado, se presenta una revisión de los principales estudios que abordan la narrativa docente como elemento transformador en el contexto educativo. Se analizaron diversas obras para comprender cómo el rol y la narrativa de los docentes se configuran como un recurso clave para enfrentar crisis sociales y conflictos en la escuela.

La narrativa docente: reflexión y transformación en contextos de conflicto

Massé y Juárez (2015) y Bahamóndez y Retuerto (2020), convergen en la importancia de la narrativa docente como herramienta de reflexión crítica. Sin embargo, mientras que Massé y Juárez se centran en la resignificación de prácticas educativas en contextos urbanos, Bahamóndez y Retuerto destacan su utilidad en zonas de conflicto, foco de este estudio. Este enfoque diferenciado permite entender mejor el impacto contextual de la narrativa docente en la transformación de la escuela y en la construcción de una sociedad más justa y equitativa.

Al hablar de narrativas, se busca dar identidad y expresión a los actores y sus particularidades, así como a los eventos, tiempos, contextos geográficos y símbolos que conforman el entramado social y cultural de la experiencia humana (Sánchez, 2018). Este enfoque permite entender cómo las realidades emergen de las interacciones humanas, moldeadas por factores sociales, culturales y económicos. A través de las narrativas, es posible identificar patrones y dinámicas que configuran tanto las experiencias individuales como colectivas, y los significados que las personas atribuyen a sus vivencias. Esto invita a valorar la construcción conjunta de identidades y comunidades, reflejando las tensiones y armonías presentes en distintos contextos, especialmente donde habita el conflicto armado. Es así como, profundizar en las narrativas conlleva a un análisis más matizado de la realidad social facilitando abordarla de manera en coherencia con los desafíos y oportunidades que enfrentan las comunidades.

En este sentido, tener la oportunidad de acceder a un conocimiento profundo sobre la realidad de una persona implica acercarse tanto a su historia como a su proceso de formación. Abrir espacio para que los docentes compartan sus experiencias, ofrece una comprensión más cercana de la realidad de quien desempeña la labor formativa. Por ello, es esencial reconocer que la vida profesional de los individuos, en sus diversos roles y funciones, es una dimensión clave para el estudio del profesorado en ejercicio (Bahamóndez y Retuerto, 2020)

La narrativa docente, por su parte, es una tradición investigativa que se centra en escuchar y comprender las experiencias de los docentes en su práctica profesional. Es una herramienta que les permite reflexionar sobre su quehacer y dar sentido a su trabajo dentro de la sociedad (Bahamóndez y Retuerto, 2020). Ahora bien, ¿qué sucede con un docente que no reflexiona y sistematiza a diario el ejercicio docente? Y más aún, ¿qué impacto tiene en los estudiantes aprender de alguien que no reflexiona y sistematiza sobre la enseñanza que imparte? Al respecto Suárez (2017) señala que los docentes al verbalizar “sus prácticas escolares […] pueden revelar las reflexiones y discusiones que estas experiencias propiciaron, las dificultades que encontraron en su transcurso, las estrategias que elaboraron para obtener ciertos aprendizajes y logros escolares en un grupo particular de alumnos” (p. 44)

De lo anterior, se puede destacar que cuando los docentes verbalizan y documentan sus prácticas pedagógicas, incluyendo sus reflexiones, dificultades y estrategias, este intercambio se convierte en un recurso valioso para tramitar sus angustias, necesidades y temores. De la misma manera, permite que otros docentes se anticipen a desafíos similares, facilitando su propio proceso formativo al acceder a soluciones ya registradas en la práctica. En línea con esta idea, compartir soluciones entre docentes no solo apoya a quienes enfrentarán retos similares o más complejos, sino que también fomenta la innovación pedagógica. Al colaborar y reflexionar en conjunto, los docentes generan respuestas más creativas y efectivas, mejorando tanto la enseñanza como el aprendizaje en un contexto educativo que es dinámico y cambiante.

Es importante resaltar que, el registro de esta información puede realizarse a través de notas de campo, entrevistas abiertas, conversaciones con informantes clave, diarios profesionales, fotografías, videos, audios, entre otros. Este material se convierte en una fuente valiosa para la creación de documentos que no solo ayuda a encontrar soluciones a problemas potenciales, sino que también contribuye a comprender el comportamiento del entorno. Como señala Suárez (2017), “esta es una manera en la que los docentes crean relatos que aportan a la pedagogía, donde no solo se reflejan las experiencias y prácticas educativas, sino que también se convierten en poderosas herramientas pedagógicas” (p. 47).

Nocetti et al. (2022) subrayan que la labor docente “es una actividad compleja que implica la aplicación de diferentes tipos de conocimiento, tanto teóricos como prácticos, en el contexto específico del aula y de los estudiantes” (p. 37). En este sentido, el docente debe ser considerado un investigador, capaz de desarrollar y ajustar metodologías según las necesidades de sus estudiantes. Este rol implica no solo aplicar métodos preferidos, sino también cuestionarlos y replantearlos, de manera que los cambios paradigmáticos promuevan adaptaciones coherentes con las demandas educativas.

La importancia de este enfoque reflexivo y del rol del docente como investigador se vio intensificada durante la pandemia, que presentó nuevos desafíos en todos los niveles educativos. En sintonía con lo dicho, la investigación realizada en la Universidad Pedagógica Nacional de Azcapotzalco, en México, donde los docentes de educación básica compartieron sus experiencias en programas de posgrado en educación científica. Estas narrativas no solo evidenciaron las dificultades cotidianas, sino que también permitieron a las profesoras reconocerse, transformarse y reflexionar sobre su práctica educativa en un contexto de crisis. De este modo, señala el estudio que, la narrativa docente emergió como una herramienta fundamental para el análisis y la adaptación de la enseñanza en tiempos de incertidumbre.

Además, este documento científico pone de relieve que dichas narrativas reflejaban el compromiso y vocación de las profesoras, así como su capacidad de adaptación y su habilidad autodidacta para implementar prácticas transformadoras, a pesar de contar con recursos tecnológicos, físicos y conceptuales limitados (Ruiz y Gómez, 2021). Estas experiencias demostraron que, incluso en condiciones adversas, los docentes lograron innovar y mejorar sus enfoques pedagógicos.

Al respecto, Díaz subraya que las narrativas docentes en el marco de experiencias escolares significativas logran configurar contenidos que dan sentido al proceso de ser maestros, restableciendo el potencial social y subjetivo que se sostiene en la práctica pedagógica y en los sujetos que la direccionan, a través de la oralidad, la memoria y la acción significativa. De este modo, las narrativas docentes generan y conectan significados en torno al ser maestro, revelando cómo, al situar a los docentes en un escenario de reflexión sobre sus historias y experiencias biográficas, se potencian como creadores de nuevas formas de entender, hacer y construir el mundo escolar (Meza, 2007).

En conclusión, la relevancia de un docente que se muestra dispuesto a compartir sus experiencias radica en su capacidad para inspirar transformaciones en aquellos que buscan un cambio en sus vidas. Este tipo de docente debe ser alguien que no solo comunique conocimientos, sino que también comparta su perspectiva de manera auténtica, invitando a los demás a conectar con su realidad de una forma sensible y profunda. Así, su narrativa se convierte en un vehículo para el aprendizaje y la reflexión, enriqueciendo el proceso educativo en su totalidad.

El quehacer docente: relación, empatía y transformación social

Tarabini (2020) destaca que “la labor docente en la actualidad se entiende como una tarea basada en las relaciones humanas, que conlleva un fuerte trabajo emocional propio” (p. 152). Esto implica que el docente del siglo XXI no debe asumir una postura distante, sino reconocer su conexión con los demás. Es fundamental que comprenda que su trabajo se centra en la comunidad, y que, al entender esta relación, su labor debe orientarse a servir y apoyar a los demás desde la empatía y el entendimiento mutuo. En este contexto, su rol como docente se vuelve esencial.

Asimismo, es fundamental que el docente reconozca que, si bien el reconocimiento de sus prácticas es necesario para mejorar su desarrollo profesional, su papel no debe limitarse a ser un simple depositario del conocimiento. En lugar de eso, debe actuar como un facilitador del aprendizaje, funcionando como un mediador entre el estudiante y el conocimiento (Freire, 1970). En la actualidad, el docente ya no se considera el único poseedor del saber; más bien, se convierte en alguien que pone en discusión los conocimientos y promueve la emancipación de realidades impuestas entre sus estudiantes. Debe invitar a explorar más allá de lo familiar y fomentar discusiones difíciles, entendiendo y respetando las posiciones complejas sin imponer sus propias ideas.

De este modo, el docente se configura como un agente transformador y transmisor de cultura, que enriquece al individuo; asimismo Bahamóndez y Retuerto (2020) resaltan que el docente “tiene la responsabilidad de formar a los estudiantes en habilidades y conocimientos que les permitan desarrollarse plenamente en la sociedad” (p. 9).

Por su parte, Tarabini (2020) señala que en el quehacer del maestro existen conocimientos poderosos que “abren posibilidades de emancipación social, son los que habilitan para pensar más allá de las realidades inmediatas, los que pueden transferirse de un contexto a otro, los que adquieren relevancia más allá de su aplicabilidad inmediata” (p. 151) y que lleven a la solución de problemas actuales que enfrentan los distintos actores de las realidades educativas.

Es así que, desde el quehacer de maestro, se debe hacer una apuesta por formar una sociedad capaz de reinterpretarse y reinterpretar su entorno. No basta con creer en un solo conocimiento sino entender que existen otros que brindan soluciones a problemáticas que, por evolución, se vuelven cada vez más complejas.

Barragán (2015) señala que el trabajo del docente trasciende la mera transmisión de conocimientos académicos, debido a que también implica la responsabilidad de fomentar la inclusión, la diversidad, el respeto y la tolerancia tanto en el aula como en la comunidad educativa. En este sentido, la profesión docente se configura como un pilar fundamental para el desarrollo social, en tanto los docentes tienen la capacidad y responsabilidad social de formar ciudadanos críticos, comprometidos y capaces de contribuir positivamente al progreso de la sociedad en su conjunto.

Finalmente, Muñoz (2017) resalta que el docente de este siglo debe provocar a los estudiantes para que entiendan su relación con el otro y la libertad, es decir ofrecer “una educación libertaria en donde se refleja una libertad individual y colectiva, entendiéndose como autonomía y responsabilidad social” (p.37)

La narrativa del maestro: reflexión,

transformación y construcción de ciudadanía

La historia ha evidenciado que la escuela se ha transformado y debe continuar haciendo, lo cual refleja un profundo entendimiento de las transformaciones que experimenta el ser humano. No tiene sentido ofrecer un aprendizaje que no aborde las complejidades de la realidad actual. La escuela debe ser un espacio donde prevalezca la transformación, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de todos sus miembros. Para lograr un entendimiento más enriquecedor, es fundamental que las instituciones educativas fomenten que los docentes compartan sus experiencias. Este intercambio no solo contribuye a la reconstrucción de la memoria pedagógica de la escuela, sino que también fortalece la práctica educativa al integrar vivencias que enriquecen el proceso de enseñanza-aprendizaje. En este sentido, Suárez (2017) afirma que “los docentes deben colaborar en procesos de documentación narrativa, que permitan conocer las comprensiones pedagógicas de ellos mismos sobre la enseñanza y la escuela, así como sus recorridos profesionales, experiencias laborales, inquietudes, deseos y logros” (p. 196). En este orden de ideas, Rivera, et al. subrayan que:

Los planteamientos de la narrativa docente se dan en gran medida para dar importancia y reconocimiento a la escuela, ya que esta puede contribuir a la construcción de subjetividades críticas que pongan en cuestión las desigualdades estructurales y la de los derechos (2021, p. 7).

Lo expuesto en los párrafos anteriores coincide con los hallazgos del estudio de Barragán (2015), en el que se señala que el análisis de las prácticas docentes, tanto en sus aspectos positivos como negativos, puede tener un impacto significativo en la sociedad en la que se desarrollan los estudiantes. El autor resalta que, mediante prácticas pedagógicas de calidad, es posible formar ciudadanos críticos y responsables, capaces de participar activamente en la sociedad y tomar decisiones informadas basadas en el conocimiento adquirido. Además, el estudio enfatiza que la promoción de valores y principios como la tolerancia, la solidaridad y la justicia, y cómo estos contribuyen a la construcción de una sociedad más equitativa y respetuosa. Asimismo, las buenas prácticas docentes se asocian con la innovación educativa, estimulando la curiosidad y el aprendizaje continuo.

En este contexto, la narrativa del maestro se convierte en un ejercicio esencial en el quehacer de la escuela. A través de la reflexión sobre sus propias prácticas, el docente no solo transmite conocimientos, sino que construye relaciones significativas que influyen en la formación ética y ciudadana de los estudiantes. La narrativa permite al maestro analizar sus experiencias, identificar los retos y oportunidades en su trabajo diario, y proyectar mejoras en su intervención pedagógica. Este proceso reflexivo fortalece el vínculo entre teoría y práctica, lo que genera un impacto positivo en el entorno escolar y social.

Por otro lado, los resultados de la investigación de Muñoz y Becerra (2015) revelan elementos positivos, como el impacto en el aprendizaje de los estudiantes, la implicación del docente en el desarrollo lector, y la importancia de incorporar actividades y estrategias en la práctica pedagógica. Estas investigaciones destacan la relevancia y el impacto que tienen las buenas prácticas docentes en la formación de niños que forman parte de una ciudad en constante búsqueda de transformación positiva.

Finalmente, la narrativa del maestro, como herramienta de reflexión pedagógica, no solo potencia el aprendizaje de los estudiantes, sino que también permite al docente repensar su rol y su influencia en el aula. Al compartir sus experiencias, el maestro reconoce el valor de su intervención educativa en la transformación de la escuela y de la sociedad.

La escuela como contexto de cambio social

La escuela, según Rivera et al. (2021), debe ser “abierta a la comunidad, a la participación de los alumnos y padres, al trabajo pedagógico, comprometido y situacional”(p. 8). Este enfoque propone un modelo más inclusivo y participativo, en contraste con los esquemas tradicionales donde solo los administradores tenían poder de decisión. En este nuevo modelo, se promueve la inclusión de estudiantes y padres como agentes activos en el proceso educativo, creando un espacio donde no solo se enseña, sino que se aprende de forma colaborativa.

Este cambio busca no solo mejorar la calidad educativa, sino también fortalecer el tejido social mediante la participación colectiva. Al permitir que los actores de la comunidad educativa contribuyan en la toma de decisiones y en la construcción del aprendizaje, se fomenta un diálogo abierto sobre las problemáticas sociales actuales, lo que facilita la búsqueda de soluciones conjuntas. Así, la escuela se convierte en un escenario de interacción social y democrática, donde el compromiso pedagógico trasciende las aulas y se orienta hacia la transformación social.

Los análisis de investigadores colombianos, como los realizados en la región del Urabá antioqueño, destacan el papel crucial de las Instituciones Educativas en el proceso de posconflicto colombiano. Estas escuelas desempeñan una función fundamental en la construcción de la paz, promoviendo memorias colectivas sobre las confrontaciones vividas. En palabras de González (2016), esto puede interpretarse como la creación de una pedagogía para el posconflicto, esencial para la construcción de un futuro libre de deudas con el pasado.

En este análisis, la escuela se presenta como un espacio en el que docentes, familias y estudiantes son actores clave en el cambio social. Es fundamental, por lo tanto, desarrollar talleres en los que se escuche a todos los actores de la escuela, se aborden las problemáticas educativas actuales y se busquen soluciones, mientras se exploran nuevos enfoques frente a los desafíos generados por el conflicto armado. A través de la investigación narrativa, la escuela puede convertirse en un espacio de paz, transformándose de acuerdo con las necesidades de la comunidad a la que pertenece. Esta transformación, sin embargo, sólo es posible con la acción de aquellos que realmente necesitan espacios diferentes y buscan un cambio profundo y permanente. Por lo tanto, la escuela, como escenario de conflicto armado, debe adaptar sus prácticas pedagógicas a las condiciones socioculturales, económicas y religiosas de su comunidad (Monroy et al., 2021).

Por otro lado, López y Echeverri (2021) recopilaron experiencias de docentes sobre los retos de la educación en línea durante la pandemia, revelando datos significativos en un momento crítico para el sistema educativo. A través de su análisis, se evidenció tanto la satisfacción de los estudiantes con el aprendizaje virtual como el porcentaje de deserción estudiantil. Estos resultados fueron en su mayoría positivos, ya que muchos docentes integraron reflexiones sobre la situación en sus clases en línea, motivando a los estudiantes a observar su entorno desde nuevas perspectivas, lo que ayudó a afrontar el confinamiento de manera más constructiva.

Este estudio muestra que, incluso en contextos complejos, existe consenso sobre la capacidad de los docentes para invitar a los estudiantes a dialogar sobre las realidades que enfrentan, ofreciendo una mirada profunda a su situación. Esto subraya la importancia de la escuela en momentos críticos, donde los docentes no solo imparten conocimientos, sino también fomentan reflexiones que impulsan transformaciones. En este sentido, el docente contemporáneo debe ser capaz de enfrentar las realidades de su entorno, promoviendo un aprendizaje que no evade los desafíos del presente (López y Echeverri, 2021).

Álvarez (2015) señala falencias en la reflexión teórica sobre la naturaleza del conocimiento y la enseñanza, particularmente entre docentes y administrativos, quienes solían concentrarse en la aplicación práctica de la enseñanza. A lo largo de su historia, Colombia ha privilegiado aspectos teóricos sin integrar de manera efectiva estos conocimientos en la práctica educativa, lo que ha llevado a un descuido en la epistemologización de la pedagogía.

Álvarez (2015) sostiene que los maestros deben comprender profundamente el conocimiento para guiar a los estudiantes hacia un pensamiento crítico, donde sean participantes activos de su propio aprendizaje. La falta de reflexión crítica sobre el conocimiento impide la transmisión adecuada de saberes, lo que podría llevar a perder historia o conocimiento valioso.

Los ejemplos mencionados, en las líneas anteriores, surgen de las experiencias de docentes y estudiantes, quienes, a través de su narrativa, ofrecen nuevas perspectivas sobre la escuela. Estos estudios permiten visualizar cómo “la narrativa de experiencias pedagógicas puede promover la participación en procesos de indagación y acción colectiva en el campo educativo” (Suárez y Metzdorff, 2018, p. 49). Así, la narrativa fomenta una postura crítica respecto a lo que se enseña y cómo se forma, invitando a reflexionar sobre la realidad de la educación.

Las escuelas deben replantearse como centros de encuentro para el diálogo y la búsqueda de soluciones a las problemáticas actuales en sus comunidades, sin perder de vista la formación integral del ser humano. La convergencia entre aprendizajes académicos y personales es esencial para crear espacios que promuevan una mejor calidad de vida para todos. En este contexto, el docente juega un papel crucial en la transmisión del conocimiento, pero también en despertar el interés necesario en los estudiantes para que su desarrollo humano contribuya positivamente a la sociedad.

El impacto social de los docentes es profundo, especialmente en comunidades marginadas y excluidas. Al interactuar con los estudiantes, los docentes pueden influir en su percepción y actitud, logrando que alcancen metas y objetivos proyectados. La formación docente es esencial para abordar las complejidades del contexto social y promover la inclusión y la equidad en la educación.

En este sentido, Santos (2019) destaca que la relación entre la educación y la pobreza en el Chocó mejora significativamente cuando se comprenden las particularidades del contexto social. El docente, en su labor, entra a ser un transformador social, ayudando a superar barreras sociales y culturales para promover un aprendizaje que sea inclusivo y contextualizado. La narrativa subraya el papel clave del docente como agente de cambio en entornos de desigualdad social, contribuyendo a la construcción de una sociedad más justa y democrática.

Conclusiones

La narrativa docente emerge como una herramienta esencial para la comprensión y reflexión sobre la práctica educativa. A través de la narración de sus experiencias, los docentes pueden analizar en profundidad sus métodos de enseñanza, enfrentar desafíos y compartir soluciones innovadoras con sus pares, fomentando un aprendizaje colectivo y continuo. Esta práctica no solo enriquece la pedagogía, sino que también convierte a los docentes en investigadores activos de su entorno educativo, lo que les permite una adaptación constante a las necesidades de los estudiantes y las realidades sociales. En este sentido, la narrativa se convierte en un medio para documentar experiencias que no solo enriquecen el conocimiento individual, sino que también contribuyen al desarrollo profesional del colectivo docente.

Además, la narrativa docente adquiere una relevancia particular en contextos de crisis, como se observó durante la pandemia, donde los relatos de los docentes revelaron su capacidad de adaptación y resiliencia. El compromiso de los educadores no solo refleja su vocación, sino que también subraya la importancia de la reflexión constante en la práctica educativa para enfrentar situaciones adversas y transformarlas en oportunidades de aprendizaje. Esta capacidad de reflexión permite a los docentes no solo sobrevivir a la crisis, sino también salir de ella, creando entornos de aprendizaje más robustos y significativos.

En la construcción de una escuela comprometida con su comunidad, la narrativa docente juega un papel crucial al fomentar el diálogo, la inclusión y la equidad. Las experiencias compartidas por los docentes se convierten en poderosas herramientas pedagógicas que promueven la formación de ciudadanos críticos y responsables, capaces de contribuir positivamente al progreso social. La narrativa docente no sólo documenta la práctica educativa, sino que también impulsa la transformación pedagógica y social. Al reflexionar y compartir sus experiencias, los docentes no solo mejoran su propia práctica, sino que también contribuyen a la creación de una educación más justa, inclusiva y adaptativa, capaz de responder a las complejidades del mundo actual.

En este contexto, se pueden identificar varias categorías conceptuales que sustentan esta afirmación. En primer lugar, la reflexión crítica permite a los docentes evaluar sus metodologías, identificando fortalezas y debilidades para realizar ajustes significativos. Además, la colaboración y comunidad que se fomenta a través del intercambio de narrativas enriquece el proceso educativo, creando un ambiente de apoyo y desarrollo profesional entre educadores. Asimismo, la narrativa docente enfatiza la inclusión y diversidad, reconociendo la importancia de adaptar la enseñanza a las necesidades específicas de los estudiantes en contextos variados.

Las narrativas docentes, como enfoque, no solo promueve una educación equitativa, sino que también actúa como un motor de transformación social, capacitando a los estudiantes para que se conviertan en agentes de cambio en sus comunidades.

De otro lado, se resalta la capacidad de los docentes para adaptarse a la realidad contemporánea, la cual se ve reforzada a través de la narrativa, permitiendo que su enseñanza responda a los desafíos actuales y prepare a los estudiantes para un futuro incierto.

En conclusión, la narrativa docente no solo contribuye a la comprensión y mejora de la práctica educativa, sino que también proporciona un marco para afrontar los desafíos educativos contemporáneos. La reflexión docente, apoyada en el intercambio de experiencias, fortalece el vínculo entre teoría y práctica, promoviendo la cohesión social y el desarrollo de una educación adaptada a las necesidades actuales. Futuros estudios podrían explorar la aplicación de la narrativa docente en diferentes contextos educativos, como comunidades afectadas por la pobreza, migración o violencia, para enriquecer la función transformadora de la escuela en la sociedad.

Referencias

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1 Cristian Camilo Córdoba Moreno. Arquitecto, Universidad Católica Luis Amigó; Universidad Católica Luis Amigó, Medellín-Colombia. Orcid https://orcid.org/my-orcid?orcid=0000-0002-0876-8351, email: cristian.cordobamo@amigo.edu.co

2 Adriana María Gallego Henao. Magister en Educación y Desarrollo Humano, Universidad de Manizales; Docente investigadora, Universidad Católica Luis Amigó, Medellín-Colombia. Orcid https://orcid.org/0000-0003-2952-1603, email: adriana.gallegohe@amigo.edu.co

3 Martha Inés Gómez Betancur. Doctora en Lingüística, Universidad de Antioquia. Docente investigadora, Universidad Católica Luis Amigó y Universidad de Antioquia, Medellín-Colombia. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-7408-7490 , email: martha.gomezbe@amigo.edu.co

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