Uchima C., A. (2023).
Caminos de encuentros: tejiendo raíces
desde la educación intercultural, 32 (2), 159-184.
DOI: 10.30554/pe.2.4998.2023.
Caminos de
encuentros: tejiendo raíces desde la
educación intercultural
Arley Castro Uchima [1]
Resumen
El artículo se deriva de
una tesis del Doctorado en Formación en Diversidad de la Universidad de
Manizales y se enfoca en el impacto del discurso intercultural en la educación,
especialmente en Riosucio del Departamento de Caldas, Colombia (2022-2023), donde
la diversidad cultural es evidente, centrándose en la población indígena y
campesina Emberá Chamí y sus resguardos. La pregunta
central investiga cómo el discurso intercultural influye en las prácticas de
enseñanza en instituciones educativas con modelos pedagógicos orientados a la
diversidad cultural. Utiliza la revisión de literatura y datos relevantes para
destacar prácticas efectivas en la educación intercultural, que va más allá de
la tolerancia, promoviendo la comprensión mutua y el respeto por las
diferencias culturales. El estudio destaca desafíos en la implementación de la
educación intercultural, la resistencia en sistemas educativos tradicionales y
la necesidad de formación docente adecuada.
Palabras clave: caminos de encuentros, diversidad
cultural, interculturalidad, dialogo intercultural, aprendizaje experiencial.
Paths of Encounters: Weaving
Roots from Intercultural Education
Abstract
The article is
derived from a PhD thesis in Diversity Training at the University of Manizales
and focuses on the impact of intercultural discourse on education, especially
in Riosucio of the Department of Caldas, Colombia
(2022-2023), where cultural diversity is evident, focusing on the indigenous
and peasant population Emberá Chamí
and their reservations. The central question investigates how intercultural
discourse influences teaching practices in educational institutions with
pedagogical models oriented to cultural diversity. It uses the review of
literature and relevant data to highlight effective practices in intercultural
education, which goes beyond tolerance, promoting mutual understanding and
respect for cultural differences. The study highlights challenges in the
implementation of intercultural education, resistance in traditional education
systems, and the need for adequate teacher training.
Keywords: paths of encounters, cultural
diversity, interculturality, intercultural dialogue, experiential learning.
Caminhos de Encontros: Tecendo
Raízes a partir da Educação Intercultural
Resumo
O artigo é
derivado de uma tese de doutorado em Formação em Diversidade na Universidade de
Manizales e focaliza o impacto do discurso
intercultural na educação, especialmente em Riosucio
do Departamento de Caldas, Colômbia (2022-2023), onde a diversidade cultural é
evidente, com foco na população indígena e camponesa Emberá
Chamí e suas reservas. A questão central investiga
como o discurso intercultural influencia as práticas de ensino em instituições
de ensino com modelos pedagógicos orientados para a diversidade cultural.
Utiliza a revisão da literatura e dados relevantes para destacar práticas
efetivas na educação intercultural, que vão além da tolerância, promovendo a
compreensão mútua e o respeito às diferenças culturais. O estudo destaca
desafios na implementação da educação intercultural, resistências nos sistemas
tradicionais de ensino e a necessidade de formação adequada de professores.
Palavras chave: percursos de encontros, diversidade cultural, interculturalidade,
diálogo intercultural, aprendizagem experiencial.
Introducción
A partir de la promulgación de la Constitución
Política de Colombia del 1991, se reconoció oficialmente a la nación colombiana
como un entorno caracterizado por la coexistencia de diversas culturas. Los
artículos 7, 8 y 9 de la Constitución abordan la presencia de la diversidad
étnica, cultural y lingüística que existe en todo el territorio nacional. Este
reconocimiento no emergió directamente de los fundamentos de la
interculturalidad, sino que fue una respuesta a la realidad del país y a las
luchas que diversas comunidades han llevado a cabo en las últimas décadas del
siglo XX para proteger y preservar sus tradiciones, idioma y para obtener la
atención y el reconocimiento por parte del Estado.
La población de Colombia es diversa tanto en términos
étnicos como culturales, lo que implica que en todo el país coexisten numerosos
grupos con diferentes formas de vida y valores. Desde la promulgación de la
Constitución en 1991, los Gobiernos nacionales han intentado entablar
conversaciones significativas con estas comunidades y han buscado influir en
las políticas educativas para fomentar el respeto y el entendimiento mutuo
entre culturas, incluso formando profesionales de la educación especializados
en la enseñanza intercultural. Sin embargo, surgen de manera habitual tanto
coincidencias como desacuerdos entre las perspectivas de estas comunidades con
relación a la gestión de sus propias instituciones y las políticas educativas a
nivel nacional. En términos generales, se presentan como conflictos que generan
obstáculos en la ejecución exitosa de los programas educativos llevados a cabo
en estas regiones.
La génesis de los conflictos yace en la intersección
de múltiples dinámicas: las intrincadas formas en que las comunidades se
entrelazan con su entorno, junto con las políticas forjadas por los Gobiernos
nacionales. Esta matriz de desencuentros emerge de la diversidad de
mentalidades, conexiones y construcciones que configuran la realidad de cada
grupo, moldeando su perspectiva del mundo y su relación con la humanidad. Estas
perspectivas, ricas en matices, a menudo divergen significativamente de la visión
impuesta por las estructuras estatales, cultivando así un terreno fértil para
la discordia. Al explorar esta compleja red de influencias, se revela la
esencia misma de los desafíos que debemos abordar para fomentar la comprensión
y la armonía en nuestra sociedad globalmente interconectada.
Las tradiciones arraigadas y las formas de interacción
han evolucionado a lo largo de milenios, en una visión del mundo que subyace a
sus prácticas y normas. Es crucial, por lo tanto, reconocer y apreciar las
diversas culturas, comunidades y etnias coexistentes en nuestra nación y
sociedad. En esta búsqueda de equidad social, solidaridad y convivencia
armoniosa, se busca fomentar una actitud de aceptación y respeto por las
diferencias que nos enriquecen.
El concepto de etnoeducación trasciende los límites
convencionales de la pedagogía, adentrándose en el corazón mismo de las
comunidades humanas unidas por lazos profundos de raza, lengua y cultura.
Representa un enfoque educativo que no solo abraza, sino que celebra las
singularidades sociales que definen a estos grupos. En esencia, se trata de un
proceso educativo meticulosamente esculpido para encajar con precisión en las
dinámicas únicas de estas comunidades, uniendo sus valores y circunstancias en
un tejido inseparable.
Dentro de los contextos colombianos, este enfoque
reverbera con especial fuerza en la capacitación de las minorías que enriquecen
la identidad del país: los pueblos indígenas, los afrocolombianos, los raizales
y los rom. Es una senda educativa que se adentra en las raíces culturales de
estas comunidades, cultivando un camino hacia un futuro que surge de la
sabiduría ancestral y se nutre de los recursos tangibles e inmateriales que
conforman su esencia, por esta razón surge la pregunta: ¿Cómo incide el discurso
intercultural en las prácticas de enseñanza en instituciones educativas con
modelos pedagógicos orientados a la diversidad cultural en el departamento de
caldas?
Como afirma Arango y Skliar
(2004) los Eperara Siapidaara
se reconocen como parte de la gran familia Embera.
Sin embargo, este pueblo presenta una dinámica cultural y adaptación
territorial propia que se interpreta desde su cosmovisión Sia.
Según su visión del mundo, el universo se divide en tres distintos niveles: el
nivel inferior, habitado por los "tapujos"; el nivel intermedio,
donde residen las personas, plantas y animales; y el nivel superior, que
corresponde a Dios y a los santos. La veneración de las vírgenes, consideradas
como las protectoras de la comunidad, desempeña un papel fundamental en la
cultura Yanacona, ya que cada virgen se considera la fundadora de un pueblo,
capaz de resolver conflictos y tener influencia sobre el destino de la comunidad.
Su estilo de vida es de carácter campesino.
En el ámbito político, la máxima autoridad está
representada por el consejo principal de la comunidad Yanacona. Los miembros de
este consejo suelen portar un bastón de mando como símbolo de su poder y
autoridad. Hasta el siglo XIX, su historia estuvo marcada por una constante
lucha por preservar la posesión de sus territorios. En las últimas décadas, los
cambios políticos les han brindado la oportunidad de emprender un proceso de
recuperación de su identidad y de reconstrucción social.
El núcleo de esta perspectiva
está íntimamente entrelazado con el concepto de etnodesarrollo, un término que
cobra vida a partir de los cimientos teóricos trazados por el renombrado
antropólogo Bonfil Batalla. El etnodesarrollo no se limita a la evolución
económica o política, sino que es la habilidad colectiva de una comunidad para
erigir su propio destino. Es un proceso en el que las lecciones grabadas en la
memoria histórica se convierten en faros que iluminan el camino hacia adelante
en la necesidad de las búsquedas propias que los identifican como identidad
cultural diversa. Es un proyecto que se teje con cuidado y precisión,
respetando cada fibra de la identidad cultural y en armonía con los valores
intrínsecos y los logros anhelados de la comunidad.
Travesía de Diálogo
Multicultural: El Sendero del Discurso Intercultural en la Educación
La
interculturalidad propone un dialogo desde diferentes perspectivas y como
fenómeno complejo y enriquecedor, ha sido explorada y analizada desde diversas
perspectivas por autores como Carlos Skliar, Catherine Walsh, Verónica
Hernández Hidalgo y Clifford Geertz. Cada uno de estos pensadores aporta una
visión única que contribuye a comprender la naturaleza y los desafíos de la
interacción entre culturas. A través de sus enfoques, se revela un diálogo
enriquecedor que invita a repensar las nociones tradicionales de identidad,
diversidad y convivencia.
Carlos
Skliar (2001), en su exploración de la interculturalidad, destaca la
importancia de reconocer la diversidad de formas de ser y estar en el mundo.
Plantea que el encuentro entre culturas no solo se trata de una mera
coexistencia, sino de un espacio en el que las diferencias se entretejen para
dar lugar a nuevas comprensiones y modos de vida. Skliar aboga por una mirada
que trascienda las categorías estáticas y promueva una apertura a la
multiplicidad de perspectivas, experiencias y saberes, es decir, se refiere a
la capacidad de ir más allá de simplemente reconocer las diferencias culturales
que existen en un mismo lugar geográfico. La diversidad en la educación implica
el compromiso de enseñar valorando y celebrando las singularidades de cada
individuo. Como “una puesta a disposición del otro, de todo aquello que le
posibilite ser distinto de lo que es en algún aspecto. Una educación que
apueste a transitar por un itinerario plural y creativo, sin reglas rígidas que
definan los horizontes de posibilidad” (Duschatzky y Skliar, 2001, p.210)
Se trata de comenzar una serie de procesos que
García menciona al citar a Antón, Aranguren y Sáez en el contexto de la
interculturalidad, tal como se describe en desafío para la educación:
La
interculturalidad es definida como el conjunto de procesos políticos, sociales,
jurídicos y educativos generados por la interacción de culturas en una relación
de intercambios recíprocos provocados por la presencia, en un mismo territorio,
de grupos humanos con orígenes e historias diferentes. Ello implicará el
reconocimiento y comprensión de otras culturas, su respeto, el aumento de la
capacidad de comunicación e interacción con personas culturalmente diferentes y
el fomento de actitudes favorables a la diversidad (Antón et al., 1995;
Aranguren y Sáez, 1998, p. 90).
Catherine
Walsh (2005), por su parte, se enfoca en la interculturalidad desde una
perspectiva decolonial. Walsh cuestiona las jerarquías de conocimiento y poder
que han perpetuado la desigualdad entre culturas. Su enfoque se centra en la
necesidad de desaprender las estructuras coloniales y construir puentes basados
en la equidad y el respeto mutuo. La interculturalidad, para Walsh, implica un
proceso de descolonización tanto a nivel individual como colectivo, permitiendo
la coexistencia de múltiples epistemologías y cosmovisiones. La
interculturalidad ha experimentado variados cambios y aplicaciones, no
solamente en el ámbito amplio de la sociedad como ya se ha explicado
previamente, sino también en particular en el contexto educativo, donde se
pueden identificar tres etapas distintas, según Walsh (2010): el primero,
referido a la educación intercultural bilingüe, más enfocado hacia lo
lingüístico y a una relación de alumnos indígenas con la sociedad dominante.
Estas frases son una contribución al proceso de hacer que los Estados sean más
accesibles, actualizados y avanzados, dentro de enfoques que buscan incorporar
a diversas manifestaciones y grupos en la sociedad. El segundo momento está
conformado por las reformas constitucionales que reconocen el carácter
multiétnico y pluricultural, y surgen como producto de la interacción entre los
esfuerzos de los movimientos indígenas por sus derechos y las características
fundamentales del enfoque neoliberal. El tercer momento es el conformado por
políticas emergentes educativas del siglo XXI y se relaciona con dos cambios:
el primero, las conexiones entre la educación y el avance de las capacidades
humanas se comparan con un intercambio de culturas que ha alcanzado un estado
de plena madurez, y tienen como objetivo integrar a comunidades marginadas para
fomentar la unión en la sociedad. Están
interesados en abordar la intensificación de las percepciones étnicas extremas
y en la búsqueda de una nueva perspectiva compartida que sea favorable al
mercado. El segundo aspecto se vincula con estrategias para establecer una
educación inclusiva y variada en busca de igualdad, al mismo tiempo que se
integra la multiplicidad de perspectivas.
En
definitiva, como asume Quilaqueo (2014) la educación intercultural debe ser
comprendida como un proceso transformador de la práctica educativa que pone en
discusión los modelos, racionalidades, conocimientos y concepciones de persona
que han definido la enseñanza tradicional de la escuela. La interculturalidad
se erige como un sendero enriquecedor y esencial en el discurso educativo
contemporáneo. En un mundo cada vez más conectado y diverso, promover la
interculturalidad en la educación no solo es una necesidad imperante, sino
también una oportunidad para promover la comprensión, el respeto y la
coexistencia armoniosa entre distintas culturas. Este sendero de discurso en la
educación trasciende las fronteras geográficas y mentales, abriendo puertas hacia
la creación de ciudadanos globales y empáticos.
La educación en las escuelas adoptó un enfoque curricular desconectado
de la realidad, lo que ha contribuido a perpetuar la propagación de normas
uniformizadoras. Esto, a su vez, ha sido una manera de preservar las jerarquías
y el control existentes, que buscan disminuir la riqueza sociocultural de las
comunidades indígenas para ajustarlas al contexto cultural predominante,
también conocido como cultura mestiza (Fornet-Betancourt 2004). En
consecuencia, Quintriqueo (2010) admite que la educación en las escuelas debe
abrazar una interacción de diálogo que posibilite la creación de objetivos y
materiales educativos que conecten los saberes académicos con los saberes
arraigados en las comunidades. Sin embargo, para lograr lo señalado se requiere
la descolonización de las ciencias, del saber y del ser (Walsh 2005).
Así,
se propone como un reto la apertura de la enseñanza hacia un intercambio en
entornos culturales diversos, mediante una "educación emancipadora y
humanizadora" que fracture las cadenas de opresión establecidas por el
dogma intelectual que aliena (Freire 1997, p.131).
La
interculturalidad en la educación implica reconocer y valorar la diversidad
cultural presente en las aulas. Dentro de esta comunidad, los jóvenes piden una
educación intercultural que fomente su crecimiento personal y valores como la
solidaridad, la paz y la amistad. “De esta manera, la interculturalidad puede
permitir la consolidación de las culturas a través del reconocimiento de unos y
otros como distintos en ciertos aspectos, pero iguales en otros, lo que les da
la posibilidad de convivir y compartir sus diferencias” (Cerón et al., 2015).
Ya no se trata simplemente de transmitir conocimientos, sino de cultivar una
mentalidad abierta que celebre las diferencias y promueva el diálogo
intercultural. Los docentes desempeñan un papel crucial en este proceso, ya que
son quienes guían a los estudiantes en la exploración y comprensión de
perspectivas diversas. Al integrar en el currículo elementos de diferentes
culturas, se fomenta una visión más completa y auténtica del mundo. Para
Zuluaga y Largo (2020), la construcción de currículos propios permite que las
instituciones educativas puedan dar respuesta a las necesidades y expectativas
que tiene cada comunidad, es ese escenario se reconocen aspectos que fundan el
quehacer estudiantil y docente, en el cual convergen las prácticas pedagógicas
que emergen en las instituciones educativas a la base del territorio, la
identidad, las tradiciones y los saberes ancestrales, pero a su vez se
articulan con el fin de responder a las exigencias educativas que plantea el
mundo (Jiménez, 2015). En este contexto, la transmisión de saberes entre la
cultura mapuche y la occidental se presenta como un desafío intricado, ya que
el maestro, que es portador del conocimiento, comunica los contenidos de
acuerdo con las destrezas y competencias pedagógicas de sus estudiantes. En
cuanto a este punto, Juan Carlos Beltrán Véliz y Sonia Eliana Osses Bustingorry
(2018, pp. 671-672) evidencian que: “la educación que se entrega en contextos
indígenas e interculturales, y específicamente en el caso de contextos mapuche,
se conservan prácticas educativas tradicionales enmarcadas en el conocimiento
occidental y, por tanto, descontextualizadas. En tal sentido, se observa falta
de dominio disciplinar respecto de métodos de enseñanza indígenas por parte de
los profesores y profesoras”. Respecto a esta situación, es fundamental que los
profesores adapten sus métodos de enseñanza al contexto y adquieran un
conocimiento apropiado sobre cómo impartir sus clases.
La
interculturalidad no solo enriquece la experiencia educativa, sino que también
prepara a los estudiantes para un futuro en el que la colaboración global es
cada vez más necesaria. La capacidad de interactuar con personas de diferentes
orígenes culturales se convierte en una habilidad esencial en un entorno
laboral y social cada vez más internacionalizado. Los estudiantes expuestos a
la interculturalidad desde temprana edad desarrollan competencias de
comunicación intercultural, empatía y adaptabilidad, que son valiosas en un
mundo en constante cambio. En general, las habilidades constituyen aptitudes
para entender la complejidad sociocultural del mundo, fundamentadas en
principios y valores humanos. Seleccionan valores que guían una conducta ética
vinculada a la legalidad, fomentan la colaboración, valoran a los demás, forjan
metas compartidas y permiten influir en la sociedad de manera justa. Además,
respaldan la capacidad para debatir y definir situaciones contextuales como
base de conocimiento para formar individuos autónomos y respetados
(Fornet-Betancourt 2004; Freire 1997; Pizzi 2005; Zuluaga et al. 2003).
No
obstante, el sendero de la interculturalidad en la educación no está exento de
desafíos. La falta de recursos adecuados, la resistencia al cambio y las
barreras lingüísticas pueden dificultar la implementación efectiva de un
enfoque intercultural en las instituciones educativas. Además, existe el riesgo
de caer en la superficialidad o el mero cumplimiento de cuotas culturales, en
lugar de fomentar un entendimiento profundo y auténtico entre culturas. A pesar
de estos desafíos, los beneficios de la interculturalidad en la educación son
abundantes. Al promover el respeto mutuo y la valoración de la diversidad, se
reduce la discriminación y el prejuicio, sentando las bases para una sociedad
más justa y equitativa. Los estudiantes que han sido educados en un entorno
intercultural están mejor preparados para resolver conflictos pacíficamente y
para contribuir a la construcción de un mundo más armonioso.
Como
expresa Ferrão (2010), la dinámica de la interculturalidad radica en su
capacidad para avivar la comprensión interna de la identidad cultural propia.
En esencia, esta identidad se nutre y expande en el encuentro y contraste con
lo "Otro", con aquello que se presenta como distinto. Sin embargo,
este proceso es más que una simple coexistencia; en realidad, es una red
intrincada de procesos entrelazados. Pero, lo crucial reside en el
reconocimiento de que, para alcanzar una interculturalidad genuina, es esencial
fomentar un diálogo fundamentado en la equidad. No se puede asumir que la
igualdad se instaura de manera automática; por el contrario, es un objetivo que
debe ser cultivado durante el propio flujo intercultural. En este sentido, el
proceso intercultural debe convertirse en un motor que impulsa la construcción
de bases igualitarias. Esto implica un empoderamiento activo de los grupos que
requieren reafirmar su identidad, con el propósito de forjar una plataforma
desde la cual la igualdad pueda tomar forma y establecerse en el tejido mismo
de las interacciones interculturales.
Buendía
& Hidalgo (2006), aportan una visión desde la educación intercultural,
resaltando la importancia de las prácticas pedagógicas inclusivas y sensibles a
la diversidad cultural. Su enfoque se enfatiza en cómo la educación puede ser
un espacio para el diálogo de saberes, donde tanto los conocimientos
hegemónicos como los saberes locales encuentren su lugar. Aboga por un modelo
educativo que promueva la autorreflexión y la participación activa de los
estudiantes en la construcción de un entorno intercultural y equitativo.
Por
último, Geertz (2003), desde la antropología, ofrece una mirada densa y
simbólica de la interculturalidad. Geertz plantea que las culturas son sistemas
de significados en constante interacción y reinterpretación. Su enfoque radica
en la comprensión profunda de las prácticas culturales locales y su contexto
simbólico. A través de su método hermenéutico, Geertz invita a descifrar los
códigos culturales para acceder a las capas de significado que subyacen en la
interacción entre culturas.
El
discurso intercultural en los proyectos educativos en relación con las
prácticas de enseñanza es una temática fundamental en la educación
contemporánea. Implica la promoción de la diversidad cultural, la comunicación
efectiva entre distintas culturas y la construcción de una convivencia
armoniosa en entornos educativos. Este enfoque reconoce la pluralidad de
identidades, valores, creencias y experiencias de los individuos y busca
fomentar la comprensión mutua y el respeto por las diferencias.
La
integración del discurso intercultural en los proyectos educativos requiere de
un enfoque holístico que abarque diversos aspectos tales como: primero, el
currículo inclusivo donde los proyectos educativos deben incorporar contenidos
y perspectivas de diversas culturas y grupos étnicos. Por esta razón, “se
expresa así la constante lucha por la reivindicación de un currículo “NO”
adaptado, pero que sí exprese la naturaleza de los pueblos afrocolombianos. Una
etnoeducación que responda a las particularidades y forma de ser y estar en el
territorio” (Riascos, 2023, p. 157). Esto no solo enriquece el aprendizaje,
sino que también permite a los estudiantes ver sus propias identidades
reflejadas y valoradas en el entorno educativo; segundo, la formación docente
para que los educadores reciban formación en competencia intercultural y así
manejar situaciones diversas en el aula. Esto incluye la habilidad para
gestionar conflictos culturales, comunicarse efectivamente con estudiantes de
diferentes trasfondos y adaptar sus métodos de enseñanza para atender a la
diversidad de estilos de aprendizaje. Los ambientes inclusivos en las
instituciones educativas deben crear un ambiente en el cual todas las culturas
sean respetadas y valoradas. Esto puede implicar la promoción de festivales
culturales, la exposición a diferentes tradiciones y la creación de espacios
seguros donde los estudiantes puedan expresar su identidad sin temor; tercero,
el diálogo intercultural donde se teja la comunicación abierta y respetuosa
entre estudiantes de diferentes culturas es esencial. Los proyectos educativos
pueden incluir debates, actividades colaborativas y proyectos que fomenten la
interacción entre estudiantes con diferentes perspectivas culturales; cuarto,
el desarrollo de competencias interculturales apunta al conocimiento académico
donde los estudiantes deben desarrollar habilidades interculturales como la
empatía, la escucha activa, la resolución de conflictos y la adaptabilidad.
Estas habilidades son fundamentales para su éxito en una sociedad cada vez más
globalizada; quinto, la reflexión crítica a través de los proyectos educativos
en los que los estudiantes reflexionen críticamente sobre cuestiones culturales
y sociales. Esto implica analizar estereotipos, prejuicios y desigualdades, y
buscar formas de contribuir a una sociedad más justa e inclusiva. Una vez
analizados estos elementos emerge la participación de la comunidad la cual, en
colaboración entre la escuela, las familias y la comunidad es esencial para
enriquecer el proceso educativo al compartir sus conocimientos y experiencias
culturales, lo que fortalece el sentido de pertenencia y la conexión entre los
estudiantes y su entorno.
La Interculturalidad en
América Latina: Tensiones y Diversidad de Discursos en su Abordaje Teórico y
Práctico
La
interculturalidad es un concepto complejo que involucra la interacción y el
intercambio de diferentes culturas en un contexto social. En el contexto de
América Latina, donde existe una rica diversidad cultural debido a la presencia
de múltiples grupos étnicos, históricamente ha habido tensiones en torno a cómo
se define y se aborda la interculturalidad. Estas tensiones provienen de la
naturaleza polisémica del término, es decir, de su capacidad para tener
múltiples significados y enfoques dependiendo de quién lo interprete y desde
qué perspectiva.
La interculturalidad en América Latina pone en
tensión los planteamientos y discursos debido a varias razones: primero, la
diversidad de enfoques teóricos, académicos, investigadores y activistas pueden
interpretar la interculturalidad desde marcos conceptuales diversos, como el
multiculturalismo, el interculturalismo, el diálogo de saberes, entre otros.
Como actitudes, el multiculturalismo propicia la tolerancia, el diálogo, el
respeto a los derechos humanos, la democracia y la inclusión (Walsh, 2007; Duschatsky
y Skliar, 2001); pero lo hace desde un lugar privilegiado, como lo afirma
Dussel (2005a-b), en una jerarquización dominado-dominante o, desde un
observador ideal, una autoridad que supervisa los derechos (e ideas) éticos de
la perspectiva liberal, desde una superposición. Estos enfoques pueden generar
debates sobre cuál es la mejor manera de abordar la diversidad cultural en la
región; segundo, las perspectivas históricas y políticas desde la historia
colonial y poscolonial de América Latina que han influido en la dinámica
cultural y en las relaciones de poder entre diferentes grupos étnicos. Las
tensiones pueden surgir debido a las desigualdades históricas y a la manera en
que ciertos grupos han sido marginados o privilegiados en la sociedad. Esto lleva
a debates sobre cómo abordar la interculturalidad de manera justa y equitativa;
tercero, las definiciones cambiantes con relación al concepto de
interculturalidad ya que no es un concepto estático; su definición y aplicación
pueden evolucionar con el tiempo. Esto puede generar conflictos en torno a cuál
es la comprensión más adecuada y relevante en un momento dado. Además, las
definiciones pueden ser influenciadas por agendas políticas y sociales
cambiantes. Estos enfrentamientos de visiones del mundo a menudo implican el
encuentro y el choque de diferentes cosmovisiones, valores y formas de vida.
Esto puede generar tensiones cuando hay desacuerdos profundos sobre cuestiones
como los derechos indígenas, la propiedad de la tierra, la educación bilingüe y
otros aspectos fundamentales de la vida cultural y social. Según Borrero (2009)
en esta perspectiva, el multiculturalismo implica integrar culturas
subordinadas a una cultura dominante que las tolera para mantener su control.
Por otro lado, la interculturalidad busca una integración respetuosa entre
diversas culturas sin enfocarse en mayorías y minorías. Aunque parecen
diferenciarse, cuando se abordan cuestiones de derechos, la distinción se
vuelve más compleja, y la frontera entre multiculturalismo e interculturalidad
se desdibuja.
Caminos de Conciencia:
Tejiendo Educación Intercultural en Riosucio Caldas Colombia
Hablar
de interculturalidad pone en tensión los planteamientos y discursos por la
postura polisémica que atañe la comprensión del término; buscando develar el
estado de la praxis en el acto educativo desde una mirada crítica al discurso
intercultural en las prácticas de enseñanza y los proyectos educativos de las
instituciones con modelos pedagógicos orientados a la diversidad cultural en el
departamento de Caldas. La educación intercultural es como un caleidoscopio de
conocimientos, donde las diversas culturas se entrelazan y dan forma a un
espectáculo vibrante de entendimiento mutuo.
La
práctica de la interculturalidad en el contexto educativo colombiano se refiere
a la promoción y valoración de la diversidad cultural dentro de los sistemas
educativos del país. Colombia es un país caracterizado por su rica diversidad
étnica, lingüística y cultural, con una variedad de grupos indígenas,
afrodescendientes y mestizos, entre otros. La interculturalidad en la educación
busca reconocer y respetar estas diferencias culturales, promoviendo la
convivencia armónica y el intercambio de conocimientos entre los distintos
grupos presentes en la sociedad. Algunas de las formas en las que se puede
observar la práctica de la interculturalidad en el contexto educativo
colombiano apuestan por un currículo inclusivo donde los planes de estudio y
materiales educativos se diseñen de manera que reflejen la diversidad cultural
del país, la integración de los contenidos que abordan las tradiciones,
historias y contribuciones de los diferentes grupos étnicos y culturales
presentes en Colombia. Este enfoque multilingüe en Colombia cuenta con una gran
diversidad lingüística debido a sus numerosas comunidades indígenas. La
educación intercultural busca preservar y valorar estas lenguas autóctonas,
promoviendo la enseñanza bilingüe o multilingüe en las áreas donde sea
relevante. Para ello, es necesario potenciar la formación docente y de esta
manera los educadores reciban capacitación para entender y abordar la
diversidad cultural en los diferentes escenarios de interacción escolar. Esto
incluye estrategias para crear un ambiente inclusivo, fomentar el respeto y la
empatía entre los estudiantes de diferentes orígenes culturales, y adaptar los
métodos de enseñanza según las necesidades de los estudiantes.
Involucrar
a las comunidades y grupos culturales en la planificación y desarrollo de
programas educativos ayudaría a que las prácticas educativas sean más
relevantes y contextualizadas para los estudiantes. Desde estos escenarios que
se ponen en acción todos estos eventos y celebraciones culturales organizadas
en actividades que promuevan las diferentes tradiciones y festividades de los
grupos culturales presentes en el país contribuiría a la comprensión y el
respeto mutuo entre los estudiantes.
Cobra
importancia tratar asuntos de la historia de las comunidades indígenas, la
esclavitud africana, la multiculturalidad y otros aspectos relevantes para
comprender la formación de la identidad colombiana desde una perspectiva
intercultural. Estos mecanismos funcionarían para la resolución de conflictos y
diálogos donde se promuevan habilidades de comunicación entre los estudiantes
de diferentes orígenes, fomentando la construcción de una sociedad más
cohesionada y pacífica.
La
interculturalidad se refiere a la convivencia armónica y respetuosa entre
diferentes grupos culturales en una misma comunidad o sociedad. En el contexto
de Riosucio, Caldas, Colombia, la interculturalidad podría tener varios
aspectos a considerar debido a la diversidad cultural que puede existir en la
región. La interculturalidad es un asunto complicado que requiere ser abordado
desde distintas perspectivas académicas, como la pedagogía, la didáctica, la
filosofía, la antropología, la ética y el derecho, entre otras disciplinas.
Como se mencionó previamente, diversos escritores sostienen que la mejor manera
de incorporar exitosamente la interculturalidad es mediante el sistema
educativo. Por lo tanto, se establece una conexión entre los conceptos de interculturalidad
y educación.
En
la región de Riosucio y sus alrededores convergen una rica diversidad de grupos
étnicos que enriquecen el tejido cultural de la zona. Estas comunidades,
compuestas por indígenas, afrodescendientes y mestizos, forman un mosaico de
identidades que, en su interacción cotidiana, contribuyen al enriquecimiento
cultural mutuo.
Las
fiestas y tradiciones que residen en Riosucio son un testimonio vivo de esta
interacción cultural. El renombrado Carnaval de Riosucio, declarado Patrimonio
Cultural e Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, es un ejemplo sublime de
cómo las raíces indígenas, las influencias afrodescendientes y los legados
europeos se entrelazan en una festividad única. A través de este carnaval, las
diferentes tradiciones se funden en un abrazo festivo, irradiando un espíritu
de interculturalidad que trasciende barreras. Según Bueno (1993), la valla se
derrumbó debido a la iniciativa de jóvenes amantes en el siglo XIX. Esto llevó
a encuentros íntimos, embarazos y matrimonios, uniendo a dos comunidades
antagónicas en una nueva comunidad mestiza. Riosucio experimentó una mezcla de
población que incluyó elementos indígenas, africanos y europeos, dando lugar a
la raza riosuceña.
La Educación rural en Riosucio adopta un
enfoque etnoeducativo, que debe evolucionar hacia valorar la variedad de
perspectivas culturales. Incorporar Los elementos culturales locales en el
currículo escolar pensando en otros grupos poblacionales, permitiendo que las
generaciones venideras crezcan apreciando y respetando las diferentes
identidades culturales presentes en su entorno, para así, forjar un sentido de
pertenencia que abraza la diversidad.
La Economía y las formas de Sustento también
enriquecen la dinámica intercultural. Las prácticas económicas únicas de cada
grupo cultural pueden coexistir y complementarse, generando oportunidades para
el crecimiento económico compartido. La colaboración y el entendimiento entre
estas prácticas se convierten en cimientos para un desarrollo sostenible y
equitativo. En el corazón de esta convivencia se halla el diálogo y el respeto,
fundamentos esenciales de la interculturalidad. Las culturas se entrelazan en
un tejido social en el que la comunicación abierta y el entendimiento mutuo
florecen. Esta sinergia de respeto y entendimiento impulsa la construcción de
una comunidad intercultural próspera y armoniosa en Riosucio y sus alrededores.
Entrelazando Visiones
Esenciales en el Contexto de la Interculturalidad
El enfoque centrado en el contenido y el enfoque
centrado en el proceso son dos perspectivas fundamentales dentro del marco de
la interculturalidad, una disciplina que busca comprender las interacciones
entre diferentes culturas y cómo se pueden promover la comunicación y la
convivencia efectivas entre ellas. Estas dos perspectivas ofrecen diferentes
enfoques para abordar los desafíos y oportunidades que surgen en entornos
interculturales. El enfoque centrado en el contenido se centra en los aspectos
tangibles y observables de las diferentes culturas. Se trata de entender y
apreciar las diferencias culturales en términos de tradiciones, costumbres,
valores, creencias y comportamientos específicos. Este enfoque pone énfasis en
la adquisición de conocimientos concretos sobre las diversas culturas, lo que
incluye la historia, la geografía, la religión, la lengua y otros elementos
identificables. El enfoque centrado en el proceso se centra en cómo las
personas de diferentes culturas interactúan y se relacionan entre sí. Más allá
de simplemente adquirir conocimientos sobre otras culturas, este enfoque se
dirige a desarrollar habilidades interculturales que permitan la comunicación
efectiva, la resolución de conflictos y la construcción de relaciones sólidas
en contextos interculturales.
Figura
1. Enfoque Centrado en el Contenido

Nota: Elaboración propia a partir de resguardos
indígenas y población campesina con procesos culturales relacionados con la
ubicación territorial y actividad económica en Riosucio Caldas
Figura 1. Enfoque Centrado en el Proceso.
Nota:
Elaboración propia a partir de la Educación en los resguardos indígenas
reconocidos en Riosucio Caldas.
Partiendo de esta idea y
como resultado de una cuidadosa reflexión de las experiencias en prácticas pedagógicas
realizadas en contextos de diversidad cultural en instituciones educativas con
modelos enfocados hacia la formación intercultural en el departamento de
Caldas, se pueden establecer situaciones que ponen en tensión las políticas y
los proyectos educativos institucionales en relación con las prácticas de
enseñanza.
En este sentido y en el
marco de referencia para la formación intercultural se ha establecido la
política de inclusión, la cual es reconocida e implementada en los constructos
teóricos de las instituciones educativas, pero al generar procesos de interrelación,
las escuelas se caracterizan por prácticas de homogenización y poco
reconocimiento de la identidad cultural de los estudiantes y comunidades que
habitan en contexto.
Por este factor la
escuela entra en conflicto mediado por las relaciones de poder, del grupo que
se caracteriza como mayoritario, favoreciendo la deserción escolar, la
desmotivación para el aprendizaje y la generación procesos de aculturación.
Se
evidencia en algunas instituciones que una cultura es más valiosa que la otra y
que los estudiantes deben reconocerse de acuerdo con las orientaciones de la
cultura preponderante, a través de la práctica de rituales y armonizaciones, la
organización escolar, el aprendizaje de la lengua propia de una etnia sin
pertenecer a esta, el desarrollo de un currículo alejado de sus procesos
culturales, políticos, ubicación territorial, religión y la economía.
Situaciones que atentan contra la pervivencia de los procesos culturales
limitando el autorreconocimiento, cosmología, cosmovisión y el tejido social,
que se consolida en las vivencias familiares y se refrenda en las prácticas de
enseñanza en la escuela.
Método
En este artículo de revisión, se busca analizar y
sintetizar la información existente sobre la educación intercultural en el
municipio de Riosucio Caldas Colombia. Se utilizaron bases de datos académicas,
bibliotecas digitales y motores de búsqueda especializados para encontrar
artículos, libros, informes y otros recursos pertinentes relacionados con la
educación intercultural. Para lograrlo, se ha seguido una metodología que
incluye la identificación y selección de estudios relevantes, la evaluación de
la calidad metodológica y la síntesis de resultados. Como estrategia de
búsqueda se consultaron bases de datos científicas como Scielo, Redalyc,
Scopus. Las palabras clave utilizadas incluyeron "educación
intercultural", "diversidad cultural", "formación docente
intercultural", "currículo intercultural", "identidad
cultural y educación", “prácticas pedagógicas interculturales”, “caminos
de encuentros”, “aprendizaje experiencial”, entre otras. Se aplicaron restricciones
de tiempo para incluir artículos publicados en los últimos años. Se incluyeron
estudios originales, revisiones sistemáticas y metaanálisis que investigaran
los efectos de la educación intercultural en el territorio. Se excluyen fuentes
no académicas y artículos desactualizados. Una vez revisada la literatura con
relación a los contenidos seleccionados se evaluaron para determinar su
pertinencia y calidad metodológica. Se respetaron los principios éticos al
atribuir adecuadamente las fuentes garantizando la transparencia en la
presentación de las conclusiones. Mapeo bibliométrico: Aplica técnicas de
bibliometría para analizar la producción científica, las citas y la red de
colaboración entre investigadores en el campo. Se hizo análisis de citaciones
en los artículos y estudios recopilados para identificar las fuentes más
influyentes y las conexiones entre los trabajos. El proceso metodológico
implica la recopilación y organización de datos relevantes, la comparación de
distintas perspectivas y enfoques utilizados en investigaciones previas, así como
la identificación de posibles brechas en el conocimiento. Este enfoque permite
a los lectores obtener una comprensión profunda y holística de la materia en
cuestión, proporcionando una base sólida para futuras investigaciones y
contribuyendo al avance del conocimiento en el área de estudio.
Conclusiones
Abordar
la diversidad cultural desde la interculturalidad es poder reconocer que cada
cultura tiene su propio valor intrínseco y que ninguna es superior a otra. Se
trata de valorar las diferencias culturales en lugar de juzgarlas o
jerarquizarlas. En este acto de reconocimiento se enaltece el diálogo y la
comunicación asertiva de forma abierta y respetuosa entre diferentes culturas.
Esto implica escuchar activamente, compartir perspectivas y experiencias, y
estar dispuesto a aprender de los demás. El aprendizaje mutuo busca un
intercambio bidireccional de conocimientos y experiencias entre diferentes
culturas. Cada grupo puede aprender de las prácticas, valores y saberes del
otro, enriqueciendo así la comprensión global. Este tipo de comprensiones
conllevan a una sociedad más equitativa y justa donde se relaciona con la lucha
contra la discriminación y la desigualdad cultural, buscando garantizar que
todas las culturas sean tratadas con equidad y que no se favorezca a una en
detrimento de otras. Es allí donde se
gesta entonces la educación intercultural al promover una educación que incluya
contenidos y enfoques interculturales para crear sociedades más inclusivas.
Esto puede fomentar la empatía, la apertura mental y la comprensión de la
diversidad desde edades tempranas. Esta desconstrucción involucra cuestionar y
desafiar los estereotipos y prejuicios culturales que puedan existir. Esto
ayuda a evitar la simplificación y distorsión de las culturas, y para lograrlo
se requiere de la colaboración y cooperación entre diferentes grupos para
abordar desafíos comunes y aprovechar las fortalezas de cada cultura en
beneficio de la sociedad en su conjunto. Cuando se logran establecer canales
que potencian la cooperación en las comunidades se apunta a la resolución pacífica
de conflictos promoviendo la comprensión y el respeto mutuo, la
interculturalidad puede contribuir a la resolución pacífica de conflictos entre
culturas que, de otra manera, podrían generar tensiones. Se comprende entonces
“el concepto de interculturalidad nos remite a la idea de diversidad cultural,
al reconocimiento tácito e implícito de que vivimos en sociedades cada vez más
complejas donde es necesario posibilitar el encuentro entre culturas. Ahora
bien, el discurso de la interculturalidad no puede construirse en paralelo al
contexto social e ideológico que puede representar una apuesta política o
ética. En lo intercultural juega el ámbito de la diversidad, de las
inclusiones, de las exclusiones, de las jerarquías, de las jurídicas y de las
mismas políticas de las naciones; no existen prevalencias sino
horizontalidades” (González, 2020, p.106).
Del
Valle y de la Vega (2006, p. 27) destacan que el paradigma de la globalización
ha generado un proceso de uniformidad que gradualmente está eliminando las
disparidades al promover una uniformidad en el ámbito de la comunicación en
todo el mundo. Además, se plantea un debate sobre la noción de identidad, que
algunos consideran como un legado preexistente al que defienden sin otorgar
importancia a la construcción de su propia identidad. De esta manera, se
evidencia cómo la globalización actúa como un agente que influye en estas
identidades y las expone a riesgos.
Recuperar
las prácticas, convicciones y herencias se vuelve algo un tanto impredecible;
las incertidumbres surgen debido a los rápidos cambios que se generan en las
nuevas formas de relacionarnos impulsadas por las tecnologías, estas nuevas
ideas se confrontan con las verdades en variados contextos físicos o digitales.
La etnia Emberá Chamí y los resguardos del municipio de Riosucio Caldas
pretenden recuperar sus identidades culturares para comprender la influencia de
los factores socioculturales y políticos en el reconocimiento de los miembros
de sus comunidades indígenas como sujetos políticos. Este reconocimiento como
sujeto político, “parte del reconocimiento de las individualidades y de la
diversidad para conformar un colectivo; es reconocido como interlocutor válido,
es holístico y transformador” (Morales, 2010, p.3.). El sujeto político hace
referencia a los procesos de conocimiento, reconocimiento, de reflexión y de
comprensión tanto internos como externos; así las cosas, lo interno se
relaciona más con el pensamiento y lo externo con la acción que posee un
individuo en especial. De la misma manera en que se redefine la participación
como un procedimiento llevado a cabo en conjunto y autogestionado, se comprende
como un proceso que privilegia la comprensión de la realidad, como soporte para
la transformación (Sánchez, 2009, p. 1), es decir, se trata de la contemplación
efectuada por los individuos y grupos involucrados en el proceso de
participación, que los motiva a emprender acciones basadas en su comprensión
personal de las circunstancias que rodean este asunto.
Dentro
de los hallazgos se pudo: primero,
identificar cómo ha evolucionado la educación intercultural a lo largo
del tiempo, desde sus orígenes hasta su estado actual, destacando cambios
significativos y tendencias; segundo, analizar los diferentes modelos de
educación intercultural implementados en diversos contextos geográficos y
culturales, y describir sus características y efectividad; tercero, examinar
cómo la educación intercultural ha impactado en el aprendizaje, el desarrollo
cultural y la identidad de los integrantes de la comunidad en general, y cómo
ha contribuido a la inclusión y la equidad educativa; cuarto, Identificar los
desafíos y obstáculos que enfrenta la implementación de programas de educación
intercultural, como la resistencia institucional, la falta de recursos o la
discriminación; quinto, hay que destacar ejemplos de buenas prácticas en
educación intercultural que han tenido un impacto positivo en la promoción de
la diversidad cultural y la comprensión intercultural; sexto, analizar las
políticas y marcos legales relacionados con la educación intercultural en
diferentes países y regiones, y cómo han influido en su desarrollo.
Vale
celebrar las consignas de aquellos movimientos, que aún se escuchan con
ardentía: ¿Quién somos ? ¿Quiénes somos?
¿Qué queremos, qué pedimos? Somos estudiantes, somos maestros, ciudadanos que
queremos la paz, la igualdad, la justicia, la libertad, la esperanza, utopía
que nunca resignamos. ¡Compañero, únete a la lucha! siempre una voz, muchas
voces emancipatorias que todavía se escuchan (Guarín, 2015). Los resguardos indígenas Emberá Chami pueden
relacionar estas consignas con su propia lucha por la preservación de su
identidad cultural, la protección de sus territorios, la búsqueda de la paz y
la justicia intercultural, y la promoción de la autonomía y la igualdad. Al
hacerlo, pueden contribuir a un movimiento más amplio por un mundo más justo y
equitativo, un mundo mejor para todas las personas.
En
conclusión, es imperativo que la promoción de la diversidad cultural ocupe un
lugar central en los entornos educativos y comunitarios. La interconexión
global y la convivencia entre personas de diferentes orígenes culturales son
realidades innegables en el mundo actual. Al fomentar el diálogo y la
comprensión entre diversas culturas se fortalece la cohesión social, la
aceptación y reconocimiento de las diferencias regionales, étnicas y de
pensamiento y se abren oportunidades para el enriquecimiento personal y la
expansión del conocimiento.
Las
escuelas desempeñan un papel crucial en la formación de futuras generaciones
con mentalidades abiertas y respetuosas hacia la diversidad. Al introducir
contenidos y discusiones relacionadas con las diferentes culturas, se empodera
a los estudiantes para que valoren y celebren las diferencias, de tal manera
que comprendan y reconozcan los significados que emergen de las voces en los
contextos y sus alrededores indígenas, al tiempo que encuentran puntos en común
que pueden unir a las personas más allá de sus orígenes.
Asimismo,
la comunidad también tiene la responsabilidad de fomentar la diversidad
cultural. A través de eventos, actividades y programas inclusivos, se puede
crear un entorno en el que las diversas perspectivas y tradiciones sean
apreciadas. Esto no solo beneficia a los individuos de diversas culturas, sino
que también enriquece la comunidad en su conjunto al fomentar un ambiente de
aprendizaje continuo.
En
última instancia, abrazar la diversidad cultural no solo es una cuestión de
justicia social, sino que también contribuye al crecimiento y desarrollo de una
sociedad más tolerante y cohesionada. Al promover la educación sobre la
diversidad en las escuelas y en la comunidad de Riosucio estamos construyendo puentes entre personas,
derribando barreras y creando un mundo donde cada individuo se sienta valorado
por lo que aporta, independientemente de su trasfondo cultural.
La evaluación y conversación sobre los hallazgos de
este estudio subrayan la urgencia de establecer una educación intercultural
arraigada en una epistemología que abarque tanto las enseñanzas educativas
transmitidas en las familias Emberá Chamí en los resguardos y otras poblaciones
del municipio de Riosucio Caldas, que constituyen el cimiento de la educación
de niños y jóvenes. Es crucial reconocer la riqueza de saberes provenientes de
estas comunidades, no solo limitándose a los conocimientos escolares convencionales,
sino también integrando y valorando sus tradiciones y perspectivas en el
proceso educativo.
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Recibido: 26
de agosto del 2023.
Aceptado: 14
de noviembre del 2023.
[1] Arley Castro Uchima. Magister en educación de la Universidad Católica de
Manizales; docente de la Institución Educativa los Fundadores Riosucio Caldas,
https://orcid.org/0009-0002-9180-4348; Correo electrónico: arcaley@gmail.com