Campo E,
A. M. (2023).
La práctica pedagógica colombiana como escenario del discurso del miedo, 31 (1),
177-194. DOI: 10.30554/pe.1.4885.2023
La práctica pedagógica
colombiana como escenario del discurso del miedo
Adriana María Campo Erazo[1]
Resumen
Para su estructuración primero, se parte de la discusión
teórica y conceptual alrededor de la sociedad moderna, el miedo, los medios de
comunicación y la educación; segundo, el análisis de una noticia de un taller
sobre falsos positivos de una docente de Ciencias Sociales del sector público
de Colombia; finalizando, se concluye de forma reflexiva en torno a la
importancia del maestro para reconocer los discursos ideológicos y de miedo en
los medios de comunicación y en el aula de clase.
Palabras clave: docentes,
educación, medios de comunicación, miedo, práctica pedagógica.
The Colombian pedagogical practice as a scenario of the discourse of
fear
Abstract
This writing is an approach to the discourse of fear
in the pedagogical practice of a Colombian teacher, understanding it as a
mechanism of control and social regulator transmitted by social networks and
the media; The objective is to identify the fear discourses expressed by them
and their incidence in pedagogical practice from the analysis of a given situation
in a school activity about false positives. Which is the product of the
tracking of investigative background of the thesis under construction called,
master subjects in public institutions of Cali and Palmira: their pedagogical
practices in the context of Colombian political fear during 2019 and 2021.
For its structuring first, it starts from the
theoretical and conceptual discussion around modern society, fear, the media
and education; second, the analysis of a news item from a workshop on false
positives by a Social Sciences teacher from the public sector in Colombia;
Finally, it is concluded in a reflective way about the importance of the
teacher to recognize the ideological and fear discourses in the media and in
the classroom.
Keywords:
education, fear, the media, pedagogical practice, teachers.
A prática pedagógica colombiana como cenário do discurso do medo
Resumo
Esta escrita é uma aproximação ao discurso do medo na prática pedagógica de
uma professora colombiana, entendendo-o como um mecanismo de controle e
regulador social veiculado pelas redes sociais e pela mídia; O objetivo é
identificar os discursos de medo expressos por eles e sua incidência na prática
pedagógica a partir da análise de uma determinada situação em uma atividade
escolar sobre o tema falsos positivos. Que é o produto do rastreamento da
história investigativa da tese em construção chamada, disciplinas de mestrado
em instituições públicas de Cali e Palmira: suas práticas pedagógicas no
contexto do medo político colombiano durante 2019 e 2021.
Para sua estruturação, primeiramente, parte da discussão teórica e
conceitual em torno da sociedade moderna, medo, mídia e educação; em segundo
lugar, a análise de uma notícia de uma oficina sobre falsos positivos por um
professor de Ciências Sociais do setor público na Colômbia; por fim, conclui-se
de forma reflexiva sobre a importância do professor reconhecer os discursos
ideológicos e de medo na média e na sala de aula.
Palavras
chave: medo, meios de comunicação, professores, prática
pedagógica.
Una apertura al miedo en contexto
educativo colombiano
El estudio del
miedo a modo de elemento de control social se ha realizado desde el plano
gubernamental (Agudelo, 2019; Gil, 2017; Moscoso & Azócar, 2020; Moscoso
& Tello, 2012; Ordóñez, 2006; Vanegas, 2020); dejando descubrir que no es
un mecanismo natural de las relaciones humanas, por el contrario, es un
dispositivo que busca controlar las acciones y las mentes de un grupo sobre
otro. En el caso de la educación colombiana, los docentes del sector público se
han visto señalados por sus posiciones políticas en varias décadas de la
historia nacional, ya sea de “liberales”, “masones” y “comunistas”; éstas
expresiones serían reemplazadas treinta años después por términos como
“marxista leninista”, “revolucionario” y “guerrillero” (Echeverri, 2020); hoy
en día por la palabra “adoctrinadores”.
En el plano
global, la sociedad actual despierta un interés por su estudio y su
comprensión, varios autores han realizado diferentes aportes para su
interpretación. Lipovetsky (2015)
explica esta época como la era de la hipermodernidad, aludiendo el cambio de un
poder pesado a uno ultraligero; así mismo, Bauman (2003) y la modernidad
líquida, señala ese carácter líquido de las instituciones actuales, los
valores, las relaciones humanas, destacándoles en un ambiente de incertidumbre
por la modificación entre lo sólido del pasado y lo liquido del presente. Por
su parte, Ordoñez (2006) menciona el concepto de la sociedad del riesgo siendo
consecuencia de la etapa industrial y del proceso de modernización, donde el
temor, la incertidumbre son las características básicas de la globalización, ya
que antes existía el miedo, pero no el riesgo, este último relacionándolo con
el futuro.
Un punto en
común para los autores es la condición desasosiego hacia el futuro del ser
humano, tanto Bauman (2008) y Ordoñez (2006), concretizan sus estudios sobre el
miedo a modo de elemento de control presente en la sociedad actual. Es así que
este puede ser entendido en calidad de signo de alerta, alarma, huida y de
escape ante un riesgo; pero a su vez como constructo social (Velázquez, 2019).
De esta forma Delumeau (1989) hace un estudio del miedo en Europa,
reconociéndolo a manera de un proyecto de sociedad para perpetuar el poder y
para agudizar las relaciones sociales, enmarcarlas sus diferencias entre
heroísmo y la temerosidad, distinguiendo que un ciudadano preso del miedo es
más fácil de manipular y manejar emocionalmente.
Ante esta
situación dada por el miedo es necesario un canal de expansión de este tipo de
conductas donde se reproduzca la zozobra, la incertidumbre y la visión de un
futuro incierto, de ahí la utilidad de los medios de comunicación, los cuales
en teoría parten de un propósito informativo, pero que se logra reconocer en
ellos un aparato ideológico presente. Ramírez (2015) explica sobre la condición
de los medios de comunicación como constructores ideológicos y de realidad que
permiten la difusión de los miedos irracionales ya que por medio de las
noticias y de las imágenes pueden usarse para controlar la subjetividad humana,
los sentidos y el pensamiento.
El estudio de
los medios de comunicación debe ir más allá de su papel informativo, buscando
entender las dinámicas ideológicas que los envuelven, su configuración como
medio o red social y su cultura alrededor, comprendiendo que hoy en día estos
han establecido un tipo de ciudadano que Lipovetsky (2015) denomina sujetos
fragmentados y dependientes de una pantalla.
Por otro lado, la relación del miedo con
la educación se puede apreciar ciertas miradas, una a partir de su percepción
ideológica, otra, cargada de poderes y, por último, desde la conexión educación
y medios de comunicación. En primer lugar, se adopta una concepción que no
existe una educación neutra, esconden intereses y motivaciones externas al acto
educativo (Arís, 2014), lo que Foucault (2014) menciona esas conexiones entre
el saber y el poder, es así como se establece el segundo elemento de juegos de
poderes interna y externamente en lo educativo. Tercero, Chomsky (2012) realiza
un vínculo directo de la educación, medios de comunicación y el miedo a través
de la sociedad de rebaño, donde dicha interacción permite fortalecer un interés
ya sea del Estado o de una clase dominante que busca silenciar, solapar y
apaciguar cierta conducta deliberante y rebelde al sistema (Castro y Carreño,
2010).
Esta visión
reconoce esa relación de dominio y de poder que se busca a través del sistema
educativo y de los medios de comunicación, en el que el acercamiento al
conocimiento se realiza por medio de directrices emanadas por instituciones
ajenas a la misma realidad de la escuela (Ministerio de Educación en sus libros
reglamentarios como los estándares, DBA, matrices de aprendizaje y lineamientos
curriculares), dicha dinámica hace percibir un docente ausente de su contexto
escolar, donde logra ser maleable a posturas, posiciones sociales y políticas.
En este escenario, el rol del educador pasa a ser en un ejecutador de
contenidos, al servicio del aparato gubernamental, en el cual existen unas
jerarquías claras como son los mismos directivos docentes, las Secretaría de
Educación, el Ministerio de Educación; los cuales a su vez se encuentran en
posición menor en correspondencia a las instituciones internacionales que
tienen influencia en la educación nacional (OCDE, OIT) (Pineda & Loaiza,
2017). Por tal razón, ante la figura de un transmisor de contenidos, el maestro
puede ser visto de forma funcional al sistema, no a manera de un agente de
cambio y promotor de conciencia social; frente al panorama el uso de los medios
de comunicación en calidad de elemento de control social no escapa a la
realidad educativa, ni mucho menos al aula de clase.
La comprensión
de dicha realidad, del papel de la escuela, las implicaciones de los medios de
comunicación y las redes sociales en las aulas de clases, permite la toma de
posición del cuerpo docente de cara a los contenidos, los discursos y normas
que se imparten al interior del aula de clase. Ir más allá de la pedagogía
tóxica (Acaso, 2017), es decir, donde esta se encuentra ligada a modelos de
consumo y de ideas falsas de libertad, producción y felicidad sustentados en
los medios de comunicación, en un conocimiento ajeno a sus realidades sociales
y educativas, situación que se ve reflejada en los currículos, los contenidos y
metodologías de clases. Fundamentándose en el conductismo, trayendo consecuencias
lo predecible a un sistema educativo tanto para los profesores, como para los
estudiantes, siendo estos últimos sujetos sin planteamientos políticos, ni
pensamiento crítico, de igual manera, se percibe el conocimiento como una
mercancía de la economía (Acaso, 2009).
En resumen,
aquella que no sale de la reproducción y la transmisión de ideas en la que no
se construye o deconstruye conocimiento, para pasar de una sociedad de la
información del estudio del significado de los datos (De Foncuberta, 2001), lo
que genere mayor despliegue de la subjetividad política en el aula de clase y
en sus protagonistas que haga más visible el papel de la escuela en estos
tiempos de angustia.
La comprensión y el reconocimiento de los
discursos que promocionan el miedo en las aulas de clase es una de las tareas
que tiene la educación y en especial los docentes, resignificarlos (los
discursos del miedo) a manera de elementos de estudio, retrospección y valentía
es la invitación que hace la sociedad actual, ya que los medios de comunicación
y las redes sociales, se convierten en plataforma para fundamentarlos. Por lo
anterior y contextualizando la información tanto en lo regional como en lo
real, se toma un caso vivido por parte de una docente colombiana de Ciencias Sociales
y su taller de los falsos positivos, el cual sirve para interpretar y analizar
el discurso del miedo utilizado por un grupo político y divulgado por las redes
sociales en los diferentes formatos noticiosos. Este caso permite la reflexión
en torno a los diversos factores de control que se establecen en la educación,
a los maestros y sus prácticas pedagógicas.
Desde este punto
de vista, la labor del docente es fundamental para develar los miedos,
descifrar el papel de los medios de comunicación en los contextos escolares,
mantener un posicionamiento frente a lo que se recibe de la sociedad y lo que
se transmite en el aula de clase. Por lo tanto, el presente artículo tiene como
objetivo identificar el discurso del miedo en los medios de comunicación en el
contexto educativo colombiano hacia los docentes, realizando un análisis de
esta situación a partir del caso de la profesora de Ciencias Sociales y su
taller de los falsos positivos.
Reconociendo que esta
temática ha sido estudiada y analizada a partir de diferentes miradas, una de
ellas la mercantilización de la educación y su incidencia en el pensamiento
crítico (Acaso, 2009; Quintar, 2018, 2019; Zuluaga de Echeverry, 1999), en la
que se hace un llamamiento sustancial a la aplicación de las políticas neoliberales
en las aulas de clases y su impacto en las dinámicas del saber; otra postura es
la formación ciudadana y su relación con las prácticas pedagógicas en la
escuela (Burbano Cortez, 2013; Loaíza y
Duque, 2017; Pineda-Rodríguez y Loaiza-Zuluaga, 2018; Velandia et al., 2011),
comprendiendo ese estrecho vínculo entre la noción de ciudadanía y educación
que se establece en las instituciones escolares, donde la práctica pedagógica
juega un papel vital para la configuración de posibles ciudadanos con pensamiento
crítico y posición política. El tercer elemento se encuentra la concepción del
maestro como sujeto político (Aguirre, 2015; L. Aguirre, 2017; Moscoso, 2011;
Rocha, 2020; O. Saldarriaga & Vargas, 2015), en el cual la figura del
educador tiene un factor primordial en las relaciones de poder y sumisión que
se dan en el aula de clase, la constitución de subjetividades políticas
mediadas por la educación y por la enseñanza, implica un docente erguido y de
cara a las dinámicas sociales actuales, un sujeto político que se enuncia desde
un posicionamiento político crítico y propositivo a los retos del presente.
Metodología
En términos metodológicos se plantea el análisis de
una noticia de un taller de los falsos positivos propuesto por una docente de
Ciencias Sociales, se toman elementos de estudio del análisis crítico del
discurso del autor Van Dijk (1999) donde se menciona sobre el uso del lenguaje,
el discurso y la comunicación interpersonal tienen dimensiones cognitivas,
emocionales, sociales, políticas, culturales e históricas. Por esta razón, la
interpretación de la noticia parte de la vida cotidiana de la maestra y su implicación
en el uso de su práctica pedagógica y del discurso que en ella se aloja, que más adelante va ser producto de otros
discursos a su alrededor. Se reconoce que el análisis crítico del discurso
devela las relaciones explicitas de poder que se encuentran ocultas en la
sociedad (Wodak y Meyer, 2003).
En relación con lo operativo del estudio se ejecuta
la búsqueda del material online disponible, dando un resultado de 26
publicaciones de diferentes medios como revistas, noticieros, periódicos,
blogs, entre otros. Para su análisis se realiza una rejilla de selección de la
información donde se tiene en cuenta: el medio que lo publica, el título de la
noticia y el contenido. Posterior, se organizan en una matriz de análisis del
contenido de las noticias, resaltando palabras claves que permiten crear
códigos relacionados con juicios de valor, estereotipos, calificativos, entre
otros; por último, se agrupan las noticias de acuerdo con los señalamientos
positivos y negativos de la práctica pedagógica de la docente y de la
actividad.
Adentrarse en el miedo
En
este segundo apartado se contextualiza el miedo, los medios de comunicación, en
especial las redes sociales y la práctica pedagógica en la educación
colombiana, a partir de un caso controvertido por parte de una docente del
sector público de la ciudad de Santiago de Cali de un taller de falsos
positivos donde se nombra al expresidente Álvaro Uribe Vélez. La actividad se
realizó en el área de Ciencias Sociales dirigida a los estudiantes de noveno
grado en edades de 13 a 16 años, el cual se viralizó el día 8 de abril del año
2021 por medio de la red social Twitter, se convierte con rapidez en una
tendencia nacional teniendo gran difusión en las diferentes plataformas de los
noticieros y revistas.
Este
hecho generó reacciones a favor y en contra de la actividad y de la maestra, al
punto de ser tema controversial por parte del partido político Centro
Democrático (considerado como un partido político de derecha y seguidor de los
ideales del expresidente Álvaro Uribe), asegurando que los profesores
pertenecientes a la Federación Nacional de Educadores (FECODE) “adoctrinan” a
los jóvenes. Al mismo tiempo, un gran número de educadores y personas del común
apoyaron a la docente, aludiendo a la libre cátedra y a la verdad dentro de la
historia colombiana durante la época de violencia, como resultado de la actual
situación que atraviesa la nación por el proceso de paz y la Jurisdicción
Especial para la Paz (JEP), donde las víctimas y victimarios hablan de la
verdad de los acontecimientos violentos en los últimos gobiernos del país.
La
noticia.
La
noticia se publica a través de la red social Twitter por parte de un grupo
político Centro democrático, exponen el nombre de la docente, la institución
donde labora, el grado al cual va dirigida la actividad y una captura de pantalla
del taller, acompañado del siguiente mensaje: “secuestran la educación unos
tipos que en lugar de enseñar se han dedicado a la politiquería. Hay que
denunciarlos” Momentos más tarde dicho Twitter se convierte en viral y cientos
de personas retuitean el mensaje hasta convertirlo en tendencia.
En
su difusión se realizan opiniones a favor y en contra del actuar de la
profesora. Entre los titulares se encuentran que con leerlo se concibe una
noción del contenido del mismo, recreándose una posible situación, por ejemplo:
“Uribistas linchan en Twitter a la maestra Sandra Ximena Caicedo por mandar una
tarea sobre los “falsos positivos””, la expresión linchar hace referencia a un
proceso de juzgar dado por un grupo de personas, además la exposición de su nombre,
también del lugar de trabajo no solo en el titular, si no al interior del
artículo genera presión, incluso hostigamiento a la maestra; al respecto
Ramírez (2015) menciona las características del miedo, una de ellas es un
mecanismo de auto conservación, una condición de incertidumbre a lo que es
interpretado de inmediato, cuando es un miedo alrededor de la violencia se
convierte en un dispositivo de control y de angustia. Circunstancia que se
puede observar al usar la palabra linchar como acción de castigo a la docente,
además de la exposición de su nombre y lugar de trabajo en un ambiente político
tenso y cargado de violencia en el contexto nacional, hace aún más intimidante
la publicación.
Siguiendo
con el análisis de la situación en diferentes medios se pueden encontrar
adjetivos hacia la actividad docente de la siguiente manera: “adoctrinamiento”
y promoción de la “lucha de clases”, “paloterapia” haciendo referencia a las
reacciones de los usuarios de Twitter frente a la maestra; en este sentido, los
calificativos buscan colocar a la educadora y su taller en posiciones
contrarias, ya sea de defensa a su práctica pedagógica o descalificándola. En
una de las publicaciones se relaciona el taller de maestra directamente con la
educación pública (polémica que algunos sectores del país mantienen sobre su
incidencia con las ideas comunistas en sus estudiantes): “Docente. Economista
Univalluna antisistema en resistencia”, el hecho de pertenecer a la universidad
pública y antisistema en resistencia implica que la educadora se encuentra
inscrita en la masa que busca romper las cadenas de dominación y promociona
conductas que se oponen al sistema imperante, hecho que es una amenaza para
algunos sectores radicales de la política colombiana.
De
igual manera, en algunos artículos noticiosos mostraban las opiniones de un
grupo dirigente del país pidiendo que la docente fuera investigada por las
entidades competentes, señalándola de manipular los criterios políticos de los
estudiantes:
Pedimos a la Alcaldía de
Cali y la Secretaría de Educación que revisen los contenidos dictados por los
docentes a nivel local. Inaceptable que una educadora aproveche su posición de
superioridad para manipular el criterio político de menores de edad. Exigimos
una educación con libre pensamiento. (Gamboa, 2021).
Así
mismo, la senadora María del Rosario Guerra (integrante del partido político
Centro Democrático) escribió: “Esto es un claro ejemplo del adoctrinamiento al
que someten a niños y jóvenes en algunos colegios del país. No se puede olvidar
que las aulas son para educar y no para manipular”, en el trino se aprecia la
palabra “adoctrinar” que es utilizada en contra de la maestra, donde se percibe
que induce a sus estudiantes a ideales ajenos a ellos; este tipo de acusaciones
de un grupo político frente a una docente permite observar el poder discursivo
y visible de ellos en relación a la educadora, al respecto Deleuze y Parnet,
plantean sobre el poder el cual busca administrar y organizar los terrores
íntimos; por consiguiente, los individuos tienden menos a actuar y permanecen
en estado de alerta de los acontecimientos (0rdoñez, 2006).
En
concordancia con lo anterior, la noticia sirvió de excusa para mostrar otras
situaciones con las mismas características, la primera, ocurrió el 20 de junio
del 2020 en la ciudad de Bucaramanga, cuando el docente acuerda con sus
estudiantes de último grado analizar el documental “Matarife” donde se expone
la vida de Álvaro Uribe Vélez, en este se relaciona las acciones del
expresidente con actos violentos y grupos armados ilegales durante su mandato
(Rangel, 2021). El segundo hecho mencionado fue en septiembre del 2020, donde
la maestra de noveno grado de Envigado (Municipio de Antioquia), realizo una
actividad para conmemorar el Día Internacional de la Paz, la polémica se da por
un crucigrama presente en la tarea que relacionaría al expresidente Álvaro Uribe
Vélez con ciertos hechos.
En
las noticias mencionadas se aprecia como algunos docentes del sector público en
Colombia se ven presa de una serie de juzgamientos negativos por parte de unos
grupos de la sociedad política perteneciente a la derecha colombiana,
refiriéndose a ellos en calidad de promotores de ideales comunistas y de
izquierda en la campaña elector del 2022, al respecto Ordoñez (2006) menciona:
“Una situación de miedo puede ser pasajera; una atmósfera de miedo necesita ser
sostenida por la acción continua de los factores que la suscitan” estos
señalamientos públicos se mantuvo a lo largo del 2020 vendiendo este tipo de
imagen del profesorado del sector público, lo que generó la reacción de la
sociedad frente al taller de los falsos positivos en el año 2021.
Por
otra parte, la noticia también causó lazos de solidaridad entre la misma
comunidad docente y la sociedad en general; en muchos artículos de canales de
noticias y blogs educativos hablan sobre el papel de la verdad y su importancia
en la historia de violencia de Colombia (Ocampo, 2021), la iniciativa de la
profesora a la reflexión de sus estudiantes hacia estos procesos de la política
nacional; el análisis de los elementos legales que constituyen el área de
Ciencias Sociales y la falta de autonomía de los docentes los cuales se
convierten en piezas del sistema educativo, estos fueron algunos de los
comentarios expuestos a favor del actuar de la educadora.
Ahondando
en esta última idea, del maestro a manera de pieza de ese engranaje social,
político y económico, es clave reconocer esa condición para construir
contraposición dentro del aula; lo que Foucault denomina las conexiones entre
el saber y el poder (Rojas, 2016), en el que el acto educativo no escapa a la
dominación o la pedagogía tóxica (Acaso, 2017), aquella que es la reproducción
textual de lo que el docente enseña y no existe un proceso de crítica, ni
reflexión sobre su práctica pedagógica. Cabe resaltar este último punto y la
incidencia de Movimiento pedagógico, el cual reflexiono acerca de la práctica
pedagógica y la visión del educador como sujeto maestro durante el siglo XIX y
principios del XX, donde se pudo establecer que la pedagogía en Colombia se
fraccionó en varias etapas, a partir de los planteamientos de Comenio, Locke,
Rousseau y Pestalozzi (Zuluaga, 2020) en función de las consignas del repetir,
vigilar y enseñar. Además, todo esto logró hacer una reconfiguración de la
pedagogía en nuestro país y en especial, con la figura del maestro como un
sujeto político de acciones en las prácticas pedagógicas, de allí su
importancia en la acción educativa (De Echeverry, 1979; O. Saldarriaga &
Vargas, 2015; V. Saldarriaga, 2016; Zuluaga de Echeverry, 1999). Permitiendo el
avance en la construcción de una pedagogía viva y propia a las realidades
colombianas, desde sus sentires, sus emociones y olvidos.
Finalizando,
los medios de comunicación han promovido cierta vulnerabilidad a la vida íntima
de las personas y ha hecho pública muchas prácticas pedagógicas que antes
ocurrían en lo íntimo de la escuela, situación que se agudizó con la
metodología de enseñanza virtual en casa dada por la pandemia de la COVID 19;
la actividad docente se hizo visible en todo su esplendor, muchos profesores
fueron objeto de cuestionamientos y señalamientos de la sociedad ya sea por
actividades como es el caso expuesto o por situaciones propias de la clase,
siendo las redes sociales las plataformas para su exposición. Comprendiendo que
al interior del aula de clase se crean micro mundos o pedagogías visibles e
invisibles que transitan en su plano estructural o en el espacio emocional de
ella (Bernstein, 1985).
Por
otro lado, el punto neurálgico del taller de los falsos positivos es el
resultado que produjo, ya que después de la polémica por el taller escolar se
crea una gran polarización de los detractores y partidarios de la maestra;
posterior, veinte días más tarde se produce el estallido social que paralizó el
país por al menos dos meses, al respecto Bauman (2008) expone como los medios
están a favor de la clase dominante y pueden servir para tensionar las
relaciones sociales a beneficio de estos: «si se logra distraer a la plebe de
su propia desesperación con pseudoacontecimientos creados por los propios
medios, incluida alguna que otra guerra breve y sangrienta, los superricos
tendrán poco que temer». Por lo tanto, el papel de los docentes es clave para
descifrar ese entramado de poder-medios de comunicación, brindar las
herramientas conceptuales y de conocimientos para distinguir esas cortinas impuestas
por terceros las cuales promueven acciones que perpetúan estos elementos de
unos sobre otros.
Es
en este sentido, que el concepto de sujeto maestro conceptualizado por el grupo
de Historia de Práctica Pedagógica de Zuluaga, hace hincapié en la manera de
posicionarse el docente como un sujeto político erguido desde su accionar
político en el aula de clase, en el cual su práctica pedagógica se convierte en
escenario de reafirmación de su labor en pro de un pensamiento liberador por
medio de la educación (De Echeverry, 1979; O. Saldarriaga & Vargas, 2015;
V. Saldarriaga, 2016; Zuluaga de Echeverry, 1999; Zuluaga, 1999).
Reflexiones finales
El trasegar por la educativo y los
miedos de comunicación en Colombia es hablar del camino de la violencia, de los
noticieros manchados de sangre, de los horrores de la guerra, del
desplazamiento y otro sin número de acontecimientos que entristecen la historia
del país; y ¿por qué esta relación con la educación? Porque mientras todo se
derrumba socialmente, la educación vende esperanza, la sensación de que todo va
a pasar y se puede formar una nueva nación; Zemelman(2005) plantea como la
esperanza y la educación es la vía de escape a situaciones de angustia de las
ciencias actuales.
Por consiguiente, el docente colombiano
es un vendedor de esperanzas en el aula de clase, que nutre su escenario de un
intento por construir sociedad, aunque sus acciones lo pueden llevar al
“linchamiento” mediático y al escarnio público; la educación y en especial la
pública ha visibilizado el papel de los medios de comunicación colombianos, los
grupos políticos y a sus dirigentes como actores de la misma ideología, lo cual
es evidente que genere este tipo de reacciones y “polémicas” ya que transgreden
el orden establecido del sistema.
Según esta percepción del docente
como elemento esencial dentro del discurso escolar que descifra lo ideológico,
es claro que estos deben tener las herramientas académicas, conceptuales y
pedagógicas para comprenderlos, primero, desde el factor de propagación de
ideales y de los canales donde se recibe la información; segundo, a partir el
miedo que se busca imponer al acto educativo; su comprensión permite que la
educación trascienda a una del conocimiento y de la crítica, una de sujetos no
libres de las estructuras pero consciente de ellas.
Entre los aportes que brinda este
estudio sobre el taller de los falsos positivos y su discurso del miedo en la
práctica pedagógica, uno de ellos, es la posición crítica que debe mantener el
maestro ante el panorama educativo actual, donde la mercantilización del
conocimiento lo ha impuesto como un elemento de uso y no de apalancamiento de
las realidades de sus estudiantes. Así mismo, el reconocimiento del miedo en
todas las esferas educativas, más allá del aula de clase y de la relación
docente – estudiante, que es lo más común en los estudios, sino que hay un
miedo que trasciende las paredes, un miedo que se instala afuera de las aulas y
se transmuta en acciones, señalamientos mediáticos y amenazas de distintos actores.
De igual forma el escudriñar en
nuestros miedos nos permite su comprensión y poder sanar las heridas internas,
como los menciona González (2014), estos pueden transmitirse del docente
estudiante, convirtiéndose el maestro en un “riesgo enseñante”, la conciencia
que el acto educativo involucra acciones que se mimetizan en el aula, en el
discurso, en el posicionamiento, los gestos y las voces es esencial para la
toma de conciencia de los actores y en relevancia de los sujetos maestros a
manera de agentes promotores de conocimiento.
En esta actualidad mediada por las
redes sociales, los hostigamientos en los medios de comunicación la educación
no está ajena al miedo, la zozobra y la angustia; el discurso pedagógico
colombiano se encuentra murmurando ante la oleada de violencia que ha
desangrado el país, la educación y el discurso pedagógico está en deuda frente
al radicalismo político, religioso, cultural y social que hemos vivido por
siglo y que aún se siente en las mentalidades de nuestros educando, nos queda
mucho por caminar, escuchar y tejer en términos pedagógicos, lo importante y
significativo es saber y comprender que no nos podemos quedar en el miedo,
iniciar un camino de descifrarlos para luego confrontarlos.
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Recibido: 18 de enero de 2022.
Aceptado: 14 de junio de 2023.
[1]Adriana María Campo Erazo.
Magister en Pedagogía y Desarrollo Humano, Universidad Católica de Pereira.
Docente de Ciencias Sociales del sector público del Municipio de Palmira (Valle
del Cauca). Orcid: https://orcid.org/0000-0003-3048-5363; correo electrónico:
adriana.campo00@usc.edu.co