Este artículo emerge como producto del macroproyecto de investigación denominado. “Concepciones Y Prácticas Pedagógicas de los Maestros de niños, niñas y jóvenes en situación de Vulnerabilidad Institucional, Cultu- ral, Ambiental y/o de Entorno de las Instituciones Educativas de algunos Municipios de los Departamentos de Huila, Valle Del Cauca Y Risaralda”, el cual tuvo como propósito develar, comprender y explicar a través de la construcción de teoría, las concepciones que tienen los profesores y los maestros de nueve instituciones educativas, de siete municipios del De- partamento del Huila, una del Valle del Cauca y una de Risaralda, sobre la situación de vulnerabilidad o no de sus estudiantes y las practicas educa- tivas y pedagógicas, que se utilizan en pos de transformar dicha situación. El artículo propone una nueva era: la era de papel en la escuela, la cual se consolida como una categoría que emerge en el análisis.
La investigación que fundamenta el artículo se ubica en el paradigma de los enfoques comprensivos, específicamente en la fenomenología, el cual utilizó como modo de hacer análisis, la teoría fundada; con instrumentos como: la observación, la entrevista y análisis documental.
This article emerges as a product of the larger project called research. “Peda- gogical conceptions and practices of the Masters of children and vulnerable young Institutional, Cultural, Environmental and / or Environment Educa- tional Institutions of some municipalities in the departments of Huila, Valle del Cauca and Risaralda, “which was intended to uncover, understand and
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Recibido: 04 de julio de 2012. Aceptado: 28 de agosto de 2012.
Olga Patricia Anturí Almario. Licenciada en Educación Religiosa y Moral - Universidad de la Sabana; Docente de la Institución Educativa San Antonio del Pescado – Garzón. Magister en Educación docencia. Correo Electrónico: olpa345@yahoo.es
3 Aura Lilia Gómez Briceño. Licenciada en Educación Básica - Pontificia Universidad Javeriana; Docente de la Institución Educativa Divino Salvador- Altamira. Magister en Educación docencia. Correo Electrónico: liligomez9@yahoo.es
Wilmar Pulido Pulido. Licenciado en Ciencias Sociales - Universidad de la Sabana; Profesor de la Institución Educativa Liceo de Santa Librada -Neiva. Magister en Educación docencia. Correo Electrónico: wilmi76@ hotmail.com
explain through theory building, the conceptions that teachers and teachers from nine educational institutions, seven municipalities in the department of Huila, a Valle del Cauca and Risaralda, on the situation of vulnerability or of its students and the educational and pedagogical practices that are used in pursuit of transforming the situation. The paper proposes a new era: the era of paper at school, which has established itself as a category that emerges in the analysis.
The research underlying the article is within the paradigm of comprehen- sive approaches, specifically in phenomenology, which she used as a way of doing analysis, grounded theory, with instruments such as observation, interview and document analysis.
El presente artículo, es uno de los resul- tados de la investigación. ”Concepciones Y Prácticas Pedagógicas de los Maestros de niños, niñas y jóvenes en situación de Vulnerabilidad Institucional, Cultural, Am- biental y/o de Entorno de las Instituciones Educativas de algunos Municipios de los Departamentos de Huila, Valle Del Cauca Y Risaralda”, se pretende entonces, de- mostrar como las propuestas en torno al proceso de acreditación y de certificación de la educación, han hecho que numero- sas instituciones educativas se desdibujen tratando de lograr la tan ambicionada –y mal interpretada- “calidad” y empiecen a circular en ellas, lenguajes y prácticas que las acercan al funcionamiento de la empresa y que las aleja de su función social: formar estudiantes; es así como los profesores han tenido que cambiar su diario ejercicio de formar sujetos estudian- tes por llenar formatos. Estos sistemas se han vuelto el sello de calidad.
El artículo propone una nueva era: la era de papel en la escuela, la cual se consolida como una categoría que emerge luego del análisis donde se afirma que el estudiante como sujeto de derecho ha pasado a un segundo lugar, siendo más importante para la institución –de acuerdo a las lógicas que se desarrollan en los sistemas de calidad- la documentación del estudiante, que él mismo como sujeto de derecho y muchas
veces en situación de riesgo social; diná- mica que además ha colocado al docente en un papel como diligenciador de formatos como documentador de procesos, deva- luando su posición que como intelectual de la educación es acompañar el proceso formativo integral de sus alumnos.
Naturalmente no se pretende con este artículo atacar o negar la organización y fundamentación epistemológica insti- tucional; por el contrario, lo que aquí se enfatiza es el encontrar y vivir el verdadero sentido y significado de la escuela; no son los papeles y los formatos inútiles, es la entrega seductora del maestro.
Por último se concluye que la investi- gación permitió deducir desde las lógicas de la escritura espontanea que: la era de papel en la escuela en nada contribuye en la calidad educativa, pero sí en la mediocridad de los sujetos “maestro y estudiante”.
El artículo es el resultado de una de las categorías de la investigación enunciada anteriormente. El cual se desarrollo en cuatro momentos que son:
Entrevista sistemática y muestreo do-
cumental, en una codificación abierta.
Categorización de la información,
codificación axial.
Análisis comparativo constante.
Fundamentación teórica
Valoración y discriminación de la in- formación obtenida
Cada uno de estos momentos permitió un acercamiento profundamente sensible al imaginario del docente olvidado, y a la realidad que se está viviendo en el ámbito educativo del Dpto. del Huila y otras regio- nes del país, la cual es atender a un forma- tismo en las instituciones donde el docente en la soledad de la escuela olvidada por el estado, propone, construye y sueña una mejor escuela en la que todos los niños sin excepción accedan a la calidad de vida, calidad que ya goza una mínima población en algunos aspectos, como la cobertura, dotación, gratuidad, entre otros; surge entonces, la preocupación del equipo investigador, porque la calidad educativa se ve menguada por la tensión que dicho formatismo genera, y emerge justo La Era de Papel en la Escuela, como Categoría.
Para recoger la información se utilizó la entrevista semi estructurada, la cual se aplicó con una matriz de identificación con cuatro columnas: en la primera columna se ubicaron unas pre categorías iniciales, pensadas desde el interés de los investi- gadores, estos son: prácticas educativas, vulnerabilidad, pensamiento crítico, inclu- sión y calidad; en la segunda columna se instalaron unas categorías secundarias (o conceptos generadores) que emergieron al desarrollar la comprensión que se tenía sobre las primarias, en el mismo orden y en tercer lugar, emerge otra línea de desagregación de categorías: las tercia- rias, desde allí y para responder a cada línea de significación se construyó la en- trevista (semi estructurada). Se utilizaron dos entrevistas: una para docentes y una para administrativos hasta sobresaturar la información. Posteriormente el grupo investigador analiza resultados, después de escuchar las categorías emergentes de cada Institución se acordó abordar el tema de inspiración para la elaboración del respectivo Artículo, donde surge como categoría el presente aporte.
El hombre durante su proceso histórico ha trasegado desde cuatro momentos, como son: La era agrícola en donde se investiga la tierra, la era industrial donde se investiga la máquina, la era del cono- cimiento donde se investiga el cerebro y la era del tiempo que investiga el espacio, haciendo un símil desde dicha lógica escri- tural podemos decir que estamos viviendo otro momento de la historia, cual es: ¡la era del papel en la escuela!
Se asume el concepto era porque el fenómeno que está aconteciendo en numerosas instituciones educativas tiene las características aquí definidas; por ejemplo, en las realidades instituciones leídas en este proceso de investigación del macro proyecto denominado: “Con- cepciones y Prácticas Pedagógicas de los Maestros de niños, niñas y jóvenes en situación de Vulnerabilidad Institucional, Cultural, Ambiental y/o de Entorno de las Instituciones Educativas de algunos Mu- nicipios de los Departamentos de Huila, Valle Del Cauca Y Risaralda”, se observa la falta de motivación y cansancio en torno a los “formatos” que hay que diligenciar.
Esta “nueva” era de papel se convir- tió en una especie de pilar en la que la institución educativa gira en torno a las intensas prescripciones que exige el llenar abundantes formatos, como una forma de documentar los procesos y por tanto, de estar pensando en la constitución y fortalecimiento del sistema de calidad de la institución, formatos que en muchos de los casos no corresponden a la realidad del aula de clases, olvidando aquello que plantea Marcela Chavarría: “La educación es una función real y necesaria de la so- ciedad humana mediante la cual se trata de desarrollar la vida del hombre y de introducirle en el mundo social y cultural, apelando a su propia actividad” (Chava- rría, Marcela, 2004, 81). En este sentido, “los formatos inútiles” no apuntan a lo esencial de la educación; por el contrario, es la entrega del docente, la integración
con el estudiante, resultado de su labor educativa en el aula, con el niño y no en un papel.
No es posible interactuar con un niño sin conocerle y no es posible conocer un niño si el día a día del docente se centra en llenar formato y no en estar en el aula y en el patio de descanso con el niño; en este mismo sentido, David Elkin en su obra la educación errónea, preocupado por el ambiente escolar centrado en el bienestar o calidad de vida afirma: “He descubierto que cualquiera que sea el nombre –Monte- sori, Waldorf, Play, Behavioral o cualquier otro-, las maestras que conocen a los ni- ños pequeños se asemejan más entre sí, en la práctica, que las que no lo conocen” (Elkind, David, 2004, 178).
¿Pero cómo conocer a un niño si todo el tiempo el docente está ocupado en oficios de secretaría? En este sentido, un equipo de investigadores conformado por Julieta Zacarias, Alicia De la Peña y Elisa Saad, afirman:
El maestro debe conocer el nivel de competencia curricular de sus alumnos, al igual que las experien- cias anteriores de aprendizaje, sus intereses personales, talentos y estilos, información necesaria para individualizar metas y productos de aprendizaje. Esta labor docen- te permite ofrecer oportunidades significativas tanto al alumno con dificultades de aprendizaje como al alumno sobresaliente que forma parte sustancial de esta diversidad. (Zacarías, Julieta, De La Peña, Alicia y Saad,106 y 107)
Si en verdad queremos una escuela de calidad, entonces necesitamos asegurar los espacios y los tiempos de interacción con nuestros estudiantes y no tantos es- pacios de secretaría.
La calidad, ha sido asumida de varias maneras, ella también tiene que ver con la cobertura y el acceso a la escuela, es así como los alcaldes al final de su admi- nistración muestran “estadísticas” en las
que supuestamente demuestran que en su administración han mejorado la cobertura escolar; pero si se dejara la prisa en las lecturas de estos informes se descubriría que en efecto se incrementó la cobertura sin construir ni mejorar las instalaciones en que los niños y jóvenes acceden a la educación; en un ambiente desagradable, pesado y en muchos casos de hacina- miento escolar, esto difiere del concepto de calidad educativa por más formatos que se diligencien; el atropello es cotidiano a docentes y niños sumando estudiantes a las aulas de clase, donde si bien es cierto, por fortuna nuestro país goza de buena población infantil y juvenil, más de 30, 40 y hasta 50 estudiantes por salón, esto naturalmente aumenta la cobertura escolar pero deteriora sensiblemente la calidad de vida de quienes interactúan en estas aulas.
Los sistemas de gestión de calidad, han representado un recurso publicitario excelente, el cual ha sido utilizado como estrategia o plan de contingencia por va- rias Instituciones Educativas, muchas de las cuales no han obtenido el resultado esperado, ya que estos modelos no son un medio de salvación, e incluso se puede mencionar el caso de ciertas instituciones pequeñas o nuevas que inician el proceso, pero al no carecer de solidez económica para asumir el millonario gasto, se ven obligadas a desistir, perdiendo grandes sumas de dinero, capital que no se re- cupera.
De igual manera en algunas tenden- cias de la globalización, los sistemas de gestión de calidad buscan estandarizar los procesos, los sujetos y los objetos. Estos son acogidos por seguir una moda o debido al éxito que obtienen algunas compañías. Otras instituciones buscan en ellos el “santo grial” de los negocios, dejando en segundo plano el malestar que esto puede causar dentro de la Institución al momento de prestar el servicio; inclusive no se interesa si es una institución Edu- cativa o una empresa comercializadora o productora de construcción, pues los
principios y las normas son las mismas, lo único que han hecho estos “modelos de calidad”, es saturar la escuela de papeles que poco sirven para mejorar los procesos pedagógicos.
En los círculos de discusión realizados con los demás investigadores, en diferen- tes momentos del proceso, el análisis de la información de las instituciones educa- tivas que se tomaron como muestra en la investigación, se develó que los actores maestros expresaban en sus entrevistas frente a la calidad, afirmaciones como: “en mi institución para lo único que ha servido la calidad es para llenar papeles, dedicarle menos tiempo a los estudiantes y sacrificar mi calidad de vida. Es por ello que emergió en el debate la categoría: la era de papel en la escuela”.
Hay que recordar hoy que el concepto calidad, no solo es muy conocido, sino que es también muy manoseado, hasta el punto de prostituir su verdadera signifi- cación; por ejemplo, se habla de “calidad empresarial”, “calidad educativa”, “calidad en la televisión”; se habla de empresas “de calidad”, es decir “certificadas”. Lo grave de este asunto, es que en esta oferta y demanda de acceder a la calidad, ya hasta la calidad se puede comprar, de ahí que es normal encontrar en la internet, todo tipo de portales que te ofrecen ser acre- ditado, para que tanto gerente, rector o directivo y su empresa se acrediten como un empresario y una empresa de calidad. Así que cuando se vea en una empresa de cualquier tipo, incluso, del sector de la salud y de la educación con los logos que la certifican o la acreditan a esa empresa como una institución de calidad, se pude ejercer derecho de la duda.
Según el Diccionario de la Real Aca- demia de la Lengua Española, el término calidad:
Viene del latín qualitas que signifi- ca propiedad o conjunto de propieda- des inherentes a algo, que permiten juzgar su valor. Esta tela es de buena calidad. El significado 5. Dice: Estado
de una persona, naturaleza, edad y demás circunstancias y condiciones que se requieren para un cargo o dignidad. Conjunto de condiciones que contribuyen a hacer agradable y valiosa la vida. Real Academia Española a/g (2001).
Algunas realidades inherentes al ser humano, es decir a su calidad de ser humano son: la libertad, la conviven- cia, la comunicación, la razón, la fe y la creatividad; si esto no se dinamiza en la escuela, entonces adiós a los procesos de certificación por la calidad.
Hemos olvidado donde se encuentra la calidad de la educación, la calidad de los procesos de evaluación y de interacción; por ejemplo, hemos olvidado lo que plan- tean autores como Guy Avanzini cuando afirma: “la calidad de una evaluación de- pende más de la ética que de la técnica” (Avanzini, 2000, 250).
En esta investigación La era de papel en la escuela se entiende como - aquella en donde el actor “maestro” se dedica a llenar formatos, creyendo que esto significa calidad y descuida la verdadera razón del ser maestro como es ofrecer parte de su tiempo en la construcción de estrategias pedagógicas y curriculares, que ayuden a los estudiantes a construir de manera sig- nificativa el conocimiento. Esta escuela que el mundo de la posmodernidad llama insti- tuciones educativas, colegios o gimnasios, comienza a ser de gran interés. Tal como lo expresa Valero Luis Fernando (ponencia, Manizales, 5 de diciembre del 2011): “los grandes emporios económicos, desde 1994 se dan cuenta que la educación es un negocio que le puede proporcionar una buena ganancia. Esta lógica de poder se vio, cuando los ingleses estaban emigran- do hacia Australia a estudiar y allí se que- daba una gran cantidad de dólares “flujo de capital” los cuales ellos podían obtener. En el año 2000, las grandes potencias del mundo van a declarar la educación como un bien comercial, el cual dejará de ser administrada por la UNESCO para entre-
garla al fondo monetario internacional. Este hecho hizo que los sistemas educativos dieran un giro de ciento ochenta grados en todo el mundo”.
¿Qué es lo preocupante? Que después de tanta evolución de la humanidad, se retroceda en lo esencial: educar con emoción, con pasión… Hoy, no se puede permitir la regresión en estos componen- tes por estar demasiado ocupados en “llenar o resolver formatos inútiles”, como empresas comercializadoras o con ánimo de lucro.
Al buscar algunos antecedentes inves- tigativos sobre “por qué la era de papel”; se pudo detectar el importante aporte realizado Luis Porter en su ensayo “la universidad de papel” (2003) y un sin número de autores que han tomado este escrito para hacer diferentes pronuncia- mientos. Al igual que todos estos autores, el grupo investigador cree que es Porter quien se pone en el discurso pedagógico Latino Americano; se cree conveniente dejar a un lado tanto formato que se llena en la academia y que de nada sirve en la construcción de conocimiento, pero sí sirve para distraer al actor “maestro” en la construcción de su verdadera esencia: la interacción con el sujeto “estudiante”.
Porter en su ensayo, aporta siete ideas, que son de gran relevancia para el pre- sente artículo, las cuales mencionamos a continuación:
“… una escuela donde exista una pe- dagogía sin retórica, una pedagogía de la acción en la que no haya conte- nidos vacíos sino ideas que permitan a los sujetos significar al mundo.
Una escuela donde se construya un aprendizaje con sentido, que es a la vez un aprendizaje para alentar los sentidos (ver en lugar de mirar de reojo, escuchar en lugar de oír y sentir en oposición a no sentir).
Una escuela donde la información tiene sentido, esto es, donde apren- der no implica sumar información sino saber cómo utilizarla, discutirla, hacerla útil y reelaborarla con nuevos elementos y datos.
Una escuela que no es más una “torre de marfil”, sino un espacio de interac- ción social donde confluyen diversos grupos, perspectivas y tendencias; la escuela no homologa, sino que unifi- ca, es decir, que integra.
Una escuela donde los atributos inte- lectuales son diversos y no se oponen mutuamente: analizar no excluye sen- tir, explicar no se opone a reflexionar, diseñar no es contrario a describir el mundo.
Una escuela donde las ciencias, las artes y humanidades no sean atribu- tos diferenciados que deben valorarse más o menos de acuerdo con discur- sos prescriptivos, sino en función de su capacidad para hacernos vivir de forma más armónica.
En fin, una escuela que enseñe a ser felices, creyendo con ello en la capa- cidad del conocimiento (de cualquier tipo) como un medio para dialogar, fortalecer nuestras habilidades y otorgarnos la posibilidad de aportar a
nuestro entorno para vivir mejor5”.
Si el diligenciamiento de formatos está alejando al maestro de la interacción en- tre sujetos, y esto lo desapasiona en sus prácticas educativas, estaría batallando por una es escuela donde urge que las ideas de Porter se hagan realidad. Una escuela donde los actores con ideas y actitudes resignifican el mundo, donde se construye un aprendizaje con sentido ob- jetivo, visionario, una escuela donde no se acumula tanto papel sino se acumula ser y saber, y qué hacer con el saber, donde se enseñe a ser felices y así se viva mejor, se tenga calidad de vida.
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http://www.edrev.info/reviews/revs62.htm (recu- perado en junio del 2012). Véase además: Porter Louise, 2003.
Los actores “maestros” expresaron en las entrevistas que “en muchas oca- siones llenaban los formatos sin tener claridad para que servían, pero que sus jefes inmediatos los “medían” en su cali- dad como docente en cuanto cumplieran al pie de la letra las indicaciones que impartían, por esta razón iban a seguir llenando papeles pues así no tendrían ningún problema cuando necesitaran un permiso o los fueran a evaluar; es por ello, se cuestiona abiertamente la intromisión
-la generosa acogida- en la escuela de los modelos de calidad, impuestos porlos grandes emporios y la resignación de los maestros; se propone una deconstrucción de mentalidad, que permita dejar de lado tanto papel que se llena en la escuela y que de nada sirve en la formación del ser humano integral que intentamos formar para los próximos siglos.
Galindo, citando al filósofo Platón que manifestaba que “el ser humano se mueve por los campos del racionamiento ético, moral y estético” afirma: “desde su lógica es cierto, sin embargo hay que ser cuidadosos, porque se puede correr el riesgo de creer que lo ético y lo estético es llenar formatos” (Galindo, 2006, 192), en actual cas0, no todos los formatos contribuyen a la ética ni el cúmulo de documentos a la estética.
En la década del 2000 la educación adopta diferentes modelos de calidad. Con la llegada de estos sistemas, las Institucio- nes Educativas, creen mejorar la calidad de la educación; Pero no sucedió, no ha sido tal. La anterior afirmación obedece al análisis de las entrevistas de los actores que tuvieron la posibilidad de observar los cambios “antes y después de la acre- ditación” en las Instituciones Educativas, como se verá a continuación.
La historia del país, ha estado muy ligada a los vaivenes del mundo occiden- tal, y la educación no es ajena a esto, ya que los cambios de modelos pedagógicos y curriculares; siguen adoptándose sin
tener en cuenta las particularidades de su población: la heterogeneidad. En Co- lombia (Ministerio de Educación Nacional 2006) están incursionando estos modelos de calidad, están siendo acogidos prin- cipalmente por los colegios privados. Al respecto, un actor “maestro entrevistado en la ciudad de Neiva manifestó que: “en su colegio se adoptó un sistema de ges- tión de calidad, el cual está en la etapa de certificación. Pero que el rector ha expresado que no va a continuar, ya que no le justifica una inversión de $6.000.000 de pesos para algo que lo único que ha servido es para darle libertad regulada y así aumentar el cobro de las pensiones a sus estudiantes, por el contrario es más rentable trabajar fuerte en las pruebas sa- ber once y quedar en el nivel muy superior y así obtener libertad regulada”.
En los círculos de discusión de los investigadores, se puso en evidencia que los actores “maestros” investigados, se sentían aburridos y con la motivación en el piso con tanto papel que se está archi- vando y por consiguiente llenando. De otro lado manifestaron que estos modelos de acreditación y posteriormente certificación los obliga a llenar y archivar gran cantidad de formatos que sirven solo como eviden- cia, ya que cuando el auditor o evaluador llega, se tiene que estar preparado y así mostrar que la Institución marcha en per- fecto orden, tal como el modelo lo exige, de esta forma se evidencia la calidad.
Una de las respuestas de los actores “maestros” que más afectación generó fue que, “antes disfrutaban el quehacer pedagógico, mientras que hoy no”. Al pre- guntarles las razones expresaron que “la mayor parte del tiempo se está dedicando a llenar formatos y archivar carpetas”; lo que ha generado el cambio de sus ritmos de trabajo. Como prueba de lo anterior se tiene la citación a padres de familia en donde hay que archivar formatos; al rea- lizar una izada de bandera hay que llenar formatos para guardar en la carpeta de evidencias, así que, al finalizar el mes o periodo se tienen muchos papeles.
Al entrevistar a maestros directivos, la mayoría de ellos expresaron estar muy preocupados, pues han tenido que de- signar más tiempo y espacio para llenar y archivar papeles. Y si hay docentes nom- brados por decreto 1278 más formatos se tienen que llenar y archivar evidencias detalladas de absolutamente todas sus prácticas pedagógicas, además son los primeros en pensar que entre más folios tengan sus carpetas para presentar en los avances de su evaluación, serán más creí- bles en su desempeño pedagógico. Una de las preocupaciones que mas produce tención a los actores “maestros directivos” es la llegada de alguna delegación a las Instituciones Educativas por parte de la Secretaria de Educación o del Ministerio de Educación Nacional para hacer audi- torias; estas visitas generan estrés inten- sivo en los actores “directivas”, ya que se cree de que al no tener los formatos para mostrar, la calidad de su institución está en riesgo, incluyendo las mencionadas carpetas de evidencias de desempeño de los nuevos docentes.
Ahora, si lo que se desea con estos “formatos”, es hacer explícita la respon- sabilidad del docente, recordemos lo que plantea Moacir Gadotti: la verdadera res- ponsabilidad es ejercida cuando se puede escoger y discutir las decisiones”. (Gadot- ti, 1998, 241). Pero la realidad es otra, al docente se le impone su responsabilidad y no se le permite entrar en un significativo ejercicio de interlocución, pareciera que los sujetos educadores son importantes en cuanto sirvan para asegurar el sistema y no para ejercer y formar en libertad.
Si en verdad lo que se desea es educar, entonces hay que concentrar esfuerzos en lo sustantivo, en lo esencial, en los procesos de interacción armoniosa con los estudiantes, respetando y valorando sus ritmos e intereses. Bien lo plantea el mismo decreto 12906 en su artículo 3.
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El Decreto 1290 Por el cual se reglamenta la evaluación del aprendizaje y promoción de los estudiantes de los niveles de educación básica
Por el cual se reglamenta la evaluación del aprendizaje y promoción de los estu- diantes de los niveles de educación básica y media en Colombia: “Son propósitos de la evaluación de los estudiantes en el ámbito institucional: 1. Identificar las características personales, intereses, rit- mos de desarrollo y estilos de aprendizaje del estudiante para valorar sus avances” (MEN. Decreto1290, 2009, Art. 3).
Si se aplicara el anterior artículo, seguramente se tendría una escuela hu- manizada, preocupada por los ritmos de aprendizaje e intereses de cada uno de sus estudiantes; una escuela en la que no predomine el estrés, donde, lo que dinamice toda la escuela sea la armonía, la interlocución, el buen trato, el estudio, la expresión artística, la crítica y la inno- vación.
Entonces no es el Formatismo lo que debe predominar, sino la educación de ciudadanos de bien, que gozan de la calidad de vida.
El Formatismo nos condujo a un “utili- tarismo” que solo beneficia a las grandes empresas (emporios) que alimentan este lucrativo negocio, olvidando lo que han defendido numerosos investigadores entre los que se encuentra Ernest House que nos recuerda: “El bien último consis- te en conseguir la mayor utilidad (…) la mayor utilidad supone hallar una fórmula mediante la cual las personas consigan satisfacciones con el mínimo esfuerzo”. (House, 1997, 117)
La política del Formatismo (aquí se refiere a aquellos formatos inútiles que abundan en la escuela sin argumentos) trae en su aplicación una disciplina me- cánica que raya en el autoritarismo; al respecto, Paulo Freire expone:
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y media en Colombia, es un decreto que ofre- ce luces sobre cómo se debe implementar el sistema institucional de evaluación en las insti- tuciones educativas de Colombia, sin embargo es un decreto con aciertos y numerosos errores al igual que los decretos anteriores como el 230 de febrero 11 de 2002.
Sólo educadoras y educadores autoritarios niegan la solidaridad en- tre el acto de educar y el acto de ser educados por los educandos; sólo ellos separan el acto de enseña, del de aprender, de tal modo que enseña quien se supone sabiendo y aprende quien es visto como no sabiendo nada (…) es preciso que quien sabe sepa sobre todo que nadie lo sabe todo y nadie lo ignora todo (…) La neutrali- dad de la educación, de la cual resulta el entenderla como quehacer puro, al servicio de la formación de un tipo ideal de ser humano, desencarnado de lo real, virtuoso y bueno, es una de las connotaciones fundamentales de la visión ingenua de la educación (…) Y como la educación modela las almas y recrea los corazones, es ella la palanca de las transformaciones sociales. (Freire, 1997, 115 y 116)
Es contundente en hacer explícito el sentido de la escuela y el de ser maestro.
El sentido de la escuela no está en llenar formatos, está en dedicarle el ma- yor tiempo posible a los niños, en el que convivamos y toleremos; en este sentido María José Díaz advierte: “la escuela, lo que la sociedad desea que sea, el lugar en el que se construye la igualdad y se erradican el sexismo y la intolerancia” (Díaz, 2006, 123).
En un contexto dominado por el “for- mato”, podemos afirmar que: el otro no se nos presenta en forma transparente, sino que es algo opaco…” (Mahecha y Enciso, 2011, 254).
Como ya se dijo, no se pretende atentar contra el clima organizacional de las ins- tituciones en pro de la calidad educativa, lo que se pretende es reflexionar acerca de los procesos de certificación en la educación, donde ante el caos de la actual sociedad, crecen otros caos en los plante-
les educativos: caos por tanto papel, caos porque se refunden, caos emocionales, caos en la salud, caos a nivel de conviven- cia, caos laborales. El proceso en esta era de papel, desestabiliza, Si el papel aquel no salió bien otra vez caos...pero ¿será fructífero del caos? Se podría afirmar que es la calidad; lo negativo es una obsesión de perfección, es todo cuadriculado, no hay libertad para la creatividad, cuando ésta va a flor de piel, precisamente es el plan de la educación, abrir espacio a la creatividad. No necesariamente tiene que darse un proceso de certificación para que haya calidad, es un desangre econó- mico, es toda una secuencia milimétrica, es tensionante. Como beneficio de estos procesos se podría decir, pese al caos, es la organización documental, la credibilidad social- empresarial.
El caos en la era del papel se ha he- cho evidente en la escuela, pues en todo momento y para toda ocasión se debe recurrir a papeles y más papeles que se deben diligenciar, papeles que después de recepcionados se refunden, generando caos que en muchas ocasiones cuando se requiere un documento no se pueda encontrar fácilmente.
Suscitó también preocupación en los círculos de discusión, que cuando se realizaba el análisis de los documentos escritos, se pudo evidenciar que había una gran cantidad de carpetas y en ellas una finita cantidad de hojas que están archi- vadas, sin seguimiento alguno, al parecer también in-objetivas, pero que de todos modos habían sido requisitos de alguna actividad institucional.
Otra situación de caos se encontró en las pruebas documentales, pues también se pudo evidenciar en las observaciones de clases. En esta se pudo notar que los docentes dedican parte del tiempo (10 minutos aproximadamente) en el salón de clase a llenar papeles como parceladores, control de asistencia, observador del es- tudiante, preparador de evaluaciones, etc. Mientras el docente llenaba formatos, los
estudiantes hacen algarabía y en cierto modo un nivel de desorden que bien se podría describir como caos en el aula.
Podría afirmarse que el sistema edu- cativo, con su permisividad y la escasa de originalidad (porque nuestro sistema no autóctono) se pierde en el laberinto de las imitaciones. Por eso es urgente que el gobierno apunte a potencializar y capaci- tar a los maestros, para lograr apostarle a los retos que el estudiante del siglo XXI exige. El sujeto “estudiante” se encuentra en la era digital, mientras el docente sigue preocupado llenando papeles y perdiéndo- se en una maraña de formatos, situación que se torna mucho más compleja, si a esto le sumamos los atadores planes de estudio que impiden construir un ambiente de aprendizaje en el que el niño es libre de pensar, proponer, indagar, valorar, soñar y proponer múltiples realidades, situación que no es posible en un contexto en el que es obligado seguir unos planes cerrados y estandarizados, que obligan cumplir con aquello que dice que se debe saber, cabe mencionar las pruebas saber ICFES, pruebas estructurada por la academia de la actual sociedad, la cual rechaza a quienes no las superan, les deja fuera de hacer realidad sus sueños profesionales porque sencillamente no es aceptado, no tiene cabida en la educación pública, no pueden hacer uso de sus derechos educativos.
Aquí merece recordar al Sócrates colombiano: Estanislao Zuleta, cuando expresa su opinión acerca de la educación colombiana:
El bachillerato es la cosa más vaga, confusa y profusa de la edu- cación colombiana. Es una ensalada extraordinaria de materias diversas (geografía, geometría, “leyenda pa- tria”, etc.) que el estudiante consume durante seis años hasta que en el examen de Estado o del ICFES, se libera por fortuna de toda aquella pesada carga de información y confu- sión. (Zuleta, Estanislao, 1995, 15-16)
Cuando esto ocurre, no a pocos es- tudiantes en el país, se pone en tela de juicio al estudiante, al área o áreas no superadas, a los maestros, a la misma institución: otro caos, otra tensión; sería interesante acreditar desde la academia, desde el ICFES las habilidades o el talen- to, o un área específica, donde el sujeto vea logradas sus metas.
Lo lamentable es que no solo esta rea- lidad continúa, sino que no mejora, bien lo afirma Giddens y Hutton socializando una crítica a nuestro adormecimiento: “por no haber alternativas mejores al modelo ca- pitalista, se debe mantener vivo el sistema actual” (Giddens, y Hutton, En el límite, la vida en el capitalismo global; 2001, 303).
Seguimos alimentando una educación abstracta y lejana a la realidad del niño como lo plantean Milciades Vizcaíno y Jaime Amaya al referirse al tema de la exclusión y desigualdad: “la educación vuelve extraterritoriales a los miembros de las clases ilustradas y los pone fuera del alcance de la gente que está próxima en el espacio físico…” (Vizcaíno, y Amaya, 2006, 130).
Es la pregunta que surge en el círculo de discusión con todos los investigadores, cuya respuesta es algo difícil dar; pues en cuanto haya intereses económicos, pero no es imposible puesto que a nivel mundial se están desarrollando rigurosas reflexiones pedagógicas que se centran en los procesos de humanización de la es- cuela, de interlocución, respeto, valoración y buen trato; por ejemplo, en cientos de congresos nacionales e internacionales y en la obra pedagogía de la humanización, Pablo Romero expone que:
Estamos lejos de hacer realidad una escuela saludable donde nues- tros niños y niñas, aprendan sin es- trés, sin presiones, sin castigos, sin
vigilancia, sin afanes, sin atropellos emocionales o sicológicos. Todavía existen escuelas, jardines y docentes que califican con notas y números el rendimiento de un menor de edad, y lo peor se siguen creyendo el cuento de la D (de deficiente, deteriorado, degenerado) y la I (de insuficiente) como mecanismos esenciales para que el niño decida aprender. Rome- ro, Pablo (2008, 27).
El mismo sistema educativo colombiano con su discurso tradicional sigue alimen- tando una estructura atemorizante, en la que parece ser que hay unos sujetos superiores y otros inferiores, en donde dicho sistema no ha percibido una era de papel que lo absorbe en un mundo de poco compromiso.
Por estar ocupados en asuntos ajenos a nuestra profesión, terminamos creando nuevos problemas de aprendizaje en nuestros estudiantes; por ejemplo un grupo de investigadores en Bogotá D.C. con una investigación avalada por el IDEP (Instituto de Investigación Educativa y Desarrollo pedagógico) demostró en su ejercicio de investigación en un colegio que: “no son los niños los que vienen con problemas de aprendizaje, sino que somos los maestros los que generamos dichos problemas” (Porras, 2001, 94).
En el ser humano existe el miedo como un componente natural, es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se mani- fiesta en todos los animales; sin el miedo podríamos perecer fácilmente, pues el miedo nos previene, actúa como el dolor en el ser humano, te advierte que algo no está bien.
David H. Barlow, en el prólogo del libro: Superar la ansiedad y el miedo. Un pro- grama paso a paso de Moreno, P.: afirma que “una persona ansiosa o con miedo puede presentar tención muscular, tam-
bién puede sentir la necesidad de evitar aquellos lugares, personas o situaciones que le causan ansiedad”. (Moreno. Pedro. 2012, 7).
El miedo, en la era de papel trae como consecuencia, la repercusión o influencia en el alumno y en la comunidad educativa en general, porque el estado emocional se proyecta como estela que va dejando el miedo, y que debilita el ambiente de ar- monía y crecimiento tanto personal como laboral y colectivo.
La filosofía de Nietzsche puede ser un buen referente para que, el sujeto “maes- tro “ se concientice y comience a valorar más el poder que tiene; pues por sus ma- nos pasa el tejido social del planeta. En este proceso de investigación, la mayoría de los maestros manifestaron abierta- mente en sus entrevistas que, desean incursionar con nuevas estrategias peda- gógicas, pero tienen miedo a quedarse sin alimento; ellos ven en su trabajo la esencia de su vida, es por ello que de ningún modo quiere arriesgar tanto; a ellos si le importa que el currículo que se están imponiendo en el aula, lleva al sujeto “estudiante” a un mundo de ignorancia y sumisión, pero tienen miedo y por tanto se ha vuelto dóciles. Estos códigos económicos, polí- ticos, éticos y sociales, produjeron ciertas emociones encontradas entre el subgrupo investigador, ya que refleja la dura realidad materialista que se está imponiendo hoy en numerosas escuelas.
Puede dar miedo luchar contra el mie- do, pero una vez que nos aventuremos a hacerlo, nosotros somos los adminis- tradores del miedo, aprendemos a saber qué miedos son necesarios y cuáles no en nuestras vidas; por ejemplo el miedo a no llenar y llenar formatos, es un miedo innecesario, te aliena y te aleja de tu rea- lidad como maestro.
Los sujetos “maestros” que hoy están orientando el que hacer pedagógico en el aula, tienen miedo. Pero no todo está perdido, recuérdese que en todos los contextos educativos, existen pequeños o
grandes grupos que a veces se organizan en redes de maestros que luchan cada día para que las cosas sean mejor, sería injusto dejar de mencionar que maes- trías como las que ofrece la universidad de Manizales permiten seguir teniendo esperanzas en la activación de escuelas críticas, emprendedoras y administradoras de sus propios miedos.
El presente artículo: La influencia de los emporios en la era de papel de la escuela, presenta de forma explícita con argumen- tos y evidencias las manifestaciones de una era de papel en la escuela, la cual se consolida como una categoría que emerge luego del análisis donde se afirma que el estudiante como sujeto de derecho ha pasado a un segundo lugar, siendo más importante para la institución –de acuerdo a las lógicas que se desarrollan en los sistemas de calidad- la documentación del estudiante, que él mismo como sujeto de derecho.
El artículo además de realizar una serie de reflexiones, análisis y cuestionamientos en torno al abuso de los formatos inútiles en la escuela, realiza una invitación al
gobierno a apunte a potencializar y capa- citar a los maestros, para lograr apostarle a los retos que el estudiante del siglo XXI exige. El sujeto “estudiante” se encuentra en la era digital, mientras el docente sigue preocupado llenando papeles y perdién- dose en una maraña de formatos.
Con la confrontación (consulta) de di- versos autores, y a partir de un ejercicio de investigación titulado: ”Concepciones Y Prácticas Pedagógicas de los Maestros de niños, niñas y jóvenes en situación de Vulnerabilidad Institucional, Cultural, Am- biental y/o de Entorno de las Instituciones Educativas de algunos Municipios de los Departamentos de Huila, Valle Del Cauca Y Risaralda”, se “demostró” de alguna manera, como las propuestas en torno al proceso de acreditación y de certificación de la educación, han hecho que numero- sas instituciones educativas se desdibujen tratando de lograr la tan ambicionada –y mal interpretada- “calidad” y empiecen a circular en ellas, lenguajes y prácticas que las acercan al funcionamiento de la empresa y que las aleja de su función social: formar estudiantes.
No olvidemos nuestra verdadera mi- sión: formar seres humanos autónomos, libres, humanizados y con capacidad de crítica e innovación.
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