Cadavid M, A. M. (2022). Corpobiografía de la guerra tejida desde el arte: saber y sentir de los maestros. Plumilla Educativa, 30 (2), 53-74. DOI: 10.30554/pe.2.4678.2022.

 

Corpobiografías de la guerra tejidas desde el arte: saber y sentir de los maestros

 

Ángela María Cadavid Marín[1]

 

Resumen

Mi pretensión en este escrito es narrar mi experiencia de investigación de mi tesis doctoral (2018-2020) con maestros del departamento de Caldas, Colombia; una obra de pensamiento que asumí desde el camino de la estesis como posibilidad de miradas otras desde la investigación educativa y social, para saber y sentir las experiencias, percepciones y vivencias de los maestros expuestos a la guerra. Acontecimientos que son difíciles de comprender y por tanto, necesitan de una narrativización adecuada, la cual abordé desde la literatura, la música, el cine y la fotografía, como modos de expresar el sentir de los cuerpos y la metáfora para comunicar el horror de la guerra contra los maestros. En mi tesis, el arte se convierte en la posibilidad de recorrer las memorias alojadas en las corpobiografías; las corpobiografías de la exposición de los maestros a la guerra, las que se fueron instalando en mi tesis como posibilidad de expresar los saberes y sentires que habitan los cuerpos, para reconstruir la memoria de un pensamiento educativo suprimido, reprimido y prisionero de la guerra. Por ende, presento las urdimbres epistémicas y metodológicas tejidas desde el arte, para expresar que las ciencias deben ser habitadas por las experiencias, percepciones y vivencias de los maestros, como reflexividad reivindicativa para transformar el discurso de una guerra que ha formateado el pensamiento educativo.

Palabras clave: corpobiografías, educación, guerra, memoria, maestros.

Corporal biographies of war woven from art: teacher’s knowledge and feelings

 

Abstract

My intent in this paper is to narrate my research experience of my doctoral dissertation (2018-2020) with teachers from the department de Caldas, Colombia; a thought-work that I assumed from the aesthesis path as a possibility of other insights from the educational and social research, to know and feel the experiences, perceptions, and the lived-journey of teachers exposed to war. Events that are difficult to understand and therefore, need an adequate narrativization, which I approached from literature, music, film, and photography, as ways of expressing the feeling of the bodies and the metaphor to communicate the horror of the war against teachers. In my thesis, art becomes the possibility to go through the memories lodged in the corporal biographies, those from the teachers´ exposure to war, which were installed in my thesis as a possibility to express the knowledge and feelings that inhabit the bodies, to reconstruct the memory of a suppressed, repressed and prisoner of war educational thought. Hence, I present the epistemic and methodological warps woven from art, to express that sciences must be inhabited by the teachers´ experiences, perceptions, and life lessons, as vindicating reflexivity to transform the discourse of a war that has shaped educational thinking.

Key words: corporal biographies, education, war, memory, teachers.

 

Biografias corporais da guerra tecidas desde a arte: Saber e sentir dos professores

 

Resumo

Minha intenção nesta redação é narrar minha experiência de pesquisa da minha tese de doutorado (2018-2020) com professores do departamento de Caldas, Colômbia; um trabalho de pensamento que assumi a partir do caminho da Estese como uma possibilidade de outros olhares da pesquisa educacional e social, para conhecer e sentir as experiências, percepções e vivências dos professores expostos à guerra. Acontecimentos que são difíceis de se compreenderem e, portanto, precisam de uma narrativização adequada, a qual abordei desde a literatura, a música, o cinema e a fotografia, como maneiras de expressar o sentir dos corpos e a metáfora para comunicar o horror da guerra contra os professores. Na minha tese, a arte se torna na possibilidade de percorrer as memórias alojadas nas biografias corporais; biografias corporais da exposição dos professores à guerra, aquelas que vieram se instalando em minha tese como uma possibilidade de expressar os saberes e sentires que habitam os corpos, para reconstruir a memória de um pensamento educativo suprimido, reprimido e prisioneiro de guerra. Por conseguinte, apresento as urdiduras epistêmicas e metodológicas tecidas desde a arte, para expressar que as ciências devem ser habitadas pelas experiências, percepções e vivências dos professores, como reflexividade reivindicativa para transformar o discurso de uma guerra que tem formatado o pensamento educacional.

Palavras chave: biografia corporal, educação, guerra, memória, professores.

 

Vida educativa permeada por la guerra: puntada inicial

 

En un país como Colombia que lleva varias décadas de aniquilación persistente, con algunos interludios en donde se ha pretendido acabar con la guerra, esta se sigue presentando como un acontecimiento devastador, sangriento y atroz. Este asunto de la atrocidad de la guerra empezó a entrar en mi aula con las narrativas de mis estudiantes, todos ellos maestros en formación posgradual. Narrativas que empezaron a resonar en mí, a conmoverme y también a comprometerme como maestra. Llevándome a preguntarme ¿por qué pese a estas condiciones, los maestros persisten y viven bajo estas circunstancias?, ¿cómo ha afectado la guerra a la educación? Indiscutiblemente el acontecimiento de la violencia penetra los cuerpos, lo que consideré necesario exponer; para lo cual continué preguntándome sobre ¿cuáles son las grafías del cuerpo de alguien que decide ser maestro? ¿cuál es la escritura de la vida en su cuerpo vivo y presente?

Desde ese momento, esas narrativas de los cuerpos de los maestros que padecían la guerra, donde se describía una experiencia que no fue exclusivamente biológica, ni exclusivamente cronológica; sino más bien un cuerpo que vivió la exposición a la guerra y, por ende, narra su experiencia, su vivencia y cómo este acontecimiento deja huellas en su cuerpo; asuntos que me llevaron a querer contemplar en mi tesis la relación entre cuerpos, educación y guerra, e interrogarme por los acontecimientos que han despojado a los maestros de su pensamiento educativo; cuerpos destrozados y a la intemperie, puesto que fueron exiliados de las escuelas; por lo que me pregunté, cómo quedan grabados, cómo quedan inscritos los acontecimientos de un experienciar, percibir y vivir la guerra en los cuerpos, para conocer y entender la experiencia, percepción y vivencia corporal de los maestros en la cotidianidad e inmediatez particulares y singulares de una vida educativa permeada por la guerra; de “sus distintas maneras de presentarse, en el escenario de la vida cotidiana” (Cardona et al., 2015).

Fue una investigación, donde siempre estuve atenta a la significación de la experiencia de los maestros, en su saber, el que solamente se hace presente en las improntas que deja lo vivido; por ende, estimé de especial relevancia que mi tesis se inscribiera desde una aproximación comprensiva; es decir, comprender esa exposición de los maestros, específicamente del departamento de Caldas, a la violencia, a partir del flagelo de la guerra. 

Es necesario precisar en este punto, que en mi trayectoria como investigadora tomé ciertas posturas y distancias durante la investigación; primero, sin despersonalizarme; por ello, destaco mi voz de investigadora en este documento, buscando una escritura que me permitiera, principalmente, vincular la construcción de un sentido del ser humano con las propias experiencias. Y desde mi tesis, observar de nuevo el cuerpo, el mundo, el otro, porque, así como las artes se han excluido de la educación, también la dimensión corporal ha sido excluida. Lo anterior, para rescatar las experiencias, percepciones y vivencias de los maestros, en ese estar expuestos a la guerra y devanar la madeja de la guerra para que sea posible que vuelva el maestro con su palabra, que vuelva la vida a las escuelas para acallar el silencio de los tableros nostálgicos y solitarios.

 

 

 

 

Camino para la narrativización de la guerra: corpobiografías

 

Al comprender que estos acontecimientos son difíciles de interpretar, porque son sinuosos y tortuosos, tomé conciencia de que además de necesitar una comprensión, también debían contar con una narrativización adecuada; por ello, en expresión de retos y aventuras, de temores y osadías, de renuncias y persistencias, y también de preguntas y certezas, valoré decididamente exponer en mi obra el camino de la estesis, desde una mirada biográfico narrativa. Comprendiendo por estesis, condición estudiada por la Estética, como lo sensible de la exposición, en este caso, de los maestros a la vida en medio de la guerra; percepción y sensibilidad, en palabras de Mandoki (2006), que solo se pueden evidenciar desde los cuerpos vivos que experiencian, que están expuestos. Lo que emerge en mi obra como una ruptura radical para concebir, analizar y comprender la realidad, haciendo una mediación entre la historia individual y la historia social y colectiva y así, aproximarme a la realidad de los maestros inmersos en la guerra.

Desde ahí, crear una obra de pensamiento sensible a la acción a partir de las corpobiografías de los maestros, la cual redacté y expuse desde una perspectiva fenomenológica-hermenéutica (Gadamer, 1996), para dotar a mi obra de descripciones profundas y de ese modo, propiciar el recuerdo de la experiencia, la percepción y la vivencia de los maestros; aquí, los cuerpos cobraron vida desde sus narrativas, sobre ese estar expuesto a la guerra dentro del mundo educativo (Cárdenas, 2018).

En este sentido, la perspectiva fenomenológica-hermenéutica (Gadamer, 1996), fue la aliada para aproximarme, para acercarme a los diversos ángulos que funden la vida y, por tanto, la existencia de los maestros en vínculo directo con la guerra. Es decir, me basé en una narrativización desde una perspectiva fenomenológica – hermenéutica, para comprender las experiencias, las percepciones y las vivencias de los maestros, y ponerlas en relación, para desde ahí, entender la trama de los acontecimientos de sus cuerpos expuestos (Nancy, 2003) y la configuración de las narrativas de memoria en contextos de guerra.

Adicionalmente, como opté por la guerra inmersa en la educación, me interesó recabar no sólo la evidencia de carácter narrativo (Duque y Londoño, 2014) desde el ámbito personal de los maestros, sino también acceder a la evidencia perteneciente al ámbito colectivo del Magisterio de Caldas; cabe señalar aquí, que las narrativas de memoria, fueron la enunciación que los maestros hicieron de su vida (Cárdenas, 2018; Cardona et al., 2015) o de fragmentos de esta, inmersos en un contexto educativo, porque, de acuerdo con los planteamientos de Freire (1970), “Una vez instaurada una situación de violencia, de opresión, ella genera toda una forma de ser y de comportarse de los que se encuentran envueltos en ella” (p. 58).

A partir de estos postulados, acopié fragmentos de historia contenidos en mapas, periódicos, documentales, documentos escritos, imágenes, películas, libros, canciones, fotografías, entre muchos otros, para zurcir su esencia y formar la urdimbre presentada en mi tesis.

Para comprender esta realidad, empecé a percatarme que no podía observarla desde el ángulo de las personas o las cosas y que necesitaba examinarla a partir de una perspectiva corporal; porque en el cuerpo se inscriben todos los acontecimientos de los seres humanos, allí se instauran las pérdidas y las alegrías, se reconstruye toda su vivencia, se evidencian sus dolores, sus interacciones, las que de un modo u otro dejan huella. Desde esta perspectiva, asumí la corpobiografía como un modo de adentrarme en la biografía del propio cuerpo.

Dentro de este marco, presento el cuerpo como medio para activar las memorias y como un archivo vivo que las almacena y que además aloja sueños, miedos, huellas, vínculos, pérdidas y dolores, entre muchos otros asuntos. Cuerpos que portan signos internos que los modulan y transforman, que portan marcas y huellas invisibles perfiladas desde los espacios de poder en forma imperceptible, que los someten y los oprimen (Foucault, 2004).

Por este motivo, el cuerpo en el mundo, en un mundo sensible que no cesa de interpelar a los seres humanos y ante el cual no puede permanecer indiferente y a partir de esto, el cuerpo también asume una función política que hoy ha devenido absolutamente central en las Ciencias Sociales.

A partir de ello, consideré que la guerra se hallaba inscrita en el cuerpo de los maestros, y las corpobiografías se me presentaron como la forma de leer esos cuerpos en medio de la guerra. Podría decir, que el cuerpo como el epicentro de la guerra donde desde esa experiencia corpórea de exponerse a la misma, me permite dar entrada a la fenomenología.

Una fenomenología del cuerpo para evidenciar cómo las huellas de la vida quedan inscritas y se pueden leer en los cuerpos que somos. Porque no tenemos cuerpo, sino que somos cuerpo, y el cuerpo es algo que se deja interpretar más allá de la oralidad; es decir, hay una vida escrita en el cuerpo, unas huellas, y esas huellas cuentan una historia del ser expuesto a la guerra.

En este caso, las experiencias, las percepciones y las vivencias, fueron los asuntos que desde las corpobiografías se desplegaron; porque me ayudaron a instalarme en los dolores, en los padecimientos y en la fluctuación de los sentires, para interrogar la vida; una vida expuesta al flagelo de la guerra. De acuerdo con ello, es imprescindible compartir lo sensible como una condición de mundo; por tanto, era necesario acercarme a lo más profundo de la vida de los maestros. En este sentido, el cuerpo me permitió adentrarme en la experiencia y a sus relaciones con ellos mismos, con el mundo y con los otros. En esta perspectiva, comprender el cuerpo como inquietud que abriga mi tesis y mi búsqueda investigativa.

Es decir, cómo queda inscrito el acontecimiento de un vivir en el cuerpo la exposición a la guerra; la biografía del cuerpo, la vida de los maestros contenida en su cuerpo. Y aquí bío como acontecimiento, como la presencia de la vida en el cuerpo, la presencia del acontecimiento en el cuerpo. Y grafé, como escritura, como signo, como inscripción y la grafía implica en mi tesis la fuerza del contacto con la guerra. Entonces, corpobiografías de una violencia inscrita en el cuerpo, el cuerpo como superficie de inscripción de la violencia.

Partí entonces de la recuperación de la vida de los maestros para posibilitar el rescate de sus experiencias (Larrosa, 2006) en el oficio de educar en medio de su exposición a la guerra. En este caso, un cuerpo que encarna la compleja dinámica de la guerra; pero un cuerpo no observado desde esa vida meramente biológica ni anatómica, sino de una vida sensitiva, de una vida afectiva, de una vida volitiva y de una vida política. El cuerpo como lugar de emociones y sensaciones, el cuerpo en la voz de los actos humanos que de él surgen (Le Breton, 2017).

En mi tesis, persisto en las corpobiografías; lo que supone la vida inscrita en la corporeidad desde las experiencias, percepciones y vivencias; para así preguntarme ¿cuáles son las grafías de ese cuerpo? Es decir, dar cuenta de cómo ese cuerpo va siendo el palimpsesto sobre el cual se va escribiendo la propia historia de vida, la propia manera de los maestros habitar el mundo.

Por esto, desde el inicio me planteé la elaboración de las corpobiografías, como aparecen enunciadas en mi obra de pensamiento y con ellas, me propuse reconstruir el sentir pensando (Fals, 1978) y el pensar sintiendo desde el cuerpo, acerca de los modos de habitar el flagelo de la guerra a partir de sus experiencias, percepciones y vivencias dentro de la misma.

Una corpobiografía que es el plano de inmanencia para hacer memoria, unas memorias que son de violencia política, unas memorias que son de terrorismo de Estado, unas memorias que son de resistencia, unas memorias que son de sindicalización, y no sobre cualquier cuerpo, sino sobre el cuerpo de alguien que se declaró maestro, y no cualquier maestro, sino un maestro expuesto a las violencias, a la guerra, a los acallamientos, a los silenciamientos. Porque su postura política los impele a la lucha social y a ayudar a una generación a buscar la libertad, porque están comprometidos por un cambio hacia mundos posibles

En este sentido, la memoria como comprensión y superación, no como un hecho traumático, sino como un hecho político. La memoria entonces está alojada en una corpobiografía. Las corpobiografías entonces se convirtieron en un proceso de responsabilidad que asumí en mi compromiso de formación centrado en el eje del pensamiento educativo y la comunicación. Al respecto, las corpobiografías me permitieron recopilar, además de las experiencias, las percepciones y las vivencias, la complejidad de las mismas, las interacciones y particularidades de las acciones, y no descomponer estas mismas en un conjunto de variables discretas, definiciones, proposiciones o categorías.

Así pues, el cuerpo que somos y que se expone hacia el afuera. Asuntos ontológicos, epistémicos y epistemológicos, acerca del cuerpo desde la experiencia, desde esa exposición del ser al afuera, lo que está alrededor de él en el afuera y que se vuelve experiencia (Larrosa, 2006), aquello que está alrededor y ante lo cual se exponen los maestros en un contexto de guerra.

Con las narrativas de memoria pude producir las corpobiografías de los maestros que estuvieron insertos en el contexto de la guerra en el departamento de Caldas. Pero, mi investigación no se centró sólo en las corpobiografías, sino, desde ellas, agregar un trabajo preciso de reflexión, crítica y contextualización de modo intermitente e intercalado a través de mi obra tesitural, en un marco socio histórico, elaborando una versión más compleja y polifónica del asunto de la guerra en el mundo educativo, más hacia la configuración de las corpobiografías en contextos de guerra desde las narrativas de memoria de los maestros; lo que me posibilitó exponer una realidad discursiva, desde aquello que los maestros quisieron expresar sobre sus experiencias corporales en medio de la guerra.

 

Colocación de los maestros en el tiempo: conciencia histórica

 

En el marco de estos planteamientos, establecí encuentros conversacionales con algunos maestros; en dichos encuentros les solicité que relataran o que escribieran sus narrativas frente a la exposición a la guerra, de tal manera que sobre estos textos yo pudiera entrar en un primer momento de análisis que me llevara a identificar en qué asuntos específicamente podría profundizar cuando hiciera el trabajo de fondo histórico en conciencia de ese devenir para hilvanar nuestra historia. En primera instancia, desde las narrativas de memoria de cada uno de los maestros, indagando por su existencia en medio de la guerra, para situar las corpobiografías en su devenir.

Porque el problema no estriba en qué fue lo que ocurrió en la vida de ellos, sino cómo han construido en la memoria sus vidas, porque, de acuerdo con Castillejo (2013), “la memoria es narración, oralidad y se conecta con dimensiones de la experiencia de la vida” (p. 30). En este sentido, considerar a los maestros solamente desde el instante biográfico no era suficiente. Fue así como consideré sus formas de vida presente, desde una perspectiva histórica, a partir de un trabajo de conciencia histórica, para entender en línea de tiempo pasado, presente y futuro, como necesidad histórica de nuestro tiempo y de compromiso con la historia (Duque y Londoño, 2014).

Para esta investigación he considerado que la conciencia histórica constituye los saberes del maestro y sus narrativas, rememorando el pasado como reflejo de la experiencia para revelar el momento presente y sus posibilidades. Los modos en que los maestros advierten su historia y las formas en que la modelan y la re-crean dentro de su contexto; está en relación directa con la cotidianidad y la historización del pasado, con miras a precisar cómo los maestros se sirven de él hoy día.

Más que una narrativa de la memoria de los maestros expuestos a la guerra, quise hacer un trabajo de conciencia histórica, porque precisamente, para comprender la realidad en que vive la educación hoy en día hay que volver atrás, entender lo que pasó; es decir, reconocer los modos en que los maestros han captado su historia desde el estar-siendo en medio de la guerra y los modos como la re-crean de acuerdo al contexto y el momento histórico en que la experienciaron, percibieron y vivieron.

Esta práctica de la conciencia histórica me remitió pensar a los maestros desde su reflexión, reviviendo lo cotidiano como posibilidad de re-crear la vida y al mismo tiempo contextualizarla (Schütz, 1993); en otras palabras, la conciencia histórica me remitió a los modos en que los maestros advierten su historia y las formas en que la modelan y la re-crean dentro de su contexto, sobrepasando la línea de tiempo.

En este sentido, comprender la temporalidad reflexionando la experiencia de los maestros expuestos a la guerra, en donde lo pasado se re-crea (Jelin, 2002; Richard, 1998) y se incorpora mediante las corpobiografías de los maestros y convertir dicho pasado en historia. En consecuencia, la historia y en ella los procesos de conciencia histórica, en tanto reflexión, me permitieron dar cuenta de la configuración, transformación y colocación de los maestros en el tiempo. Es decir, comprender cómo se sitúan los maestros dentro de la realidad que viven en el ámbito educativo, teniendo como principio el legado del pasado, que está fijado por la experiencia de pertenecer a una comunidad educativa, lo que permite adoptar un rol trascendental en la comprensión de la conciencia histórica.

Por ello, fue necesario recorrer la trayectoria de los maestros en la educación para comprender su disposición en la historia para habitar el texto de otra manera. Así, realicé una genealogía de la guerra en relación con la educación y también los anclajes de la corporeidad a través de la historia, con lo que pude observar paisajes fractales de la violencia en la educación.

De este modo, habitar el texto desde la historia me permitió hacer uso de las corpobiografías para capturar escenas del pasado (Jelin, 2002; Richard, 1998), la vida en el presente y las perspectivas de futuro que engendra ser maestros en contextos de guerra. Lo que quiero decir con todo esto, es que mi esfuerzo se centró en afianzar caminos que me permitieran dar lugar al cuerpo, para entrar en la comprensión de lo que los maestros expresan por medio de sus narrativas, para entender esa instancia de enunciación frente a la guerra.

Por consiguiente, la elaboración de las corpobiografías no fue sólo un intento de transitar por la corporeidad de los maestros, sino que las corpobiografías me permitieron dilucidar diferentes condiciones de una realidad contextual, pero también histórica, que incorpora los acontecimientos y como estos son experienciados, percibidos y vividos por los maestros; para identificar los saberes y sentires de los maestros frente al acontecimiento de la guerra.

Igualmente, las corpobiografías me permitieron destacar los modos en que los maestros comprendían su realidad mediante sus modos de vivir todos estos acontecimientos desde su corporeidad y todo aquello que constriñe su experiencia disponiéndose a configurar saberes y sentires, que a su vez los disponían a la resistencia para que los maestros no perdieran todo su potencial político (Arendt, 1997).

De manera que las corpobiografías nacieron de las narrativas de memoria, de las improntas y huellas que dejan tras de sí la experiencia, percepción y vivencia en un acontecimiento como la guerra; de la evocación, del recuerdo y del olvido. Por tanto, el análisis lo establecí desde un proceso de compaginación y reunión de las narrativas de memoria, para comprender los saberes y sentires de los maestros inmersos en la guerra (Betancourt et al., 2014).

Es decir, luego de contar con cada corpobiografía procedí a hilvanar las narrativas de memoria, enlazando un escrito multiforme de la existencia, para dar lugar al acontecer, por medio de la estesis, para elevar lo innombrable, revelar los saberes y sentires, traer el cuerpo de vuelta mediante la fuerza de la metáfora. Es decir, manteniendo un tejido multifacético.

Desde las narrativas de memoria de los maestros, seleccioné fragmentos que explicaban y reconstruían sus experiencias, percepciones y vivencias, entretejiendo hechos significativos de la historia de la guerra contra el maestro. En este sentido, las corpobiografías fueron el producto final de los encuentros de conversación y de compartir de saberes con algunos maestros del departamento de Caldas que estuvieron expuestos a la guerra.

A partir de esto, me estuve preguntando sobre cómo tejería mi tesis. Me surgía la pregunta de cómo acercarme a la posibilidad de entretejer cuerpos, educación y guerra y cómo plasmar las violencias y ausencias, contrarrestando esas políticas de olvido y de impunidad, frente al acontecimiento de la guerra y que han dejado huellas en el pensamiento educativo. Cómo comunicar el saber de la experiencia de los cuerpos en esa exposición a la guerra. Desde allí, tenía el deseo y la necesidad de contar diferente y de otra manera la historia de este flagelo.

 

Fuentes de conocimiento para pensar la realidad de los maestros: arte y estética

 

Para escuchar otra versión de las historias de violencia de los maestros, en particular del departamento de Caldas, en las versiones de sus pasados y construir a través de sus narrativas y manifestaciones de la memoria, una verdad capaz de despertar una conciencia crítica. Estimé que era importante recurrir al arte, tanto como maestra y como investigadora, me pareció importante y relevante considerar diferentes formas de arte para provocar, para sacudir y para perturbar y adicionalmente, para comprender la realidad de los maestros. Fue así como las artes, surgieron en mi tesis como reivindicación de un proceso de reflexividad y como una nueva mirada estética en la educación.

Recurrí al arte para utilizar sus elementos estéticos y como forma de conocimiento; de este modo, los motivos de mi tesis fueron tejidos desde el arte, paradójicamente exiliado y desterrado de la educación, como muchos de los maestros que nombro en mi obra de pensamiento. Además, porque el arte, ha sido el eslabón de la memoria amputada en esta realidad de país que vivimos, porque a partir del arte se han plasmado las violencias y ausencias en un lenguaje metafórico, con el que varios artistas han descrito el horror y los panoramas desoladores que va dejando a su paso una guerra que no termina.

Es así como consideré el arte como posibilidad para pensar de una época y re-crear las voces bajas de los mundos épicos; el arte como la manifestación pura y cristalina de la historia, que contada desde el sentir de diferentes artistas potencia el conocimiento sensible y experiencial y que yo también podía utilizar en mi obra de pensamiento este lenguaje simbólico y metafórico para re-crear la historia, nuestra historia, la que se expone en mi obra, la que manifiesta una identidad colectiva que refleja modos de conocer y pensar el mundo educativo.

De esta manera, en mi obra de pensamiento, el arte ha sido la oportunidad de generar una conexión existencial, desde donde emerge un mundo sensible, testimonio vivo de los hechos y circunstancias que han rodeado a los maestros del departamento de Caldas. Para ello, recurrí a un poema hecho canción, un relato convertido en película y una serie fotográfica, los cuales fueron las fuentes de conocimiento que me permitieron acercarme a la realidad de los maestros.

Son tres obras, de gran compromiso político por parte de los artistas en mención, lo que me ha incitado a sumergirme en sus obras, porque abordan la guerra desde sus raíces, confinando desde diversas perspectivas una misma realidad por donde se deslizan los cuerpos de la educación; para junto con ellos leer el desplazamiento forzado, el desarraigo y el destierro de la educación que la han dejado herida, pobre y desnuda. Por tanto, me aproximé a cada una de ellas con otra mirada y escucha, para intentar pensar lo que aquellas obras podrían hablar de la experiencia de los maestros en medio de la guerra y construir las corpobiografías a partir del diálogo con cada una de ellas.

De este modo, las corpobiografías formaron parte de las fuentes vivas de la memoria, las que trencé con las prácticas estéticas que me permitieran conectar y revelar esas profundidades de las experiencias, percepciones y vivencias de los maestros para permitirme vibrar y hacer vibrar a otros y también fascinarme con otras miradas a la realidad, configurando una historia desde el cuerpo de los protagonistas de la misma.

Consideré inicialmente, a manera de problematización, situar la canción El maestro (Patxi Andión, 1973) en el primer apartado de mi tesis, como foco de experiencia, para leer la violencia política a la que fueron sometidos los maestros en medio de la guerra; como el primer momento hermenéutico, el primer hilo conductor para tejer con el pensamiento educativo. Los versos de esta bella canción fueron una guía para nombrar lo investigado: cuerpos donde recaen las opresiones, las agresiones, las discriminaciones, las vejaciones y las contradicciones de la guerra, las que hacen que la labor del maestro sea compleja y genere fracturas en la educación.

En un segundo momento, vinculé una película, en donde el cuerpo se materializa en Don Gregorio, el maestro de La lengua de las mariposas (Cuerda, 1999); esta es una cinta que hace un discernimiento y reflexión, rescatando la memoria de un desgarrador acontecimiento histórico, desde donde se convoca a descubrir las vivencias de la gente del común, quienes fueron desprendidos de sus afectos, sueños e ilusiones a causa de la guerra. Esta película, fue el pre-texto para mencionar los cuerpos entre cuerpos, los cuerpos del entre-nos, cuerpos de los estudiantes a la manera de Moncho, cuerpos de los maestros a la manera de Don Gregorio; cuerpos de la gente del común que se vinculan con la escuela. Así fue posible comprender el cuerpo como lugar político, traspasado por múltiples y complejas relaciones de poder Foucault (1999) y, por ende, atestado de historias, significados y memorias.

El tercer momento de mi tesis, lo encaminé a revisar el material gráfico de Juan Manuel Echavarría (2010), como un detonante que me permitió considerar la escuela sin maestros y reconstruir y comprender qué fue de los maestros que sobrevivieron a la guerra y después de la guerra siguen siendo maestros; qué tipo de maestros son, qué hicieron con las heridas, qué hicieron con los dolores, qué hicieron con las rupturas, qué hicieron con los desgarramientos.

Por último, decidí acompañar mi tesis con imágenes, para desatar otra narrativa, que podría ser inestimable si no hubiera hecho uso de ellas. En este sentido, hice uso de las imágenes como elementos metafóricos, que me ayudaron a sentir pensando y a poner a pensar sintiendo. Por tanto, mi intención, fue que las imágenes hablaran por sí mismas, y más bien cada una de las personas que puedan leer mi obra de pensamiento, las hicieran hablar a través de sus ideas y experiencias, al observarlas y dialogar con ellas.

Es importante tener en cuenta que las imágenes aparecen en el documento, a propósito, en blanco y negro con visos o bordado de colores, porque es la metáfora para mostrar que al aparecer en la guerra se apagan los colores; todo se va volviendo más oscuro a medida que aparece la guerra, pero algo queda en medio de ello; como se puede observar a continuación:

 

 

 

 

 

 

 

 

    Figura 1. Elaboración propia                      Figura 2. Elaboración propia

                                    

En la Figura 1, el color negro expone las improntas del padecimiento de los maestros; cuerpos maniatados y a la sombra; un pensamiento educativo atrapado y abusado. En la Figura 2, se presenta la escasez en el color para evidenciar como se fue tornado la vida de los maestros, lívida y descolorida. Para esto, me inspiré en un fragmento de Rivas (1995), “Una mariposa nocturna revoloteaba por el techo alrededor de la bombilla que colgaba del cable trenzado. (…) La mariposa chocó con la bombilla, que se bamboleó ligeramente y desordenó las sombras” (p. 31); lo que da paso en la película a la guerra.

De hecho, al final de la película, cuando Moncho grita a su maestro y le lanza una piedra, la imagen pasa de colores vívidos a reducirse al blanco y negro. En mi tesis, lo blanco y negro indican que todo se va volviendo oscuro a medida que aparecen, como lo denominé, las fuerzas oscuras de la guerra, las que impregnan cada lugar de penumbra y desolación. Fue así como empecé a identificar a la metáfora como un asunto valioso para versar con las corpobiografías en mi obra.

Por su parte, la metáfora del tejido en mi obra posibilitó sostener varios hilos que se corresponden a cada una de las narrativas de los maestros, para entender el trenzado de saberes de los maestros como un ejercicio laborioso como investigadora, donde cuidadosamente zurcí hasta esos hilos rotos de la memoria fragmentada; devanando madejas e hilando detalladamente para que no quedaran hilos sueltos y no perder el discurrir de la historia, entretejiendo uno a uno los acontecimientos sin perder de vista lo esencial de las corpobiografías, enlazándolas cuidadosamente tejiendo mi obra.

 

Cuerpo que se hace escritura: Arribos

 

En esta última parte, quiero narrarles un poco sobre mis arribos, sin dejar de mencionar mis extravíos advertidos; cómo los asumí y también a qué resistencias y parálisis me enfrenté. Al escribir una obra de pensamiento como la que presenté para ser leída y defendida, fue un gran reto. Recuerdo que mi inquietud se centraba en qué escribiría y cómo lo escribiría; en otras palabras, componer una obra de pensamiento para maestros sin abandonar la rigurosidad y la credibilidad investigativa. Quiero que sepan que yo, como autora y como investigadora, soy un ser humano y no me puedo aislar ni mucho menos ser indiferente; por eso, destaco mi voz en el documento escrito, porque estoy agotada del estado de catalepsia en el que estamos sumergidos, cuya parálisis y anquilosamiento nos ha lanzado al exilio del sentir como lo escribo en mi obra.

De acuerdo con esto, busqué no sólo incorporar mi capacidad de pensarme como investigadora, sino que también busqué una escritura que me permitiera, principalmente, vincular la construcción de un sentido del ser humano con las propias experiencias, para desordenar el paradigma de los cuerpos catalépticos, de los cuerpos acorazados que se blindan para evadir el sentir (Perniola, 2008).

Sin duda alguna, uno de mis propósitos con mi obra ha sido que los maestros se reconozcan con lo que narro en ella. Así las cosas, si bien no recojo en mi obra una versión última y definitiva de lo acontecido, porque se nos atravesó una pandemia que nos expulsó a todos los maestros de las escuelas, imposibilitando el encuentro cuerpo a cuerpo y también, limitando mi encuentro con otros maestros que quisieran brindar su experiencia y dar cuenta de la ausencia de los mismos en las escuelas.

Como venía exponiendo, si bien no pude recoger una obra completa sobre lo acontecido, desde lo que hice, considero que le aporto al colectivo magisterial y a la academia una obra de pensamiento con un entramado discursivo, que les permitirá comprender mejor la complejidad de la guerra en la región y especialmente en el pensamiento educativo de los maestros.

Pensamiento educativo situado, que deviene de una praxis en constante reflexión, para llevar a los estudiantes a la configuración de mundo desde su propia construcción de sentido; a educar desde un sentido político, no desde el despliegue de contenidos, a velar por la transformación social. Porque el pensamiento educativo ha estado rodeado por la guerra; porque ser maestro en medio de la guerra implica reconocer la opresión, el temor, la crueldad de estar presentes; porque es reconocido por toda la injerencia de los maestros en sus comunidades, por lo que se convierten en botín de guerra.

Por tanto, esta obra se convierte en un aporte desde la academia para no sólo recuperar la historia, sino a partir del retorno hacia ella, aportar a la verdad vivida por los maestros del departamento de Caldas. A partir de ello, considero que la importancia de generar las corpobiografías acerca de la exposición de los maestros con la guerra no es sólo desde la perspectiva de dar a conocer la verdad a quienes la desconocen, sino además de reafirmar la dignidad de los maestros.

Al tenor de lo anterior, las condiciones de los maestros se reflejan en sus cuerpos, cuerpos que demandan una situación distinta. Cuerpos que esquivan cada día la esencia de un contexto prendado por la guerra en Colombia y que ingresó a las escuelas rurales (Olaya, 2020), dejando una impronta además en los cuerpos de sus comunidades educativas, a causa de la humillación, la maldad, el miedo, la crueldad, y el exilio, entre otros tantos asuntos. Experiencias que se instalan en lo educativo generando inercia e impotencia; pero que al mismo tiempo se cotidianizan en la praxis. Hay demasiadas prácticas imperceptibles de los maestros que han venido proliferando en la escuela, dejando secuelas en los estudiantes, estropeando los procesos educativos.

No obstante, esta guerra experienciada, vivenciada y percibida, viene desgastando a los maestros y exiliándolos de la escuela. Es una realidad que se impregna en los cuerpos, y que se vincula en su configuración como maestros y en los procesos educativos y formativos (Lizarralde, 2015; Moncayo, 2013; Mosquera y Tique, 2014; Muñoz, 2020; Romero, 2013). Los maestros en Colombia han tenido que huir de la violencia y de la guerra, y esto no ha hecho mella en nuestra memoria, en la memoria histórica de nuestro territorio. Lamentablemente el desconocimiento de nuestro pasado nos ha condenado a repetir la misma cadena de injusticias (Benjamin, 2008) y a permitir pasivamente la barbarie.

Hay algo indiscutible, la guerra atravesó nuestras escuelas (Moncayo, 2013; Mosquera y Tique, 2014; Muñoz, 2020), y a partir de ello, los cuerpos de los maestros han sido regulados, cincelados, estrujados, mutilados y heridos; sin embargo, no han dejado de significar, porque la vocación de los maestros expuestos a la guerra, persiste pese a esa guerra; dicho en otras palabras, en medio de una guerra como la que ha vivido Colombia, nuestro país no se quedó sin maestros; es decir, a pesar de padecer y sufrir la exposición a la guerra, los maestros han sido capaces de persistir y no dejar su vocación.

Debo reconocer que fue difícil salir ilesa y no identificarme con cada una de las narrativas de memoria de los maestros; de esos maestros que experienciaron, percibieron y vivieron un acontecimiento tan catastrófico como ha sido la guerra, que me llevó a girar mi atención hacia mis sentidos, mis emociones, mis sentimientos, mi sentir y reconocer que la guerra ha sido un acontecimiento del que no se puede salir vencedor.

Reconozco que escuchar las palabras que emanaron de esos cuerpos desde mi tesis es un modo poco usual en las Ciencias de la Educación y pese a ser un riesgo, considero que es el plus de mi tesis en un ámbito donde no se piensan los entramados de la guerra, sino que sólo se les vocaliza y se esquivan; en una especie de amaños y falacias retóricas que han convertido a la guerra en un asunto cotidiano, banal y hasta aceptable (Arendt, 2003).

En ese sentido, intentar desprenderme de una mirada distinta a ese mundo que, por ser tan cotidiano, banal y hasta aceptable no se alcanza muchas veces a percibir ni a sentir ni mucho menos a descifrar, me llevó a pensar que investigar implica comprometerse con asuntos y realidades latentes, así como considerar el conocimiento seguro de rutas establecidas, pero que así mismo, advierte la oportunidad de rebasarlas y recorrer nuevos espacios, territorios inesperados, otras formas de producir conocimiento y formas de ver el mundo (Cardona et al., 2015).

Realizar esta investigación fue no sólo un hacer, fue también un andar, un sentir, un habitar y un estar presente en todas las instancias de generación del conocimiento; lo que denota que, pertenezco a un contexto, donde interactúo con otros, y me entretejo con los maestros, imaginando diferentes opciones que me permiten reconfigurar mi praxis como investigadora.

Sé que fue un gran riesgo adoptar una mirada diferente a la investigación, pero estimo que rodear la palabra, rodear el cuerpo de los maestros de modo espiralado, era un camino atravesado de fantasmas, de requisitos a los que se les atribuye objetividad; condiciones que hacen que las experiencias, percepciones y vivencias, en este caso de los maestros, no se puedan comunicar totalmente.

Desde mi tesis, pretendo que observemos de nuevo el cuerpo, el mundo, el otro; porque, así como las artes se han excluido de la educación, también la dimensión corporal ha sido excluida. En este orden de ideas, en mi tesis, el cuerpo de los maestros se transparenta, se fragmenta, se mutila, se presenta herido, alterado, profanado, en tránsito y también en el límite de la muerte; son cuerpos que manifiestan los abismos del cruce con la guerra, lo que invita a que desde la educación se pueda colisionar con esta realidad, deslizándonos por nuestra historia, para atrevernos a sentir lo que hemos dejado de sentir, lo que se ha olvidado; escuchar a los maestros, quienes han perdido toda condición de vida política (Arendt, 2009) y seguir provocando para reflexionar acerca de un pensamiento educativo que se posicione como custodia para hacerle frente a las ideas e imaginarios instaurados sobre la guerra.

Porque es posible pensar lo educativo a pesar de la devastación, a pesar de la crueldad, a pesar del vértigo de las violencias que se presentan de tantas maneras en estos tiempos de hoy. En este sentido, las corpobiografías permitieron dar a conocer los acontecimientos que padecieron algunos maestros del departamento de Caldas.

Es necesario reivindicar el potencial de los maestros, quienes, revestidos de utopía, configuran prácticas transformadoras desde diversas dimensiones, buscando una revaloración del ejercicio de educar; para ello, es necesario mostrar la historia de los que son señalados de opositores, los que han sido estigmatizados, de los que han sido víctimas predilectas de ese terror, para que sus cuerpos relaten los acontecimientos vividos, percibidos y experienciados.

En el marco de lo anteriormente expuesto, mi corporalidad encarna el deterioro de la existencia; mi cuerpo aloja la palabra de los maestros; de aquellos que narraron la exposición a la guerra, de los cuerpos que son agredidos y forzados; lo que me permitió abrigar esa palabra para pronunciarla en la esfera pública, reconociendo que siempre habrá asuntos que escapan a pesar de que se profundice en ellos y que no soy la misma después de escuchar el padecimiento de los maestros, pese a no vivirlo directamente.

Pensar la guerra, no es fácil, pero es necesario para poder dar cuenta de las maneras emergentes, alternativas, creativas, activas e imaginativas de la condición humana, de las formas de organización de la vida juntos, del ser en común de los tejidos que nos van enlazando en este entramado histórico que es la vida.


 

Referencias

 

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Recibido: 02 de mayo de 2022.

Aceptado: 23 de agosto de 2022.

 



[1] Ángela María Cadavid Marín. Doctora en Ciencias de la Educación de la Universidad Tecnológica de Pereira. Directora Instituto Pedagógico en Universidad de Manizales. https://orcid.org/0000-0002-2337-0798; e-mail: acadavid@umanizales.edu.co