El rol y el perfil del docente

intelectual colombiano en la formación de las matemáticas1


CésAr AuGusto Puentes Gutiérrez2 ConsiderACión3


Resumen


Estudiar el rol y el perfil del docente intelectual en la educación colombiana reviste la dificultad de lo novedoso que ésta puede resultar en el contexto del aprendizaje-enseñanza de las matemáticas. En donde se destaca como “actor principal de este escenario educativo el docente, el cual debe cam- biar su concepción del proceso enseñanza-aprendizaje dentro del contexto de las matemáticas, dejando de ser el docente de clases magistrales para convertirse en facilitador del conocimiento, orientador y guía de los edu- candos, pasando además a ser un experto en el manejo de herramientas de comunicación, promotor de la interacción entre profesor-educando , educando-educando, educando-contenidos, y capaz de cambiar los ma- teriales educativos por materiales que promuevan la interacción con estos contenidos”.(García Aretio, 2001, 13).

Poco a poco se ha visto que el perfil profesional del docente colombiano se ha basado en la división de funciones, que se ha ido cambiando para dar paso a otro perfil o, mejor aún, a perfiles diferenciales, de allí que hoy por hoy, en plena época de la globalización el docente actual requiere de nuevas estrategias, percepciones, experiencias y conocimientos para intentar dar respuesta a los múltiples interrogantes que enfrentan dentro y fuera del aula de clases.

Para ello, es necesario concebir el docente bajo otro paradigma, diferente al convencional. En donde su esencia de ser docente refleje la capacidad de despertar el interés por aprender y mantener al día estos conocimientos, un docente que no este alienado al sistema, que sea capaz de seducir, de revolucionar, innovar, de crear y re-crear, como lo expresa Giroux (2000), en su pedagogía fronteriza, en dónde uno de los fines centrales era el de desarrollar formas de trasgresión frente a los lineamientos educativos haciendo posible definir y desafiar los limites existentes para desarrollar condiciones en las que los estudiantes puedan aprender y contextualizar el conocimiento dentro y en contra de los códigos culturales existentes .


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  1. Recibido: 29 de agosto de 2012. Aceptado: 30 de septiembre de 2012.

  2. César Augusto Puentes Gutiérrez. Docente de la Institución Educativa José Reinel Cerquera. Palermo, Huila.

    Licenciado en Matemáticas y Física, Universidad Surcolombiana. Neiva, Huila. Especialista en Educación Matemática con énfasis en los Sistemas Dinámicos, Universidad Surcolombiana. Neiva, Huila. Especialista en Pedagogía del Desarrollo del Aprendizaje Autónomo, Universidad Nacional Abierta y a Distancia, Neiva Huila. Magister en Educación Docencia. Correo Electrónico: cesarapuentesg71@hotmail.com

  3. Ana Gloria Ríos y Germán Guarín. Docentes e investigadores. Directores generales de la investigación “Maestros e intelectuales”.


Palabras claves: Docente intelectual, rol, interés, enseñanza, aprendizaje, matemáticas, educandos.


The role and the profile of the teaching Colombian

intellectual into the training of mathematics Abstract

Explore the role and the profile of the intellectual teaching to the Colombian

education is the difficulty of what is new that this can result in the context of the learning-teaching of mathematics. Where it stands out as “the main actor in this educational scenario teacher, which should change his conception of the process of teaching-learning in the context of mathematics, ceasing to be the teacher of master classes to become a facilitator of knowledge, guiding and learners Guide, going also to be an expert in the management of communication tools “promoter of the interaction between teacher - stu- dent, student - student, student - content, and able to change educational materials by materials that promote the interaction with these contents”. (Garcia Aretio, 2001, 13).

Little by little has been the professional profile of Colombian teachers has been based on the division of functions, which has changed to make way for another profile or, better still, differentials, there profiles that today, in full era of globalization the current teaching requires new strategies, perceptions, experiences and knowledge to try to answer the many questions that face both inside and outside the classroom.

To do this, it is necessary to devise teaching under another paradigm, di- fferent from the conventional. Where its essence be teaching reflects the ability to arouse the interest to learn and keep up to date this knowledge, a teacher that is not aligned to the system, which is able to seduce, to inno- vate, create and recreate.

Keywords: intellectual teaching role, interest, education, learning, mathe- matics, learners.


Las competencias del docente


El educador mediocre habla, el buen docente explica, el docente superior demuestra. El gran docente inspira.

William Arthur Ward


En la labor pedagógica, todas las socie- dades en determinados momentos de la historia han expresado la finalidad social junto a la educación colombiana; de allí que (Bar, 1999) exponga que en un futuro


no muy distante se le exigirá al docente enfrentarse con situaciones complejas: como la pobreza extrema, el hacinamiento de las comunidades y por ende la diver- sidad cultural; grupos con características extremadamente heterogéneas, cuadros verdaderamente complejos que sólo ex- presan las dificultades para proyectarse al futuro. Por eso se debe prever que la formación y el grado de experiencia del docente sea muy competente para saber discernir el conocimiento frente a estas problemáticas sociales a las que se enfrentará.


Identificar y citar aquí las competen- cias del docente se convierte en un tema complejo y polémico al reconocerlo como intelectual puesto que anuda ricas tradicio- nes con insoslayables desafíos actuales.

Es así como se ubica en el desarrollo autónomo y en la capacidad para la reso- lución de las particularidades que surgen en el trabajo docente, capaz de habilitar espacios de decisión genuinos y articular instancias para que los educandos tomen la palabra, se expresen y protagonicen cambios; convirtiéndose en verdaderos actores del conocimiento.

Ahora bien al tomar la pedagogía crítica y la educación multicultural para enfocar y unir las competencias del docente, requie- ren de algo más que buenas intenciones para lograr su objetivo; requieren de un movimiento revolucionario de educadores informados a partir de un principio de ética de compasión y justicia social: un ethos socialista basado en la solidaridad y en la independencia social, y un lenguaje de crítica que sea capaz de asistir las leyes objetivas de la historia.

Así mismo, fácilmente no se puede se- parar las finalidades del sistema educativo sobre las exigencias de las competencias que se requieren para los docentes dentro del contexto colombiano. “un docente no debe estar al servicio del poder político, económico o religioso, que impera en el momento, si lo hace, siempre enseñará a frenar, a acabar el orden establecido, su discurso no tomará vuelo, será esclavo de su mediocridad” (González, 2009, 77).

Es así como Perrenoud (2001, 80), señala que “no se privilegia la misma figura del profesor según se desee una escuela que desarrolle la autonomía o el conformismo, la apertura al mundo o el nacionalismo, la tolerancia o el desprecio por las otras culturas, el gusto por el riesgo intelectual o la demanda de certezas, el espíritu de indagación o el dogmatismo, el sentido de la cooperación o la compe- tencia, la solidaridad o el individualismo”. Igualmente dice que para aportar en el

desarrollo de una ciudadanía adaptada al mundo contemporáneo, es necesario que el docente sea un mediador intercultural, persona creíble, animador y organizador de una vida justa, equitativa, democrática; de esta manera el docente se convierte en un actor principal y fundamental en la for- mación del ser humano, pero si se analiza esta labor en el contexto colombiano se observa que son irrisorias las motivacio- nes que recibe el docente por parte del Estado y por ende el reconocimiento a su labor es mínimo, siendo evidente que hoy frente a la complejidad que presenta la práctica pedagógica en un contexto como es el colombiano en dónde posee unas ca- racterísticas extremamente heterogéneas es necesario un nuevo docente que pueda resignificar su práctica a partir de procesos críticos, analíticos e investigativos que lo conduzcan a mejorar su conocimiento, su quehacer y su convivencia en pro de conquistar una autonomía profesional.

Ahora bien, con relación a las nuevas competencias profesionales del docente, se afirma que los docentes que trabajen actualmente y que deseen persistir en roles vinculados a la mediación con los conocimientos en proceso de proliferación deberán tener competencias vinculadas con “la resolución de los problemas o desafíos más coyunturales, a las que denomina pedagógico, didáctico y polí- tico “. (Braslavsky, 1998, 27); porque el docente en su rol y en especial dentro del contexto colombiano debe ser cons- ciente de enfrentar con gran autonomía circunstancias ligadas al proceso de la enseñanza-aprendizaje tanto en las mate- máticas como en cualquier otra disciplina, por ello el docente se caracterizará por ser un transformador intelectual que apunte a la formación de ciudadanos autónomos, comprometidos con las instituciones en las que interactúa. El sentido transformador del docente, tiene como consecuencia la apropiación de compromisos críticos que utilicen como elemento para su concreción del vínculo indisoluble del pensamiento con la acción, de la teoría con la práctica.


Igualmente, Braslavsky sostiene que los docentes para una mayor profesio- nalización de su función además, deben saber:


En este sentido se considera que uno de los roles del docente intelectual dentro del contexto educativo de las matemáticas es favorecer en el educando el desarrollo y mantenimiento de una serie de estra- tegias cognitivas a través de situaciones de experiencia interpersonal instruccional (Belmont 1998, 127). El mecanismo como esas estrategias pasan al educando es complejo y está determinado por las in- fluencias sociales, el periodo de desarrollo en que se encuentra él y el dominio del conocimiento involucrado.

En este sentido, Mason consideró que los profesores pueden desempeñar tres roles fundamentales: organizativo, social e intelectual. Por el primero, el profesor tendrá que establecer agenda para el desarrollo de la actividad formativa (obje- tivos, horario, reglas de procedimientos), teniendo que actuar como impulsor de la participación; por el segundo, crear un am- biente social agradable para el aprendizaje; y por el tercero, centrar las discusiones en los puntos cruciales, hacer preguntas y res- ponder a las cuestiones de los educandos para animarles a elaborar y ampliar sus comentarios y aportaciones, buscando siempre la criticidad constructiva ; todo esto en busca de generar reales conciencias criticas e investigativas. (Mason 1991, 42).

En un trabajo donde analizó el cambio del rol en el profesorado como consecuencia de la era globalizada, digital y tecnificada, enumeró algunas de las habilidades y des- trezas que se tienen que poseer por parte de los docentes intelectuales, ellas son:

(a) guiar a los educandos en el uso de las bases de información y conocimiento así como proporcionar acceso a los mismos para usar sus propios recursos; (b) potenciar que los educandos se vuelvan activos en el proceso de aprendizaje autodirigido, en el marco de acciones de aprendizaje abierto, explotando las posibilidades comunicativas de las redes como sistemas de acceso a recursos de aprendizaje; (c) asesorar y gestionar el ambiente de aprendizaje en el que los educandos están utilizando estos recursos (Salinas, 1998, 23).

Por lo tanto los docentes tienen que cultivar su intelectualidad para tener la capacidad de guiar a los educandos en el desarrollo de experiencias colaborativas, monitorear el progreso del estudiante; proporcionar realimentación de apoyo al trabajo del estudiante; ofrecer oportunida- des reales para la difusión de su trabajo y no quedarse sólo en la interacción de determinados conocimientos.

Algunos autores perciben que el do- cente deberá desempeñar roles y funcio-


nes diferentes a los que desarrolla en el modelo tradicional. Así, que el docente debería asumir las siguientes facetas en el entorno educativo, como ser colabora- dor, desarrollar el aprendizaje grupal, ser amigo, ser padre, ser psicólogo, animador, evaluador educativo, ser co-equipero (Gisbert, 2000, 17).

En donde se puede decir que el rol y el perfil del docente intelectual colombiano en la formación de las matemáticas tiene las mismas características elementales que el docente de cualquier otra disciplina, sólo que en el saber de las matemáticas, además de ser satisfactorio, es extrema- damente necesario para poder interactuar con fluidez y eficacia en un mundo globali- zado; porque para nadie es un secreto que la mayoría de las actividades cotidianas requieren de decisiones basadas en esta ciencia; porque es en el pensamiento cri- tico, en la resolución de problemas y en el pensamiento matemático que se generan grandes cambios en la sociedad. Siendo así este conocimiento trasversal a los dife- rentes ámbitos de la vida del ser humano

Por ello es importante ser un docente apasionado frente al conocimiento, que posea la refinada habilidad para explicar, que cuente con capacidad didáctica que permite amenizar y facilitar la compren- sión teórica, que posea una capacidad de orientación, socialización, organización y reconocimiento de errores junto a un espíritu crítico. Para combinar su pedago- gía con el fomento del espíritu analítico, cercano y metódico con el estudiante; que tenga siempre presente que su labor cen- tral esta en generar conciencias críticas y autónomas en la formación integral de

seres humanos, capaces de aportar para una mejor sociedad.

En conclusión el docente intelectual debe llevar en sus venas la verdadera vocación de enseñar, de ser modelo inta- chable, de ser amigo, de ser la luz, guía, tutor, que tenga la energía de luchar sin cansancio al mismo ritmo que sus estu- diantes por la libertad personal, critica y social, les enseñe a pensar por si mismos, recuperando el valor de la palabra, de las ideas; buscando siempre formar verdade- ros seres humanos íntegros y totales para una sociedad como la colombiana que los aclama; sin tener el pretexto del sistema educativo retrogrado que se vive; porque si bien es cierto que esta normatividad cercena, también es cierto que nosotros como maestros de luz, íntegros y éticos debemos propender por generar concien- cias criticas a nuestro país y quien mejor que el docente que dentro de las múltiples profesiones es quién tiene la dicha y la ventaja de tener diariamente un buen sin número de mentes brillantes reunidas por aprender y compartir conocimientos.

Y finalmente me gustaría que para todos los lectores se llevaran al finalizar este análisis las palabras citadas por nuestro gran intelectual Giroux “En pocas palabras, las escuelas no son lugares neutrales y consiguientemente tampoco los profesores pueden adoptar una pos- tura neutral... Con esta perspectiva en la mente, quiero extraer la conclusión de que, si los profesores han de educar a los estudiantes para ser ciudadanos activos y críticos, deberían convertirse ellos mismos en intelectuales transformativos.”


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