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El docente: Una aproximación a sus miedos1


JaVier alBerto Motta CaStro2 luiS alfonSo BurBano CleVeS3 diana Carolina PerdoMo Serrano4


Resumen

Consideración5


El asunto, el rol de ser docente supone miedos y desafíos. Resulta valioso el esclarecimiento de las relaciones que tejen los seres humanos en la condición de docentes entre las esferas personales, familiares y laborales con respecto al miedo. Estas y otras consideraciones se pueden concluir a través de la re-construcción de una historia de vida de una docente con una significativa trayectoria en la educación.

El presente artículo pretende detenerse de manera fehaciente en una de las entrevistas llevadas a cabo durante el estudio que se ocupó de conocer los lenguajes que le generan miedo a los docentes, investigación que fue realizada durante los años 2010, 2011 y 2012 con un equipo de profesores en el Departamento del Huila. Dicho trabajo se enmarcó en la línea de in- vestigación “Alternativas Pedagógicas”, el cual pertenece al macro proyecto “Lenguajes del Poder”, liderado por el investigador principal Miguel Alberto González González, de la Universidad de Manizales, departamento de Caldas, Colombia6. La entrevista con la profesora Luz Dary Torres Peña7,


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  1. Recibido: mayo 11 del 2012. Aceptado: junio 15 del 2012.

  2. Javier Alberto Motta Castro. Licenciado en Educación Física, Recreación y Deportes. Docente en el Depar- tamento del Huila. Estudiante IX Cohorte Maestría Educación-Docencia de la Universidad de Manizales. Correo Electrónico: motta.17@hotmail.com

  3. Luis Alfonso Burbano Cleves. Licenciado en Educación Física, Recreación y Deportes. Docente en el Departamento del Huila. Estudiante IX Cohorte Maestría Educación-Docencia de la Universidad de Ma- nizales. Correo Electrónico: iesanalfonso@hotmail.com

  4. Diana Carolina Perdomo Serrano. Licenciada en Lengua Castellana. Docente en el Departamento del Huila.

    Estudiante IX Cohorte Maestría Educación-Docencia de la Universidad de Manizales. Correo Electrónico: dianacarolinaperdomoserrano@yahoo.es

  5. Miguel Alberto González González. Docente e investigador Universidad de Manizales-Colombia. Director General de la investigación cuyo tema central “Lenguajes del poder” se viene situando como un ámbito de del pensar los lenguajes dentro de sus propuestas investigativas en Latinoamérica.

  6. Además de los autores de este artículo, también hicieron parte de la investigación titulada “Lenguajes del poder. Miedos de los docentes”, las profesoras Clara Viviana Collazos Osorio. Administradora de Empresas. Nacionalidad Colombiana. Estudiante IX Cohorte Maestría Educación-Docencia de la Univer- sidad de Manizales. Correo electrónico: claritacollazos@hotmail.com; Diana Carolina Perdomo Serrano. Nacionalidad Colombiana. Licenciada en Lengua Castellana. Docente en el Departamento del Huila. Estudiante IX Cohorte Maestría Educación-Docencia de la Universidad de Manizales. Correo Electróni- co: dianacarolinaperdomoserrano@yahoo.es; Luisa María González Rouillé. Nacionalidad Colombiana. Psicóloga. Docente en el Departamento del Huila. Estudiante IX Cohorte Maestría Educación-Docencia de la Universidad de Manizales. Correo Electrónico: luisarouille@hotmail.com

  7. Luz Dary Torres Peña, nació en la inspección de Santa Ana, municipio de Colombia, Huila, en 1968. Ba- chiller normalista, realizó con matrícula de honor su licenciatura en Lingüística y Literatura y becada por su excelencia académica, terminó su especialización en Comunicación y Creatividad para la Docencia, en la Universidad Surcolombiana. Desde el 2007 está dedicada a la labor sindical, haciendo parte del Comité Ejecutivo de la Asociación de Institutores Huilenses, ejerciendo los cargos de Secretaría General y Secretaría de Prense y Relaciones Intersindicales. Ha sido colaboradora de la revistas “Horizontes

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    realza el papel del educador, pero desde el perfil de sus miedos, ligados

    -por cierto- a los lenguajes del poder. Aun así, se constata el estado vigo- roso de la profesión y de su misión esperanzadora. Es probable que este análisis involucre un mayor reconocimiento a los educadores, no sólo del Huila sino de toda Colombia, como los funcionarios que más han venido siendo seriamente afectados por diversos miedos sin que ello sea motivo de concienzudos estudios.

    La exigencia principal de este artículo está definida en la posibilidad de no perder de vista al gremio de educadores del departamento del Huila, a partir de una voz que los recoge y los representa: la de la docente Luz Dary Torres. Se piensa en ellos, se tienen presentes a la hora de concebirlos en la completitud existencial de los lenguajes comunes.

    Palabras claves: Docente, miedo, educación, poder, lenguaje, vida.


    The teacher: An approach to their fears Abstract

    The issue of teachers’ identity projection assumes fears and challenges. It

    is valuable to clarify the relationships that humans weave in educational status between the areas personal, family and work over the fear. These and other considerations can be concluded through the re-construction of a life story of a teacher with significant experience in education.

    This article aims to stop irrefutably one of the interviews conducted during the study that dealt with knowing the languages that generate fear of tea- chers, research which was conducted during the years 2010, 2011 and 2012 with a team of professors in the department of Huila. This work was part of the research “Educational Alternatives,” which belongs to the macro project “Languages of Power”, led by principal investigator Miguel Gonzalez Alberto Gonzalez of the University of Manizales, Caldas, Colombia. The interview with Professor Dary Luz Peña Torres, enhances the role of edu- cator, but from the profile of their fears,-of course-linked to the languages of power. Even so, it establishes a vigorous state of the profession and its mission encouraging. It is likely that this analysis involves a greater appre- ciation to the educators, not only of Huila but throughout Colombia, and officials have come to be more seriously affected by various fears without a cause for painstaking studies.

    The primary requirement of this article is defined in the possibility of not

    losing sight of the Guild of Educators of the department of Huila, from a voice


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    del Huila” entre otras. Primer Puesto en el concurso departamental de cuento “Humberto Tafur Charry”, 1997, con su obra “El amante perfecto”; Primer Puesto en el encuentro departamental de Innovaciones Pedagógicas AHPEL, 1998; Primer Puesto en el concurso departamental de poesía “José Eustasio Rive- ra”, 2002; Finalista en el Concurso Nacional de Poesía “Porfirio Barba Jacob”, en la ciudad de Medellín, 2002; Primer Puesto en el concurso departamental de cuento Humberto “Tafur Charry”, 2005, con su obra “Litiasis en abril”; Tercer Puesto en el concurso de poesía “José Eustasio Rivera”, 2006, con el conjunto de poemas “Elogio a un león dormido”. Incluida en la antología Crónica poética del Huila, 1998; Ganadores de concursos de poesía “José Eustasio Rivera” y de cuento “Humberto Tafur Charry”, Fondo de Autores Huilenses, 2002, Literatura huilense, 2005 y en los Ganadores de concursos literarios de poesía “José Eustasio Rivera” y de cuento “Humberto Tafur Charry”, Fondo de Autores Huilenses, 2006. Tiene publicado el libro de poesía Más allá de la lejía, 2003. En la actualidad prepara su primer libro de cuentos.


    that reflects and represents: that of teaching Dary Luz Torres. You think of them, are present at the time of conceiving the existential completeness of the common languages.

    Keywords: Teaching, fear, education, power, language, life.


    1. Tras los hitos, a manera de prólogo


      Un hito es un punto fijo, un punto que nos delimita, pero que también le dice al otro hasta donde puede llegar. El presente artículo pretende focalizar los “miedos más comunes en los docentes del Huila” a través de la re-construcción de una historia de vida. La historia de vida de una maestra con una diversificada experiencia con- textual y profesional, que le ha permitido vivir, trabajar y conocer de cerca diversos espacios sociales, familiares, ideológicos, formativos y laborales. Desde estos lentes se intenta desentrañar los sentidos del ser, estar y hacer docente en nuestro de- partamento del Huila. La historia de vida, elaborada a partir de la entrevista, cons- tituye la estrategia que permitió conectar el mundo social, profesional e institucional del magisterio huilense, poner en juego los diversos sentidos del trabajo docente desde el diálogo pasado-presente- futuro. Ahora que lo pensamos a la distancia, creemos que la palabra clave empleado en la entrevista aplicada por todo el equipo durante la investigación, fue “cuéntenos”; y por ello, nuestra entrevistada se dedicó a relatarnos su sentir de poeta (pues, en realidad, ella también es escritora). Indu- dablemente la entrevista superó nuestras expectativas, y por ello el artículo se centra en este encuentro.

      A simple vista no es novedoso hablar de los miedos en el ser humano; se sabe que el miedo es -en sí- la reacción de nuestro organismo ante circunstancias que inter- preta como amenazantes o peligrosas para la vida o para la integridad. El miedo se encuentra presente a lo largo de todas las culturas y tiempos en los cuales los hombres han habitado la Tierra (Korstanje,

      2010, 112). De esta manera, se acepta

      -al menos a nivel teórico- que en los edu- cadores también existan los miedos. Sin embargo, este reconocimiento no llega a otorgársele la importancia debida en la actualidad, tal vez ni siquiera por parte del mismo gremio de educadores. Pero tampoco nadie se atreve a negar la atri- bución básica del miedo como estrategia del poder sobre la esfera educativa y la muestra perfecta de que eso es así, es que siguen en las aulas maestros portadores de miedos personales, profesionales y de proyección hacia el futuro. “En general se admite, tanto por el científico que estudia el comportamiento humano como por el observador atento de la realidad, que los fenómenos afectivos y emocionales (entre los que se incluyen los miedos) son uno de los aspectos más significativos de la experiencia humana, universalmente presentes en todo individuo a lo largo de su vida”. (Martínez, 1990, 7)

      El profesor Guarín, en su seminario8, aseguraba que “para muchos pensadores de nuestro tiempo, uno de los grandes males de nuestra época es el miedo al otro, lo que genera de nuestra parte distintos confinamientos individualistas, diversos modos de expulsar, excluir al otro, amenazarlo”. De esta forma, el análisis y la interpretación de la historia de vida captada a través de la entrevista realizada a la educadora Luz Dary Torres Peña, llevó a reconocer una principal unidad de sentido en la conformación de las identidades docentes: La impronta inicial en las vidas docentes como pro- ceso complejo de articulación entre la


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  8. Véase Germán Guarín Jurado, en su módulo “Teoría de pensamiento crítico en la Educación”, Maestría en Educación Docencia, Universidad de Manizales, Colombia, 2011, pág. 19


    experiencia de su infancia, la formación en el magisterio, la experiencia escolar como maestro y maestra estatal y la vida personal. Y es –entonces- el lenguaje del poder que influye en el día a día en el es- pacio vivido como docente, el que puede convertirse en acelerador o detonante de los miedos a nivel personal, profesional y de construcción del futuro propio y de otros: sus estudiantes.

    Para recolectar las impresiones de la docente, -hemos dicho- se utilizó la en- trevista. Se entrevistaron tres docentes de Hispanoamérica y entre ellos se encuentra Luz Dary Torres Peña –garantizando la equidad de género y siendo en quien se focaliza este artículo por tratarse de nues- tro terruño-, acompañada de otras voces como la de Luis Fernando Valero Iglesias (peruano de nacimiento, nacionalizado en el país ibérico, y quien ha ejercido la docencia en Bogotá, en el Salvador y en España) y Sergio Manosalva (docente chileno), entrevistados que en ciertos momentos se vinculan a lo analizado en el encuentro con la docente huilense mencionada, para este artículo.

    La estrategia empleada como fuente básica de datos y como medio de profun- dización en el análisis durante la inves- tigación del equipo de profesores en el Departamento del Huila, fue la entrevista semiestructurada, debido a su carácter más flexible y dinámico. Este tipo de entre- vista logra proporcionar un cuadro amplio en cuanto a la información adquirida en un lapso relativamente breve en el marco de la investigación realizada. Además, el respaldo teórico se da por Jean de Ketele (1995, 25), cuando ratifica que dichos encuentros van dirigidos “hacia la com- prensión de las perspectivas que tienen los informantes respecto de sus vidas, experiencias o situaciones, tal como lo expresan con sus propias palabras”. Los datos obtenidos mediante el instrumento mencionado anteriormente, fueron exa- minados en su íntegro contenido, cuya finalidad era el estudio de las diversas expresiones del miedo manifestadas por

    la docente que ha participado –hay que decirlo- con definitiva entrega y ahínco de la entrevista.


    1. El lenguaje supone miedos, desafíos y existencialidades


      El miedo, además de ser una construc- ción social se convierte en un esquema o modo de vida personal. Cuando se habla de lenguajes del poder, pensamos que están por fuera de nosotros, que no somos poder y evidentemente somos un tipo de poder ¿Qué poder somos en relación con el lenguaje? Es una pregunta que nos in- serta en la discusión, nada mal nos viene recordar que el poder, al ser resultado de relaciones de poder, está en todas partes.

      El sujeto, para continuar diciéndolo con Foucault, está atravesado por relaciones de poder, no puede ser considerado independientemente de ellas. El sujeto docente, no está inmune a ello. El poder, para Foucault9, no sólo reprime, sino que también produce: produce efectos de verdad, produce saber, en el sentido de conocimiento, y si se está pensando en el área de la educación, con mayor razón este principio se cumple. El lenguaje faci- lita y permite este tipo de poder.

      (…) los lenguajes del poder son expresiones que se multiplican desde el Estado, lo voy a evaluar, lo voy a sancionar, lo voy a despedir, tiene que capacitarse a demás con su plata ¿no?, tiene que capacitarse, tiene que cumplir, tiene que ir, no tiene permiso, entonces esos son lenguajes generan miedo. claro son lenguajes del poder que tiene entre comillas la autoridad del momento10.


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  9. Véase Ibarra Jorge Ignacio en http://www.an- troposmoderno.com/antro-articulo.php?id_arti- culo=1218

  10. A partir de esta cita, se destacará el formato en cursiva exclusivamente para las citas textuales procedentes de las entrevistas realizadas a los docentes; mientras que el formato que no se


    El miedo por su parte, como lo imagina- mos, conduce voluntariamente al sujeto a la apacible tranquilidad de la vida pero lo obliga a renunciar a ciertas actitudes de resistencia (pasividad) (Korstanje, 2010, 112). El gremio de educadores en buena parte del mundo, lo sabe y lo ratifica. Hugo Zemelman, al referirse a los docentes, llegó a decir que “están pauperrimizados, apocopados por el miedo”11. Pero si bien es cierto, y si se revisa con detenimiento, lo que las palabras de la profesora Luz Dary develan, es la manera cómo el asun- to de proyección de la identidad docente

    -materializada en el lenguaje- supone miedos y desafíos. Eso es sobreentendido cuando afirma que

    (…) esos lenguajes me sirvieron para construir; porque los lenguajes del poder el docente los utiliza para crecer y para hacer crecer o para su propia autodestrucción si hay caso de los que no lo saben hacer. Esos lenguajes del poder son de doble vía, y eso pueden terminar permitiendo que accidenten un país o permitiendo lo contrario como lo utilizan, pero yo creo que la mayoría de los docentes, por lo que hemos vivido, han sido portadores de ese lenguaje del po- der aportándole mucho al país y a la construcción de una nueva sociedad.

    Por las palabras de la profesora Torres, queda demostrado cómo el miedo es un fenómeno desafiante, y hasta socializador. Mejora la motivación y el rendimiento, si éste no causa algún tipo de trauma o malestar social e individual. Una cantidad moderada de miedo puede aportar a la nada fácil tarea como lo es la docencia, y más que a ella en sí, al ejercicio de la profesión. Es por el miedo, se puede decir, que los docentes se agremian a una filial


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    halle en cursiva, corresponderá a las citas que corresponden a la literatura que enriqueció y respaldó la investigación, como los referentes teóricos y las voces de los docentes de la Maestría.

  11. cfr. Guarín, G. pág. 8.

    sindical con la que han logrado reivindicar derechos a la luz de la carta política del país, y es por miedo a ser violentados o desmejorados por parte del Estado, que buscan la protección sindical.

    Una tónica que ha caracterizado al gremio de los educadores desde genera- ciones atrás, radica en que los docentes tienen miedo de saber dónde, qué y por qué les duele la existencia. Frente a esta situación existencialista, se han tejido interesantes campañas de unión y con- fraternidad desde la poesía, esa poesía aludida por el pedagogo brasileño Paulo Freire en su Pedagogía de la esperanza. En esa dirección la arqueología del dolor indicada por Freire ha sido un dispositivo privilegiado para contactar a cada educa- dor poética y políticamente con el dolor en sus diversos estratos, pero también para superarlo mediante la organización de la alegría. Luz Dary lo dice de manera espontánea, al referirse a su posición sindical:

    (…) y sí! la otra cosas es que el poder de los sindicalistas y como a veces tenemos que ser duros con el gobierno para el poder, el lenguaje de las marchas, el lenguaje del dis- curso, el debate haya la confronta- ción con ellos y de los comunicados de prensa, etc. Esos son lenguajes del poder nuestro, a favor de los docentes a quienes representamos a que hayan puesto la esperanza en nosotros, eso es.

    Pero es preciso en medio de ese dolor y de esa angustia existencial que se teje la esperanza de tornar a la cotidianidad, para decirlo con el profesor Guarín:

    (…) tornar a la vida cotidiana al tomar distancia de la gran pantalla, de los grandes discursos disciplina- res y profesionales, es indispensable para una educación incluyente que nos permita percatarnos del otro en su diversidad, en sus divergencias, allende los miedos y fracturas que nos causa. (Guarín, 2011, 21)


    1. El miedo como consecuencia de la imposición ético-moral


      Toda imposición es violentadora, afec- ta de por sí la intimidad del ser. El miedo como ese motor que motiva al rendimien- to no siempre funciona en ese sentido, puede actuar en su dinámica restricora; ahora, si lo hace, es pagando un precio. Korstanje en su artículo citado anterior- mente, recuerda cómo el profesor Robin, en el trabajo de investigación titulado El Miedo: historia de una idea política, comienza su capítulo introductorio repa- sando el mito judío-cristiano de Adán y Eva: “Dios descubre que luego de comer del árbol prohibido, tanto Adán como Eva tenían miedo y se escondieron. Antes del pecado, el hombre caminaba libremente por el jardín del Edén hasta que el rigor del trabajo esclaviza sus cuerpos y sus mentes. En consecuencia, la imposición ético-moral trae consigo secuelas inde- seables, el miedo” (Korstanje, 2010, 7). Pero qué tal si volvemos a la profesión de la docencia, y aceptamos que ella -Luz Dary- viene siendo como imagen de todos y cada uno de los educadores del Huila y el trabajo docente como una actividad, donde ambas están seriamente some- tidas al reconocimiento público desde diversos actores sociales, y hallamos que ‘la imposición ético-moral’ de los estu- diantes, padres, madres, compañero/as, sociedad en general, ente gubernamen- tal, sindicato, convierten a la docencia innegablemente en una profesión con muchas caras y formas de hacerla, sen- tirla, practicarla, en una palabra; vivirla en medio del miedo;

      (…) la maestra tiene miedo a que su compañero se le meta en su vida privada, ¡sí..! A ser denigrada delante de los demás, a que se hable de su vida intima en público, -porque así se hace con ellas-, al maltrato psicológi- co, sí, sobre todo a ese maltrato labo- ral, a que los compañeros le cojan la


      cola sin permiso, a que sean bruscos, a que echen chistes de mal gusto.

      Este reino de “la opinión” a la que hace referencia la educadora, y que se invoca con tanta frecuencia en esta época, es un modo de funcionamiento en el que el poder podría ejercerse por el solo hecho de que las cosas se sabrán y las gentes serán observadas por una especie de mirada inmediata, colectiva y anónima, tal como lo expone Foucault (1980)12.

      Tiene razón el profesor Dairo Sánchez Buitrago13 cuando expresa que

      (…) dados los modelos pedagó- gicos curriculares y didácticos que la Universidad ha venido construyendo en su historia se requiere un profesor (…) con capacidad para las relacio- nes intersubjetivas con los demás actores educativos, de tal forma que estas contribuyan a los proce- sos y elaboración de los productos de la docencia, la investigación y la proyección social. En tal sentido que se puedan generar relaciones interpersonales, que con inmenso respecto por los mundos de la vida privada, puedan propiciar ambientes laborales públicos enriquecedores de la discusión profesional e interprofe- sional, disciplinar e interdisciplinario.


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  12. Véase “El ojo del poder”, Entrevista con Michel Foucault, en Bentham, Jeremías: “El Panóptico”, Ed. La Piqueta, Barcelona, 1980. Traducción de Julia Varela y Fernando Álvarez-Uría. Extraída de http://www.elortiba.org/panop.html (Recupe- rada el 20 de abril de 2012)

  13. N. de A. Dairo Sánchez es Docente de la Maestría en Educación Docencia, Universidad de Manizales. Éstas son palabras extraídas de su documento inédito “Cuerpo, psiquismo y sociedad en la educación contemporánea”. En el seminario que dirigió, se presentaban las formas de concebir el cuerpo, el psiquismo y términos generales al ser humano que participa en los procesos educativos, desde las cosmovisiones contemporáneas propias de un sistema edu- cativo tradicional, profesional, alternativo y sus hibridaciones culturales.


    Y es aquí donde adquiere mayor sen- tido la postura de Rodríguez Maturana, cuando asegura que biológicamente, lo que distinguimos son “distintas dinámi- cas corporales que especifican en cada instante lo que un organismo puede o no puede hacer en una conducta relacional. O visto aún de otra manera, las distintas emociones que distinguimos en el vivir co- tidiano, corresponden a distintos dominios de acciones relacionales”. (Rodríguez, 1997, 23)

    El profesor chileno Sergio Manosalva14, coincidía con lo plantaedo aquí -refiriéndo- se a los miedos de los docentes-, cuando enunciaba que

    siempre estamos preocupados es cómo vivir aquí en el ahora, -como decía un filósofo- hay que vivir el presente, pero siempre estamos viviendo en el futuro a través de esta


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  14. N. de A. Sergio Manosalva, actualmente se des- empeña como JEFE CARRERA EDUCACION DIFERENCIAL en Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Profesor de Educación Diferencial. Magíster en Currículo y Evaluación Educativa. Doctor © en Educación. Post-titulo en Integración Educacional, Diplomado en Adminis- tración Educacional y Diplomado en Educación Superior y Aprendizaje Meta-cognitivo Basado en Competencias. Coordinador Académico del Programa de Segunda Titulación: Pedagogía en Educación Diferencial con mención en Trastor- nos Específicos del Lenguaje Oral. Investigador y docente titular en la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (Chile). Director de tesis de pregrado y posgrado. Conferencista y expositor en Chile, Argentina, Brasil, Paraguay, México y Cuba. Sus publicaciones, en Chile y el extranje- ro, en revistas especializadas y libros, abordan los temas de identidad, diversidad, educación especial, integración educacional y teorías críti- cas del aprendizaje. Es colaborador de MOVER (Movimiento de Educadoras y Educadores Popu- lares), de las Revistas REXE (Chile) y RUEDES (Argentina). Ha trabajado para CONICYT como evaluador de becas de maestría y doctorado. Pertenece a la Sociedad de Curriculistas de Chile. Miembro del Foro Latinoamericano Paulo Freire. Asociado al Colegio de Profesores de Chile A.G. y Miembro de la Asociación Latinoa- mericana de Neuro Educación.

    emoción -que es la preocupación-, entonces en el presente mismo vi- vimos preguntándonos si tengo o tal vez no tengo la razón. Ese yo creo es el mayor miedo.


    Contrasta su impresión, sin embargo, con su confesión más adelante, en un fragmento de su entrevista, cuando hace referencia al nivel de libertad lograda por él.

    Entonces yo puedo hablar con la au- toridad laboral de tú a tú, en la universi- dad tengo opiniones distintas con el vice rector, con el rector, con los profesores y lo digo. De algunos trabajos me han echado, de otros trabajos me han querido más, de otros trabajos me han buscado pero nunca creo que haya claudicado a la visión por razón del otro en términos de yo aplastar mi propia concepción o mis concepciones.

    Sin abandonar al docente e investiga- dor chileno, profesor Manosalva, él hacía alusión a algo bien interesante, con lo que queda más que precisado nuestro típico pensamiento latino, y tal vez, nuestros miedos:

    (…) yo voy a hacer o no hacer algo porque un otro me está mirando sea la religión, sea el mito o sea la cien- cia, eso es lo que llevamos después al plano de la gendarmería o de la policía es decir el tipo que está ahí con su traje para vigilar socialmente que nosotros no transgredamos las leyes que se han impuesto. Eso hace que cada vez seamos menos autónomos y cada vez más heteró- nomos, que el otro me vigile, que el otro me controle, que el otro ponga el límites y no yo, ahora claro se crea la barrera, entonces el mito porque si no existiera la religión o la ciencia, el mito que “va a salir el lobo y te va a comer” que “si dices mentiras te va a crecer la nariz” (…)


    1. Estados de incertidumbre presentes en la

      profesión docente


      La profesión del docente, como ese acto de fe mencionado por Derrida, tam- bién sabe arroparse de miedos. Algunos autores consultados consideran que ‘an- siedad’ es una emoción cercana al ‘miedo’ y que ambas son productos de la sensa- ción de incertidumbre experimentada en la mayor parte de los casos, siendo uno de los criterios de diferenciación de ambos sentimientos la proporcionalidad en la turbación y alteración; aunque constatan en la literatura psicológica una preferencia por un término u otro en función de la “pe- ligrosidad real del estímulo”, ponderación ésta, por otro lado, bastante compleja, toda vez que la reacción personal depen- de más de la percepción subjetiva que de la amenaza objetiva (Tobal & Casado, 1999, 93).

      El miedo es, también, una experiencia paralizante, que disminuye la posibilidad de laborar con plenitud o de ser feliz como docentes. La organización sindical más grande de educadores en Colombia, que es la FECODE, conserva de generación en generación, un timbre en su análisis, consistente en que los profesores en Colombia, no terminan de enterarse de alguna directriz ministerial, cuando se encuentran frente a una nueva. Esa si- tuación de verse obligado el profesor a acatar la normatividad vigente, o de –por el contrario- sumarse a una lucha propuesta por su filial, lo deja generalmente ante una actitud de incertidumbre que paraliza su quehacer, traduciéndose esta situación en miedo. Pero para eso, se trae a este estu- dio las palabras de un experto en el tema:

      Ante una acción futura, el sujeto teme que él no podrá hacer, lograr o completar algo que se ha propuesto o algo que quiere o que tiene la inten- ción de hacer y lograrlo o, al menos, intentarlo, depende únicamente de él. ¿Es verdad que siempre que hay


      miedo, éste es causado, entre otras cosas, por un estado de incertidum- bre? Existen bastantes ejemplos que muestran que el miedo puede resul- tar tanto de creencias que implican certidumbre, como de creencias que implican incertidumbre y que, en am- bos casos, el individuo que las tiene describiría como miedo la emoción que siente. (Campos, 2005, 34)

      Y es ese preciso miedo, el que asume

      –acéptese o no- la posibilidad de que el gremio de maestros sea un ente unido. Ya lo decía el investigador Robin, cuando afirmaba que

      (…) si bien hay una política del miedo, con frecuencia la ignoramos o la mal interpretamos, complicando la interpretación de cómo y porqué se usa el miedo. Convencidos de que carecemos de principios morales o políticos que nos unan, saborea- mos la experiencia de tener miedo (…) pues sólo el miedo, pensamos, puede convertirnos de hombres y mujeres aislados en un pueblo unido (Corey, 2009, 17).

      El miedo, queda aclarado, puede tam- bién surgir de manera impredecible en la exposición ante situaciones nuevas. La novedad, los cambios bruscos en la profe- sión docente pueden provocar miedo. Y en verdad lo logran. El miedo en los docentes del Huila, también lo es, una experiencia no estudiada con seriedad, adversa en todo el sentido de la palabra, y amparada, si se vale el término, en los lenguajes del poder; por lo menos, así nos lo trasmite la docente entrevistada:

      (…) los lenguajes del poder vienen desde arriba y hasta perdónenme con todo respeto desde un ministro, desde el lenguaje del presidente de la república, el de un ministro de edu- cación, un secretario de educación hasta llegar al coordinador que es el jefe inmediato de un docente ¿sí? Entonces crecidos en una en una… sociedad violenta como la nuestra


      donde fuimos internalizando desde niños muchos miedos llegamos a una profesión donde se le… donde el docente es el responsable de tan- tas cosas en este país ¿sí? Donde a él se le entrega prácticamente la responsabilidad social de un país.


    2. “Lo que se hace por imposición, nunca se hace bien”


      A esta visión del manejo del poder en el medio educativo, se le suma la postura consistente en que cada grupo humano cuenta con diferentes formas de acoger el poder, fruto de las relaciones que lo distinguen y le dan identidad. Aun cuando este sentimiento también es manipulado por grupos exclusivos, su función es la “intimidación” interna. Al respecto, Robin explica que,

      mientras el primer tipo de miedo implica el temor de una colectividad a riesgos remotos o de algún objeto

      –como un enemigo extranjero- ajeno a la comunidad, el segundo es más íntimo y menos ficticio, se deriva de conflictos verticales y divisiones endé- micas de una sociedad, como la des- igualdad, ya sea en cuanto a riqueza, estatus o poder. Este segundo tipo de miedo surge de esta desigualdad, tan útil para quienes se benefician de ella y tan perjudicial para sus víctimas, y ayuda a perpetuarlo (Corey, 2009, 45).

      En tal sentido, el autor del aprestigiado libro El hombre es un lobo para el hombre, llegó a afirmar que “El mundo se transfor- ma en ojos y cadenas; unos vigilan, otras atan. Es, al mismo tiempo, miedo mental, en cuanto nace de la previsión del futuro; miedo psíquico, por cuanto tememos incu- rrir en la ira de quien posee el poder, y mie- do moral, porque hace que nos temamos a nosotros mismos, por la conciencia de que tenemos miedo; el odio, el mal, etc., son consecuencia del miedo al daño que

      podemos sufrir de otro” (Hobbes, s.f.). Al realizar un acercamiento con las percep- ciones de Robin y de Hobbes, se reconoce que la profesora Luz Dary expone esa realidad cuando nos manifiesta que:

      (…) lo que se hace por imposición nunca se hace bien; y aunque parez- ca bien no está dando los mismos resultados en el estudiante porque un maestro presionado y con esos lenguajes del poder, asustado va a asustar a los niños, o sea eso lo que es, es una práctica fea que se repite de jefe a jefe hasta que lle- gue al niño y entonces si queremos niños menos asustados, debemos traer docentes menos asustados;

      ¿sí? Bueno cuando yo llegué acá (a Neiva), empecé a mirar pues que en los colegios de la parte urbana se controla más la clase, se controla más la planificación de la clase, se centran mucho en cosas que para mí son superficiales(…)

      Es evidente que lo expuesto por la do- cente Luz Dary Torres, amerita una futura investigación, no sólo acerca de su aseve- ración con respecto a que si se quiere niños menos asustados, sus docentes también deben ser menos asustados, sino también al hecho de que en el casco urbano la pre- sión frente a la manera como se controla el servicio educativo (entiéndase éste en lo referido a los documentos legales de plani- ficación de la clase y del currículo propios del maestro y su quehacer), se le suele dar más importancia que al mismo proceso de aprendizaje; cosa contraria sucede –según nuestra entrevistada- en el sector rural, donde posiblemente el docente siente más libertad de cátedra.


    3. El miedo es contagioso


      El contagio como aquello que nos llega del afuera, que nos invade casi de mane- ra automática. De hecho, Krishnamurti ha tratado el tema de los miedos en los docentes y su rol frente al desempeño en


      sí con sus educandos, encontramos que

      este pensador afirma que

      (…) pero ésa es la dificultad; encontrar maestros que no sean víctimas de alguna clase de miedo. El temor restringe el pensamiento y limita la iniciativa; y un maestro lleno de miedo no puede de ninguna manera enseñar la profunda signifi- cación de estar libre de él. Como la bondad, el temor es contagioso. Si el educador mismo siente temor oculto, se lo comunicará a sus alumnos, aún cuando la contaminación no sea visible de inmediato (2007).

      Luz Dary Torres de manera específica corrobora esta postura, cuando hace rela- ción al hecho de que “(…) por eso nosotros acabamos de reconocerle al secretario (de educación) nuevo de Neiva que él sí buscó mejorar los ambientes para los docentes porque él dice y tiene en claro que si un maestro no está bien, la educación va a estar mal”.

      Pasando al plano de la corresponden- cia entre poder y miedo existente entre colegas, Foucault (1980) al recordar a Rousseau, asegura que éste proponía que cada vigilante sea un camarada; y efecti- vamente en su obra El Emilio, se descubre que el preceptor de Emilio es un vigilante, y se muestra cómo es necesario que sea también un camarada. Sin embargo, en el gremio de los educadores del Huila y tal vez de toda Colombia, se destaca precisamente lo contrario a lo planteado por Rousseau: aquí cada camarada se convierte en un vigilante.

      De pronto las relaciones del poder mínimas que yo viví, la viví con algunos compañeros docentes porque los lenguajes del poder son también de algunos docentes con otros docentes de manera ho- rizontal; algunos docentes por su experiencia de muchos años o de un título piensan que tienen autoridad sobre su compañero que empieza porque es principiante o por la poca

      experiencia o porque no tiene el tí- tulo que yo ya tengo, por mis años, etc. Entonces a veces se impone ese lenguaje del poder (…) desde el miedo al mismo compañero, (…) cuando yo llegué a Neiva empe- zaron las políticas eh, generadas desde gobierno donde al maestro se le empezó a controlar y al maestro se le empezó a quitar la autonomía, la libertad de cátedra.

      Lo anterior, se le suma a lo que confirma Concha Fernández Martorell en una entre- vista aparecida en la revista Público el 10 de noviembre de 2009: “El profesor tiene miedo, miedo a enfrentarse a la verdadera realidad del alumno, a la inseguridad que le provoca todo el sistema, a su propia precariedad, y oculta su miedo haciéndose temer15. ¡Vaya situación! No en vano el profesor Dairo Sánchez afirma en uno de los documentos dispuestos durante sus seminarios, que:

      El miedo a lo que se es, como sistema psíquico, se pone fuera y se observa como una externalidad, que al fin y al cabo es sólo el mismo sistema, con formas ilusivas cada vez más sofisticadas, para inventar un entorno enemistoso, lo suficien- temente creíble para mantener la cohesión de centro. Si desapareciera el interés exagerado en el entorno, el sistema se observaría a sí mismo, con lo cual se produciría el cambio y nuevas formas críticas de descen- tramiento; lo que conllevaría al des- consuelo inevitable y desolador, si el sistema se auto-observa desde una mirada antropocentrista y nostálgica. (Sánchez, 2011)


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  15. N. de A. Concha Fernández Martorell es profe- sora de filosofía. Durante años, fue Directora del IES Mediterránea del Masnou. Ahora imparte clases en el IES Menéndez y Pelayo (Barcelona). Es autora de varios ensayos sobre filosofía con- temporánea. En 2008 publicó El aula desierta; La experiencia educativa en el contexto de la economía global (ed. Montesinos)


    Nuestra docente focalizada, -volvamos a ella- decía en su entrevista,

    porque lo que está de fondo es la relación del docente y el niño en el aula de clase; realmente la educa- ción para mí se centran en esos dos sujetos y es en el niño y docente en el aula de clase y ahí que se explaye y se salga hacia afuera y lo de afuera entre eso para mí ya es secundario, pero lo más importante el proceso que se da íntimo entre el docente la relación docente y alumno depende de ahí, un docente asustado solo puede multiplicar eso, entonces yo pienso que se le empezó a quitar libertad a los docente, se empezaron a llenar de miedo, de sanciones, de amenazas, de peligros, el docente empezó a ver en la ley, muy al con- trario de ver una ley que les facilitara la ley de general de educación algún instrumento que le permitieran hacer, encontró fue un instrumento que le empezó a prohibir, a amenazar, a asustar y vieron las evaluaciones de desempeño que empezaron a atemorizar a los docentes y la gente trabaja así, bajo el miedo y el lengua- je del poder que ha llegado desde el gobierno es ese.


    1. El peligro y la amenaza


      Existen distanciaciones y acercamien- tos en las palabras, la polisemia, la sino- nimia las enriquece, las pone en contacto por otros senderos. El peligro, la amenaza, lo que nos pone en riesgo en la relación docente-estudiante lo rescata Luz Dary al decir:

      Porque lo que está de fondo es la relación del docente y el niño en el aula de clase; realmente la educa- ción para mí se centran en esos dos sujetos y es en el niño y docente en el aula de clase y ahí que se explaye y se salga hacia afuera y lo de afuera entre eso para mí ya es secundario,

      pero lo más importante es el proceso que se da íntimo entre el docente, la relación docente y alumno depende de ahí, un docente asustado solo puede multiplicar eso, entonces yo pienso que se le empezó a quitar libertad a los docente, se empezaron a llenar de miedo, de sanciones, de amenazas, de peligros, el docente empezó a ver en la ley, muy al contra- rio de ver una ley que les facilitara la Ley de General de Educación algún instrumento que le permitieran hacer, encontró fue un instrumento que le empezó a prohibir, a amenazar, a asustar y vieron las evaluaciones de desempeño que empezaron a atemorizar a los docentes y la gente trabaja así, bajo el miedo y el lengua- je de poder que ha llegado desde el gobierno es ese.

      Se hace vital reconocer que entre las reacciones del miedo que se vivencia entre los educadores del Huila, se encuen- tran también las sensaciones subjetivas de peligro y amenaza, bloqueos del pen- samiento, pérdida de confianza, sensación de impotencia, entre otros; esto, suele darse más en ciertas localidades que en otras; más en el sector rural que en el urbano; y ya en la ciudad, más en los sectores vulnerables y en las periferias, que en sectores con mayor presencia de seguridad. “Nos hemos convertido en su- misos codependientes de la inseguridad, el miedo y la opresión, corremos hasta de nuestra propia sombra. Vivimos en una gran película de horror” (Lozano, 2008).

      La entrevistada decía que

      (…) los maestros viven, en Neiva viven llenos de miedo de la delin- cuencia común porque ellos se han puesto en el objetivo en la delincuen- cia en Neiva, de que los roben por ir a los barrios de pronto periféricos o vulnerables de la ciudad, entonces los maestros están llenos de miedo de que los atraquen, de que los… a una maestra (…) hace poquito la intentaron violar, la robaron y la


      golpearon la delincuencia común en- tonces tienen miedo a que los roben, les hagan… a varios los han robado en los cajeros, ¡sí! los docentes son muy perseguidos… Humm… los maestros tienen miedo a los padres de familia porque al padre de familia de hoy se le ha formado no para ser el aliado del docente.

      De cara a este tema, uno de los teóricos que más han profundizado frente al tópico de la delincuencia y del círculo que ésta produce, y que es imposible dejar de lado por su experiencia con respecto al tema del poder, es precisamente Foucault. En una conferencia que aún cobra vigencia, llegó a decir que “desde 1830 en todos los países del mundo se desarrollaron cam- pañas sobre el tema del crecimiento de la delincuencia, hecho que nunca ha sido probado, pero esta supuesta presencia, esta amenaza, ese crecimiento de la de- lincuencia es un factor de aceptación de los controles”16.

      Para ratificarlo con Ramírez (2008), el sistema, el gobierno, o quien posee el poder, ha creado todo un modelo de mie- do que nos mantiene en un estado incons- ciente, incapacitados para poder reaccio- nar (incluimos a los docentes) y pensar; nos crea un conflicto de esquizofrenia por el doble mensaje de falta de seguridad.

      También Hobbes (1998) enfatizaba que existen en el hombre dos tipos de pasio- nes. La primera se refiere a la búsqueda y el apetito de poseer un objeto específico mientras la segunda tendencia es conser- vadora y se explica por la aversión a ser despojado de los bienes adquiridos.

      Parafraseando a Valles Arángida, po- demos concluir que el miedo se convierte en un problema psicológico cuando las reacciones del individuo interfieren en su vida diaria, imposibilitándole vivir feliz y adaptado a la familia, amigos o trabajo


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  16. cfr. Foucault, M. Conferencia pronunciada en 1976 en Brasil. Publicada en la revista Barbarie, San Salvador de Bahía, Brasil.

    (1991). La dirigente sindical sí que ha sido testigo de ello:

    (…) podré hablar de lo que yo he visto en los docentes que vienen aquí llorando, que vienen aquí asustados, que vienen aquí buscando una pro- tección porque ellos llegan aquí a un sindicato es por las políticas que se han instaurado en el país a nivel de la educación, ha permitido que los jefes adopten una postura de excesivo po- der frente a sus docentes mirándolos no ya en la calidad de un trabajador a que se les facilitan procesos si no como un súbdito que debe obedecer órdenes.

    Frente a lo anterior, el miedo como represión es mucho más común de lo que nos gustaría creer; en el gremio de los educadores se advierte hoy más que ayer, cierta intimidación laboral,

    (…) al hacer una mirada a los últimos 10 años …antes no era eso, cuando yo trabajé, si yo les digo y soy sincera, yo fui libre como docente, digamos yo no tuve miedo porque en mi… ese tiempo eran las direcciones de núcleo, mi directora de núcleo fue Graciela Peñasco y era una mujer muy facilitadora, muy comprometida con colaborar, yo di- gamos que fui maestra en la libertad yo tuve el honor de decir yo soy yo… tengo libertad de cátedra, yo enseñé a niños lo que yo quise, no había tantos estándares, no había (…) yo no tuve esos miedos porque no tuve ese control encima (…).

    Pero no deja de ser interesante lo que apunta también la docente en cuestión, cuando asegura que

    (…) la sociedad perdió el respeto por los docentes en los últimos años a través de esas mismas medidas tomadas desde el gobierno que solo tiene en cuenta al niño y al padre de familia pero perdió por completo la visión de la dignidad del docente, entonces se centraron en qué, en la


    denuncia y en que el niño merece y en que el padre merece, ¡pero el do- cente como que no mereciera nada! y entonces eso ha posibilitado que la sociedad haya perdido un respeto y digamos que también la comunidad educativa vive también temerosa ante los padres de familia (…)

    La líder sindical, con cinco años hacien- do parte del Comité Ejecutivo de la ADIH

    –Asociación de Institutores Huilenses-, con toda la autoridad del caso, asegura que en el Huila los maestros “tienen miedo al gobierno, tienen miedo a los rectores, tienen miedo a los coordinadores, le tienen miedo a la orientadora escolar, el orientador tiene miedo a los docentes, ese es un miedo que crece todos los días en los colegios”.


    1. La familia del docente y la comunidad educativa:

    ¿hacedores de miedos?


    La familia como patrón cultural, como medio donde nos desarrollamos es po- tenciadora y depontenciadora, no sólo de los éxitos, también de los miedos. El miedo está ligado prácticamente a todas las actividades que en su cotidianeidad desempeña; en otras palabras, está tam- bién presente en las relaciones familiares:

    (…) el maestro tiene miedo a que se le acabe su hogar, a que sus hijos se pierdan, porque él por estar pendiente de la escuela está aban- donando a sus naturaleza informán- dose por este sistema patriarcal, se vaya con la que sí le dedica tiempo, porque ella no tiene tiempo (…)

    Y no se queda nuestra entrevistada, con la diferencia de género que subyace en la profesión, pues la condición de mujer, do- cente, madre y esposa, tiene su posición de desventaja frente al hombre puesto que “ella fuera del tiempo que le dedica a la escuela tiene que llegar a la casa a califi- car y tiene que estar planeando la clase y

    qué horas le dedica a su hijo y a qué horas le dedica tiempo a su marido, por eso hay muchas docentes que están solas”.

    Pero desde luego que todo lo analizado hasta aquí, puede demostrar que donde suele el miedo del profesor huilense tam- bién estar involucrado, es en su quehacer docente, pero en ese preciso contacto con la comunidad. Veámoslo desde el lente de la entrevistada:

    (…) las comunidades muy, muy cerca de … hoy estuvo… en un caso de un docente de una comunidad, un excelente docente, que la comunidad se unió para difamarlo e injuriarlo y decir que él estaba persiguiendo a los niños y que por, por las comuni- dades se vuelven peligrosas a veces y los docentes también tiene miedo de la calumnia, de la injuria, así como hay también docentes que, que de verdad dan papaya y que -pero no son la mayoría- y entonces hay otros que tienen miedo a que las comuni- dades los injurien y los calumnien por una alguna cualquiera actitud que tenga hoy un docente no, ya se centraron fue en perseguir a los do- centes y no en observar a los niños y cómo corregir sus comportamientos que todavía se pueden corregir.

    En otro momento de la entrevista, lo precisó aún mejor lo relacionado en este análisis:

    (…) entonces los maestros tienen miedo a la delincuencia común, tiene miedo a las comunidades que los agreden continuamente, que no les valoran su trabajo, o le tienen miedo a la ingratitud de la sociedad, tiene miedo a los estudiantes porque los estudiantes son e muy agresivos y los estudiantes hoy no tienen nin- guna norma de respeto para nadie entonces tienen miedo a eso, tienen miedo a que los niños no aprendan, tienen miedo a no dar resultados, tienen miedo a no cumplir los es- tándares de calidad en medio de la sociedad que no quiere nada.


    El miedo existe mientras hay acumu- lación de lo conocido, lo cual engendra temor de perder; recordemos la dicho por Hobbes17. El miedo a lo desconocido es por tanto el temor de perder las cosas conocidas que he acumulado. También se puede traer a memoria que la acumu- lación invariablemente significa temor, el cual a su vez significa dolor; y en el momento en que digo “no debo perder”, hay miedo (Krishnamurti, 1998)18. No obs- tante, el miedo en los docentes no posee una peculiaridad insensata sino todo lo contrario: El miedo puede verse como resultado de las expectaciones, deseos y estrategias de los sujetos, donde es él

    –precisamente el miedo- teje la red de la motivación a ejercer la profesión docente. Montesquieu y Hobbes aseguran que los individuos desean concretar ciertos fines en su vida, mas lo hacen no por voluntad sino por miedo a fracasar y por enfrentar los sacrificios que ese beneficio promete (Korstanje, 2010, 112). Luz Dary Torres lo reconocía cuando al iniciar la entrevista, sus palabras eran éstas:

    (El docente) tiene que dar un rendimien- to en muchas esferas y no importa cómo, él termina pues en eso, llenándose de miedos (…) para hacer realmente lo que le nace, para ser el mejor maestro para cumplir todos los sueños pedagógicos o humanos que tengan con la gente que se le ha sido asignada para trabajar.

    Se puede afirmar que un docente como lo es Luz Dary Torres, confirma lo plantea- do por Foucault, cuando asegura que el miedo “no sólo reprime, sino que también produce”19. Luz Dary ha sido impulsada


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  17. cfr. En su libro Leviatán o la materia, forma y poder de una República Eclesiástica y Civil. 1998. México: FCE.

  18. Véase Krishnamurti (1998). Krishnamurtiy la educación. en http://www.upasika.com/docs/ krishnamurti/Krishnamurti%20-%20K%20y%20 la%20educacion.pdf. (Recuperado 01-05-2012)

  19. cfr. Ibarra Jorge Ignacio en http://www.antro- posmoderno.com/antro-articulo.php?id_articu- lo=1218

    por los mismos miedos; o si no, reconoz- cámoslo cuando dice:

    siempre me he cambiado de ins- tituciones educativas porque pienso que el docente debe circular y co- nocer diferentes realidades, así que esa fue mi experiencia; mm he tenido experiencias maravillosas, gané el premio departamental de pedagogía en el Huila hace algunos años, es- tuve nominada al premio Compartir, eso quiere decir que amo mi trabajo, que amo mi labor pedagógica.


    9. El conflicto armado: un

    miedo más de los educadores


    Pero sin salirnos de la línea de lo que se viene exponiendo, y citando a un es- tudioso sobre el tema de los Maestros en zonas de conflicto, viene un valioso aporte cuando afirma que “de todas formas, el miedo está inserto en las relaciones que se establecen ante la presencia de los actores armados” (Lizarralde, 2011, 13). Sólo que está tan naturalizado en nuestras vidas como colombianos, que solemos no advertir su presencia. Además Paulo Freire llegó a afirmar que “quienes ins- tauran el terror no son los débiles, no son aquellos que a él se encuentran sometidos sino los violentos, quienes, con su poder, crean la situación concreta en la que se generan los ‘abandonados de la vida’, los desharrapados del mundo”20.

    Los maestros han sido un grupo fre- cuentemente atacado por los actores del conflicto interno. En especial, aquellos que forman parte de los sindicatos. (…) entre el 2009 y el 2010, de acuerdo con el Observatorio de Derechos Humanos, el número de homicidios de maestros no sindicalizados casi se triplicó al pasar de 4 a 11. En el caso de los sindicaliza- dos, la cantidad subió de 15 a 21 casos.


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  20. Extraído de http://www.frasesypensamientos. com.ar/frases-de-terror.html. Consultado el 24 de abril de 2012.


    (…) Desafortunadamente, es muy difícil construir reportes exactos de amenazas y extorsiones. (editorial El Tiempo, 2012).

    La Comisión Colombiana de Juristas (2004) llegó a estimar que desde 1991 al año 2003, más de mil profesores y profesoras habían abandonado su pro- fesión permanentemente por miedo a la violencia. El mismo estudio reporta cómo entre 1991 y 2006, 806 educadoras y educadores fueron asesinados, 2015 re- cibieron amenazas de muerte, 21 fueron torturados, 59 fueron “desaparecidos”, 1008 fueron forzados a abandonar sus hogares y puestos de trabajo por miedo a la violencia y 161 fueron detenidos arbitra- riamente (Novelli, 2009). La profesora Luz Dary Torres, aunque no ha sido tocada por este flagelo, reconoce la naturaleza de su país, y el papel del miedo cuando nos con- fiesa: “nosotros tenemos que partir desde que hemos vivido en un país, pues violento por naturaleza. …Desde que nacimos, entonces somos llenos de miedo desde niños. (…) el miedo es algo innato al ser humano sobre todo acá en Colombia. Yo nací en un pueblo corredor de la guerrilla en Santa Ana (Huila)21 y obviamente crecí entre el miedo”.

    “(…) como docente ayudé a los niños a que no se llenaran de miedos, a que fueran unos niños fuertes, distintos, que se expresaran, a pesar de lo que se viniera, ha sido de pronto por eso mi liderazgo sindical (…)”. Con estas palabras de la en- trevistada, queda manifiesta la postura, el ideal de un educador, consistente en que el miedo no debe ser comprendido como prerrequisito para emplear lenguajes del poder en el aula de clase, sino como un obstáculo hacia su rol verdadero, como una barrera hacia la libertad de expresión, de saber y de pensamiento. La docente acudió a una expresión muy diciente du- rante la entrevista: “digamos que la fuerza es una forma de expresar el temor”.


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  21. N. de A. Corregimiento perteneciente a un pequeño municipio llamado Colombia, en el departamento del Huila.

    Y es allí donde cabe citar a Zemelman (1998:140), cuando señala:

    Surge la tarea de recuperar el silencio como momento prediscursivo. O como la reflexión en sí misma, sin mediar la co- municación, y, por lo mismo, constitutiva en tanto raíz del en sí mismo del sujeto en su esfuerzo por erguirse ante el mundo. El silencio, ese momento de asomo al mundo que perturba lo que se sabe del mismo, pero que contiene la subjetividad profunda.


    1. El miedo ha crecido en el magisterio


      Hay lugares propicios para ciertas costumbres humanos, existen lugares que se adecuan para determinados com- portamientos. Ahora bien, dentro de las organizaciones privadas que han sido responsables de prestar servicios de salud y administrar riesgos profesionales a los docentes oficiales del país, se encuentra la Fundación Médico Preventiva, en el Departamento de Antioquia, Colombia. La FMP reporta que para el primer trimestre del año 2004 que entre las enfermedades más prevalentes en su población objetivo se encontraban las enfermedades men- tales, grupo que incluyó diagnósticos de depresión leve y diversos trastornos de adaptación, mixtos de ansiedad con depresión, pánico, personalidad emocio- nalmente inestable, ansiedad y reacción al estrés agudo. El estudio continuaba argumentando que todos estos grupos de enfermedades se caracterizan porque en su historia natural aparecen, en mayor o menor grado, factores ambientales, organizacionales y/o personales predis- ponentes, desencadenantes o agudizan- tes de tal morbilidad. (Restrepo-Ayala & Colorado-Vargas, 2005).

      Así mismo el Departamento del Huila no ha sido ajeno a este panorama; y aunque no se logró concretar para este estudio la versión de la entidad que opera hoy en el Huila, la dirigente sindical del magisterio huilense -sin embargo-, nos corroboraba


      que es impresionante el número creciente de docentes en el Huila, que padecen enfermedades mentales: “Esa es una de evidencia que ustedes pueden tener en cuenta, muchos docentes en este mo- mento han sido pensionados, ahora más que nunca sobre todo en los últimos años, por invalidez porque he han terminado con enfermedades psiquiátricas”. Continúa diciendo “ahora que llegué al sindicato sí encuentro muchos maestros llenos de miedo, el miedo ha crecido en el magis- terio demasiado, demasiado”.

      Un estudio un poco más reciente, re- conoce a nivel nacional que: “(…) temas de salud mental es una de las mayores causas del absentismo laboral de los pro- fesores, y la principal si se tiene en cuenta su duración” (Martínez C. A., 2009). Martí- nez continúa afirmando que “El estrés, la ansiedad y la depresión ocupan los prime- ros puestos en la lista enfermedades que causan baja laboral entre los docentes”. Nuestra entrevistada llegó a vislumbrar la relación inminente entre los factores a los que hacía alusión el concepto médico (factores organizacionales predisponen- tes) cuando nos manifestó en una parte de su conversación:

      (…) uno ya trae unos miedos

      ¿no?, el miedo que usted trae como ser humano y que se le agudiza y crece a medida que va entrando pues a… a -digamos que- a una profesión donde realmente los len- guajes del poder son terribles contra los docentes y prueba de ello es que ustedes pueden investigar cuántos docentes en este momento han sido pensionados por invalidez a causa de enfermedades mentales.

      La docente entrevistada y traída a este estudio como una muestra fehaciente de lo que significan los miedos en los do- centes del Huila, no escatimó esfuerzos para hacer un parangón entre la profesión del educador en un país como el nuestro

      En los países desarrollados del mundo a los maestros no se le asus- ta, al maestro no se le amenaza, al maestro se le facilita, se le estimula, se le ayuda, se le colabora, se le for- ma, se le capacita, todo eso pasa en los países desarrollados del mundo, porque aquí nosotros asistimos a un congreso internacional donde estaba Finlandia, Argentina, Cuba y nosotros le preguntamos a ellos como era el tratamiento desde la autoridad y desde el estado para ellos y a ellos les dan vivienda, les pagan salarios dignos para que trabajen jornadas mañana y tarde, a ellos les pagan salarios que acá más o menos oscilarían entre los seis millones ¿sí? Entonces un maes- tro no tiene que estar buscando (…)


    2. Palabras y versos a manera de epílogo


    Lo planteado hasta el momento, grosso modo, dibuja un rostro del docente huilense que pocos ven, que pocos de- sean ver, que muchos niegan; puede lle- gar a ser sumamente valioso otro estudio que realice un inventario de aquello que no se dice del oficio docente en el depar- tamento del Huila, o en el país; inventario en el que aparezca –muy seguramente- el tema del miedo (Perrenoud, 1999). Estos temas son ignorados –nos atrevemos a decirlo- durante la formación de pregrado y en las mismas Normales.

    El investigador y docente Miguel Alberto González, en el módulo del seminario Horizontes Humanos, argumentaba que: “En estos contextos latinoamericanos, casi disecados, de premonición aciaga y de una sociedad gobernada por el miedo a todo, (…) toca buscarle fisuras, para evitar el sometimiento a los discursos del poder (…)”22

    donde el miedo es una constante, y lo que

    representa ser educador en otros países:

  22. cfr. Como docente de la Maestría Educación Do- cencia, Universidad de Manizales; extraído del


    Desgraciadamente, son menos cada día las razones para ser optimistas frente al manejo del miedo y de sus posibles causas, en los educadores. Esto no im- pide reflexionar sobre los sueños de los profesores por una escuela ideal, pero no debe ser motivo para que caigamos en la ingenuidad de creer que los sueños por sí solos pueden transformar las relaciones de poder. Con todo, la responsabilidad del docente no puede ser menor a ello; ya lo indica el profesor e investigador González:

    En estos contextos latinoamerica- nos, casi disecados, de premonición aciaga y de una sociedad gobernada por el medio a todo, miedo a la gente, al terrorismo, al futuro, a lo desco- nocido, al desempleo y al advenir ecológico, toca buscarle fisuras, para evitar el sometimiento a los discursos del poder, en ese proceso de debilitar la hegemonía frente a sus carencias y potencias, supuestas unas, reales otras. (González, 2011, 21)23

    Ni más ni menos, de nuestras caren- cias y de nuestras potencias nos perca- tamos, a veces, con bastante tardanza. Pues la esperanza, esa fiel compañera, también sostiene al docente en sus ansias de libertad; sostiene al educador huilense, al educador con vocación; así se deja ver a lo largo de la entrevista con la profesora Luz Dary;

    El maestro cuando hace lo que quiere, que si un maestro es formado para ser docente tiene vocación y la vocación de él es enseñar y propiciar que el niño progrese, es bueno que el

    docente no tenga tanto control sobre él, porque él es libre y porque ama lo que hace, lo hace con más libertad y ama, hace y construye creyendo en él mismo y creyendo en lo que está enseñando de resto hace cosas solamente por imposición.

    Y es que en medio de todos sus miedos, el docente busca de una y mil maneras, contrarrestarlo, volverlo pasajero, menos ruin y si no es mucho pedir, más bello; la literatura y el arte están a su servicio, la pasión por los niños, el compromiso con las nuevas generaciones y el ansia de libertad no es tan solo una quimera; la espontaneidad de la docente entrevista- da trae a memoria a Pablo Neruda con su poema “El miedo”24. Y en otro poema similar en verso “Sin embargo en mis ojos una pregunta existe”, aparece la pequeña luz en el horizonte educativo: el docente anhela la libertad, no quiere vivir más asustado de lo que ocurre y de lo que ocurrirá; de lo que pasa, y de lo que no pasa, también.


    Tengo miedo de todo el mundo, del agua fría, de la muerte. Soy como todos los mortales,

    inaplazable.


    Por eso en estos cortos días no voy a tomarlos en cuenta,

    voy a abrirme y voy a encerrarme

    con mi más pérfido enemigo,


    Pablo Neruda (fragmento)


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    Módulo de su Seminario Horizontes Humanos. Colombia, 2011, pág. 21

  23. N. de A. La cursiva es nuestra.

    Corey, Robin. (2009). El Miedo: historia de una idea política. México: Fondo de Cultura Económica.


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  24. Extraído desde http://www.poemasde.net/ el-miedo-pablo-neruda/. Consultado el 24 de abril de 2012.


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