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Hacia la autonomía escolar1


Claudia Milena henao Pérez2


Resumen


Consideración3


El presente ensayo pretende reconocer el pensamiento de Intelectuales y maestros que en el país y en Latinoamérica le están apostando a evolu- ciones sociales potenciadoras reales; en este sentido se propone analizar el compromiso de estos frente a la autonomía escolar, generando posibles pistas, para posibilitar dicho aprendizaje en los estudiantes, tanto en el ám- bito escolar como en el social, debido que es preocupante observar cómo muchos de los estos se adhieren fácilmente a las actividades o condiciones que se plantean o en ocasiones imponen en el aula de clase; donde pocas veces cuestionan o preguntan el porqué de las cosas; donde en vez de tener capacidad de decisión para hacer alguna actividad, reina el depender de la instrucción o de los otros para hacerlo; además de la falta o el bajo nivel de participación en cuanto al propio proceso de aprendizaje por baja formación en la misma, por desinterés, o por facilismo al encontrar en el otro, o en los medios tecnológicos las respuestas, evitado el pensar; así mismo es importante considerar que esta actitud en formación no sólo se queda en la etapa escolar, sino que se verá reflejada en etapas posteriores, a nivel laboral, familiar, social y personal. Es importante analizar las pistas generadas por los intelectuales y maestros como en este caso el ejemplo por parte del maestro, la construcción de comunidades académicas, la participación en los gobiernos escolares, los estudiantes valorados como sujetos de derecho, la autonomía femenina y la rebeldía entre otras; apos- tando a un cambio educativo, social y cultural.

Palabras claves: Autonomía, educación, maestro, intelectual, participación, comunidad académica, rebeldía, ejemplo, sujeto de derecho.


Towards the school autonomy Abstract

The present test tries to recognize the thought of Intellectual and teachers

in the country and Latin America royal to potency are betting him on social evolutions; in this respect it proposes to analyze the commitment of these opposite to the school autonomy, generating possible tracks, to generate the above mentioned learning in the students, both in the school and in the social one, due to the fact that it is worrying to observe how many of the students stick fast easily to the activities or conditions that appear or in oc-


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  1. Recibido: 02 de mayo del 2012. Aceptado: 29 de mayo del 2012.

  2. Claudia Milena Henao Pérez. Docente de básica primaria en la Institución educativa Gonzalo Mejía Echeverry de Pereira. Magister en Educación Docencia de la Universidad de Manizales, Colombia. Correo electrónico: claudiamilenah@gmail.com.

  3. Texto venido de la investigación “Maestros e intelectuales en la educación colombiana”, liderada por Ana Gloria Ríos Patiño y Germán Guarín Jurado en la Universidad de Manizales, Colombia.

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casions they impose in the classroom of class; where rarely they question or ask for why of the things; where instead of having capacity of decision to do some activity, he reigns to depend on the instruction or on the others to do it; besides the lack or the low level of participation as for the own learning process for low formation in the same one, for disinterest, or for to easily on having found in other one, or in the technological means the answers, avoided to think; likewise it is important to think that this attitude in formation not only remains in the school stage, but one will see reflected in stages later to labor, familiar social and personal level. It is important to analyze the tracks generated for intellectual and teachers as in this case the example on the part of the teacher, the construction of academic communities, the participation of school governments, the students like subjects of right, the feminine autonomy and the rebelliousness between others; betting on an educational, social and cultural change.

Key words: Autonomy, education, main, intellectual, participation, academic community, rebelliousness, example, subject of right.


La autonomía


El pensar o hablar de la autonomía es algo inherente al ser humano, donde se parte de un concepto o actitud individual, sin embargo no se puede olvidar al otro, por la influencia que puede tener en sí o por lo influido que puede verse a causa de las decisiones que tome, de acuerdo a la sociedad, al tipo de creencias o cos- tumbres religiosas, morales, sociales o políticas y el tipo de educación recibida; es por esto necesario tener en cuenta como son influidos y cómo influye, además como desde niños se van estableciendo conductas y patrones presentes a lo largo de la vida, así mismo otras se resignifican y cambian radicalmente, lo importante es establecer que se puede dar el cambio, que los humanos son seres que pueden evolucionar, buscando el mayor beneficio en todos los aspectos, económico, laboral, familiar, social, entre otros; por lo tanto la autonomía es un aspecto deseado por muchos seres humanos, sin embargo

¿Cómo se puede vivenciar o educar la autonomía para que pueda llevarse a cabo en la vida cotidiana?

Ahora bien, la autonomía siempre está allí, aunque en situaciones no se vislum- bre o esté sumida a la heteronomía que al parecer es más común o es un escudo


protector de posibles límites impuestos o autoimpuestos, y es precisamente esa auto imposición mediada por el otro, limita de forma indirecta el desarrollo de las mismas, es preocupante observar, en este caso, en el sistema educativo cómo muchos de los estudiantes se adhieren fácilmente a las actividades o condiciones que se plantean o en ocasiones imponen en el aula de clase; donde pocas veces cuestionan o preguntan el porqué de las cosas; donde en vez de tener capacidad de decisión para hacer alguna actividad, reina el depender de la instrucción o de los demás para hacerlo; lamentablemente se sigue encontrando en todos los ámbitos y espacios sociales la poca participación en las decisiones que les competen directa- mente; aunque es cierto que así mismo en otras es imposible siquiera emitir algún cuestionamiento. Además de la falta o el bajo nivel de participación en cuanto al propio proceso de aprendizaje, por baja formación en la misma, por desinterés, o por el facilismo al encontrar en el otro las respuestas que no quiere o no le interesa resolver, también los medios actuales de comunicación les evita pensar y solo con un clic obtienen la respuesta, así mismo hay que considerar que esta actitud en formación no sólo se queda en la etapa escolar, sino que se verá reflejada en


etapas posteriores a nivel laboral, familiar social y personal.

Por ello al identificar esta dificultad a nivel escolar, en la etapa de formación como lo plantea Zemelman (2005, 82-84) se debe rescatar el sujeto como un desafío epistémico-metodológico, donde supone formas de razonamiento capaces de invo- lucrarlo con la totalidad de sus facultades; el propósito es conformar una postura respecto a las circunstancias para ampliar su horizonte de visiones, colocándolo ante una constelación de posibilidades en vez de reducirlo a una constelación de objetos particulares propios de distintas teorizacio- nes. Se pretende estimular en el sujeto la necesidad de realidad y su voluntad de conocer ya que este último es el problema de la autonomía del sujeto.

De igual forma teniendo en cuenta que la autonomía en el ser humano es un fin en sí mismo, y como lo podría denominar Kant (citado por Foucault, 1999; párrafo

12) expresa que la ilustración es un pro- ceso que nos libera del estado de minoría de edad, cuando nuestra voluntad nos hace aceptar la autoridad del otro para conducirnos por dominios en los cuales conviene hacer uso de la razón siendo a su vez el hombre, el único responsable de su minoría de edad, él es quien debe tener el coraje individual para operar sobre su propia persona produciéndose en la medida en que los hombres deciden ser sus actores voluntarios.

Siguiendo con el mismo autor, cuando obedecemos a la ley moral, no hacemos otra cosa sino auto obedecernos; la sumi- sión a la ley moral es el respeto a la norma que la razón práctica o la voluntad se ha dado a sí misma.

En muchos seres humanos se da una autonomía en la aceptación de una ley que, aunque él no haya fundado primera- mente desde sí, es asumida, por un acto libre de la voluntad, como propia. Se trata, entonces, de una heteronomía autónoma, y de ello no se sigue la inmadurez de la persona, sino precisamente todo lo con-

trario. La heteronomía, si es justa y con- forme a la razón y al bien de la persona, es aceptada cotidianamente como un acto libre de nuestra autonomía moral; aunque, en caso de conflicto, siempre hemos de atender al dictamen de nuestra conciencia personal. (Díaz, 2010, párrafo 6)

El principio de la autonomía es, no ele- gir sino de tal modo que las máximas de la propia elección estén comprendidas a la vez en el mismo querer como ley uni- versal. La voluntad no se da a sí misma la ley, sino que se la da un impulso ajeno por medio de una naturaleza del sujeto dispuesta para la receptividad del mismo.

La humanidad se hará mayor de edad, cuando ya no deba obedecer más, sino cuando se le diga: obedece y podrás razo- nar tanto como quieras. (Kant, párrafo 15). La razón debe ser libre en su uso público y sumisa en su uso privado cuando cumple un rol específico y unas funciones deter- minadas en la sociedad. Cuando el uso de la razón ha sido definido en sus principios, su autonomía puede ser asegurada.

De igual forma la autonomía puede ser definida según Neuman (citada por González 2007, 98), siguiendo abierta- mente la perspectiva kantiana, considera que únicamente el ser humano es capaz de darse sus propias normas y que tales normas deben ser descubiertas en socie- dad o comunidad., por ello la capacidad para elegir entre determinados cursos de acción y entre determinadas normas debe siempre recaer en el propio ciudadano y nadie puede hacerlo por él. Así mismo un sujeto que es autónomo en sí mismo, es decir, capaz de darse sus propias leyes a partir de un diálogo que establece consi- go mismo y también con sus semejantes acerca de los bienes que permiten llevar a cabo una vida digna de ser vivida. En este sentido posee dignidad y no precio, es fin y no medio, siguiendo terminología kantiana.

Como objetivo educativo se pretende el desarrollo de un tipo de persona cuyo pen- samiento y cuya acción en áreas impor-



tantes de su vida hayan de ser explicadas por referencia a sus propias elecciones, decisiones, reflexiones, deliberaciones, a su propia actividad mental, y en el mundo social, donde es importante la localización de la responsabilidad, la autonomía per- sonal atraerá de forma destacada hacia el agente personal tales atribuciones de responsabilidad.

Ahora bien, existe una urgencia por trabajar la autonomía en el sujeto desde la escuela, debido a que es un espacio propi- cio de formación e interacción, recordando que la autonomía es un eje fundamental en el proyecto educativo institucional se- gún la ley general de educación y es un elemento que determina una educación con calidad, esta es reconocida en la constitución política, la cual se compro- mete a garantizarla y la define como un derecho intrínseco al ser humano, parte de la libertad que cada individuo posee y se amplía a cada uno de los seres. (Ja- ramillo y Vélez, 2004, 3). Sin embargo es fundamental preguntarse si la autonomía escolar ¿es posible? O ¿Cómo educar a los estudiantes en la autonomía?

Pretendiendo dar una posible respues- ta al anterior interrogante, se pretende vislumbrar en algunos intelectuales y maestros latinoamericanos, posibles pis- tas que desde su mirada o experiencia podrían trabajarse en el aula de clase para formar en los estudiantes espíritus libres, autónomos, creadores, con capacidad de transformación y participación activa; que su referencia pueda ser utilizada como instrumento que pueda llevarse a la práctica para fortalecer los procesos de autonomía en los estudiantes, los cuales se verán reflejados en su vida cotidiana en múltiples ámbitos, individuales a nivel personal, laboral, escolar, familiar, entre otros; así mismo puede hablarse de au- tonomía a nivel social como grupo o parte de este, en donde se acatan o se toman decisiones. En primera medida se anali- zarán las diferentes pistas dadas por el escritor colombiano William Ospina.

La autonomía como

formulación filosófica personal


Al definir la autonomía, lo hace parte como una formulación filosófica personal, como la expresión de un deseo; llegando a lo más profundo de su ser, buscando sus deseos, aspiraciones, convicciones, y replanteando lo que se debe hacer para logarlo, aunque aclaró que era difícil conceptuarla, pero se debe creer en ella y hacerla parte de la vida cotidiana; es la invitación al respecto, pero también agregó basándose en Estanislao Zuleta, No somos libres pero nuestro deber es actuar como si lo fuéramos, lo único que nos salva de la locura es actuar como si lo fuéramos. Así la cotidianidad, el sistema educativo, social o político nos muestren lo contrario, debemos aferrarnos a esta, como una ilusión y actuar en busca de es- tos fines, porque nuestro deber en cuanto a la voluntad y la libertad juegan un papel en la historia personal y ese es el único grado de autonomía que se podría tener, porque en todos los momentos de la vida, el ser humano se enfrenta a diversas si- tuaciones que ponen en riesgo la libertad y las decisiones que de ella dependan, pero así mismo el enfrentarlas y superar- las hacen parte de la obligación que tiene cada ser humano consigo mismo y su vida; esto se puede dar en cualquier espacio y situación, depende de la forma en que se enfrente, ella nos determina como perso- nas con convicción e ilusión de creer en la libertad, como posibilidad de vida.

El tener convicciones acerca algo, lo cual puede determinar a las personas, es fundamental, pero más aún creer en ello y convertirlo en realidad, es imprescindible, es así como Ospina se retira de la univer- sidad para dedicarse a la literatura, con el convencimiento que sin ella no podría vivir, entendiendo la autonomía como la convicción que lleva a la libertad, pero que inevitablemente requiere de la trans- gresión o el quebrantar normas, leyes y costumbres tanto a nivel familiar, social y


personal para poder llevarlo a cabo; esta acción la determina como una actitud de autonomía o afirmación de la libertad, don- de puso en juego su seguridad material con respecto a su satisfacción vocacio- nal, donde el factor económico juega un papel decisor en la vida de muchos seres humanos, sin embargo en este caso fue mayor la convicción que tuvo de la labor realizada porque ésta le generó satisfac- ción vocacional, el sentir que la literatura lo haría completamente feliz. “Tenemos la obligación personal de creer en nuestros deseos y llevarlos a cabo”, esta sería una primera pista para la autonomía a nivel personal y escolar, el descubrirla y conocerla como personas implica un auto aprecio y valoración, además esto no solo se refleja en la vida personal; a nivel social, el posibilitar el respeto por el otro permite que las relaciones personales empiecen a fortalecerse.

Así mismo se amplía la visión acerca de la libertad que inicia de forma individual, y posteriormente llevan a cabo procesos so- ciales en cuanto a las políticas públicas a nivel político, económico, ecológico, allí la visión de autonomía permite en cualquier ámbito el pensar siquiera atreverse a re- flexionar al respecto con conciencia perso- nal donde reina la autonomía, porque las decisiones que se toman constantemente, son decisiones con respecto a la ética y las propias convicciones; sin embargo se debe ser consciente que todo esto es po- sible dentro de un margen de libertad que cada vez se vuelve más estrecho, porque todo lo que está alrededor como la políti- ca, la religión, la sociedad, la tecnología influyen en la mente de las personas, y el cotidiano va reduciendo poco a poco esa cualidad de libertad. A medida que se va logrando la civilización, se va restringiendo la libertad, cuando el ser humano y sus creencias son moldeadas por la técnica, la iglesia, los dogmas, las organizaciones religiosas, la libertad se limita cada vez más. Si observamos en cada persona, es evidente que la mente está llena de conocimientos, se sabe mucho pero se va

estrechando por los límites impuestos por las creencias adquiridas, en este caso se debe usar todo ese conocimiento a favor propio, comparar las diversas miradas y escoger con base en las mismas, aun- que si estas no satisfacen, continuar la búsqueda, es obligación y deber propio.


El ejemplo como punto de partida


Antes de transitar ese camino de deci- sión que se va ganando a medida que se crece como persona en todos los niveles, hay un aspecto fundamental para trabajar desde el sistema educativo, pero que no sólo se da allí; es el ejemplo, como punto de partida. Los niños cuando están muy pequeños requieren y usan la imitación, según Piaget, sin embargo, esta actitud se sigue presentando a lo largo de la vida aunque va disminuyendo a medida que se hace conciencia sobre las diversas acciones; el ejemplo es fundamental en pro o en contra de nuestro desarrollo. Ospina citando a Kafka (1919, 7) decía que él se sentaba a la mesa con su padre y su padre no hacía sino dos cosas en la mesa: prohibir a todos que hicieran ruido mientras comían y hacer ruido cuando comía; entonces Kafka se vio desde muy temprano enfrentado a la disyuntiva entre la orden, la ley, la conducta y el ejemplo, porque en su caso el padre prohibía algo que incumplía, el que promulgaba la ley no daba ejemplo, lo incumplía.

Es notorio resaltar como los pares, la televisión, la familia, los estereotipos presentados por la sociedad imponen patrones de conducta, y cómo cada vez, los jóvenes actualmente son más y más vulnerables a dichos ejemplos. Cuando en la casa y en la escuela no se brindan opciones claras a la hora de la toma de decisiones, es muy fácil que el otro; que puede ser una persona, grupo, o medio social, decida por sí, como se expresaba anteriormente, a medida que se adquieren conocimientos estos van limitando la toma


de decisiones, así mismo, es más fácil y cómodo que otro u otros piensen por cada uno, pero esta debe ser una obligación moral individual, porque el proceso de influir en otras personas es recíproco; en especial en la labor educativa, sin embargo, desafortunadamente como lo planteaba Kafka con respecto a su padre, es muy común encontrar que quien exige o pretende determinadas actitudes no las cumpla. Es allí donde la autodetermina- ción de cada ser humano se ve reflejada y el pensamiento crítico es protagonista, siendo la actitud o capacidad de expresar y actuar de forma consecuente y cohe- rente con lo encontrado y expuesto por la sociedad, además actitudes como el carácter, como lo expresa (Casales 2011, párrafo 1), citando a Kant donde la identi- dad depende de dos cosas: primero que su voluntad sea autónoma y segundo que ella misma sea capaz de forjarse o cultivar un carácter propio. Al forjarse un carácter, somos dueños de nuestras acciones y nos volvemos una autoridad para nosotros mismos, de igual forma la personalidad que se encuentra a lo largo de la vida; am- bos aspectos van siendo moldeados por los diferentes ámbitos sociales o persona- les de cada ser; así mismo la formación familiar y escolar influyen en dicha actitud que resaltan o desaprueban de acuerdo a lo establecido en cada espacio social donde pueda reflejarse.

Ahora bien, los grupos sociales, políti- cos, educativos, familiares, escolares, de pares entre otros son decisorios en todo momento, pero en especial en la etapa de la juventud, donde es urgente determinar el reconocimiento y protección internacio- nal de las especificidades del desarrollo humano del joven y su relevancia como actor social. Bernales (2004, 1). En esa etapa en donde en su gran mayoría se da la búsqueda de los caminos que lo empe- zarán a guiar en su vida futura; el escoger el proyecto de vida, el tipo de música, los hábitos alimenticios, deportivos, de estu- dio, familiares, con el grupo social, entre otros, su participación activa o adhesión

heterónoma a los mismos, y tengan dicha posibilidad garantizada. Sin embargo se debe establecer que la adhesión a grupos no es una actitud que esté en contra de la autonomía, por el contrario contribuye a dicho fin por las relaciones que esta- blece con el otro y los límites y el respeto que la relación misma debe reflejar; así como el ejemplo que pueda observar y tomar para sí de los distintos ámbitos y personas que puedan influir en su vida; su familia, en especial padres, hermanos u otros miembros que están a su cargo en el proceso de crianza y educación, sus compañeros o amigos, los medios de comunicación que a cada instante se encuentran bombardeando con todo tipo y cantidad de información acerca de há- bitos, costumbres, lenguajes, ideologías, por solo mencionar algunos, sin olvidar la influencia y el ejemplo que todos ellos presentan a lo largo de la vida, así mismo, como el sistema educativo ejerce en cada ser humano en especial, por los maestros quienes día a día contribuyen en dicho proceso.

Por lo anteriormente planteado, es fundamental que los jóvenes tengan re- ferentes positivos de ejemplo, pero estos son muy difíciles de escoger o limitar por la cantidad de información recibida, sin embargo los maestros, por el papel que desempeñan en su actuar deben procurar ser un modelo, un ejemplo para los estudiantes, si bien es cierto y no son perfectos, no se puede ser modelo en to- dos los aspectos, pero si se debe procurar ser consecuentes en la labor educativa, porque todo lo dicho y hecho, y lo que se deja de hacer, puede o no ser imitado, depende de quién escoja dicho patrón, es un referente de vida y conducta, además, sólo en la medida que se pueda ser un modelo convincente, se pueden dar pre- ceptos y dictar pautas, menciona Ospina. Ahora bien, es claro que el docente puede en muchas ocasiones exigir pero no cum- plir y es allí juega un papel fundamental la moral y la ética individual reflejada en un modo social frente a un grupo, porque es


probable que muchas de las dificultades a nivel educativo y social se forjen precisa- mente por modelos equivocados, por falta de compromiso y convicción, donde prima la contradicción entre lo que expresa y lo que hace.

Es la invitación y obligación de los en- tes responsables del sistema educativo, porque es claro, que los docentes son también personas que han sido y son influenciadas; y ello, es reflejado en su vida cotidiana y laboral, por esto desde las políticas gubernamentales se deben contemplar estamentos que brinden au- tonomía a nivel laboral, porque si esta es limitada, será replicada y se creará o con- tinuará con la educación estandarizada que busca en todos homogeneidad, pocas veces permitiendo la libre expresión, o siendo esta categorizada como equivoca- da o coartada antes que pueda reflejarse o ser modelo para otros. Además, se debe hacer uso de la autonomía dada por el gobierno nacional, a las instituciones educativas para su organización interna para que se vea reflejada en los planes de estudio, en el proyecto educativo ins- titucional, el manual de convivencia, en todos los espacios o instrumentos donde los estudiantes tienen mayor acceso, y dentro de los mismos debe permitirse un espacio a la libertad, la expresión de ideas, proyectos en pro de un beneficio individual que se fortalecerá socialmente y permitirá en los estudiantes una actitud de confianza en sus convicciones, así se sentirán personas valoradas que deben reflejar lo observado y aprendido a nivel escolar, llevado a cabo a su vez, en la vida cotidiana, donde su familia, pares, amigos podrán observar y tomar ejemplo de lo reflejado por esta persona. Ahora, esto no solo debe estar plasmado en el papel, hay que llevarlo a la práctica, convertirlo en un instrumento pero no estandarizado, recordar que se deben contemplar las diferencias aunque sea agotador, porque todos los seres humanos quieren ser es- cuchados, tenidos en cuenta, libres; y qué mejores herramientas que las encontradas

en la escuela, como el lugar que permite la interacción, la aprehensión de conceptos, la relación social a nivel de pares e inter generacional, donde el ejemplo prima en cada espacio, se debe apostar a la integra- ción, no la desolación o la autoexclusión, el estudiante debe sentirse valorado, respetado, que es tenido en cuenta, que puede ser partícipe de su proceso auto formativo y que no solo se convierte en un receptor de conceptos; así mismo el reto del docente es aún mayor, él también debe escoger parámetros de ejemplo adecuados que a su vez serán reflejados y tomados como punto de referencia para poder iniciar el proceso de la autonomía escolar.


La autonomía y los límites


Ahora bien, respecto a la autonomía escolar el docente e investigador co- lombiano Fernando Romero Loaiza, la entiende como el proceso que se puede desarrollar dentro del sistema educativo, que pretende en sus estudiantes poten- ciar capacidades de participación, toma de decisiones, responsabilidad, y por supuesto la autonomía; la cual no sólo se verá reflejada en él mismo, sino que bus- ca trascender a su vida cotidiana, siendo en este caso la educación, el medio que puede pretender lograr dicho objetivo.

Sin embargo la autonomía se plantea como una realidad compleja, porque existen distintos niveles y clases de au- tonomía, es por ello que no se puede determinar a los seres humanos como autónomos, pero si reconocer en qué situaciones o momentos se puede ejercer dicha autonomía, debido a que los medios sociales, políticos o económicos están limitando la autonomía de forma cons- tante; lo fundamental es tener en cuenta el que está al lado y cómo las acciones realizadas pueden afectarlo. Es necesario establecer que el concepto de autono- mía; puede ser mirado desde diferentes perspectivas, pero tanto en filosofía,


psicología y sociología, es definida como la capacidad de tomar decisiones sin in- tervención ajena. Ahora bien, ampliando un poco este concepto, desde la sociolo- gía se especifica como la opción que me permite hacer las cosas cuando tenga las posibilidades de participación; así mismo, el conocimiento para poder decidir, pues si no conozco, ¿cómo decido?

Desde la filosofía, entendida como un principio moral, como una condición de la voluntad del hombre, en tanto que repre- sente valores humanos, fundamentales para la relación con el otro; la capacidad de tomar decisiones sin intervención aje- na; expresa la posibilidad de darse normas a si mismo sin influencia de presiones externas o internas. La autonomía está ligada al cómo se comporta el hombre ante sí y la sociedad.

A partir de la política, es concebida como la participación dentro de un proce- so social, que puede ser trabajada desde el aula de clase con la posibilidad de elec- ción y toma de decisiones frente o con un grupo. También se refiere a la capacidad normativa, que se desarrolla mediante la potestad representativa sobre aquellas temáticas específicas para las cuales tiene unas competencias, así mismo el deber y la obligación de aplicar leyes y normas de manera particular.

Por otra parte, la autonomía desde la psicología tiene varios exponentes; entre ellos se encuentra Jean Piaget (1974, 311- 341), quien estudió el desarrollo cognitivo de los niños analizándolos durante sus jue- gos y mediante entrevistas, estableciendo que el proceso de maduración moral de los niños se produce en dos fases, la primera de heteronomía y la segunda de autono- mía. En el razonamiento heterónomo; se destaca que las reglas son objetivas e invariables, y, deben cumplirse tal como la autoridad lo ordena y no caben excepcio- nes ni discusiones. La base de la norma es la autoridad superior (padres, adultos, el Estado), que no ha de dar razón de las normas impuestas ni ha de cumplirlas en

todo caso. En el razonamiento autónomo, las reglas son producto de un acuerdo y, por tanto, son modificables. Se pueden someter a interpretación y caben excep- ciones y objeciones. La base de la norma es la propia aceptación, y su sentido ha de ser explicado, de igual forma para el castigo se llega a un acuerdo. Al respecto, Arenas (2004, 9 -10) con relación a Piaget plantea que “En el niño y la niña existen dos morales distintas. El primer proceso formador es la presión moral del adulto que produce la heteronomía, el segundo proceso es la cooperación que provoca la autonomía; entre estos dos procesos se realiza una fase de interiorización y de ge- neralización de las reglas y las consignas”.

Seguidamente (Kohlberg, 1987:11 cita- do por Barra) aunque se basa en Piaget, plantea tres estadios de moralidad, cada uno de ellos subdividido en dos niveles, donde a mayor nivel, mayor autonomía.


Se han podido considerar algunas po- sibles pistas generadas por intelectuales y maestros frente a la autonomía escolar pero más que ello y dictar o dar recetas como un paso a paso que abunda en distintos manuales pueden ser trabajadas desde el sistema educativo: el ejemplo, la participación, los gobiernos escolares, la rebeldía, los sujetos de derecho y la au- tonomía femenina encuentran lugar en la escuela, también, como las experiencias de vida son adquiridas y trabajadas no sólo desde los contenidos que puedan aprender; sin embargo para que esto pueda llevarse a la práctica, una de las pri- meras transformaciones es la del docente, como ese guía o modelo a imitar por sus estudiantes, la formación como persona, profesional, ciudadano debe tener patro- nes positivos a imitar, las universidades y centros de formación docente, deben ser los primeros y más interesados en su proceso personal y laboral, porque ellos no sólo van a brindar contenidos, van a formar otros seres humanos académica y personalmente, así como lo plantea Giroux (1990, 176) los profesores como intelectuales han de contemplarse en función de los intereses ideológicos y políticos que estructuran la naturaleza del discurso, las relaciones sociales del

aula y los valores mismos que ellos legi- timan en su enseñanza; si los profesores han de educar a los estudiantes para ser ciudadanos activos y críticos, deberían convertirse ellos mismos en intelectuales transformativos.

Probablemente algunos de estos se- res sólo cuenten con los maestros como patrones a seguir por la desafortunada desunión familiar y social actual, se debe rescatar y reformar la profesión docente, dignificarla y que sea un modelo a seguir por todas las personas que se involucran de una u otra manera; de esta forma se puede contemplar una educación para la autonomía; el sujeto requiere una actitud de autonomía constante, que se evidencie en el día a día, en este caso en la escuela, cuando los estudiantes desarrollen esas habilidades serán personas más respon- sables, respetuosas, que se interesen por el otro, participen y se involucren en la comunidad porque lo integran a su vida; más que aprender técnicas de estudio y ser académicamente excelentes, la auto- nomía escolar pretende desde la escuela generar prácticas de vida y acciones que puedan ser empleadas en todos los mo- mentos y espacios sociales, culturales, familiares y en especial educativos.


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+no+por+la+extinci%C3%B3n+de+esas+l imitaciones+y+carencias,+sino+por+la+co nciencia+de+ellas%E2%80%9D&source= bl&ots=PMJHqYB0Hj&sig=SEIilddme69g9 MnPc6InD1WXYcU&hl=es&sa=X&ei=vieK T4l1z5u3B7XGsecJ&ved=0CCAQ6AEwA A#v=onepage&q=La%20criticidad%2C%20 para%20nosotros%2C%20implica%20 la%20apropiaci%C3%B 3n%20cre - ciente%20por%20el%20hombre%20 de%20sus%20limitaciones%20y%20 carencias%2C%20no%20por%20la%20 extinci%C3%B3n%20de%20esas%20 limitaciones%20y%20carencias%2C%20 sino%20por%20la%20conciencia%20 de%20ellas%E2%80%9D&f=false (Recu- perado el 20 de febrero de 2012)

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