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CiliA horteNsiA peNAgos tejADA4, olgA NellY sANtACruz gutiérrez5 pAtriCiA Botero góMez6
Las excesivas e incomprensibles cifras de violencia contra grupos gremia- les pueden ser entendidas como una muestra tangible del proceso que vive Colombia en medio de la guerra; según el informe de la Organización Panamericana de la Salud -OPS- y la Organización Mundial de la Salud
-OMS- (2002), es uno de los países donde se presenta mayor intimidación frente al ejercicio sindical. Desde este planteamiento y pensando en toda la incidencia de muerte, secuestro, desaparición, desplazamiento forzado y represión contra los maestros y las maestras, está inmerso el Departa-
mento del Cauca que se ha ganado la reputación de zona en conflicto, lo cual permite visibilizar la forma en que están viviendo los directamente afectados por una realidad que desangra a todo un país.
El presente artículo pone de manifiesto las narrativas sobre las diferentes
violencias que viven los docentes afectados vinculados a un sindicato del
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Recibido: 02 de agosto de 2013. Aceptado: 15 de febrero de 2014.
Betty Stella López Fuentes, Licenciada En Música. Universidad del Cauca. Especialista en Arte y Folclor.
Universidad del Bosque. Psicóloga Universidad Cooperativa de Colombia. Docente Educación Musical
Nancy Penagos Tejada, Licenciada en Supervisión y Administración Educativa Universidad de Pamplona.
Especialista en Gerencia Educativa. Universidad Mariana Docente Básica Primaria Institución Educativa
Metropolitano María Occidente. Popayán – Cauca. Correo Electrónico:nancypenagostejada@hotmail.com
Olga Nelly Santacruz Gutiérrez. Técnica en Educación Pre-escolar. UCICA. Licenciada en Educación Pre- escolar y promoción de la familia. Universidad Santo Tomás. Especialista en Docencia de la lectoescritura.
Universidad Mariana. Docente Pre-escolar Centro Educativo La Selva – El Cairo Cajibio, Cauca. Correo
Patricia Botero Gómez, Doctora en Ciencias Sociales Niñez y Juventud. Universidad de Manizales-Cinde.
Profesora Facultad de Ciencias sociales y humanas, Universidad de Manizales. Participa como activista
en los colectivos Minga del Pensamiento, Creapaz y Campaña hacia Otro PaZífico posible PCN-Gaidepac.
La investigación se realizó en el período comprendido entre Enero de 2012 a julio de 2013 como coautores de los procesos de Investigación y acción colectiva: destierro y resistencias (2009-actuales). Una mirada intergeneracional e intercultural en contextos locales del Valle del Cauca, Cauca, Antioquia y el Eje Cafetero. Coordinado por la profesora: Patricia Botero Gómez, Investigadora y acompañante del proceso. El presente texto es uno de los requisitos para obtener el título de Magíster en Educación desde la Diversidad – Univer- sidad de Manizales. y lo realizamos desde nuestra propia experiencia como maestras sindicalizadas.
Departamento del Cauca, particularmente, por su ejercicio de resistencias sindicales o resistencias cotidianas, lo cual no sólo retoma sus perspectivas
críticas frente al conflicto; sino, especialmente, la experiencia de su labor
en medio del problema.
Como conceptos teóricos, retomamos los estudios sobre la huelga rea-
lizados por Luxemburgo (1906) como una voz que cobra vigencia para
comprender nuestras luchas sindicales actuales, en primer lugar, por su
condición de teórica activista quien profundizó acerca de la huelga como
estrategia política; de igual forma, retomamos la noción de Bourdieu (1996)
de violencia simbólica que no sólo parte de la sutil forma de estigmatización;
sino, además, de un acto de subordinación cultural; finalmente, retomamos algunos postulados propuestos por Sabucedo (1996), para comprender los sentimientos de injusticias como motor de la acción colectiva.
Desde el contexto nacional, rastreamos los estudios del Movimiento Pe- dagógico desde la revista Educación y Cultura la cual difunde las luchas docentes en el contexto nacional por la reforma educativa, la defensa y el mejoramiento de la educación pública, la expresión y conciencia crítica del docente y la posición de la Federación Colombiana de Educadores sobre la problemática educativa del país. El diálogo con dichos teóricos y la sistematización de diferentes prácticas narrativas permiten evidenciar las subjetividades de maestros y maestras sindicalizados en la trama de relaciones y engranajes entre las diferentes expresiones de violencia.
El texto se compone de dos momentos: el primero, retoma los debates
teóricos acerca de la relación violencia y acción colectiva; específicamente, relacionadas con la huelga como principal dispositivo contra-hegemónico por parte del sindicato educativo. El segundo, profundiza en los relatos y
tendencias teóricas emergentes en el estudio las cuales permiten poner en
relación las prácticas de discursos justificatorios de estigmatización como parte del engranaje de la violencia contra el ejercicio docente y la conse- cuente impunidad socio-cultural, moral y política que padecen.
Palabras clave: subjetividad del maestro y la maestra sindicalizados, huelga como herramienta de resistencia sindical; represión y violencia simbólica y material.
Narratives of violence against teachers saindicalizados at Cauca Department
The excessive and incomprehensible figures of violence against union groups can be understood as a tangible demonstration of the process taking place in Colombia in the midst of war. From this approach and thinking of all
the incidence of death, kidnapping, disappearances, forced displacement and repression against teachers, Cauca department is immersed to the
point of earning the reputation of conflict zone.
This allows us to visualize how the process is experienced by those directly
affected by a reality that is bleeding all over a country, in this sense, the na-
rrative understanding of teachers not only incorporates the perspectives on
the conflict, but especially the feeling about what everyday life has become.
This article highlights the narratives about different types of violence ex- perienced by teachers linked to a union of Cauca Department, from social resistance of those directly affected by socio -political conditions of a neo- liberal state against rights, decent life and teaching.
We resume the studies on the injustice and violence toward union teachers from theoretical references such as Rosa Luxemburg with revolutionary mo- vements and their main strategy, strike; Pierre Bourdieu with the meaning of symbolic violence which not only starts with the subtle form of stigmatization
, but the act of cultural subordination, Henry Giroux who recognizes the re- sistance of teachers and students against dominant social practices , Jose Manuel Sabucedo, who points out the injustices as the engine of collective action, and participants from the Pedagogical Movement who use Educa- tion and Culture magazine to spread the struggle for educational reform, defense and improvement of public education, the expression and critical consciousness of thought, the creativity of educators and the position of the Colombian Federation of Educators on educational issues of the country. The dialogue with these theorists allowed us to understand the subjectivities of teachers in the context of war, who show a pattern of distinctions and relationships between different forms of violence.
Keywords: subjectivity of the teacher saindicalizados, strike as a tool of trade union resistance, repression, symbolic violence and material.
Este texto hace parte de los procesos de Investigación y acción colectiva: des- tierros y resistencias (2009-actuales) el cual recuenta las historias de violencias desde las resistencias y subjetividades del maestro y las maestra que pertenecen a uno de los Sindicatos Educativos en el Cauca. Al Sindicato ASOINCA pertenecen
más de 9.400 afiliados entre maestros activos, jubilados y administrativos del sector educativo que han ganado grandes
luchas por medio de la huelga, no obs- tante, las amenazas, desplazamientos, desapariciones y muertes y deterioro de los derechos vulnerados de docentes son parte de las luchas pendientes por visibilizar y desnaturalizar en el contexto nacional colombiano.
Los antecedentes en este trabajo
refieren el problema de la violencia en
Colombia y la forma en que el gremio de
los maestros ha devenido en un cuerpo de resistencia para convertirse en un sujeto activo de la sociedad, no solo al desempeñar su papel en la educación; sino, también, en sus prácticas políticas de oposición frente a las injusticias, en este sentido, el maestro y la maestra sindicali- zados se convierten en blanco de violencia en los diferentes ámbitos de actuación: desde los escenarios micro-contextuales en el desempeño de su ejercicio docente en la escuela, hasta en los contextos ins- titucionales y de incidencia en escenarios que interpelan por las políticas dominantes gubernamentales.
La oportunidad de exponer la relación las diferentes formas de violencias nos permiten poner en evidencia las prácticas estratégicas engranadas para paralizar y eliminar las voces de disidencia en el país. Particularmente, este texto es resul- tado de un proceso de investigación desde la acción de los directamente afectados y tiene, no meramente una importancia teórica que posibilite ampliar el contenido mismo de la noción de las resistencias
sindicales; sino, principalmente, posibi- lita recontar la historia de las violencias que se ejercen contra los maestros y las maestras desde una crítica existencial Escobar y Botero (en prensa) frente el aniquilamiento y silenciamiento de las luchas y resistencias en nuestro contexto nacional, de tal forma, que adquiere una pertinencia socio-histórica y política que nos facilita comprender desde uno de los sindicatos del Cauca, las diferentes marañas en que se instala la guerra y la violencia en la vida más íntima y subjetiva de docentes en Colombia.
En el Cauca el gremio docente debe en- frentar diferentes situaciones de violencia, realidades poco conocidas por la socie- dad que al salir a defender sus derechos es estigmatizado como revolucionario, perezoso y quejambroso. Por tanto, es necesario dar a conocer las narrativas que evidencian las injusticias y/o violencias, con el propósito de entender el hecho sindical educativo y las subjetividades del maestro en un contexto de guerra que
conlleven a dignificar la labor docente.
La descripción historiográfica y los es- tudios acerca de los sindicatos educativos en América Latina: Adenauer (2008), el Centro de Estudios en Políticas Públicas en Argentina refieren la oposición de sindicatos frente a políticas educativas estatales en América Central y del Sur, excepto en Chile, pues en este país los sindicatos tienen un modelo de diálogo institucionalizado; por su parte, Colom- bia avanzó en reformas educativas, por la postura de oposición, la consulta y negociación del sindicato, a pesar de la negación del Estado.
Tiramonti, (2001) sostiene que las luchas de los sindicatos en México y Ar- gentina enfatizan en cambios de modelo
de desarrollo, reestructuración social,
perfiles de organización docentes y temas
del discurso oficial.
“Resaltamos las luchas por más de 80 años por parte de los profesores agrupados en la Coordinadora Nacio- nal de Trabajadores de la Educación (CNTE) en México, quienes se levan- taron en paro cívico para rechazar la reforma educativa del gobierno de Peña Nieto que pretende responsabi- lizar completamente a los profesores de la calidad educativa sin brindar las condiciones necesarias para llevarlo a cabo, reduciendo la situación laboral a términos administrativos con el obje- tivo de recortar la planta de docentes y utilizar las instituciones y lugares de estudio para producir fuerza de traba- jo, obreros para las grandes empre- sas. Ese viernes, 13 de septiembre, la marcha pacífica de profesores en México fue brutalmente reprimida por la policía del gobierno mexicano, más de mil hombres que desalojaron violentamente a los profesores de la plaza el Zócalo dejando más de 200 heridos. (Tejido de Comunicación el Camino de la Palabra digna, Nasa/ Acin 2013,1).
Las luchas sindicales en Colombia, según Pulido (2008) inician en 1982 con el Movimiento Pedagógico Nacional por iniciativa de la Federación Colombiana de Educadores (FECODE) creada en 1959,
afilia a más de 200.000 maestros y se
conforma por sindicatos de educadores
oficiales de treinta y dos departamentos y mil cien municipios del país, quienes han mantenido su denuncia frente al Fondo
Monetario Internacional, a los gobiernos de turno y al Congreso de la República contra la privatización de la educación pública y derechos laborales del docente sindicalizado.
Según Mejía (2006, 290), “el Movimien-
to Pedagógico surgió de la confluencia de cuatro procesos históricos así: la reforma curricular que se pretendía imponer por
parte del Ministerio de Educación Nacio- nal; el auge de movimientos sociales que intentaban construir proyectos alternati- vos, la emergencia histórica de unos su- jetos de pedagogía que pugnaban contra los modelos en boga y la emergencia de un actor social colectivo que da sentido a ese quehacer”.
Dicho movimiento consolidó el Centro de Estudios e Investigaciones Docentes (CEID), reunió investigadores y dirigentes
sindicales en la reflexión sobre problemas de la educación y la enseñanza, direccio- nó la Revista Educación y Cultura, promo-
vió eventos y seminarios de cualificación y programó el I Congreso Pedagógico Nacional en 1987.
La Organización Amnistía Internacional señala a Colombia como sitio peligroso para los sindicalistas, registrándose el mayor número de homicidios en 2006, evidenciando que de 77 sindicalistas asesinados, 35 eran profesionales de la educación.
Por su parte, Lizarralde, et al., (2003), abordan el tema de la situación de los
maestros en zonas de conflicto y dan a conocer relatos de maestros del Cauca, Sur del Huila, Guaviare, Meta y Magda-
lena Medio.
En el contexto regional, no hay es- tudios investigativos y/o artículos con respecto a las violencias ejercidas contra los maestros-as.
Los docentes organizados en entidades de distintas características y con tradicio- nes político-sindicales heterogéneas, se han convertido en importantes opositores frente a las políticas capitalistas y de pri- vatización desde hace mucho tiempo; de igual forma, es frecuente que ellos sean víctimas de algún tipo de violencia en épo-
cas de conflictos o de guerra civil, como se aprecia en las estadísticas del año 1991 al 2006, 808 educadores colombianos han
sido asesinados, 2015 han recibido ame- nazas de muerte, 21 han sido torturados, sobre 59 se desconoce su suerte y 1008 se han visto obligados a dejar su hogar y su trabajo por desplazamiento forzoso. (Novelly, 2009)
Según el Informe Anual de Derechos Humanos del año 2010 sobre homicidios a docentes sindicalizados, docentes no sindicalizados y sindicalistas de otros sectores pasó de 32 víctimas en el 2009 a 48 víctimas el 2010, es decir, hubo un incremento del 50%. Las cifras detalla- das son: Docentes no sindicalizados se incrementó en un 175%, pasando de 4 homicidios en el 2009 a 11 homicidios en el 2010; docentes sindicalizados se incrementó un 40%, contabilizándose 15 casos en el 2009 y 21 casos en el 2010 (Observatorio del Programa Presidencial DHI, 2011). Por otra parte sindicalistas de otros sectores el aumento fue del 23.08%, pasando de 13 homicidios en el 2009 a 16 homicidios en el 2010.
El informe del PNUD (2011), anuncia con preocupación que a las personas sindicalizadas se les atribuye la condición de guerrillero cuando asumen posiciones críticas desde el sindicato o más allá de él, encontrándose con frecuencia en los medios de comunicación y aun en el
propio discurso oficial y en voceros de máximos rangos; lo que ocasiona en algu- nos docentes ser víctimas de amenazas,
homicidios y exilios entre otros.
FECODE durante la última década en Colombia registra 949 maestros asesinados, 4003 amenazados, 1092
desplazados, 60 desaparecidos y 70 refu- giados (Wallace, 2011); y la Asociación de Institutores del Cauca ASOINCA reporta que en los últimos cinco años cerca de 400 docentes han sido amenazados, 2 exiliados y los demás trasladados a otras regiones del país. En el Cauca algunos docentes presentan amenazas en el contexto político, armado, y al interior del aula. La violación del derecho a la vida es, todavía en Colombia y en el Cauca,
una práctica muy usual de la violencia política y sigue en aumento el número de víctimas entre docentes sindicalizados y sindicalizadas; entre 1982 y 2013 fueron asesinados 83 docentes sin encontrar culpables, algo que es inaceptable y motivo de una profunda preocupación para el movimiento sindical.
Hacia el año 2012 la cifra suminis- trada por la Gobernación del Cauca es de 72 docentes amenazados; según la información del comité de emergencia de estos 72 casos, 27 docentes están en riesgo ordinario, es decir, deben continuar desempeñando su labor lo que representa que su vida no está en peligro; 7 docentes desisten y fueron aplazados en su solicitud y solo 5 de la totalidad reciben las garan- tías para desempeñar su trabajo, a expe- ditas de desplazarse y volver a empezar en otro lugar; y en calidad provisional 33 docentes. (ASOINCA, 2013).
¿Cómo son las violencias de maestros y maestras sindicalizados frente al contexto de guerra a partir de sus narrativas en un sindicato Asociación de Institutores del
Cauca – Asoinca?
Objetivo general
Comprender las prácticas de violencia ejercidas contra el maestro y la maestra a partir de su experiencia narrada, vincu- lados al Sindicato ASOINCA en el Depar- tamento del Cauca.
Objetivos específicos
Contribuir a la construcción del cono- cimiento acerca de las subjetividades del docente sindicalizado frente a la violencia desde su praxis como testigos y víctimas de las injusticias padecidas en los diferen- tes ámbitos: macro-político, institucionales y micro culturales.
Visibilizar las narrativas de algunos maestros-as sindicalizados, que denun- cian las diferentes formas de violencia que coartan el ejercicio docente al atravesar
por situaciones que vulneran en principio sus derechos fundamentales y que ponen en peligro sus vidas.
Generar escenarios discursivos que posibiliten construir estrategias de re-
flexión y acción, que interpelan por los derechos al ejercicio docente y la actividad sindical desde las narrativas de maestros-
as del Sindicato ASOINCA.
“Ojalá podamos ayudar a que los colombianos rompan esas jaulas de la violencia, nacida de la injusticia social, la impunidad y el miedo, y a pleno pulmón respiren los vientos de libertad que con tanto sacrificio han ganado”.
Eduardo Galeano
La base fundamental y la fuente primaria de la violencia colombiana es la injusticia social, ejercida con intole- rancia por las clases dominantes del país desde los orígenes de la repúbli- ca. Lo que sigue ocasionando tantas muertes en el país no es una supuesta “cultura de la violencia” sino el despojo, las desigualdades, discriminaciones, humillaciones, postergaciones y las marginaciones, causas fundamentales de nuestra violencia. Colombia tiene el récord continental de asesinatos de maestros y es superada a nivel mundial,
por Argelia – África.
Al mismo tiempo, al lado de la sociedad ensangrentada funciona otra Colombia: en importantes regiones del país se trabaja y se vive en una relativa calma, las grandes empresas nacionales y extranjeras reco- gen enormes ganancias y el movimiento sindical dividido e inerte, se conforma con salarios mínimos, la extrema pobreza y la sobreexplotación de la fuerza de trabajo. La violencia desatada y la paz del confor-
mismo coexisten en la misma nación de modos increíbles. Se convive con la muer-
te y con la fiesta, se trabaja con ahínco y
se hace vida social intensa sin dejar de
desconfiar de todo el mundo y sin hacerse
muchas ilusiones. (Vidales, 1997).
El origen de los movimientos gremia- les se remite en la disolución de la base económica basada en la producción doméstica abruptamente reemplazada por las grandes empresas, con todas las implicaciones sociales que esto trae consigo, además de la reconstrucción de
lo que significaba hacer un trabajo desde una visión natural, se antepone la instau- ración de una autoridad que obligaba a
los trabajadores a cumplir la norma. Este proceso de reacomodamiento es una nueva forma de jerarquización en los am- bientes de fábricas, con la reconstitución axiológica que llevó a un descontento por los brotes de inequidad social y económica (Luxemburg, 1906).
El sindicalismo se develaba como una intercomunicación entre las clases socia- les, los intelectuales eran mediadores y evaluadores de los procesos de comu- nicación, los movimientos sindicalistas ganaban un lugar en las comunidades y sus sueños de sociedades igualitarias se convertían en un problema para los empresarios que veían en la huelga algo complejo y se convertía en un cambio de sentido para la maquinaria del sistema. No obstante, con el auge del capitalismo glo- bal y la privatización paulatina de la edu- cación, hace diferentes las condiciones del contexto histórico para los procesos de resistencias sindicales en el presente.
El sindicalismo como movimiento social y político es divergente en cada momento de la historia y responde a particularidades de aquellos que lo mantienen activo y a las razones para las que fue creado8.
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“La actividad sindical entre 1930-1945, época de la república liberal, los miembros cuentan
En el Cauca, los docentes se or- ganizan, siendo los primeros a nivel nacional y crean en 1939 la Asociación
de Institutores del Cauca –ASOINCA–. Entre 1953 a 1957 se da un sindicalis- mo censurado y de represión. El sindi-
calismo en 1961 con el decreto 1952 reafirma la primacía de los sindicatos de base frente a los de segundo y tercer grado y con el decreto 2268 de 1966 con limitantes de derechos de organización y asesoría sindical. En 1985, presenta bajo índice de afiliación.
Sin embargo, el 1 de noviembre de 1999 se realizó la movilización a nivel regional del suroccidente colombiano lo- grando grandes acuerdos con el gobierno; así mismo, el 6 de febrero de 2001 se
lanza la huelga departamental indefinida del magisterio caucano contra el proceso de municipalización de la educación y el
acto legislativo 012, y problemas de índole social, se cambia el estatuto que orienta la organización. Hay represalias a nivel nacional con el descuento salarial.
A partir del año 1996, ASOINCA toma una nueva dirección y organización; el presidente de la asociación Fernando
Vargas, (2011) afirma que “ASOINCA es uno de los sindicatos de mayor resisten- cia a nivel nacional y en sus 74 años de
trabajo sindical ha liderado movilizacio- nes, marchas, paros, ante las reformas educativas estatales que violan los de- rechos del trabajo digno y la educación pública”.
“La huelga de masas no es ni
<<fabricada>> artificialmente ni
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con mejor preparación al afrontar el conflicto, se promulgan leyes como la 83 de 1931 da legiti- midad al sindicalismo, regulaba las huelgas y la ley 129 de la jornada laboral de ocho horas, la conciliación entre estado y sindicatos no daba autonomía a la actividad sindical; las huelgas
aumentaron de diecinueve en 1933 y treinta y cinco en 1934. (Archilla, 1989, 256)
<<decidida>> o <<propagada>> en un espacio inmaterial y abstracto, sino que representa un resultante en un cierto momento de una situación social, a partir de una necesidad histórica” (Luxemburg, 1906, 5). No puede aprenderla de los folletos o en los panfletos, sino que esta educación debe ser adquirida en la escuela política viva, en la lucha y por la lucha, en el curso de la revo- lución en marcha”. (ibídem, 14). El proceso histórico de Colombia no puede desligarse de acciones de revolución y lucha por los derechos de los pueblos, siendo de utilidad las estrategias políticas, sociales, laborales, culturales, económicas y la huelga como elemento importante puestas al servicio de las clases sociales vulneradas.
Entendiendo a la huelga como un pro- ceso social y cultural (Luxemburg, 1906) no resulta factible desconocer variaciones de las mismas, apunta a generar una res- puesta para la consecución de elementos sociales, económicos y políticos mediados por las interpretaciones y demandas cul- turales del momento. La lucha a partir de la huelga se constituye en una forma de resistir, entender y dar supervivencia a los gremios laborales capaces de disolver las maneras establecidas por las hegemonías institucionales.
De este modo, para un gremio es vital mantener a sus miembros informados y tener vínculos estrechos de comuni- cación a través de periódicos, revistas o boletines. El sindicato cuenta con medios que priorizan sus contenidos en informes sobre marchas, movilizaciones, huelgas, asambleas, salud, educación, políticas educativas, economía, condi- ciones laborales, políticas del gobierno entre otros.
En el contexto de nuestro país al gre- mio de los docentes, el Estado siempre le ha trasgredido sus derechos, así por ejemplo, en el estatuto docente 1278, que
ha sido un régimen que ha atentado contra la dignificación de la profesión del maes- tro, se muestra una latente injusticia e inequidad por parte de la implementación de políticas neoliberales encaminadas con
el firme propósito de la privatización de la
educación.
Asimismo, ASOINCA ha generado una lucha por la dignificación de sus integran- tes en el tema de la salud; puesto que en Colombia se evidencia que no se tienen políticas claras, honestas, y de inclusión a todos los programas que el ser humano debe tener para gozar de bienestar; por el contrario, las inversiones fantasmas y el monopolio burocrático han ido de- teriorando y acabando con hospitales, clínicas, EPS, llevando a la realización de continuas huelgas por parte del sindicato y sus docentes como forma de resistencia; sin embargo, el estado reprime al pueblo a través de la fuerza pública cuando se pone en pie de lucha con voces de pro- testa que dejan entrever la inconformidad, opresiones, atentados trasgresiones de sus afiliados frente a las represiones, amenazas, atentados contra la vida y la pésima gobernabilidad de sus alcaldes y gobernadores.
Como remembranza tenemos esta frase proferida en huelgas suscitadas por el magisterio caucano sindicalizado en ASOINCA: ¡¡¡Si nos van a golpear… que sea luchando… y no arrodillados!!!… es el grito de los educadores provisionales. Con esta consigna, los educadores provisiona- les el 2 de noviembre de 2004 realizaron una huelga regional contra el concurso mayoritario y la defensa del derecho al trabajo, 1400 docentes con título de ba- chiller pedagógico se quedan sin trabajo. Se estima que 57000 docentes en el país laboran en calidad de provisionales y sin embargo, el concurso, en el Cauca dejará por fuera a 1400 bachilleres pedagógicos, a los cuales la ley no les permite concur- sar. También fueron despedidos docentes provisionales que no ganaron o no se presentaron al concurso.
La institucionalización de la violencia simbólica se instala a partir de la estig- matización en detrimento de la identidad individual en un colectivo social de forma
tácita o específica que logra posicionarse en los imaginarios y patrones de valor cul- tural de una sociedad y en la aprobación
de las instituciones sociales, culturales y familiares.
Bourdieu y Passeron, (1996, 44) sostienen que “Todo poder de violencia
simbólica, o sea, todo poder que logra imponer significados e imponerlas como legítimas disimulando las relaciones de fuerza en que se funda su propia fuerza, añade su fuerza propia, es decir, propia- mente simbólica, a esas relaciones de
fuerza”. Bourdieu advierte la presencia
de una certeza en el ocultamiento de la
intencionalidad del poder, sobre la fórmula
de su ejercicio, de su operación social.
Relaciones de fuerza que están ocultas
por otras relaciones de ímpetu donde
lo que entra en combate son los pertre-
chos, otras armas de la intencionalidad.
El campo de batalla no requiere escenas
crueles y sangrientas, donde se genere
un genocidio sin tregua, pero sí el campo
de una guerra simbólica.
El trabajo de Bourdieu, 1996/2000 so- bre violencia simbólica se amplía frente a las diferentes prácticas de subordinación simbólica, cultural pero a su vez material en el exterminio del docente, sus luchas sindicales y la postura postmarxista bou- rdieuana supera la división entre realidad subjetiva y objetiva; este autor articula los problemas de orden material y simbólico:
“existen en el mundo social mismo, y no solamente en los sistemas simbólicos, lenguaje, mito, etc., estructuras objeti- vas, independientes de la conciencia y de la voluntad de los agentes”. (Bourdieu 2000,127) “[…] Las distancias sociales están inscritas en los cuerpos, o, con más exactitud, en la relación con el cuerpo, el
lenguaje y el tiempo” (132).
Los procesos del movimiento sindical tejen relaciones entre los de socialización, la construcción de la cultura y la política ligadas a las disputas concretas en el
tiempo y los lugares específicos, a las experiencias subjetivas y objetivas en las experiencias de acción política: la subje-
tividad del maestro sindicalizado remite al análisis de sus experiencias de vida y de muerte.
En la organización de los movimientos sociales se resaltan los aportes del psicó- logo José Manuel Sabucedo quien plantea a los sentimientos como el motor de la acción colectiva, además, señala que los movimientos sociales posibilitan la parti-
cipación en protestas como la definición de agravios, los actores responsables y las posibles estrategias para corregirlos;
lo cual legitiman las campañas y activida- des de dichos movimientos y que actúe la
gente en beneficio del grupo. Se resaltan tres componentes de acción colectiva: La injusticia genera la indignación y se
involucran los ciudadanos en las acciones de protesta; aunque las injusticias por sí solas no generan movimientos sociales. La identidad, concibe controversias y a pesar de la naturaleza colectiva de las formas de protesta política, no le prestan atención los teóricos de los movimientos sociales. Se distinguen en la identidad dos componentes: el afectivo primordial para la acción colectiva y se analiza mediante
la identificación grupal. Los conductuales la pertenencia voluntaria a un grupo deter- minado y/o asociaciones vinculadas con
la defensa de los intereses del grupo, y
la eficacia refiere a las creencias que la acción colectiva pueda modificar la situa-
ción adversa del grupo; generar eficacia sólida facilita la participación en la protesta política. Los movimientos, en su labor de
concienciación, deben convencer a los participantes que las acciones de repren- sión serán valiosos instrumentos para la consecución de sus metas.
Investigación Acción Colectiva IAC destierro y resistencias (2009-actual) Botero, 2013, Ospina y Botero, 2007; Daiute y Botero (2012); Botero, (2012b) parten de la reconstrucción de las historias desde las experiencias de comunidades
en movimiento, relatos de afirmación y prácticas cotidianas de resistencias como referentes de acción política y al mismo
tiempo, como escenario de denuncias desde la dignidad de las luchas diarias
que figuran micro-poderes en los lugares
concretos de actuación.
Esta investigación es de tipo militante, en ella se describen e interpretan deter- minados contextos y situaciones de la realidad social buscando la lógica de sus relaciones, así como interpretaciones da- das por los protagonistas, en este caso, maestros sindicalizados que dejaron
aflorar sus vivencias con relación a las vulneraciones realizadas por diversos grupos sociales que de manera directa
e indirecta causaron afectaciones a nivel personal y también familiar; situaciones complejas que para otros maestros ha terminado con la pérdida de sus vidas.
De igual forma, nuestros relatos parten de las experiencias de ser maestro-a en contextos de guerra, a pesar del drama y la infamia figura perspectivas para rom- per con la impunidad que apuesta por la construcción de memoria colectiva por nuestros docentes que siguen tejiendo esperanzas y sentidos en la formación como opción ante la aniquilación y la ins- trumentalización capitalista de la guerra.
En este sentido, la investigación se enmarca desde las acciones colectivas del sindicato, y las maneras en que éstas en- frentan las problemáticas de la guerra en
el Departamento; de este modo, “la – IAC
– propone la des-jerarquización de toda
forma de construcción del conocimiento.
ramente consultadas como participantes con sus testimonios y relatos; requerimos avanzar en la intersección entre academia y activismo9 y en la capacidad de autoría del teórico en las luchas sociales, y de los agentes comunitarios en la teoría. (Botero, 2013, 44).
“Des-elitizar el conocimiento indi- ca reconocer las voces y versiones del mundo en el proceso de cons- trucción de reflexiones y soluciones que nos comprometen. Además de comprender el saber poder como el gran panóptico y como bio/política, el conocimiento se constituye en cam- po de contrapoder; así, las lógicas de relacionamiento y los principios de los movimientos sociales y los colectivos orientan la construcción teórica en coherencia con la confron- tación entre las luchas epistémicas y las luchas existenciales”. (Botero, 2013, 46).
Docentes afectados por las diferentes
situaciones de violencia, afiliados a la
Asociación de Institutores del Cauca –
Asoinca.
Miembros de la junta directiva, perso- nal administrativo y de logística, docentes que tienen por característica común estar sindicalizados y haber vivenciado el fenó- meno de violencias e injusticias y las dife- rentes expresiones cotidianas que viven más desde la huelga, su subjetividad, la afectación moral y política de resistencia. La investigación tiene en cuenta la parti- cipación de las autoras en los procesos como maestras sindicalizadas que hemos padecido directamente situaciones adver- sas en nuestro ejercicio docente. Se tuvo en cuenta la socialización de relatos en los diversos encuentros como movilizaciones, marchas, asambleas, huelgas, documen- tales, noticias y periódicos.
No podría hablarse de investigación mili-
tante, cuando las comunidades son me-
Escobar, A. 2012. Op, cit.
“Parece arcaico observar en ple- no siglo XXI que en la pizarra aún se pinte con tiza, los pupitres sean los troncos rústicos de árboles cor- tados por la comunidad, las mesas improvisadas con tablas, las baterías sanitarias sean la espesa hierba del monte y el papel higiénico las hojas secas de los árboles, como también la planta física sea bajo un árbol o en el patio de una construcción arruina- da por falta de inversión, o peor aún destruida por los constantes acechos y encuentros de la fuerza pública con los guerrilleros.
Pero lo más hermoso es ver la creatividad de mis compañeros para realizar su quehacer, cómo fortalecen la riqueza de las tradiciones orales de sus ancestros, las semillas y las plantaciones, las plantas medicina- les, la coca como medicina, el hacer mermeladas con frutas exóticas, el uso del yagé, las semillas como arte- sanía para realizar aretes, manillas, collares, las habilidades artísticas utilizadas con recursos del medio, las formas de hacer papel para que los niños tengan hojas en que escribir, las tinturas sacadas de las plantas y de la diversidad de los colores de la tierra para pintar sus dibujos, en fin un sinnúmero de elementos que les sirve para la sostenibilidad de un niño en la escuela y no la abandone por falta de material pedagógico y se vaya a las filas de la guerrilla. Por supuesto las encomiendas que hacemos son implementos para poder fabricar los materiales con los cuales enseñamos a los estudiantes, lo anterior anudado a la esperanza de profesionalizarnos y así mejorar en todos los aspectos y lograr tener una vida digna; por eso estamos aquí, haciendo este gran esfuerzo sin importar el valor
del pasaje y la alimentación ya que la estadía es gratis, pero debemos traer cobijas, colchonetas, la rectora de la institución donde recibimos las clases modalidad a distancia nos ayuda para apaciguar los altos costos que demanda actualizarnos, el ahorro para hacer este largo viaje oscila entre cuatrocientos mil pesos cuando venimos solos y al traer los hijos cuando no hay con quien dejarlos el costo es aún mayor, un gran esfuerzo que se asume, pero que realmente vale la pena hacerlo, pues la profesión docente es como la de una artesana que moldea, teje, pinta con paciencia, sabiendo que su obra, para ser verdaderamente bella y original, requiere recoger el espíritu colectivo desde el lugar donde se vive
la vida”. (Testimonio docente 2012).
Las subjetividades en lucha de maes- tros y maestras sindicalizadas evidencian sentidos y sentires del ejercicio docente en contextos de guerra. A continuación se describen los principales hallazgos de la investigación organizados en dos tendencias centrales: I. Violencias hacia el ejercicio docente y II. Violencias hacia maestros y maestras que resisten frente a las políticas estatales.
Cada una de éstas soportadas con relatos propios de compañeros que posi-
bilitan re-contar y reflexionar el entramado de relaciones entre las diferentes formas de violencia contra el sujeto maestro, no
como una situación particular o aislada, sino como una realidad de despojo y aniquilamiento directamente contra el ejercicio y subjetividad del docente.
La subjetividad de maestros-as en con- textos de guerra trae consigo una postura ética frente a los procesos formativos. La comprensión de sus subjetividades da cuenta de las interpretaciones que hacen dentro de sus propios escenarios históri-
cos. Los procesos de subjetivación política pasan por las experiencias, la adopción y negociación de normas en la diversidad de relaciones de poder, los cambios de patrones de valor cultural que inciden en la acción colectiva y la comprensión de los significados e interpretaciones que de- safían las prácticas políticas dominantes. De este modo, la subjetividad profundiza cerca de la dignidad sujeto maestro en sus condiciones y circunstancias de guerra y resistencias desde el ejercicio formativo
en configuración de tejido colectivo.
Oír los testimonios de docentes que han sido amenazados en el contexto armado, y las voces de testigos que vie- ron morir a maestros suplicando que los escucharan, les respetaran la vida o les permitieran aclarar situaciones en que estaban injustamente involucrados son ar- gumentos desgarrantes que llenan de una indignación necesaria para desnaturalizar las violencias: “Me llamaron al celular, me
trataron mal, con grosería y me dijeron que tenía 24 horas para salir de la vereda, de lo contrario mi vida y la de mi hija estaba en peligro, era un sobre firmado por las Águilas Negras, calificando a los maestros como auxiliadores de la guerrilla y nos de- cían que ya éramos objetivo militar al igual que nuestras familias…en un mensaje de texto al celular, me advierten que me van a asesinar por no recibir a un estudiante, y que el mensaje lo hiciera extensivo a
la rectora”. (Compilación de maestras
amenazadas, 2012). Las permanentes
constatan violaciones al quehacer docente
inclusive en el ejercicio de la libertad de cátedra, así por ejemplo, los grupos arma- dos no están de acuerdo con los proyectos que se realizan en las escuelas. No están de acuerdo con el proyecto de educación sexual, por cuanto no les conviene que se les hable a las niñas especialmente del respeto a su cuerpo, de su dignidad, de sus valores; se llevan las niñas entre
12 y 13 años como comprar ganado y los padres de familia lo toleran por miedo. No permiten el proyecto de música, bajo el principio de que la persona que toca un instrumento musical es difícil que toque un arma y esto va en contra de sus intereses ya que buscan es engrosar las filas de sus
grupos. (Testimonio docente Roger, 2012).
El género dentro del sindicato indica más allá de poner porcentajes políticos de mujeres en las listas dirigentes implica la feminización del gremio, así mismo, develar prácticas sutiles de violencia como los salarios en el escalafón docente se asocian a condiciones de género, las mu- jeres seguimos siendo mayoría del sector educativo. Maestros líderes y maestras li- deresas campesinas, afro-descendientes, indígenas y en contextos populares son parte de las victimas de nuestro país.
En todo conflicto armado ni la razón ni el corazón se salvan de las amenazas y mucho menos de la muerte cuando
maestras se relacionan afectivamente con miembros de la fuerza pública y/o grupos al margen de la ley.
“Mi nombre es María Montes y hasta hace año y medio trabajaba en el resguardo indígena de Monte Pelado, trabajé por muchos años allá sin inconvenientes a pesar de la pre- sencia de la guerrilla, la gente era muy buena con migo, pero al llegar a esta comunidad el ejército las cosas cam- biaron, se vivía con intimidación, con prohibiciones, lo cual la convivencia se tornó aburridora y comencé a entablar relación con un soldado profesional, conversábamos de muchas cosas pero nunca imaginé que me fuera a enamorar de él, la guerrilla fue a la es- cuela y nos advirtió y nos prohibieron que habláramos con el ejército que con esta gente a metros, sin embargo nos dábamos las formas de encontrarnos
hasta que quedé embarazada de él, y el día menos pensado me llegó un mensaje de texto al celular donde me decían que me daban 24 horas para salir de la comunidad o sino que mi hijo y yo corríamos peligro, de inmediato me fui para el pueblo, me comuniqué con el sindicato, me presenté a la Secretaría de Educación y hasta el momento me encuentro allí en espera de una reubicación favorable. Ya llevo varios meses aquí en la secretaria de educación desempeñando varias fun- ciones que me colocan a hacer, pero estoy aburrida porque mi profesión es la docencia y no la estoy ejerciendo, también la estabilidad económica es crítica pues debido a esta situación me toco venirme con mi familia ya que ellos dependen económicamente de mí, pero el salario es muy poquito y quiero que me reubiquen en un sitio donde pueda vivir tranquila y la situa- ción económica no sea tan costosa.
(Testimonio personal María Montes.
Agosto 2012).
La violencia simbólica (Bourdieu, 1996) actúa de manera paralela a la violencia material, la una se alimenta estratégi- camente de la otra, cuando amenazan y/o asesinan a un docente también se le estigmatiza “en qué estaría metido” se usa nuevamente la estigmatización para privatizar las injusticias.
“Soy docente hace 32 años y desde ese tiempo estoy vinculado al sindicato, en la actualidad me en- cuentro en la ciudad de Popayán en una comisión como consecuencia de amenaza por ser sindicalista. El ser sindicalista me ha traído dificultades, pero soy consciente que debo correr riesgos, desde el año 1.999 aparezco en una lista como objetivo militar para ser asesinado de inmediato situación que ha dado pie para andar de un lado para otro, en 2.001 sufrí un aten-
tado me hirieron a bala en la pierna derecha, me brindaron asilo político en otro lugar, no acepte porque mi compromiso está aquí en trabajar por el pueblo, derechos humanos y el alto comisionado me brindaron protección, pero realmente desconfío de ellos y siempre estoy pendiente de todo lo que pasa a mi alrededor, puesto que soy un convencido de que la lucha social la tenemos que encaminar a hacer valer nuestros de- rechos y por lo tanto hay que correr el riesgo, la solución no es salir del país
, la solución es nuestra y el estado debe asumir la responsabilidad con todos y darnos la posibilidad de hacer
justicia social para todos… (Testimo-
nio docente Pedro, Noviembre 2012).
Hoy por hoy en nuestra sociedad la muerte de muchos colegas pasa desaper- cibida y en los medios de comunicación no deja de ser un titular, para las autoridades es un proceso de investigación que en la mayoría de los casos no prospera, sólo para sus familias y compañeros queda el dolor frente a la atrocidad como expresión
la naturalización del conflicto:
“Soy docente del 1278 nombra- da en la ciudad de Popayán hace tres años por ganar el concurso de méritos, mi hermana con mas años de experiencia docente en el sector oficial designada por el Decreto 2277, ambas afiliadas al Sindicato Asoinca y a Provitec de donde mi hermana recibió beneficios para adquirir un lote en la Parcelación la Lomita ubicada al norte de la ciudad de Popayán. Allí construyó uno de sus mayores sueños su casa para disfrutar la jubilación del trabajo que por tantos años realizó con respon- sabilidad, dedicación y entusiasmo.
No es nada fácil exponer en el propio trabajo de investigación sobre el tema en mención cuando en lo pro- fundo del ser se vive la violencia; pero considero que es una forma de denun-
cia frente a los hechos vividos, tal vez quede corta entre estas líneas pero trataré de expresar lo que siento desde mi propia subjetividad frente a hechos tan reprochables, como manifiesto no solo por la pérdida violenta de dos de mis seres queridos sino por todas las personas que han vivido casos simila- res. Sin lugar a dudas vivimos en un mundo de zozobra por la inseguridad, la violencia que nos acecha, probable- mente por las realidades crueles que se viven en nuestro país.
Mi hermana y mi padre de 94 años fueron vilmente asesinados, inicial- mente mi padre y a mi hermana se la llevaron violentamente esa noche y al otro día la encontraron muerta en las inmediaciones de la vereda san Ignacio de Popayán.
…Y es que la “no violencia” inicia desde nuestro ser, desde nuestra familia, desde la escuela, desde el barrio, ciudad, pueblo, vereda, trabajo; son muchos pensamientos y sentimientos que afloran en cada amanecer, en los minutos que pasan y en el final del día; pienso en lo fundamental de la familia, en la edu- cación, en la niñez, en la juventud, en los ancianos, pienso y pienso en tantas cosas que me generan des- ilusión pero al mismo tiempo, muy en el fondo… siento el deseo de esperanza por continuar aportando a una sociedad mejor, y al tiempo darle continuidad al legado valioso que dejan mi padre y mi hermana.
Tanto ella como yo, mi familia y tantos más somos víctimas de la violencia, esa violencia que genera horror, temor, desasosiego, angustia, impotencia, dolor. Lo ocurrido y otros hechos que suceden en las semanas siguientes en el Cauca y Popayán como es el caso del asesinato de otro docente en el norte del Departamen- to y otro en un barrio de la ciudad, dejan muchos cuestionamientos sin
respuestas, sinsabores, indignación y ante todo desilusión y tristeza de sentir y pensar en que clase de ciudad y país estamos; las gentes caemos solo en el asombro, siguen pasando muchas cosas pero lo peor de todo es que seguimos como si no pasara nada.
Ojalá a partir del profundo dolor que embarga nuestra familia y las tantas mas de nuestro país se logre movilizar la vida, esa será la gran resurrección de la que habla mi Padre Dios.
Este no es el final de mi narrativa pues ésta como mi vida queda sus- pendida, doy gracias a todos por el acompañamiento espiritual recibido, y a los que me escuchen los invito para continuar haciendo honor a tan valiosas e irremplazables personas: a mi padre, maestro de la vida y a mi hermana con el ofrecimiento de la Institución el Liceo de Humboldt de la ciudad de Popayán donde laboró por última vez: “Mujer, Madre y Maestra”
presente por siempre (Testimonio
docente investigadora).
El tener que vivir en la cotidianidad con la posibilidad inmediata de ser víctima de las acciones violentas ha llevado a que los maestros hayan interiorizado el miedo como patrón de conducta, pues además han visto cómo la impunidad incide para que se profundicen las violencias; ésta situación los lleva a ver como natural el
hecho de que no puedan confiar en nadie y que siempre estén en una actitud de recelo defensivo, no solamente ante los extraños,
sino incluso ante los mismos compañeros de trabajo con quienes acostumbran en las conversaciones evitar manifestar cual- quier postura o comentario que crean que puedan comprometerlos; es un proceso de aislamiento donde se asume como cierto que el enemigo no tiene cara.
Las resistencias del maestro y la maes- tra consiten en un acto de denuncia y desenmascaramiento de la privatización de las violencias a partir de la búsqueda de estrategias para no dejarnos callar y una de estas manifestaciones es la huelga como principal dinámica de acción política desde el sindicato educativo, pero antes debemos descolonizarnos, lograr indepen- dencia como gremio y evitar las distraccio- nes del estado manifestada en prebendas,
beneficios y retribuciones personales para
reducir e invalidar el sindicato.
Las resistencias sindicales exponen procesos de colectivización de la de- nuncia - Las Huelgas, las marchas y el sindicalismo. Las luchas sindicales leídas desde las circunstancias y subjetividades de maestros-as en las condiciones de contexto de guerra, suponen la existencia del sindicato que logra develar dichas relaciones sutiles de intimidación, las prác- ticas de estigmatización y desanimación estatalizadas y que abarcan los órdenes de individualización, privatización y frag- mentación de las relaciones y sus luchas.
Los sindicatos cobran vida en la medida
que reafirman la identidad del docente como sujeto moral y un sujeto del derecho y su papel vital de posibilitador de poderes
creadores de cultura contra-hegemónicas. Además de mantener sus objetivos en la ampliación de la consciencia y la eman- cipación; requieren principalmente, de un ejercicio de comprensión-develación- acción hacia la insubordinación y des- estigmatización de sus luchas.
Las prácticas represivas del estado consisten en cambiar las políticas que afectan la vida colectiva de los docentes
fragmentando el sindicato educativo, muestra de esto es la implementación del decreto 1278, que evidencia un tipo de vio- lencia política frente a los nuevos docen- tes generando desigualdad, inequidad y pérdida de derechos, éste es lesivo frente a los docentes nombrados por el decreto 2277 y no es posible que en el mismo país existan dos estatutos docentes.
Frente a dichas normas, la violencia simbólica comienza a interiorizarse en los patrones de valor cultural y estigmatiza- ción hacia la labor docente:
“Si están tan preocupados por la educación porqué no se van a enseñar a los estudiantes” (escucha- mos repetidamente en las voces de directivas, compañeros-as y padres de familia). “… Cuando los maes- tros salimos a la calle a protestar es porque el patrón no cumple con sus deberes, porque se han agotado las instancias y no queda otra alternativa que la huelga y la movilización; sin embargo, somos amenazados, pre- sionados, señalados y adjetivados de sinvergüenzas, irresponsables, perdedores de tiempo, inconscientes y lo que es peor, calificativos a veces secundados por los mismos compa- ñeros que no participan de las luchas pero que sí se benefician de los lo- gros colectivos o en el caso contrario también se ven perjudicados por sus
actuaciones … (Testimonio docente
Violeta, Octubre 2012).
Otro ejemplo, es la noticia pública que la Ministra de Educación a través de los
medios de comunicación afirma que los ECAES o evaluación de los profesiona- les y la evaluación de competencias de
los docentes tienen los peores puntajes a sabiendas de que éstas vienen configu- radas con parámetros universales exter-
nos y descontextualizados, conllevando a que las nuevas generaciones vayan en contra de sus propios maestros. Por ello el sindicato debe trabajar para enfrentar las tiranías del estado que van desde la subordinación, estigmatización y pa- ralización del movimiento en contra de las políticas de los pueblos, generando con ello ira, indignación, miedo, impo- tencia y odios en la descalificación del maestro en huelga y la colectivización del dolor, la rabia y la indignación como acción política alternativa de denuncia y resistencia.
La implementación del decreto 1278 evidencia un tipo de violencia política fren- te a los docentes, generando desigualdad, inequidad y pérdida de derechos. La emer- gencia de agenciamientos o experiencias de construcción de autonomía que trans- gredan la sujeción frente al sistema de control de la guerra.
Una de las prácticas maquiavélicas del totalitarismo consiste en permear los lugares más cotidianos de formación de los sujetos, la violencia simbólica con- siste en estigmatizar el ejercicio docente desde aminorar su identidad y ubicar como culpables de la precarización de la educación, hasta la reducción paulatina de los derechos como cualquier trabajador o profesional en el área educativa.
La desestigmatización del sindicato de los profesores implica reconocer la importancia de sus luchas por los dere- chos mínimos laborales, ligadas a las asociaciones obreras. De igual forma, a la articulación y vinculación con otras como las de maestros y maestras en sus movimientos feministas, afro, indígenas, estudiantiles, indignados, campesinos y mineros.
En este caso, el docente liga una reali- dad ético-política desde el sentido político de la formación y la posibilidad de desen- granar el sistema de violencias hacia sí mismo como maestro, como líder sindi- cal y como agente comunitario en cada lugar de actuación. Los sindicatos hacen
referencia a las luchas populares que no están desligadas por el reconocimiento y la redistribución, que han sido guardianes del derecho a la educación que exige en si mismo un compromiso con la transfor- mación; como lo expresa Quintero (2010,
2) “para ello se parte de reconocer la edu- cación como un derecho; en consecuen- cia, es de vital importancia combatir las desigualdades, las diferencias de género y la ausencia de la solidaridad.
La violencia antisindical cada vez es más fuerte, porque al estado le conviene debilitarnos para someternos, por ello acuden a estrategias tajantes y general- mente es la fuerza pública la encargada de combatir contra nosotros, cuando sa- limos a las movilizaciones, hacen uso de la fuerza física.
“Tal como lo hicieron en el año 2004, cuando participamos de la mo- vilización los docentes por contrato, los policías montados en caballos nos atacaban con bolillos, gases la- crimógenos, nos esperaban en cada esquina del parque Caldas con tan- quetas, la Secretaría de Educación nos amenazaba con descontarnos los días de huelga, algunas personas que no entendían la situación nos gritaban palabras malintencionadas”
(Testimonio maestra Cecilia, julio
2013).
Creación de conflictos inter étnicos:
políticas de división de los pueblos
La mayoría de los maestros mestizos están siendo rechazados en las comuni- dades indígenas por el sólo hecho de no ser indígenas, igualmente, los maestros indígenas y afro están siendo estigmati- zados por defender la educación ances- tral. Somos maestros-as indígenas, afro, mestizos, campesinos que creemos en la educación como lugar de la esperanza y reivindicación de nuestros derechos indi- viduales y colectivos.
De una y otra forma hacemos edu- cación subalterna que contribuye a la comunidad desde lugares muy apartados y de difícil acceso. A veces desde nuestros propios barrios y veredas, otros desarrai- gados del hogar; y en aras de conseguir un trabajo debemos soportar el racismo, la indiferencia, el rechazo y el sometimiento e imposiciones que no sólo vienen de los dirigentes, sino de la re-colonización que nos divide como pueblos.
Las prácticas de resistencia cotidianas por parte de profesores-as de comunida- des afro, indígenas, campesinos, sectores populares evidencian la necesidad de poner en discusión las relaciones inter-or- ganizaciones en diálogos inter-culturales de luchas y resistencias.
Las estrategias sistemáticas de desapa- rición, reclutamiento, expulsión, subordina- ción e indiferencia son la expresión de las
formas más perversas de la tecnificación de la guerra propuestas en las sociedades globales que afectan a docentes líderes en
sus contextos de actuación, estas pugnas por las condiciones de trabajo digno del docente indican diálogos que profundicen en la posibilidad de educación propia en re- laciones complementarias e interculturales con los movimientos sociales.
Las luchas sindicalizadas no son exclusivas de maestros mestizos, en el Cauca somos además de mestizos; indios, afro-descendientes y de comunidades po- pulares. Las condiciones de dignidad del ejercicio docente implican la ampliación de significado de nuestras luchas vincu- lándolas a la de los pueblos.
La tendencia a ver las luchas sindica- listas como meras asociaciones gremiales que tienden a defender los derechos eco- nómicos de los docentes es una lectura reducida frente al movimiento educativo, no por una justicia abstracta, sino por una práctica legítima e histórica de resistencia frente a las relaciones entre capitalismo y
Este trabajo permite tejer el entramado de relaciones que existe entre las violen- cias y las resistencias desde las voces y narrativas que cuentan los docentes. Con- trario a pensar al maestro-a como víctima
y vulnerable, afirmamos que precisamente las violencias se dirigen a sus prácticas cotidianas de resistencia, a aquellos-as
que son portadores de mundos alternati- vos al sistema de despojo desde el aula hasta las huelgas.
Asoinca con 74 años de actividad sindi- cal ha sido uno de los pocos sobrevivien- tes en las luchas sindicalistas en el país, pues éstas cada vez más están en vía de extinción en un sistema de privatización, aislamiento, separación, individualización y fragmentación de nuestras luchas.
Los hallazgos teóricos de este estudio se dirigen a fortalecer, des-estigmatizar y reivindicar la dignidad de la labor docente y de los sindicatos desde el dolor y la infa- mia como principal sentimiento de acción colectiva, que logra re-vincular las luchas inter-sindicales con la de los pueblos como principal lugar para reparar la impunidad.
A pesar de la normatividad existente a nivel nacional e internacional en favor de los derechos sindicales, el gremio docente sigue siendo víctima de la ola de violencia que desangra a todo un país por la injusticia social, política, económica, predominando la impunidad. Los relatos de ser maestros y maestras en luchas sindicales indican la necesidad de ampliar
los significados del sindicato de gremio a comunidades educativas en movimientos inter-culturales e inter-generacionales10.
Las tensiones al interior de los sindica- tos de docentes y en su relación con las diferentes demandas políticas de otros movimientos de los pueblos con frentes como la educación propia y las luchas
guerra y un sistema regulativo en contra
del sindicato educativo que se vinculan a
las diferentes luchas de los pueblos.
10 Para ampliar este tópico ver: Escuela, guerra
y resistencias. Maestros desde la diversidad,
2013: 256-282.
contra la neo-liberalización de la educa- ción, más que expresar un mero disenso de intereses, evidencian prácticas de in- terpelación contra el manejo de intereses privados dentro del sistema educativo y contra los diferentes sistemas de poder que se juegan a partir de la violencia como estrategia de corrupción y de un modelo hegemónico para el control de las comunidades.
La reducción del sindicato al gremio corporativo y los diálogos del Estado
a las prebendas y beneficios distrae la comprensión del movimiento educativo como parte central de las gestas popu-
lares que abarcan desde luchas en con- textos cotidianos, hasta la huelga como principal herramienta de las resistencias sindicales.
La auto-descolonización del sindicato se constituye en tarea del movimiento educativo, pues las prácticas de privati- zación encaminadas a las políticas del consumismo y el juego de retribuciones individuales o gremiales distraen los sen- tidos de la agencia política y la resistencia frente a las sutilezas de la guerra.
La capacidad de develar los horizontes comunes de un rotundo frente a la violen- cia indica una negativa frente a cualquier acto de privatización de sus luchas. Un sí radical frente a la vida en resistencia fren- te a las violencias invisibles propuestas por la subordinación del sistema colonial capitalista expreso no sólo en el ámbito de la vida económico, sino más bien, en la totalitarización de las subjetividades a partir de la fragmentación de las relacio- nes, el individualismo personal o gremial hasta la tortura y la complicidad con las políticas de guerra.
Las nociones de subjetividad, sujeción e identidad amplían el espectro de com- prensión sobre la pluralidad y la diver- sidad de lugares de resistencia frente a la violencia contra maestros y maestras que se oponen frente a los sistemas de homogenización y totalización de la vida del sujeto educador-a.
La vigencia de las luchas sindicales ligadas a los problemas de redistribución, con marcos de referencia marxistas y de clases frente a la opresión del ejercicio del estado dominante, mantienen su vigencia en la historia del presente, no obstante, no son suficientes para com- prender las demandas por las políticas de la educación desde la diversidad en contextos latinoamericanos. Las disputas por la redistribución se complejizan en las tiranías de estado que van desde la sub- ordinación, estigmatización y paralización del movimiento en contra de las políticas de los pueblos y dentro de éstas el papel central del sindicato educativo.
La reconstrucción de historias de vio- lencias contra el maestro y la maestra sindicalizadas en el departamento del
Cauca interpela por la configuración de una agenda inmediata frente a la impuni- dad. Nuestra tarea principal en este artí-
culo e investigación cosistió en develar las articulaciones entre las violencias contra nuestro ejercicio docente y sindical.
Una de las tareas más urgentes consis-
te en la configuración de memoria historica al interior de los sindicatos, de esta modo, con los relatos de maestros y maestras
particpantes del sindicato Asoinca evi- dencimos que las violencias no se dirigen meramente a civiles particulares sino que
consisten en una práctica xenofófibaca por parte de la extrema izquierda como de la extrema derecha presente en los discur-
sos justificatorios en lugares concretos del quehacer docente y el quehacer sindical a partir de estrategias que van desde
sacarnos de la nómina hasta los crudos asesinatos que nos ha tocado presenciar.
Las violencias tienden a deslegitimar y fragmentar la participación en las resis-
tencias cotidianas –en el ejercicio docente en contextos rurales y urbanos– como en
las resistencias hacia el fortalecimiento
del movimiento educativo, consecuente-
mente, las violencias contra el ejercicio
docente están directamente vinculadas
a desanimar y extinguir la lucha sindical.
Consecuentemente, este trabajo, no puede ser un texto más que queda para- lizado en los anaqueles de las bibliotecas. Somos portadoras de una voz colectiva de las violencias que viven maestros-as en el aula, en el campo, en las ciudades, en las huelgas y las luchas históricas sindicales.
Se hace urgente la descolonización del sindicato haciendo uso de sus facultades, no solo denunciando los atropellos a tra- vés de los medios de comunicación, de la movilización, la huelga, defendiendo a sus agremiados, sino también a partir de la
reflexión y re significación frente al hecho sindical, evitando competir con las mismas estrategias del estado; de lo contrario
seguiremos colonizados, manipulados, esclavos del sistema.
El estado a través de sus políticas debe garantizar el cumplimiento de los derechos
y dignificar la labor docente, para que a pesar de la muerte, amenazas, desplaza- miento, cambios de estilo y calidad de vida
de un significativo número de maestros
afectados no quede en la indiferencia.
Es fundamental como docentes, pese a las situaciones poco deseables que tenemos que vivenciar y enfrentar, conti- nuemos en nuestro rol de guía integral y formador de aprendizajes emancipadores, que favorezcan la conciencia social, y con- tribuyan desde nuestra invaluable labor a la sociedad.
Que la Maestría en educación desde la diversidad continúe incentivando este tipo de investigación la cual conlleva a generar conocimiento a partir de las reali- dades sociales tendientes a reconocer las características de una Colombia dinámica, compleja y diversa.
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L. Márquez, L.; Vargas, L.; Rojas, S.; San Miguel, M.; González, M.; Bedoya, F.; Mon- toya, W.; Monroy, L.; Romero, M; Romero, J.; Montoya, J.E.; Moreno, C.A.; Adarve,
L.D.; David, P.; Ramos, M.I.; Vásquez, E.; Guazá, A.; Benitez; E.; Erazo; S; Torres, A.; Jiménez, J.; Belalcazar, G.; Moncayo; J.; Paruma, A.F.; Ángel, H.; Mamián, C.; Velarde, B.M.; Burbano S.X.; Beyra Gómez,
R. ;Velas, D.L.; Penagos, N.; Penagos, C.; López, B.S.; Santacruz, O.N.; Cabrera, J.; Oviedo, B.; Betancourt S; Gualteros, L.G.; Muñoz; A.V. Tacueyó en resistencia por la vida. Colectivo Minga del Pensamiento
-Comunidad de Gargantillas- Tacueyó, Cabildo de la Familia y Colegio la Tolda; Fundación Solivida, con la comunidad del Brazo Taija y Los Guerreros; Comunidad de Ardovela; Fundación Carabantu; Comunas 13 y 8 de Medellín; Comuna a las orillas de Aguablanca; Recicladores-as del exbasu- rero de Navarro; Comunidad Hispana de Migrantes; Creapaz; Movimiento Campe- sino del Macizo colombiano; Resistencias ecológicas ecoaldeas; Comunidades edu- cativas del Cauca - Sindicato Asoinca, con la participación y apoyo de La Universidad de Manizales (Facultad de Ciencias y Hu- manas - Maestría en Educación desde la Diversidad; Cinde (Maestría en Educación y Desarrollo Humano Sabaneta); City Ui- versity of New York - Cuny (Doctorado en Psicología); Universidad del Valle (Licen- ciatura en Ciencias políticas); G.T. Clacso, Juventud y prácticas políticas y culturales en América Latina. Trabajo en interacción con los movimientos y organizaciones: paridero de investigación PCN-Gaidepac;
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