para la construcción de los valores sociales

Plumilla Educativa


Espacios recreativos formales: escenarios para la construcción de los valores sociales1


Diego Felipe Aguirre2, YAsAlDez eDer loAizA3


Resumen


El presente artículo de investigación se desarrolló en la ciudad de Manizales entre los años 2012 y 2013 con el propósito indagar aspectos relacionados con el arte del aprovechamiento de los espacios recreativos formales, y la posibilidad de potencializar todos estos recursos complementándolos con la práctica de actividades que potencien la formación de valores sociales en la ciudad de Manizales. Así mismo, además, de evidenciarse en este estudio las carencias recreativas de muchos ciudadanos manizaleños, se

demuestra la necesidad de afianzar los hábitos deportivos y recreativos, en atención a su aporte a la formación en valores y sobretodo como facili- tadores del mejoramiento de la calidad de vida; dado que para los jóvenes

que los utilizan se convierten en escenarios donde logran reconocimiento y encuentran una forma de ser felices en su entorno.

De otra parte, se reconoce por parte de los sujetos que participaron en esta investigación, que éstos espacios de no ser atendidos en la forma debida, también pueden convertirse en los lugares de encuentro de niños y jóvenes que los utilizan para otros asuntos como las drogas o inicio de una vida delictiva; por ello, aprovechando el interés que demuestran la mayoría de los jóvenes, es necesario desarrollar actividades para fortalecer valores sociales de quienes acuden a estos escenarios.

Palabras Clave: Recreación, Deportes, Escenarios, Socialización, Valores, Familia, Comunidad y Organizaciones.


Abstract


Recreational areas formal: scenarios for the construction of social values


This research paper was developed in the city of Manizales between 2012 and 2013 in order to investigate art-related use of recreational spaces formal aspects and the possibility of augmenting these resources complementing the practice of activities enhance the formation of social values in the city


image

  1. Recibido: 12 de noviembre de 2013. Aceptado: 10 de febrero de 2014.

  2. Diego Felipe Aguirre Arango, Licenciado en Educación Física y Recreación. Especialista en Actividad Física Terapéutica. Candidato a Magister en Educación y Desarrollo Humano CINDE- Universidad de Manizales. Profesor SENA Regional Caldas. E-mail diegofelipe64@misena.edu.co

  3. Yasaldez Eder Loaiza. Licenciado en Educación Física, Especialista en Promoción de la Salud, Magister en Pedagogías Activas y Desarrollo Humano- CINDE- Universidad de Manizales, Doctor en Ciencias de la Educación- Rudecolombia- Posdoctorado en Narrativa y Ciencias. Grupo de Investigación Maestros y Contextos. Docente Titular Universidad de Caldas. E-mail yasaldez@gmail.com



    of Manizales. Likewise also evident in this study of recreational deficiencies Manizales many citizens, demonstrates the need to enhance the sporting and recreational habits, in view of their contribution to the formation of

    values and especially as facilitators of quality improvement life since youth

    that use become the stage where they attain recognition and find a way to

    be happy in their environment.

    Furthermore, it is recognized by the subjects who participated in this re-

    search, these spaces if not treated in the right way, they can also become

    meeting places for children and young people who use them for other things

    like drugs or start a life of crime, hence, using the interest shown by most

    young people, it is necessary to develop activities to strengthen social values

    of those who come to these scenarios.

    Keywords: Recreation, Sports, Stage, Socialization, Values, Family, Com-

    munity and Organizations


    Discusión y Construcción de Sentido


    Los espacios recreativos formales: Escenarios para la construcción de valores sociales

    Desarrollar estrategias de recuperación de los espacios recreativos y culturales sugiere procesos de articulación entre

    diversos actores que definen normas y pautas de actuación y comportamiento de los sujetos que hacen parte de una de-

    terminada comunidad, sea del caso men- cionar por ejemplo: Alcaldía Municipal, a través de las Secretarías de: Educación, Gobierno, Salud, Cultura, Desarrollo e Integración Social y de Deportes entre otras; así como Universidades, Personería Municipal y las Juntas de Acción Comunal; de tal suerte que se direccionen acciones en pro del desarrollo y formación de las comunidades y especialmente a los niños y jóvenes, pensando en la formación inte- gral del buen ciudadano.

    En esta perspectiva, se reconoce que

    son fundamentales para potencializar mejores relaciones entre los integrantes de una comunidad; así como una opción para desarrollar capacidades artísticas, culturales, deportivas y sociales de la gen- te; y es allí donde los parques y espacios recreativos formales se constituyen en lugares propicios para dicho fortalecimien- to. En esta lógica, es necesario reconocer que La ciudad de Manizales en las últimas décadas se ha venido consolidando desde dos ópticas diferentes; como una ciudad Especializada y como Ciudad Educadora. La primera busca la racionalización de los espacios, estratificándola según corres- ponda a las unidades administrativas, de- portivas y barriales y; la segunda, la ciudad Educadora, constituida por varias univer- sidades que propenden por apostarle a la formación en ciencia y conocimiento como un aporte al desarrollo social, económico, cultural y político de la ciudad, la región y el país. Concepción

    En relación con los espacios recreativos formales; se puede decir que la ciudad de Manizales se destaca a nivel nacional

    lugares de socialización4 y esparcimiento

    image

    del individuo a la sociedad, una incorporación

  4. Es fundamental en este estudio comprender que

    la concepción interaccionista de la socialización

    se contrapone al de aculturización o “adiestra-

    miento” que supone el ajuste ciego y pasivo del

    individuo a la sociedad; mientras que bajo una

    perspectiva interaccionista la socialización es un

    proceso de integración o asociación dialéctica

    que evidencia la transformación mutua y simultá-

    nea de las partes comprometidas en la relación.

    La socialización consiste básicamente en “hacer-

    se socio” de una comunidad, lo que quiere decir

    que el individuo debe negociar continuamente

    su transformación y la del entorno que lo rodea

    (Aguirre, 1998, p. 21).


    por el diseño y desarrollo de propuestas caracterizadas por altos estándares de calidad y su preocupación por una apuesta a la formación de la ciudadanía y para ello se han realizado alianzas entre Alcal- día, Universidades y sector productivo,5 buscando sacar el mayor provecho en la utilización del tiempo libre de los jóvenes. Entre ellas se destacan actividades lidera- das por la Fundación Luker en procura de llegar a las comunidades vulnerables y así aportar al desarrollo social y comunitario en alianza con diversas instituciones de Carácter público y privado de la ciudad, relacionados con el área de la “Recreación y el Tiempo Libre” por ejemplo: Escuelas de Fútbol por la Paz: En alianza con In- vestigadores de la Universidad de Caldas la Alcaldía de Manizales y la Corporación Deportiva Once Caldas; con el propósito de formar en valores a través de la práctica

    del Fútbol, beneficiando a niños, niñas y jóvenes de sectores vulnerables de la ciu- dad. Semillero de Voleibol, Atletismo y

    Balón mano: Programa dirigido a “niñas” de estratos socio-económicos bajos, y desarrollado en alianza con la Alcaldía de Manizales y la Asociación RECREVIDA. De igual manera se encuentra el programa

    Batuta: Programa que beneficia niños, niñas y jóvenes de la ciudad, en alianza con la Alcaldía de Manizales y la Funda-

    ción Batuta.

    Así mismo, es necesario reconocer que Manizales es una ciudad que cuenta con universidades, museos, sitios culturales y recreativos de interés que son de fácil ac- ceso para la comunidad en general y que su preocupación fundamental es aportar a la formación de las nuevas generaciones y contribuir como escenarios de reconoci- miento del otro como un ser indispensable para el desarrollo de la ciudad.

    Ahora bien, es cierto que existen espa- cios recreativos y alianzas para garantizar un mejor uso de los mismos, sin embargo,


    image

  5. Vargas. H. (2012). Escuelas de fútbol para la paz. Fundación Luker- Universidad de Caldas. Manizales

    aún falta que los jóvenes los asuman como una opción que les aporta en su formación y consolidación de buenas prácticas, hábitos y relaciones; en tal sentido, las conductas que asumen algunos jóvenes que no reconocen dichos escenarios de entretenimiento y la diversión como un me- canismo causal de felicidad y formación, para disfrutar activamente en compañía de otros integrantes; se puede convertir en un foco que genera inseguridad y por tanto es urgente que los entes gubernamentales y no gubernamentales, así como la socie- dad en general, busquen estrategias para lograr erradicar ciertas conductas que van en contra del objeto principal con el que son construidos y concebidos los espacios de recreación. Algunas referencias que respaldan el mal uso que en ocasiones tienen los parques y centros de recreación al aire libre, se pueden deducir de las

    siguientes afirmaciones:

    “…No parce, la cancha es la pro- pia para encontrarme con los chacho y fumarnos un porrito y programas lo que vamos a hacer..” (Entrevista joven 14 años)

    “… la verdad es que por allá ni me asomó, porque, lo que uno puede en- contrar allí no es tan bueno, allí están los malevos, los viciosos y ellos no dejan hacer nada, antes le quitan a uno y así no aguanta” (entrevista (joven 15 años)

    “… Allí se hacen unos torneos una cuca, pero lo mejor es que va mucha gente y un poco de descuidados que le dan a uno el pago. Yo no soy ladrón, pero con esos papayasos, el que no aproveche es bobo” (Entre- vista joven 18 años).

    Ante esta situación, los esfuerzos se deben concentrar en buscar que los espacios de formación y recreación ciu- dadana en las diferentes localidades de

    Manizales, se piensen con la finalidad de interrelacionar las prácticas deportivas como una alternativa que restaure los

    valores humanos desde las juventudes,


    como semilleros de los procesos de me- joramiento de la calidad de vida, catego- rizando un sentido de vida más humano y cómodo cumpliendo con la satisfacción de las necesidades básicas humanas en las que según Maslow (1943), en su teoría de la motivación, se debe dar un equilibrio entre los físico, lo sicológico y lo espiritual, dado que el ser humano está constituido y compuesto por un cuerpo físico, cuerpo sociológico y cuerpo espiritual (Maslow, 1943), y que cualquier repercusión o pro- blema que ocurre en cualquiera de estos cuerpos repercute automáticamente sobre el resto de los cuerpos de la estructura, lo que genera un desequilibrio en el de- sarrollo armónico de los seres humanos; en virtud de ello, dado que los escenarios recreativos son ideales para lograr poten- ciar lo física, lo sicológico y lo espiritual, se requiere un mayor control y desarrollo de programas que busquen dar oportunida- des de participación a todos los habitantes que rodean estos escenarios.

    Ahora bien, revisando los resultados que se encontraron en la investigación, es claro que la práctica de valores so- ciales, como un aspecto primordial en el desarrollo integral de los usuarios de los espacios recreativos se convierte en una alternativa de solución a las vicisitudes, dado que ayuda de manera decisiva al mejoramiento de las condiciones de vida de muchos ciudadanos y, especialmente de aquellos que están en ese periodo transformacional entre la etapa adoles- cente y adulta y que, por diversas razones, han sido marginados de la participación política y otras posibilidades de expresión y que por ello se convierten en presas fáciles de las bandas delincuenciales de la ciudad, y grupos armados. Al respecto encontramos las siguientes evidencias:

    “Gracias a Dios están las canchas en el barrio, pues al estar cerca me era muy fácil practicar deportes y reunirme con mis amigos, allí aprendí muchas cosas, pero sobre todo a respetar a los demás” (Entrevista joven 17 años)

    “Yo me paso mucho tiempo en el parque, y aunque uno ve mucho jibaro y malandro, también es un lugar de encuentro con personas muy chéveres, con las que se puede compartir de manera sana, incluso tenemos un grupo que practicamos deporte extremo, pero con todos los cuidados” (Entrevista joven 15 años)

    “Lo mejor del parque es cuando vienen esos pelados de la alcaldía, creo, que nos hacen muchas activi- dades y nos enseñan deportes; así hemos conocido gente y nos hemos vuelto amigos de otros pelaos con los que ni el saludo” (Entrevista joven de 16 años)

    Es cierto que existen normas y progra- mas que buscan apoyar y potenciar el desarrollo de los jóvenes, sin embargo, también es cierto que muchas de las reglamentaciones se han quedado en el papel aislando notablemente los intere- ses de estos jóvenes. En virtud de esto, se presenta entonces el gran reto para los gobernantes y líderes comunales de Manizales de generar una acción más protagónica en relación al respeto por “los derechos ciudadanos”, para que puedan ejercer su ciudadanía con el cumplimiento

    de las normas y acogerse a los beneficios como lo son la participación en programas sociales y recreativos.

    Los espacios recreativos culturales y deportivos son eficaces para la construcción de valores sociales


    Definir una sociedad sin conocer su cultura es utópico, por tal motivo conocer lo que significa cultura es la base para sus-

    tentar la presente premisa de los espacios

    recreativos eficaces para el mejoramiento de las interrelaciones humanas. La cultura está directamente relacionada con lo que

    el hombre hace, piensa y conoce de su realidad aplicando los usos del lenguaje. Así mismo, plantea Geertz (1973, p. 89), “el concepto de cultura (…) denota una norma de significados transmitidos histó-



    ricamente, personificados en símbolos, un sistema de concepciones heredadas ex- presadas en formas simbólicas por medio

    de las cuales los hombres se comunican, perpetúan y desarrollan su conocimiento de la vida y sus actitudes con respecto a ésta. En tal sentido, es evidente que en espacios abiertos como los recreativos formales, se convierte en lugares prolijos para conocer la cultura de la gente y en tal sentido comprender lo que piensan,

    hacen y conocen y desde allí identificar también por que se comportan de determi- nada manera y así poder diseñar mejores

    programas que propendan por mejorar la relaciones sociales y la formación en valores.

    Siguiendo con Geertz (1973), también es necesario comprender que “El con- cepto de cultura (…) es esencialmente un concepto semiótico. Creyendo con Max Weber que el hombre es un animal

    inserto en tramas de significación que él mismo ha tejido, considero que la cultura es esa urdimbre y que el análisis de la

    cultura ha de ser por tanto, no una ciencia experimental en busca de leyes, sino una ciencia interpretativa en busca de signifi- caciones. Lo que busco es la explicación, interpretando expresiones sociales que

    son enigmáticas en su superficie”. En tal

    sentido, lo interesante de este trabajo es

    que n pretende definir comportamientos estandarizados, pero si interpretar los comportamientos y sobretodo los valores

    que se reflejan en las prácticas de quienes utilizan los espacios recreativos formales, y de esta manera comprender qué tipo

    de usos se le da y sobretodo que tipo de programas se deben desarrollar.

    Ahora bien, el concepto de cultura cobra sentido si se revisan las posturas de Huizinga, J (1938), en su obra Homo, en la cual considera que el juego puede ser el fundamento de la cultura. En tanto considera que la mayoría de labores de la convivencia humana están cargadas de juego. Planteando además que dado que el juego comienza con el lenguaje, y este a su vez es fundamento de las relaciones

    humanas es claro que el juego es una condición connatural al ser humano y en tal sentido hay que saber orientarlo, dis- frutarlo y promoverlo, pues en palabras del

    mismo Huizinga “jugando fluye el espíritu creador del lenguaje constantemente de lo material a lo pensado6”.

    En tal sentido y, en relación con el tema de esta investigación, es claro que una actividad propia del ser humano como el juego, es, a la vez, una adecuada estrategia en la que se establecen, de manera concertada, una serie de normas que regulan comportamientos y actitudes y ayudan a sustentar las diversas condi- ciones de vida en una sociedad, sea del caso mencionar la sociedad manizaleña, en donde se presentan unas costumbres y condiciones sociales muy particulares

    reflejadas, por supuesto, en los jóvenes con modas de habla y comportamientos eufóricos, manifestados en su forma de

    comunicarse, vestirse, etc. Demostrando con ello una identidad propia que incluso conlleva a la predilección y selección de ciertos escenarios, especialmente, los deportivos y recreativos para demarcar

    las zonas donde tienen mayor confianza jugando ante los adversarios, adquiriendo patrones de comportamiento acordes con

    su propio estilo de vida y antecedentes familiares, idiosincráticos y culturales. Se vuelve entonces al asunto de la cultura, en tanto esta se concibe, según (Verna,

    G. 2001), como “la interacción del hom- bre con su medio ambiente, en la cual se reúne el conjunto de modos y condi- ciones de vida de una sociedad ligados por una base común de tradiciones y de conocimientos, así como también ligados por las diversas formas de expresión y de realización de los individuos que se encuentran al frente de dicha sociedad”. Es decir, en las actividades que privilegian las personas para ser desarrolladas en cualquier escenario, para el caso del es- tudio en mención, los espacios recreativos


    image

  6. Huizinga, J. (2000, p. 17). Homo Ludens. Madrid: Editorial Alianza


    formales, se refleja la cultura en la cual se

    encuentra inmersos.

    En esta lógica, en la apropiación de los espacios recreativos y deportivos, el joven empieza a dar categoría a sus gru-

    pos, definiendo espacios de participación ciudadana, asumiendo un comportamiento diferenciador frente a otros grupos so-

    ciales y fortalece su capacidad creadora solucionando sus necesidades básicas complementándolas con el juego y la práctica deportiva. Desde esta perspec- tiva, según el tipo de juegos y deportes que practiquen los jóvenes, se puede reconocer sus intereses, necesidades, valores y formas de entender, compren- der y representar la vida que llevan. Así

    mismo, es posible identificar en qué tipo

    de actividades se sienten más cómodos

    y se identifican, en tanto si la predilección son los deportes es porque requieren de normas y reglas preestablecidas; mien-

    tras que si la elección son los juegos es por que demuestran una capacidad de diálogo, consenso y acuerdos, dado que los juegos n tienen reglas preestableci- das, sino que son construidas según los intereses de los participantes en el mismo

    Al respecto es necesario precisar entonces, la diferencia entre juego y actividades deportivas; en el primer caso se trata de aquellas actividades que ge- neran placer y goce y que no tienen unas reglas predeterminadas, al respecto Ci- dancho y Díaz (2009, p. 1) plantean que “En el juego, nosotros centramos nuestra atención en el entorno y en la actividad a realizar siendo muy saludable a nivel mental esta atención”. En tal sentido, y siguiendo a los autores mencionados, se considera que “en toda actividad cuya actitud es de juego, la satisfacción reside más en la experiencia, en el placer que le provoca....que en los resultados de la misma”, dado que el juego se basa en el interés libre y agradable de jugar de manera espontánea, deliberada, a la vez que implica que las normas no son preestablecidas sino acordadas por quienes se vinculan a él.

    Por su parte el deporte hace referencia a actividades que se realizan como ejerci- cio físico controlado o como competición; Cidancho y Díaz (2009, 2), describen que en el primer caso, el ejercicio físico, “es un componente del deporte, que se practica con una intensidad que es proporcional al placer físico que se deriva del deporte”, además requiere disciplina y conocimien- to; por su parte, el deporte como compe- tición; además de requerir de normas y reglas preestablecidas, también es “una actividad que satisface un impulso bási- co, da sentido a la existencia y levanta la moral y autoestima. Necesitamos competir por todo lo que vale la pena” (Cidancho y Díaz 2009, p. 2). Así mismo, es válido reconocer que los jóvenes también rea- lizan deporte no organizado y es aquel que, en palabras de Ulmer, Jutta (2003, 3), es aquel en el cual “se reúnen todas las actividades deportivas, las cuales los adolescentes practican en su tiempo libre sin instrucciones pedagógicas”; es decir no hay una intencionalidad dirigida, sin embargo si existen reglas que deben ser respetadas, a pesar de no ser sistemáti- camente organizado.

    Otro aspecto necesario de tener en cuenta es que no siempre pude decirse que el deporte es salud; pues al llevar implícita la competencia es muy probable que esto conlleve a algún tipo de lesión; sin embargo según estudios realizados, el tipo de dolor que causan algunos ac- cidentes deportivos pueden convertirse en un aliciente para seguir adelante, al respecto Alessandro D’amico (2013, p. 29)

    plantea, “en el deporte específicamente, por ejemplo, los niños interactúan con sus padres, sus miembros de la familia y sus

    pares, ellos aprenden a darle significado al dolor que viene con golpes, morados y cortes causados por caídas o choques

    contra algo o alguien. No obstante, si ellos practican deporte, su interacción con entrenadores, compañeros de equipo e

    incluso doctores, los conlleva a redefinir el dolor y darle un nuevo significado a los gol- pes, morados y cortes que éste causa. De



    hecho, podría inclusive llevarlos a definir el dolor como una consecuencia normal de hacer deporte y definir las lesiones depor-

    tivas como símbolos de su compromiso a un equipo y su identidad como atleta”. En este sentido, a pesar de las lesiones que en ocasiones se pueden presentar con la práctica deportiva, esto no puede ser una excusa para no promoverlo y mucho menos para no practicarlo.

    En torno a las actividades que privile- gian y desarrollan los jóvenes que acuden a los escenarios deportivos y recreativos, se resaltan a continuación algunas de sus

    afirmaciones:

    “Me encanta el parche del par- que, allí nos reunimos los propios y realizamos muchas actividades, por supuesto sanas y además, no dejamos que se arrime cualquiera. Pero lo que más nos gusta es jugar micro” (Entrevista joven de 17 años)”

    “Yo pertenezco a la gallada de los primos, y es muy sobrado porque nos reconocen y tenemos tremendo equipo. No le hacemos daño a nadie, pero no nos gusta que no la monten; así que defendemos lo nuestro”. (En- trevista joven de 18 años).

    “En la cancha y el parque se pasa bueno, me encuentro con parceros y nos inventamos juegos, es mu chévere, claro que no falta el grandulón que quiere mandar y no respeta las reglas; pero nos unimos y lo sacamos así se enoje…demalas”. (Entrevista joven de 15 años)

    Se reconoce entonces, a los escenarios recreativos, como lugares para fortalecer ciertas conductas propias de los seres humanos, en donde el poder y la autoridad comienzan a ser parte fundamental de la convivencia y es por ello que es vital ponerle atención a los espacios de ocio y esparcimiento de los jóvenes; en tanto, son lugares de encuentro permanente que generan actitudes cotidianas, y es por ello que al decir de Gerlero (2007, 52), “las ruti- nas de la vida diaria están sustentadas en

    múltiples relaciones sociales, en las que se asienta el poder;7 la recreación, como parte de la vida cotidiana no escapa a su

    influencia”. En tal sentido, al reconocerse, desde los actores, los lugares de espar- cimiento y recreación como lugares de

    encuentro con otros y establecimiento de grupos; es necesario prestarles atención y generar programas formativos, para que no se pierda la intencionalidad y los intereses de los grupos en otras activi- dades que perjudiquen su convivencia; en tanto al decir William Mendoza (2009,

    p. 17) “toda actividad que reproduzca de manera continua las costumbres sociales

    y que posea un alto índice de identificación en el individuo se puede utilizar como mecanismo de educación social en las

    primeras etapas de la vida y en el resto del desarrollo individual”, y es por ello que realizar programas deportivos y recreati- vos de manera organizada, sistemática y periódica, garantizará un gran aporte al desarrollo de las comunidades.

    Es claro que desde el comienzo de la historia primitiva el hombre ha contempla- do la necesidad de agruparse en clanes manifestando abiertamente sus habilida- des y principios de asociación, propios como el trabajo, y que allí se fomentan y practican valores sociales destacados como la disciplina, el respeto, la honesti- dad, la lealtad, entre otros; sin embargo en las condiciones actuales, de no prestarse


    image

  7. Indagar la microfísica del poder en lo recreativo implica situarnos en el Ámbito social del placer y la libertad del hombre; y por tanto, si bien estos escenarios recreativos, podrían asumirse, como bien plantea Foucault (1986), en dispositivos de disciplinamiento entre los que actúan en esa sociedad. Es claro que el objetivo principal en estos espacios recreativos no es precisamente el disciplinamiento, a no ser que se trate de aquellos que participan en actividades deportivas de equipos bien conformados. Ahora bien, el disciplinamiento en el buen sentido de la pala- bra, también puede entenderse como aquella posibilidad que brindan ciertas actividades para que los jóvenes en formación se apropien de las pautas de comportamiento establecidas en una sociedad.


    atención, es posible que muchas de las agrupaciones o clanes que se forman en parques y canchas deportivas, pierdan su rumbo y se dediquen a otras actividades no centradas precisamente en valores sociales y ciudadanos.

    Es por ello que esta investigación centro su interés en demostrar la importancia que tiene el aprovechamiento de los espacios recreativos y deportivos en la ciudad de Manizales, dado que se convierten en una posibilidad de reconocimiento al derecho a la libertad, a la recreación en ambientes propicios que permiten la participación desde la primera infancia hasta la etapa adulta inclusive, ya que el ser humano es social por naturaleza con deseos de bienestar, reconociendo en las prácticas lúdicas una posibilidad de generar nuevos encuentros sociales, y en el deporte y la recreación un alimento para el ser, el saber y el hacer, desarrollando un pensamiento abierto a nuevas posibilidades de descan- so, diversión y socialización.

    Del mismo modo, los espacios recrea- tivos y deportivos, más que simbolizar el sitio de encuentro de los diferentes habi- tantes de Manizales, se asimila como una nueva forma de manifestación humana a través de las diferentes prácticas depor- tivas y de ocio; de alguna manera estos lugares representan nuevos contextos enunciativos de estilos de lenguaje que

    reflejan la calidad de vida de sus usuarios, su capacidad de comunicación pública, la libertad de expresar sus pensamientos y

    formas de ver la sociedad, considerando las percepciones de sus habitantes cons- truyendo la cultura con sus representacio- nes más idóneas.

    A pesar que se habla de interaccio- nes sociales para llegar a la formación de valores, no se debe desconocer las características físicas donde se gestan dichas relaciones; los espacios formales deportivos o recreativos en buenas condi- ciones, se vuelven atractivos para el visi- tante constituyéndose en recursos viables para la proyección de nuevas plataformas

    emocionales, psicológicas que fortalecen el autoestima y la expresión comunicativa entre pares.

    De otra parte, en el tema de actividades bien organizadas y con propósitos forma- tivos claros, es de destacar por ejemplo el caso del teatro callejero de Manizales, que se convierte en una fuente de expre- sión cultural, artística y recreativa y de Las jornadas deportivas y culturales que organizan las diferentes organizaciones privadas y públicas de la ciudad; las cuales permiten fortalecer los canales de comu- nicación entre las comunas, visualizando un mejor bienestar en la calidad de vida de sus habitantes.

    Los parques infantiles, los escenarios deportivos brindados por la Alcaldía Muni- cipal y la Secretaría de Cultura, Deporte y la Recreación; apoyados por los sectores comerciales como la Cámara de Comercio e Industria de Manizales; fortalecen la organización y desarrollo de actividades bien planeadas, en las que las Juntas de Acción Comunal se han comprometido, se del caso enunciar los campeonatos internos como preparatorios a los Juegos Inter escolares y demás competencias que ayudan al encuentro y entrenamiento, en el mejor sentido de la palabra, de nuestros jóvenes midiendo el verdadero valor de la cultura el deporte y la recreación.

    Así mismo, la cultura deportiva, aquella que se promueve de manera organizada con una intencionalidad formativa y social,

    y que además se refiere a las actividades que los jóvenes realizan con dedicación, compromiso y responsabilidad y no solo

    por hacer actividad física, debe ser una oportunidad para vincular a los jóvenes en una disciplina que le promueva bue- nos hábitos de vida y sobretodo mejores relaciones con los demás al encontrar en estas actividades alternativas para aprovechar el tiempo libre de una mejor manera; en este sentido, si en los espacios recreativos y deportivos las actividades que allí se realizan no se dejan al libre albedrio de quienes a ellos asisten sino


    con programas adecuados es lógico que se convierte en una excelente oportunidad para potenciar la formación de una socie- dad más libre de las drogas y sustancias psicoactivas; en tanto en esta práctica se fomenta el respeto a las normas, al otro y a la sociedad; dado que precisamente a través de la disciplina y su aceptación se repercute en el bienestar de los practican- tes que a la vez son ciudadanos miembros de una familia y por ende de una sociedad en constante transformación para la cual deben estar preparados, no solamente en la parte física correspondiente al en- trenamiento deportivo, sino a partir del establecimiento de normas aplicables en su vida . Al respecto es válido rescatar los siguientes enunciados de los actores que participaron en este proceso investigativo:

    “Uyy, la verdad me encanta hacer deporte, allí aprendo muchas cosas, pero sobretodo me divierto y conozco nuevos amigos, a veces es un poco complicado, pero al final entre todos arreglamos las diferencias y todo queda atrás” (Entrevista joven de 16 años).

    “Mi anhelo es ser jugador pro- fesional, y para eso debo entrenar muy duro, por eso me encanta ir a la cancha, pues allí siempre encuentro con quien jugar y aprender cada día más” (Entrevista a joven de 14 años)

    “El deporte es lo mejor, allí voto toda es adrenalina, pero en buena forma y lo otro es que comparto y me divierto mucho y la verdad me hace parte, ya hace parte de mi vida y mi rutina” (Entrevista joven de 17 años)

    Además de la aceptación de normas y de marcar estilos de vida, los procesos de socialización que posibilitan los espacios deportivos y recreativos, se convierten a su vez en lugares potenciadores de

    bero, Martín (1.995, p. 4). Así mismo, es relevante destacar la importancia de los escenarios deportivos dentro del espacio público como facilitadores y articuladores en los procesos de dinamización del co- nocimiento humano que sólo se adquiere mediante la interacción de las relaciones sociales con el entorno comunitario al que pertenecen los actores que participan en las campañas de deporte y recreación patrocinadas por el gobierno local, po- tencializando la nivelación cultural de lo colectivo y de “las tribus urbanas”8 en sus múltiples expresiones culturales. Todo esto contribuye al afianzamiento de diver- sas expresiones culturales, contribuyendo a la formación de la identidad de la ciudad representada en sus gentes protagonistas del presente y futuro de la región caldense.

    La investigación social y científica en los escenarios recreativos de Manizales

    Nuestra experiencia como investigado- res sociales de las relaciones existentes entre los espacios recreativos deportivos de la ciudad de Manizales y su público juvenil actuante, permite reconocer las múltiples interacciones que en estos entor- nos se presentan y que de alguna manera marcan ciertos estilos de vida y compor- tamientos de quienes acuden a ellos; en tanto, los niños, jóvenes y adolescentes que practican actividades deportivas o recreativas empiezan a desarrollar unos códigos o patrones de convivencia para poder cumplir la función integradora de sus miembros.

    La mirada a nivel de la experiencia académica nos conduce a establecer una Metodología de Investigación Social, Humana y deportiva; que permite estudiar las múltiples esferas de la sociedad en sus dimensiones sociales y cognitivas.

    valores sociales; logrando a su vez la

    identificación de procesos de producción y de circulación de la cultura que coinciden con las nuevas sensibilidades, las formas

    de ocio y apropiación que menciona Bar-

  8. Entiéndase por Tribus Urbanas aquellas agrupa- ciones, pandillas o bandas de jóvenes que se en- cuentran en un sitio particular y que tienen ciertos hábitos y estilos de vida similar, como por ejem- plo forma de vestir, peinarse, hablar, entre otros.


    Los patrones de convivencia humana de quienes sacan un buen provecho de los escenarios deportivos y recreativos, dan como resultado, conductas ejemplarizan- tes y motivadoras en los actores sociales, y en las variadas actividades deportivas; sin embargo, ocurre el caso contrario en los jóvenes que desaprovechan estas oportunidades y su tendencia es la de seguir por el camino del mal; el vicio en to- das sus manifestaciones, la drogadicción, la delincuencia juvenil o el vandalismo, entre otras incursiones altamente nega- tivas para el desarrollo de las personas y crecimiento positivo de la sociedad, quienes ven los escenarios y espacios de- portivos y recreativos, no como lugares de esparcimiento, crecimiento y convivencia, sino como el terreno propicio para hacer fechorías o preparar su incursión en el mundo del vandalismo.

    El propósito de la investigación social nos permite adentrarnos en mundos donde se hace necesaria la aplicación de esquemas básicos de investigación, con procedimientos y técnicas de recolección de información con datos precisos sobre la población objeto de estudio. Del mismo modo, este tipo de técnica investigativa social enfocada en los valores sociales que utilizan los espacios deportivos, busca nuevos horizontes para el investigador participante de estos esquemas, exa- minando de manera crítica y objetiva la

    producción científica y el grado de avance

    posible en el estudio construyendo nuevos

    significados de interpretación en nuestro campo específico de la investigación que está relacionado con educación y

    formación de nuevos ciudadanos a tra- vés del posicionamiento de las prácticas recreativas y deportivas en la ciudad de Manizales.

    Todo proceso investigativo requiere del planteamiento de hipótesis con sentido de desarrollo de la creatividad, en la forma- ción de la investigación, Catalina Wainer- man y Sautu (2001, p. 33) postulan que el aprendizaje en el proceso investigativo requiere de la asesoría constante de un

    “maestro”, a la manera de aprendiz de

    un oficio específico. Investigar requiere de mucha lógica y perspicacia adicional a la técnica utilizada y mucho de creativi-

    dad. Las primeras son transmisibles a la creación y sólo se pueden demostrar con la práctica.

    Tal vez parezca difícil la labor que rea- liza el investigador, pero no es imposible, y más aún en las comunas de Manizales que requieren de gran paciencia y aten- ción a los movimientos culturales recrea- tivos en sus diferentes componentes naturales de los actores sociales que se desplazan de un lugar a otro dependiendo de sus inclinaciones recreativas. Es una labor prominentemente consagrada que requiere de mucho tiempo y dedicación si se quieren obtener resultados sobresalien- tes en la investigación. De este modo, no se aíslan las actividades realizadas en las facetas del hombre, sino que por el con- trario dentro de la labor del investigador es indispensable la experiencia cotidiana que encuentra en la vida social.

    Estudio científico de los códigos verbales – sociales en el contexto de los escenarios recreativos

    Existe un código de naturaleza científi- ca relacionada con los códigos sociales, verbales y no verbales; uno de los princi- pales investigadores en esta materia es el sociólogo Basil Bernstein, realiza una distinción entre dos estilos del lenguaje: el lenguaje “restringido” y el “elaborado”, cuya diferencia fundamental es de “cali- dad” y no de “cantidad”.9

    Por lo general los usuarios del lenguaje “restringido”, dice Pérez, N. (2008, p. 3), “utilizan oraciones cortas de fácil enuncia- ción en el campo deportivo (rótela, pásela, voléela, dispare), en muchos casos las oraciones son cortas o se limitan a simples frases y pocas oraciones subordinadas;


    image

  9. Havighurst, R. (1969, p. 8). “Social factors that

    influence learning and reading” en R. Karlin

    (comp).


    el significado está implícito antes que simplificado”; el lenguaje en el ámbito de- portivo no debe estar limitado. Su función principal en el contexto de enunciación deportivo puede ser usada para establecer

    significados precisos diferenciadores de

    culturas sociales.

    El lenguaje “elaborado” (usado común- mente en el ámbito académico escolar) utiliza palabras más técnicas y significa- tivas buscando precisión en lo expuesto. Un ejemplo práctico es el siguiente:

    -Manuel Eduardo es un joven jugador de fútbol de 19 años de un sector acomodado de la ciudad de Manizales, en su léxico es frecuente encontrar terminología “elaborada”. En diálogo sostenido con un parti- cipante anónimo se corroboró este diagnóstico lingüístico, en medio de un espacio deportivo (cancha sintéti- ca en compañía de sus camaradas).

    -Vamos a establecer normas de juego claras en este encuentro futbo- lístico, no dar espacios al adversario, para alzarnos en victoria fecunda con “la copa de campeones Ciudad de Manizales 2012”.

    Observamos en el anterior enunciado que se demuestran unos claros propósi- tos, referidos fundamentalmente a ganar un partido y posteriormente “alzarse con la victoria de la copa Ciudad de Maniza- les”. Expresa claramente sus ideas con términos más coherentes, enlazándolos con coherencia y pertinentes a la situación contexto del escenario deportivo como testigo de un encuentro deportivo entre dos equipos que disputan un campeonato recreativo en una comuna de clase aco- modada en la ciudad de Manizales.

    Se puede notar en ambos enunciados del lenguaje deportivo un estilo narrativo notoriamente diferente, siendo el prime- ro el correspondiente a simples frases sueltas; mientras que el segundo tiene

    un léxico más fluido en el sentido de la explicación del momento futbolístico y la lucha por alcanzar la victoria. Ambos

    protagonistas provienen de hogares total- mente diferentes y su nivel socioeconómi- co y de instrucción recibida es totalmente

    opuesto, que se ven reflejados en los usos

    lingüísticos.

    Las posibilidades del éxito escolar de los jóvenes estudiantes cuyos padres son organizados y tienen un núcleo familiar legalmente constituido cumpliendo con las normas de socialización establecidas por la ley; pueden lograr los mejores resulta- dos escolares. También los investigadores

    coinciden en afirmar que los educandos que pertenecen a los hogares donde el có- digo utilizado es “restringido”, encuentran

    mayores dificultades para desempeñarse

    en las actividades escolares y que estas

    dificultades aumentan con los grados de escolaridad, a menos que interioricen y se apersonen del lenguaje “elaborado” como

    herramienta eficaz para la construcción de significados recreativos y ser aceptados

    dentro de un grupo social-deportivo que

    posiblemente obtendrá muchas victorias

    si están mutuamente comprometidos con

    la causa común.

    Se asumen criterios de análisis a través del lenguaje en sociedades referenciadas en el contexto elaborado o restringido según corresponda la clase social. Estas observaciones han sido realizadas por el sociólogo Bernstein, cumpliéndose su

    filosofía lingüística investigativa apropiada al campo deportivo. Del mismo modo, cuando estos códigos sociales no son lo

    suficientemente complejos, opta por tratar de descifrarlos el interlocutor con otros códigos no verbales (gesto y acción), y así

    se detalla el proceder de muchos de los jóvenes que inician su formación escolar ciudadana. Seguidamente los juegos de mano, las chanzas, las risas son comple- mentos situacionales comportamentales

    que reflejan claramente lo que sienten en un momento determinado de sus vidas que nunca se olvida, porque son etapas

    que dejan huella en nuestros corazones y en el de los participantes, que ven en las glorias o las derrotas situaciones de felici-


    dad; caso opuesto, desilusiones que como en el juego se superan con tenacidad.

    Los status sociales son cotidianos obser- varlos en diferentes lugares comunales de la ciudad manizaleña; convirtiéndose en dis- tintas organizaciones categóricas ocupando un importante lugar en el estilo del lenguaje deportivo. Cada miembro de la familia ad- quiere una personalidad muy característica dependiendo de las actividades que realiza

    y la influencia que va adquiriendo dentro del núcleo familiar y social, está supeditada a sus triunfos y derrotas.

    Los jóvenes y los escenarios recreativos de su entorno

    Los jóvenes que participaron en esta

    investigación afirman que los espacios recreativos y deportivos de Manizales, son interesantes y atractivos para la mayoría

    de la población.

    “Me gusta participar en todas las actividades que incluyan una sana di- versión y ojalá que cuenten con una infraestructura adecuada y completa como: piscina recreativa, canchas múltiples y juegos infantiles”. (Entre- vista a una joven de 14)

    “En el tiempo libre dispongo de buena iniciativa para compartir con mi novia y amigos asistiendo al estadio Palogrande acompañando al “Once Caldas del alma” y ani- mándolo para que gane todos los partidos. Es una forma deliciosa para entretenerse y pasar el tiempo en otras actividades diferentes a las académicas o laborales”. (Entrevista a joven de 18 años)

    Es claro que para la mayoría de los jóvenes los espacios de esparcimiento y recreación tienen grandes ventajas si son bien aprovechados; sin embargo, también, es evidente que en sin una adecuada orientación y sin programas ajustados a sus necesidades los comportamientos y estilos de vida se pueden ver afectados y hacer que los niños y jóvenes tengan comportamientos poco aceptados por la

    comunidad y la sociedad en la cual están inmersos; en tal sentido la formación recibida en el entorno familiar y en los centros de formación y educación a los que asisten, además de los aprendizajes adquiridos en otras actividades y rela- ciones como las que tienen en centros recreativos y deportivos son los que marcan también los hábitos y los estilos de vida de los niños y jóvenes; es por eso que hacer programas adecuados en este tipo de población es fundamental. Para que no tengamos que seguir escuchando expresiones como las siguientes:

    - “..lo único que me interesa de los lugares recreativo y deportivos es la libertad de poder consumir mi dosis personal y divertirme con los “parceros” del barrio y atracando a las personas que pasan por el sector, especialmente en horas de la noche o cuando son festivos aprovechando la ausencia policial, que es escasa en la zona. (Entrevista a un joven de 15 años, perteneciente a una pandilla).

    “recuerdo que en un encuentro deportivo entre jóvenes del barrio Minitas y otros del barrio Sinaí, en- contró la muerte un compañero al recibir una puñalada que le propinó un joven de otro equipo al terminar el partido; durante el partido exis- tieron varios roces entre jugadores de ambos bandos, convirtiéndose la disputa en un intercambio de patadas y violencia por doquier”. (entrevista a joven de 17 años).

    “la verdad el parche en las canchas es una belleza, pues allí nos toma- mos los chorros, nos vemos con las chachas y mejor dicho pasa de todo y como nos hacemos pa la parte de atrás allá no jodemos a nadie y nadie se mete con nosotros, allá somos dueños y lo que pasa allá, se queda allá”. (entrevista joven de 17 años)

    Se puede observar entonces, que no siempre los lugares de esparcimiento como los espacios recreativos y deporti-


    vos tienen un buen uso y ni existe en el imaginario de los jóvenes las formas de aprovecharlo en buena lógica, sino para poder lograr desahogarse y hacer cierto tipo de actividades que en otros lugares no pueden hacer; es por eso que se insiste permanentemente en este escrito que la formación familiar es vital, pero dadas las precarias condiciones en las que vi- ven muchas comunidades, es necesario que desde las instituciones educativas y desde algunos entes comprometidos con acciones tendientes al desarrollo humano, se desarrollen programas que permitan cambiar el imaginario de los niños y jóve- nes en torno al uso de estos escenarios.

    Seguramente existen muchas otras evidencias e historias que dan cuenta del mal uso de estos escenarios; los cuales en la mayoría de los casos ocurren por situaciones que desencadenan la ira o presión de las malas compañías impul- sándolos a actuar de manera errónea e impulsiva. Sin embargo, es de resaltar que en un alto porcentaje los escenarios deportivos y recreativos de la ciudad de Manizales tienen un adecuado uso y se ha mostrado en los últimos años gran preocupación de los entes locales por hacer mantenimiento de los escenarios y por desarrollar programas que garanticen un buen uso y sobretodo que ayuden en el proceso de formación de niños y jóvenes que asisten a estos espacios.

    Muchas de estas situaciones se han

    pueden evitar si se planifican actividades controladas por autoridades competentes en el área de Educación Física, deporte

    y recreación que garanticen con todo su conocimiento y disponibilidad, no sólo la parte práctica y técnica, sino también la de orientar la esfera social con todos sus componentes socializando las normas de convivencia, los valores entre pares.

    En esta perspectiva, la participación de los centros de educación formal proyec- tados en la organización y planeación de programas que pueden ser desarrollados en los escenarios deportivos, con docen-


    tes calificados en la materia de recreación y deporte permitirán trabajar de manera formativa tanto la salud mental, como la

    física y biológica y con ellos se lograría dar nuevas oportunidades de vida; claro está que se requiere estratégicas como por ejemplo con Bienestar Familiar, Persone- ría Municipal, Juntas de Acción comunal, los personeros estudiantiles, generando espacios de recreación y entretenimiento a los jóvenes en edad vulnerable de caer en las trampas de la delincuencia juvenil.

    Dentro de los actores sociales repre- sentativos de las comunas de Manizales, también podemos citar a los líderes de las juntas de Acción Comunal, de lo cual vale traer a colación el siguiente fragmento: “la carencia de programas deportivos incide notablemente en la falta de oportunidades de diversión en dicho sector” (entrevista a líder comunal). Por tal motivo decidieron agruparse con demás miembros de la co- munidad para nuevas organizaciones de líderes en Acción capaces de plantearse objetivos y cumplirlos en un periodo de tiempo determinado dirigidos fundamental- mente a crear programas de socialización y creatividad lúdica manual para hombres y jóvenes adolescentes que deseen sacar adelante el espíritu de superación y moti- vación personal por hacer las cosas con amor y dedicación; “porque no solo de pan

    vive el hombre” –asegura la entrevistada.


    Valores sociales y las actividades deportivas y recreativas


    La recreación y la prácica deportiva juvenil tiene implícitos los valores sociales como una manifestación categórica del poder y triunfo, entre hombres y mujeres por separado, existiendo un factor común que es el respeto por el juego limpio. Pa- dresde familia, entrenadores y deportistas perciben los escenarios deportivos como constructres de moldeación en valores sociales.


    Según lo propuesto por Petitpas, Cor- nelius, Van Raalte y Jones (2005), esta- bleciendo los cuatro colectivos implicados en el deporte y la recreación juvenil: los deportistas, los padres, los entrenadores y los gestores o patrocinadores. Como lo han señalado Scheerder, Taks, Vanreusel y Renson (2005), entendiendo la práctica en los espacios deportivos como transfor- madores en la sociedad de la información y la tecnología. Muchas veces se han visto convulsionadas estas prácticas deportivas por el uso indiscriminado de los video jue- gos electrónicos por parte de la población juvenil, obstaculizando el normal goce del deporte en el esplendor de sus manifes- taciones. Otra causa de los antivalores sociales es la búsqueda insaciable del éxito a cualquier precio, sobornando y hasta ultrajando al más débil.

    De los resultados de investigaciones sobre los procesos de soialización del juego en el campo deportivo y cultural, se resalta el estudio realizado por Cruz (2004), Gutiérrez (2004) y Krawezyk (1998); citados por Melchor Gutíerrez, et al (2010, p. 63); quienes de los resul- tados obtenidos en su trabajo concluyen que, según los deportistas, padres, entrenadores y gestores, los objetivos del deporte juvenil se agrupan en los siguientes factores: autorrealización y progreso; cooperación y juego limpio; poder y deseo de triunfo; compañerismo y comprensión; y diversión en el juego.. de ellos, cuatro dimensiones presentan un carácter más positivo y encaminado a la socialización de los adolescentes, mientras que el poder y deseo de triunfo sería un aspecto menos deseable en la práctica juvenil. De esta investigación se destaca entonces, que los jovenes prácti- can actividades deportivas y recreativas, más por buscar goce y satisfacción que por obtener trinfos o demostrar su capa- cidad deportiva10.


    image

  10. Sin embargo, en otro estudio donde se comparan los intereses de las mujeres con los hombres, como por ejemplo en los trabajos de Greendorfer

El mayor porcentaje alcanzado por la

investigación de estos autores –tomado de Melchor Gutiérrez et al (2010, p. 63). Manifestación de los valores sociales en

el deporte. “Confirman una expresión positiva de los valores sociales y perso- nales en la práctica deportiva basados fundamentalmente en la autorrealización y el progreso con el desarrollo personal. Menos porcentaje es el concedido al com- pañerismo y al juego limpio. Así mismo, es valorado con puntuación baja los deseos de poder y triunfo”.

El deporte que se realiza en los esce- narios deportivo- recreativos formales, sin importar la ciudad donde se practica, debe ejercer un rol socilaizador que ayude a los niños y jóvenes a convertirse en personas de bien, adquiriendo una personalidad segura y acorde con su estilo de vida, adquiriendo principios consecuentes con sus futuros roles de adultos actuando con responsabilidad bien definida. Tanto los educadores, formadores deportivos y padres de familia debemos estar atentos a lo que ocurre en los eventos deportivos evitando al máximo situaciones negativas que se puedan presentar. El aporte de la disciplina deportiva ayuda considera- blemente a los jóvenes en su desarrollo psicosocial, integrándolos en la sociedad, por medio de adquisición de normas de

comportamiento y disciplina reflejados en su diario vivir “escuela, compañeros, en el hogar, en el equipo deportivo, en los

espectáculos culturales”.

Materiales y Método

El estudio se desarrolló siguiendo un di-

seño descriptivo, con enfoque etnográfico


image

(1977, 1978, 1981, 1983), los deportistas se inte- resan más por el poder y el triunfo, mucho más que las deportistas; es decir, según sus estudios, las mujeres tienen intereses má centrados en lo estético y la integración, mientras los hombres, aunque el poderiono es la principal razón, si dan un mayor valor a est en sus respuestas, dado que es una forma de demostrar cualidades y tener reconocimeinto por parte de los otros.



reflexivo, como apoyo fundamental en la búsqueda de rasgos, a partir de los cuales se pueda trascender desde lo aparente a

lo más profundo, en torno al tema de los valores sociales que se fomentan en los escenarios recreativos formales de la ciu- dad de Manizales. La población objeto de estudio fueron jóvenes entre 14 y 18 años; y se contó con la colaboración de líderes comunitarios y algunos padres de familia a quienes se les aplicó una entrevista semi- estructurada y así como procesos de observación de las prácticas que se desarrollan en los escenarios recreativos en diferentes barrios de la ciudad.

El análisis de la información se llevó a cabo mediante la interpretación de la situación encontrada, donde se tuvo en cuenta la problemática identificada, la comprensión de la realidad observada y finalmente, el reconocimiento de los valo- res sociales que caracterizan a los jóvenes que asisten a los escenarios recreativos.

La intención fue estudiar una proble- mática social y cultural, involucrándose activamente en el entorno de las comunas de Manizales centrando su atención en investigaciones de campo, en ambientes naturales como las canchas y escenarios recreativos. La población definida previa- mente como la juvenil con edades que oscilan entre los 14 y 18 años; siendo los escenarios deportivos formales centros de acopio de estos muchachos, practi- cando diferentes actividades deportivas recreativas y otro porcentaje menor; rea- lizando otras labores ajenas al deporte perturbando el normal desarrollo de la comunidad.

De la misma manera, al desarrollar el presente trabajo etnográfico en los am- bientes naturales de los jóvenes, permitió analizar los valores sociales de las juven- tudes en las comunas más representativas de Manizales; la realidad fue acercarnos a

Manizales con fuentes confiables como los jóvenes y líderes comunales y habitantes de los sectores donde existen espacios

deportivo- recreativos.

Conclusiones


Los espacios recreativos y deportivos son una gran alternativa de entretenimien- to y diversión sana para las juventudes manizaleñas, siempre y cuando valoren estas prácticas humanas como una alter- nativa que les ayude a vivir con bienestar y si es el caso de algunos; brindarles la posibilidad de reintegrarse a la sociedad

en forma pacífica.


La investigación etnográfica participante activa de parte del estudioso de la materia en mención, es un gran logro en este pro-

ceso investigativo aplicando correctamente teorías de sociólogos y antropólogos, adaptados a los espacios recreativos en los valores sociales de sus ciudadanos.

Muchas de las razones que inducen a estos jóvenes a pertenecen a grupos de- lincuenciales al margen de la ley, es la falta de oportunidades familiares y laborales;

reflejados en su hábitat natural como el hacinamiento inclusive con sus vecinos lo que los lleva a utilizar otros espacios más

abiertos para compartir nuevas experien- cias humanas como el compañerismo, la solidaridad, el respeto por las normas en los escenarios deportivos de la ciudad con acceso gratuito y cercanos a su lugar de residencia.

Los espacios recreativos deben contar

con la suficiente infraestructura urbana, además de tener el personal idóneo y profesional para desempeñar sus fun-

ciones en la comunidad enfatizando en el desarrollo psicosocial y educación en valores humanos a través del juego. Esto será posible con la participación activa del Estado y las empresas privadas.

Muchas de las necesidades humanas son trascendentales para el bienestar de la existencia del hombre; como la relación con uno mismo, el medio ambiente y el grupo social. Sin embargo, no olvidemos la recreación y el deporte como una ne- cesidad de entretenimiento del hombre, inclusive desde la primera infancia hasta la etapa adulta.


Las necesidades axiológicas de los jóvenes de las comunas de Manizales como lo son la subsistencia diaria, se deben complementar activamente con la participación en actividades recreativas, culturales y deportivas que promueven gratuitamente la Alcaldía Municipal, a través de la Secretaría del Deporte la Recreación y la Cultura.

La calidad de vida de los ciudadanos de las comunas de Manizales se mide en su gran parte por la capacidad de asimilación y apropiación de los espacios recreativos y deportivos formales; complementándolos con la educación en los centros educativos y universidades.

Las habilidades sociales, culturales y deportivas que se aprenden durante la etapa de la niñez y la juventud; no se olvidan, al contrario son vivenciales en el barrio, la familia y la sociedad para el resto de la vida.

La formación integral del individuo puede ser complementada con el apren- dizaje de valores humanos, durante los encuentros deportivos en los diferentes escenarios deportivos de la ciudad. Res- petando las normas de juego e ideologías de los demás jóvenes que en el juego en- cuentran una dinámica de entretenimiento y acercamiento a otros grupos sociales.

Los jóvenes que participan activamente en estos espacios de recreación y deporte formal, construyen sus propias normas, conocimientos y habilidades; convirtiéndo-

se finalmente en individuos constructores

de paz, asimilando los valores para vivir armónicamente en sociedad.


Recomendaciones


Es necesario que las Instituciones educa- tivas y los entes gubernamentales repliquen las experiencias exitosas que han desarrolla- do entidades como la fundación Luker, para así aumentar la cobertura de los programas que propenden por un mejor desarrollo in- tegral de las comunidades; especialmente aquellas consideradas como marginales.

Las Juntas de acción comunal deben potenciar el uso de los espacios recrea- tivos y deportivos de sus comunas gene- rando programas deportivos y recreativos bien planificados y que garanticen la participación activa de la mayoría de in- tegrantes de la comunidad.

Es imprescindible que las fuerzas del orden se vinculen n solo con el control de los escenarios deportivos y recreativos sino también en la vinculación con otras entidades para desarrollar programas que propendan por procesos de formación y educación en valores, especialmente entre los niños y jóvenes.

Es imprescindible que se generen en los entes gubernamentales espacios que permitan escuchar la voz de los niños y los jóvenes, para no tener que esperar a que sucedan hechos trágicos y a partir de allí pensar en qué tipo de acciones se deben realizar, las cuales generalmente buscan más sancionar que formar.


Bibliografía


Aguirre, Eduardo. (2013). La Socialización como un proceso Interactivo. Universidad Nacional de Colombia- Departamento de Psicología: Bogotá. Disponible en: ww.bdigital.unal.edu.co/1293/4/03CAPI02. pdf. Recuperado el 28 de marzo de 2013. (documento sin publicar).

Aguirre, Diego Felipe. (2013). Los Escenarios

Recreativos Formales: Una Opción para la Construcción de Valores Sociales. Tesis

para opta al título de Magister en Pedago- gías Activa y Desarrollo Humano. (Docu- mento sin publicar)

Andrade, Norma Beatriz. (2008). Escenarios del

Aprendizaje, Docencia e Investigación: En- señanza y Formación Permanente. Buenos Aires: Universidad nacional de Comahue.

Barba, C. y otros (1994). Organizaciones infantiles y juveniles de tiempo libre. Ed. Narcea; Madrid


Barbero, Martín. (1995). La Cultura como mediación: Comunicación, Política y Educa- ción. En: Pretextos: Conversaciones sobre la comunicación y sus contextos. Universi- dad del Valle, Calí.

Bayón Martínez, Pablo. (2005). Educación

ambiental. Alternativa para la promoción de

participación y valores para la transforma- ción social sostenible en Cuba. Instituto de

filosofía Cuba.

Bernstein, Basil (1994). La estructura del discurso pedagógico. España: Ed. Morata. España.

Bolaño Mercado, Tomás. (2007). Ocio, tiempo libre y recreación en el Segundo Milenio. En: Cuadernos de Ocio y Sociedad, 1(3). Colombia: Editorial Corporación Ciivitas:

Colombia, pp .79 – 93.

Bourdeou, Pierre (1997): Razones prác- ticas. Sobre la teoría de la acción, Barcelona:Anagrama.

Cagigal, José María. (1979). Cultura intelectual y cultura física. Buenos Aires: Kapelusz.

Cidoncha, Vanessa y Díaz, Erika (2009).

Diferencias entre el juego y el deporte, y

su función pedagógica en y para el tiempo

libre. Disponible En: wwwefdeportes.com.

Revista efdeportes. Buenos aires. N° 135,

Año 14. Consultado el 30 de noviembre

de 2013.

Congreso de la República de Colombia (1991).

Constitución Política de Colombia. Santafé

de Bogotá D.C., Colombia.

D´amico, Alessandro(2º13). El Deporte: Una ventana Hacia la Socialización. Buenos Ai- res: El Períodiquito. En: http://www.elperio- diquito.com/article. Recuperado: diciembre 11 de 2013.

De Zubiria Samper, Miguel (1994). Tratado

de Pedagogía Conceptual: Formación de Valores y Actitudes. Santafé de Bogotá: Editorial Magisterio.

Dumazedier, Jean. (1997): La cultura deportiva.

Francia: EPS Revue

Elias, Norbert. (1992). Deporte y Ocio en el pro- ceso de la civilización 1897- 1990. México: Fondo de Cultura Económica.

Esguerra Pardo, Nicolás Boris. Teoría So- ciológica: Ensayos. Colección de Textos de ciencias Humanas. Bogotá: Editorial Universidad del Rosario.

Foucault, Michel. (1980). Hermenéutica del Sujeto. Madrid: Editorial: La Piqueta.

Franco Peláez, Zoyla Rosa. (1999). Desarrollo humano y de valores en salud. SantaFé de Bogotá: Icfes.

Geertz, Clifford. (1973). The interpretation of cultura. Nueva York, Basic Books Inc. �tra- ducción al español: La interpretación de las culturas. Barcelona: Gedisa, 1987]

Gerlero, Julia. (2007). Las Formas de resis- tencia en la Recreación. En Revista Ocio y Sociedad, N° 3. Medellín: Corporación CIVITAS.

Guerrero, Gladys. (2006). La Recreación como Alternativa de desarrollo Comunitario. En: Revista Digital EF Deportes, Año 11 N° 100, septiembre. Disponible en: http://www. efdeportes.com/efd100/recrea.htm, recupe- rado en abril 21 de 2013.

Giroux, Henry A. (1993). La Escuela y la lu- cha por la Ciudadanía. México: Siglo XXI editores.

Gómez, Mery del Socorro. (1998). Recreación:

Factor Del Desarrollo Integral del Ser Hu- mano. Corporación para la recreación del Valle. Memorias V Congreso Nacional de Recreación. Col deportes Caldas- Univer-

sidad de Caldas- FUNLIBRE: Manizales.

Gómez Vásquez, Beatriz. (2002). El libro de los valores. Santa Fé de Bogotá: Casa editorial el Tiempo.

Greendorfer, Later. (1983). Shaping the female athlete: The impact of the family. In: M. A. Boutilier & L. San Giovanni (Eds.). The sporting woman. Champaign, IL: Human Kinetics Publishers.

Greendorfer, Later. & Ewing, Miss Ellie. (1981).

Race and gender differences in children’s socialization into sport. Research Quar-

terly, 52(3), pp. 301–310.

Greendorfer, Later. & Elko, Jan (1978). Role of family members. In: Sport socialization of children. Resecar Quarterly, 49(2), 146–152.

Gutiérrez Sanmartín, Melchor. (2010). Objeti- vos y manifestación de valores sociales y personales en el deporte juvenil según de- portistas, padres, entrenadores y gestores. En: Apuntes. Educación Física y Deportes, 101, 57-65. 3er trimestre.

Havighurst, R. (1969). Social factors that influ- ence learning and reading. R. Karlin (comp).


Teaching reading in High School. Nueva York: Bobbs-Merril Co.

Lagardera, F. (1990): Una interpretación de la cultura deportiva en torno a los orígenes del deporte contemporáneo en Cataluña (tesis doctoral). Barcelona: Universidad Central de Barcelona.

Muñoz González, Germán. (2003). “Temas y problemas de los jóvenes colombianos al comenzar el Siglo XXI. En Revista lati- noamericana de Niñez y Juventud, 1(1). Manizales: CINDE.

Pérez Taborda, Nilda E. (1980). Iniciación en el Estudio Sistematizado. En: Revista Latinoa- mericana de Lectura. 4, Año 7. Buenos Aires: Asociación Internacional de Lectura (I.R.A.).

Petitpas, A. J., Cornelius, A. E., Van Raalte,

J. L. & Jones, T. (2005). A framework for

planning youth sport programs that foster

psychosocial development. En: Journal The

Sport Psychologist, 19, 63–80.

Pineda Báez, Nisme Yurany. (2000). Progra- mas de formación en recreación. Manizales: Funlibre.

Sánchez Rodríguez, José M. (2005). La re- creación física como unas de las vías para la formación Cultural Integral con los jóve- nes de 15 a 19 años del Consejo Popular, Dos Ríos, Jiguaní, Granma. Holguín. ISCF. Manuel Fajardo: Habana.

Salazar Velásquez, Claudia Ma., López O., Ana Isabel. (1993). Código de Construcciones y Urbanizaciones. Manizales: Alcaldía de Manizales: Manizales.

Savater, Fernando. (1995). Ética como Amor propio. Barcelona: Editorial Grijalbo Mon- dadori.

Scheerder, Jeroen, Vanreusel, Bart y Taks, Marijke. (2005). Stratification Patterns of Ac- tive Sport Involvement Among Adults: Social Change and Persistence. En: International Review for the Sociology of Sport June, 40(2), 139-162. En: http://irs.sagepub.com/ content/40/2/139.full.pdf+html. (Recuperado en febrero 12 de 2013).

Veláquez Barrero, Luz Stella. (2010). “Biociu- dad: alternativa para la sostenibilidad de pequeñas ciudades. El caso de Manizales en Colombia. En Revista Internacional de Sostenibilidad, Tecnología y Humanismo, 5, 57-82. En: http://upcommons.upc.edu/ revistes/handle/2099/1495. (Recuperado el 16 de marzo de 2013).

Wainerman, Catalina y Sautu, Ruth. (2001).

La trastienda de la Investigación. Buenos

Aires: Lumiere.

Referencias

Alcaldía de Manizales (2012). Plan de Desa- rrollo 2012-2015. Alcaldía de Manizales. Alcaldía de Manizales- Secretaría de Recrea-

ción y Deporte de Caldas (2010). De la

Mano con el Programa de Paz y competi- tividad. Manizales: Alcaldía de Manizales- Universidad Autónoma de Manizales.

Cagigal, José María (1982): «En torno a la educación por el movimiento», Revista Internacional de Ciencias Sociales, 92, vol.

XXXIV. París: UNESCO.

Greendorfer, Later (1977). Female sport par- ticipation patterns. In M. Adrian & J. Brame (Eds.). NAGWS research reports, 3, Wash- ington, DC: AAHPERD Press.

Greendorfer, Later (1977). Role of socializing agents. In: Female sport involvement. Re-

search Quarterly, 48, 304–310.

Mendoza, William (2009). Juego, Deporte y Socialización. Universidad Naciional expe- rimental de Yaracuy. Venezuela:UNEY.

Rodriguez Zambrano, Franco. (2006). Del espacio público al espacio lúdico. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia.

Tappatá, Nilda E. Pérez Taboada. ¿Recreación Personal? Lectura y Vida. Revista Latinoa- mericana de Lectura, Año IV, Nº 1, 1983, Pág. 22-24.

Ulmer, Jutta (2003). Deporte y Socialización: Estudio en adolescentes Salvadoreños. En: Revista efdeportes Digital. Año 9, No 65. Buenos Aires