La formación religiosa, como huella vital, en las prácticas pedagógicas incluyentes1


rodrigo enríQuez meza2 juan guillermo díaz eraso3 ana goria ríos Patiño4


Resumen


El presente escrito corresponde a una síntesis de la investigación titulada la formación religiosa, como huella vital, en las prácticas pedagógicas inclu- yentes, la cual está vinculada con un macro proyecto de la Universidad de Manizales que tiene como objeto principal el estudio de las huellas vitales en las prácticas pedagógicas. Para comenzar es pertinente documentar que las huellas vitales son marcas perdurables que afectan, constituyen y dan sentido a la vida, estas se originan a partir de sucesos significativos que han formado la identidad de cada ser humano en un entorno físico y cultural, en un momento determinado de la vida, y que se hacen presentes en cada acción realizada.

El proceso investigativo inició con la realización de las autobiografías de los investigadores, de las cuales se determinó a la formación religiosa como huella vital a investigar, y con ella se realizó el planteamiento del proble- ma, la justificación y el marco teórico teniendo presente las dificultades generadas por la influencia de la formación de docentes en el siglo pasado bajo los principios de homogeneidad postulados por la religión católica y la presencia actual de la diversidad religiosa y la libertad de culto en el aula. Más adelante se organizó la metodología que a través del paradigma cua- litativo y el enfoque histórico hermenéutico se hicieron cinco entrevistas a docentes, activos y pensionados, con la formación religiosa como huella vital, para analizar sus opiniones desde sus palabras clave, ideas-fuerza, huellas vitales y categorías de pensamiento, una vez realizado el análisis de cada uno se contextualizo su proceso de formación y desempeño do- cente en el tiempo, y se elaboró una síntesis reflexiva de los autores por ellos mencionados, y se escribió un ensayo en base a las categorías de pensamiento, posteriormente se realizó un ensayo integrador de los cinco entrevistados que denominamos: la formación religiosa y el “síndrome de salvador”, en el que se relacionan los pensamientos de los entrevistados con


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1 Recibido: 03 de junio de 2013. Aceptado: 09 de agosto de 2013.

  1. Rodrigo Enríquez Meza. Médico y Cirujano – Universidad del Cauca; Magister en Educación desde la Diversidad; Docente Institución Universitaria CESMAG – Pasto; varios artículos publicados en la revista Tiempos Nuevos de la IUCESMAG y el boletín de investigaciones de la Facultad de Educación de la misma Institución; San Juan de Pasto enero 2012 – mayo 2013; correo electrónico: renriquez43@hotmail.com

  2. Juan Guillermo Díaz Eraso. Magister en educación desde la diversidad. Docente – Universidad de Nariño; Magister en Educación desde la Diversidad; Docente Liceo de la Merced Maridiaz – Pasto; San Juan de Pasto enero 2012 – mayo 213; correo electrónico: juangdiaz21@hotmail.com

  1. Ana Gloria Ríos Patiño, PhD en Ciencias Pedagógicas. Docente e investigadora Universidad de Manizales.

    Correo Electrónico: aglori@umanizales.edu.co


    la literatura revisada. Ya en la parte final se elaboran las proposiciones, la bibliografía y como anexos las trascripciones de las entrevistas realizadas. Palabras claves: formación religiosa, huellas vitales, prácticas pedagógi- cas, categoría de pensamiento, diversidad religiosa.


    Religious education, as vital footprint, in teaching practices inclusive


    Abstract


    This letter corresponds to a synthesis of the research entitled religious training as vital footprint in inclusive teaching practices, which is linked with macro project of the University of Manizales has as main purpose the study of the vital footprint in the pedagogical practices. To begin is relevant document that are vital traces enduring brands affecting constitute and give meaning to life, these originate from significant events that have shaped the identity of each human being in a physical and cultural environment, at a particular time of life, and are present in every action performed.

    The research process began with the implementation of the autobiographies of researchers, of which was determined to mark the religious formation as vital footprint to investigate, and she performed the problem statement, justification and theoretical framework bearing in mind the difficulties caused by the influence of teacher education in the last century under the principles of homogeneity postulated by the Catholic religion and the current presence of religious diversity and freedom of religion in the classroom.

    Later the methodology was organized through the qualitative paradigm and historical hermeneutic became five interviews were held for teachers, active and retired, with religious education as vital footprint to discuss their views from your keywords, key ideas, critical traces and categories of thought, once the analysis of each will contextualize his training and teacher performance over time, and produced a thoughtful synthesis of the authors mentioned by them, and wrote an essay based on the categories of thought, subsequently conducted a trial of the five respondents integrator we call: the religious and the “savior syndrome”, which relate the thoughts of the respondents with the literature reviewed. Already in the final proposals are developed, the literature and as annexes the transcripts of the interviews.

    Key words: religious training, vital footprint, pedagogical practices, cate- gories of thought, religious diversity.


    Problematización


    Todos los seres humanos guardamos recuerdos de nuestro proceso formati- vo, los cuales se constituyen en huellas vitales que se manifiestan durante toda la vida, estos recuerdos hacen parte de la propia identidad y se reflejan en todas las acciones que se hacen en medio de

    la sociedad. Por ello De la Portilla, Serra y González – Monteagudo (2007, 63-64) refiriéndose a la identidad aseguran:

    Para nosotros la identidad está en constante construcción y negocia- ción, posee rasgos que permanecen y otros que se van adquiriendo, para conformar la imagen que cada indivi- duo tiene de sí mismo y de la relación



    con los demás. Como un árbol que va creciendo y donde no tienen la misma importancia en la estructura del mismo las raíces, el tronco o las ramas que le van naciendo, cada una según su momento, así los aconteci- mientos a los que nos enfrentamos en la vida tienen una desigual in- fluencia en nuestra identidad.

    La identidad influye en como percibimos la información y cómo la tratamos. Actúa como un guión que rige el comportamiento. Incluye las normas y los códigos a partir de los cuales se evalúa y se compara el comportamiento; influye en como nos comunicamos con los demás y la manera en que elegimos (consciente o inconscientemente) a aquellas personas con las que tenemos re- laciones…

    Al igual que no se construye la identidad personal de manera ais- lada sino en relación con el otro, la persona construirá las nociones sobre la identidad desde una lógi- ca dialéctica: Universal-Particular, Colectivo-Individual, Apertura-Cierre, Diferente-Semejante, Raíces cultura- les-Desarraigo cultural.


    Entendida de esta manera “La identidad se construye y se manifiesta en campos de interacción social” (De la torre, 1996, 3), y es por eso que en la estructuración de la misma juega un papel importante la familia y las instituciones educativas don- de el niño comienza a adquirir rasgos de su identidad. En nuestro caso específico las familias del siglo pasado, constituidas de una forma tradicionalista y conserva- dora comenzaron a formarnos desde muy pequeños con principios del catolicismo, a través del ejemplo, la asistencia a los ritos y el respeto a la estructura eclesiástica; más adelante con la asistencia a los cen- tros de formación educativa donde se im- partía la cátedra de educación religiosa de forma obligatoria; de tal forma que quienes tuvimos la oportunidad de criarnos en un

    hogar con estos principios y estuvimos en colegios de comunidades religiosas solo conocimos con profundidad los aspectos fundamentales de la religión católica, de- jando de un lado la existencias de otras creencias presentes en el mundo actual debido a diversidad religiosa, por lo cual es posible afirmar que nuestra formación religiosa fue excluyente y no pluralista, puesto que nuestros procesos formativos estuvieron dirigidos por los principios del catolicismo en los cuales no se hacia un reconocimiento a la diversidad religiosa y se buscaba la homogeneidad de todos los educandos basados en el principio de “normalidad”.

    De igual forma los educados bajo principios de la religión católica la hace- mos parte de nuestra vida cotidiana y la expresamos en cada una de nuestras actividades, a su vez quienes ejercemos como docentes en los diferentes niveles educativos, de alguna manera, en nues- tras prácticas pedagógicas podemos tener manifestaciones de la formación religiosa que se hacen evidentes a los estudiantes en el abordaje pedagógico que el docente elige para sus clases y que en ocasiones están en contra del positivismo científico y de la normatividad estatal sobre la liber- tad de culto, ya que la formación religiosa desde su institucionalidad se opone a algunos principios científicos, como los postulados de las teorías del origen de la vida, donde la religión católica acepta solo el creacionismo y desconoce la posibilidad de otras teorías científicas. Otro ejemplo es la no aceptación de los métodos de planificación familiar, desconociendo que son un derecho de la pareja, al ser libre y poder decidir el número de hijos que desea tener y está en la capacidad de mantener con una vida digna.

    Por otro lado la religión católica está también en contra de la manipulación genética que ha contribuido a mejorar la calidad de vida de muchas personas que se han visto beneficiados de las nuevas medicinas y tejidos obtenidos por este adelanto científico. De igual forma el cato-


    licismo promulga un no rotundo al aborto, lo cual va en contra de la legislación co- lombiana sobre la interrupción voluntaria del embarazo en los casos de violación, anomalías fetales incompatibles con la vida y grave riesgo para la vida o la salud de la embarazada. Estas posturas han influido de una u otra manera en algunas personas y han generado en ellas senti- mientos de apatía para seguir los dogmas de la religión católica e inclusive en algu- nos casos las han llevado a la búsqueda de otras alternativas en su formación es- piritual, lo cual contribuye a la diversidad religiosa existente en el momento.

    En el mismo sentido es posible afirmar que los nacidos en la ciudad de San Juan de Pasto tenemos una gran influencia de la religión católica ya que desde los tiem- pos de la conquista está ciudad ha estado influenciada por las comunidades religio- sas que construyeron un gran número de templos, de gran variedad arquitectónica, para el culto católico y que le han hecho a la ciudad merecer el título de “Ciudad Teológica de Colombia”, en relación a esta denominación monseñor Mejía, citado por Álvarez (1985, 202), afirma: “Aver- gonzarnos de ese nombre seria renegar de nuestra cuna, de nuestra dignidad y de nuestro destino: el único y más alto puesto que nos ha reservado el vaivén de los siglos en la historia convulsionada de América. Pasto nació con la Fe por escu- do y la fidelidad por Bandera”. Adicional a esto en la ciudad en la actualidad son varias las comunidades religiosas que poseen colegios para la formación de las nuevas generaciones, están los Jesuitas, las Franciscana, las Betlemitas, las Car- melitas, los Capuchinos, los filipenses y los hermanos Maristas.

    Por lo anteriormente mencionado es posible que en el aula de clases se genere conflicto o incomodidad al encontrar un docente con la formación religiosa, como huella vital, muy marcada y estudiantes que no compartan su ideología, ocasio- nando un ambiente inadecuado para los procesos de aprendizaje por el no reco-

    nocimiento de la alteridad del otro, desde su religiosidad, lo cual puede producir discusiones no académicas en torno a las creencias individuales que no favorecen los procesos de enseñanza - aprendizaje en el interior del aula de clases, por lo tanto se plantea como pregunta de la investigación:

    ¿Qué significado tiene la formación religiosa, como huella vital, en las prácti- cas pedagógicas de algunos educadores colombianos?

    Justificación


    En el siglo XX la formación religiosa en las instituciones educativas fue una carac- terística de quienes vivimos ese momento histórico de la educación colombiana, cuando por mandato gubernamental pos- terior a la constitución de 1886 el estado estaba muy unido a la religión católica, y en el artículo 38 de ella se proclama que: “La Religión Católica, Apostólica, Romana, es la de la Nación; los Poderes públicos la protegerán y harán que sea respetada como esencial elemento del orden social. Se entiende que la Iglesia Católica no es ni será oficial, y conservará su independen- cia”, además en el artículo 41 de la misma se acepta que: “La educación pública será organizada y dirigida en concordancia con la Religión Católica”, por ello en todos los colegios la materia de religión era obligato- ria y en los colegios de las congregaciones religiosas se complementaba con otras actividades propias del culto católico.

    La Constitución de 1886 legitimó el poder educativo de la Iglesia. La educación pública debió conformarse dentro del dogma y la moral católi- cos. El Concordato firmado en 1887 entre el Vaticano y Colombia hizo eco de este sentimiento, a la vez que dio un paso más al garantizar a la Iglesia el derecho de inspección en los colegios públicos sobre todos los aspectos relacionados con la moral y la religión. El Concordato también consagró el derecho del Catolicismo


    a revisar los textos y supervisar a los profesores. Por último, durante los últimos años de ese decenio se aprobaron leyes y decretos que ayudaron a la consolidación de la orientación católica de la educación (Farrel, 1974, 24).

    Después de la constitución de 1991 cambia la influencia de la educación reli- giosa ya que en el artículo 19 se establece que en Colombia: “Se garantiza la libertad de cultos. Toda persona tiene derecho a profesar libremente su religión y a difundir- la en forma individual o colectiva”, y en el artículo 68 se determina que: “Los padres de familia tendrán derecho de escoger el tipo de educación para sus hijos menores. En los establecimientos del Estado ningu- na persona podrá ser obligada a recibir educación religiosa”, con lo cual la cátedra de religión es considerada una asignatura opcional y se acaba el binomio estado – religión que había permanecido en dichas instituciones desde la constitución de 1886 y se da paso al ingreso de la diversidad religiosa a las aulas de clase.

    Por otro lado se encuentra que en el continente Americano la educación ha es- tado ligada a la religión desde los tiempos de la conquista, momento histórico en el cual los religiosos fueron designados para evangelizar a los habitantes del nuevo continente, encontrando escritos en los cuales se asegura que: “la conquista estaba inspirada por un doble ideal: <<Al rey infinitas tierras y a Dios numerosas almas>>” (Patiño, 2010, 29), por ello lle- garon a América múltiples agrupaciones religiosas que comenzaron el proceso de evangelización a través de la religión ca- tólica y “no es difícil reconocer que fueron los misioneros quienes promovieron la educación al construir escuelas, colegios y universidades…” (Caradonna, 1999, 131), se sabe además que “los dominicos acentuaron la educación, fundaron las universidades de Santo Domingo (1538), Lima (1551), México (1551), Bogotá (1580) y Chile (1619)” (Patiño, 2010, 34).

    También en el mundo se encuentra que se habla de educación desde la religión católica a las diferentes poblaciones a través de los profetas del antiguo testa- mento, con la venida de Jesús al mundo hay autores que mencionan “La pedago- gía del Amor” como un acto de educación que Jesús realizo. Caradonna (1999, 23) asegura:

    Más adelante la iglesia se incorpo- ra al estado en los años trescientos después de Cristo cuando el empera- dor Constantino el grande en agrade- cimiento por sus triunfo en la batalla contra su hermano fue generoso con la iglesia y en su euforia, bene- ficio con generosas donaciones a la Iglesia, le otorgo grandes privilegios, construyo templos, estableció así el comienzo de una nueva historia en la que la Iglesia no solo fue acogida y reconocida, sino también se incorpo- ro por primera vez al aparato estatal.

    De ahí en adelante la formación reli- giosa siempre ha estado integrada con las instituciones educativas de propiedad de las comunidades religiosas y en algunos países en los cuales la religión católica se vincula de manera estrecha con el estado también en las instituciones de educación públicas. Por otra parte se debe consi- derar a las religiones como un aspecto inherente a la cultura de los pueblos, ya que ella hace parte de la razón de ser de cada uno de los miembros de dicha cultura y se fundamenta por la familia desde el momento del nacimiento.

    La importancia del estudio radica en que actualmente la formación religiosa es optativa en el pensum de las institu- ciones educativas sin embargo muchos de los docentes actuales tienen formación religiosa, ya que al ser educados bajo la constitución de 1886, está formación dejó huella en sus identidades, haciéndose tangibles en el presente de los educa- dos en el siglo XX, lo que puede llegar a trasgredir la alteridad de sus estudiantes en los diferentes espacios académicos.



    “Si bien el “respeto a la diversidad” en la escuela se adoptó como un principio renovador en el marco de las reformas educacionales de los años 90, su ingreso acarreó el incuestionado paradigma de la alteridad que lo sustentaba, concomitante a un concepto esencialista de cultura” (Batallán y Campanini, 2007, 160).

    La novedad tiene que ver con otra ma- nera de investigar partiendo de las huellas vitales de los investigadores, se genera la pregunta que se problematiza a través de la investigación con el fin de dar claridad a la afectación de las practicas pedagó- gicas de los docentes que como huella vital guardan en su memoria la formación religiosa. Por otra parte también es impor- tante resaltar que en la revisión realizada en el momento no se encontraron estudios similares a nivel local, regional, nacional ni internacional.

    La utilidad del proceso investigativo tie- ne que ver con la posibilidad de generar un espacio reflexivo que permita entender el significado de la formación religiosa como huella vital en las practicas pedagógicas de los docentes formados en el siglo XX para desempeñarse en las instituciones educativas del siglo XXI. Además se busca generar en los docentes con formación religiosa consciencia de la individualidad y la diversidad religiosa en el alumnado, anteriormente no reconocidos con claridad desde los procesos formativos del siglo pasado, y que en la actualidad algunos docentes continúan desconociendo, sien- do pertinente en esta parte citar a Batallán y Campanini (2007, 171) cuando afirman que: “La democratización de la escuela en su especificidad pedagógica y en las formas de su gestión parece una utopía, pero su horizonte permite imaginar que el respeto a la diversidad sea una norma universal “recíproca” que cuestione los imaginarios hegemónicos etno o logo céntricos”, consiguiendo de esta forma un verdadero reconocimiento en sus di- ferentes modalidades a la diversidad de los estudiantes.

    Objetivo


    Comprender el significado de la forma- ción religiosa en las prácticas pedagógicas de cinco colombianos que han sido edu- cadores, con el fin de generar espacios de reflexión que contribuyan a la atención de la diversidad religiosa en nuestras aulas de clase.

    Referentes teóricos


    Las huellas vitales son consideradas marcas perdurables que afectan, consti- tuyen y dan sentido a la vida de los seres humanos, estas se originan a partir de sucesos significativos que han formado la identidad de cada ser en un entorno físico y cultural en un momento determinado. Como lo manifiesta Guerrini (2011, 1) son “marcas que nos definen en una actividad y que informan a la sociedad sobre lo que se puede esperar de nosotros, marcas que separan o que unen, que nos dan pertenencia, que diferencian y exaltan a un grupo humano entre otros. Marcas que interpelan, que obligan a tomar partido por una empresa o nación. Marcas buenas y malas”.

    Estas huellas contienen vestigios cargados de historia de tiempos pasados que se hacen evidentes y manifiestas en el presente porque constituyen recuerdos constantes arraigados a las características propias de cada ser, ya que se forman por la presencia de eventos significativos del ser humano. “Son marcas que fijan nues- tro origen, atributos, historias y sentidos. Marcas que traen a la luz interpretaciones y definiciones del sentido de ser de las cosas, que nos dicen que somos, donde estamos y que queremos de nuestras vidas. Marcas que sostienen las identida- des” (Guerrini, 2011, 1), de tal forma que las huellas vitales hacen parte de cada ser humano y se manifiestan en la cotidiani- dad de su vida en todas la acciones que ejecuta en medio de la sociedad.

    Por otro lado cuando se hace referen- cia a las prácticas pedagógicas, en ellas


    se incluye el desempeño del docente en su cotidianidad en el aula de clases, donde se lleva a cabo el acto pedagógico como tal apoyado en la didáctica y las capaci- dades propias de cada docente que se encuentra con la diversidad en los grupos de estudiantes.

    Para Mario Díaz (s.f.b, 2) cuando se habla de las prácticas pedagógicas se hace referencia a “los procedimientos, estrategias y prácticas que regulan la in- teracción, la comunicación, el ejercicio del pensamiento, del habla, de la visión, de las posiciones, oposiciones y disposiciones de los sujetos en la escuela”.

    Además es posible afirmar que las prácticas pedagógicas son cambiantes en el tiempo, porque no solo son dependien- tes del docente sino también del contexto social. Mario Díaz (s.f.a, 22) afirma: “la práctica pedagógica proporciona una vía para la (re)construcción de los sujetos en las relaciones sociales o prácticas de interacción”. Puesto que se forman en la interacción del docente – alumno y por ello refiere que

    El contexto social donde la prácti- ca pedagógica tiene lugar está cons- tituido por la relación pedagógica. En este sentido, la práctica pedagógica reclama para sí un contexto educa- tivo. La interacción y sus diferentes modalidades comunicativas están subsumidas en dicho contexto co- municativo. Es a través de esta interacción, que la socialización/ resocialización en el orden del saber y en el saber del orden tienen lugar. Dentro de la relación pedagógica, la práctica pedagógica trabaja como un dispositivo ubicador en relación con el conocimiento y en relación con las “relaciones sociales” (Díaz, s.f.a, 23).

    De una manera muy concreta por todo lo escrito en su texto, Mario Díaz (s.f.a,

    24) está convencido que “Es posible con- siderar que la comunicación constituye el evento central de la práctica pedagógica”. Porque es la que permite la interacción

    social de la relación pedagógica. Es aquí donde se puede llegar a lo más íntimo del aula y con ello a las interacciones que allí se tejen, extrayendo sentido de aquello que de manera dialógica sucede entre los actores de los procesos educativos, estudiantes y maestros.

    Por otra parte, las prácticas pedagó- gicas tienen que ver con aquellas formas o modos que los docentes se muestran a los alumnos, esto implica el narrarse, el estar expuesto a que el sujeto sea leído, interpretado por los demás a través de sus actitudes que se traducen en lo que se piensa, siente y hace frente a determinada situación, estas formas de proceder son en algunos casos intencionadas y otras veces casi imperceptibles por el mismo docente, por ello es posible asegurar que estas prácticas necesariamente son actividades cotidianas de los docentes, al respecto, Mary Luz Restrepo y Rafael Campo ofrecen un interesante aporte en lo que se refiere a estas prácticas, lo hacen a través del texto: La docencia como prácti- ca, el concepto, un estilo, un modelo; en el cual llegan a las siguientes conclusiones:

    La práctica se refiere a los modos de operar que son observables y que al observarlos nos descubren méto- dos; es decir, diferentes caminos y trayectos implícitos en la acción que le dan su configuración particular y, que al reconocerlos y ejercitarlos posibilitan su repetición como confi- gurantes de nuestra existencia.

    Paradójicamente, la práctica hace perceptible la forma de la acción; es decir, su propio organizador que posibilita multiplicidad de formas en donde se revelan estilos como el modo distintivo de la forma de las “formas” de actuar. En las prácticas se descubren los rasgos, las carac- terísticas de identidad. Las prácticas revelan las formas del hacer en don- de se despliega el ser.

    Las prácticas, múltiples, diversas, inagotables son la expresión de la


    existencia donde se anida el sen- tido, donde se hace visible aquello que nos distingue y nos une como seres humanos. En las prácticas se expone la vida humana en su incon- mensurabilidad (Restrepo y Campo, 2002, 39).

    En cuanto a la formación religiosa en Colombia siempre ha estado presente en las instituciones educativas y según Agreda y Romero (2007, 74) se instaura legalmente cuando Francisco de Paula Santander en 1820 instituye “el pénsum para la enseñanza elemental el cual debía estar integrado por: lectura y es- critura, nociones de aritmética, dogma y moral cristiana, deberes y derechos del ciudadano y ejercicios físicos”. Las mismas autoras refieren que Simón Bo- lívar en 1828 reformó el plan orgánico, “Entre las disposiciones más relevantes estaban: exigir protestación de fe al graduado en el momento de optar a un grado universitario…” (Agreda y Romero, 2007, 75). Más adelante aseguran que en 1844 Pedro Alcantar Herrán y su ministro de educación Mariano Ospina Rodríguez incluyen dentro del código educativo el principio moral o religioso, además re- fieren que las comunidades religiosas en 1880 eran responsables de la formación en Colombia y contribuyeron enorme- mente a los procesos de estructuración de la educación colombiana (Agreda y Romero, 2007, 75).

    Ya desde el punto de vista de algunos gestores de la educación religiosa en Co- lombia encontramos al Padre Guillermo de Castellana, fundador de la obra Goretiana en Pasto, en cuyos escritos determina que la formación religiosa tiene que ver con el proceso educativo, y al respecto afirma: “Se trata de <<promover la forma- ción integral de la persona humana en el campo científico, profesional investigativo, siguiendo fielmente el desarrollo del hu- manismo cristiano y el rico mensaje espi- ritual franciscano>>” (Hernández, Acosta, Guerrero, Rojas y Enríquez, 2007, 179).

    Por su parte para Tony Mifsud, S.J. la formación religiosa tiene que ver con la educación en valores morales en medio de una sociedad pluralista, “La formación moral tiene una importante incidencia en la preparación del futuro del adulto, compro- metido en la construcción de una sociedad siempre más justa y más humana” (Mifsud, 1994, 331).

    Además Mifsud (1994, 334-336) men- ciona que la formación moral debe tener en cuenta: el salón de clases, la institu- ción educativa, la familia y la sociedad, y debe incluir seis elementos básicos, evitar la contradicción entre el contenido y el ambiente, incluir las tres dimensiones de las personas (subjetividad, reciprocidad y responsabilidad social), fomentar un ambiente libre y participativo, evitar la pre- sentación unilateral de un Dios legislador únicamente preocupado en premiar y cas- tigar, insistir en la formación de actitudes éticas y no limitarse a una clasificación de actos como buenos y malos, y considerar como clave la integridad humana y moral del adulto porque uno solo puede entregar lo que tiene y lo que vive.

    Finalmente Mifsud (1994, 332-333) considera que la religión católica tenía algunas dificultades que influyeron en la formación de los educandos:


    También hacen alusión a la ley ge- neral de educación donde se establece

    la educación religiosa escolar en las instituciones educativas respetando la libertad de culto de los estudiantes de acuerdo con la normatividad de la cons- titución de 1991.

    La Ley General de Educación en Colombia, en su artículo 23, designa la Educación Religiosa como área obligatoria y fundamental en la edu- cación básica, más adelante en el artículo 24 hace la precisión sobre la garantía del derecho a recibir Educa- ción Religiosa en los establecimien- tos educativos, respetando la libertad de conciencia. Se entiende de esta manera que la formación religiosa es reconocida por el Estado como fundamental en el desarrollo integral de todo estudiante y en su progresiva concepción de la realidad (Betancur, Acevedo y Cadavid, 2010, 39).

    Y haciendo referencia a la realidad actual determinan:

    En un mundo tan complejo y especializado como el actual, la ex- periencia religiosa se hace objeto de análisis para entrar en la escuela y de este modo ser estudiada, de suerte que sirva a la formación integral del estudiante. Así, la escuela enseña lo que se necesita para vivir en un mundo que, en materia religiosa, también es complejo, pluralista y especializado.

    La escuela puede ser lugar de construcción de un saber sobre la experiencia religiosa, es decir, de un universo de significados y de valores sobre la vida. En este sentido, saber no significa práctica o experiencia directa, sino además, una construc- ción que contribuye a crear cultura en cuanto aporta una visión del hombre y del mundo y de un modo de ser hombre en el mundo. La religión en sí es una experiencia, pero en cuanto estudio es un conocimiento, que resulta muy propio de la escuela por cuanto esa institución es un lugar


    de formación (Betancur, Acevedo y Cadavid, 2010, 40).

    Para otros autores que se refieren de manera indirecta a la formación religiosa, como Arboleda (2000, 3) menciona que el pluralismo es consustancial a la moderni- dad política, independiza ciudadanía de religión, y etnia de religión, convoca a la religión a la construcción de nación pero no las confunde entre ellas y considera que el pluralismo es actitud y valor socio- cultural, además de decisión jurídica. Así mismo la formación religiosa no permite en sus niveles de formación conocer otras religiones en igualdad de condiciones ya que se educa en base al culto religioso católico. “El problema de la alteridad, de la otredad, y de la pluralidad es asumido desde la visión cristiana católica propor- cionando pocos espacios para la reflexión sobre la diversidad, la diferencia, la laici- dad, lo público, etc” (Fletscher, Cuellar y Sanabria, 2008, 2).

    Los anteriores referentes aportan diferentes visiones sobre la formación religiosa en el proceso educativo, algunos determinan los beneficios de la misma en la estructuración del ser humano desde los principios de la moralidad y la ética fomentados por la religión católica y otros determinan las dificultades y problemas que genera una formación religiosa ligada a la educación en un país como Colombia que es multiétnica y pluricultural, donde por medio de la constitución de 1991 se da relevancia a la libertad de culto en todos los espacios sociales del territorio nacional.

    Meta lectura metodológica


    Debido al objetivo del estudio que se realizó la investigación se enmarca en el paradigma cualitativo porque según Her- nández, Fernández y Baptista (2010, 10) este paradigma puede concebirse como “un conjunto de prácticas interpretativas que hacen al mundo “visible”, lo trasforman y convierten en una serie de representaciones en forma de observaciones, grabaciones y

    documentos”. Además la investigación tiene un enfoque histórico hermenéutico porque “este método se encarga de interpretar, cla- rificar y entender el fondo histórico, social y cultural de un fenómeno o comportamiento” (Agreda, 2004, 45).

    Para la investigación se parte de la formación religiosa como huella vital de los investigadores porque “Las “historias de vida” ayudan a comprender que en la investigación social todo investigador es también un “investigado”” (Ferrarotti, 2011, 5), con ellas se elaboró la proble- matización comenzando por comprender casos particulares que nos permitan hacer lectura de contexto social. Al respecto Bertaux (1999, 10) asegura: “El papel de informante del sujeto se modifica. Se agrega a él una función de expresión de una ideología particular, además de una función de investigación, pues el sujeto no recita su vida, sino que reflexiona sobre ella mientras la cuenta”.

    Para ello se realizaron cinco entre- vistas a personas que entre sus huellas vitales presentan la formación religiosa y que ejercieron o se desempeñan como docentes en los diferentes niveles educa- tivos. Según Bertaux (1999, 10) el número de entrevistados no es rígido ya que el número de historias de vida depende del punto de saturación de la investigación que se alcanza en la medida en que los casos observados brinden información pertinente desde varios puntos de vista.

    En la recolección de la información fue importante la oportunidad que tuvo el entrevistado, cuando se realizó el contacto y la solicitud de la entrevista, para que se apropie del tema y brinde la información pertinente que contribuya al enriqueci- miento del proceso investigativo, “una de las condiciones para que un relato de vida se desarrolle plenamente, es que el interlocutor desee contar su vida y que se adueñe de la conducción de la conversa- ción” (Bertaux, 1999, 9).

    Durante la recolección de la infor- mación fue fundamental siempre estar


    atentos a los relatos de los entrevistados y realizar la entrevista a manera de conver- satorio con el fin de permitir comodidad y dar la transcendencia que realmente tiene este proceso, teniendo siempre presente que “una escucha atenta es indispensable; atenta pero no pasiva, ya que la explora- ción de las lógicas contradictorias que han pesado en toda una vida se hará mejor entre dos personas” (Bertaux, 1999, 10).

    Ya en el análisis se tuvo en cuenta a Bertaux (1999, 12) cuando afirma: “Se sabe que hacer un relato de vida no es vaciar una crónica de los acontecimientos vividos, sino esforzarse por darle un sen- tido al pasado y, por ende, a la situación presente; es decir, lo que ella contiene de proyectos”, para lo cual en los relatos de los entrevistados se identificaron las pa- labras clave, las ideas-fuerza, las huellas vitales y las categorías de pensamiento.

    Para la investigación se contó con los testimonios del Magister en Docencia Universitaria Sigifredo Enríquez Martínez, Licenciado en Filosofía y Teología, docen- te pensionado de la universidad de Nariño, ex seminarista de la comunidad de frailes menores capuchinos en los años sesenta, laboro como docente del seminario mayor de Pasto, la universidad Mariana, la Insti- tución Universitaria CESMAG, coautor del libro Teleología, hacia el futuro deseable, y escritor de varios artículos sobre fran- ciscanismo.

    Así mismo fue posible entrevistar al Doctor Carlos Eduardo Vasco Uribe, Filósofo de la Universidad Javeriana de Bogotá con maestría en Física en la Universidad de Saint Louis en Estados Unidos, y doctorado en Matemáticas de la misma universidad. Laboró como docente en el Colegio San José de Barranquilla en el año 1962. Estudió teología en Frankfurt am Main en Alemania y se ordenó como sacerdote jesuita en esa ciudad. Traba- jó en los barrios marginales de Bogotá durante los años setenta y ochenta. Fue docente de la Universidad Javeriana des- de 1971 y profesor de matemáticas de la

    Universidad Nacional desde 1972 hasta su jubilación como profesor emérito. A partir de 1985 ha sido profesor invitado de Educación en la Universidad de Harvard, y ha sido catedrático de la Universidad del Valle, la Universidad de Manizales y la universidad distrital de Bogotá. También se ha desempeñado como asesor del Mi- nisterio de Educación Nacional, haciendo parte del equipo que preparó los progra- mas de matemáticas de la Renovación Curricular para la educación básica de primero a noveno grado desde 1976 hasta 1994. También participó en los grupos que elaboraron los lineamientos curriculares y luego los estándares básicos de compe- tencias. Adicionalmente hizo parte de la comisión que elaboró el Plan Nacional de Educación 2006-2016.

    De igual forma se contactó al Doctor Héctor Fabio Ospina Serna, quien tiene estudios en postdoctorado en Ciencias Sociales, niñez y Juventud, doctorado en Educación, Maestría en Desarrollo Educativo y Social, licenciado en Filosofía y letras. Actualmente es Director del Pro- yecto Constructores de Paz, del Centro de Investigaciones y Estudios avanzados en Niñez, Juventud, Educación y Desa- rrollo de la Universidad de Manizales y del Centro Internacional de Educación y Desarrollo Humano (CINDE).

    También se entrevistó a la Magister Luz Nelly Rengifo Quintero, Licenciada en Bá- sica primaria en la Universidad Javeriana, Especialista en Docencia Universitaria, Magister en Gerencia Educativa. Quien pertenece al Instituto Secular Fieles Siervas de Jesús, Instituto de Derecho Pontificio, el cual se centra en apoyar las diferentes obras de la Iglesia según el perfil profesional de cada uno de sus miembros, teniendo como carisma ser fermento en la masa. Su vida profesional la inicia como docente en el área rural del Departamento del Cauca. Posteriormente se dirige al Choco y después viaja a Lukala (África –Bas Zaire) donde trabaja desde el año 1979 hasta 1984, cuando regresa a Colombia para trabajar inicialmente en


    Tumaco (Nariño) y finalmente radicarse en Pasto, donde labora en la I.E.M. María Goretti. Participo en el proceso de imple- mentación del artículo 55 transitorio de la Constitución Política de Colombia, que dio origen al proyecto de reconocimiento de las comunidades negras, que hoy co- rresponde a la Ley 70 de 1993. Además participo en la redacción de la propuesta de etnoeducación afroamericana que hoy es reconocida por el Estado Colombiano.

    Finalmente se entrevistó al Magister en Educación Cesar Oswaldo Ibarra Obando, Especialista en Educación, Cultura y Polí- tica, Licenciado en filosofía, ex sacerdote diocesano de la ciudad de San Juan de Pasto, actual docente de tiempo comple- to en la Universidad Nacional Abierta a Distancia (UNAD) y hora cátedra en la Universidad Mariana, quien ha escrito libros como Humanismo Cristiano, y Pen- samiento filosófico.

    Una vez realizadas las entrevistas fueron trascritas de forma inmediata como lo recomienda Bertaux (1999, 11): “la transcripción inmediata de las entrevistas, su examen “en caliente” y la totalización del saber sociológico a medida que se acumula parece ser la vía ideal; ella me- jora mucho el proceso de formulación de preguntas y permite la pronta aparición de la saturación”. Posteriormente fueron analizadas según la guía de análisis basada en las palabras clave, las ideas- fuerza, las huellas vitales y las categorías de pensamiento de cada uno de los en- trevistados, seguido a ello se realizó la contextualización de cada uno de acuerdo a la época en que vivieron su proceso de formación y se desempeñaron o se desempeñan como docentes, haciendo énfasis en sucesos de relevancia para el tema de investigación. Posteriormente se hace una síntesis analítica de los autores por los entrevistados mencionados con el fin de identificar la relevancia que tienen la vida u obra de estos autores para nuestros entrevistados. Por último se elaboró un ensayo sobre la categoría de pensamiento de cada uno de los entrevistados sobre la

    formación religiosa, como huella vital en las prácticas pedagógicas, ya terminados los análisis se dan a conocer de manera individual a cada uno de los entrevistados y se reciben con satisfacciones algunos aportes complementarios por parte de los mismos.

    Una vez concluido el análisis de las entrevistas se pasó a la construcción teórica para lo cual se realizó un ensayo integrador entre los pensamientos de los entrevistados con la literatura revisada y las apreciaciones de los investigadores, dando como resultado un ensayo que fue denominado: “La formación religiosa y el síndrome de salvador”, calificativo utilizado por Drewermann (1995, 327), en su libro Clérigos, Psicograma de un ideal.

    Ya con toda la información y la cons- trucción teórica realizada se procedió a determinar las prospectivas de la inves- tigación con las cuales se concluye el proceso investigativo del cual se elabora un “resumen inteligente” y se escribe el presente artículo para la revista Plumilla de la Universidad de Manizales.

    Análisis de la información


    Del análisis a la entrevista al Magister Sigifredo Enríquez Martínez se encontra- ron como palabras clave: espiritualidad, identificación, respeto, consciencia, ética y austeridad, las cuales se encuentran dentro de sus ideas-fuerza, de las que haciendo referencia a su huella vital se cita: “yo creo que eso a mí me ha marcado, aunque la gente me ha visto siempre con una cara de austeridad”. Además con rela- ción al manejo de la diversidad religiosa en el aula afirma: “también hemos dado cam- po a la polémica y con el debido respeto hacia el alumno como tal como alumno, siempre hemos sabido llevar adelante el dialogo amistoso y nunca he buscado de imponer mis criterios”.

    En cuanto a la lectura de época de este entrevistado se hizo la contextualización desde los años sesenta que comenzó su vinculación con la comunidad de los


    hermanos menores capuchinos, su retiro posterior y labor como docente universi- tario a finales del siglo XX y comienzo del XXI, finalizando con su rol en el momento como docente pensionado. Por otra parte los autores por él mencionados y con- ceptualizados en la investigación fueron: San Francisco de Asís, San Buenaventu- ra, John Duns Scoto, Calos Marx, José Ortega y Gasset, Emanuel Mounier y al padre Guillermo de Castellana, cada uno de ellos aporta significativamente en la formación y el desempeño como docente del entrevistado.

    Al final del análisis se establece como categoría de pensamiento: “Apariencia austera e identidad”, con la cual se elaboró un ensayo del cual se cita el siguiente aparte:

    Es frecuente que quienes han par- ticipado de procesos de formación religiosa conserven como marcas vi- tales aspectos dentro de su compor- tamiento, vestimenta y postura que les hagan ser identificados por otras personas, aun sin haberlos tratado, ya que los procesos de formación en cualquier campo del conocimiento, independientemente sea religioso o no, generan rasgos propios, cogniti- vos y actitudinales que se evidencian en medio de los diferentes grupos poblacionales de una sociedad, por lo cual se puede afirmar que los procesos de formación determinan la identidad profesional de los seres humanos.

    Por otro lado en el análisis de la en- trevista al Doctor Carlos Eduardo Vasco Uribe se determinan como palabras clave: orientación, carácter, emociones, forma- ción, ética, identidad y ciencias, todas ellas contenidas en sus ideas-fuerza, de las que con relación a su huella vital se cita: “un poco orgulloso de mi propia for- mación, pero claro quién se puede dar el lujo de sacar cuatro títulos y aprender diez idiomas, solamente un religioso”, además sobre las disyuntivas entre la religión y la

    ciencia afirma: “pero en cierto sentido eso que es un conflicto entre religión y ciencia, para mi más bien es una piedra de toque, un crisol para ver si está bien trabajada su filosofía a la ciencia”.

    La lectura de época de este entrevista- do se hace con la contextualización desde el año de 1955 cuando ingreso a la compa- ñía de Jesús para dar inicio a su proceso de formación sacerdotal, identificando eventos relacionados con los cambios sociales y religiosos que ocurrieron en el mundo hasta nuestros días, tiempo en el cual el doctor Carlos Vasco fue sacerdote y docente universitario, participando de los cambios en el sistema educativo colom- biano y continua laborando como asesor de algunas universidades. Con relación a los autores por él mencionados y que fueron conceptualizados en la investiga- ción están: San Ignacio de Loyola, Galileo Galilei, Calos Marx, Friedrich Nietzsche, Sigmund Freud, Jürgen, Habermas, Pe- ter Berger, Thomas Luckmann y Carlo Federici Casa, cada uno de ellos aporta significativamente en la formación y el desempeño como docente del entrevis- tado, incluso tuvo la oportunidad de ser discípulo de Carlo Federici.

    Para el Doctor Carlos Vasco se deter- mina como categoría de pensamiento: “La formación religiosa favorece el crecimiento académico”, y con ella se escribe un en- sayo del cual se cita el siguiente aparte:

    Finalmente es posible afirmar que la formación religiosa como creci- miento académico en los diferentes saberes disciplinares y en los dife- rentes niveles académicos no solo en las ciencias de la religión sino también en las otras ciencias, per- mite trascender fronteras, aprender idiomas, adquirir un reconocimiento en otros campos diferentes a los religiosos y contribuir al progreso y desarrollo de la comunidad desde otras área del conocimiento como es el caso del Doctor Vasco quien aporta enormemente desde su co-


    nocimiento doctoral en la educación matemática.

    De igual manera en el análisis de la entrevista al Doctor Héctor Fabio Ospina Serna se indican como palabras clave: espiritualidad, sociedad, justicia, vocación, individualidad y pensar. Todas ellas fun- damentadas en su proceso de formación religiosa en la comunidad de los Jesuitas en una época de cambios sociales y avances tecnológicos importantes para América Latina, por lo cual como ideas- fuerza con relación a su huella vital se cita: “Lo más grandioso de todo, yo creo es que me enseñaron a pensar, me enseñaron a reflexionar y me enseñaron a ser capaz de ser autocrítico, de evaluar mi propia vida, de mirar las cosas y de repensar”, además dentro de sus ideas-fuerza también se encuentra la opción de trabajar por los otros y por eso afirma: “mi experiencia al tiempo religiosa y humana y de formación religiosa está bastante cruzada por una opción social”.

    Desde la lectura de época y contexto en la que el Doctor Héctor Fabio ha vivido su proceso de formación religiosa y su desempeño profesional se encuentra que ingreso a la compañía de Jesús hace 35 años, lo que correspondería aproximada- mente al año de 1975, poco tiempo des- pués se retiro de la comunidad y hoy en día para él es supremamente importante “su espiritualidad” aunque ella no esté enmarcada en los principios instituciona- les de la religión Católica. Actualmente se desempeña por una opción social, hu- mana y política en miras hacia un cambio social. Con relación a los autores que se remite el doctor Héctor Fabio Ospina es- tán: San Francisco de Asís, San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Jesús, San Juan de La Cruz y Paulo Freire, quienes han contribuido enormemente a su espi- ritualidad y son determinantes de su vida actual en la lucha por un mejor futuro para los más necesitados.

    Con relación a la categoría de pen- samiento del entrevistado se realizó el

    ensayo titulado: “La formación religiosa como posibilidad de pensamiento”, del cual se cita el siguiente aparte:

    La formación religiosa a través del proceso educativo de la Filosofía y la Teología permite desarrollar ca- pacidades individuales en cada ser humano, de acuerdo con su propia individualidad, sus deseos y anhelos, lo cual se ve reflejado en el actuar de la persona en su relación con los demás.

    Así mismo en el análisis a la entrevista de la Magister Luz Nelly Rengifo Quinte- ro se encuentran como palabras clave: fermento, trabajo, iglesia, misericordia, privilegios, educación, religiones, evan- gelizar, profeta e investigación, todas ellas presentes en varias oportunidades en su relato durante la conversación, dejando al descubierto la incidencia de la forma- ción religiosa en su quehacer, cotidiano como educadora. De sus ideas-fuerza con relación a su huella vital se cita: “Ser Fiel Sierva de Jesús significa que soy una parte muy pequeña en la Iglesia pero ne- cesaria en la obra inmensa de renovación que la Iglesia desea hacer para establecer un contacto vivo con el mundo de hoy”, además ella tiene muy claro el concepto de educación religiosa de la actualidad y al respecto asegura: “piensan que dar religión es enseñar a rezar, por lo cual se pueden presentar conflictos académicos porque eso no es la clase de religión”, además determina: “Al decir nosotros educación religiosa escolar porque no es religión sino educación religiosa escolar, nosotros hacemos un paso por la historia de la salvación sin necesidad de caer en catequesis, sino que hacemos un pa- neo sobre toda la historia de salvación”, también afirma: “Uno debe tener mucho respeto por las otras religiones que hay, que la iglesia de los últimos días, que la de los apóstoles, uno les da importancia, y así debe ser, y ellas así lo entienden, por eso no he tenido conflicto con las otras religiones”.


    Con respecto a la lectura de época y contexto de la Magister Luz Nelly es posible afirmar que está vinculada a la comunidad religiosa desde los años se- tenta. Se desempeñó como educadora y religiosa en África como misionera de la religión; Hoy en día refleja una gran vocación y convencimiento por la razón de ser de su vida religiosa como inte- grante de la comunidad “Fieles Siervas de Jesús” y a su vez como docente. Los autores por ella mencionados y conceptualizados en la investigación fueron: Juan Eudes, Max Neef, Albert Einstein, Max Planck, Francisco Bacón, Erik Fromm, quienes han contribuido a su formación religiosa y educativa fuertemente.

    Desde la categoría de pensamiento en el análisis de la entrevista a la Magister Luz Nelly Rengifo se realizó en ensayo denominado: “La formación religiosa Vs Educación religiosa escolar”, del cual se cita el siguiente aparte:

    Hoy en día podríamos considerar la diferencia entre lo que se denomi- na la formación religiosa, pues una persona con cierto recorrido y expe- riencia en el campo de la religión va a influir en sus estudiantes en la ma- nera de percibir algunas situaciones pero no va a desempeñarse como si fuese un personaje medieval donde no da tregua a hacer reflexiones frente a los dogmas religiosos. Por ello es importante tener presente que la religión es una opción de vida que debe ser confesional y no impuesta en el ámbito escolar.

    Más adelante en el análisis de la entrevista al Magister Cesar Oswaldo Ibarra Obando se encuentran como palabras clave: sacerdocio, soledad, Dios, carácter, voluntariado, coheren- cia, valores, religión, teología y crisis, las cuales se han presentado durante su vida de formación religiosa, su des- empeño como sacerdote y ahora como padre de familia y docente universita-

    rio. En cuanto a sus ideas-fuerza con relación a su huella vital se cita: “el sacerdocio es para siempre, casado o salido de la iglesia o lo que sea hasta la muerte, sacerdote para siempre, en- tonces la experiencia del sacerdocio y de la formación religiosa no se pueden hacer a un lado”, y en cuanto al sentido de la religión asegura: “la religión es una fuerza muy poderosa que puede, que hace que la gente encarrile su vida sobre todo los muchachos, los jóvenes”.

    Desde la lectura de época y contexto del entrevistado es posible afirmar que estuvo vinculado a la comunidad reli- giosa en los años setenta, por lo cual se hizo una síntesis sobre estos años hasta el momento cuando se desarrolla como docente universitario después de obtener la dispensa al sacerdocio para formar una familia. Los autores por él mencionados y conceptualizados en la investigación fueron: Santo Tomas de Aquino, Aristóteles y Santa Teresa de Jesús, cada uno de ellos aporta significativamente en la formación y el desempeño actual como docente.

    Con relación a la categoría de pen- samiento del entrevistado se realizó el ensayo titulado: “La formación religiosa es para siempre”, del cual se cita el siguiente aparte:

    «Los tres sacramentos del bau- tismo, de la confirmación y del or- den sacerdotal confieren, además de la gracia, un carácter sacramen- tal o “sello”, por el cual el cristiano participa del sacerdocio de Cristo y forma parte de la Iglesia según estados y funciones diversos. Esta configuración con Cristo y con la Iglesia, realizada por el Espíritu, es indeleble; permanece para siempre en el cristiano como disposición po- sitiva para la gracia, como promesa y garantía de la protección divina y como vocación al culto divino y al servicio de la Iglesia (Buela, 2013, 16).


    Construcción teórica


    En este capítulo de la investigación se desarrollo un ensayo que denominamos “La formación religiosa y el síndrome de salvador5”, denominación determinada porque la religión católica ofrece la sal- vación después de la vida terrenal, donde el ser humano a través de sus actos de imitación a la vida de Jesús, el Mesías, el Salvador consigue lo prometido para la eternidad, además cada uno de nuestros entrevistados desde su huella vital en sus expresiones refiere que suele asumir el rol del salvador en medio de la sociedad en la que habitan. En el ensayo se integran los pensamientos de los entrevistados con la literatura y las perspectivas de los investigadores, y del cual se citan los siguientes apartes:

    La formación religiosa es una opción de vida por la cual se opta debido a la familia de origen, a la cultura en la que se desarrolla y a la disposición de Dios, por ello la reli- gión en cada ser es confesional, y por ende quien sigue una religión debe estar convencido de lo que quiere, de lo que desea, la religión hace parte de la vida cotidiana de las diferentes culturas y se hace realidad en el ac- tuar de cada uno de sus seguidores.

    Los hombres esperan de las di- versas religiones la respuesta a los enigmas recónditos de la condición humana, que hoy como ayer, con- mueven íntimamente su corazón:

    ¿Qué es el hombre, cuál es el sentido y el fin de nuestra vida, el bien y el pecado, el origen y el fin del dolor, el camino para conseguir la verda- dera felicidad, la muerte, el juicio, la sanción después de la muerte?

    ¿Cuál es, finalmente, aquel último e inefable misterio que envuelve nues- tra existencia, del cual procedemos


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  2. Calificativo utilizado por Drewermann (1995, 327), en su libro Clérigos, Psicograma de un ideal.


y hacia donde nos dirigimos? (Pablo VI, 1965a, 1).

Por tanto cada ser puede buscar res- puesta a sus interrogantes de diferentes maneras a través de diversas doctrinas llamadas religiones, tratando por me- dio de ellas satisfacer sus anhelos y necesidades, de ahí que existan varias religiones en el mundo, sin embargo es pertinente asegurar que la religión no se adquiere en las instituciones educa- tivas, aunque ellas pueden contribuir a reforzarla, como ocurrió en el pasado, la religión se vive en el día a día de cada ser humano, porque está arraigada a la cultura de cada familia que la profesa y la práctica a través de un rito o culto ya estructurado por quienes nos precedieron en las creencias y la fe. “Los que entre ellos viven en estado de matrimonio, serán, por la naturaleza misma de las cosas, los primeros representantes de la iglesia ante sus hijos” (Journet, 1962, 312), por lo cual la religión se adquiere y se madura en el seno de la familia que es considerada el núcleo de la sociedad.

Dentro de las sociedades y los interro- gantes humanos aparece la pregunta so- bre la salvación del ser humano después de la muerte terrenal y para conseguir esta salvación los seglares siempre debemos de cumplir con las exigencias dispuestas desde la institucionalidad de la iglesia católica toda la vida,

La vida eclesial de los seglares incluye actividades ministeriales de las que algunas son culturales. Los laicos participan de una manera no jerárquica, del sacerdocio de Cristo. Por medio de ellos el pueblo cristiano es sacerdotal en todos sus miem- bros. Por medio del bautismo queda el laico capacitado para participar ac- tivamente en el Sacrificio de la Misa, para contraer matrimonio del que él mismo será ministro, para recibir válidamente los demás sacramentos. La confirmación lo capacita para con- fesar abiertamente la fe y prolongar


el testimonio que de la verdad dio Cristo sacerdote. También pueden corresponder a los seglares otras actividades ministeriales: podrán re- cibir dones carismáticos y proféticos, dones que se hallan destinados, no a fundamentar la fe, pero si por ejem- plo, a sugerir soluciones nuevas a los problemas de evangelización que plantea el mundo siempre en movi- miento (Journet, 1962, 311-312).

Entonces desde el bautismo los cris- tianos católicos comenzamos un camino de seguimiento de las experiencias de la vida de Jesús a través de su imitación y cumplimiento de su palabra, de tal forma que: “Imitar a Cristo es el punto de partida y la meta de toda vida auténticamente cris- tiana” (Drewermann, 1995, 332), esto con el fin de trascender en la vida espiritual.

“La moral cristiana no es solamente so- brenatural y teocéntrica: es cristocéntrica. Es decir que, según nos enseñan los evan- gelios y San Pablo, no podemos alcanzar a Dios sino por y en Jesucristo, y nuestra vida moral consiste prácticamente en participar de la vida de Cristo y a tomarlo como modelo de todas nuestras acciones” (Tremau, 1963, 14). Más adelante Tremau

(1963, 18) también afirma:

Y es que en todo y por todo el cris- tiano debe vivir en el amor e imitación del salvador. Este rasgo es una ca- racterística esencial del cristianismo. […] el cristiano no debe solo poner en práctica los consejos evangélicos; tiene que ir mucho más allá: debe identificarse con Cristo participando de su vida divina y debe, en cuanto le sea posible, reproducir en sus acciones las virtudes sublimes de las cuales Jesús nos ha dado ejemplo.

En este sentido se adquieren res- ponsabilidades con nosotros mismos y los demás que nos llevan a ser imitadores de la vida de Jesús y que podrían reafirmar la frase de Drewer- mann (1995, 327): “El sentimiento de una excesiva responsabilidad,

como su correspondiente síndrome de salvador”.

“Aunque la función del Salvador es realmente una, es virtualmente múltiple: ha de haber una expiación por el pecado y la condena, un es- tablecimiento de la verdad de forma que venza la ignorancia y el error humanos, una fuente perenne de for- taleza espiritual que ayude al hombre en su lucha contra la oscuridad y la concupiscencia” (Knight, 1999, 1).

El papa Juan Pablo II en una entrevis- ta concedida a Vittorio Messori, (1994, 91-92) con relación al significado de la palabra salvar, asegura:

Salvar significa liberar del mal. Aquí no se trata solamente del mal social, como la injusticia, la opresión, la explotación; ni solamente de las enfermedades, de las catástrofes, de los cataclismos naturales y de todo lo que en la historia de la humanidad es calificado como desgracia.

Salvar quiere decir liberar del mal radical, definitivo. Semejante mal no es siquiera la muerte. No lo es si después viene la Resurrección. Y la Resurrección sucede por obra de Cristo. Por obra del Redentor la muerte cesa de ser un mal definitivo, está sometida al poder de la vida.

El mundo no tiene poder semejan- te. El mundo, que puede perfeccionar sus técnicas terapéuticas en tantos ámbitos, no tiene el poder de liberar al hombre de la muerte. Y por eso el mundo no puede ser fuente de salva- ción para el hombre. Solamente Dios salva, y salva a toda la humanidad en Cristo. El mismo nombre de Jesús, Jeshua (“Dios que salva”), habla de esta salvación.

“La Salvación tiene en el lenguaje de las Escrituras el significado gene- ral de liberación de las necesidades o de otros males, y de su cambio a un estado de libertad y seguridad” (Knight, 1999, 1).


Por lo anteriormente mencionado quienes compartimos los principios de la religión católica buscamos desempeñar nuestra vida en diferentes oficios en los cuales se pueda hacer el bien a los demás y a uno mismo con el fin de conseguir la eternidad prometida, de tal forma que es pertinente citar a Drewermann, (1995, 328-329) quien escribe:

Responsabilidad, idealismo, re- ligiosidad, vinculación a la iglesia son, qué duda cabe, presupuestos fundamentales para la vida del futuro clérigo; pero todos estos factores po- drían ser la base de una infinidad de profesiones posibles, en vez de con- dicionar exclusivamente la vocación clerical. De ahí que podrían surgir profesores de religión, colaborado- res, redactores o directores de un periódico, revista o editorial católica, animadores de grupo, presidentes de cualquier comisión o asociación eclesiástica, etc. De hecho, en todo ese abanico de profesiones no es raro encontrar gente que, en un momento de su vida, haya pensado hacerse sacerdote o religioso, pero que, por diversos motivos, antes o incluso después de la ordenación sacerdotal o de los votos, optó por abandonar ese camino.

Al respecto, los entrevistados con una huella vital bastante marcada en su vida por la formación religiosa que recibieron, se desarrollan todos en el campo educa- tivo por medio del cual han podido con- tinuar de alguna manera su desempeño como orientadores de la juventud desde sus diversos campos del conocimiento, el Magister Sigifredo Enríquez como do- cente universitario en los espacios de la filosofía y la ética profesional, por su parte el Doctor Carlos Vasco como docente uni- versitario desde los espacios académicos de las matemáticas y la investigación, así mismo el Doctor Héctor Fabio Ospina desde las áreas de las ciencias sociales y los procesos investigativos, también la Magister Luz Nelly Rengifo desde la

educación religiosa escolar con una visión amplia sobre la diversidad religiosa en el aula y la libertad de culto proclamada en Colombia, de igual forma el Magister Cesar Ibarra como docente universitario desde la orientación de la filosofía medie- val y la ética profesional.

[…] Por otra parte, cada entrevistado desde su labor ha tratado de asumir un “síndrome de salvador”. Nos atrevemos a hacer este tipo de comentario ya que des- de su quehacer profesional dejan entrever su misión pastoral, una misión que segura- mente fue germinando a través del tiempo y como principal abono de ello ha sido la formación religiosa, y se ve reflejada en cada expresión, en cada actuar, que está impregnado de la misma. Pero la situación no termina ahí, sino que se debe tener presente que lo que regula las relaciones sociales y el actuar de las personas es la ética y desde luego la moral impresa por aquellos valores que se construyen desde la familia y se fortalecen en la escuela. De ahí en adelante el actuar de cada persona está regulado desde la misma ética, la cual debe ser visible en los aconteceres de la vida cotidiana.

En este mismo sentido, a través del proceso investigativo, es preciso apreciar que el Magister Sigifredo Enríquez Martí- nez, actualmente docente pensionado de la Universidad de Nariño, dedicó su vida laboral a tratar de orientar, a través de la educación en la filosofía y la ética profe- sional, a los estudiantes universitarios que estuvieron bajo su responsabilidad, hacien- do el bien, indiscutiblemente a través de su identidad, considerada por algunos de sus estudiantes como austera, producto de su proceso de formación religiosa, y visible hasta el momento cuando nos concedió la entrevista. Él a pesar de estar retirado de la docencia, continúa orientando, des- de su vocación, a quienes ayudan en su parroquia, comparte plenamente la idea de continuar trabajando en bien de la co- munidad para buscar la salvación de todos, incluido él mismo, desde lo que podríamos considerar su “síndrome de salvador”.


De igual manera se podría afirmar que el Doctor Carlos Eduardo Vasco Uribe durante toda su vida le ha hecho enormes contribuciones a quienes han comparti- do con él, desde la academia, desde la orientación religiosa, desde su formación profesional y desde su enriquecimiento cognitivo ha buscado la orientaciones de varias generaciones desde las ciencias de la teología, la filosofía y las matemáticas; ha permitido que sus discípulos crezcan intelectual y espiritualmente haciendo el bien, también desde su trabajo con las diferentes comunidades, cumpliendo en el pasado con su compromiso sacerdotal y actualmente desde la academia en los niveles de educación superior y sus bri- llantes conferencias, por las cuales orienta a la sociedad actual desde su formación científica y religiosa, con lo cual se podría determinar que en él se presentan carac- terísticas que le permiten identificarse con “el síndrome de salvador”.

Por su parte el Doctor Héctor Fabio Ospina Serna, continúa su labor como investigador y pensador de la situación latinoamericana, buscando ayuda para los más necesitados, trabajando fuertemente por la niñez y la juventud actual, que se encuentran sumidas en una crisis de va- lores impresionantes y que han permitido un gran deterioro de la sociedad. Por lo cual en él, a pesar de no compartir en este momento la institucionalidad de la iglesia católica, continúa desde su proceso de formación, trabajando por un mundo mejor, haciendo el bien que desde su espiritualidad le permite trascender por medio de acciones que lo satisfacen y le dan respuesta a su razón de ser en este mundo, lo cual podríamos considerar hace parte “del síndrome de salvador”.

En igual sentido la Magister Luz Nelly Rengifo Quintero desde su vocación y convicción religiosa católica permanente orienta a las nuevas juventudes teniendo presente una concepción amplia de la diversidad religiosa, respetando mucho las creencias de los otros y diferenciando el concepto de formación religiosa de

educación religiosa escolar, de tal forma que desde sus principios de vida comparte “el síndrome de salvador” sin atropellar a los demás en su propia cultura, dejando de lado el tradicionalismo religioso, el fanatismo y en ningún momento siendo extremista, sino con una mentalidad abier- ta a los nuevos tiempos que posibilitan la presencia de la diversidad religiosa en el aula, siendo respetuosa de los demás a través del reconocimiento de la alteridad de los otros, los que piensan distinto, los que son de otras culturas o de otras razas, todo esto favorecido por su vida como mi- sionera del Instituto Secular Fieles Siervas de Jesús, la cual le ha permitido compartir con otras culturas que han generado en ella una concepción religiosa muy acorde con el momento que vivimos actualmente con relación a la diversidad religiosa en el aula.

Así mismo, el Magister Cesar Oswal- do Ibarra desde su desempeño como sacerdote con las comunidades que tra- bajó en el pasado, y actualmente como docente universitario, padre de familia y directivo de los scouts en la ciudad de Pasto continúa trabajando fuertemente por el bienestar de la juventud Nariñen- se, tratando de cambiar las dificultades sociales que se presentan en la actuali- dad por la carencia de valores y la crisis moral de la sociedad, como él mismo afirma, haciendo vida lo que en pasado como sacerdote predicó y ahora desde sus nuevos roles, tiene la oportunidad de vivir, reconocimiento que para él nunca dejará de ser sacerdote, porque “el sacerdocio es para siempre”; de esta manera sigue haciendo vida actualmente “el síndrome de salvador”.

Por otra parte los cinco entrevistados concuerdan que la formación religiosa deja huellas o marcas profundas en cada uno de ellos, aunque las denominan de manera diferente, pero en sí, hacen re- ferencia a que la religión se refleja en su diario vivir, en su relación con los demás, lo cual se pueden determinar en cada una de las entrevistas, el Magister Sigifredo


hace referencia a su “aspecto austero” propio de la identidad de los religiosos católicos, o como menciona el Doctor Carlos Vasco cuando habla de la “impre- sión de carácter” como algo imborrable de su personalidad ante los demás que aun después de haber dejado de ser sacerdo- te, la gente todavía lo reconoce como tal. Así mismo el Doctor Héctor Fabio hace referencia a la “impresión de carácter” dejada por la formación religiosa que le permite seguir pensando en la situación social de Latinoamérica y como él dice “jugársela por los que no tienen nombre”. De igual manera la Magister Luz Nelly Rengifo quien vive su vocación religiosa a plenitud, compartiendo desde el campo educativo los nuevos procesos de edu- cación religiosa desde una perspectiva amplia, teniendo presente la diversidad religiosa en el aula y la libertad de culto existente en Colombia después de la constitución de 1991. Por último el Ma- gister Cesar Ibarra que considera que la “impresión de carácter” es para siempre, de tal forma que así se haya retirado del sacerdocio continúa ejerciendo su labor pastoral desde la educación universitaria, en su hogar y con los scouts con quienes comparte de manera voluntaria.

[…] Aunque nuestros entrevistados consideran que la formación religiosa deja huellas vitales para toda la vida, se encuentra que cuatro de los entrevistados decidieron declinar de la vida clerical, po- siblemente por las exigencias de la institu- cionalidad de la misma, la cual, como ellos afirman tiene que ver con la individualidad de cada ser humano, estrechamente re- lacionada con la diversidad de la especie humana y con las opciones de vida que se presentan durante la existencia terrenal, cada uno de ellos, diverso, en el momento ha optado por un estilo de vida que contri- buya a dar respuestas a sus interrogantes existenciales que se han construido desde su diversidad.

Hoy las investigaciones científi- cas más modernas, las ciencias de la vida, de los sistemas vivos, nos

dicen claramente que es necesario un profundo cambio paradigmático: donde hay vida hay desequilibrio, hay diversidad, hay variedad, hay inestabilidades, hay indetermina- ción, impredecibilidad..., pero ello da lugar a nuevas estructuras de orden, complejidad, y de vida más elevadas. Estas no son característi- cas negativas ni amenazantes, sino positivas; son procesos naturales de la vida, de lo humano, porque donde hay equilibrio estático, donde hay uniformidad, homogeneidad, simplificación, determinación, pre- decibilidad, estabilidad, hay muerte, no hay dinamismo, no hay sistemas vivos (Cárdenas, 2011, 1).

Así las cosas, cada uno es libre de cambiar en el tiempo, bien sea por en- fermedad, por no sentirse bien con la institucionalidad de la religión, por en- contrar otros caminos para su salvación, o por sentirse emocionalmente solo, o por otras razones que hacen parte de su diversidad, que es definida por Cárdenas (2011, 2) como: “una condición de la vida en comunidad, cuyos procesos vitales se relacionan entre sí, y se desarrollan en función de los factores culturales de un mismo ambiente, donde tanto relación como variedad aseguran y potencian las particularidades individuales”, que en ulti- mas cumple con los designios de Dios de hacernos “únicos e irrepetibles”.

Diversidad es entender la varie- dad que produce lo ecológico, lo biológico, lo familiar, lo escolar, lo cultural y lo social. Pensar sobre la diversidad es hacerlo sobre la naturaleza y las características de la realidad que nos envuelve. Negar las diferencias sería como negar la propia existencia y la de los demás, configurada como una identidad propia e irrepetible, conformada histórica y colectivamente a partir de la experiencia e interrelación de elementos genéticos, ambientales y culturales (Cárdenas, 2011, p. 3).


Con respecto a los autores que mencio- nan los entrevistados, se encuentra que todos referencian a Santos de la Iglesia Católica que desde su santidad inspiran a cada uno de los entrevistados en la búsqueda de la razón de ser humano en la tierra, los Santos a través de su vida cumplían con los principios enseñados por Cristo y los ponían en práctica por medio del servicio a los demás, siempre haciendo el bien, algunos desde sus primeros años y otros después de un cambio en su vida, cuando sienten “el llamado” a cumplir los designios de Dios.

Los santos son los verdaderos protagonistas de la evangelización en todas sus expresiones. Ellos son, también de forma particular, los pio- neros y los que impulsan la nueva evangelización: con su intercesión y el ejemplo de sus vidas, abierta a la inspiración del Espíritu Santo, mues- tran la belleza del Evangelio y de la comunión con Cristo a las personas indiferentes o incluso hostiles, e invi- tan a los creyentes tibios, por decirlo así, a que con alegría vivan de fe, esperanza y caridad, a que descubran el «gusto» por la Palabra de Dios y los sacramentos, en particular por el pan de vida, la eucaristía. Santos y santas florecen entre los generosos misione- ros que anuncian la buena noticia a los no cristianos, tradicionalmente en los países de misión y actualmente en todos los lugares donde viven per- sonas no cristianas. La santidad no conoce barreras culturales, sociales, políticas, religiosas. Su lenguaje – el del amor y la verdad – es compren- sible a todos los hombres de buena voluntad y los acerca a Jesucristo, fuente inagotable de vida nueva (Be- nedicto XVI, 2012, 1).

Finalmente es posible concluir que todos han vivido la trasformación del país de un estado ligado a la Iglesia, a un estado social de derecho donde se reconocen otras religiones en Colombia con igualdad de derechos que la religión

católica, lo cual es fuente de pensamiento para cada uno de los entrevistados desde su quehacer docente, acatando la nor- matividad sin dejar de lado su huella vital estructurada en la formación religiosa, viviéndola desde su quehacer profesional como constructores y generadores de cambio en la juventud actual, a través del síndrome de salvador en las aulas de clases, respetando sus principios y creen- cias, atendiendo a la diversidad religiosa, sin generar exclusión ni discriminación alguna. Al respecto es pertinente citar al Magíster Sigifredo Enríquez Martínez, quien en su entrevista afirma:

Para mí la libertad de culto es un punto no solo de respeto por la cons- titución Colombiana que lo admite o por los mismos dogmas de la iglesia sino que tenemos nosotros que aceptar desde el principio, y si uno busca en el evangelio va a encontrar que el mismo Cristo lo aceptaba, sino podemos llegar con la misión, que debería ser compromiso de todos los cristianos, llevar el mensaje de Cristo a todas partes del mundo.

Prospectivas


La religión hace parte de la vida coti- diana de todos los seres humanos porque está estrechamente ligada a la cultura de las sociedades y se adquiere en medio de la familia que comulga y práctica la institucionalidad de la misma, porque las religiones deben ser confesionales, viven- ciales, son un estilo de vida a través de la cual se busca dar sentido a los múltiples interrogantes sobre la existencia terrenal y alcanzar su trascendencia por medio de ritos establecidos en la institucionalidad de las diversas religiones existentes en el mundo, las cuales merecen el recono- cimiento en las aulas de clases con el fin de no trasgredir la alteridad de los estu- diantes, en este sentido los entrevistados con la formación religiosa como huella bastante influente en su vida aseguran que en el momento actual toda creencia religiosa debe ser respetada.


La formación religiosa deja huellas vitales para toda la vida, y aunque se deje la institucionalidad de la religión, ellas se siguen presentando consciente o incons- cientemente en el quehacer diario de quien en algún momento de su vida recibió formación religiosa, la cual comienza en el hogar de nacimiento, se fortalece en la práctica familiar y la orientación del cate- cismo de cada religión, los entrevistados aseguran que siendo parte o aun estando fuera de la institucionalidad de la religión católica, está deja marcas perdurables que se manifiestan en su individualidad a través del diario vivir.

En la actualidad la diversidad religiosa es una realidad ineludible que se pre- senta por la existencia de la diversidad humana generada por la herencia y el medio social en el que se desarrolla la vida, pero no debe ser generadora de conflicto si se tiene en cuenta que so- mos diversos y tenemos la capacidad de reconocer la alteridad de los otros con quienes compartimos los diferentes espacios sociales, generando de esta forma en el aula espacios de diálogo que no atropellen ni descalifiquen ideologías ni creencias religiosas, al respecto la Magister Luz Nelly Rengifo, que en la ac- tualidad hace parte de la institucionalidad de la religión católica, asegura que: “se debe tener mucho respeto por las otra religiones que hay”.

Por lo anterior se debe tener en cuenta que el papel de los educadores es de gran responsabilidad y trascendencia ya que su labor como mediador en el proceso educativo es de propiciar espacios de convergencia entre los diferentes posturas e ideologías que enriquezcan la cultura de sus estudiantes y por el contrario las dife- rencias no sean motivo de discriminación o rechazo, por lo cual es pertinente indicar que en el ensayo titulado: “La formación religiosa vs Educación religiosa escolar” se cita a Morín (2008, 2), quien en su artículo: “El derecho a una educación de calidad” escribe:

De este modo, desde la mitad del siglo XX, el mundo cuenta con criterios fundados en el derecho internacional que permiten evaluar el estado del respeto a los derechos humanos en un país. Entre estas normas el respeto a la libertad religiosa y de conciencia es un criterio entre otros que sirve como indicador para evaluar el estado del desarrollo de un país como sociedad democrática.

Después de la constitución de 1991 en Colombia las instituciones educativas deben permitir la libertad de culto a cada uno de los estudiantes y por lo tanto no pueden tener procesos de formación reli- giosa excluyentes sino currículos dirigidos y estructurados pensando en la diversidad religiosa en el aula, en este aspecto los entrevistados son enfáticos en el respeto que siempre se debe tener con los estu- diantes y sus ideologías religiosas, sin em- bargo desde su huella vital cuando tienen discernimientos de este tipo, defienden su postura con argumentos y exigen de sus estudiantes argumentos contundentes.

La ciencia y la religión aún no se po- nen de acuerdo en algunos aspectos de la vida humana para lo cual quienes nos encontramos en medio de esta disyunción buscamos un punto de equilibrio que no vaya en contra de los principios religiosos ni científicos, teniendo presente siempre que el ser humano es libre de elegir lo mejor para sí mismo de acuerdo a su con- vicción, al respecto entre los entrevistados hay diversidad de opiniones:

El Magister Sigifredo considera que la religión y la ciencia no pueden estar separadas sino que se deben complementar, el Doctor Carlos Vasco considera que si las ciencias se encuentran muy alejadas de la teología no tienen dificultades entre ellas pero, si son muy próximas como las ciencias sociales, sí van a tener conflicto. Por su parte, el Doc- tor Héctor Fabio Ospina considera


que sí hay puntos de discordancia entre las ciencias y la religión. Para la Magister Luz Nelly Rengifo no deben existir dificultades entre ellas porque ambas fueron creadas por Dios y pueden ser complementarias, así mismo el Magister Cesar Ibarra opina que entre ellas no hay contro- versia porque la teología también es considerada una ciencia y por tanto no debe chocar con otras ciencias.

La formación religiosa como opción clerical es una alternativa para quienes sienten el llamado a ser parte de este grupo eclesiástico, sin embargo es perti- nente entender que este oficio es bastante exigente y requiere de un gran conven- cimiento vocacional que llene todos los espacios de quien opta por este estilo de vida, por ello en el ensayo titulado “La formación religiosa vs Educación religiosa escolar” se cita a García (2000, 241-242) donde escribe:

Cuando nos preguntamos por qué existe en la Iglesia esta forma de vida que llamamos vida monástica, vida religiosa o vida consagrada, hemos de responder: porque ha habido, hay y parece ser que va a seguir habien- do personas a quienes esta forma de vida les gusta, les agrada, les atrae. Este atractivo es ordinariamente atribuido a un acontecimiento que denominamos vocación particular. Gusta la Vida Religiosa porque se da una intuición interior, que absorbe los deseos más básicos de una persona. Esta no puede percibir con claridad al principio cuales son todas las ra- zones objetivas de su vocación. Des- pués se presentaran a su conciencia reflexiva y harán que “se encuentre a sí misma en esa vocación… y ya no pueda vivir sin ella”.

Es verdad que hay en el ser hu- mano una vocación fundamental, inscrita en el corazón por el Creador y Padre nuestro. Es verdad, que la fe cristiana es para nosotros, los

cristianos, una vocación que fun- damenta todo y lo engloba. Pero bien sabemos que esta vocación fundamental, humana y cristiana, se vive de formas muy diferentes y particulares.

Cada uno de los entrevistados tiene unas percepciones diferentes en cuanto a la experiencia religiosa la cual ha influido de manera significativa en el pasado y el presente de sus vidas, evidenciando que la religión es un aspecto que lleva a actuar de determinadas formas y de una u otra manera regula el comportamiento de los sujetos en medio de la sociedad.

Es de gran importancia referirse a la espiritualidad que imprime la formación religiosa y que dicha espiritualidad se asume de diferentes maneras según las experiencias previas que se puede ad- quirir, de tal manera que se encuentran percepciones en las cuales en algunos casos la espiritualidad se la asocia a la formación religiosa, como lo menciona en su entrevista el Doctor Héctor Fabio Ospina o se la asume desde la ética, como lo especifica en su entrevista el Magister Sigifredo Enríquez, concepciones apropia- das por cada sujeto que las asume para vivir en colectivo y a su vez para regular las relaciones sociales que lo rodean.

Resulta interesante como la religión según los entrevistados imprime carácter ó genera identidad, y ello se ve reflejado en el actuar o en el reconocimiento de las personas que se encuentran a su alre- dedor y los siguen tratando como lo que fueron en el pasado, como miembros de una determinada congregación religiosa, con el respeto y la admiración que ello implica en medio de la sociedad.

Finalmente podemos concluir haciendo la siguiente consideración: la formación religiosa es incidente en el proceso de formación de las personas sea cual fuere la tendencia religiosa, ya que de una u otra manera es la religión quien imprime principios que están ligados con la ética, con la moral y lógicamente con el desa-


rrollo de la espiritualidad del ser humano, por lo tanto difícilmente el hombre puede desligar de su vida la formación religiosa como tal.

Como educadores de niños y jóve- nes estamos sujetos a aceptar retos los cuales nos invitan a asumir actitudes de respeto por la diferencia y ante todo ser

sujetos de convergencia y reconocimien- to de la alteridad para formar a la juventud con unos principios claros los cuales les permita desarrollarse desde la dimensión personal y espiritual, generando las ba- ses de un equilibrio que debe asumir el ser humano en medio de una sociedad cambiante.


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