Lenguajes del poder. Las metáforas de los jóvenes escolares: eros y tánatos1


MaRta Ruby villaRREal Quinayás2 ConsidERaCión3


Resumen


Este artículo se elabora a partir de la obra de investigación que indagó acerca de las metáforas del erotismo y de la muerte en el lenguaje de los jóvenes escolares del grado once que pertenecen a la comuna siete de Popayán y estudian en la institución educativa El Mirador. En aquel ejercicio investigativo se buscó registrar e interpretar las metáforas con las cuales se estaban comunicando los jóvenes y qué le decían a la institucionalidad a través de ellas. Las aproximaciones teóricas y metodológicas encontradas en diversos trabajos de grado de la Universidad de Manizales sirvieron de apoyo durante todo el proceso.

En lo que respecta a la metodología, se aplicó el diseño cualitativo con un enfoque hermenéutico y descriptivo que permitió dilucidar que los jóvenes escolares haciendo uso de las metáforas, modiican los signiicados litera- les de las palabras e imprimen ciertas variaciones lingüísticas en la lengua estándar para referirse a temas como el erotismo y la muerte, que aun son considerados por la sociedad como tabú.

Teniendo en cuenta que el lenguaje evidencia la evolución de la diversidad cultural de los seres humanos; los cambios socioculturales de la actualidad hacen necesario reconocer y rescatar desde las aulas la multiculturalidad patente en las prácticas discursivas, para transmitir desde allí nuevas diná- micas de evolución social fundamentadas en el respeto y la valoración de la diferencia y en el fortalecimiento de las capacidades cognitivas, afectivas y comunicativas.

Palabras clave: lenguaje, poder, metáforas, juventud.


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1 Recibido: 13 de noviembre de 2012. Aceptado: marzo 30 de 2013.

2 Marta Ruby Villarreal Quinayás. Docente en la Institución Educativa El Mirador, municipio de Popayán- Cauca. Licenciada en literatura y lengua castellana de la Universidad del Cauca; Especialista en docencia de la lectoescritura de la Universidad Mariana. Aspirante a Magister en Educación desde la Diversidad en la Universidad de Manizales. Correo electrónico: maruviqui0203@yahoo.es

3 Miguel Alberto González González. Doctorado en Conocimiento y cultura latinoamericana con el IPECAL- México. Doctorado en Ciencias de la Educación Universidad Tecnológica de Pereira, Colombia. Docente e investigador en la Universidad de Manizales-Colombia. Director Maestrías Facultad Educación Universidad de Manizales. Director Revista Plumilla Educativa Universidad de Manizales. Posee textos en revistas nacionales e internacionales. Ponente en eventos nacionales e internacionales. Ha realizado varias investigaciones en torno a la educación y su devenir. Director General de la presente investigación y del macroproyecto titulado: Lenguajes del poder: tiempo que convocan, humanidad que devienen.


Languages of power. The metaphors of young people at schools: eros and tanatos


Abstract


This article is made based on the work of research enquiring about the me- taphors of erotism and the dying language of eleventh-grade students at “El Mirador” high school, belonging to the seventh Commune of Popayan. This investigative work aimed to register and interpret the metaphors which ado- lescents used to communicate with each other and with the institution. The theoretical and methodological approaches found in diverse graduate projects from University of Manizales, were of great support in the whole process. With regard to the methodology, the use of the qualitative design with a des- criptive hermeneutic approach allowed to elucidate that through metaphors, young people at schools modify the literal meaning of words and put certain linguistic variations on the standard language to talk about subjects such as erotism and death, still considered a taboo by society.

Taking into account that language increases the relevance of evolution in human cultural diversity, current sociocultural changes require the recogni- tion and the rescue of cultural diversity evident in the discursive practices inside the classroom, and based on these, transmit new dynamics of social evolution founded upon respect, appreciation for diversity, and upon the strengthening of cognitive affective and communicative abilities.

Key words: languages, power, metaphors, young people.


  1. A manera de introducción


Referirse al tema de las metáforas de los jóvenes escolares; en el marco del macroproyecto liderado por Miguel Alberto González González (2010) y titulado Len- guajes del poder: tiempo que convocan, humanidad que devienen; dio la posibili- dad de asumir el reto de reconocer qué están diciendo los jóvenes a la institucio- nalidad a través de sus expresiones; fue incursionar en su capacidad de develar por medio del lenguaje las restricciones que la sociedad ha creado en torno a temas como el sexo y la muerte.

Así mismo, fue una oportunidad para evidenciar que los estudiantes crean nuevas relaciones entre conceptos y consolidan su imaginario colectivo en la palabra hablada con la que logran coni- gurar vínculos sociales y crear círculos de convivencia en los que se hacen visibles ante la sociedad.


En la Institución Educativa El Mirador, donde laboro orientando el área de litera- tura y lengua castellana a jóvenes y adul- tos, la práctica pedagógica es en sí misma un ejercicio de interacción multicultural. Las aulas se constituyen en espacios a los que acuden niños, niñas, jóvenes -y adultos en la jornada nocturna- provenien- tes de diversas regiones de nuestro país.

Es preciso aclarar que la población que se atiende en la Institución Educativa El Mirador pertenece a la comuna siete; ubicada en una amplia zona periférica de la ciudad de Popayán, -donde se con- centra la mayor cantidad de personas de diversos orígenes (grupos poblacionales vulnerables y lotantes) que conviven en situación de extrema pobreza y se ven diariamente expuestos a problemáticas relacionadas con la violencia intrafami- liar, la delincuencia, la prostitución y la drogadicción- esta comuna se originó a partir de las migraciones ocasionadas a


raíz del terremoto de 1.983 y aún sigue albergando personas desplazadas por la violencia y reintegradas a la vida civil que viven en situación de vulnerabilidad dadas las difíciles condiciones económicas y so- ciales que enfrentan a diario. Gran parte de la población vive del “rebusque” diario; su bajo nivel académico y sus constantes diicultades económicas los mantienen en la marginalidad y afecta directamente su calidad de vida; de manera que el panorama es cada vez más desalentador especialmente para los niños, las niñas y los jóvenes.

Según Ghiso (2002, 2) “las prácticas educativas e investigativas comunitarias se sitúan con más recurrencia, en am- bientes caracterizados por la diversidad y la conlictividad, que no sólo se maniiesta en expresiones y posturas diferentes, en intolerancia y agresión, sino también en tensiones generadas por dinámicas sociales, culturales y económicas contra- dictorias, que buscan por un lado homo- geneizar los modos de ser, hacer, estar y querer de las personas en el mundo y, por el otro, las tendencias que pretenden configurar 'identidades' individuales o agrupadas diversas, con capacidades de construir, proclamar y ejercer, desde allí, sus derechos”; teniendo en cuenta que el lenguaje evidencia la evolución de la diversidad cultural de los seres humanos; la relación con el otro debe dejar de ser una constante oposición para convertirse en diálogo permanente basado en el re- conocimiento de la alteridad.

A partir del análisis del lenguaje es posible acercarse al conocimiento del ser humano puesto que es gracias al lengua- je que logra poner en común la cultura y mantenerla o transformarla paulatina- mente. Esta facultad que posee el ser humano para representar simbólicamente la realidad, se materializa en la lengua o idioma en que se soporta el pensamiento de una sociedad en la que las expresiones lingüísticas se adecuan a los contextos en los que se produce el intercambio comunicativo.

Desde tiempos inmemorables el hom- bre se ha preocupado por el estudio del lenguaje. Inicialmente la explicación de su origen adquirió tintes míticos en los que las creencias religiosas otorgaban al mismo una naturaleza sobrenatural. De acuerdo con los propósitos comunicativos, los enunciados se convierten en hechos, en actos de habla cargados con la inten- cionalidad del hablante, de manera que tanto el fondo como la forma (lo que se dice y la manera como se dice) inluyen en la interpretación de los signiicados de las expresiones, en el reconocimiento de la intención del interlocutor y en la produc- ción del efecto deseado en el receptor del mensaje; por lo tanto, en la eicacia de la enunciación en la interacción social.

2. Objetivos


El objetivo general de la investigación consistió en: Identiicar e interpretar con qué metáforas se están comunicando los jóvenes de la comuna siete de Popayán que estudian en la Institución Educativa El Mirador.

Los objetivos especíicos fueron:


  1. Deambulando por la teoría


    La educación debe reconocer la iden- tidad y la diversidad de la juventud en medio de la tormenta de la globalización cultural; lo que precisa una reformulación de los modelos sociopolíticos que orienten la reconstrucción de la unidad en contex- tos diversos. La innovación educativa es una prioridad social, cultural y discursiva, “estas diferencias entre los sujetos existen de hecho y están condicionando el futuro de cada uno de los alumnos, además de


    inluir la familia, la escuela y la sociedad en su conjunto” (Hernández de la Torre, 2008, 7).

    Se trata de educar para convivir en paz, para erradicar el choque intercultural y rescatar el diálogo, el discurso educativo y el enriquecimiento mutuo; de manera que las diferencias dejen de ser obstácu- los y se conviertan en oportunidades de progreso social. Los jóvenes buscan iden- tiicarse por medio de sus expresiones, su vestuario, sus intereses. Algunos autores estudian “los procesos de diferenciación social porque parten de que la evolución social se mueve en la dirección de una creciente diferenciación estructural y fun- cional” (Sztompka, 1995, 125).

    Parafraseando a Velasco (1997, 9) es posible argumentar que las estructuras, las funciones, las conductas y los espa- cios, presentados en secuencia descrip- tiva, plasman signiicativamente la cultura porque ponen en evidencia las reglas del juego al interior de cada grupo humano y son esas reglas de juego las que orientan todas las acciones y los discursos de la cultura a la cual pertenecen haciendo evidente una diferenciación social entre unos grupos humanos y otros.

    Es sabido que, de acuerdo con el des- empeño que los individuos tienen en la sociedad y la cultura; el lenguaje cumple diversas funciones: cognitiva, comuni- cativa y estética en las que intervienen ampliamente, en la actualidad, los medios masivos de comunicación y su capacidad para superar los condicionamientos del tiempo y el espacio.

    En lo que respecta a la función cogni- tiva, el lenguaje permite hacer abstrac- ciones de los objetos y procesos de la realidad; evidenciando la estrecha relación entre el pensamiento y el lenguaje. La función comunicativa, se ejercita mediante el aprendizaje y la práctica de relaciones de intercambio de información, pensa- mientos y/o sentimientos entre los seres humanos que trasciende el interés por supervivencia de la especie. Al hacer uso

    del lenguaje para expresarse de manera artística, el hombre le otorga una función estética dándole validez no solo a lo que expresa sino a la manera como lo hace. Esta función no es exclusiva del lenguaje poético o literario; también en la cotidiani- dad se presentan situaciones en las que los recursos literarios como la hipérbole, la ironía, la metáfora enriquecen la expresión lingüística.

    En la actualidad, los estudios acerca del lenguaje juvenil han cobrado cierta relevancia puesto que designa «un con- junto de rasgos lingüísticos presentes en las manifestaciones lingüísticas de los jóvenes producidas de forma oral (o por escrito, como relejo de lo oral), en situa- ciones coloquiales orales» (Rodríguez González, 2002, 68).

  2. Fundamentación metodológica

    Teniendo en cuenta que los jóvenes estudiantes crean nuevas asociaciones semánticas en el juego lingüístico y al hacerlo están dando vida a las me- táforas, creando sentidos, formas de comunicación, de ser y de hacer, en so- ciedad; de construir y visibilizar espacios con sus nuevas formas discursivas que les permiten “ampliar y estructurar su conocimiento del mundo” (Pérez, 2011, 1); el diseño cualitativo con enfoque hermenéutico y descriptivo se aplicó a partir de las hipótesis que surgieron con respecto a las características del lenguaje juvenil y las posibles razones que sustentaban su uso. Este método permitió interpretar que los jóvenes es- colares haciendo uso de las metáforas, modiican los signiicados literales de las palabras e imprimen ciertas variaciones lingüísticas en la lengua estándar para referirse a temas como el erotismo y la muerte, que aun son considerados por la sociedad como tabú.

    La población sujeto de estudio estuvo conformada por los estudiantes de la institución educativa El Mirador que cur-


    san el grado once de educación media vocacional; en total fueron veintinueve estudiantes: siete hombres y veintidós mujeres cuyas edades oscilan entre los dieciséis y los dieciocho años

    Para la recopilación de los datos, el procedimiento empleado fue la entrevista semiestadarizada “ya que en ella se com- plementan las ventajas de las entrevistas cualitativas con aquellas que ofrecen las entrevistas estandarizadas” (Castellanos, 1998, 17).

    El cuestionario (ver anexo), fue una guía que permitió interactuar con los entrevistados, motivando la expresión de sus intereses, sus impresiones con respecto al código lingüístico que com- parten, las relaciones, sentimientos y diicultades que esto conlleva no sólo al interior de los muros institucionales sino también en sus espacios familiares y sociales; todos estos aspectos hicieron posible identiicar realidades que para este grupo humano están cargadas de especial signiicado y aportaron elemen- tos cualitativos para el posterior análisis de sus discursos, ya que, según Ghiso (2000,5) “es desde estos elementos que se puede construir una semántica de los hechos, de los intereses e intencionalida- des, de los saberes, de las expresiones e interacciones, de las percepciones, de las vivencias y deseos”.

  3. Resultados y construcción de sentido


    A la luz de los objetivos planteados en la investigación, se organizó la infor- mación recopilada según los conceptos uniicadores (lenguaje, metáforas, sexo y muerte). Luego, se llevó a cabo el proce- so de análisis e interpretación cualitativa de los datos a partir de las expresiones de los propios sujetos del proceso investi- gativo; partiendo de la premisa de que “si queremos saber qué siente la gente, cuá- les son sus experiencias y qué recuerdan, cómo son sus emociones y motivos y las razones para que actúen de la forma en

    que lo hacen, ¿por qué no preguntarles a ellos?” (Gordon Willard Allport, citado por Moreno, 2004, 97).

      1. Metáforas del erotismo

        Desde siempre, la sexualidad ha sido un tema de interés para los seres huma- nos; su representación artística es inme- morial. La alusión a los genitales y a los diferentes rasgos de la sexualidad está presente en todas las culturas, en todos los espacios y en todos los tiempos.

        Al respecto se estudiaron desde el pun- to de vista metafórico, varias expresiones con las que los estudiantes entrevistados

        -de ambos géneros- se reieren al campo

        semántico del sexo.

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        En primer lugar, se presentan algunos vocablos que los jóvenes utilizan para referirse afectuosamente a su pareja; en ellos ya encontramos términos del campo semántico de la alimentación -es- pecialmente dulces (caramelo, chocolate, chicle)-, aunque también se encuentran palabras que podrían tener una signiica- ción opuesta; es el caso de “tormento”, “pesadilla” pero que por efectos de la pragmática de la enunciación son sua- vizadas y convertidas en eufemismos mediante la entonación y el propósito de quien las expresa. De igual manera, se evidencia que además de las metáforas, también se encuentran onomatopeyas


        (cuchi-cuchi) y diminutivos semánticos y fonéticos (bebé, cosita) con los que se busca minimizar las distancias y expresar sentimientos de amor.

        Al parecer, este tipo de lenguaje ha ganado terreno en su cotidianidad, no está regido por normas lingüísticas ni morales y permite cierta relajación en las relaciones interpersonales.

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        Teniendo en cuenta que el tema del sexo -como categoría física y biológica- es uno de los múltiples tabúes en diver- sas culturas; la referencia a los genitales o a las relaciones sexuales encuentra en el lenguaje caminos de evasión, de creatividad, de curiosidad e incluso de jocosidad en las innovaciones semánti- cas-metafóricas que en ocasiones trans- forman los signiicados de las palabras en eufemismos o en cacofemismos. Es preciso recordar que el eufemismo es, según el diccionario Larousse (2010, 429): (gr. ayphimismós, de eyphimós, que habla bien). Palabra o expresión que se usa para sustituir otra que se considera de mal gusto, inoportuna o malsonante); en cambio la cacofonía es deinida en el mismo diccionario como (gr. kakofonía, de kakós, malo y foní, sonido). Sonido de efecto desagradable, resultante de la combinación de los elementos acústicos de una palabra o frase (Larousse, 2010, 180).


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        De manera que, por ejemplo, para referirse al atractivo físico de hombres o mujeres, son comunes expresiones como: papacito- mamacita, churro, papito- ma- mita, papichulo, papi-mami, tremendo tarrao, paspi, quién pidió pollo, rico pa rica, lindo(a), chulo(a), ta bueno(a), mucho(a) man-hembra, ta buena(o), apretaíta, aguanta, chusco(a), mamacita o papacito rica(o), está de rechupete.

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        En cambio, el repertorio para referirse al poco atractivo físico se expresa con vo- cablos peyorativos como: morfeo, feo(a), horrible, espantoso(a), gurre, verruga, mandíbula, no aguanta, coco, carepuño, garra.


        Aunque palabras como carepuño y ve- rruga, más que metáforas, son hipérboles en las que se exageran las características de los seres aumentando la descripción de sus rasgos físicos y/o psicológicos; en todos estos procesos de metaforización, las nuevas palabras asumen la signiica- ción del vocablo al que se reieren inten- cionalmente.

        Las palabras pichurria y gurre no están registradas en el diccionario de la RAE sin embargo para los estudiantes signiican persona débil, tacaña, fea o molesta que en cierto momento se convierte en un estorbo.

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        Los jóvenes que aportaron los da- tos, establecen en su repertorio léxico analogías explícitas de forma entre los genitales y algunos alimentos, animales y/o vegetales; así como entre la actividad sexual y otro tipo de acciones humanas, especialmente la alimentación, la danza, la cabalgata y el trabajo de campo, entre otros.

        También se encontraron ciertos voca- blos que ofrecen metáforas a partir de términos propios del campo semántico de los útiles escolares, herramientas, instrumentos musicales e incluso armas que, de alguna manera, tienen cierta relación -especialmente de forma y de uso- con la palabra que evitan pronun- ciar.

        Con estas palabras, los jóvenes esco- lares logran que de manera inmediata, se generen imágenes mentales en las que la signiicación depende del proceso interpretativo que nos lleva a inferir el signiicado literal.

        Varios estudiantes establecen relacio- nes semánticas análogas entre sus pro- pias expresiones y los órganos genitales o las situaciones a los cuales hacen refe- rencia; algunos de ellos -especialmente los varones- al explicar el motivo por el cual utilizan uno u otro vocablo, hacen gestos que imitan el golpe con un martillo al referirse al acto sexual.

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        La gráfica recoge las palabras más usuales para nombrar el pene; en ella términos como pincel y lápiz aluden a la creatividad; quizá a la posibilidad de crear otro ser o nuevas formas de expresión en lo que a los encuentros de cama se reiere. La RAE (2012) deine pincel como (del cat. pinzell) “instrumento, usado prin- cipalmente para pintar, compuesto por un mango largo y delgado de madera o metal que en uno de los extremos tiene sujeto un manojo de pelos o cerdas”. Como vemos la relación es muy explícita.

        De igual manera, vocablos como ca- nario, pájaro, lauta, martillo y pala se acercan metafóricamente desde el punto de vista del aspecto y la función.


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        Los testículos son nombrados por los estudiantes con expresiones como: bolas, pelotas, huevos, huevitos, cositas; en ellas se evidencia nuevamente la similitud en cuanto a la forma y al interés en utilizar otras palabras para evadir la palabra castiza.

        Por otra parte, para nombrar los geni- tales femeninos, la mayoría de jóvenes utilizan palabras como: cuca, arepa, pan, panocha, torta, tortacita, cucaracha, peluche; a excepción de las dos últimas, según la RAE (2012), sus signiicados corresponden a un alimento elaborado a base de maíz (Del lat. vulg. panucüla, mazorca, y este del lat. panicüla, dim. de panus, mazorca de hilo) y ya dentro del idioma oicial se aceptan como sinónimos de vulva o vagina en el habla coloquial de países como El Salvador y Cuba.

        La analogía en este caso se presenta nuevamente en las relaciones de forma entre los dos conceptos comparados semánticamente. Ahora bien, la palabra cucaracha proviene -según la misma fuen- te- de cuca: oruga de mariposa y es un vul- garismo aceptado en Colombia, Guatemala y Venezuela para referirse -como lo hacen los estudiantes en cuestión- al sexo de la mujer; nuevamente hallamos una analogía de forma o estructura, esta vez con un animal. Finalmente, la palabra peluche (del fr. peluche), literalmente signiica 'felpa', es


        decir, tejido con pelo por el haz; además también se reiere al juguete elaborado con ese tejido: aquí la analogía es evidente entre este material y el vello púbico.

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        Para referirse a los senos, se encontra- ron expresiones como: melones, limones, naranjas; palabras estas que se 'aplican' de acuerdo con el tamaño y la forma de los mismos. Además, expresiones como marías, teresas y gemelas, parecen hacer referencia a ambas glándulas mamarias y a su género femenino y número plural. Flotadores y defensas son palabras que al remplazar a la palabra senos, presentan una analogía relacionada con su estruc- tura y ubicación.


        Para referirse a las relaciones sexua- les, los estudiantes acuden a frases como: partir eso, revolcarse, darle-pegar- le al peluche, partir esa torta, comerse, estar juntos, hacer el amor, (dar o recibir) la prueba de amor, hacer cositas ricas, partir el pan, charpi, hacer el sex, bailar el mambo horizontal, hacer cuchi-cuchi, rastrillar, jinetiar, pichar, dar un paseo, entregarse, darle, hacer cha- cha- chá, darle al pirulí.

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        Al revisar este glosario juvenil referido a la sexualidad se evidencian más allá de las metáforas, otro tipo de recursos estilísticos como la hipérbole (falo: pala) y la onomatopeya (coito: cha-cha-chá, cuchi-cuchi…); y el asignar nombres de personas (senos: marías; falo: don pepe) a diferentes partes del cuerpo humano.

        Cuando se cuestiona a los estudiantes acerca de las razones por las cuales eva- den los términos normativos y los rempla- zan por este tipo de expresiones, general- mente responden con una sonrisa pintada en su rostro mientras dicen que “porque sí, profe…porque así es como más chévere, más natural” (estudiante A),“así uno no se estresa tanto” (estudiante B), “no da pena porque es algo normal” (estudiante C), “hay cuchos que se quedan sanos” (estudiante B). Como vemos, en cada frase los estudiantes insertan palabras de su repertorio léxico; en este último caso,

        con la palabra 'cuchos' se reieren a los adultos y/o docentes y la palabra 'sano' signiica para los estudiantes 'ignorante', desinformado.

        En lo relacionado con el tipo de analo- gías que existen entre los vocablos que utilizan, la mayoría de los entrevistados coinciden en reconocen que predomina la semejanza en cuanto a forma; algunos dicen que la relación está en el color y otros dicen que en la textura: “¿usted ha visto esas cucas [galletas] que venden en la tienda…? Si o no que se parecen? (estudiante D), y, pues -si uno lo piensa bien- las otras palabras también se pare- cen…(estudiante E).

        Al respecto dice Cooper (1986, 31), “para manejar intelectivamente un con- cepto nuevo hay que recurrir a una cierta forma de evidencia. Esta evidencia puede alcanzarse, o bien mediante la descrip- ción, cuando el concepto puede expre- sarse por medio de otros previamente conocidos, o bien mediante la metáfora, a la que se recurre cuando para establecer un concepto nuevo se precisa el concurso de la intuición”.

        Las expresiones de los jóvenes tienen un fuerte vínculo con los estereotipos cul- turales en cuanto a las relaciones de poder entre lo femenino y lo masculino; en donde “lo femenino se asocia con la pasividad, la fragilidad, la irracionalidad, la subjetividad y lo masculino con la actividad, la fuerza, la racionalidad, la objetividad” (Pérez, 2011, 102). En el proceso de análisis se determinó que los términos con que los estudiantes se reieren a la isiología de la reproducción, conllevan valoraciones opuestas dependiendo del género; algu- nas de las palabras son muy explícitas al subrayar la actividad o pasividad de uno u otro sexo.

        Las connotaciones de la sexualidad des- de el punto de vista de lo femenino tienden a la acción de ser consumido, devorado e incluso aplastado -en el caso de la cuca- racha-; en tanto que la actividad sexual masculina se equipara a consumir, devorar,


        devastar -en el caso del martillo- o también crear -en el caso del pincel y el lápiz.

        Evidentemente, tanto el erotismo como la metáfora le permiten al hombre incur- sionar en nuevas formas de expresión. Según González, (2006, 7) “la metáfora es una acción estética del lenguaje que pue- de superar los límites de la ética” lo que se evidencia en el discurso de los jóvenes de ambos géneros, quienes relejan a través de sus metáforas su cosmovisión de los temas relacionados con el ejercicio de la sexualidad en términos de poder; situación que problematiza el ejercicio pedagógico en lo que respecta a su capacidad de asumir la función social que le compete en pro del reconocimiento de la dignidad del ser humano como ser sexuado y no sólo como ser sexual.

      2. Metáforas de la muerte

    El uso de las metáforas está íntimamen- te relacionado con la cosmovisión de estos grupos humanos; quienes recurren a ellas para comunicarse las integran en todos los momentos y situaciones cotidianas: desde las formas de saludo hasta las formas de despedida se encuentran los recursos metafóricos.

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    Algunos de estos recursos correspon- den a vulgarismos cuya función es primor-

    dialmente ofender mediante la agresión verbal, no obstante en la información lexical recolectada estas expresiones hacen parte de todos los contextos co- municativos; locuciones como las que se muestran el la gráica se intercalan en cualquier diálogo a manera de saludo

    -acompañados por préstamos lingüísticos como Hi, hola, bay- o apelativos que se denotan generalmente sentimientos de afecto y/o familiaridad.

    De igual manera, se mezclan en las conversaciones informales los apodos en los que se hace énfasis especialmente en los defectos físicos y/o algún rasgo de carácter con que se identiica a cada uno de los integrantes del grupo.

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    De acuerdo con la deinición de Mo- reno, el grupo que aportó la información está constituido (1998, 19) “por un conjunto de hablantes que comparten efectivamente, al menos, una lengua, pero que, además, comparten un con- junto de normas y valores de naturaleza sociolingüística: comparten unas mis- mas actitudes lingüísticas, unas mismas reglas de uso, un mismo criterio a la hora de valorar socialmente los hechos lingüísticos, unos mismos patrones so- ciolingüísticos”. En este grupo humano, el campo semántico de la muerte tiene gran cantidad de voces quizá porque es una realidad que experimentan a diario


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    estos jóvenes en su propio círculo familiar o en su entorno más cercano; donde las muertes violentas ocurren diariamente, siendo por lo general la juventud víctima de los flagelos de la drogadicción, el pandillismo y la descomposición social que estas prácticas generan.

    De acuerdo con Álvarez (2008, 18) "la motivación del signiicado hacia los objetos a través de los símbolos es un proceso continuo que surge a través de la interacción social”. Es entonces, en relación con la construcción simbólica, que se están “reorganizando y reconsti- tuyendo las relaciones básicas de poder entre sujetos y grupos para dominarse, controlarse, explotarse o, por el contrario, encontrarse, dialogar, consensuar y con- certar acciones” (Ghiso, 2000, 4).


    Las expresiones de amistad están signadas en estos jóvenes por relaciones de poder y de muerte; existe cohesión in- terna en los grupos a los que pertenecen, aunque entre sus vínculos de cohesión se encuentran el abandono, la rebeldía, la violencia, la drogadicción y la pobreza

    que alimentan permanentemente una mezcla de sentimientos de dolor, rebeldía, indefensión y agresividad: la guerra está presente en su cotidianidad y siempre Ares queda vencido a los pies de Tánatos.


    La similitud en sus rangos de edad los identiica y les permite compartir valores y antivalores con respecto a su participación social que se materializan en sus expresiones lingüísticas y que nos invitan a preguntarnos

    ¿qué cosas hacen los jóvenes escolares con las metáforas?; según los estudiantes) F y G): “charlar, compartir ideas, ponerse de acuerdo para hablar el mismo idioma”. He aquí otra metáfora, ya no se trata de hablar el mismo

    idioma sino otro idioma, un idioma propio que los identiique como parte de una agrupación, de una pandilla y los reúna en torno al infortunio ya que a estos jóve- nes los convoca la necesidad de poner a prueba su resistencia física y emocional: “…hablamos así para saber que se está pensando y qué se está sintiendo; cuál es la vuelta…” (Estudiante H): el riesgo es su alimento; la muerte, su compañía y la ley su peor enemiga. El máximo valor


    que profesan estos jóvenes al interior de sus grupos es la solidaridad: “amigos, amigos…no, eso no existe: solos vinimos y solos nos vamos” (Estudiante I); la soli- daridad que los hace cómplices.


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    Se agrupan en soledad con otros que también están solos y le rinden culto a la guerra con rituales cotidianos de auto- extinción. La cohesión grupal es verdade- ramente sólida cuando deben enfrentarse a un enemigo común. Lo que los separa es lo mismo que los une: el sentido de pertenencia. Se organizan para atacar y defenderse de otros: “cada quien en su parche y todo bien. El que se mete con uno se mete con todos” (Estudiante J). El crear grupos “cerrados” excluye a otros, enfrenta a otros, se estigmatizan y se autoexcluyen con la ropa, la forma de llevar su cabello, los accesorios que usan, la forma de caminar y los espacios que frecuentan.

    La mayor parte del tiempo estos jóve- nes permanecen solos, distantes de cual- quier modelo de corrección lingüística; en sus hogares no cuentan con ejemplos a seguir en muchos aspectos de sus vidas, mucho menos en lo relacionado con su lenguaje; antes, por el contrario, se for- talecen especialmente las expresiones de tipo ofensivo y vulgar en entornos de constante abandono y violencia. Es evidente que existe una necesidad de co-

    municarse asertivamente con “los otros” para construir, a través del lenguaje un “nosotros”, que les permita constituirse en sujetos históricos, gestores de desarrollo: productos y constructores sociales.

    Quizá los jóvenes escolares hacen uso consciente o inconsciente de la metáfora para apropiarse aunque sea lingüística- mente de una sociedad que los rechaza, que los señala, que los mira como seres extraños (…como “otros”) de una sociedad que vive “censurando las prácticas racistas, la discriminación y el abuso hacia quienes son estigmatizados y descaliicados por el contraste de sus expresiones lingüísticas, sus modos y ritmos en el aprendizaje con una imagen social asociada a un 'nosotros' hegemónicamente legitimado” (Batallán y Campanini, 2008, 2). Una sociedad que se persigna horrorizada ante la discriminación y sigue discriminando.

    El grupo de estudiantes que aportó los datos para el presente trabajo investigativo pertenece a la misma comuna e interactúa socialmente no sólo con el entorno escolar sino también con la población externa a la institución, de manera que las variaciones fonéticas, sintácticas y semánticas que se evidencian en su lenguaje, no son exclu- sivas de su vida estudiantil sino también del grupo humano con el que comparten a diario intereses y experiencias en entornos de vulnerabilidad constante.

    Sus discursos son característicos de su edad, de las situaciones cotidianas a que se ven expuestos y también de la inluencia que ejercen los medios en la coniguración de su identidad. Las nece- sidades discursivas, motivan la creatividad de los hablantes, quienes acuden a las metáforas para darle agilidad y color a su discurso.

    La informalidad de los procesos comu- nicativos en que participan hace posible la resigniicación de los conceptos, facilita las relaciones y el fortalecimiento de los vínculos sociales entre compañeros, amigos, familiares. La diicultad en la comunicación se presenta cuando los


    actores de la enunciación pertenecen a diferentes grupos generacionales puesto que de ambas partes existe cierto re- chazo, especialmente entre el grupo de docentes, quienes -por lo general utilizan la lengua estándar o académica mientras el grupo de adolescentes escolares, con sus innovaciones discursivas transgreden las norma y camulan en sus expresiones metafóricas sus verdaderas intencionali- dades, “así los cuchos [padres, profeso- res] no entienden”(estudiante X).

    Los nuevos códigos lingüísticos les proporcionan identidad y con ella, seguri- dad respaldo, en un mundo que cada vez los hace más vulnerables. Gracias a su lenguaje hacen homogéneas las diferen- cias de género, de origen, de raza y de situación social.

    Sus modiicaciones léxicas pertenecen a unos contextos particulares, surgen del uso individual de la lengua estándar y se propagan rápidamente gracias a la prag- mática discursiva en la que los medios de comunicación participan directamente con los aportes léxicos y el uso de los extranjerismos de moda.

  4. Desenlaces


Se hizo evidente que las variaciones presentes en el lenguaje de estos jóvenes, buscan “crear un obstáculo en el puente de comunicación entre el grupo que las utiliza y aquellos que no pertenecen a dicho grupo […] o simplemente son variaciones de tipo lúdico-creativas para innovar o descrestar a los individuos del grupo” (Montes, 1995, 64). Lo cierto es que el conjunto de va- riaciones que utilizan los identiica como grupo social puesto que en la pragmática de la enunciación se ponen en evidencia aspectos individuales y sociales de los su- jetos: sus intereses, motivaciones, circuns- tancias; su interpretación de la realidad y su vinculación a la misma.

El uso de las variaciones a la lengua oicial y de los préstamos lingüísticos de moda, otorgan cierto “status” a los inte- grantes del grupo y de este con respecto

a otros conglomerados con características similares. Estos códigos sociales, propios de los discursos juveniles se crean como estrategias de cohesión grupal y a la vez de caracterización y originalidad en rela- ción con otros.

El contexto que comparten los jóvenes estudiantes y su diversidad de origen geográico son elementos extralingüísticos que inciden en la transformación semánti- ca de los vocablos que utilizan al referirse a temas relacionados con el sexo y con la muerte.

Finalmente, se pudo corroborar con Rodríguez (citado por Charria, 2008, 37) que “básicamente, existen tres caracte- rísticas propias del lenguaje juvenil”; una de ellas es la connotación semántica (en este caso la metaforización de conceptos propios de la alimentación en el tema de la sexualidad y de la cotidianidad en el tema de la muerte) que se evidencia en la transposición de verbos, adjetivos y sustantivos.

En segundo lugar, en el lenguaje juvenil se presenta un constante cambio de có- digo, es decir, la utilización de voces de idiomas extranjeros -especialmente del inglés- en sus expresiones diarias.


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En tercer lugar, el uso de registros que, generalmente son catalogados en la lengua estándar como vulgarismos o ex-


presiones propias de grupos marginales, adquieren significados insospechados en el lenguaje juvenil al transformarse en formas de saludo o de tratamiento entre compañeros y amigos.

El lenguaje es entonces comunión, sociedad, pertenencia y permanencia evolutiva. La palabra se alimenta del sen- timiento, de la cotidianidad, de la ideología y de la opinión haciéndose conciencia y transformándose con el hombre; el len- guaje es expresión social de la cultura en que están inmersos los sujetos; es un modo especíico de su sentir y de su pensar.

7. Anexo


El cuestionario propuesto fue el si- guiente:

  1. ¿Con qué expresiones se reieren a te- mas relacionados con la sexualidad? (sinónimos y antónimos de “atractivo” o “sexi”, sistema reproductor femeni- no, masculino, relaciones sexuales…)

  2. ¿Con qué expresiones se reieren a

    temas relacionados con la muerte?

  3. ¿Qué expresiones utilizan para refe- rirse a la institucionalidad? (adultos, padres, maestros…)


Después de tabular la información, se vio la necesidad de dialogar nuevamente con los estudiantes para acopiar elemen- tos que orientaran el análisis interpretativo de la misma. Para esto, se elaboró un nuevo cuestionario que se presenta a continuación

  1. ¿Por qué los jóvenes, en algunos casos, evitan utilizar palabras propias de la lengua estándar?

  2. ¿Por qué motivos crees que se utilicen palabras que designan alimentos, objetos (herramientas, útiles escola- res…) y nombres propios para refe- rirse a los genitales?

  3. ¿Por qué crees que los jóvenes utilizan tantas palabras y frases para referirse a temas relacionados con la muerte?


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