Pensamiento ambiental, diálogo de saberes para comprender el actuar del indígena Pasto1


FRanCisCo JaviER ERazo bEnavidEs2 olga inés MoREno RoMán3 ConsidERaCión4


Resumen


“El pensamiento ambiental indígena “original”, es una muestra del verda- dero amor por la naturaleza, al reconocer al entorno natural como un ser vivo, el cual siente, se expresa, y actúa según el equilibrio y la armonía que mantiene en la inmensa sabiduría representada en su cosmovisión”. (Santacruz, 2005, 12) Desde la perspectiva del pueblo indígena Pasto, el territorio según Guzmán (1996, 50) “es un lugar de respeto y un espacio mítico y espiritual, en donde se forja sus saberes propios, se lleva a cabo la convivencia, el aprendizaje, el compartir, la vida, la comunicación, los usos, las costumbres, la enseñanza, y por ende el desarrollo de su cultura y de todas las manifestaciones de vida”. El indígena Pasto, pertenece a una comunidad autónoma, que posee un territorio organizado y delimitado internamente, legitimado como propiedad colectiva de Resguardo, donde se vislumbra historia y sagralidad natural. El municipio de Cumbal, que hace parte de esta organización, exhibe una estructura ecológica dotada de gran diversidad de paisajes, climas, lora y fauna, donde forja su desarrollo la comunidad educativa “Los Andes” de Cuaical, en una interacción directa entre la cultura del indígena y su naturaleza.

El trabajo que inicia en abril de 2011, da a conocer que la sociedad indígena Pasto, viene experimentando brechas generacionales entre sus formas de pensamiento ambiental. Una cultura que ha sido intervenida por políticas de asimilación e implementación de nuevas tecnologías, donde la imposición del escenario actual de la globalización y la acumulación de riqueza con su ideología individualista, está ocasionando su detrimento natural y cultural. Estudiar el actuar de esta etnia frente al cuidado y respeto de su territorio, en el ayer y hoy, se constituye en una manera de comprender su pensamiento ambiental. Los principales hallazgos de la sinergia en los diálogos de sabe- res con estudiantes, padres de familia y docentes indígenas, mostraron que


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  1. Recibido: 10 de octubre de 2012. Aceptado: 30 de enero de 2013.

  2. Francisco Javier Erazo Benavides. Biólogo con énfasis en ecología, Universidad de Nariño. Especialista en Gestión Ambiental, Fundación Universitaria del Área Andina. Especialista en pedagogía de la recrea- ción ecológica, Fundación Universitaria Los Libertadores. Magister en Educación desde la diversidad, Universidad de Manizales. Docente de educación media, Institución Educativa Los Andes, municipio de Cumbal. Correo electrónico. frajaerbe@hotmail.com

  3. Olga Inés Moreno Román. Licenciada en Informática, Universidad de Nariño. Especialista en Informáti- ca y Telemática, Fundación Universitaria del Área Andina. Magister en Educación desde la diversidad, Universidad de Manizales. Docente de educación media. Institución Educativa Los Andes, municipio de Cumbal. correo electrónico. olgamoren01@hotmail.com

  4. Miguel Alberto González González. Asesor. Docente Investigador de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Manizales.


    el opinar, compartir ideas y buscar posibles soluciones, resulta signiicativo para el juicio. El proceder del indígena, demuestra que como humanos somos seres cuestionables; hemos creado un mundo perfecto donde no medimos las consecuencias de nuestros actos, destruimos nuestro entorno natural y no pensamos en el bienestar de las próximas generaciones. Los testimonios revelaron un desequilibrio entre el pensamiento ambiental del indígena y la realidad de su territorio. La dinámica económica y social de la región, ha afectado su medio natural ocasionando deterioro de sus recursos y generando condiciones adversas para su aprovechamiento racional. Además, se facilitó un entender más amplio de la realidad en fun- ción de lo que saben ellos y lo que saben los demás, creyendo que pueden perdurar como pueblo indígena a pesar de la tendencia de homogenización actual. De todo, lo importante es contribuir al bienestar personal del indíge- na Pasto, en la medida que cada uno se identiique y se auto-despliegue en esa diversidad que enriquece el propio ser. De tal manera, que si este grupo humano tiene respeto por sí mismo, respeta a los demás y respeta a su ambiente. Palabras claves: pensamiento, indígena, territorio, vida, naturaleza, cultura, cosmovisión, globalización.


    Environmental thinking, knowledge dialogue for understand the act of the Indian Pasto


    Abstract


    “The indigenous environmental thinking “original” is a sign of true love for nature, recognizing the natural environment as a living, which felt, expressed, and acts as a balance and harmony that keeps the vast wisdom represented in their worldview.” (Santacruz, 2005, 12) From the perspective of the indige- nous Pasto, the territory according Guzman (1996, 50) “is a place of respect and a mythical and spiritual space, where they forge their own knowledge, is carried out living, learning, sharing, life, communication, uses, customs, education, and therefore the development of their culture and all forms of life.” The Indian Pasto, belongs to an autonomous community, which has a deined territory and internally organized, legitimized as collective owners- hip Ward, where history and sacredness looms natural. Cumbal Township, which is part of this organization, exhibits ecological structure equipped with diverse landscapes, climates, lora and fauna, where forging educational community development “Los Andes” of Cuaical, in a direct interaction between culture of indigenous and nature.

    The work started in April 2011, disclosed that Indian society Pasto, is expe- riencing a generation gap between the forms of environmental thinking. A culture that has been taken over by policies of assimilation and implemen- tation of new technologies, where the imposition of the current scenario of globalization and wealth accumulation with its ideology of individualism, is causing its natural and cultural prejudice. Studying this ethnic act before care and respect of its territory, in yesterday and today, it is a way to understand their environmental thinking. The main indings of synergy in the dialogues


    of knowledge with students, parents and teachers Indians, showed that comment, share ideas and possible solutions is signiicant for trial. The be- havior of the native, shows that as human beings we are questionable, we have created a perfect world where we do not measure the consequences of our actions; we destroy our natural environment and not think about the welfare of future generations.

    Testimony revealed an imbalance between environmental thought and rea- lity of Indian territory. The economic and social dynamics of the region, has affected the wild causing deterioration of its resources and creating adverse conditions for rational use. Furthermore, it provided a broader understanding of reality in terms of what they know and what they know of others, belie- ving they can survive as an indigenous people despite the current trend of homogenization. In all, the important thing is to contribute to the welfare of indigenous personnel Pasto, as each is identiied and self-deployment in the diversity that enriches the self. Thus, if this group of people have respect for yourself, respect others and respect their environment.

    Keywords: thinking, indigenous territory, life, nature, culture, worldview, globalization.



    Retrato del problema


    Un grupo humano indígena, recono- ce a su territorio como espacio vital de producción y de relaciones sociales, culturales y ambientales. Generalmente, poseen conocimientos en relación con su medio ambiente natural y basan su com- portamiento según sus tradiciones locales fundamentadas en su propia cosmovisión; no obstante, el progreso cientíico tecno- lógico, el afán económico y los efectos de la interculturalidad, terminan por alterar su esencia cultural y sus modos de vida. En consecuencia, sus raíces culturales pierden la capacidad para comprender las expresiones del territorio en el cual viven y se desarrollan.

    La relación hombre - naturaleza se contrapone a la construcción occidental de la tierra como bien mercantil de posesión individual, cuya principal orientación es la comercialización dentro de la estructura económica. De común, esta concepción hegemónica sustenta la separación entre tierra, recursos y comunidad, y facilita el intercambio, la extracción y transforma- ción masiva de los recursos naturales; contexto que se vivencia en el pensar y

    actuar del indígena Pasto; particularmen- te, en la comunidad educativa “Los Andes” de Cuaical, donde la preocupación radica en la realidad del estado ambiental de su territorio: áreas deforestadas, fuentes hídricas reducidas y contaminadas, destrucción progresiva del ecosiste- ma de páramo, expansión de mono- cultivos, o acumulación de residuos sólidos, son entre otros, síntomas de un desorden ambiental que contrasta con las conductas y actitudes socio-culturales de esta etnia en relación al respeto y con- servación de los bienes y servicios que ofrece la naturaleza. Ante esta situación, resulta necesario comprender el pensa- miento ambiental del indígena, porque se denota una ruptura entre sus principios y la realidad, y por ende una incoherencia entre lo que se dice y lo que se hace, en función del rescate y fortalecimiento de su identidad, en correspondencia a su contexto social, cultural y natural.

    Consulta investigativa


    ¿Cuál es el pensamiento ambiental del pueblo indígena Pasto, en la comunidad educativa “Los Andes” de Cuaical, munici- pio de Cumbal, departamento de Nariño?


    Objetivo eeneral


    Comprender el pensamiento ambiental del pueblo indígena Pasto, en la comuni- dad educativa “Los Andes” de Cuaical.

    Objetivos específicos


    Antecedentes


    Si hablamos de que la vida humana hace parte de la naturaleza, entonces el pensamiento ambiental, tiene sus inicios desde el principio de nuestros tiempos. En muchas culturas antiguas, el medio ambiente ha sido fundamental en el de- sarrollo de pensamientos y su cuidado siempre ha sido una preocupación, pues, la dependencia reciproca hombre-natura- leza, debería mantener un pensamiento ambiental armónico constante.

    Los principales antecedentes y precur- sores del pensamiento ambiental, fueron desarrollados por culturas milenarias, por nombrar las más reconocidas: el Taoísmo, pensamiento chino que consiste en “vivir conforme a los principios de la naturaleza y estar en unidad íntima con el cosmos”, según Santos (2008) “los taoístas ven a los humanos como organismos vivientes dentro de un organismo mayor: la natu- raleza, que en sí misma existe dentro de otro organismo aún mayor: el universo. Tao, signiica «el camino»: el camino de los humanos, el camino de la naturaleza, el camino del universo y el camino de fundirse con la armonía esencial de todas las cosas que nos rodean.”

    De otra parte, se destaca el pensamien- to Budista y su « karma» basado en los actos de cada persona y en las conse- cuencias morales que se desprendan de


    esos actos; lo explica Santos (2008) “el proceso kármico actúa por medio de una ley moral natural más que por medio de un sistema de juicio divino”. Esta doctrina considera a todo ser viviente como parte de naturaleza, luego el budismo tiene mucha relación con las ideologías origina- rias de la comunidad indígena objeto de estudio con respecto a la forma correcta de interactuar con nuestro entorno.

    Pueden indagarse antecedentes al “pensamiento ambiental” a lo largo de toda la historia. También la consideración del respeto a la naturaleza como valor y norma de conducta deseable, tiene raíces muy antiguas, sin embargo, una preocu- pación social por los daños causados por el comportamiento humano al medio ambiente sólo la encontramos a partir de la década de los sesenta (60). Es en éste momento cuando, por otro lado, empieza a generarse un debate intelectual y social en cuanto a la caracterización del “respeto a la naturaleza”.

    En la universidad Complutense de Madrid, se registra una tesis doctoral desarrollada en Argentina por Di Liscia, Gardella (2000) titulada Itinerarios curati- vos, saberes, terapias y prácticas médicas indígenas, populares y científicas. La experiencia llevada a cabo en la región Pampeana (Argentina), desde mediados del siglo XVIII a principios del siglo XX, da a conocer las interrelaciones entre medicina indígena, popular y cientíica a través de un enfoque interdisciplinar, que conjuga la antropología, la historia de la ciencia y del pensamiento. Se analiza un corpus documental heterogéneo, conside- rando relatos de viajeros, de sacerdotes y funcionarios estatales, periódicos, en- sayos y fuentes literarias, censos, tesis y manuales médicos y prensa cientíica en general. En este período histórico se cons- truyen y modiican las formas de asumir diferentes prácticas y saberes médicos, en relación con concepciones de integración social, a la vez vinculadas con considera- ciones acerca de la validez o invalidez del razonamiento lógico de otras sociedades


    y grupos sociales. La medicina cientíica y sus diferentes exponentes expresan, en virtud de sus propias coniguraciones ideológicas, la irracionalidad, peligrosidad o ridiculez de los otros saberes o bien, la utilidad práctica y política, las posibles apropiaciones y las vinculaciones posibles con la medicina cientíica. Estas cuestio- nes, que van transformándose a lo largo del período, implican a la vez cambios sociales y políticos entre los diferentes conjuntos analizados.

    En la tesis realizada por Rodríguez (2003) se presenta un nuevo método de valoración de bienes y servicios provistos por los recursos naturales, mediante el empleo del Producto Interior Bruto (PIB) como elemento de estudio. “Todo se fun- damenta en que cualquier actividad del mercado relacionado a un recurso natural generará un incremento en la cifra del PIB de la zona en donde se encuentra el recurso. Esta técnica fue aplicada en las ciudades de Termas de Río Hondo y Frías en Santiago del Estero, Argentina reali- zando encuestas a visitantes y a hoteles”. Los resultados obtenidos relejan el bajo valor que le asignan las personas al uso recreativo de los recursos ambientales que coinciden con el pensamiento de las personas que fueron entrevistadas.

    Desde la conjunción interdisciplinar de la Antropología Social, la ecología y la historia de los pueblos indígenas. En la Universidad de Burgos, España. Fernández de Mata (2003) presenta su trabajo doctoral que explica la atención al desarrollo de las uni- dades étnicas indígenas del centro-norte peninsular en el último período de vida independiente analizando los cambios y transformaciones experimentadas a partir de la intervención de otros grupos y poten- cias extranjeras. El desarrollo y evolución de estos conjuntos sociales explicará el origen, el presente y el futuro de Castilla condado desde perspectivas socio-eco- sistémicas del indígena.

    En la investigación de Garay, Rodríguez (2007) de la universidad Internacional de

    Andalucía, España, se registra un trabajo titulado Derechos indígenas de acceso a los recursos hidrobiológicos. El caso de las comunidades indígenas del Purús en la Amazonía peruana. Aquí se da a conocer que la relación entre los derechos am- bientales y los derechos indígenas es una tal de codependencia por la naturaleza esencial del modo de vida de los pueblos indígenas. No obstante, esta relación no se encuentra exenta de dificultades y deiciencias. La intención es referirse a la necesidad de un régimen que permita cla- riicar los derechos indígenas de acceso a los recursos hidrobiológicos como pilar para la deinición del manejo comunitario que cubra la necesidad alimentaria, social, económica, ecológica y cultural de las poblaciones de la zona de estudio. Éste régimen por sí mismo demostrará que es sólo un factor más en la complicada rela- ción referida, máxime cuando el Estado intenta controlar todo el contexto de los bienes de dominio público bajo un único marco jurídico, sin considerar, muchas veces, la protección del medio ambiente ni los derechos indígenas, que son pre- valentes en cualquier caso y dejando de lado el reconocimiento constitucional a la Jurisdicción Especial Indígena. El régimen de acceso debería basarse en el Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales, el cual obliga el respeto de los derechos de los pueblos indígenas con respecto al territorio y a los recursos naturales que se hallan al interior de los mismos y a la Carta Constitucional Peruana.

    Fundamento teórico


    Pueblo indígena Pasto

    Ley de origen

    En ideas de Mamián (1990, 64) “los Pastos, según los relatos de los mayores, se generaron a partir de la dualidad mas- culina del “Chispas y el Guangas”; de la dualidad femenina, dos mujeres podero- sas se convirtieron en pájaros, (perdices) la una era negra y la otra blanca. Las dos provenían de diferentes lugares, la una


    del occidente y la otra del oriente. Fueron estos seres sagrados y misterioso quienes danzando y conversando, se encontra- ron y lucharon, de esa manera fueron constituyendo poblados; dieron lugar a las formas física del relieve, organizando donde debe quedar la selva, las tierras fértiles, lagunas, ríos, volcanes y los dife- rentes climas. Pero también los espacios sagrados y espirituales, el mundo de los muertos y de los vivos, el mundo donde residen los misterios y los secretos de la madre naturaleza”.

    Características de la población

    El pueblo indígena Pasto, se ubican al sur del departamento de Nariño, Co- lombia. Según datos poblacionales del DANE5, hay 69.789 indígenas Pastos; repartidos en 17.510 familias, con un promedio de 5.5 personas por familia, el sexo femenino representa el 52,7 % y el masculino 47,3 %.

    En sus inicios, los Pastos estaban organizados en Cacicazgos mayores y menores. Con los efectos desintegradores de la conquista y colonia, la población indígena estaba disminuyendo, razón por la cual se crearon los “Resguardos”; no para proteger la vida del indígena, sino para asegurar mano de obra y recoger los tributos. En la actualidad existen 21 resguardos indígenas en el pueblo Pasto. Según Sánchez (1989, 35) “el Cacique mayor paso a ser el Gobernador y los Cacicazgos menores ahora se los conoce como Parcialidades, representadas por los Regidores. Al sitio donde se agrupaban varias familias se las llama Veredas, que son en ultimas las formas de organización territorial, donde se funden las relaciones económicas, sociales y culturales”. Los resguardos del pueblo Pasto, tienen ple- na autonomía en el uso de los recursos económicos y naturales, fundamentando su desarrollo en la Ley de Origen, Ley


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  5. DANE. Departamento Administrativo Nacional de Estadística. Censo general, 2005. Legislación sobre grupos étnicos. pág. 87-89

    Natural6 y Derecho Mayor7, así como en los principios de la Constitución Política Colombiana de 1991 y legislación especial indígena vigente.

    El fundamento de subsistencia econó- mico propio más representativo de esta etnia es la Shagra8, aunque en el plano regional, la diversidad topográica y cli- mática, permite gran variedad de cultivos, algunos de auto subsistencia, otros de intercambio y algunos de comercializa- ción que en conjunto marcan el desarrollo económico en los Pastos. Según Acosta, Mamián y Santos (2007, 22) tanto sus cultivos como sus cosechas, dependen de calendarios basados en la variabilidad de las lluvias, los vientos y las posiciones de los astros; todo acompañado de creencias espirituales.

    Su sistema productivo, se rige por la propiedad comunal sobre la tierra donde aún se mira la falta de sistemas de riego, de siembra y de manejo de productos agrí- colas controlados. “La unidad de produc- ción básica para los Pastos, es la familia, que subsiste principalmente de la agricul- tura y las actividades pecuarias orientadas a la producción de leche y ganado lanar. Dependen especialmente de la mano de


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  6. Considerada como conjunto de normas que regu- lan y dinamizan los ciclos biológicos y relaciones de vida desde los microorganismos hasta las especies más desarrolladas y es el fundamento de la integración del hombre con la naturaleza y el cosmos, además rige el orden que deben llevar los entes del cosmos para que no haya un rompimiento del equilibrio y la armonía en el universo, establece el orden y otorga la funcio- nes a cada organismo vivo, organiza los ciclos biológicos desde el nacimiento, hasta la muerte.

  7. Norma propia de los pueblos ancestrales que está en el pensamiento, la memoria, sabiduría y práctica de sus taitas o mayores. Con ello gobiernan y mantienen el orden comunitario, se organiza la educación y se transmite la sabiduría a los jóvenes, niños y generaciones siguientes.

  8. Escenario natural, un sitio de recreación, de contacto con la “Pacha Mama” o Madre Tierra; lugar para el fortalecimiento del pensamiento andino, laboratorio de conocimientos y motivo para el trabajo comunitario.


    obra familiar y del trabajo comunitario re- presentado en la Minga9 como una forma de cooperación comunitaria organizada de acuerdo a las capacidades, sexo y edad de cada integrante”. (Guzmán (1996, 27)

    Cosmovisión indígena


    Los pueblos indígenas sienten el mundo como la suma de muchas partes comple- mentarias que se necesitan unas a otras, donde los seres humanos somos una de esas partes. Lo explica Mamián (2004, 40) “nadie en el mundo puede estar aislado, de hecho jamás lo está, siempre tiene la- zos con los demás, sean estos humanos o divinos; así, el orden del mundo y la forma del tiempo para el indígena, siempre serán cíclicos, mas no lineales”. Hoy, miramos el mundo de forma simple y “lineal”, sin encontrar relación ni conexión entre todo lo que conforma el mundo natural. Para Solís (2008, 7) “la simplicidad ve lo uno y ve lo múltiple, pero no concibe que lo uno puede, al mismo tiempo, ser lo múltiple. La simplicidad, o bien separa lo que está ligado (disyunción), o bien uniica lo que es diverso (reducción)”. Olvidamos entonces que el uno no existe sin el otro; más aún, que uno es, al mismo tiempo, el otro. Jus- tamente, la sabiduría indígena, es quien responde en términos colectivos, pero también en términos cósmicos cuando da su alianza con la Madre Tierra, como una vivencia cósmica, de íntima experiencia y al mismo tiempo compartida socialmente desde su misma cultura.

    Fieles a su cosmovisión y a su identi- dad, los indígenas no dejan sus ancestros en el pasado, al contrario, los sienten en sus territorios porque no se han muerto, siguen teniendo fuertes vínculos con ellos. Lo explica Mamián (1990, 39) “para los Pastos, su muerte no es el alejamiento físico de alguien sino el olvido de sus usos y costumbres; la contaminación ambiental, la eliminación de las fuentes hídricas, la


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  9. Práctica milenaria voluntaria del pueblo Pasto.

    En la minga se legitima el trabajo colectivo.

    perdida de la diversidad, el sufrimiento de plantas y animales, la expulsión del indígena de sus tierras, la imposición de una sola cultura. Esa es la muerte”.

    Para Solarte (1999, 33) “los indígenas Pastos, tienen su propia idea e imagen de mundo; para ellos, el cosmos tiene unos principios que lo ordenan y lo mantienen en equilibrio, siendo estos principios, la base de su cosmovisión que orienta su vida”. Existe el principio de relacionalidad, donde todo está vinculado con todo, aquí lo más importante para los Pastos, no son los seres, sino los vínculos que se estable- cen entre ellos, los cuales pueden ser de tipo afectivo, ecológico, ético o productivo. Esta el principio de correspondencia, que maniiesta la existencia de una relación entre el micro y el macro cosmos; así, lo que ocurre en el mundo de los planetas y las estrellas ocurre igual en su mundo. Se habla también de un principio de com- plementariedad, que ayuda a comprender que el indígena es una parte de un todo que necesita su dualidad complementaria. Y inalmente se presenta el principio de reciprocidad, como practica de vida en todos sus ámbitos que para su realización necesita acciones complementarias.

    La tierra, dentro del conjunto de ele- mentos que forma la comunidad indígena, es vida, fundamento de su realidad y sa- gralidad; ella forma parte de su experien- cia histórica y por ello en los indígenas existe un sentido natural de respeto por su Madre Tierra. La relación de la tierra con la vida, se expresa de modo especial en el mundo vegetal, lo revela Mamani (2001,

    35) “la tierra ofrece sus frutos a todos sus hijos. El trabajo de cultivar la tierra se relaciona con el acto generador. La mujer es surco abierto en la tierra, mientras que el hombre es el arado y la semilla que se deposita en el seno de la misma. La fertilidad de la tierra se une así a la de la mujer”. No obstante, a lo largo de la histo- ria post-colonial, el problema más sentido de los pueblos indígenas, es la carencia y destrucción de su tierra. Kloosterman (1989, 77) iniere que "es ella la base


    económica de su subsistencia. Además, la colonización de otras personas a los terrenos de resguardo, ha causado una crisis en la economía por el fortalecimiento de los minifundios, por la aculturación, por la pérdida de identidad y por la explotación de los recursos naturales”.

    Territorio y ambiente natural


    Para los Pastos, el territorio es un ser vivo que siente, y si se contamina y destruye, muere. Es un lugar mítico, que guarda las fuerzas, las energías cósmi- cas y los espíritus, vitales para todas las manifestaciones de vida. Según Mendosa (2000, 196) “el territorio Pasto no solo es una unidad productiva, sino que también es pensamiento que se ritualiza en cada etapa de cambio. Cambios de ciclos vita- les de la naturaleza, los cuales deben ser conocidos y manejados por el habitante tradicional”. La forma de ser del indíge- na, es precisamente la expresión de su pensamiento, de su manera de habitar el mundo, de una fuerza vital producto de la comprensión de la potencia interna de la naturaleza que inalmente se vuelve palabra y luego mito que habla del sentir del hombre con su territorio. (Garzón, 2003, 196).

    La caracterización biofísica y ambiental del llamado “Nudo de los Pastos”, integra y complementa la visión cultural, reairma la riqueza natural y las condiciones biodiver- sas del territorio. Calero (1991, 22) reiere esta caracterización como “el producto de la oposición y unidad de las cualidades del adentro y el afuera, el arriba y abajo; sea en sus componentes más sustanciales como el fuego y el agua, o sea en sus expresiones físico - ecológicas como el clima, la temperatura, la precipitación y los vientos”. Esto ha permitido a las comuni- dades tener una lectura pan-amazónica; sobre este repaso se ha entendido el territorio y se lo ha ordenado. Estas con- diciones permiten la diversidad natural y diferentes manifestaciones culturales, de acuerdo al entorno en el cual se desarro-

    llen. Lo conirma Mamián (2004, 38) "tal condición cosmológica y geo-ecológica deviene la variedad climática, la diversi- dad biológica, y por ende los patrones de ocupación y de comportamiento del grupo humano que habita la región”.

    En el territorio Pasto, existen diferentes modalidades de tenencia de tierra. Cerón y Zaruma (2003, 55) indica que “el 80 % es de propiedad privada, repartida en gran- des latifundios y pequeños minifundios”. Están también las tierras de resguardo, que histórica, social y culturalmente según Mamani (2001, 33) “son las tierras ocu- padas por los indígenas y administradas por los Cabildos”. Se destaca las tierras de reserva, como los páramos y zonas boscosas hacia los costados oriental y occidental de las cordilleras, resaltando la propiedad escrituraria que bajo la forma de “reserva ecológica” tiene el Resguardo indígena de Cumbal.

    Desde una percepción especíica, en el resguardo de Cumbal, la vereda es la unidad socio-política del indígena; consti- tuida y legitimada de acuerdo a los arque- tipos del imaginario y la historia ancestral. Mamián (1990, 29) explica que “son seis veredas que, de un espacio axial: el Llano de Piedras, el casco urbano, los Machines, el Cementerio y la tola de Camur, nacen o lorecen en múltiples direcciones, pero que, con el eje axial y el arquetipo, se ubican y accionan en círculo las veredas de: Quilismal, Tasmag, Cuaical, Cuetial, Guan, Nasate y Cuaspud”.

    Territorio desde la dualidad y la tridimensionalidad

    Solarte, Cifuentes y Delgado, (1999,

    29) maniiestan que: "en el pensamiento Pasto, el territorio andino asume una corriente dual: es femenino y masculino, es fértil y fecundo, es frío y cálido, es oscuro y es claro, compuesto por las partes de arriba y las partes de abajo, las partes de adentro y las partes de afuera”. Pero también se asume un pensamiento tridimensional. Según Acosta, Mamián y



    Santos (2007, 20) “los ancestros conci- bieron y entendieron el territorio, en tres partes: el mundo de abajo; donde están los ancestros, el fuego y el agua; el mundo del medio, donde habitan los seres vivos y se desarrolla las actividades familiares y comunitarias; y el mundo de arriba, que es el espacio celeste, lugar de los dioses y los astros". Esta trilogía ratiica que las normas y las formas de gobierno en estas comunidades, están fundamentadas bajo una Ley Natural, en la cual se vinculan a todos los seres vivientes del cosmos, en una continua dinámica de complementa- riedad, perfección, armonía y unidad.

    Sagralidad del territorio

    En el pensar y sentir del indígena Pasto, la tierra es su madre y su maestra; funda- menta su ilosofía en la relación íntima con el cosmos, desarrollando una fraternidad expresa basada en la correspondencia recíproca entre todos, en el espíritu co- lectivista, comunitario y solidarista. Esta teoría reposa en el pensar de Guzmán (1996, 52) que encuentra su contenido y su fundamento al airmar que: "en de- initiva el territorio para los Pastos es un lugar sagrado, porque representa la suma de valores y virtudes, comportamientos, historia y organización social”.

    El territorio es lo más sagrado para los pueblos indígenas por constituirse en su espacio natural que alberga la vida en todas sus manifestaciones. En este lugar, también están los espíritus sagrados, que son los que habitan la tierra, la cuidan, la fertilizan, fecundan y le brindan las energías para su conservación. Siendo el territorio un lugar sagrado, Guzmán (1996, 59) revela que “solo a partir de este entender las comunidades ancestrales se fueron organizando y desarrollaron un identidad cultural propia en los territorios indígenas; descubriendo el entorno natu- ral, valiéndose de la oralidad propia y las

    Vida en el territorio Pasto

    La vida en el territorio Pasto, se rige por el respeto a la naturaleza como parte fun- damental de la planeación propia. Según Mamián, (2004, 48) “para ser justo con la naturaleza, se debe reconocer que el territorio es un organismo vivo. El respeto al medio ambiente, es lo que permite ser justo y actuar con rectitud, viviendo en la sincronía con las energías que están en el cosmos. De allí nace la justicia con la vida y con lo que le rodea”. En las energías cósmicas, la vida en el territorio Pasto, rige su fundamento en la planeación y predic- ción del tiempo. Este suceso milenario, dependió de la observación del entorno natural que determinaron las acciones del comportamiento de la naturaleza. La sincronización de las energías del tiempo se sustentó en su espacio como hábitat de vida. La posición de la Madre tierra, las condiciones del viento, las puestas del sol, los pasos de la luna y el comportamiento de la sociedad, fueron prácticas de medir el tiempo protegiendo la biodiversidad du- rante cientos de años en el pueblo Pasto10.

    Acosta, Mamián y Santos (2007, 36) dan a conocer que “la vida en el territorio Pasto, se da para la sostenibilidad, miran- do lo de fuera pero también reairmando lo de adentro, mediante el buen manejo de los recursos naturales y humanos sin generar desequilibrios, procurando garan- tizar elementos para la vida de las nuevas generaciones”. Para la sustentabilidad, mirándolo hacia adentro y en el diario vivir, haciendo utilización de los métodos tradicionales de producción (calendarios lunares y solares) y conocimientos propios para el sustento diario tanto de la comuni- dad, como de los demás seres del territo- rio, pero a la vez articulando elementos de otras culturas (interculturalidad) que con- tribuyan a la vida y no a la contaminación, empobrecimiento, discriminación y demás

    prácticas de sembríos, de medicina, de

    alimentación y de vestuario, identiicando y respetando las funciones de la natura- leza para inalmente acoplándose a ella".

  10. Sentir Andino. Plan estratégico binacional para

    el fortalecimiento natural, ambiental y cultural del nudo de los Pastos. Asociación Shaquiñan. (2008). Ipiales, Nariño.


    factores contrarios que la globalización está dejando en el mundo.

    Pensamiento indígena ancestral


    A pesar de toda la inluencia histórica de culturas y de la globalización que tien- de a homogenizar nuestro pensamiento, muchas comunidades con identidad irme y con fundamentos arraigados, conservan sus riquezas culturales, en uno de sus artículos Botero (2011, 14) maniiesta que: “son conocimientos que nunca se indivi- dualizaron, subjetividades coniguradas de memorias colectivas, de humanidades en relación con la naturaleza”. En el mundo Andino, existen y existirán verdaderos sabios entre los habitantes originarios, poseedores de conocimientos ancestrales y prácticas que van más allá de las nece- sidades económicas, políticas y sociales.

    Los métodos de búsqueda de sabe- res de estas comunidades indígenas es mediante la observación del movimiento cósmico relacionado con todos los niveles y dimensiones. Estos conocimientos que provienen de las leyes naturales, rigen la vida diaria de las comunidades, pues sus prácticas y quehaceres tienen mucho que ver con el equilibrio, armonía, reciprocidad y complementariedad con los diferentes mundos en los cuales se compenetran y forman una conciencia cósmica y es- piritual en un todo. Como bien lo expone Solarte, Cifuentes y Delgado, (1999, 22) “la comprensión del universo mediante la lecto-naturaleza, tiene una capacidad de relexión mucho más compleja, mientras que los métodos cientíicos tienen mucho pensamiento, pero no sobre sí mismo”. Entonces, es necesario integrar y recono- cer la interconexión entre el conocimiento y la comprensión, entendida como com- prensión humana.

    necesario atender las retroacciones que involucran las acciones subjeti- vas, pero no sólo ello. El sujeto social tiene un enraizamiento material, biológico, cósmico, la objetivación no sólo es un procedimiento reduc- tor, es impracticable pues se pierde lo social mismo, que no responde a una estructura prefíjada, sino que es emergente de esas retroacciones, que son en la práctica, retroactivida- des generadoras de lo social.”

    Los indígenas antes de intoxicar sus pensamientos, actuaban bajo sus creen- cias y sus sentires para entender su entorno natural. Defendían sus creencias con base en vivencias y observaciones sin apoyarse en ninguna base teórica que pueda demos- trarse, porque sencillamente funcionaban y es precisamente lo que en la actualidad, las nuevas generaciones indígenas no tratan de retomar. Apoyando esta idea, Max Neef señala que “yo actuó e insisto en actuar en lo que creo, hacer lo que tienes que hacer más no lo que te conviene”11. Entonces se hace necesario pensar en una retroalimentación de nuestras formas de pensamiento. Lo exhibe Pozzoli (2009,

    3) “con nuevas rutas cognitivas y nuevos mapas conceptuales. Deshace las trampas simpliicadoras y reductoras que perpetúan nuestro actual modo de apropiación de la Naturaleza, como de todo lo que en ella actualmente forjamos”.

    Resulta importante comprender que el pensamiento indígena ancestral va mucho más allá de lo que observamos, de hecho puede hacerse evidente entonces:

    “Que no se trata de un continuo proceso en ascenso y hacia adelante, sino que avanza en zigzag. Progreso y regreso, avances y vuelta de lo viejo, son los aspectos condicionan- tes de una cultura que parece haber

    Según Serna (2011, 7) “Cuando

    los problemas que reclaman nuestra atención tienen que ver con las per- sonas, las culturas, las identidades, los intereses, “lo social”, se hace

  11. Max Neef. Audio - video: Un consejo para los jóvenes. Disponible en: http://www.youtube. com/watch?v=zi37z1seiiI&feature=rela ted. (Recuperado el 29 de Septiembre de 2012)


    perdido la capacidad de descubrir y superar sus propias contradicciones. El verdadero progreso parece con- sistir hoy en la conservación de lo viejo olvidado y desplazado, de una naturaleza no mutilada, de la dignidad humana, de la participación”. (Roma- no, 2007, 174)

    La Shagra como territorio vivo

    La Shagra deja pensar en función del in- dígena Pasto, en ella se ve crecer y desa- rrollar la potencialidad de vida que genera la madre tierra para luego alegrarse por su producción. Es un ecosistema ligado al centro del conocimiento que exige cuidarla como propia. Acosta, Mamián y Santos (2007, 19) al hablar del tema enseñan que:

    “En la Shagra, los mayores desarrollaron la capacidad de re- lacionarse en forma continua con la naturaleza, sensibilizando una especie de “señas” en las que se advierte el estado o situación de los seres biológicos y espirituales, esta- bleciendo una correspondencia con esas formas variadas de interrelación desde un pensamiento indígena en el que la naturaleza, el cosmos y el mundo espiritual tienen una comple- mentación perfecta”.

    Las señas como lenguaje, representan bondad tanto para los seres humanos, como para los reinos de la naturaleza y el cosmos. Los habitantes de la comu- nidad educativa “Los Andes” de Cuaical como grupo humano netamente indígena, conocen estos tipos de manifestaciones lingüísticas en la comprensión de su terri- torio, para nombrar algunas: las cabañue- las mayores y menores12, las heladas13, el


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  12. Predicciones futuras del estado del tiempo en todos los meses del año según el comportamiento climático dado en los primeros 12 días del mes de enero (cabañuelas mayores) y sus siguientes 12 días. (cabañuelas menores)

  13. Disminución de la temperatura en horas de la mañana acompañada de hielo al amanecer y fuertes temperaturas en el transcurso de día.

    quinto de luna14, entre otras. El contacto con su medio natural desde tiempos mile- narios, ha desarrollado en ellos la facilidad para “presentir” o pronosticar el clima y el tiempo adecuado para el buen desarrollo de sus actividades cotidianas.

    Las expresiones de todos los seres vivos e inertes bajo el pensamiento am- biental indígena, tienen gran importancia para la comprensión de lo que nos quiere decir la naturaleza mediante sus “señas”, como un tipo de lenguaje ancestral que sin duda es obra y palabra para los Pastos. Cabe la relación en este sentir cuando González (2011, 9) da cuenta que “desde el crátilo de Platón y los escritos lógicos de Aristóteles el lenguaje se considera como sistema convencional de signos; la palabra es referida al concepto, el lengua- je es la esencia de las cosas; el lenguaje pertenece al mundo mutable y huidizo”.

    “Los Shagreros”, personas conoce- doras y encargadas del cuidado de la Shagra, son también servidores de su te- rritorio; tienen presente las características y propiedades de cada cultivo, manejan con exactitud los lugares apropiados para las diversas plantas, y conocen los espacios más aptos para algunos ani- males. Estos saberes enmarcan la vida en la Shagra, exteriorizando sistemas de protección biológica y climática muchas veces mejores a las técnicas modernas; al respecto, podemos tomar como ejemplo a “las quinchas”, que funcionan según lo explican Acosta, Mamián y Santos (2007,

    33) “como sistemas forestales de cercos vivos, elaboradas con diversidad de plantas nativas entreveradas con algunas exóticas que bordean las Shagras como cortinas protectoras de los cultivos contra los fuertes vientos y las heladas, sumi- nistrando materia orgánica y humedad al suelo para estabilizar sus desniveles y prevenir la erosión”.


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  14. Días lluviosos, con vientos fuertes y mucho frio.

    Generalmente, condicionan realizar algunos sembríos y prohíben algunas actividades como por ejemplo lavar ropa.


    En la Shagra como territorio vivo, también se describe la interacción ar- mónica que integra la familia, generando transmisión de conocimiento de padres a hijos. De esta forma se ha preservado el conocimiento ancestral y con esto la educación propia. Al respecto, Ruano (2008, 23) reieren que "a partir de la producción de la Shagra se han forjado prácticas como la Payacua, la Engirpa15 o la Minga, principios de la solidaridad y hermandad para la familia extensa de humanos y no humanos”. A pesar de que la Shagra aún se reconoce en estas comunidades como un ser vivo, hoy en día se la cataloga como la huerta casera, que resuelve algunas situaciones alimen- tarias. No obstante, la sinergia que hay en la Shagra desde el pensamiento Andino Pasto, permite reconocer en ella grandes fundamentos. Lo explica Ruano (2008,

    25) “el cultivo y la cosecha de la Shagra se rigen según la disposición de los astros y su propósito de vida se fundamenta en el compartir”.

    Pareciera ser que hoy en día los Pas- tos, se sienten encerrados en un círculo vicioso del cual no pueden salir, pues la tierra está ya enferma y el único camino para hacerla producir son los agroquími- cos y las nuevas tecnologías agrícolas, lo dice don Enrique Chinguad: “la tierra está enseñada a los abonos y como las plagas son cada vez más bravas, debemos fu- migar con químicos aunque estos maten otras plantas y a nosotros nos enfermen”. La aplicación de los nuevos sistemas de producción de forma indiscriminada, oca- siona progresivamente la pérdida de las costumbres ancestrales, como el respeto por la madre tierra, y aunque con estas técnicas, la producción deje mayores ga- nancias económicas, el tema del cuidado y la preservación, sencillamente, pierde relevancia.


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  15. Agradecimiento representado en variedad de comestibles cuando se celebran iestas o con- memoraciones.

    El actuar frente al ambiente no solo en este grupo étnico, sino en todos a nivel mundial, es muy cuestionable. Día a día, demostramos que somos los seres más egoístas y dañinos sobre la tierra, nuestra inteligencia se vuelve limitada y inalmen- te creemos que tenemos el control y el derecho sobre el entorno natural. Para establecer una relación González (2011,

    1) cita: “a alguien se le ocurrió, a la gente siempre se le ocurren cosas, que era ur- gente adiestrar a los animales, someter a la naturaleza y inalmente educar a los hombres”. Ante todo, no podemos negar la categoría de civilizados; que hemos crea- do un mundo inimaginable en el pasado, pero ahora debemos aprender de la forma de vivir de los seres vivos no humanos y no contaminados con violencia, codicia y egoísmo. Hoy todos somos conscientes de la destrucción que estamos ocasio- nando, pero la comodidad por no vivir aún ese momento extremo de sentir escases, nos impide pensar subjetivamente en lo que estamos heredando a las próximas generaciones.

    Los astros en la comprensión del territorio Pasto

    El resultado de la observación de los astros celestes: Taita sol (Inti), Mama luna (Kolla) y madre tierra (Pacha Mama), sus comportamientos, y la inluencia en todos los seres vivos que habitan el territorio natural de los Pastos, admite un tipo de comprensión de pensamiento ambien- tal. La importancia, la dependencia y el poder que el cosmos ejerce sobre sus habitantes, sustenta creencias, secretos, rituales y misticidades, que aunque no demostradas cientíicamente, son senti- miento y vivencia propia para esta cultura. (Tarapues, Acosta y López, 2010)

    El astro sol (Inti) y las temporalidades


    Todo lo descubierto en el transcurso del tiempo ha sido acertadamente registrado, y en la actualidad encontramos registros en petroglifos, cerámicas, tradición oral


    y prácticas del diario vivir indígena. Los solsticios16 y equinoccios17, son referen- tes cósmicos para demostrar parte de su riqueza cultural en la comprensión del territorio. Lo advierten Tarapues, Acosta y López (2010, 15) “ahora los solsticios como los equinoccios en la vida productiva y reproductiva son muy tenidos en cuenta a la hora de sembrar, cosechar, caminar, pensar o bailar, soñar, meditar, imaginar, acrecentar, corregir y retomar”.

    El astro sol (Inti) forma temporalidades, en las cuales se llevan a cabo ciclos, momentos y eventos que sujetan al ser humano con el universo; es el caso del trabajo de la tierra, para sembrar, deshier- bar, y cosechar cuando el tiempo, según el cosmos, así lo disponga. Tarapues, Acosta y López (2010, 24) al respecto narran que:

    “Los Pastos contaban con siste- mas de observación y medida muy simples pero a la vez admirables; con ellos determinaban los tiempos en el día, (el comienzo de la maña- na, la media mañana, el medio día, la media tarde y la fínalización de la tarde) por ejemplo, algunas vivien- das que incluso aún existen, tenían un techo circular con una pequeña entrada de luz conocida como “la tronera”, ubicada en el centro del techo o a un lado de las paredes; el hueco pequeño sirve para que entre la luz del sol y dentro del bohío era posible dibujar en el piso el “Sol de los Pastos”18 con el fín de llevar un


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  16. Los solsticios son los momentos del año en los que el Sol alcanza su mayor o menor altura aparente en el cielo, y la duración del día o de la noche son las máximas del año, respectiva- mente.

  17. Se denomina equinoccio al momento del año en que el Sol está situado en el plano del ecuador terrestre, donde alcanza el cenit. El paralelo de declinación del Sol y el ecuador celeste entonces coinciden.

  18. Se representa en jeroglíicos. Para los Pastos es su símbolo de adoración principal. En el muni- cipio de Cumbal que halla en la zona conocida como “machines”, donde yace un petroglifo,

    registro propio del tiempo anual. Las viviendas construidas de bareque y tierra pisada, tenían una cara fron- tal, que determinaba la orientación suroccidental. La pequeña ventana o entrada de luz se ubicaba al no- roccidente, orientada hacia donde se oculta el sol. Metódicamente, servía para dar luz al interior de la casa y a la vez para proporcionar las horas y el tiempo, señalando claramente los solsticios y los equinoccios, los lapsos de siembra y se cosecha, y los tiempos de fíesta cósmica".

    La explicación dada por estos expertos del saber indígena no suele ser muy clara, porque son resultado de experiencias y no de datos teóricos; ellos expresan sus saberes de acuerdo a las observaciones y sucesos. Tomando algunos testimonios, Doña María Isolina Chinguad, cuenta que “la ventana chiquitica sirve para que entre el sol y me avise la hora, también me dice el tiempo, cuando se mueve hacia la iz- quierda o la derecha, el tiempo de verano o tiempo de invierno, según donde esté”.

    Otro método de comprensión del terri- torio Pasto según los astros, se relaciona con la observación de las montañas o ce- rros más altos, lugares por donde sale o se oculta el sol durante el año y que también deine la condición ambiental y productiva de la región. El sector “las collas” una zona de alto relieve perteneciente al municipio de Cumbal, es un lugar de observación para el estudio del comportamiento del tiempo, desde la cual se puede tener una vista global de los volcanes: Cumbal, Chiles, Colimba y Azufral. Según Tara- pues, Acosta y López (2010, 26) “estas elevaciones son el referente más repre- sentativo para los Pastos que los miran y los admiran; pues ellos muestran el sol del atardecer, las temporalidades, los


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    donde se mira grabados en alto relieve del sol de las 8 puntas, además de dos monos dibujados a su alrededor, animales que se cree también tuvieron un signiicado muy especial porque aparecen en la mayoría de sus cerámicas.


    tiempos de siembra, los cuidados de las plantas y las cosechas, las festividades, los solsticios y los equinoccios, y el inicio y in del año solar en el territorio Pasto". En versiones de don Pedro Chinguad: “si yo estoy en las collas y veo para donde están los cerros, justo al atardecer y si el sol está cerca al Cumbal, es el tiempo de verano para las cosechas; y si está para el Chiles, es tiempo de invierno, se acerca navidad y los carnavales”. Cabe nombrar otra si- tuación en las que de forma acertada los indígenas sabedores predicen el tiempo, en las nombradas “guaraperas”, o nubes amarillas que marcan el indicio de lluvias en tiempos de sequía. A pesar de todo, hoy en día este pensamiento ambiental indígena “ancestral”, está pereciendo; las nuevas generaciones están inmersas con las actuales muestras culturales, algunas novedosas y atractivas; y aunque es im- posible y más aún no es de nuestro querer alejarnos de la tecnología, la necesidad de mantener estos saberes, se hace cada vez más difícil.

    El astro Luna (Kolla) y los seres vivos

    La luna es para muchos el astro mara- villoso, reconocida desde la antigüedad como símbolo de amor y fecundidad y de la cual recibimos grandes energías que actúan sobre todos y cada uno de los seres vivos que habitamos la tierra. En lo particular, Tarapues, Acosta y López (2010, 30) dan a conocer que “la Kolla luna, la mujer y el agua, son nuestras mamas señoras, equinoccio de invierno que representa la siembra, la semilla, la fecundidad y la fuerza pasiva que rige la vida en los Pastos”. Categoría que tam- bién se maniiesta en los procesos que se llevan a cabo en la Shagra como territorio vivo; lo cuenta Ruano (2008, 33) “la luna tiene estrecha relación con el cosmos; con ella se sabe cuándo se acerca el invierno o el verano; los mayores sembraban en tiempo conocido según lo diga la luna”. Al respecto, don Belisario Cuaical relata que: "para sembrar hay que ijarse en la

    luna; en “luna tierna” no se debe sembrar. Después del cambio sigue luna creciente, allí es bueno sembrar granos o que se tiren al aire y “en merma” se siembra pro- ductos que salen en la tierra, como habas y zanahorias”. Durante la historia, estas ideologías han perdurado en la esencia del pensamiento indígena que hoy en día trata de mantenerse y fortalecerse; así piensa Escobar (2003, 27) al decir que “hay un pensamiento ambiental andino emergente, construido sobre las luchas y conocimientos indígenas, para imaginar otras formas de ser con la multiplicidad de seres vivos y no-vivos, humanos y no humanos”.

    Mitos y leyendas en la comprensión del territorio

    En todas las culturas antiguas se han desarrollado relatos cargados en gran parte de fantasía, pero que expresaban lo que las personas de ese tiempo observa- ban en su entorno según su cosmovisión. En el territorio Pasto, aún existen lugares solitarios y poco transitados, los cuales encierran energías que despiertan en las personas respeto y al mismo tiempo temor. Mamián (2004, 50) testiica que: “estos lugares son catalogados como sagrados y por ende, son custodiados por algunos espíritus como el Cueche, el Chutun, el Duende, la Vieja, entre otros; energías que se manifestan para cuidar y proteger un lugar que no haya sido visitado ni contaminado por el hombre”. En el ter- ritorio, estos sitios sagrados, pueden estar representados en quebradas, arroyos y ríos, lugares que según las creencias son considerados “pesados” y en los que a determinadas horas no se deben visitar, ya que se corre el riesgo de adquirir extra- ñas enfermedades como el mal viento, la malhora o el mal aire, que solo se curan con rituales místicos y bajo la sabiduría natural de las plantas locales.

    Don Victoriano Quilismal, un mayor de la zona, cuenta que: “no es recomendable transitar solos por estos lugares ya que las energías de la mala hora y el del mal


    viento, pega en las personas, las cuales se enferman de fíebre, algunas no razo- nan y es necesario acudir al curandero o chaman, el cual con soplar aguardiente, humo de tabaco y palabras raras curan al enfermo, el cual se recupera después de algunas sesiones. Para que no pase nada al caminante debe andar con ruda, fumando cigarrillo o fajarse una peinilla para que no le ocurra nada”.

    Metodología y diseño de la investigación


    La tarea del cientíico consiste en in- dagar, entrevistar y recoger información en un ambiente familiar más no hacer sentir a los investigados como víctimas de sustracción de sus saberes propios, “El temor de las comunidades por las formas de usurpar conocimiento por parte de los investigadores sociales se expresa en la consigna que descaliica al profesional des-comprometido: el negrólogo, el indió- logo, aquél que pretende entrar con botas a sus territorios y decirles quiénes son”. (Palacios, 2007; Botero, 2011).

    La práctica metodológica está susten- tada mediante un enfoque constructivista, el ejercicio de la investigación, acción y participación, se desarrollará con entrevis- tas directas. (Diálogo de saberes) Para el caso en particular, la entrevista será una forma de conversación, mas no de inte- rrogación. La información será cualitativa ya que estará relacionada con opiniones, experiencias y descripciones narrativas del grupo humano indígena seleccionado.

    La indagación parte tanto del recono- cimiento contextual de la cultura indígena Pasto, como de la caracterización ambien- tal de su territorio, relacionado conductas y actitudes socio-culturales ante su entorno natural. Se busca entonces, comprender el pensamiento ambiental de este grupo humano, determinando las posibles cau- sas de rompimiento del vínculo ancestral hombre - naturaleza. Para tal efecto, se tiene en cuenta el siguiente proceso in- vestigativo:

    1. Observación directa del territorio, describiendo aspectos como: niveles de deforestación, degradación del páramo, manejo de residuos sólidos, usos del agua y grado de contamina- ción de las fuentes hídricas, uso de suelos, nivel demográico de la po- blación y expansión de obras civiles; información que será evidenciada con imágenes fotográicas y videos.

    2. Según las conductas y actitudes socioculturales de la comunidad in- dígena objeto de investigación ante su entorno natural, se diseña y aplica entrevistas como instrumento de reco- lección de información a estudiantes, padres de familia, y docentes indíge- nas de la comunidad educativa “Los Andes” de Cuaical. La entrevista como herramienta cualitativa, se diseña con la inalidad de conocer tanto las prácticas y costumbres propias del indígena como las adoptadas de la sociedad moderna.

    3. Se analiza el contenido de las res- puestas buscando comprender el pensamiento del indígena Pasto. Se espera identiicar las prácticas más sobresalientes con respeto al cuidado o al deterioro de su territorio natural.


    Población y muestra

    Estudiantes

    En la Institución Educativa “Los Andes” de Cuaical, adelantan estudios un total de 296 alumnos en los niveles de preescolar a undécimo, todos indígenas pertenecien- tes al pueblo Pasto. Para garantizar la coniabilidad de los resultados, se aplican 6 entrevistas, una por cada grupo de 8 estudiantes en cada grado de básica y media, (sexto a undécimo) para un total de 48 participantes, con un rango de edad entre los 11 y los 18 años.

    Padres de familia

    Se elige a los padres de familia que ma- niiesten mayor conocimiento con respecto a temas ambientales enmarcados en su cultura y en los componentes de su cos-


    movisión; para tal efecto, se entrevistará a 6 grupos de 5 padres de familia, focali- zados en lugares donde se aprecie mayor problemática ambiental. Cabe mencionar que el promedio de edad de los padres de familia es de tan solo 38 años.

    Docentes indígenas

    Se tiene en cuenta a los profesores(as) reconocidos(as) como etnoeducadores. En consecuencia, se escoge a 10 de los 16 docentes que laboran en la Institución.

    Preguntas de las entrevistas

    ¿Cómo se relaciona con su territorio?

    ¿Qué hace para cuidarlo? ¿Para que destruye su lora y fauna? o ¿Por qué lo contamina?, son algunas cuestiones que invitan a la relexión.

    Es claro que cada pregunta que se haga tendrá múltiples respuestas de acuerdo a quienes sean formuladas. En lo particular, cuestionar a un grupo humano indígena con relación a su pensamiento ambiental, nos debe adentrar a un debate colectivo pero uniicado a la vez.

    Con todo, ¿Somos realmente dueños de la naturaleza y de toda la biodiversidad existente en ella? Como seres pensantes y dotados de racionalidad ¿estamos obli- gados a realizar consideraciones sobre otros seres vivos? ¿Deben existir normas o reglas morales acerca de la utilización que hacemos de los recursos naturales?

    ¿En nuestro tiempo son veraces los pa- radigmas éticos tradicionales para dar respuesta a las necesidades ambientales provenientes de las acciones humanas? Sí así es, entonces ¿Existen principios o normas morales universales, aparte de la realidad de nuestro entorno que deban te- nerse en cuenta al momento de evaluar los impactos de nuestras actividades sobre el medio ambiente?

    Hallazgos

    al tema, explica que algunos atractivos turísticos, como el volcán Cumbal, (4768 m.s.n.m.) invita a propios y extraños a dis- frutar de una de sus bondades naturales. Tradicionalmente, el indígena Pasto de Cumbal, asciende al volcán para extraer azufre o hielo; acción que ha provocado un deshielo evidente, reduciendo drásti- camente los caudales de las quebradas que nacen en sus faldas. Al pie de este gigante, yace la laguna de La Bolsa (3424 m.s.n.m.) que según estudios realizados por Bravo y Erazo (2003, 19) “es de forma sub-circular, cuenta con un aluente hacia el norte (quebrada Capote) desembocan- do al sur, en el río Cuaced. Se caracteriza por su paisaje natural, por su lora y fauna representativa, por ser navegable, por su atractivo turístico y por ser fuente de culti- vos psi colas”. La vegetación aledaña a la laguna, es típica de regiones de páramo, características ecológicas que deinen a la región como perteneciente al bosque húmedo montano19. No obstante, se re- vela un deterioro ambiental de la zona; lo revela Herrera (2000, 44) “la construcción de vivienda, la expansión de cultivos y en general las actividades agrícolas y gana- deras, terminan destruyendo la vegetación de totora, contribuyendo de esta manera a tasas substanciales de deforestación, disminución y deterioro de su espacio, y por ende, reducción y contaminación del espejo de agua”.

    La deforestación es un problema de degradación ambiental muy marcado en la zona. Se ve como la comunidad bajo la necesidad económica inmediata, consume sin medida la madera de sus bosques y tala plantas originales remplazándolas por monocultivos. Para Herrera (2000,

    48) “la deforestación en el territorio de Cuaical ha provocado corrimientos de tierra con sedimentos; la tala de bosques ha reducido el suelo vivo y por ende ha


    Las veredas y sectores aledaños a la

    Institución Educativa “Los Andes” de Cuai- cal, cuentan con incomparables paisajes naturales. Estupiñán (2005, 8) al referirse

  19. Termino biogeográfico definido a áreas de

    montaña con temperaturas frescas y altas pre- cipitaciones con abundancia de comunidades de plantas y animales.


    disminuido su biodiversidad”. Entre tantas amenazas de deterioro ambiental, la que resulta ser más latente pero invisible ante los ojos y saberes del habitante indígena, es la futura desaparición de la laguna de la Bolsa, aunque en la conciencia de los habitantes de Cuaical y Tasmag, no exista esta amenaza. Al respecto Bravo y Erazo (2003, 49) teorizan que “la laguna de la Bolsa por ser de formación volcáni- ca, termina llenándose con sedimentos hasta desaparecer y quedar reducida a una simple ciénaga”. Queda claro que el actuar inconsciente de la comunidad está acelerando la virtual muerte de la laguna; la deforestación y los contaminantes provocados por las acciones agrícolas y ganaderas de la zona; están disminuyen- do progresivamente la profundidad de la fuente hídrica.

    Si bien la lora es muy variable; la topo- grafía del terreno hace que el tipo, tamaño y cantidad de vegetación cambie desde las faldas hasta la cima de las montañas. El paisaje es propio de sitios fríos; don- de se muestra la existencia de fuentes hídricas representadas en nacimientos, quebradas y ríos. El relieve es altamente hondonado; con planicies, caminos y mon- tañas, donde se siembra y cultiva algunas plantas alimenticias, otras medicinales y algunas ornamentales. Sobresale el eco- sistema de páramo, por ser un ambiente estratégico debido a su gran potencial de almacenamiento y regulación hídrica, que para el caso local abastece acueductos y recarga los acuíferos. Además, desde el punto de vista sociocultural, el páramo también juega un papel relevante respecto de la relación hombre - montaña, como lugar sagrado y de gran valor natural y espiritual.

    Existe un marco legal de protección especial para estos ecosistemas. Para la defensa de los páramos del país se encuentran principios ambientales en la Ley 99 de 1993, la cual establece que las zonas de páramos, subpáramos, los nacimientos de agua y las zonas de re- carga de acuíferos serán de protección

    especial. No obstante, ante tan valioso hábitat, impresiona saber que el indígena Pasto, continúa talando grandes cantida- des de frailejones y pajonales para ser remplazados por monocultivos de papa o por siembra de pasto (hierba) para la crianza de ganado. En épocas de verano se producen incendios forestales, algu- nos incluso provocados por los mismos habitantes que de igual manera terminan destruyendo el suelo y la vegetación. Ade- más, es constante el corte de matorrales y bosque enanos maderables, utilizados principalmente para la venta de leña.

    En manifestaciones de Mendosa (2000,

    200) describe que: “el manejo que le da el indígena a esta tierra, es similar en todos los altos Andes tropicales, e incluye des- cansos muy largos de las parcelas, que alternan con períodos cortos de cultivo. La duración de dichos descansos está sujeta a la presión demográfíca resultante de la distancia que hay entre viviendas y parcelas cultivadas y depende de las limitaciones impuestas por el suelo y el clima: la altitud que condiciona la tem- peratura mínima, la variación topográfíca del terreno que determina los riesgos de heladas y la pendiente y su orientación, que influyen sobre la resistencia de los suelos a la sequía”.

    Los cultivos iniciales, basados en la recuperación de la fertilidad, crearon un mosaico de etapas sucesionales que probablemente favorecía la regeneración del páramo, aumentaba la diversidad de especies y ejercía el control de las plagas. Sin embargo, a medida que la presión de uso se intensiica hay una tendencia, como ocurre actualmente, a la introducción masiva de fertilizantes y otros insumos y a la reducción de los períodos de descanso, con lo cual no es posible la regeneración del páramo. (Krebs, 1985)

    En la región se ve como las prácticas utilizadas tradicionalmente para mejorar la actividad pecuaria se inician con la tala y quema de la vegetación, para aprove- char los rebrotes tiernos, con lo cual la


    matriz del paisaje se modiica. Los fuegos reiterados generan múltiples impactos ambientales en el páramo y una de las especies que más sufre es el frailejón, Mendosa (2000, 203) habla que “cuando se quema un frailejón, la necromasa adhe- rida a su tronco le impide la transferencia de los nutrientes de las hojas marchitas y en descomposición hacia los tejidos en crecimiento y se les quita la cobertura que les posibilita soportar las heladas y las fuertes oscilaciones de temperatura entre el día y la noche”. Como el páramo es un ecosistema que inmoviliza nutrientes por la acumulación de una gran cantidad de hojas muertas adheridas a las plantas, al quemarse éstas alteran los ciclos de nutrientes que mantienen el equilibrio del ecosistema.

    El pisoteo permanente del ganado sobre el suelo está generando erosión. La producción ganadera esta homoge- neizado las coberturas vegetales del páramo natural debido a que la siembra de pastos compacta el suelo, de tal forma que se impide la sucesión natural de la vegetación y se afectan los procesos de descomposición de la materia orgáni- ca. El disturbio por quema, seguido por pastoreo, ha afectado negativamente la riqueza y diversidad de especies típicas del páramo, lo que conduce a la pérdida de capacidad de almacenamiento de agua. (Herrera, 2000)

    En otro paraje se observan acciones donde los habitantes reducen las acequias para expandir el área de cultivo, sabiendo que por uso tradicional y natural, éstas son esenciales para evitar inundaciones o para mantener la humedad de los terrenos. A esto se suma la creciente actividad urba- nística de la zona; donde continuamente se construyen casas y plantas procesa- doras de leche, donde los contaminantes líquidos se vierten directamente a las fuentes hídricas o canchas deportivas que terminan reduciendo el bosque y su biodiversidad, así como estrechando peligrosamente los caudales de algunas quebradas. Según Mendosa (2000, 205)

    “el ecosistema de alta montaña está sin- tiendo un acelerado proceso de disturbio y fragmentación debido a su uso, ya sea de tipo agrícola, ganadero o urbanístico”. La disminución de los períodos de des- canso de la tierra después del cultivo, el aumento de la frecuencia de las quemas, la perdida de endemismos, el poblamiento acelerado, el sobrepastoreo, la apertura de caminos y las obras civiles, son algunos de los factores que están conduciendo a una constante degradación de la condición ambiental original del territorio.

    La fauna también es distintiva de la re- gión. En estos ecosistemas se encuentran anibios: como lagartijas y salamandras. Algunos mamíferos: como conejos, coma- drejas y curíes y gran variedad de anima- les domésticos; (vacas, caballos, ovejas, cerdos, gallinas, perros, entre otros) algunos de los cuales se constituyen en el único sustento económico familiar para el indígena Pasto. Al respecto, Herrera (2000, 89) da a conocer que “se observa como el indígena regional, abandona poco a poco la agricultura, remplazándola por la crianza de ganado vacuno”, realidad que termina minimizando los cultivos tra- dicionales, expandiendo el monocultivo de hierba y inalmente alterando el nivel de productividad de un suelo que por tradición ha tenido otros usos. Mendosa (2000, 208) aporta al análisis, conside- rando que “no es posible una actividad ganadera económicamente rentable en el páramo, puesto que la productividad del ecosistema es muy baja debido a que las especies de pastos naturales tienen poco valor nutritivo y se necesitarían grandes extensiones para que pudiera existir una ganadería intensiva.

    El abuso de agroquímicos en sus culti- vos, también está generando consecuen- cias para la vida en la zona, por nombrar algunas, han desaparecido especies frá- giles ante los químicos, como es el caso de ciertos anibios como sapos y ranas, (importantes por ser bioindicadores de calidad ambiental), se han perdido frutos silvestres, (Mortiños, Piñuelas, Capulí,


    entre otros) y según reportes de la E.S.E. hospital Cumbal20: la exposición directa y sin control de los fungicidas y herbicidas utilizados por los indígenas para sus cultivos están afectando directamente el desarrollo fetal en mujeres embaraza- das, provocando algunas enfermedades congénitas. (Polidactilia21, Hidrocefalia22) Con todo, sus habitantes se van acostum- brando a estas condiciones sin que aún se genere conciencia o se extrañe lo que en un tiempo existía.

    Ahora bien, si tan sólo reconociéramos que destruir la naturaleza es atentar a futuro con nuestro bienestar, si compren- diéramos que el tiempo apremia y que ya es hora de empezar a valorar lo vital, como otro, y como yo mismo; lo reiere González (2011, 1) “Abordar la alteridad o la otre- dad es insuiciente si no pensamos en el extrañamiento del otro, es decir, cuando nos damos cuenta que el otro no es un extraño, que el otro, sin ser conocido, es alguien a quien extrañamos, en ese mo- mento hay un acercamiento a lo alter, hay un desplazamiento de la angustia por lo inédito que es el otro, un extrañamiento”. Las actuaciones humanas sobre el medio ambiente han producido la acumulación de residuos en el aire, la tierra y las aguas y por las consecuencias tan graves que se empiezan a experimentar, se ha generado la conciencia ecológica y la práctica del desarrollo sostenible. Sin embargo, lo que impide que luchemos por salvar la natu- raleza, es el capitalismo, pues, vivimos en una sociedad individualista, en la cual priman los intereses económicos antes que la participación por el entorno natural; a juicio de Romano (2007, 71) “defender y practicar la competitividad equivale a


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  20. E.S.E. Hospital Cumbal. Programa PIP. (Promo- ción de la salud y prevención de la enfermedad). Estadística al control prenatal.

  21. Trastorno genético asociado a efectos de la conta- minación ambiental en la que las personas nacen con exceso de dedos en las manos en los pies.

  22. Trastorno cuya característica principal es la acumulación excesiva de líquido en el cerebro.

    proclamar la ley de la selva como principio rector de nuestro comportamiento, a des- tacar la animalidad frente a la humanidad. El capitalismo niega así la verdadera natu- raleza del ser humano, su índole solidaria y cooperante. El capitalismo es pues, la negación humana, la inhumanidad” Con todo, es triste reconocer en esta comuni- dad indígena, pensamientos ambientales con fundamentos ecológicos contagiados de la codicia y la ambición del sistema capitalista, contrarios a su fundamento cultural.

    Lo advierte Santacruz (2005, 77) “el pensamiento ambiental indígena es total- mente contrario a la soberbia del pensa- miento occidental, el cual se sustenta en la abstracción y el dominio de la naturaleza, en su lógica dualista se divorcia de la naturaleza pero la controla en términos utilitaristas y extractivistas. Mientras el pensamiento indígena se fundamenta en la importancia de cuidar la casa y el territo- rio para garantizar la realización espiritual del ser, el pensamiento occidental con su ciencia reduccionista se fundamenta en la acumulación de capital y en su afán de avaricia no le importa si la casa se está destruyendo”.

    A nivel local, la contrariedad puede radicar en no sentir y no creer en la esca- ses de recursos naturales, que sin querer se está provocando, razón por la cual el actuar del indígena Pasto, puede ser no reprochable, pues la ignorancia ante la realidad ambiental de su territorio, hace que muchas veces sus conductas no sean premeditadas. No se desconoce que el contorno natural que rodea a la comunidad es muy privilegiado y magnánimo; de he- cho este grupo humano siempre ha vivido en abundancia de recursos naturales, y aunque ya son evidentes los cambios ambientales, aún no existe una escasez marcada. Es innegable el problema am- biental a nivel mundial y a esta escala el daño causado por esta comunidad pue- de resultar ser "insigniicante", pero sí de valorar, reconocer y conservar estos recursos naturales se trata, el entorno se


    podría mantener; no obstante, la globali- zación y el afán económico y social, no permiten ver lo que se está ocasionando. Es problema de todos, la indiferencia y la pasividad social, son el foco para combatir esta situación, la sensibilidad y el cambio de actitud es el carácter para propiciar un cambio en nuestro actuar y sentir, como seres frágiles y parte de la naturaleza.

    Pensamiento ambiental en estudiantes

    Una de las características del estudian- te de secundaria y media de “Los Andes” de Cuaical, es convivir con la naturaleza y disfrutar de sus escenarios. Sin embargo, cuando en el campo educativo se aborda el desarrollo de competencias ambienta- les, cuya base de trabajo es “el saber y el saber hacer”, se puede comentar que gran parte de los entrevistados, no han desarrollado conocimientos necesarios para relexionar sobre la realidad de su en- torno natural y en consecuencia, muchos son incapaces de comunicar, interpretar, proponer y argumentar, cuando se trata de analizar la problemática ambiental de su región.

    Desde el punto de vista pedagógico la educación ambiental debe guiar al estu- diante a la comprensión de su papel dentro del planeta tierra como un transformador de la situación de los ecosistemas en los cuales vive y se desempeña como inte- grante de los mismos. Se percibe como en los estudiantes, los comportamientos y actitudes ante su medio natural, se enmarcan en tradicionalismos culturales; creencias y costumbres que si bien no causan daños significativos, corren el riesgo de acrecentarse. Ahora bien, según algunas interpretaciones, su pensamiento ambiental, se halla enmarcado en con- cepciones del sistema social dominante: “el tema del reciclaje es puro cuento, aquí nadie recoge la basura y por eso la tiramos a los y ríos y a las montañas”; lo dice sin titubeos Juan Carlos Chinguad, estudiante del grado noveno. “El calentamiento global se da en otras regiones, el agua siempre

    va estar aquí”; lo expresa Paola Chuqui- zan, del grado octavo. Mientras que Sonia Cumbalaza, del grado once, termina opi- nando que: “si no utilizamos fungicidas, las papas no nacen y no tendremos que comer”. Es posible que estas ideas termi- nen afectando su sentido cultural y debili- tando su identidad como indígena ya que se pone en riesgo su propia concepción de mundo y naturaleza.

    No se puede negar que los advenimien- tos tecnológicos en materia de información y comunicación, ha posibilitado que las personas se sensibilicen ante el deterio- ro ambiental, pese a ello, aunque se ha logrado concientizar a la gente, todavía falta cambiar algunas pautas de compor- tamiento; en lo particular, como exhiben los diálogos de los estudiantes en sus estilos de vida: “nosotros siempre deja- mos abierta las llaves de agua de la casa; estamos acostumbrados a lavar la ropa a orillas del rio; y tiramos la basura al piso porque el viento se la lleva”; son algunas respuestas que da John Jairo Cuaical, del grado decimo. “En la televisión y la radio se ve y se escucha que hay que cuidar la naturaleza pero como acá nadie ayuda, entonces yo tampoco lo hago"; lo testiica Leidy Alpala, del grado octavo.

    Con todo, se espera que el pensamien- to ambiental del estudiante perdure bajo su fundamento cultural en su cosmovisión, para que la educación ambiental impartida sea pertinente para el joven indígena, pero a la vez innovadora para los retos de la sociedad moderna.

    A razón Sastoque (2009, 57) opina que: “como dicen los indígenas: el mundo se ordena y se maneja desde el pensamiento visto como un tejido o un canasto, pero si el pensamiento dominante en educación ambiental sigue siendo el reduccionista y simplista, las amenazas ambientales como el calentamiento global continuaran en aumento. También, si las decisiones y respuestas a los problemas ambientales siguen siendo asumidos por unos pocos que ostentan el poder político, técnico


    y económico, entonces la participación social y cultural queda excluida como alternativa real de respuesta a las proble- máticas ambientales”.

    Resulta necesaria una fundamentación regida por dimensiones desde lo concep- tual, ilosóico y cultural, hasta el sentido de realidad como actuación práctica. Así, se puede posibilitar en los estudiantes, una formación en actitudes y valores am- bientales como elemento ligado a todas las acciones, mecanismos y estrategias que proponen de forma universal e in- tegral el bienestar ambiental y a la vez concientizan los daños ocasionados. En la escuela, la formación en valores tiene plena importancia en la manera como la institución educativa, estructura, promue- ve e implementa un modelo de educación que vaya más allá de la democratización, al respecto Samaniego (2001, 91) con- ceptúa: “en este sentido, un proyecto orientado a democratizar la sociedad pasa fundamentalmente por la familia, el indivi- duo y la escuela”. No obstante, enfrentar una propuesta de formación en valores en una institución educativa que atiende población estudiantil indígena, para con- tribuir a democratizar la esfera de la vida, implica el no reconocimiento del otro como igual y diferente y la no aceptación de la norma como reguladora de la convivencia social. Dicha enseñanza puede no compa- decer formas represivas, no participativas y degradantes de las propias expresiones culturales de los estudiantes.

    Según Caduto (1992, 41) “se debe dar importancia al fomento de un sentimiento de amor, justicia y existencia de formas de conductas mejores y peores”. Como docentes se ha observado la alta signi- icancia que tiene el propiciar los valores y las actitudes de los estudiantes desde los primeros años de su escolaridad en la búsqueda de fortalecer su propia identidad con miras a mejorar sus relaciones huma- nas con los demás y con su medio am- biente en el cual se viven y se desarrollan. Con la creación del Ministerio del Medio Ambiente Ley 99/93 y Ley 115/94 se creó

    en Colombia la Ley General de Educación. Así el equipo de educación ambiental se dio la tarea de re contextualizar sobre lo que podría llegar hacer unos lineamientos y es donde nace el Decreto 1743 de agos- to de 1994, por medio del cual se instituye el proyecto de educación ambiental para todos los niveles de la educación formal representado en el contexto del PEI con sus PRAES.23 (Proyectos Ambientales Escolares)

    Es interesante planear proyectos que desde la institución educativa y el aula de clase se vincule con la solución de los problemas particulares de una región y ayuden de una u otra forma al mejora- miento de la calidad de vida de los actores involucrados. Se busca la integración y la interdisciplinariedad de los PRAES con el ánimo de que su proyecto tenga inci- dencia directa en la formación integral ya sea en el estudiante o en la comunidad educativa en general, preparándolos para actuar consiente y responsablemente en el manejo de su entorno natural. Como actores educativos contamos con las herramientas humanas y naturales para adelantar proyectos ambientales del tipo que fuere, en el marco del saneamiento de los nichos ecológicos, entornos socio- culturales y calidad de vida en general, que pueden en lo especíico traducirse en actividades que abran espacios para que la comunidad indígena objeto de investi- gación, comprenda el valor natural de su mundo, reairme su identidad cultural y por consiguiente reconozca la idea e imagen de mundo según su cosmovisión.

    Pensamiento ambiental en padres de familia

    La personalidad del indígena Pasto desde el punto de vista ambiental, tiene una serie de ingredientes que correspon- den en primer lugar a la aceptación de sí mismo, lo que es una característica


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  23. Ministerio de Educación Nacional. (2004).

    Normatividad básica para educación ambiental. Bogotá. 31 p.


    esencial al momento de anexar a la co- munidad pautas sociales de convivencia y de aceptación de las propias posiciones a valorar, y en segundo lugar están los elementos culturales y la incorporación de valores, de tal forma que el indígena sea plenamente autónomo24.

    Como investigadores nos preocupa la forma como los padres de familia de los escolares, actúan frente a su territorio. En efecto, una vía de acceso veredal, con- stantemente se minimiza para expandir al máximo posible el área de cultivo; así, las acequias propias para los desagües naturales o para evitar inundaciones, terminan utilizándose para otros ines. También queman llantas constantemente para evitar las “heladas” que pueden da- ñar cultivos. Talan hectáreas completas de vegetación de páramo para expandir las siembras de papa, o para diseminar pasto y mantener el ganado. Además, desvían los causes de los ríos para que de manera particular abastezcan de agua a su ganado. Con todo, la pregunta obligada frente a esto sería: ¿de qué manera se deben fomentar los valores ambientales para que los padres de familia adquieran actitudes de respeto, responsabilidad y compromiso frente a la naturaleza?

    Es bien sabido que el antes que ser territorio indígena, es territorio nacional que merece todo el cuidado y respeto. Si bien el Estado reconoce y protege la diversidad étnica y cultural de la nación, Articulo 7 de la Constitución Política Co- lombiana25. El Artículo 63 también esta- blece que: “los bienes de uso público, los parque naturales, las tierras comunales de grupos étnicos, las tierras de resguardo, el patrimonio arqueológico de la nación y los demás bienes que determine la Ley, son inalienables, imprescriptibles e inembar-


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  24. Asociación de Autoridades Indígenas del Pueblo de Los Pastos. (2006). Derecho propio. Hablan- do y pensando en la Shagra con los tiempos de los de adelante. San Juan de Pasto.

  25. Constitución Política de Colombia. (1999). Bo- gotá: El Dorado Publicaciones.

    gables”. Según Mamani (2001, 77) “para los indígenas del pueblo Pasto, la tierra, representa un sentido cultural muy amplio, que a la vez es su medio de producción, sustento y supervivencia”. Entonces, resulta contradictorio, la posición que se tiene hoy frente al valor ancestral a la ma- dre tierra “pacha mama”; al respecto, las nuevas generaciones han ido perdiendo progresivamente aspectos de esa identi- dad cultural como el reconocimiento más profundo de la codependencia con la na- turaleza, el respeto a la vida en cualquiera de sus manifestaciones, la admiración por la generosidad de la tierra, la benevolencia de plantas y animales, la fascinación por la diversidad ecológica y la humildad ante la majestuosidad de los paisajes y recursos naturales que ofrece el territorio.

    No se puede negar que muchos de los padres de familia, poseen un conocimiento amplio de los recursos naturales de su región, que gira alrededor de su contexto socio-cultural; de hecho tienen sabiduría indígena, aunque de por medio este la presión por la subsistencia de su familia. Además pareciera ser que la economía está por encima de su territorio. Al res- pecto Garzón (2003, 196) explica que “el daño ambiental atribuido a la pobreza o la necesidad económica, es el resultado de la inequidad en la distribución de los recursos y el poder. Las actuales practicas insoste- nibles indica que la gente que desperdicia los recursos y degrada los ecosistemas recoge un egoísta beneicio y pasa los costos a otros en la sociedad” resulta en- tonces paradójica la concepción que existe en la mente de estas personas acerca de la protección de los bienes y servicios que ofrece su territorio. Al respecto la señora Luz Helena Cumbalaza testiica que: "si no talamos el páramo, quien nos va a dar más terreno”. A su turno la señora Rosal- ba Taimal opina que: “todo mundo está quitando las acequias para aumentar los sembríos”. Mientras que don José Nicanor Tapie complementa la entrevista diciendo: “en la laguna hay mucha agua, así que la que tenemos no se va a acabar”.


    Hoy en día la base de la profunda crisis en materia de ecología y cuidado de la naturaleza gira en torno a la moral y la ética de cada persona. Al respecto Cositorto, (2000, 87) sostiene que “la crisis ambiental requiere una transforma- ción de conciencia, que dirija una nueva mentalidad. Esto será posible si existe una formación integral en valores y acti- tudes ambientales basadas en el respeto hacia los recursos naturales”. Los usos y costumbres tradicionales, también se enmarcan dentro de espacios ambiental- mente deinidos; se podría suponer que su empleo por parte de la comunidad indígena, lograría controlar o disminuir las consecuencias nocivas de los procesos de contaminación y destrucción ambien- tal que enfrenta el mundo moderno, sin embargo, hoy en día al indígena Pasto, más le interesa poseer un lote de terreno, ganado y cultivos agrícolas para ines de lucro, antes que pensar en los efectos que están atentando a su cultura, su territorio y por ende su existencia.

    Como bien lo comenta Alvares (1999,

    80) “Seamos indígenas, mestizos o blan- cos, el medio ambiente natural, concierne por igual a las sociedades humanas, su aplicación condiciona la relación del hom- bre con la naturaleza y evalúa el impacto sobre la misma, de esta manera procura el bienestar de ambas”. No debemos olvidar que una crisis ambiental, demanda cues- tionamientos acerca de los modos en que habitamos y conocemos el mundo. Los co- nocimientos desarrollados en el trascurso del tiempo por esta comunidad han sido enfocados en el bienestar comunitario; las mingas y la payacua26, son un ejemplo claro del trabajo en equipo y de solidaridad; ac- ciones ratiicadas en los relatos de Almeida, Arrobo y Ojeda (2005, 78) al testiicar que: “los saberes en una cultura, responden a sus necesidades y deseos. Sus creencias, valores, tecnologías, etc., provienen de un conocimiento comunitario práctico, son


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  26. Costumbre ancestral de la cultura Pasto, en la que el compartir nos une. (Dar para recibir)

    compartidos y están orientados hacia la

    consecución de ines especíicos".

    Hoy en día, la realización personal es sinónimo de estabilidad económica y para lograrla ponemos en riesgo aspectos como la estabilidad emocional, la dignidad humana, la salud a futuro, la paz espiritual, entre otras, que conforman la esencia del sujeto. "Las simpliicaciones voluntarias de los estilos de vida que promueven algunos ambientalistas radicales están probable- mente dentro de nuestras capacidades, pero ¿están también dentro de nuestros deseos?, y los deseos cuentan. Nada va a forzarnos necesariamente a vivir en forma más humilde”. (Bugallo, 2004, 13). Con esto, surge un gran interrogante ¿es- tamos dispuestos a renunciar o sacriicar algunas de las bondades tecnológicas y/o capitalistas para mantener nuestro entorno natural?

    El accionar del padre de familia indí- gena frente a su territorio, invita a com- prender por qué hacen lo que hacen con su entorno y por qué aún no se han dado cuenta de lo que le han causado. Devol- ver el tiempo y recordar el estado natural de la región de hace solo 30 años; es pensar por ejemplo en el volcán cuando constantemente se observaba sus nieves perpetuas; la vegetación de páramo era abundante y sin intervención humana, por ende existía mayor caudal en ríos, lagunas y quebradas; en ese entonces la prioridad era el trabajo en el campo, se vivenciaba las bondades de la Shagra y se practicaba técnicas de cultivo sanas dando el espacio merecido a los ciclos naturales.

    Es claro que los tiempos y las condicio- nes son distintos, que el deterioro ambien- tal es problema de todos, que la tecnología y la globalización con su visión capitalista, amenazan nuestro entorno y aceleran su destrucción. Podemos comprender los comportamientos de esta comunidad junto a la constante disminución de los recursos naturales. No obstante, retornar o rescatar usos y costumbres indígenas no es pro- blema nuestro, sino de ellos si así lo con-


    sideran. No se puede pretender modiicar sus conductas ya que muchas veces estas también representan actitudes propias, valores y prácticas socioculturales.

    Pensamiento ambiental en docentes indígenas

    El punto de vista pedagógico dado por los docentes indígenas entrevistados ul- tima que el pensamiento ambiental debe guiar al estudiante a la comprensión de su papel dentro del planeta tierra como un transformador de la situación de los ecosis- temas en los cuales vive y se desempeña. El aprendizaje para el desarrollo sostenible y el respeto de los bienes y servicios que ofrece la naturaleza, indican el propósito de este esfuerzo educativo. El docente Miguel Ángel Tapie así lo corrobora: “en realidad la meta de la educación ambiental, debe dirigirse hacia la cultura de la sostenibilidad, que tiene de hecho un gran potencial para aumentar el nivel de conciencia en cual- quier ser humano y la capacidad para la toma de decisiones que afectan sus vidas”.

    Los docentes demuestran compromiso con el proceso educativo de sus estu- diantes; especialmente la concienciación de la educación ambiental. A nivel insti- tucional, la misión, visión y la ilosofía; el valor simbólico del escudo, y la modalidad educativa “ecoturística”, compromete al personal docente para alcanzar las ac- ciones ambientales tanto propias como colectivas del grupo humano indígena con el cual se trabaja. Para algunos docentes indígenas, en la comunidad educativa existe una inluencia directa de relación entre calidad de vida humana y la con- dición del ambiente en el cual viven y se desarrollan. Es decir, no es suiciente que se comprenda los sistemas de soporte vital (reglas) del planeta; también se debe comprender cómo las acciones humanas afectan las reglas y cómo el conocimiento de estas reglas pueden ayudar a guiar las conductas humanas.

    familia con el conocimiento necesario para comprender los problemas ambientales. No obstante, algunos pensamientos van más allá y se enfocan en brindar oportu- nidades para desarrollar las habilidades necesarias para investigar y evaluar la información disponible sobre estas problemáticas. En opinión del docente Valentín Taramuel, en un momento de relexión señala que: "se debe ofrecer oportunidades para desarrollar y multipli- car las capacidades necesarias para ser activo e involucrarse en la resolución de problemas presentes y la prevención de problemas futuros; y, lo que quizás sea más importante, las oportunidades para desarrollar las habilidades para enseñar a otros a que hagan lo mismo”. Siguiendo el mismo apartado, en su sentir peda- gógico asevera que “para ser justo con la naturaleza, se debe reconocer que el territorio es un organismo vivo. El respeto al medio ambiente, es lo que permite ser justo y actuar con rectitud, viviendo en la sincronía con las energías que están en el cosmos. De allí nace la justicia con la vida y con lo que le rodea”.

    En este espacio, para los Pastos descansa una teoría: “desde la labor educativa, el conocimiento, la cultura y lo actitudinal tienen especial relevancia con el medio natural. El conocimiento, parte de lo científíco, lo técnico y lo investigativo. La cultura se nutre de las costumbres y las tradiciones, donde el modo de ser y actuar del indígena, depende de su cosmovisión ante su mundo, permitiéndole trascender en el tiempo y en el espacio, y posibi- litando la comprensión de un presente que confluye hacia lo futuro. Por último, lo actitudinal, trasciende lo estético para desembocar en la actitud natural a una convivencia pacífíca con el entorno que le rodea, esto le permite adquirir toleran- cia y respeto hacia la existencia de otros seres y un aprovechamiento racional de los recursos naturales”27.

    En todas las interpelaciones el propósi-

    to inal es dotar a estudiantes y padres de

  27. Los Pastos. Yachaykuna Minka. (2004). Cabildos Indígenas Pastos, Consejo Mayor de Educación


    Como docentes inmersos en esta in- vestigación: “sabemos que la educación transmite principios que están en conso- nancia con la ética universal; instrumentos que pueden ayudar a deinir por ejemplo, que efectos sociales y ambientales trae la destrucción del páramo, la expansión del monocultivo, la contaminación del suelo con agroquímicos o el desperdicio del agua”. Las instituciones educativas no deben convertirse en un medio de transmisión de valores predeinidos, sino pasar a ser un canal de comunicación efectivo para construir conductas, criterios y comportamientos hacia el desarrollo sostenible, sin perder de vista el enfoque global de la problemática ambiental28. En opinión de la docente Blanca Colimba: “resulta esencial que las diferentes áreas del conocimiento interpreten la proble- mática ambiental. Toda disciplina debe cuestionarse en la forma como están ar- monizados sus objetivos con las normas ambientales imperantes y con su sentido práctico”. De esta manera, las áreas que comprenden un plan de estudios de la institución educativa debe ser tomado como referente práctico, abordado desde la pertinencia de la educación en el en- torno cultural.

    De la investigación se extrae también que la formación en actitudes ambienta- les, debe estar unida estrechamente a la educación en valores humanos, sociales y culturales. Se debe tener en cuenta que el éxito de cada ser humano repercute en la sostenibilidad del planeta. Al respecto Caduto (1992, 27) opina que “al intentar conseguir la integración social de las per- sonas, tendremos que considerar como aspectos igualmente importantes de la enseñanza, las relaciones interpersonales y la convivencia basada en el amor y la

    compasión hacia la tierra y los demás”. Así, nuestro desafío como educadores debe ser el desarrollo humano permanen- te en nuestros alumnos en un pensamien- to ambiental estructurante.

    Conclusiones y recomendaciones


    Los diálogos de saberes permitieron la sinergia de pensamientos, para una bús- queda más completa del entender de la realidad en función de lo que saben ellos y lo que sabemos nosotros, para que ese conocimiento adquirido sea mucho más completo, creyendo que pueden sobrevivir como pueblo indígena a pesar de la ten- dencia de homogenización actual.

    Uno de los aspectos distintivos de la propuesta fue la de ofrecer una vía gozosa y de plenitud auténtica como alternativa al mero consumismo y materialismo. Lo importante fue contribuir al bienestar personal del indígena Pasto en la medida que cada uno se identiique y se auto-des- pliegue en esa diversidad que enriquece el propio ser. Sin duda, el respeto es la base de las relaciones humanas, si el individuo tiene respeto por sí mismo, respeta a los demás y respeta a su ambiente.

    La síntesis de los hallazgos, muestra un desequilibrio entre el pensamiento ambiental del indígena Pasto y la realidad de su territorio. Los diálogos de saberes expuestos, representan ideologías contra- rias, que en vez de beneiciarlos, termina por perjudicarlos ya que hay un desajuste entre lo que se dice y lo que se hace.

    No existen programas claros de protec- ción o subsidio de la actividad agrícola y el abandono tecnológico de la región es evidente. No obstante, el indígena Pasto tiene que sobrevivir, y si el estado no le

    da opciones, este grupo humano termina

    Indígena de Los Pastos, Etnoeducadores. Primera Edición.

  28. Sentir Andino. Plan estratégico binacional para el fortalecimiento natural, ambiental y cultural del nudo de los Pastos. Asociación Shaquiñan. (2008). Ipiales, Nariño.

prácticamente abandonado en su reduc- to campesino, utilizando agroquímicos, deforestando, o contaminando fuentes hídricas. Si el estado le asegurara su economía, no existiría tanto abandono


de tierras y ellos volverían a sus lugares de origen a cultivar su tierra y su cultura.

La dinámica económica y social de la región, ha afectado el medio natural oca- sionando deterioro de sus recursos, espe- cialmente del agua, de alta demanda por la población. El predominio del minifundio también ha inducido a la sobreexplotación del suelo, generando condiciones adver- sas para su aprovechamiento racional.

A manera de recomendación se sugiere poner en discusión los intereses o deseos y sobre todo la percepción inadecuada que se tiene sobre la realidad, antes que subor- dinar las inclinaciones o intereses a una ética ambiental o una imposición de normas de conducta impuestas desde afuera.

La economía del indígena está por en- cima del valor ambiental de su territorio. Existe una sabiduría particular, pero tam- bién hay una presión que desencadena en

una inadecuada convivencia con su medio natural, por ende, se requiere mostrar rea- lidades y plantear alternativas de solución. Como docentes, movilizarnos con progra- mas educativos. Como institución, volver a cifrar proyectos comunitarios y de pro- yección ambiental. Como investigadores, masiicar este tipo de propuestas y ante el Estado, buscar el apoyo del Ministerio de Medio Ambiente.

Es hora de llevar a cabo un proceso que permita entender la interrelación del hombre con su espacio, del hombre como responsable de su medio ambiente; el mal uso de éste incrementará los costos sociales en el futuro, por lo que se hacen necesarias la formulación y la aplicación de políticas que reglamenten el manejo ambiental del ecosistema páramo, para que se conserve su biodiversidad y se mantengan sus condiciones hídricas y paisajísticas.


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