Referencia para citar este artículo: Castañeda R, I. D., Zuluaga C, A. (2018).
Reconocimiento del otro como posibilidad de formación en el recreo. Revista Plumilla Educativa, 22(2), 39-56. ISSN impreso: 1657-4672; ISSN electrónico: 2619- 1733. DOI: https://doi. org/10.30554/plumidaedu.22.2885.2018
IVÁN DARÍO CASTAÑEDA RAMÍREZ2 ALEXÁNDER ZULUAGA COLLAZOS3
1 Recibido: 17 de julio de 2017. Aceptado: 03 de octubre de 2018. Artículo derivado de la investigación científica con el mismo nombre. Asesor: Mg. en Educación Diego Armando Jaramillo Ocampo
Resumen
Este artículo buscó comprender los sentidos que tienen los estudiantes y docentes acerca del reconocimiento del otro en el escenario del recreo o descanso escolar; por cuanto es un imperativo, dentro del actual contexto socioeducativo, tener una visión amplia sobre todos los escenarios escolares. De tal suerte, que su enfoque es cualitativo, con el diseño de investigación de la complementariedad; asimismo, sus técnicas de recolección de información fueron: la observación directa y la entrevista a profundidad, que se aplicaron a ocho estudiantes (entre los 15 y los 17 años de edad), y a cuatro docentes (de las áreas de matemáticas, castellano, ciencias sociales y básica primaria.), pertenecientes todos ellos a una institución educativa pública urbana de la
ciudad de Armenia, en el departamento del Quindío. Es de resaltar que el espacio del recreo es visto como un lugar donde los estudiantes se distorsionan de las dinámicas del aula y donde, además, se escinden de la figura d autoridad de los docentes. Por su parte, se hace un rastreo bibliográfico que permite tener un marco amplio de referencia en torno al reconocimiento del otro en el escenario del recreo, con tres variables: 1. Reconocimiento del otro.2. Formación. 3. Recreo. Con todo, se logran unos hallazgos importantes, que dan cuenta de la importancia del recreo en la visibilización del otro y de la relevancia de este escenario dentro de la escuela; esto a partir de las categorías: 1. El recreo y sus dinámicas de agresión. 2. El recreo y sus dinámicas de convivencia. 3. El recreo y sus dinámicas dentro de lo humano. Las conclusiones a las que se llegan permiten entender que el recreo es un escenario que desborda las miradas taxativas del adulto, para convertirse en un espacio que permite que haya formación y reconocimiento del otro. Por lo tanto, el reconocimiento del otro es uno de los factores más importantes para que haya una interacción asertiva y que, de igual forma, no se invisibilice al otro; pues de hacerlo se estaría restringiendo la subjetividad, y así la intersubjetividad. En este orden de ideas, el recreo, en el contexto escolar, es una parte imprescindible en las prácticas pedagógicas dentro y fuera del aula, que tienen su origen en las diferentes dinámicas situacionales en las que los estudiantes se inscriben. En esta medida, el reconocimiento del otro posibilita entender, aceptar y valorar a las otras personas, lo que conlleva a que las interacciones sean armoniosas y asertivas en un nosotros.
Palabras clave: Escenario escolar, Espacio de encuentros, Formación, Reconocimiento del otro, Intersubjetividad, Recreo, Subjetividad, Visibilización.
Abstract
This article sought to understand senses that have students and teachers about the recognition of the other in the scenario of the playground or school break; inasmuch as it is an imperative, in the current context, socioeducational, having a wide vision on all the school stage. So, that its approach is qualitative, with the complementary research design; also, their informationgathering techniques were: direct observation and an interview to depth, which were applied to eight students (between 15 and 17 years of age),
and four teachers (in the areas of math, English, social sciences and) basic primary.), owned all of them to an urban public educational institution in the city of Armenia, in the Department of Quindío. Highlight is that the recess space is seen as a place where students are distorted from the dynamics of the classroom and where, in addition, become detached from the figure of authority of teachers. For its part, is a bibliographic tracking that allows you to have a broad framework of reference around the recognition of each other on the stage of the playground, three variables: 1. recognition of the other. 2 training. 3. recreation. All in all, are accomplished some important finds, which realize the importance of recreation in the visibility of the other and the relevance of this scenario within the school. This from the categories: 1. recreation and their dynamics of aggression. 2. recreation and their dynamics of coexistence. 3. the playground and their dynamics within the human. The conclusions to which even allow us to understand that recess is a stage that goes beyond specifying the adult looks, into a space that allows to have training and recognition of the other. Therefore, the recognition of the other is one of the most important factors to make an assertive interaction and that, similarly, not is it invisible to the other; because to do so would be restricting subjectivity, and thus the intersubjectivity. In this order of ideas, the playground, in the school context, is an indispensable part in pedagogical practices inside and outside the classroom, which have their origin in the different situational dynamics in which students enroll. To this extent, recognition of the other possibly understand, accept and appreciate other people, that entails that the interactions are harmonious and assertive in a us.
Key words: School stage, Meeting Space, Training, Recognition of the other, Intersubjectivity, Recreation, Subjectivity, Visibility.
Introducción
A lo largo de este trabajo se encuentra plasmado un resuman amplio de lo que se llevó a cabo en la búsqueda por comprender los sentidos que tienen los estudiantes y docentes acerca del reconocimiento del otro en el escenario del recreo o descanso escolar. Por lo tanto, esta investigación emerge por el interés que suscita estudiar el escenario del recreo como un espacio vivo que se alimenta de todas las dinámicas que en él convergen; además, surge este interés por la gran diversidad de conductas que se dan cita dentro del mismo y que, sin duda, lo llenan de sentido (Jaramillo y Murcia, 2012). Por otra
parte, el recreo es un lugar donde los estudiantes actúan de manera espontánea, pues no se encuentran sujetos a normas tan estrictas o rígidas como las que se dan dentro del aula de clase.
En este orden de ideas, tratar el tema del recreo, es hacer mención a innúmeras situaciones que se encuentran dentro de un espacio y tiempo específico. Sin embargo, hablar del reconocimiento del otro como posibilidad de formación (Rengifo, 2014) en el recreo, es poner en evidencia el significado real de este espacio-tiempo dentro de la escuela; ya que no es igual tener un acercamiento desde lo que se puede observar a simple vista, que tener un acercamiento desde la posición de quien lo vive y lo siente, lo que permite una mirada más amplia sobre el fenómeno. Ya que el yo adquiere sentido re relación al otro, de allí que esta relación sea simbiótica.
Por su parte, se hizo una exhaustiva revisión bibliográfica y documental de los temas axiales que vertebran este estudio, lo que posibilitó tener una visión amplia, de gran utilidad, para un acercamiento asertivo del tema y así un mejor desarrollo de la investigación. De igual modo, el rastreo de antecedentes aportó, de manera significativa, en el sustento teórico del trabajo; puesto que, los antecedentes ayudan en la orientación de la investigación. Por lo tanto, tener una aproximación real al reconocimiento del otro en el recreo, hace asequible adentrarse en un tejido de intersubjetividades que podrían coadyuvar a abordar perspectivas inherentes al contexto educativo (Velandia, 2017).
Así, el paradigma metodológico sobre el que se basa esta investigación es de corte cualitativo, apoyado en un tipo de estudio de la complementariedad que ve la luz gracias a Murcia y Jaramillo (2008); este se llevó a cabo mediante observaciones directas y diarios de campo y entrevistas realizadas a ocho estudiantes -sujetos de estudio-, en edades entre los 15 y los 17 años y cuatro docentes (de matemáticas, castellano, ciencias sociales, y de básica primaria.), todos pertenecientes a una institución educativa pública urbana ubicada en la ciudad de Armenia, en el departamento del Quindío. De lo dicho, es evidente la importancia del recreo en el contexto socioeducativo, y la importancia de una metodología que se compenetre con las miradas de los propios sujetos de estudio; puesto que esta refleja lo que es el recreo para ellos, cómo lo ven y, a su vez, la importancia que le dan dentro de su quehacer académico. Lo que muestra que el recreo es un factor destacado en el reconocimiento del otro. Por último, dentro de los hallazgos emergen tres categorías, estas son: 1. El recreo y sus dinámicas de agresión; 2. El recreo y sus dinámicas de convivencia; 3. El recreo y sus dinámicas dentro de lo humano.
El reconocimiento del otro: un problema actual
La escuela, reconocida generalmente por la mayoría de las personas e identificada culturalmente como el lugar donde se lleva a cabo el fenómeno de la educación, es el establecimiento donde se genera parte del proceso educativo de los seres humanos en sus inicios de la vida(Fullan, 2002). Lugar donde se vivencian procesos pedagógicos direccionados a la formación del ser desde diferentes aspectos de su integralidad, que son abordados en edades correspondientes a la niñez y la adolescencia. En este sentido, la escuela es la que genera el contexto donde se efectúa el proceso formativo secuencial de los futuros adultos; por tal razón, la escuela desempeña un papel de suma importancia en su función constructiva y pedagógica del ser humano (Freire, 2007, 2010). Esto coincide con lo que plantean Peña, Rodríguez y Rojas (2015):
Las instituciones escolares son un gran espacio de reflexión pedagógica debiendo ser miradas como una comunidad de convivencia donde se inscriben diferentes tipos de relaciones sociales entre estudiantes, profesores, padres de familia y el entorno local; allí se presentan múltiples situaciones que ameritan atención (p. 5). Como se observa, las dinámicas que la escuela o las instituciones escolares puedan ofrecer son determinantes para propulsar los procesos de desarrollo del estudiante. Ya que, dentro del mencionado contexto o ambiente escolar, propiciado al interior de las instituciones educativas, los educandos adquieren conocimientos y costumbres que más adelante adaptarán, crearán, recrearán y pondrán en práctica en sus entornos sociales (Fullan, 2002; Kemmis, s.f.), posiblemente, haciendo parte de sus futuras personalidades. Como es de esperar, a las dinámicas que se generan al interior de las instituciones educativas, también pertenecen esos otros sitios o lugares educativos diferentes a las aulas de clase, siendo estos espacios dentro de la escuela y pertenecientes al ámbito escolar, en donde los estudiantes se desenvuelven e interactúan diariamente con diferentes circunstancias que le acontecen; de allí, que la hora del recreo o descanso escolar emerge y toma forma convirtiéndose en uno de esos otros sitios o lugares propicios para la educación (López, 2017; Buriticá, 2014) como escenario educativo. No siendo un sitio como tal, pero sí el nombre que determina el espacio de tiempo más esperado por los estudiantes en la escuela o institución educativa (a parte del
timbre de salida para la casa).
El recreo escolar se convierte en la hora más esperada por los niños y las niñas en las escuelas, como si, al sonar el timbre, el patio que es una estructura inerte, vacía y deshabitada, fuera tomando vida y sentido, fuera revivida por la presencia
corporal de los escolares, fuera habitada y permitiera la habitación y la vida en conjunta, vida entre semejantes, entre iguales, en pocas palabras, una vida que permite que ellos se constituyan como sujetos y constituyan al otro y lo otro del patio. (Jaramillo, 2012, p. 31)
En este orden de ideas, el recreo en la escuela es un espacio delimitado por el tiempo, determinado para el descanso de los estudiantes en la mitad de la mañana o de la tarde, propiciado debido a la recurrencia de las clases matutinas en las aulas de clase y que, por ende, se desarrolla fuera de ellas (Buriticá, 2014). En ese espacio aparentemente de libertad, convergen todos los estudiantes de la institución educativa en un mismo territorio, hecho que genera inevitablemente la convivencia con todo tipo de personalidades y con personas de diversas edades (Achipiz, Meneses y Gómez, 2017); ello significa que en ese espacio de tiempo y territorio se producen un sinnúmero de acciones y de vivencias que permiten la interacción con el mundo que forman todos los estudiantes en la hora del recreo.
En el recreo o descanso escolar los estudiantes experimentan todo una seriede condiciones -buenas o malas, desde el bullying como una de las de- mostraciones más crudas de violencia (Ramírez y Giraldo, 2013), hasta sentimientos de frustración y sentimientos de empatía; además el recreo posibilita tener al juego como herramienta importante de socialización e inclusión; pero también en el recreo se presentan agresiones físicas o verbales como expresiones de furia e intolerancia de los educandos. De suerte, que cada estudiante vive su propia experiencia dentro de este escenario, lo que impele a que este espacio sea tenido en cuenta como punto de investigación. Así, el recreo es el espacio para la libertad y el descanso, espacio que puede ser esperado y anhelado para muchos o que puede representar algo temible o tedioso para otros.
También es posible, por supuesto, que el recreo sea un motivo de aprensión y de miedo para ciertos alumnos que, sin saberlo, pueden ser víctimas de discriminaciones por imaginarios sobre la belleza, riqueza, gustos sexuales, fuerza, toda vez que en el recreo quedan expuestos a estas violencias, unas veces soterradas y otras evidentes pero que generan diferentes formas de maltrato, sufrimiento y fracaso escolar. Por tanto, no hay que partir del supuesto según el cual el recreo es solo disfrute y descanso. (González, Restrepo y Agudelo, 2014, p. 29)
Ahora bien, con base en las primeras observaciones que se hicieron dentro de la investigación, se pudieron identificar diferentes tipos de conductas en los actores sociales que hacen parte del contexto educativo, enmarcadas directamente con relación a los comportamientos individuales y colectivos que acontecen en el espacio de tiempo determinado para el recreo. En estas
se muestran prácticas sociales en las que se percibe una carga influenciada por las dificultades en el tema de la convivencia (Achipiz et al., 2017); así, el ambiente hostil prominente influye en las interacciones entre los individuos que conforman el ámbito escolar, teniendo sus mayores exponentes al orden del día como es el caso del acoso escolar más conocido como el bullying, la agresividad, la intolerancia, la insensibilidad y los comportamientos hostiles hacen notar su relevancia:
E4: a veces cuando uno sale al recreo los más grandes lo molestan a uno.
Dichas situaciones probablemente son generadas por la ausencia en la educación en valores y, también, por la falta del reconocimiento del otro como ser que siente, como sujeto igual y semejante, que también merece respeto (Castillo, 2013). Teniendo en cuenta que la personalidad de todos los seres humanos se alimenta y se consolida con base en una fuerte relación con el otro, se debe propender por espacios donde se construyan relaciones afectivas, por medio de las cuales se solidifique la relación íntima entre los seres humanos, desde el reconocimiento del otro como un otro diverso y no como un ser a construir a imagen y semejanza del yo (Butler, 2002).
De lo que se ha dicho es necesario reflexionar en el quehacer pedagógico, dentro del contexto socio-histórico actual, reflexión que lleve, a su vez, a repensar en el binomio teoría/ práctica; pues, el acto pedagógico está unido, de manera manifiesta e indisoluble, al pensar y al actuar. De esta dualidad, intrínseca al contexto educativo, deviene el cómo enseñar, para qué enseñar, qué contenidos deben enseñarse, cuándo enseñar, hacia dónde debe orientarse la educación y cuál es el rol de esta frente a la incidencia de los procesos de globalización posmoderna y la subsecuente deshumanización e invisibilización del otro que se patentiza en el actual momento histórico, por lo mismo, es el recreo un generador de formación que lleve a la visibilización del otro.
Asimismo, el ejercicio asertivo del actuar social implica que los sujetos sean, además, conscientes de su propio devenir y que tengan en consideración que existe un otro como contraparte y complemento del yo. Lo anterior, lleva a asumir a la pedagogía (educación) no como un fin en sí misma sino como un camino en el que el ser esté por encima del hacer y del tener:
En el mundo de la existencia de tener los estudiantes asisten a clases escuchan las palabras del maestro y comprenden su estructura lógica y su significado. De la mejor manera posible, escriben en sus cuadernos de apuntes todas las palabras que escuchan; así más tarde podrán aprender de memoria sus notas y ser aprobados en el examen; pero el contendió no pasa a ser parte de su sistema
individual de pensamiento, ni lo enriquece ni lo amplía. En vez de ello, los alumnos transforman las palabras que oyen en conjuntos fijos de pensamientos o teorías, y las almacenan. (…) No deben producir ni crear algo nuevo (Fromm, 1994, p. 44).
De tal suerte, que lograr trabajos de investigación que se direccionen hacia el reconocimiento del otro, como posibilidad de formación en el recreo, permite tener un acercamiento objetivo a las diferentes dinámicas que confluyen y que se amalgaman dentro del recreo como espacio-temporal de interacción social dentro de la escuela, y que se aleja de los elementos y fenómenos académicos que se generan en el aula de clase (Burción, 2015; Pérez, 2010). Por tanto, llevar a cabo este tipo de investigación permite, también, vislumbrar otras perspectivas, otras miradas, otros mundos; ya que, es necesario y urgente que la práctica educativa sea activa, asertiva y comprometida con los estudiantes (Osorioy Loaiza, 2015), con miras a hacer del sujeto un ser activo, consciente, crítico, participativo, propositivo e íntegro a partir de esas invitaciones en la educación.
Es pues, el recreo, y lo que se genera allí para el reconocimiento del otro, un factor a tener en cuenta en las prácticas educativas, pues estas prácticas deben estar signadas por la interdisciplinariedad,para que se fomente el discurso coherente con otros estadios y con otras perspectivas, que amplíen el panorama y que permitan la actividad en el marco de la complementariedad (Rengifo, 2014; Mellado, 2015). En este sentido, es fundamental un cambio radical en la escuela del siglo XXI, con lo que se requiere una mirada profunda que identifique las características del actual contexto socio-histórico en los que se desenvuelve la plurimulticulturalidad, así como las necesidades e intereses de los estudiantes y la comunidad, así Hoyos (1992) dice que “…la práctica pedagógica de la modernidad obedece a criterios de razón subjetiva” (p. 22).
Resultados
Es necesario decir que el reconocimiento del otro en el recreo es de suma importancia más allá de los procesos de enseñanza-aprendizaje, ya que este reconocimiento es un eslabón esencial e imprescindible dentro de las sociedades actuales, y en las relaciones que se producen dentro de los diversos contextos; pues es el recreo un escenario donde comparten los estudiantes su momento fuera del aula de clase, lo que les permite interactuar con pares. Así, en el reconocimiento del otro se puede impulsar y adquirir mayor desarrollo en las diferentes áreas del desarrollo humano. En este orden de ideas, el estudiante, por medio de los procesos que se generan dentro del escenario del recreo, fortalece el contacto con sus
pares, con su contexto educativo, con sus profesores, asimismo, desarrolla habilidades y amplia los lazos sociales, y en general la capacidad intelectiva, entendida como adaptación al entorno, va representando y recreando las normas, los procesos de enseñanza-aprendizaje –que no se quedan solo en estos procesos- son un insumo básico en la construcción y fortalecimiento de los contextos sociales.
En algunos casos, los docentes no reconocen al recreo en su rol importante dentro de las dinámicas educativas y comunicacionales y, por lo tanto, no lo ven como una oportunidad para generar mejores condiciones al interior de la escuela y en la propulsión del proceso de enseñanza-aprendizaje (Burción, 2015). Por otra parte, luego de la recolección de los datos, se hizo una reflexión profunda de todo lo evidenciado en la praxis de la investigación, con lo que se llegó a 3 categorías –macrocategorías- (1. El recreo y sus dinámicas de agresión.
2. El recreo y sus dinámicas de convivencia. 3. El recreo y sus dinámicas dentro de lo humano)
Categoría 1. El recreo concebido por los estudiantes
El reconocimiento de otro involucra transformar las tensiones propias de la convivencia en un ejercicio pedagógico crítico, en una práctica discursiva que posibilite, por medio del diálogo, que los participantes trasciendan, desde sus prácticas, las relaciones normativas, establecidas y aceptadas, en las que se invisibiliza al otro, lo que en consideración de Skliar (2008) lleva a:
…El descuido del otro es, al fin y al cabo, la pérdida del otro, la masacre del otro, la desaparición del otro. (…) aquel ser desprovisto de alteridad, desprovisto de relaciones de alteridad, incapacitado para ir al encuentro de los otros (p. 18).
De ello, se debe tener en cuenta que al interior de las escuelas se vive un contexto histórico de cambio y de transformación en tiempos en los que se establece una “nueva sociedad” a partir de una etapa de configuración y de reconfiguración de los paradigmas, resultado de las dinámicas socioeducativas, en particular el recreo, que se enmarcan en discursos y en prácticas pedagógicas para responder a los nuevos retos y a los nuevos desafíos. Ahora bien, dentro de los discursos que se gestan, los estudiantes entienden por recreo aquel espacio de esparcimiento y diversión, donde no hay que hacer actividades escolares o donde las reglas con más laxas; así queda plasmado con lo dicho por dos estudiantes:
E1: Es un momento para salir a divertirse y tomar aire.
E3: Es un espacio que nos da el colegio para recrearnos, para liberar, para no pensar y para relajarnos.
Visto así, el recreo es entendido, por los estudiantes, como aquel espacio donde se desprenden del rigor académico de los profesores y de las tareas que se llevan a cabo en las clases. Con ello, el recreo toma un sentido de descanso de todo el cúmulo de actividades escolares. De esta manera, el recreo se convierte en uno de los momentos más esperados por los estudiantes -y por algunos docentes-para salir a despejarse; con ello el recreo es una manifestación social, con la que los educandos entraman su propia realidad educativa con el momento que ellos consideran es para ellos mismos, donde no deben hacer tareas y donde la vigilancia del cuerpo directivo y docente no es tan marcada (Burción, 2015). En este orden de ideas, es en el recreo donde se puede llegar al reconocimiento del otro como otro diverso.
Por supuesto esto hace que sea en el recreo donde afloren los juegos, que exploren y que vivencien su propia realidad contextual. Por lo tanto, es en el recreo donde, también, se evidencian factores de la inmediatez, los juegos que surgen dentro de este espacio se diluyen de la misma forma que se organizan, en el aquí y en el ahora, lo mismo sucede con las agresiones -en la mayoría de ocasiones-son olvidadas en el mismo instante en que se da el timbre para entrar de nuevo a las aulas de clase:
E2: Cuando uno se pelea uno con un amigo, pues uno entra al salón y la rabia se va pasando, porque son cosas del juego…
Así pues el recreo, como escenario dinámico, tiene la particularidad del aquí y del ahora, tipificación que lo hace un espacio de convergencias, de tensiones y de dinámicas propias de ese escenario, realidades que no se ve en otros lugares de la escuela. La inmediatez parece que es el derrotero que se enmarcan en el recreo; así mismo, en el recreo se hace tácito que emergen territorios delimitados por esa misma inmediatez, fronteras invisibles que se configuran a partir de la realidad de los imaginarios de los estudiantes; imaginarios que traen consigo un contrato social implícito que determina las prácticas socioeducativas que se reconfiguran en la escenificación del recreo y es así como toma fuerza la realidad subjetivada de los niños donde incluso manifestaciones de agresión son solo un juego. En torno a ello, los estudiantes afirman sobre el recreo:
E2: Es una zona donde podemos, es un lugar donde podemos descansar, hacer tareas, cuando estamos alcanzados de tiempo, hablar dialogar, socializar con los demás estudiantes, amigos, y jugar.
E1: el recreo es muy bueno, porque uno está con los amigos y si pasa algo, pues uno sigue jugando, porque es muy maluco pelearse con los niños del mismo salón.
La vida en sociedad es una amalgama de construcciones subjetivas e intersubjetivas. En ese sentido, al hablar del reconocimiento del otro, como constructo dentro de la escuela, no se puede soslayar que este está concatenado y amalgamado en una construcción social. De allí, que se deba decir que la subjetividad es el producto directo de la experiencia vital, de las creencias y de la cosmovisión en relación con un contexto socio-histórico determinado, y la escuela, como institución social, es una de las encargadas de su producción y reproducción:
La escuela es productora de determinadas visiones del mundo genera creencias, ideas, sistemas de racionalidad, modos de pensamiento o representaciones que en principio pretenden moldear subjetividades en torno a ciertos parámetros actitudinales, conductuales y morales, los cuales son expresión del pensamiento hegemónico de una sociedad (Apple, 1989, 115)
En este orden de ideas, el reconocimiento del otro empieza desde el instante mismo de la interacción en el recreo e involucra la dimensión psicosocial del ser humano como un todo holístico, y que está determinado por sus partes. Por supuesto, se puede evidenciar que el reconocimiento del otro es un punto importante de partida para hacer propulsar la convivencia escolar. En este sentido, este reconocimiento del otro es una buena puesta en marcha para el fortalecimiento de las formas de interacción del yo con un otro dentro del contexto socioeducativo. De allí, que se pueda decir que el reconocimiento del otro se erige como un elemento preponderante dentro de la praxis educativa y del quehacer de la escuela que está ligado, de forma intima, con la convivencia. Puesto que por medio del recreo los educandos aprehenden a exteriorizar y a reflexionar en relación a sus emociones, lo que conlleva a una interacción asertiva con otro. Así, pues, gracias al recreo, y al juego dentro de él, se desarrolla una integración social de los sujetos como seres gregarios.
La convivencia es parte de la naturaleza humana, constantemente nos relacionamos unos con otros, desde que nacemos hay un vínculo con “el otro" durante nuestra vida ese otro juega un papel importante en nuestra formación como individuos. Sin embargo, nos recuerda Taylor (1997) que una parte de la acción humana solo se da en la medida en que el agente se entiende y constituye como parte integrante de un “nosotros”. La convivencia se da cuando los sujetos entienden ese “nosotros” y afrontan la relación con el otro como parte constitutiva y sustancial de las relaciones humanas. Aunque no podemos negar
que en las dinámicas sociales siempre puede existir una distinción entre el nosotros y los otros, la forma como se manejen las tensiones que producen dichas distinciones pueden estar marcadas por el tema del cuidado y el aprecio por el otro o por el rechazo violento hacia los otros distintos (Rodríguez, 2016, p. 16).
Es evidente que, en muchas ocasiones, la escuela desconoce la importancia del juego que se desarrolla en el escenario del recreo como un elemento esencial de la vida y de los procesos de enseñanza-aprendizaje. Estas prácticas entonces han desconocido el recreo como determinante del reconocimiento del otro y de prácticas de convivencia asertiva. De suerte, que las prácticas del recreo se ven limitadas a algunos espacios de la escuela, debido a que los profesores ven el recreo solo como un momento para que los estudiantes salgan del aula de clase; y entonces ven en el recreo la antípoda de normatividad, disciplina y sanción, al confundir el conflicto, que se genera dentro del recreo -y que es propio del encuentro con otros- , como un problema de convivencia y disciplina que hay que evitar. Por lo mismo, los docentes entienden por recreo como un escenario que hay que reglar y normativizar:
D1: Bueno en el momento la función de docente hace que mi relación con los estudiantes sea normativa, es decir estar pendiente de un espacio geográfico durante el descanso, que cumplan las normas, que no ensucien el área, que no jueguen en áreas que no están indicadas o que no están permitidas; y con mis compañeros docentes, pues es muy poco el intercambio, algunas palabras de cómo va la jornada, de qué actividades tenemos para desarrollar, pero es muy corto, porque estamos cada uno en nuestro espacio de asignación y de vigilancia en el momento del descanso.
Como se ve, gracias a los discursos de los sujetos de estudio, es importante valorar las comprensiones y planteamientos que, desde los niños, se erigen en nuevos conocimientos que favorecen el abordaje de la realidad y las relaciones que se gestan entre ellos y los adultos, más que nada dentro de las dinámicas de la escuela, así como la forma como estas dinámicas se comprenden e implementan dentro de cada uno de los componentes definidos dentro de la propuesta, entre ellos el reconocimiento del otro como promotor de otras realidades educativas, de otras posibilidades en el proceso de enseñanza-aprendizaje:
E3: en el recreo los profes a veces se ponen a gritarlo a uno y a que decirnos que no se metan por allá, que no hagan eso, que cuidado con los compañeros; pero de verdad que uno no hace nada malo en el recreo, solo es jugar y cuando le dan plata para las onces pues hacer la fila para comprar cosas.
De allí surge una amalgama de discursos que demuestran que el recreo es un buen apoyo para que los niños entiendan que hay otros juntos con
ellos, que visibilice al otro y que se entiendan parte de su propio contexto socio-histórico, cultural, político y económico. Así, la construcción de otro tipo de relación entre el estudiante y el docente, implica el quitarse el lastre de lo disciplinar, de lo normativo, de lo punitivo; y así, entonces, se pude logar la capacidad de ser en relación a un otro, como elemento esencial dentro del proceso de formación.
La educación es una tarea ardua en todos los contextos, pues es con esta que se transmite, entre otros elementos: cultura, conocimiento, cosmovisión, ciudadanía, técnicas, valores, prácticas, democracia, etcétera, etcétera, etcétera. Por tanto, hay que tener en cuenta todos los factores que se dan dentro de ella, uno de estos es el recreo que permite el reconocimiento del otro. Así pues, la educación es el punto sobre el cual se deben desarrollar procesos de reflexión crítica, que no pierdan de vista las dinámicas del pensarse, del repensarse. Por lo tanto, es urgente la necesidad de formar un sujeto que no solo esté en la capacidad de pensar, de forma autónoma, sobre sí mismo, sino que también esté en la capacidad de pensar y de reflexionar sobre lo que lo rodea. De ahí que se deba formar una persona proactiva que esté en capacidad de pensar y de reevaluar el conocimiento adquirido en torno a su propia vida, a su propia realidad y a la de los demás.
Por lo mismo, se deben comprender las necesidades, expectativas e intereses de cada individuo, sin olvidar el marco social donde este se inscribe, y así propiciar encuentros oportunos para encaminar y socializar con el sujeto que se forma, en relación a esto, Bustos, Suarez, Urazan y Cárdenas (2015) afirman:
Los debates pedagógicos por mejorar la calidad de la educación, dentro del principio del desarrollo humano, llevaron a una discusión entre el paradigma de la “normalidad” y homogenizador de los estudiantes y el paradigma de la atención a la diversidad, cuyo propósito es identificar, reconocer y atender la singularidad de cada persona, sin someterla a modelos preestablecidos de comportamientos o de desempeños estandarizados. La diversidad es entonces, una apuesta política y ética, relevante en términos humanistas, la educación por ende, debe contribuir en la formación de sujetos autónomos, reconocidos desde sus dimensiones, diferencias y posibilidades de desarrollo humano (p. 2).
De acuerdo a lo dicho por Bustos et al. (2015), es importante comprender y proyectar que el niño es un sujeto político con derechos y deberes; y que en esa medida, los procesos de socialización, la convivencia humana y el reconocimiento del otro, están sujetas a las dinámicas que se gestan dentro de las instituciones educativas y la proyección e inclusión del contexto socio- comunitario; y los factores que la propulsan de forma positiva; o que impiden
que esta sea asertiva. Puesto que se hace explícito que las sociedades, con mayor razón la sociedad colombiana, necesita con urgencia que los individuos se reconozcan seres en función de la alteridad, a través del reconocimiento del otro, desde una visión ética (Alejos, 2006; Bustos et al. (2015).
D2: Para mí, el otro es aquella persona o ser humano ajeno a mí, pero que, de cierto modo, guarda alguna relación conmigo, ya sea estrecha o formal, por lo tanto, el otro puede ser un familiar, un amigo, mi pareja, el compañero de trabajo, un estudiante o cualquier persona que se desenvuelva en mi contexto próximo.
Con base en lo mencionado por este docente, el otro es otro, porque existe, porque guarda relación íntima con otro, no importa si está cercano a mí o no; lo que importa es que es otro que está en la esfera de lo humano, de lo subjetivo, de lo intersubjetivo (Mellado, 2015). Todo esto, permite el reconocimiento del otro, esto es trascendental, ya que le posibilita al estudiante reflexionar sobre la realidad a partir de la posición que tienen otros; así el educando analiza la realidad desde la perspectiva de un otro. Por ello, el recreo, constantemente, estimula a que los estudiantes trabajen en equipo, de esta manera se hace indispensable pensarse desde el otro y desde sus capacidades, ventajas y habilidades. De suerte, que es el recreo el escenario donde los educandos ven y reconocer al otro como ser diverso.
Aunado a lo anterior, hablar del recreo, es hacer mención a múltiples situaciones que se encuentran dentro de un espacio y tiempo determinado. Así pues, el recreo está sujeto a los diversos significados, que a este espacio-tiempo dentro de la escuela, le dan los estudiantes. El recreo, de lo apuntado, es un punto en el que se encuentran una cantidad enorme de situaciones propias del contexto socioeducativo; situaciones donde se dan cita factores sociales, culturales, políticos, económicos, recreativos, educativos, deportivo, entre otros; como bien lo mencionan Rodríguez y García (2008):
Estas interacciones entre iguales aparecen de forma relevante en el ámbito escolar, donde el alumnado va a tener que hacer frente a un tipo de intercambio con demandas muy diferentes a las exigidas en el ámbito familiar. Dentro del mismo, en un horario dominado por tiempos de silenciamiento corporal, el alumnado puede llegar a ver en el recreo como una válvula de escape, un tiempo suyo en el que se siente protagonista y dueño de su acción (p. 60).
Es decir que las interacciones que se desarrollan dentro del escenario del recreo, y que convergen en la diversidad de lo humano, posibilita que el estudiante asuma una posición crítica frente a una situación que se genera dentro de su constructo social, y que, de esta manera, se entienda en relación a un otro, y que, por lo mismo, de cabida al reconocimiento del otro. Es así,
como se puede decir que el recreo se enmarca dentro de las múltiples problemáticas educativas como un espacio más de la escuela. De suerte, que el recreo se erige en factor determinante de la interacción escolar y del reconocimiento del otro. En este sentido, uno de los objetivos que busca la educación en la actualidad es que sus actores sean conscientes, activos y críticos de su propia realidad (Freire, 2007), para que, de esta forma, sean partícipes en su constructo social, cultural, económico y político (Fromm, 1994).), donde se descubren diversos marcos problémicos que derrumban la individualidad y la subjetividad. De suerte, que se hace obligado, en un contexto que se entiende como democrático, que todas las personas estén en una relación mutualista unas con otras y que, de igual manera, sean parte intrínseca de la construcción de su realidad.
Conclusiones
Terminada la labor de investigación, y que tenía como objetivo general comprender los sentidos que tienen los estudiantes y docentes acerca del reconocimiento del otro como posibilidad de formación en el escenario del recreo o descanso escolar. Es necesario condensar todo lo que se encontró a lo largo de labor metodológica en torno al reconocimiento del otro. En este sentido, las interacciones que se gestan dentro del escenario del recreo están permeadas por los más diversos factores, que posibilitan que los sujetos afronten, sustentados en los conocimientos alcanzados, la realidad que surge en su contexto específico.
De esto, el reconocimiento del otro es uno de los elementos con mayor peso. De lo que se hace ineluctable tener siempre, dentro del marco de referencia, a las personas como productoras de conocimiento y como punto axial de los procesos de enseñanza- aprendizaje. Es de lo dicho, que en el contexto socio-histórico actual, los discursos tendientes a pensar al aprendizaje deben ser dinámicos, interdisciplinarios y transversales, lo que posibilita que la educación, como estadio teórico, metodológico y práctico, cobre fuerzas en la interacción con perspectivas y visiones diversas sobre el aprendizaje. Así, se muestra que la educación es el elemento vertebrador de todos los contextos humanos; pero más importante aún, que todos esos discursos entiendan que las prácticas pedagógicas se direccionan hacia lo humano.
Como es de suponer, es en los contextos socioeducativos, donde se debe tener siempre en mente el reconocimiento del otro, y más aún, dentro del escenario del recreo, pues es en él que estas interacciones se generan en el juego y en las actuaciones espontaneas que dentro de él emanan; asimismo,
es en recreo donde el reconocimiento del otro encuentran un nicho nutritivo para la que se pueda hablar de un nosotros. Por lo tanto, el recreo, como práctica socioeducativa, puede soportar y cimentar ese reconocimiento. Claro está, en la medida en que la interacción se sostenga con la visión de que son sujetos gregarios los que interactúan entre sí. Por su parte, las sociedades humanas son paradigmáticas, esto es que los caminos que la signan puede reconstituirse y reconfigurarse en la medida en que se les dé más preeminencia a prácticas de inclusión, de pluralidad, de identidad y de valoración de las diferencias y es el recreo uno de los espacios que puede incentivar todo ello.
Con todo, el recreo es uno de los espacios que dan significado y sentido a la realidad educativa y a la formación, más aún al reconocimiento del otro; todo ello gracias a la visibilización del otro que se da en este espacio educativo; lo que reclama la transformación del pensamiento y la acción de las instituciones, la reestructuración de la escuela y un cambio paradigmático en torno al recreo como campo desligado de la acción pedagógica, lo que exige la formación de sujetos que visibilicen al otro, con el fin de consolidar la convivencia y lograr el desarrollo social. La escuela como escenario social donde confluyen diferentes actores sociales no escapa a esa realidad, es más, es el espacio donde se manifiestan conductas que reflejan la realidad de la sociedad.
Con ello, el rol del recreo en el reconocimiento del otro es una de las instancias más importantes, desde la praxis educativa, para sustentar y solidificar la formación en la visibilización del otro; ya que esta se concreta en la interacción de seres humanos y en espacios cotidianos, que posibilitan la experimentación, la apropiación y la transformación de la realidad. Con ello, es en el recreo donde los estudiantes pueden hacer parte activa de los procesos de enseñanza-aprendizaje y críticos en su formación.
Por tanto, la escuela, en lo general, y el escenario del recreo, en lo particular, tienen la oportunidad y la responsabilidad de propender por generar las condiciones favorables para que el reconocimiento del otro sea una realidad asertiva; además, de que es la llamada a originar espacios y procesos de empoderamiento, sensibilización, compromiso y cuestionamiento, que hagan asequible a los estudiantes conseguir la construcción de un sentido ciudadano en marcado desde la pluralidad, la identidad y la valoración de la diferencia, para ello se hace importante identificar la apropiación de las competencias y, además, la interpretación de las acciones ciudadanas desde la praxis. En este orden de ideas, el recreo es uno de los espacios educativos con mayor relevancia para ello; toda vez que es allí donde los estudiantes interactúan entre pares sin la presión de la autoridad emanada de los docentes.
En suma, el reconocimiento del otro es una necesidad irrefutable en cualquier sociedad, pero en Colombia toma mayor relevancia, y mucho más si esto se incentiva en la apropiación de los espacios escolares, como el del recreo, para el caso de este estudio; por lo mismo, el reconocimiento del otro se erige en un reto ineludible que convoca a toda la sociedad. Sin lugar a dudas, más que nada a la escuela; pues esta es una institución social privilegiada para desarrollar esta labor. Toda vez que es en ella donde el ejercicio de convivir con los otros se pone en práctica en la cotidianidad. Y dentro de esta el recreo es importante, pues es allí es donde aprende a estar juntos, a trabajar en equipo y a identificar particularidades y diferencias en una permanente interacción con otros seres humanos.
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