Estilos cognitivos y percepción de la función familiar en estudiantes de básica primaria1

luz ElEna PiEdrahita gómEz2, ElisaBEth suaza Patiño3 nota4


Resumen

Este artículo sintetiza los resultados de una investigación, llevada a cabo con el objetivo de caracterizar los estilos cognitivos en la dimensión depen- dencia e independencia de campo y la percepción de la función familiar en estudiantes de básica primaria de una institución educativa del sector oficial, teniendo como principal prioridad que la escuela, por obvias razones, tiene la mayor responsabilidad en la educación de los niños y las niñas en edad escolar, pero no es la única que incide en este aspecto trascendental de la vida de los seres humanos, pues, como han evidenciado muchos estudios, la familia juega un papel fundamental en esta tarea.

Los resultados del estudio, confirman hallazgos de otras investigaciones en cuanto a la relación entre los estilos cognitivos, la edad y el grado escolar. La funcionalidad familiar es percibida por el 66% de los estudiantes como disfuncional leve, en razón de lo cual, es necesario continuar profundizando en el tema, con el fin de que la sociedad en su conjunto y la escuela en particular, puedan articular mejor su accionar con la familia, para obtener los resultados deseados.

Palabras clave: Estilos cognitivos, dependencia e independencia de campo, percepción función familiar, disfuncionalidad familiar leve.


Cognitive Styles and Perception of Family Basic Function in Elementary Students


Abstract

This article summarizes the results of research, developed with the aim of determining the relationship between perceptions of family function and cognitive styles of students from elementary school, with the school principal priority, for obvious reasons, has the greatest responsibility in the education of children of school age, but is not the only incident in this crucial aspect of human beings, for as many studies have shown, the family plays a key role in this task.


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  1. Recibido: 05 de mayo de 2016. Aceptado: 28 de octubre de 2016.

  2. Luz Elena Piedrahita Gómez. Magíster en Educación Docencia; Enfermera universidad de Caldas. Correo electrónico: luziernaga63@hotmail.com

  3. Elisabeth Suaza Patiño. Magíster en Educación Docencia; Enfermera, Universidad Libre de Pereira. Correo electrónico: lizsuaza@hotmail.com

  4. Trabajo asesorado por María Inés Menjura Escobar. Doctora en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud. Do- cente asociada, Facultad de Ciencias Sociales y Humanas. Universidad de Manizales. Correo electrónico: mime@umanizales.edu.co


    The study results confirm findings of other studies regarding the rela- tionship between cognitive styles, age and grade. Family functioning is perceived by 66 % of students as mild dysfunctional, because of which, it is necessary to continue to deepen the subject, so that society as a whole and the particular school can articulate better their operate with the family, to get the desired results.

    Keywords: Cognitive styles, dependence and field independence, percep- tion family function, mild family dysfunction.


    Presentación

    Los avances en la investigación y los requerimientos de la sociedad actual de- mandan de la escuela conocer los proce- sos de aprendizaje de los estudiantes para adoptar nuevas formas de enseñanza. La escuela, como centro incuestionable de formación, debe conocer las particu- laridades de sus estudiantes; ya no se puede pensar en estudiantes promedio, porque cada uno, investido de su propia individualidad reclama un tipo de interven- ción específi que la institución educativa debe atender, so pena de poner en tela de juicio su papel misional. Una de estas características es la relacionada con los estilos cognitivos de los estudiantes, sobre todo en los primeros años de aprendizaje, para realizar las adecuaciones e interven- ciones pertinentes.

    Los estilos cognitivos son definidos por Witkin (1976, p. 39) como los “modos ca- racterísticos de funcionar que revelamos a través de nuestras actividades perceptivas o intelectuales de una manera altamente estable y profunda”, expresan sintética- mente que las personas aprendemos de manera distinta, y que a la vez, existen una serie de dimensiones que intervienen en nuestra manera de ser, pensar y actuar.

    El estudio de los estilos cognitivos ha tenido mucho auge en las últimas décadas en el ámbito latinoamericano, como se evidencia en los innumerables estudios realizados sobre el tema. En particular, los estudios relacionados con los estilos cognitivos y la interacción familiar, han destacado la influencia del contexto fami- liar sobre los procesos cognitivo-motiva-


    cionales del estudiante y el aprendizaje en situaciones escolares (Mori, 2002).

    En el ámbito familiar el sujeto desarro- lla las primeras percepciones acerca de sí mismo y en la edad escolar, la familia ejerce un significativo impacto sobre el aprendizaje y el rendimiento académico. De acuerdo con ello, la actitud y la conduc- ta de los padres, así como sus creencias y expectativas con relación a los logros de sus hijos favorecen el desarrollo de un auto concepto académico positivo o negativo e influyen en la naturaleza de sus motivaciones (extrínseca, intrínseca, bajo o alto nivel de logro, etc.)

    En este sentido, la investigación que deriva el artículo, buscó caracterizar los estilos cognitivos en la dimensión dependencia/independencia de campo y la percepción de la función familiar de niños y niñas de grados 1° a 3° de una Institución Educativa Oficial del Municipio de Dosquebradas, -Risaralda-, Colombia.


    Justificación5

    Las personas manifiestan ciertas par- ticularidades respecto a la forma como perciben, procesan y utilizan la informa- ción, hecho claramente comprobado por diversas investigaciones, lo que hace que sea de interés para los educadores y demás actores involucrados en el proce- so educativo. Estas particularidades son


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  5. Este artículo se deriva de la investigación titulada Estilos Cognitivos y Percepción de la Función Familiar en Estudiantes de Básica Primaria, realizada en el período comprendido entre 2013- 2014,


conocidas como estilos cognitivos. Una de las dimensiones más estudiadas es la independencia/dependencia de campo. La primera de ellas, consiste en la capacidad de aislar un determinado rasgo que se percibe como relevante del contexto en el que se integra y la segunda-dependencia de campo- se caracteriza por la tenden- cia a percibir un fenómeno como un todo unitario, sin atender a las diferentes partes que lo integran.

La configuración de los estilos cogniti- vos puede obedecer a muchos factores o ciertos modos de caracterización de las formas de percibir, recordar y pensar, o a maneras distintas de descubrir, almace- nar, transformar y utilizar la información y corresponde a los investigadores indagar las diferentes relaciones que puedan existir entre cada uno de esos factores, respecto al estilo cognitivo.

Conocer las diferencias en los estilos cognitivos de los estudiantes puede ser de gran ayuda, ya que permite comprender los modos o formas de funcionamiento intelec- tual más apropiadas, las habilidades más características, las estrategias de aprendi- zaje preferidas, así como las actitudes de los estudiantes. Por lo tanto, considerar las diferencias individuales de los estu- diantes a través de sus estilos cognitivos, es necesario para programar, seleccionar las metodologías, evaluar y por supuesto, orientar escolar y profesionalmente, a los estudiantes (García, 1989).

Identificar el estilo característico de cada estudiante debe ser un propósito de los educadores, hecho muchas veces ignorado, especialmente si se tiene en cuenta que estas particularidades son variables en los niños y en las niñas in- terviniendo varios factores, entre ellos, la percepción del funcionamiento familiar. Este argumento tiene mayor validez, si se tienen en cuenta algunos resultados de investigaciones, entre las que se destaca la realizada por Páramo y Tinajero (1992)

quienes concluyen que los ambientes familiares que permiten al niño organi-

zación y estructuración de sus propias experiencias favorecen el desarrollo de un estilo cognitivo más independiente de campo.

Estudios de esta naturaleza son útiles a educadores y padres de familia, para conocer mejor su papel y su responsabi- lidad en la educación de los niños y las niñas. Las investigaciones demuestran, que los estilos cognitivos en la dimensión dependencia-independencia de campo, presentan determinadas características que favorecen los procesos de aprendi- zaje, relacionadas con la capacidad para resolver problemas y llevar a cabo tareas sin necesidad de instrucciones, analizar una situación y reestructurarla, poseer iniciativa y utilizar sus propios criterios para desarrollar tareas o actividades, así como tolerar las críticas y el fracaso, entre otras condiciones.

Por su parte, el funcionamiento familiar influye en el desarrollo socioemocional y en el desempeño académico de los hijos de acuerdo con los estudios realizados por Avanzini (1995); Valdés, Esquivel y Artiles (2007), lo cual puede explicarse por los efectos negativos que se derivan de un mal funcionamiento familiar en la participación efectiva de los padres en la educación de los hijos, en aspectos relacionados con las pautas de crianza, el seguimiento del aprendizaje en la casa y la comunicación con la escuela, aspectos que pueden ser limitados cuando la familia no presenta un funcionamiento adecuado (Valdés, Ángel y Urías, 2010).

En coherencia con los planteamientos anteriores, una aproximación al estudio de los estilos cognitivos y a la percepción del funcionamiento escolar de estudian- tes de básica, provee a los docentes conocimientos sobre las diferencias en el aprendizaje y por consiguiente la adopción de estilos de enseñanza que respondan a las diferencias individuales y al emprendi- miento de acciones con las familias para su vinculación efectiva en los procesos de aprendizaje de sus hijos.


Antecedentes

Las investigaciones realizadas sobre los estilos cognitivos en la dimensión depen- dencia-independencia de campo (DIC), en el ámbito internacional como nacional son numerosas, pero han sido escasos los estudios que exploran los estilos cog- nitivos y la influencia del contexto familiar.

En Colombia, los estudios realizados por el grupo de investigación liderado por Hederich, a partir de la década de los años 90, ha permitido consolidar un programa de investigaciones. Las líneas que han tenido mayor desarrollo en el grupo son: Estilo cognitivo y Logro Educativo, Efecti- vidad Diferencial de Modelos Educativos y Pedagógicos, Estilos Cognitivos de Do- centes y Estudiantes y Estilo Cognitivo y Movilidad Funcional.

El estudio sobre “Regiones cognitivas de Colombia”, liderado por Hederich, Camargo, Guzmán y Pacheco (1995), se llevó a cabo con el propósito fundamental de demostrar la existencia de diferencias cognitivas entre individuos colombianos, pertenecientes a distintas tradiciones culturales regionales, aportando la su- bregionalización de algunas zonas que mostraban cambios recientes, entre ellas, las Zonas del Pacífico, dividido en zonas costeras y partes del valles del río Cauca y el complejo del valle del Magdalena, comprendido en zona alta y zona media. La mayor parte de la zona pacífica y Magdalena tienen gran concentración de población afrodescendiente.

El resultado de este trabajo es la hi- pótesis del individualismo-colectivismo cultural, debido a que, según Hederich (2001) el proceso de mezcla racial, curio- samente no se dio en esta región y, como consecuencia, los grupos afro de esta zona, desarrollaron una sociedad bastante aislada del resto del país. Por lo tanto, en esta región se conservan, aún visibles, las tradiciones africanas.

La investigación titulada “Estilo cog- nitivo en la dimensión independencia-

dependencia de campo (DIC), influencias culturales e implicaciones para la educa- ción” realizada por Hederich (2004),reco- ge la trayectoria de los estudios realizados durante quince años sobre el tema. El estudio comprende tres partes. En la pri- mera parte, el autor aporta bases para la conceptualización de los estilos cognitivos en la dimensión dependencia e indepen- dencia de campo, en la perspectiva his- tórica, actual y las proyecciones futuras.

En la segunda parte, describe la rela- ción entre la cultura y los estilos cogniti- vos (la mayor independencia o la mayor sensibilidad al medio–dependencia-), basada en indicadores de conformidad social como: la estructura social rígida, la relación con el énfasis en el seguimiento a la autoridad civil o religiosa, el egocentris- mo – sociocentrismo, y el patriarcalismo

– matriarcalismo familiar. Hipótesis cuyos resultados permitieron mostrar que las influencias culturales se manifiestan de forma clara en el estilo cognitivo en la dimensión independencia – dependencia de campo, de las personas que conforman los complejos culturales colombianos.

Así en la Región andina y santande- reana fue posible identificar mayor ten- dencia a la independencia de campo, en oposición a la Región Costera del Litoral del Pacífico. El estudio, concluye la pre- sencia de influencias culturales claras en la dimensión independencia-dependencia de campo, que pueden ser explicadas por la estructura familiar -patriarcal o matriar- cal- y, por la orientación egocéntrica o socio-céntrica del grupo.

La tercera parte de la investigación, realizada por Hederich (2004), da cuenta de las implicaciones educativas de los estilos cognitivos. En esta perspectiva, el estudio llevado a cabo por el autor, con un grupo de estudiantes de 8° y 10° grados de instituciones educativas del sector oficial de Bogotá, con el propósito de estudiar la relación entre los estilos cognitivos y los diferentes indicadores de logro educativo, entre otros aspectos, incluidos los logros


obtenidos a través de pruebas objetivas y los reportes de las evaluaciones pe- dagógicas de los maestros, señala que los estudiantes que mostraban mejores logros en las pruebas (la mayoría con un comportamiento rebelde) tendían hacia la independencia de campo, mientras que los grupos con un desempeño bajo (la mayoría con buena disciplina) tendían hacia la sensibilidad al medio.

El estudio concluye señalando que el sistema educativo colombiano, es para- dójico por cuanto al intentar formar a los estudiantes en, y para la independencia del medio, facilita el logro de aprendizajes para este tipo de estudiantes y excluye a aquellos estudiantes que por su sensibi- lidad al medio, no aprenden ni logran las competencias mínimas.

La investigación realizada por Loscos (2001), sobre “Autorregulación del estilo cognitivo a través del lenguaje”, plantea que las características más significativas de la dimensión dependencia e indepen- dencia de campo (D.I.C), es su adaptabi- lidad al medio, la cual puede desarrollarse con un entrenamiento específico, median- te un aprendizaje perceptivo.

Las conclusiones del estudio señalan, que el estilo cognitivo, en la dimensión dependencia-independencia de campo, es una forma de procesar la información perceptiva y destaca la función mediadora del lenguaje sobre la percepción. Después de realizar el proceso de intervención, se puede concluir que el estilo cognitivo es modificable o, más específicamente, que la independencia de campo es suscep- tible de ser incrementada mediante un entrenamiento lingüístico perceptivo y en condiciones específicas.

Con relación a la percepción del fun- cionamiento familiar, la investigación realizada por Palomar y Márquez (1989), titulada “Relación entre la Escolaridad y la Percepción del Funcionamiento Fami- liar”, en la cual participaron 607 padres de familia, confi que la escolaridad juega un papel central en la percepción

del individuo respecto del funcionamiento familiar; las personas entrevistadas tien- den a percibir favorablemente algunas de las dimensiones familiares, cuando el padre y/o la madre han alcanzado un nivel escolar alto y, a su vez, tienden a hacerlo más desfavorablemente cuando el padre o la madre sólo alcanzaron niveles medios de escolaridad. Por otra parte, cuando la variable independiente es la escolari- dad del entrevistado, su efecto sobre la percepción de algunas dimensiones del funcionamiento de su familia, tiende a ser lineal, es decir, mientras mayor es su esco- laridad, será más favorable su percepción.

Por ende, los resultados de estas inves- tigaciones permiten apreciar el importante papel que juega la familia y principalmente los padres en la socialización de sus hijos; sin embargo, considerando que el funcionamiento familiar tiene relación con los recursos económicos y el nivel educativo del grupo familiar (y entre estas últimas existe una fuerte asociación), es viable afirmar que la escolaridad adquirida también modifica las pautas de conducta aprendidas en el hogar, relacionadas con el funcionamiento de la familia.

Los resultados de la investigación de carácter prospectivo realizada por Páramo y Tinajero (1992) titulada “Influencia de la estructura normativa familiar sobre el estilo cognitivo dependencia- independencia de campo”, con la participación de 316 niños y niñas en edades comprendidas entre 12 y 14 años procedentes de familias con dis- tinta estructuración normativa, confirman parcialmente las previsiones realizadas desde el modelo de la diferenciación, en el cual aquellos ambientes familiares que posibilitan a los niños la organización y estructuración de sus propias experiencias tienden a favorecer el desarrollo de un estilo independiente de campo, mientras que en las familias rígidas, predomina el estilo dependiente de campo.

Estos resultados de acuerdo con las au- toras del estudio, confirman los hallazgos de la investigación realizada por Witkin y


colaboradores, quienes además encuen- tran en otro estudio que “dimensiones de interacción familiar, relacionadas con aspectos normativos (nivel de asertividad permitido y grado de restricción en la re- lación con los demás) pueden actuar en favor o en contra del proceso de diferen- ciación” (Witkin, 1962, citado en Páramo y Tinajero, 1992, p. 6).

En las últimas décadas, las investiga- ciones sobre funcionamiento familiar en el campo educativo han cobrado importancia para establecer su relación con el rendi- miento académico.

Al respecto, el estudio realizado por Sánchez y Valdés (2011) titulada “Una aproximación a la relación entre el rendimiento académico y la dinámica y estructura familiar en estudiantes de primaria”, en la que participaron 80 alum- nos provenientes de familias nucleares y 63 monoparentales, con el objetivo de determinar si existían diferencias en la dinámica familiar de los estudiantes y si estos aspectos se relacionaban con el desempeño académico, concluye que el grupo de estudiantes proveniente de fami- lias monoparentales tiene una percepción más negativa de la dinámica familiar, en aspectos relacionados con la autoridad, la comunicación y la valoración de la fa- milia y por otra parte, que el desempeño académico se relaciona con la dinámica, pero no con la composición familiar, lo cual significa que la monoparentalidad por sí misma no tiene relación directa con los logros escolares de los hijos, sino con las afectaciones que surgen de la dinámica propia de las familias.


Pregunta de Investigación y Objetivos

Pregunta de investigación

¿Cuáles son los estilos cognitivos y la percepción del funcionamiento familiar de estudiantes de 1º a 3ºª de básica primaria de una Institución Educativa del sector

ofi del municipio de Dosquebradas

(Risaralda)?

Objetivo General

Caracterizar los estilos cognitivos en la dimensión dependencia/independencia de campo y la percepción de la función fami- liar en estudiantes de básica primaria de una Institución educativa del sector oficial del municipio de Dosquebradas.

Objetivos Específicos

Identificar los estilos cognitivos en la dimensión dependencia/independencia de campo de los estudiantes según el género y el grado escolar.

Analizar la percepción del funciona- miento familiar según el grado escolar de los estudiantes de básica de una Institución educativa del sector oficial del municipio de Dosquebradas.


Descripción Teórica

El término estilos cognitivos, alude a una expresión de la personalidad con- sistente con una disposición al uso de ciertas habilidades cognitivas. Para García (1989), el estilo cognitivo es un concepto que refleja el intento de los psicólogos de cubrir el vacío entre los factores de personalidad y la cognición.

Existen varias definiciones de estilos cognitivos, las cuales se diferencian es- pecialmente por el énfasis que hacen en aspectos cognitivos. No obstante, coinci- den en que es un modo característico de funcionamiento cognitivo, una actitud en el ámbito de la percepción, que se constituye en un elemento diferenciador de los seres humanos, en una dimensión amplia de la personalidad que se manifi de manera estable, profunda y en un alto nivel de generalización.

A pesar de los diversos enfoques y defi se ha llegado a establecer que el estilo cognitivo es la forma ca- racterística de pensamiento individual que permite percibir, recordar y usar la


información para resolver un problema de un modo determinado y diferenciado. Enfoque que se comparte como concep- to de referencia en el presente estudio en concordancia con Kogan (1971), un autor representativo del estudio de los estilos cognitivos, quien plantea que son variaciones individuales en los modos de percibir, recordar, pensar, o distintas maneras de aprehender, almacenar, transformar y utilizar la información. Por su parte, García (1989, p. 23), defi los estilos cognitivos como “una herramienta conceptual sintetizadora, para resumir el método cognitivo básico en que una persona se enfrenta a todas las formas de estimulación sensorial”.

Para Grigorenko y Sternberg (1995), los estilos cognitivos permiten la inte- gración de la cognición y la personalidad y están convencidos de que el estudio sobre los estilos puede ayudar a formar una teoría que incluya estos dos aspectos. Estos autores describen tres aproximacio- nes psicológicas al estudio de los estilos. La primera se centra en la cognición, la segunda, en la personalidad y la tercera, en la actividad. Las dos primeras de estas aproximaciones, corresponden a períodos de un desarrollo activo en el campo de los estilos y la tercera, enfatiza la perspectiva educativa.

Es importante anotar que los estilos son conjuntos de rasgos estables intelec- tuales, afectivos y emocionales a través de los cuales las personas interactúan en los diversos ambientes de aprendizaje. Los estilos cognitivos, se encuentran inte- grados por habilidades cognitivas y meta cognitivas y se infieren de las diferencias individuales en la organización, proce- samiento de la información y la propia experiencia.

Witkin y otros autores han identificado y estudiado diferentes dimensiones de los estilos cognitivos, entre las cuales se encuentran dependencia/independencia de campo, impulsividad/reflexividad, visualizador/verbalizador, visual/háp-

tico (táctil), estilo conceptual o serial/ holístico.

La dimensión Dependencia-Indepen- dencia de campo fue identificada por Witkin y Goodenough (1985), como una amplia validez predictiva respecto a la personalidad y a la conducta social del individuo debido a que es el enfoque característico que utiliza la persona ante una gama de situaciones, lo cual abarca actividades perceptuales e intelectuales. Este estilo, en palabras de los autores, se puede definir como:

“el grado en que la persona perci- be una parte del campo perceptivo, como separado del contexto que lo rodea, en vez de hacerlo como si estuviera incluido en el, o al grado en que la organización del campo pre- dominante determina la percepción de sus componentes; o por decirlo en palabras corrientes el grado en que la persona percibe de manera analítica”.(Witkin, et al 1985, p. 38).

En este sentido, la dimensión dependencia-independencia de campo, representa una bipolaridad, en la cual en uno de los extremos se ubica la dimen- sión Independencia de campo perceptivo (I.C.) la cual, mirada desde el punto de vista operativo, viene a ser la alta aptitud para reestructurar un campo perceptivo complejo y en el otro polo se ubica la dimensión dependencia de campo per- ceptivo (D.C.), entendida como la baja aptitud para la reestructuración de un campo perceptivo complejo. Los sujetos independientes de campo (IC) son los que tienden a percibir la información de manera analítica y sin dejarse guiar por el contexto y, por el contrario, aquellos que tienden a percibir de manera más global, son dependientes de campo (DC). Es de aclarar que la dimensión dependencia- independencia de campo-DIC- es una dimensión continua que expresa la mayor o menor capacidad de un sujeto para re- estructurar campos complejos.


La bipolaridad dependencia-indepen- dencia de campo como dimensión cogni- tiva, tiene un substrato biológico, impor- tante desde el punto de vista psicológico y pedagógico, porque de él depende el grado de modifi o educabilidad de los estilos, sin olvidar los factores de inte- racción social que infl en la dimensión cognitiva, más aún cuando el propio Wi- tkin (citado por García, 1989) afirma que “los factores de socialización son de una importancia irrefutable en el desarrollo de las diferencias individuales en la D.I.C” (p. 10), y en consecuencia, no es posible hablar de determinación biológica en la dimensión dependencia-independencia de campo, sino de la interacción entre los factores biológicos, sociales, culturales y familiares (Hederich, et al, 1995).

En la actualidad, ambos estilos son igualmente valorados, considerando que diferentes circunstancias o tareas solicitan más de un estilo que del otro. En este caso “el efecto del estilo sobre el desempeño de un individuo es positivo o negativo de- pendiendo de la naturaleza de la tarea”.

(Hederich, 2001, p. 14). En la Tabla 1, se presentan algunas características de los estilos en la dimensión dependencia- independencia de campo, en relación con el aprendizaje.

Con relación a los factores familiares, numerosos estudios han destacado el importante papel de la familia en los procesos de aprendizaje y desarrollo de los hijos. Aspectos relacionados con la estructura familiar (composición del grupo), las características de los padres (coercitivos, sumisos, perfeccionistas, et- cétera), el tipo de comunicación al interior de la familia (clara, directa y congruente), los métodos disciplinarios utilizados (in- congruente, restrictiva y hostil), así como las relaciones de los padres, se vinculan con problemas de conducta escolar en los adolescentes (Mejía, et al 1989; Demo y Acock, 1996)

Si se tiene en cuenta que la familia es la unidad básica y más importante de un Estado, en el proceso de socialización se puede considerar que los hijos estarán


Tabla 1. Características de los estilos en la dimensión dependencia e independencia de campo en relación con el aprendizaje


Estilo Dependiente de Campo

Estilo Independiente de Campo

Perciben globalmente.

Perciben analíticamente.

Son mejores para aprender material de contenido social.

Necesitan ayuda para concentrarse en el material de contenido social.

Memorizan mejor información social.

Se les debe enseñar a usar el contexto para manejar información social.

Necesitan instrucciones para llevar a cabo una tarea.

Son capaces de resolver problemas y llevar a cabo tareas sin necesidad de instrucciones.

Suelen aceptar la organización que se les impone y son incapaces de reorganizar.

Pueden analizar una situación y reorganizarla.

Están acostumbrados a que les digan qué hacer. Necesitan retroalimentación.

Tienen iniciativa y pueden utilizar sus propios criterios para desarrollar tareas. No necesitan retroalimentación.

Son sensibles a la crítica.

Las críticas no los afectan mucho.

Requieren estructuras, metas y refuerzos externos para trabajar.

Suelen tener metas y refuerzos internos.

Carecen de un sentido definido de autonomía. Necesitan que se

les enseñe a usar ayudas mnemónicas.

Tienen un sentido definido de autonomía. Pueden usar

sus propias estructuras en situaciones no estructuradas.

Les gusta trabajar con otros. Son fácilmente influenciados por otros.

Les gusta trabajar solos. Son difícilmente influenciables.

Fuente: Adaptado de Alonso, Gallego y Honey (1995); Almaguer (1998) y Lozano (2000).


orientados a reproducir ciertas pautas de funcionalidad o disfuncionalidad semejan- tes a las que viven en sus hogares; ello, aunado al impacto que otros agentes de socialización (escuela, cultos religiosos, grupos de pares, medios de comunica- ción), puedan generar en sus patrones de vida familiar.

La funcionalidad familiar es un concepto de carácter sistémico, con características relativamente estables que permean las relaciones de los sujetos que la conforman.

“Es el conjunto de relaciones inter- personales que se generan al interior de cada familia y le confieren iden- tidad propia. La dinámica relacional conforma la calidad del ambiente y la atmósfera del hogar, le imprime al mismo un clima agradable, de satis- facción o un clima desagradable, de tensión y regula el desarrollo del gru- po familiar como un todo”(Castellón y Ledesma, 2012, p. 1).

Diferentes estudios realizados (Bea- vers y Hampson, 1995; Moos, Moos y Trickett, 1989; Olson, 1991, (citados por González, Gimeno, Meléndez, y Córdoba, 2012), plantean que la funcionalidad del sistema familiar está asociada a diferentes características entre las cuales se desta- can, los niveles de cohesión, flexibilidad, comunicación, estrés, conflictos, emocio- nes y vínculos.

Un funcionamiento familiar sano, posibi- lita cumplir exitosamente con los objetivos y funciones que histórica y socialmente se le han asignado a la familia entre ellas, la función biosocial, económica, cultural y afectiva y la función educativa. Estas funciones se relacionan con la satisfacción de necesidades afectivo-emocionales y materiales, la transmisión de valores éti- cos y culturales, la promoción y condición del proceso de socialización, el estable- cimiento y mantenimiento del equilibrio, el establecimiento de patrones para las relaciones interpersonales (educar para la convivencia social), la creación de con- diciones propicias para el desarrollo de la

identidad personal y la adquisición de la identidad sexual(Ares, 2004).

En coherencia con lo anterior, un funcio- namiento familiar saludable, exige el desa- rrollo de una dinámica familiar adecuada, comprendida como el establecimiento de determinadas pautas de interrelación en el grupo familiar, mediadas o mati- zadas por la expresión de sentimientos, afectos y emociones de los miembros entre sí, y en relación con el grupo en su conjunto(Hernández, 2005, citado en Zicavo, Palma y Garrido, 2012, p. 221).

De acuerdo con ello, un buen funcio- namiento familiar incluye características como la adaptabilidad o fl la cohesión, el clima emocional, la comuni- cación efectiva, un buen afrontamiento y la resolución de problemas. Una familia que cumple adecuadamente sus funciones de protección y cuidado, fomenta el desa- rrollo de competencias en sus miembros, lo que contribuye a prevenir o enfrentar problemáticas de salud.


Metodología

Estudio descriptivo de corte transversal, realizado con el objetivo de caracterizar los estilos cognitivos y la percepción del funcionamiento familiar en estudiantes de básica, de una institución educativa del sector oficial. El diseño de la investi- gación es no experimental, por cuanto se observan las variables y sus posibles re- laciones en su contexto natural, partiendo del hecho que ya ocurrieron o se dieron en la realidad sin intervención directa del investigador.

La población la conformaron 251 estu- diantes de 6 a 10 años de 1º a 3º grado de educación básica de una Institución Educativa del municipio de Dosquebradas. La muestra la conformaron 69 estudian- tes, seleccionada mediante la técnica de muestreo simple aleatorio.

Para la caracterización de los estilos cognitivos de los niños y las niñas se utilizó el Instrumento denominado Test de figu-


ras enmascaradas para niños (Children’s Embedded Figures Test: CEFT). Esta prueba es una adaptación del test de fi- guras enmascaradas (Embedded Figures Test: EFT) y es empleada para evaluar la dimensión dependencia-independencia de campo, realizada por Karp y Konstadt en 1963.

Para la valoración de la percepción de la función familiar se utilizó la escala APGAR Familiar,diseñada por Smilkstein (1978) y revisada posteriormente por Smilkstein, Ashworth y Montano (1982). Es un instrumento útil para evidenciar la forma en que una persona percibe el fun- cionamiento de su familia en un momento determinado.

El instrumento empleado en el estudio, es tomado del Servicio Andaluz de Salud- España (Junta de Andalucía, 2002; Bellón, Delgado, Luna & Lardelli, 1996). Se trata de un cuestionario que puede ser auto administrado o hetero administrado y consta de 5 ítems, cuyo puntaje total fue evaluado como: normo funcional: 12–15 puntos, disfuncional leve: 8–11 puntos y disfuncional grave: 5–7 puntos.


Resultados

Características de los estilos cognitivos de los estudiantes

En el estudio participaron 69 estudian- tes de 1° a 3° grado de básica primaria, de los cuales el 62 %, corresponde al género masculino, y el 38% %, al género femenino, lo cual equivale a 26 niñas de la muestra.

Los estilos cognitivos se refieren a las formas o modos de percibir, recordar, organizar, procesar, pensar y resolver problemas. No se trata de habilidades, sino más bien, de la manera preferida como se usan las habilidades (Sternberg y Grigorenko, 1997). Los estilos cognitivos de los niños y las niñas identificados en la muestra de estudio, se muestran en la siguiente gráfica:

Gráfica 1. Estilos cognitivos en la dimensión

dependencia e Independencia de campo

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El 65% de los estudiantes tienen un estilo cognitivo Dependiente de Campo, mientras el 35% es Independiente de Campo, lo que demuestra que el género no es directamente proporcional al estilo cognitivo. Debe anotarse que aun cuando el porcentaje de hombres dependientes de campo supera en más de la mitad a los independientes de campo, Witkin (1974) plantea que las diferencias entre sexos son leves, si se les compara con las amplias diferencias entre individuos del mismo sexo, ya que la tendencia es que la mujer se incline hacia la dependencia de campo y el hombre a la independencia de campo.

De acuerdo con el género, los estilos cognitivos en la dimensión dependencia e independencia de campo identificados, confirman una mayor inclinación de los niños a la independencia de campo, con relación a las niñas, como se evidencia en la gráfica 2.

La gráfi 2, indica que el 42 % del total de la muestra de los niños son de- pendientes de campo, mientras que el 20% es independiente de campo. Por el contrario, en las niñas el 23 % del total es dependiente de campo y el 14% es independiente de campo.

Varios investigadores entre ellos Kimu- ra (1992); Buxo (1991) citados en García (1989) señalan que los hombres tienden a ser más independientes de campo que las mujeres. Si se analiza desde el punto de vista biológico, el argumento tiene su justificación en el nivel de diferenciación


Gráfica 2.

Género en relación con el estilo cognitivo

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neurológica y en la capacidad de reestruc- turación cognitiva que ocurrió por causa de la evolución de la especie, a través de la cual, los hombres se dedicaron a las tareas de la caza, lo cual implicaba mayor habilidad viso-espacial, en tanto las mu- jeres se dedicaron a las actividades que implicaban motricidad fina y desarrollo del lenguaje para cuidar los hijos.

En lo que respecta al estilo cognitivo, según el grado escolar, los datos obte- nidos muestran, que a medida en que se “asciende” en los distintos grados de escolaridad, la capacidad de reestructu- ración se mantiene estable y existe una mayor tendencia de los estudiantes, a la independencia de campo, como se apre- cia en las siguientes gráficas.


Gráfica 3. Estilos cognitivos en la dimensión

dependencia-independencia de campo en estudiantes de primer grado

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En edades comprendidas entre los 7 y 8 años existe una mayor tendencia hacia la dependencia de campo, la cual disminuye

entre los 9 y 12 años, momento en el que se desarrolla la independencia de campo. De acuerdo con los resultados del estudio, la mayoría de los niños y las niñas de pri- mer grado, son dependientes de campo en una proporción del 94%.


Gráfica 4. Estilos cognitivos en la dimensión

dependencia-independencia de campo en estudiantes de segundo grado

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La gráfi 4, indica que en segundo gra- do, la proporción de niños y niñas depen- dientes de campo es del 59%, respecto del 41%, que son independientes de campo. Es importante señalar que en la medida que los niños y las niñas crecen y madu- ran se exponen a niveles escolares más complejos que les permiten desarrollar un pensamiento formal y la independencia de campo (García, 1989).


Gráfica 5. Estilos cognitivos en la dimensión

dependencia-independencia de campo en estudiantes de tercer grado

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La gráfica muestra, que en grado tercero, los niños y las niñas, presentan un mayor porcentaje de independencia de campo representado en un 83%, con relación a los estudiantes dependientes


de campo que están representados por el 17%. Como ya se ha afirmado, se puede apreciar un claro aumento hacia la independencia de campo a medida que aumenta la edad. Este aumento parece ser modulado por el desarrollo evolutivo mismo. Dicho aumento es relativamente homogéneo, al mantenerse las diferencias interindividuales a través de los años.

La edad escolar parece ser un factor que conlleva a una reestructuración cog- nitiva apreciable; las personas tienden a ser más independientes de campo, con el incremento de la edad. Para autores como Amador (1992), la reestructuración cognitiva, el procesamiento de la informa- ción y la eficiencia se van perfeccionando con la edad biológica. Es por ello, que los estudiantes independientes de campo, puesto que presentan mayores habilida- des visuoespaciales y de reestructuración perceptiva, serán más eficaces que los estudiantes dependientes de campo en tareas de procesamiento simultáneo (me- moria espacial y visualización de cubos), que utilizan material visoespacial.


Caracterización de la percepción del

funcionamiento familiar

La percepción del funcionamiento fa- miliar, manifiesta el grado de satisfacción de los integrantes de la familia en las dimensiones básicas, relacionadas con la forma como el grupo familiar es capaz de enfrentar las crisis y resolver los pro- blemas (adaptación), valorar la forma en que se permiten las expresiones emocio- nales (afecto), el crecimiento individual, la interacción sobre la base del respeto y la autonomía, así como los recursos de los cuales se dispone para atender las necesidades.

En este sentido, un buen funciona- miento se asocia con la capacidad de la familia para responder a las demandas de su entorno, en tanto la disfunción familiar puede obedecer a la falta de interacción

dentro y fuera del grupo familiar, lo cual se refleja en una inadecuada comunicación y relaciones conflictivas con las personas y los grupos.

Los resultados obtenidos de la apli- cación de la prueba APGAR familiar se ilustran en la siguiente tabla:


Tabla 2.

Percepción de la función familiar


Tipo de percepción

Número de Estudiantes

Porcentaje

Buen funcionamiento (BF)

23

33%

Disfuncional Leve (DL)

43

62%

Disfuncional Grave (DG)

3

5%

Total

69

100%

Fuente. Elaboración propia


De acuerdo con los datos presentados en la tabla anterior, la valoración de la percepción del funcionamiento familiar, indica que el 33% de los estudiantes per- cibe buen funcionamiento en el entorno familiar, es decir que el contexto familiar se caracteriza por una funcionalidad sociofamiliar estable, mientras que un 62%, corresponde a Disfuncional leve y un 5% lo caracteriza como Disfuncional Grave.

Según el grado escolar, el 62% de los estudiantes de primer grado perciben una disfuncionalidad leve, mientras que el 35% perciben un buen funcionamiento familiar y el 3%, restante lo perciben como disfuncional grave.

La disfuncionalidad leve continua siendo una variable con un índice de frecuencia alto en cuanto a la percepción del funcionamiento familiar de los estu- diantes de segundo grado de la Institución Educativa, representada en un 53%, frente a un 35% que percibe un buen funciona- miento familiar.

En el grado tercero, los estudiantes perciben una disfuncionalidad leve, en un 72%, que corresponde al porcentaje más elevado en relación con los dos grados anteriores, mientras que la percepción


de un buen funcionamiento familiar es representada en un 28%.

La funcionalidad familiar está asociada a las posibilidades de las familias y éstas a su vez, con la capacidad adaptativa y los recursos que han adquirido durante el ciclo vital. En este sentido, un buen fun- cionamiento (normofuncional) percibido por el 33% de los estudiantes, indica que el clima familiar se mantiene estable; las normas de funcionamiento al interior de la familia, regulan las relaciones entre sus integrantes para conservar el equilibrio.

La disfuncionalidad del sistema fa- miliar, es percibida por el 62% de los estudiantes como leve y en un 5% grave. Esta situación, puede conceptualizarse como el mantenimiento de un deficiente funcionamiento de la familia a través del tiempo y un quebrantamiento de las fun- ciones culturalmente establecidas. Toda familia otorga a sus integrantes elementos propicios para su autorrealización, pero también de manera contradictoria puede desarrollar roles que produzcan conductas inadecuadas creando un clima, que de mantenerse en el tiempo, puede convertir a una familia funcional en disfuncional, y en consecuencia, no contribuir al desa- rrollo sano de sus integrantes (Reynalte, 2010).

Varios estudios, entre otros, realiza- dos por Sánchez, Camacho, Valencia & Rodríguez (2008); Hernández, Cargill y Gutiérrez (2012), han demostrado que la disfuncionalidad familiar es un factor importante que condiciona la aparición de problemas socioculturales y de salud, como fármaco-dependencia, embarazo, enfermedades de transmisión sexual, deserción escolar, depresión, suicidio.


Discusión y conclusiones

El propósito del estudio se orientó a la caracterización de los estilos cognitivos y la percepción del funcionamiento familiar de los estudiantes de primer a tercer grado de básica de una institución educativa.

La caracterización de los estilos cog- nitivos en relación con el género de los estudiantes que participaron en el estudio, confirma el hecho de una mayor tendencia del género masculino a la independencia de campo, mientras que la dependencia de campo tiende a ser característica del género femenino. Witkin y sus colabora- dores (1962), refieren que en las culturas occidentales los varones tienden a presen- tar mayor tendencia a la independencia de campo que las mujeres. Hederich et al (1995), consideran que el desarrollo del estilo cognitivo depende de factores de carácter biológico presentes en cada uno de los sexos, relacionados con factores de orden cultural siempre presentes en la diferenciación entre los géneros. Entre los factores de orden cultural se encuentran los estilos de crianza, el modelamiento por parte de la familia, la autoridad y la autono- mía propias de cada grupo, en particular.

Por otra parte, los resultados del estu- dio confirman que existe corresponden- cia entre la edad, el grado escolar y la predisposición hacia la independencia de campo. En este sentido, se pudo observar un incremento del estilo independiente de campo en la medida en que los estudian- tes avanzan en su proceso escolar, lo que es acorde con lo planteado por Witkin et al, citados en Amador (1992) cuando señalan que a mayor tiempo de permanencia en la escolaridad, mayor será la tendencia hacia la independencia al medio, lo que a su vez indica que existe una relación directa entre el grado escolar, la edad y la capacidad de reestructuración cognitiva de los estudiantes.

Durante los primeros años de vida los niños y las niñas, requieren el apoyo externo para comprender la realidad del mundo constituida por símbolos y signi- ficados culturales a través del lenguaje, la mediación y la actividad humana. En este momento el pensamiento en la niñez es intersubjetivo, sensible a las claves externas o dependiente de campo gra- cias a que su aprendizaje y comprensión requieren de la explicación del otro. Años


más tarde, desarrollan una capacidad de pensamiento formal que les permite ma- nejar de manera analítica y autónoma la información disponible, siendo un sujeto intrasubjetivo con un estilo independiente de campo.

El estilo cognitivo depende en mayor parte de la interacción familiar y la escuela se convierte en un escenario que instruye y permite dar uso a las herramientas cog- nitivas que el niño y la niña desarrollan. De acuerdo con Hederich, et al (1995), “los mecanismos de reproducción sociocultural (y cognitiva) de los grupos humanos tienen su expresión más directa en las prácticas de crianza de los hijos. A su vez estas prácticas influyen de forma directa en la constitución del estilo cognitivo de cada persona” (p. 62).

Bronfenbrenner (1987) considera que la

familia es el sistema que defi y confi

en mayor medida el desarrollo de la perso- na desde su concepción. Para el autor, el entorno es algo que trasciende la situación inmediata y afecta directamente a la per- sona en desarrollo; por ello, es de suma importancia la relación que se establece dentro y fuera de la familia, pues permite la instauración de un proceso de desarrollo al interior de contextos como la escuela, la familia y la sociedad en general. Este desarrollo es importante porque allí se crean los primeros vínculos afectivos, que repercuten en la conducta del individuo a lo largo del ciclo vital.

La familia es un conjunto organizado e interdependiente de personas en cons- tante interacción, regulado por reglas y funciones dinámicas tanto internas como externas (Minuchin, 1986, Andolfi, 1993; Musitu et al., 1994, Rodrigo y Palacios, 1998, citados en Espinal, Gimeno y Gon- záles, 2006).Se considera que una familia sana o funcional presenta características relacionadas con la comunicación clara y directa, la definición de roles, la autonomía de los integrantes, la cohesión y solida- ridad entre los integrantes de la familia y la habilidad para resolver problemas

(Ponzetti y Long, 1989; Mansour y Soni, 1986, citados en Guadarrama, Márquez, Veytia y León 2011).

La percepción de la función familiar, referida a la aprehensión de la realidad familiar por parte de las personas que la integran, indica que un 33% de los es- tudiantes perciben buen funcionamiento familiar, seguido de un 66% asociado a una disfuncionalidad leve y un 5% como disfuncionalidad grave.

Los resultados obtenidos de la percep- ción del funcionamiento familiar, según el grado escolar, indican que un alto por- centaje de los estudiantes percibe una disfuncionalidad leve que va en aumento de primer a tercer grado (62% al 72%), lo cual puede explicarse por las caracterís- ticas de la muestra poblacional ubicada en estratos 1 y 2, en donde los problemas sociales, económicos y culturales, entre otros, afectan el entorno y la dinámica familiar.

Al respecto, De la Revilla y Fleitas (1994), plantean que la familia como mi- crosistema, es influenciado por otros sis- temas y se rige por las normas que éstos le asignan dependiendo de la cultura y la época. Por lo tanto, no es posible hablar de un modelo de familia normal abstracto y universal, sino de una serie de funciones que la familia debe ser capaz de cumplir para garantizar el sano desarrollo de los hijos.

En esta perspectiva, el funcionamiento familiar comprende una gran diversidad de factores relacionados con el contexto social y cultural. Smilsktein, et al, citados por De la Revilla y Fleitas (1994) señalan que el sistema familiar elabora respuestas adaptativas frente a las influencias del en- torno, representado por acontecimientos vitales estresantes y sus implicaciones en el medio interno, así como las transi- ciones que tienen lugar en el ciclo vital. No obstante, este equilibrio puede verse amenazado por el desencadenamiento de acontecimientos vitales, que conllevan a una crisis familiar, situación que puede


considerarse necesaria para el crecimien- to y evolución del sistema familiar.

En caso de crisis, el sistema familiar acude a sus recursos internos y externos si dispone de los mismos, para producir una respuesta adaptativa que contrarreste los efectivos negativos o, elabora nuevas respuestas modificando su funcionamien- to interno, alcanzando un nuevo equilibrio diferente al anterior. También, puede ocurrir que el sistema no disponga de los recursos y por tanto, no pueda resolver la crisis. En esta situación, el equilibrio se rompe y entra en una situación de disfun- ción familiar, la cual puede ser superada aportando los recursos necesarios, lo cual no siempre es posible o bien, si la disfunción permanece puede conducir a la ruptura y disolución del sistema familiar (Smilkstein, 1978).

Para concluir, es preciso indicar que los permanentes cambios en nuestro entorno social, económico, tecnológico e ideológico, acentuados por fenómenos como la globalización, están demandando a las familias, cambios sustanciales en su composición y en su organización interna, que generan desorientación y estrés, para los cuales las familias no siempre tienen la posibilidad de dar respuesta, ni la suficiente adaptación, situación que conduce a conflictos y crisis que pueden

desencadenar angustia, patología y la rup- tura (Espinal, Gimeno, & González, 2006).

Es necesario crear espacios con la comunidad educativa que promuevan la refl en torno a la función familiar, desde un enfoque psicopedagógico, que destaque la importancia del entorno fami- liar, que en la mayoría de los casos de la muestra estudiada presenta disfuncionali- dad leve. Estas reflexiones primero deben hacerse para sí mismo; meditar sobre la propia historia, hábitos, procedencia fami- liar, cultura, gustos, para así comprender los procesos de desarrollo del estudiante en sus distintas dimensiones y el papel de la familia en torno a los procesos de formación.

Por otra parte, es probable que la per- cepción de la funcionalidad familiar ejerza influencia en la autoestima y la seguridad de los niños y las niñas. Conocer esta po- sible influencia, permitirá realizar estudios de mayor profundidad que establezcan la forma más adecuada que debe asumir la función familiar, así como su incidencia en la configuración y/o adopción de un determinado estilo cognitivo, teniendo en cuenta que los estilos no determinan el potencial para aprender, sino que deter- minan más bien, la forma como se lleva a cabo el aprendizaje (Hederich, 2004).


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