YEssiKa maría rEngifo castillo2 héctor José sanJuas 3
El presente artículo se establece desde el papel de la familia y la escuela frente a los procesos de lectoescritura en los infantes. En ese sentido, este trabajo presenta dos objetivos. Por una parte, la familia y la escuela son agentes socializadores que fomentan y fortalecen los procesos de lecto- escritura. Con el propósito de instaurar sujetos críticos y propositivos, en los campos políticos, sociales, económicos y culturales, de una nación. El segundo objetivo avanza en los procesos de la lectura y la escritura que son herramientas esenciales que permiten crear y adentrarse en mundos posibles. Mundos en los que los niños descubren que es posible un hada despertando sus sueños, viajar al planeta en un día, el sol y la luna al mismo tiempo, las melodías del universo sonando en la radio, los hombres aca- riciando águilas y leones, y las mariposas negras jugando en los trigales, etc. Es decir, que la lectura y la escritura son un abanico donde los infantes adquieren conocimientos y desarrollan su imaginación.
De ese modo, uno de los hallazgos más importantes de este artículo es las estrategias a la hora de abordar la lectura y la escritura con los niños, dentro y fuera del aula. Lo que incluiría un mejor hábito y comprensión de lectura, uso adecuado de categorías gramaticales, ampliación del vo- cabulario, buena ortografía, etc. En definitiva, escribir y leer sucesos que ocurren a su alrededor.
Palabras clave: Familia, escuela, infancia, lectura, escritura, niñez.
Family and school: Road to the processes of reading and writing in infants
This article is established from the role of the family and the school aga- inst the processes of literacy in infants. In that sense, this work has two objectives. On the one hand, family and school are socializing agents that promote and strengthen literacy processes. In order to establish critical and
![]()
Recibido: 17 de abril de 2016. Aceptado: 02 de septiembre de 2016.
proactive in political, social, economic and cultural fields, of a nation subject. The second objective advances in the processes of reading and writing are essential tools to create and into possible worlds. Worlds in which children discover that it is possible a fairy waking dreams, travel the planet in one day, the sun and the moon at the same time, the melodies of the universe playing on the radio, men stroking eagles and lions, and black butterflies playing in the wheat fields, etc. That is, reading and writing are a fan where infants acquire knowledge and develop their imagination.
Thus, one of the most important findings of this article is the strategies ad- dressing reading and writing with children inside and outside the classroom. This would include a better habit and reading comprehension, proper use of grammatical categories, expansion of vocabulary, good spelling, etc. In short, write and read events occurring around them.
Keywords: Family, school, childhood, reading, writing, reading and writing, childhood.
Gilbert Keith Chesterton.
Diferentes sucesos históricos enmarca- ron la función de la familia y la escuela en el mundo. La familia era la encargada de la educación de los niños, y la escuela se es- tablecía como el territorio que los formaba en contenidos y conocimientos específicos. El sesgo entre la familia y la escuela, ins- tauraba a los individuos de forma adecuada para la sociedad de esa época. Con el paso del tiempo la escuela y la familia, se con- solidan como dos instituciones que deben trabajar a favor de la infancia. Trabajo que se realiza con unas diferenciaciones entre las que se cuentan: Los maestros son agentes de saberes que provienen de la casa, los saberes previos son clasificados en diferentes ramas del conocimiento, y los docentes no serán padres pero si defensores de los derechos y deberes de los educandos. Defensa que compartirán
con la familia, quien es el agente esencial para que los sectores socioculturales estén permeados por sujetos críticos y proposi- tivos, de la casa, la escuela, el barrio y el país. Según Bolívar (2006), la escuela no es el único contexto educativo, la familia y los medios de comunicación también desempeñan una labor educativa. Es decir, que la familia y la escuela son instituciones educativas que se encargan de fomentar y fortalecer sujetos críticos y propositivos, frente a herramientas educativas como los medios de comunicación que ofrecen una mirada holística de los diferentes eventos socioculturales.
Además, Bolívar (2006), dice que es necesario involucrar a la familia en los centros educativos, pero no porque la escuela se sienta incapacitada en los procesos de aprendizaje que demanda la sociedad. Sino porque no se debe olvidar las responsabilidades que tiene la familia con sus hijos, obviándolas y llevando pro- cesos de aprendizaje aislados. La idea es que la escuela cree espacios o activida- des, en las que pueda intervenir la familia. Teniendo en cuenta que ambas garantizan los procesos de enseñanza-aprendizaje de los niños. Si alguna de estas entida- des se quebranta, se verá reflejado en los comportamientos y aprendizajes de los infantes.
Dentro de este marco ha de considerar- se que la familia y la escuela son los espa- cios fundamentales donde los niños cons- truyen vínculos afectivos y académicos, lo que les ayudará a establecer diferentes competencias para los sectores sociales y culturales. En palabras de Bronfenbrenner (1987), el desarrollo de los pequeños está influenciado por contextos que están en conexos unos con otros, en forma de red. Lo que indica que la familia y la escuela serán las instituciones entrelazadas que determinen el accionar de los infantes en los campos socioculturales.
Y no es mera coincidencia que Francisco Montañés citado por (Garreta, 2007, pág.
61) afirme: “Los padres y madres somos los máximos responsables de la educación de nuestros hijos y tenemos el deber de velar por su formación integral. A partir de una determinada edad, delegamos en los maestros una parte de esta labor educativa: en la escuela se instruye y se educa, se aprenden conocimientos y se transmiten valores.” Lo que quiere decir que la familia es el eje fundamental para proporcionar espacios educativos. Espacios que se desarrollarán a profundidad en la escuela, lo que permitirá sujetos integrales.
El llamado siempre ha sido el mismo, la escuela no puede estar desvinculada de la visión familiar. Las dos son agentes que garantizan el desarrollo integral de grandes y chicos, quienes en ocasiones se sienten perdidos ante los diferentes eventos que transcurren en el mundo. El afecto, el diálogo continuo, y el acceso a diversos saberes que ofrecen la escuela y la familia. Ayudarán a que los infantes tengan posturas críticas y propositivas de los diferentes hechos que ocurren. O en palabras de Montañés citado por (Garreta, 2007, p. 61) “Una escuela de calidad es aquella que sabe dar respuesta a las necesidades específicas de todos y cada uno de los alumnos, que es capaz de potenciar sus capacidades de manera individualizada y coordinada con las fa- milias, que decide sus objetivos y que es gestionada con el máximo consenso de
toda la comunidad educativa, que esta- blece canales regulares de comunicación con las familias, que es capaz de enseñar a ser y de formar ciudadanos a todos sus alumnos sin exclusión, que es capaz de mejorar en función de esta evaluación. Éstas son también algunas de las carac- terísticas esenciales de la escuela basada en la participación”. Lo cierto es que la escuela y la familia deberán trabajar en conjunto en pro de los niños.
En ese sentido Alonso (2005), estable- ce que si se quiere apostar por un trabajo en conjunto de padres y profesores, se requiere de una actitud abierta, cercana, colaborativa, cooperativa y de respeto mu- tuo. Al respecto conviene decir que ambos sectores deben estar dispuestos a apren- der y reaprender procesos educativos, los cuales ayudarán a un desarrollo armónico de los niños que son hijos y estudiantes.
Ahora bien, parecería que este recorri- do sería incompleto si no se ingresara al mundo de la infancia. Finalmente, es este mundo el que permite una relación entre la familia y la escuela como agentes indis- pensables en la consolidación de sujetos armónicos.
Enrique Rojas.
El mundo de la infancia es un periodo que va desde el nacimiento hasta la pu- bertad. Se caracteriza por las formas de ver, sentir y oír de los niños. Formas que se determinan desde los procesos de interacción con la familia y la escuela, lo que influencia el accionar que tienen los pequeños en los campos socioculturales. De acuerdo con Gaitán (2006), los niños son y deben ser sujetos involucrados en
la construcción y determinación de sus propias vidas sociales. Desde ese foco, los niños son sujetos que cuestionan y proponen en los diferentes sectores socia- les. Su voz deberá ser tenida en cuenta, a la hora de tomar decisiones que permitan conservar su desarrollo integral.
En esa dimensión la infancia debería ser vista como una construcción de expe- riencias. Experiencias que se desarrollan de acuerdo con los factores políticos, so- ciales, culturales y económicos, los cuales habitan los infantes. Lo que conlleva a decir que la familia y la escuela tienen una variedad de herramientas que les permitirá crear espacios dentro y fuera del aula, donde los niños tengan un reconocimiento de sus deberes, derechos, y capacidades que los hacen seres únicos. En la cons- trucción de su entorno. Según Acosta (1998), afirma: “Pensar en los niños como ciudadanos es reconocer igualmente los derechos y obligaciones de todos los ac- tores sociales” (P. 87). En ese sentido los niños deben ser tratados como sujetos de derecho, lo que implica una protección, una educación y un afecto. Instrumentos esenciales que les permitirá desarrollarse en los diferentes ámbitos sociales.
Es interesante examinar el problema también desde la reflexión de Diker (2008), quien afirma: “¿Qué es un niño?
¿Sólo se trata de una cuestión de edad?
¿Es suficiente la definición jurídica para delimitar el universo de la infancia? ¿Qué tienen en común una niña de 12 años que ya es madre y una que no? ¿Y los niños que trabajan o cuidan a sus familias con otros que utilizan su tiempo libre en insti- tuciones de recreación o de complemen- tación de su educación escolar? Frente a estas cuestiones podríamos decir “Todos son niños” Pero debemos reconocer que no todos transitan la misma infancia;
¿Entonces vale la pena preguntarse, que es lo que hace la diferencia?” (P.42). Los planteamientos que se han expuesto anteriormente requieren un abanico de respuestas desde los campos sociales, culturales, políticos y económicos. En
donde la familia, la escuela y las demás instituciones encargadas del trabajo en pro de la infancia, comprendan que los niños son un universo de historias. Histo- rias que necesitan ser analizadas y leídas, desde los contextos en los que cada niño se desarrolla, de esa forma se podrá de- terminar su concepción de vivir la infancia.
Este argumento corresponde muy bien a lo que Posada, Gómez y Ramírez (2005), afirman: “Los niños son seres humanos con derechos y responsabilidades, que desarrollan capacidades para establecer relaciones sociales, que se construyen en el encuentro e intercambio con los otros y con el entorno que los rodea, que se en- cuentran en un momento determinante de su desarrollo; que participa, que captan y generan ideas, sentimientos y propuestas que enriquecen la vida familiar y social. Se- res humanos en rápido y complejo proceso de crecimiento y desarrollo, que aprenden sus referentes culturales y que, como ciudadanos, ganan autonomía y reclaman espacios de participación en sus asuntos y en los de la comunidad. Son constructores de conocimiento, identidad y cultura” (P.12). En efecto, los niños son seres humanos que se desarrollan desde las dimensiones cognoscitivas, comunicativas, afectivas, éticas, espirituales, estéticas, corporales y sociopolíticas. Lo que les ayuda a consoli- darse como sujetos críticos y participativos de un determinado contexto.
Se observa minuciosamente que los interrogantes que se presentan en la infancia, adquieren más fuerza con las emociones. Determinante de las posturas de los niños en un contexto. Según Vallés (2008), las emociones juegan un papel esencial desde los pri- meros meses de vida, desarrollándose progresivamente y paralelamente las capacidades cognitivas y emocionales. En ese sentido, las habilidades emocio- nales se pueden observar a través de los comportamientos de los niños, y las manifestaciones de sus sentimientos y conductas serán parte del desarrollo de su competencia emocional.
No es una fantasía afirmar que la infan- cia determinará el tipo de hombres que tiene la sociedad. En definitiva, si se cons- truye una infancia llena de afecto, comu- nicación y aprendizajes, cuando llegue la etapa de la adolescencia por más cambios biológicos y psicológicos que presenten los adolescentes, podrán superarlos. Porque tienen herramientas solidas que les per- mite continuar. Esto no quiere decir que en la adolescencia no se les reforzará el afecto, la comunicación y aprendizajes a los jóvenes. Todo lo contrario, es una etapa que decidirá su adultez. Por ende, necesita un acompañamiento permanente de la escuela y la familia pero sin olvidar que es la infancia la que determina estos sucesos. Sucesos que se verán reflejados en las posturas que adquieren los adolescentes en un contexto determinado.
Es así como Gallardo (2007), dice que los niños aprenden del entorno en que se desarrollan, elaborando la definición de sus experiencias emocionales a partir de las interacciones con las personas que los cuidan. De ese modo las personas secundarias (familia, maestros y pares) juegan un papel importante en la educa- ción de los niños. Lo que lleva a decir que la interacción con los otros es esencial para la construcción de la personalidad de los niños. Una interacción que debe construirse sobre el respeto que permite tolerar gustos e intereses, ayudando a reconocer características peculiares que tienen los infantes.
De acuerdo con Reteau y Monaco (2013), es en la infancia donde se incorpo- ra y se aprende una serie de pautas y valo- res sobre las cosas, y sobre cómo transitar en el mundo. Es por ello que la infancia se convierte en el camino primordial donde los niños establecen sus formas de actuar en el mundo, gracias a las intervenciones de la familia y la escuela.
Ya hemos hablado de la importancia de la relación entre la familia y la escuela, y los niños actores esenciales que conso- lidan esa unión. Una unión que deberá
caracterizarse por sujetos críticos y pro- positivos de los sectores políticos, econó- micos, sociales y culturales. Es necesario recalcar que los procesos de lectoescritura se convierten en herramienta fundamental para que las relaciones citadas anterior- mente se desarrollen a cabalidad.
Jorge Luis Borges.
Los procesos de lectoescritura son crear y adentrarse en mundos posibles. Carac- terizados por un universo de posibilidades que adquieren los seres humanos para asumir la vida. Y en ese entrar y crear mun- dos posibles, las experiencias significativas del lector juegan un papel esencial. Tenien- do en cuenta que esas experiencias están marcadas por el contexto y el texto que demanda sujetos críticos y propositivos, de los diferentes acontecimientos que ocurren en el proceso de lectoescritura. (Lerner 1997; Solé, 1999). En efecto, la lectura y la escritura son dos procesos que generan múltiples miradas de un suceso, desde las experiencias significativas de los lectores.
Según Nemirovsky (1999), la lectura y la escritura no son sólo requisitos para acceder al conocimiento, también incluyen la esfera de lo humano. Lo que implica las dimensiones afectivas, sociales y ex- presivas, herramientas que les permite a los individuos ser capaces de desarrollar criterios auténticos que los impulsa a la transformación y la participación. Es decir, que los procesos de la lectura y la escritura, van más allá de la adquisición de un cono- cimiento. La parte humana es fundamental en estos procesos, teniendo en cuenta que no sólo entran las dimensiones afectivas, sociales y expresivas. Sino que las expe- riencias significativas que han construido los niños desde la familia y la escuela determinarán las posturas que asuman en los diferentes contextos socioculturales.
Claro que esto no lo explica todo la lec- tura y la escritura son procesos complejos de comunicación. Instrumentos esenciales para significar el mundo, y construir cono- cimientos. Lo que les permite a grandes y chicos una transformación individual y social. O en palabras de Anderson y Teale (1998), “Las motivaciones y los objetivos son parte intrínseca de los procesos de lectura y escritura y no pueden ser abs- traídos sin que se pierdan características que son esenciales en cualquier intento para analizar y por lo tanto, comprender la lecto-escritura y su desarrollo” (P. 275) Lo que quiere decir que en ese modo de analizar los eventos que ocurren en los procesos de la lectura y la escritura, se pierden características esenciales como las motivaciones y los objetivos. Trabajo que deberán fomentar y fortalecer la es- cuela y la familia, haciéndole comprender a niños que sus gustos, necesidades e intereses, deben estar por encima de esos análisis. Análisis que si bien son pertinen- tes en la construcción de los conocimien- tos, no pueden opacar el gusto que tengan por los procesos lectoescritores que los ayudarán a consolidarse como sujetos críticos y propositivos de determinados contextos.
La familia y la escuela exigen niños que desarrollen los procesos de lectoescritura. Pero en ocasiones esos valiosos instru- mentos, no se practican en casa y en la escuela no se tienen en cuenta los gustos, necesidades e intereses, de los infantes. Según Villegas Robles (1997), el proceso de lectoescritura si bien se puede abordar en ejercicios que promuevan la lectura, algunas veces está establecido desde una descontextualización del entorno y la historia previa que el niño trae. Se ignora que el niño continuamente construye y re- construye sus teorías relacionadas con la lectura y la escritura, y son esas mismas las que lo que convierten en lector. Es decir, que la lectura y la escritura, no sólo pueden ser procesos para la adquisición de aprendizajes. La historia de vida de los niños juega un papel determinante a la hora
de la significación y posición que tienen de
los diferentes sucesos que ocurren.
Para los fines de este argumento la familia y la escuela son agentes sociales que deben garantizar que los procesos de la lectura y la escritura, se cumplan en armonía. Lo que indica que los niños no pueden acudir a estos procesos solamente para adquirir un conocimiento. Sus gustos, intereses y necesidades, deben primar también. Todo esto les permitirá tener dife- rentes visiones de los hechos que permean los campos políticos, sociales, culturales y económicos. Es decir, que los procesos de lectoescritura son universos de historias que permiten disfrutar y comprender lo que acontece alrededor de grandes y chicos. Anteriormente Borges refería que uno no es lo que escribe sino lo que lee. En otras palabras, la lectura es una mirada abierta de los hombres y el mundo. Caracterizada por la fantasía, el terror, el amor, la tragedia, etc. Historias que les ayudan a los hombres a continuar su caminar.
Ha llegado el momento de presentar algunas estrategias a la hora de abordar la lectura y la escritura, con los niños. Estas son:
El primer sitio para fomentar y forta- lecer los procesos de lectoescritura es la casa. Si los niños ven leyendo y escribiendo a sus padres, imitarán su ejemplo. Una práctica que se realiza constantemente, debe ser muy diver- tida. Como el fútbol, ver televisión, el cine y el montar bicicleta, así deben ser los procesos de lectoescritura.
Comprar libros para los infantes de acuerdo a sus necesidades, gustos e intereses, les permitirá acceder a nuevos conocimientos y al desarrollo de la imaginación.
La escuela y la familia deberán crear espacios que desarrollen a cabalidad los procesos de la lectura y la escritu- ra, valiéndose de herramientas como el teatro, la pintura, la música y el cine que les permitirán a los infantes tener miradas holísticas de un mismo
acontecimiento.
La familia y la escuela deben generar visitas permanentes a las bibliotecas. Con el fin de que los niños se intere- sen por las historias que se tejen en esos santuarios del conocimiento. Visitas que se verán reflejadas en sus posturas críticas y propositivas de los sectores políticos, sociales, culturales y económicos.
El desarrollar actividades que per- mitan ver al libro como un amigo dispuesto a generar múltiples opcio- nes de los eventos que ocurren en la casa, el barrio, la escuela, el país y el mundo. Hará que los niños, empiecen a ver los procesos de lectoescritura como mecanismos esenciales a la hora de ver, sentir y oír los sucesos que ocurren.
Es significativa la importancia que tiene animar a los niños a preguntar y participar sobre los procesos de lectoescritura dentro y fuera del aula, con la finalidad de escuchar y aclarar las concepciones que se han hecho de las diferentes temáticas que se abordan.
Participar en los procesos de la lectura y la escritura mejora las relaciones humanas. De ahí, la importancia del trabajo continúo entre la familia y la escuela que son los principales agen- tes de socialización.
Los procesos de lectoescritura gene- ran seguridad en los niños a la hora de arriesgarse a buscar y crear nuevas herramientas para solucionar una problemática.
La lectura y la escritura transforman a los niños haciéndolos llorar, reír, pen- sar y soñar. La tarea de la escuela y la familia, ha de centrarse en que los niños comprendan que pueden ser iguales o mejores que los protagonis- tas de sus historias. Sujetos críticos y propositivos en su entorno.
Los padres y maestros deben apro- piarse de la lectura y la escritura. Los niños agradecen oír las voces de sus
maestros y padres, dándole vida a sus protagonistas favoritos. Escuchando las posibles soluciones que le darían a los problemas que presentan los héroes y villanos de sus historias.
Practicar juegos instaura la lectura y la escritura en los niños, creándoles la posibilidad de acceder a diferentes aprendizajes. El sudoku es uno.
Algunas cosas que pueden estimular los procesos de lectoescritura en los infantes son obsequios a suscripcio- nes a revistas, libros y museos.
A continuación se presentan algunas recomendaciones para los padres y los educadores en los procesos de lectoes- critura, estas son:
Recurrir a los intereses y experiencias de los niños a la hora de abordar los procesos de lectoescritura.
Buscar lecturas significativas que les ayude a los niños construir historias con sus personajes favoritos.
Darle la palabra a los niños para que puedan manifestarse.
Reforzar sus fortalezas y debilidades en la lectura y la escritura.
Generar preguntas y respuestas abiertas.
Utilizar gestos faciales y corporales que harían los diferentes personajes de los relatos.
El juego como instrumento esencial para asumir los procesos de lectoes- critura.
Creación de espacios dentro y fuera del aula que les permitan a los niños instaurar la lectura y la escritura como instrumentos indispensables para comprender los acontecimientos que ocurren a su alrededor.
El desarrollo de este artículo permitió identificar, por una parte, planteamientos teóricos que han hecho diversos autores,
sobre los procesos de la lectura y la escritura en los infantes. Procesos que deberán ser acompañados por la familia y la escuela, quienes son los agentes socializadores en la enseñanza y el aprendizaje de los niños. Lo que permi- tió develar algunas estrategias a la hora de fomentar y fortalecer los procesos de lectoescritura en los pequeños. En ese sentido, la tarea de los profesores y los padres deberá encaminarse a crear espacios que les permitan a los niños comprender que no están solos a la hora de asumir las diferentes problemáticas
que se les presentan. Personajes como el principito sufren, Alicia viaja a un país de las maravillas, Caperucita habla con un lobo, el gato tiene botas, hay un nido más bello del mundo, existe un gigante egoís- ta, Esmeralda no ama al jorobado, hay un príncipe feliz, Cortázar juega con los Cíclopes de la Rayuela y Borges bifurca los caminos. Innumerables historias los esperan en las bibliotecas, las librerías, el cine, los museos, las pinturas, etc. El llamado sigue siendo el mismo padres y maestros el camino hacia la lectura y la escritura de los niños, está en sus manos.
Acosta Ayarse, A. (1998). Planeación y dere- chos de la niñez. En Alvarado, S. y Ospina,
H. Ética ciudadana y derechos humanos de los niños. Santafé de Bogotá: Cooperativa Magisterio.
Alonso Tapia, J. (2005). Motivar en la escuela, motivar en la familia. Madrid: Morata.
Anderson, A. y Teale, W. (1998). “La lecto-es- critura como práctica cultural.” En Ferreiro,
E. y Gómez P., M. (Comp) Nuevas pers- pectivas sobre los procesos de la lectura y la escritura. 14 ed. (Pp. 271-295) México: Siglo XXI editores.
Bolívar, A. (2006). Familia y escuela: Dos mun- dos llamados a trabajar en común. Revista de Educación, núm. 339, pp. 119-146.
Bronfrenbrenner, U. (1987). La ecología del Desarrollo humano. Barcelona: Paidós.
Diker, G. (2009). ¿Qué hay de nuevo en las infancias? Buenos Aires: Instituto del De- sarrollo Humano-Coedición Universidad Nacional General Sarmiento- Biblioteca Nacional.
Frases y pensamientos. (2016). En: www. frasesypensamientos.com.ar/
Gaitán, L. (2006). Sociología de la infancia nue- vas perspectivas. Madrid: Editorial Síntesis.
Gallardo, (2007). El desarrollo emocional en la Educación Primaria (6-12 años). Cuestiones pedagógicas, núm. 18, pp. 143-159
Garreta, J. (2007). LA RELACIÓN FAMILIA-
ESCUELA. Ediciones de la Universitat de Lleida. Fundación Santa María de los textos: los autores.
Lerner, D. (1999). Lectura y escritura: pers- pectiva curricular, aportes de investigación y quehacer en el aula. Bogotá: Universidad Externado de Colombia.
Nemirovsky, M. (2004). “La enseñanza de la lectura y la escritura y el uso de soportes informáticos”. En la Revista Iberoamericana de Educación, núm.36, pp. 105-112
Posada, A., Gómez, J. y Ramírez, H. (2005).
El niño sano (3 ed.) Bogotá D.C: Editorial Médica Internacional.
Rateau, P. y Monaco, G. (2013). La teoría de las Representaciones Sociales: Orientacio- nes conceptuales, campos y aplicaciones de métodos. Revista CES psicología, 6 (1), pp. 22-42
Solé, I. (1999). Estrategias de lectura. Barce- lona: Graó.
Valles, A. (2008). Inteligencia emocional de los padres y de los hijos Madrid: Ediciones Pirámide.
Villegas Robles, O.d.C (1997). Escuela y lengua escrita: Competencias que se ac- tualizan en el aula de clase. Bogotá D. C., Colombia: Mesa redonda Magisterio.