El perdón y la reconciliación: una mirada desde el aula de clase1

MIChael andréS gonzález henao2, ángela MerCedeS ríoS gIraldo3


Resumen

El presente artículo deviene de la investigación realizada durante los años 2015 y 2016 para el proceso de Maestría en Pedagogía y Desarrollo Humano de la Universidad Católica de Pereira. La investigación parte de la necesidad de estudiar y entender cuáles son los significados que los jóvenes poseen sobre el perdón y la reconciliación basados en su contexto y comparado sobre el devenir histórico de Colombia, pues sus reacciones pueden deberse a un traslado genético y constructo social sobre cómo afrontar el término de violencia. Por tanto se ahondan esfuerzos por hallar dichos significados partiendo de sus historias de vida, donde se proyectan y analizan a través de encuestas, vídeos, entrevistas y posteriormente la autobiografía. De esta forma, en principio se realiza una sensibilización y trabajo de confi para poder encontrar en sus discursos los signifi antes y posteriormente una liberación de emociones generando una actitud de cambio frente a la vida, reconociendo el valor de la acción como fuente principal de transformación de su propio ser y de una sociedad.

Palabras Clave: Perdón, reconciliación, violencia, desplazamiento forzado, justicia, aula de clase.


Abstract

Forgiveness and reconciliation: a view from the classroom

This article comes from research conducted during 2015 and 2016 for the process Masters in Education and Human Development at the Catholic University of Pereira. The research part of the need to study and understand what the meanings that young people have about forgiveness and reconcil- iation based on their context and compared on the historical development of Colombia, as their reactions may be due to a genetic transfer and social construct about are how to deal with the term violence. Therefore efforts to find those starting their life stories, which are designed and analyzed through surveys, videos, interviews meanings and subsequently deepen


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  1. Recibido: 11 de mayo 2016. Aceptado: 30 de junio de 2016.

  2. Magister en Pedagogía y Desarrollo Humano de la UCP; Especialista en Pedagogía y Desarrollo Humano de la Universidad Católica de Pereira; Ingeniero Físico de la Universidad Tecnológica de Pereira. Docente de la Universidad Tecnológica de Pereira. Correo Electrónico: micandgonzalez@utp.edu.co

  3. Magister en Pedagogía y Desarrollo Humano de la UCP; Especialista en Edumática de la Universidad Católica de Pereira; Licenciada en Lenguas Modernas de la Universidad Universidad del Quindío. Admi- nistradora de Negocios de la Universidad del Quindío. Docente de la Institución Policarpa Salavarrieta. Correo Electrónico: angela.rios@ucp.edu.co


    autobiography. Thus, in principle it is performed a sensitization and trusting work it is done to find in his speeches signifiers and then a release of emo- tions generating an attitude change towards life, recognizing the value of the action as the main source of transformation his own being and a society Keywords: Forgiveness, reconciliation, violence, forced displacement, justice, classroom.


    Introducción

    Aprendí que todos cometemos errores y que aunque en el mundo hay tanta violencia, nosotros mismos tenemos que empezar a cambiar el corazón, a no seguir los mismos pasos de las personas

    que generan violencia, perdonarlos y hacer este mundo mejor4


    Hoy Colombia se encuentra en un “Nue- vo proceso” a fin de solventar un conflicto armado cuyo estado dinámico deviene de políticas conflictivas que abogan por la configuración social, económica y norma- tiva del país partiendo de puntos de vista divergentes donde no realizan diálogos sinérgicos para instaurar una política co- mún. Aún hoy las guerrillas colombianas proponen una leve problemática social comparada con la forma en cómo funcio- na el Estado. Debemos recordar que las guerrillas fueron en inicio creadas por la lucha de poder y control sobre el país de los partidos políticos; Cadavid (2010) nos advierte de esta deficiente funcionalidad anunciando que:

    La guerrilla colombiana es pues el efecto de dos causas... fue la violen- cia política la primera de ellas, que desde el principio pretendió trans- formarse en acción revolucionaria. Primó aquí el esfuerzo y la decisión política de iniciar procesos de cons- trucción de una fuerza militar distinta al Estado para combatirlo, y disputar- le por ende su preponderancia sobre


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  4. Estudiante entrevistado dentro de este proceso investigativo.

la sociedad y eventualmente suplan- tarlo. La segunda causa es de origen social, primando acá, las luchas por la defensa de un territorio y de una organización social particular que luego se convirtieron y adquirieron las características de movimientos de autodefensas campesinas que fueron en principio una respuesta militar a la acción del Estado. (p. 2)

Dichos errores perpetrados por el Esta- do ha generado millones de desplazados en Colombia posicionando a la nación en el segundo país de mayor movilización de masas debido a la violencia interna y el de mayor movilización en el continente latinoamericano (IDMC, 2015, p. 8). En el contexto de Latinoamérica, los países que sufren también el fenómeno de des- plazamiento forzado son: El Salvador, México, Guatemala, Perú y Honduras, en su respectivo orden de mayor a menor.

Esta violencia política, definida como la acción de dominación y distribución de po- der por parte de grupos organizados con objetivos enmarcados en la emancipación sobre el gobierno de turno para reorgani- zar la estructura socioeconómica de su contexto, ha sembrado una disyuntiva dialéctica entre el Estado y clases sociales que, a diferencia del idealismo hegeliano, no ha planteado cambios radicales en la percepción y sentidos de los colombianos sobre la violencia y la forma de evitarla; por el contrario, ha dispuesto la venganza como una acción social impartidora de justicia, pues la violencia debe ser miti- gada por el Estado mediante la creación de políticas, pero paradójicamente, es éste al final quien termina generando un estado de tensión, donde la justicia, por


propia mano, se transforma en posibilidad política.

Dentro del marco de “violencia-justicia” las dicotomías sociales mediadas por el odio y la venganza no son más que res- puestas ante la necesidad de satisfacción, así como el cuerpo necesita satisfacer necesidades fisiológicas, diremos que la unidad del ser necesita satisfacer el deseo de resarcir el daño para eliminar aquella sensación dolorosa. A esto responde el perdón y la reconciliación como filosofía moral para entrar a mediar y funcionar a modo de filtro reflexivo, evitando que la tercera ley de Newton (a toda acción corresponde una reacción de igual magni- tud y en sentido contrario) se apodere de la conciencia humana para ejecutar una conciliación entre los actores del proceso.

Empero sus funciones cambian basa- das en los significados que subyacen al contexto, esto es, el perdón y la reconcilia- ción se ejecutan según se entienda por lo que deben ser y como se debe actuar. Por tanto nace una investigación cuyo propó- sito principal es realizar una descripción de lo que significa estas acciones en el contexto del eje cafetero, específicamente en jóvenes de la institución Policarpa Sa- lavarrieta del departamento del Quindío.

Por ello, al comprender sus significa- dos se hace posible identifi puntos en común para trabajar y realizar una sensibilización grupal, cuyo objetivo pri- mordial es efectuar autocríticas y reflexión histórica, tanto de sus vidas como del país, para poder liberar tensiones que gene- ren pensamientos aciagos y transporten frustraciones en acciones socialmente degradadas, esto permite tanto fomentar la historicidad humana, como la sensibi- lización y el cambio de pensamiento sin destruir su identidad.


Marco referencial para la investigación

Colombia es un país que ha vivido en constante guerra, donde ha tenido que

enfrentar diferentes expresiones y con- ductas violentas del ser humano; éstas como resultado de una manifestación de las desigualdades, injusticias y violaciones a los derechos inalienables que como ser humano al vivir en sociedad se destruyen. Como consecuencia, la población ha te- nido que luchar y enfrentar a los grupos guerrilleros, sufriendo las efectos de una guerra donde según el Comité Interna- cional de la Cruz Roja (CICR), al finalizar enero del 2016, el país registró 7,9 millo- nes de víctimas por el conflicto armado; más de 812 reportes de violaciones al Derecho Internacional Humanitario; en el 2014 se registró 59.500 desplazados de las tierras, cientos de personas desapa- recidas, y otras numerosas víctimas de minas antipersonas y violencia armada (CICR, 2016).

El departamento del Quindío ha recibi- do, según Hincapié (2014) más de 66.276 víctimas de la guerra, en una distribución de unas 30.153 personas alrededor de los municipios que integran al departamento. Como consecuencia de esto, Armenia tie- ne la tasa de desempleo más alta del país, con un 17,2 %, de igual forma, de acuerdo al informe de las condiciones sociales y económicas del Quindío presentada por la gobernadora del Quindío (2014), el departamento presenta un indicador de pobreza en la zona rural del 22,23% y en la zona urbana de un 6,95%, ubicándose en el puesto 3 de los 32 departamentos de Colombia con las necesidades básicas insatisfechas, lo que genera una serie de problemáticas sociales como aumento de la delincuencia común, micro tráfico de drogas, prostitución infantil, sicariato, violencia intrafamiliar, aumento de riñas y robos, entre otras que favorecen la crea- ción de grupos violentos.

La institución educativa Policarpa Salavarrieta, ubicada en el centro del municipio de Quimbaya del departamento del Quindío, cuenta con 131 estudiantes matriculados como desplazados por la violencia, lo que le corresponde a 1,8 % de la población; los estudiantes despla-


zados provienen de diferentes sectores del país, como Caquetá, Putumayo, Nariño, Cauca, Antioquia. Es necesario ofrecer a los estudiantes espacios para refl sus proyectos de vida y situa- ciones adversas que los afecta, para que logren un acercamiento al perdón y a la reconciliación.

Ante este marco social que como se observa tiene grandes problematicidades y situaciones conflictivas, se desea hacer la siguiente pregunta para nuestro marco investigativo. ¿Cuáles son los significados del perdón y la reconciliación de los jóve- nes desplazados del grado 11 del colegio Policarpa Salaverrieta?

Objetivo general

Identificar los significados de perdón para lograr reconciliación en los jóvenes desplazados

Objetivos específicos


Del dato a la información

En el siguiente cuadro comparativo se evidenció que los jóvenes que han sido víctimas de la guerra, tienen mayor disposición para perdonar, establecer justicia bajo las condiciones de la ley y no la venganza ni la retaliación, consideran culpables todos aquellos que participaron de la guerra y no solo los lideres; ya que todos son responsables de los actos.


Niños en condiciones de desplazamiento forzado

Niños no desplazados

perdonan

Si

36%

23,80%

No

63%

76%

Castigo

Venganza haciéndoles lo mismo

20%

47%

Justicia según ley

80%

53%

División de culpa

Líderes

11%

70%

Comunidad en general

89%

30%

Encuentra similitud de la guerra colombiana con la de Hitler

Si

100%

70%

No

0

30%

Cree en el proceso de paz colombiano

Si

80%

60%

No

20%

40%

Se genera más guerra y violencia , si no se llega a un acuerdo de paz

Si

80%

No

20%

se puede remediar los daños causados por la violencia

Si

10%

No

90%

Considera el pedir perdón como una forma de retribuir cierta paz a las victimas

Si

100%

No

0

Vive con un sentimiento de odio y rencor por alguna situación.

Si

54%

No

46%

Está de acuerdo con el plan de justicia establecido en el proceso de paz

Si

45%

No

55%

El total de los jóvenes en condición de desplazamiento, ve gran similitud del conflicto armado en Colombia con otras guerras existentes como la protagonizada por el mundo nazi.


Tabla 1: Comparación de análisis sobre datos obtenidos.


Mostrando los significados ocultos de los rostros difuminados por la violencia

En un aspecto general, los seres humanos son una especie que vive en conjunción con el otro, necesita formar grupos para sobrevivir, esto es factible si se analiza el devenir del hombre antes de su hominización y su ajuste genético por unión en sociedades di- versas para fomentar la supervivencia en un mundo precario para individuos de aspecto físico más endeble que sus competidores (que al fi proporciona herramientas para el ajuste cognitivo). Desde el nacimiento estamos casi en la obligación de ubicarnos socioeco-

nómicamente dependiendo de nuestro modelo de crianza, cultura y económica del contexto y familia, esto es una com- petencia a favor de un posicionamiento


social que nos brinde la posibilidad de conservación y evolución personal de tal forma que asegure un escalamiento en el sistema elegido pero con la aceptación del otro sobre la primacía o avance del yo, determina la superioridad del ser ante su simple existencia material, pero dicha superioridad se dimite de la per- cepción personal, es la sociedad quien observa, acepta el avance individual y lo escalona.

Este posicionamiento social, generado gracias a la pluralidad del ser humano, produce un estado de discordia con su entorno, de forma directa se presenta un confl basado en competencia para llegar a un estatus de conveniencia que generalmente sólo termina ubicando a uno


u otro competidor en un estatus mayor, por tanto las reglas, valores, objetivos entre otros niega, en algún sentido, la opinión de la comunidad que posee “futilidad” en sus argumento para un desarrollo social.

En efecto, en Colombia es posible observar la división política de clases so- ciales y su distribución de poder, por ejem- plo, la guerrilla nace de la clase obrera y campesina, y los militares combatientes también nacen de una clase social baja, es decir, los altos mandos del gobierno y la guerrilla usan la agresión instrumental para controlar a los individuos de bajo perfil tanto cognitivo cómo económico integrándolos en sus primeras fi de combate, así manteniendo una guerra donde los sacrifi son individuos posi- cionados en las clases bajas mientras los altos mandos se regocijan con sus logros.

A estos movimientos sociales cabe destacar que,

La convivencia de un grupo social nunca es absoluta. De modo recu- rrente surgen discrepancias entre sus individuos respecto a las normas o valores que deben preservarse o respecto a los objetivos que deben perseguirse. Con frecuencia surgen conflictos entre los individuos de un grupo o se van configurando algunos subgrupos que comparten, a su vez, ideales y compromisos distintivos y diferentes a los de otros colectivos. (Mesas, 2004, p. 205)

En consecuencia, se generan grupos que comparten ideales y objetivos que intentan atentar contra las leyes que rigen la dinámica de la sociedad y su orden je- rárquico (aunque paradójicamente para el progreso social es necesario un conflicto o movimiento antagónico), y es el mismo Estado quien emprende acciones para mitigar y encausar dichos individuos, esto mediante diálogo o disputa armada, en medio de este conflicto político que des- emboca en violencia física se encuentra la población en general. De lo anterior parte la generación de emociones dependiendo

del espacio en donde se efectúa y también del nivel y tipo de violencia (directo o indi- recto) presenciado.

Es natural que en sociedades en con- flicto se presenten sentimientos como odio, rencor, dolor, tristeza, miedo, de- cepción entre otros partiendo de cuadros interpersonales, relaciones inherentes a un modo de existencia arraigado casi ge- néticamente (Schaschl et al, 2015) sobre la necesidad de supervivencia en masas. Al respecto, Alberto Mesas (2004) nos dice que dependiendo de la forma en cómo nuestros principios, objetivos y metas se ven afectados, las emociones nacen como respuesta para decirnos sobre el cómo nos están afectando, estas respuestas neurobiológicas que despiertan en emo- ciones permiten tomar acción y decisiones sobre la nueva dinámica presente.

Por consiguiente, surge la necesidad de detectar dichas respuestas y sugerir- las en el documento. La siguiente tabla presenta un análisis sobre respuestas y comentarios de los estudiantes ubicando palabras que devienen de las emociones y sus condicionantes, en este caso, se toma la población en general.


Tabla 2: Sensaciones sobre la guerra en Colombia y el tratado con la guerrilla


Emociones sobre la guerra en Colombia y el tratado con la guerrilla

Odio:

82%

Rencor:

57%

Dolor:

47%

Tristeza:

43%

Miedo:

24%

Decepción:

20%

Logros:

4%


Tras el acercamiento o activación de emociones que podríamos llamar de su- pervivencia y de respuesta ante peligros, como el odio, rencor, miedo, etc. pueden presentarse pensamientos que traslada- dos a la acción afectan no solo a quien los ejecuta, sino quien los recibe, a esto


se determina que, no importan el nivel de violencia, solo importa “hacer lo mismo que ellos hicieron a la sociedad” (EN5), un instructivo de retribución dado por injusti- cias formados por las divergencias entre pensamiento y acción, individuo-sociedad, realidad-teoría, entre otras dicotomías que son propias de la incoherencia que prece- de al mismo ser humano. Ergo, es muy fácil apreciar, sin importar si la intimidación es directa o indirecta, como en el caso del estudio sobre niños en condiciones de desplazamiento y no desplazamiento por la violencia, que los sentimientos ante barbaries humanas radican en indicativos de peligro y negatividad, por ende, el 82% de los individuos estudiados estipulan al odio como respuesta al contexto violento del país y del mundo (aunque no implica directamente un pensamiento destructor, como se ha podido apreciar en las cate- gorías perdón y reconciliación), las otras emociones o sentimientos presentes no se desligan de la generalidad, rencor, tristeza, miedo, decepción, refl un punto de unión y desaprobación sobre la violencia y sus manifestaciones.

Cuando se generan sensaciones que aluden a un intermediario o reflexión posi- tiva sobre los sucesos, es posible detectar que, como nos muestra la tabla 2, existen personas que ven los conflictos como lo- gros, esto es “…estoy de acuerdo con el actuar nazi, pues suponía un avance en sus políticas y sociedad…pero no estoy de acuerdo con los métodos usados” (EN16) implica una aceptación parcial de la vio- lencia (niveles bajos) pues promueven un nuevo orden y avance, pero el mismo individuo supone una antinomia en su aseveración, ya que “Les castigaría de la misma forma en que ellos lo hicieron con las otras personas” (EN16), esto muestra la incoherencia y reflexión parcial sobre los sucesos.

Uno de los primeros resultados que se evidenció en los casos de jovenes en con- diciones de desplazamiento (ver tabla 1), fue que el 54 % de los estudiantes viven en la actualidad con un sentimiento de rabia,

desprecio, odio y rencor hacia alguien, grupo o sucesos que le han marcado su vida y que hasta el presente lo siguen sintiendo, albergando en sus mentes pensamientos, ideas y sentimientos que no le permiten vivir una vida tranquila y serena, y que muy posiblemente tome decisiones equivocadas motivadas por estos pensamientos negativos: “he vivido muchas cosas, en ese sentido, nos han desplazado de nuestros hogares y aun así siento odio contra esas personas por todo el daño que ellos hacen junto al gobierno porque muchas masacres son hechas por ellos diciendo ser un grupo guerrille- ro.” (E.1) por otro lado: “mas odio en mi, mas rencor y cada vez que me acuerdo de eso, me dan ganas de vengarme de generar violencia, matarlos a todos.” (E.6) de igual forma:

en realidad todos tenemos rencor hacia alguien, no tanto odio pero si desprecio por ciertas personas; cuando nos hacen daño creamos esa idiologia de ser igual o peor, los benefi no son ningunos, pero son cosas que al sentir es imposible que desaparezca, el perdon no lo puede dar cualquiera, no es facil, perdonar ha alguien que siempre ha querido hacer daño.( E.5)

Del mismo modo: “si odio y le cargo rencor a ciertas personas no tengo be- neficio alguno pero a si lo siento”. (E.7). sentimientos que solo se despojaran de los pensamientos cuando se dé el perdón, comprendiendo este desde Derrida como un acto natural, de un reconocimineto propio de aceptacion de la realidad y a la misma ves un acto de liberacion y despojo de todo aquello que no le permite desen- volverse con todas las capacidades que posee como ser humano.

El desplazamiento forzado no solo deja sentimientos de odio, rencor y venganza en la vida de los niños, les deja marcados emocionalmente para toda su vida; el 90

% de los jovenes considera que los daños causados jamas podran ser remediados:


“la verdad no creo que se pueda arreglar el corazon de una madre o los corazones de toda una familia, ya que su hijo o familiar fue secuestrado o fue dado de baja, como van a devolverle las piernas al soldado o civil mutilado”.(E.8) de igual forma: “seria muy dificil porque ya el daño esta hecho, ya metieron terror en sus vidas, quedaron traumados…”(E.6) “creo que remediar muertes y el sufrimiento de tantas perso- nas es muy dificil…”(E.5).

Aun hoy, aunque no es visible la in- fluencia de la religión sobre la forma de pensar en los jóvenes, se percibe defi- niciones o acercamientos basados en las estipuladas por la biblia gracias a la tradición, claro ejemplo es evidente en la significación del perdón y su condición de dar u ofrecer. En la interpretación de los datos es posible destacar la necesidad de adjudicar el perdón de Dios por encima de sus posibilidades de darlo, justificado con frases como “no sería capaz de perdonar, que los perdone Dios pero yo no” (EN10), “no los perdonaría, no tienen perdón de Dios” (EN11, EN17), “si los perdonaría, porque mi fe en Dios me haría fuerte y me permitiría perdonar a aquellos que obraron mal” (EN13), un total del 43% de los jóvenes de la población estudiada que no han sufrido por parte de la guerrilla acuden al perdón religioso como forma de dar, puesto que de la tradición católica asegura que sólo Dios puede perdonar los pecados, y si profundizamos en este aspecto, se aprecia la incesante influencia de perdonar al ofensor pues ello supone un alejamiento de malos sentimientos y actuares que permiten una liberación y acercamiento al reino de Dios, simboliza que, si perdonamos al otro, Dios expiará nuestros pecados.

Pero en sociedades que han sufrido extrema violencia es difícil precisar la po- sibilidad de perdonar por la pluralidad del ser humano que va un poco más allá de su contexto gracias a un mundo cada vez globalizado que traduce y traslada valores y saberes con síntomas de unión y en algunas ocasiones de universales; a esto

encontramos que el 76% de los jóvenes no afectados no es capaz de perdonar actos de extrema violencia, esto es fácil de apreciar gracias a que nuestro país se ha forjado con la idea de odio y venganza, comportamientos que devienen de nues- tros orígenes y la necesidad de devolver el daño como posibilidad de castigo (aún hoy es posible ver los castigos severos ejecutados por nuestros indígenas ante ofensas), pero no es una visión única de Latinoamérica, es evidente en los casos de la segunda guerra mundial y el trato a los llamados criminales de guerra, que terminaría en juzgamientos no parciales y odio generalizado a la comunidad nazi.

Ahora bien, el resto de la población que conjuga el perdón como una necesidad para evitar el estallido de más violencia es- tablece contradicciones en sus discursos, antinomias que se acercan a algo como niveles de afectación, para entender este punto basta con responder una pregunta

¿Es el mismo perdón que se realiza a un individuo que ha hecho mal a la sociedad pero no un daño directo al que debe eje- cutar el perdón en referencia a un indivi- duo que ha lastimado su familia?, es una respuesta constante en los estudiantes, es factible perdonar si el daño no es directo pero en caso contrario el sentimiento es de odio, remordimiento y tristeza, sentimien- tos que evitan la reflexión y perdonar al otro, esto muestra que a mayores niveles de violencia menor es la posibilidad de ofrecer el acto del perdón.

A pesar de las consecuencias de estos actos, los estudiantes evidenciaron el perdon como una opcion de remediar o retribuir a las victimas cierta tranquilidad, paz, oportunidad de iniciar una nueva vida; en el caso de los jovenes desplazados, el 100 % aceptaron que, los victimarios al pedir el perdón, con arrepentimiento de los actos, reconociendo que se equivocaron y pagando sus delitos con la justicia; les da- ria cierta oportunidad de sanar las heridas; sin embargo solo un 36 % de ellos estaria dispuesto a perdonar; comprendiendo este según Ramírez como:


Cual alguien que estima haber sufrido una ofensa, hace cesar su indignacion hacia el ofensor, renun- ciando a la exigencia de un castigo, y optando por no tener en cuenta la ofensa en un futuro, de modo que la relacion entre el ofensor y el ofendido perdonante, no queden afectadas. Al ofensor, eventualmente, reconoce su culpa aprovechando el acto de perdonar.(Ramírez, 2009, p.278)

De que manera estarian dispuestos a perdonar :“la forma correcta seria aceptar su error y recibir su castigo, ya que el arrepentimiento no va a volver los muertos.”(E.5) ademas:“primero pedir perdón y aceptar que se equivocarón y que los actos que hicieron estuvieron mal”.(E.9) Ademas, pagando su pena en la carcel como cualquier delincuente”(E.7) de igual forma: “para ellos remediar los errores deberian de reconocer sus actos y pagar una condena a cadena perpetua”. (E.8) igualmente:… “ofrecer una disculpa y reconocer todos sus errores a las per- sonas que se les causo.”(E.3), asi mismo: “debe pagar los daños causados para lle- gar siquiera a una situacion de tranquilidad de parte de las victimas”(E.7)

creo que remediar muertes y el sufrimiento de tantas personas es muy dificil, pero lo justo seria que cada uno pague por lo que hizo, que sea juzgado y hangan entender a los demas que la guerra y la violencia no es lo mejor.(E.5)

Es claro que, ante procesos o movi- mientos que condicionan pensamientos negativos que, en un futuro, cambian radicalmente su acción por formas más violentas de relación social como medio de protección de lo que personalmente se estipula sobre lo que debe ser o guiar la sociedad, como en el caso de los grupos armados al margen de la ley, e inclusive en el actuar de los mismos afectados (Retribución mediado por venganza), el termino de justicia cambia, o por lo menos en su estructura del cómo debe

aplicarse y los criterios con los cuales se rigen dependiendo del nivel de violencia y afectación, esto significa, justicia se tra- duce directamente en castigos ejemplares y rectificadores que deben ser igual o de mayor peso que el delito cometido.

El termino justicia se adjudica en la ne- cesidad de seguir un orden social previa- mente establecido, en efecto “un hombre es justo cuando su obrar concuerda con el orden considerado justo” (Kelsen, 1992, p.5), es decir, las reglas de lo justo y lo injusto lo propone el hombre en comuni- dad pero considerando lo que para él es imperante defender, a esto Kelsen (1992) nos dice que la justicia es felicidad, en el sentido estricto que ofrece satisfacción a todos los individuos de una comunidad en específico, lo justo para mi es lo que me hace, de cierta forma, feliz.

En relación con lo anterior, justicia es lo que reclaman las victimas, un sincero arrepentimiento, una pena justa como cualquier delincuente, un reconocimiento de sus actos equivocados; pensar en justicia los pone en el rol de jueces, en el de pensar cual podria ser los castigos o condenas para todos aquellos que le hicieron daño a ellos y su familia; de esta forma da paso para identificar los deseos de venganza y justicia por su propia ley; este aspecto se encontró que un 20 % de los estudiantes en condiciones de desplazados estarian dispuestos hacerles lo mismo que ellos sufrieron y generar el mismo daño causado a los violentos, para que sientan lo mismo; considerando estos sucesos como la trasgresión automática del deseo de vengarse, remediando de alguna forma la accion irreversible que la situacion presentada les dejó.

los dividiria en grupos, empezaria por los mandos mas altos hasta lle- gar a los “Soldados” normalitos, no les dariara la opcion a ninguno de desmovilizarse me encargaria que cada uno sufra hasta su ultimo mo- mento y a los demas alto poder que son encargados de cada masacre


me encargaria de que nadie de su familia por mas inocente que sea, siguiera vivo, a ellos no les timbla la mano para matar a familias enteras a mi no me temblaria el dedo para señalar a quien si y aquien no tor- turar con familia y todo, mi campo de concentracion de FARC tendria castigos como , desmembramientos de dedos (pies y manos), sin bendas para desinfectar, nada de agua, ni de comida, y azotes por donde quiera, celdas muy muy pequeñas y dejarlos morir con el paso del tiempo. (E.1)

Esto nos muestra un punto clave so- bre lo que para algunos de los jóvenes que participaron en la investigación pro- ponen como castigos ejemplares como adjudicación de justicia, de aquí nacen comentarios alrededor de cuestiones so- bre los castigos y aplicación de justicia a los grupos armados, a lo cual aluden con respuestas como “Si yo tuviese el poder de hacer justicia por mi propia cuenta, los castigaría y les haría lo mismo que ellos le hicieron a todas las comunidades campe- sinas, ya que aunque muchas veces son ordenes, ellos tiene el poder de decidir” (EN16), “haría todo lo posible para man- darlos a matar y hacerles sufrir por todo lo que hicieron” (EN11), “Los haría pagar una por una todas las cosas malas que le hicieron a personas inocentes duplicando el sufrimiento cada vez más” (EN10), “Yo los mandaría a exterminar a todos ellos pues lo que hicieron no tienen perdón” (EN15), esto refl el pensamiento de una sociedad que ha estado expuesta a la violencia por más de 50 años y no por los grupos guerrilleros, sino por las ofensas entre grupos políticos (puede que de aquí nazca el odio hacia la política).

No obstante, asi mismo como se encon- tró estudiantes con deseo de venganza y sentimientos grandes de odio y disilucion, se identifi ó que el 80 % de los estudiantes en condiciones de desplazamiento (Ver tabla 1), no comparten un plan de justicia agresivo y violento; algunos consideran que castigarlos haciéndoles lo mismo los

convertiría también : “si nos hacen daño no debemos de desquitarnos o defendernos haciendo lo mismo, porque seriamos igual que ellos.(E.2): “al matarlos y pensar en venganza se estarian comportando igual que ellos”(E.5) : “caeriamos en un circulo vicioso y no sesaria la guerra.” (E.3) “ la guerra no se acaba con mas guerra, la guerra se acaba en el momento de que alguien olvide y continue.”(E.4).

En efecto, Los estudiantes que no han sufrido desarraigo han manifestado pensamientos similares, asumiendo po- sibilidades de solución como “Los dejaría en libertad pero les pondría un castigo y unas restricciones para que no puedan hacer más daño a las personas; no los mataria por que sería convertirme en uno de ellos y eso es lo que no queremos…” (EN21), y “los meterian en una carcel pero que los eduquen, les inculquen los valores establecidos y puedan tomar conciencia de sus actos” (EN19, EN22, EN16).

De esta manera se identifica el sentir de los jóvenes, donde el olvido y conti- nuar el rumbo de la vida sin mirar atrás, y las dificultades que estas brinda; pues el perdón debe de aplicarse a todo acto totalitario o problema del mal que los seres humanos tienen transformados en odios, angustias, deseos de justica, venganza, rencores y todos aquellos sentiminetos que no permiten tener una vida plena”; “ el perdón perdona solo lo imperdonable” (Como se cita en Wagon, 2015. P.72)

Ahora bien; ¿será ese el objetivo del proceso de paz en el pais? ¿Olvidar y con- tinuar? El 80 % de los alumnos afectados ven en este proceso la oportunidad para cesar la guerra, no más muertes, ni ciuda- danos violentados,creen en este proceso como una coyuntura para reconciliarse con la vida, dar nuevas oportunidades y cambiar la perpectiva hacia al mundo que lo rodea,: “simplemente los ayudaria porque todos merecen una nueva oportu- nidad, porque al castigarlos generariamos mas guerra y no llegariamos nunca a la tan anhelada paz.”(E.4), de esta forma:


“si estoy deacuerdo porque asi podriamos mejorar el conflicto y los guerrilleros se motivan a desmovilizarse”(E.6), ven el proceso de paz, como la estrategia que permite a los violentos también hacer un alto en sus vidas y reflexionar sobre lo que ha sido su vida hasta la fecha, llevándolos a la reflexión del cambio hacia un mejor porvenir, que se vea reflejado en la reivin- dicación de sus actos a través del hacer bien a la comunidad, y el del pagar sus faltas como lo indica la ley colombiana.

A diferencia de lo que se prevé, en la población de análisis no es visible una unión entre perdón y reconciliación, el perdón, para la mayoría de jóvenes analizados es algo más subjetivo que deviene del yo, es lo que la persona da sin dependencia del otro en el sentido de la no necesidad de aceptación del perdón por parte del afectador, es un perdón casi religioso en la no necesidad de retribución (lo que llamaríamos gratuidad), aunque, como se aprecia estadísticamente, el per- dón es un acto voluntario que no es nada fácil de efectuar (tan solo un 23%), por su parte, para los jóvenes no desplazados, la reconciliación es un acto de convivencia y de confianza, un trabajo social que se debe efectuar, de nuevo, dependiendo del nivel de culpabilidad, para esta re- solución se toma de apoyo la sección división de culpa de la tabla 1, para los no desplazados, el 70% piensan que la culpa en general la poseen los líderes y sus movimientos políticos e ideológicos, pues para ellos, los gobiernos son los que poseen la batuta de la sociedad en general e instauran horizontes de caminos que han de seguir, y tan solo el 30% juzgaría a la población en general.

El porcentaje del 70% sobre la culpa de los líderes se debe, en gran medida, sobre el conocimiento de los movimien- tos colonizadores que éstos efectúan sobre sus seguidores, “los líderes son los autores intelectuales de todos los movimientos malos... [] Ellos saben lo que en realidad sucede en la comunidad” (EN6), implica una facilidad de trabajar en

función de una reconciliación con los se- guidores (paradójicamente figurantes que ejecutan los actos) que con los jefes de movimiento, imputando a estos últimos sobre todo lo que acaece la violencia, puesto que los seguidores “solo reciben órdenes de los jefes y si no lo hacen es peor para ellos” (EN3) y “El responsable es el gobierno, y la ignorancia de sus se- guidores” (EN22) también cabe destacar que tiene conciencia sobre el cómo las guerrillas aumentan el número de sus simpatizantes “hay guerrilleros que están en esas fi en contra de su voluntad” (EN13), es decir, abogan por una recon- ciliación parcial que solo incluyan a los individuos “secundarios”.

De esta manera se evidencia la acep- tación de la realidad, el de transformar su entorno y las consecuencias de sus actos en su vida diaria, llamando estos sentimientos como la reconciliación con su propia vida, tomando el concepto de Arent: “ la reconciliación se reconcilia con una realidad, cualquiera que sea o pudiera haber sido”(Arent, 1973, p.6)

Aunque el 80 % de los jovenes consi- deren apropiado y creen en el proceso de paz, el 55 % de los jovenes no estan de acuerdo con el plan de justica establecido, considerando que: “no estoy deacuerdo, porque al poco tiempo de ellos estar acep- tando todo delito serian libres, eso no me parece bien porque delito es delito y no cambia nada aceptandolo o negandolo como si nada; para posiblemente seguir en las mismas.”(E.2)

Y continúa…..

no estoy de acuerdo, ellos han cometido muchas masacres, muchos secuestros, tantos actos de maldad entre colombia y solo 5 años en car- celes especiales? no asi no se pue- de, a alguien que se roba un tumix le dan mas de 10 años y a estos hijos de su puta madre los van a consentir, sabiendo que los atentados van a seguir, solo que el gobierno nos va a manipular por medio de nuestros


‘medios de comunicacion’. Es muy injusto.(E.1)

Son las diferentes posturas que hacen que los estudiantes reflexionen y analizen su entorno, para que identifiquen cuales son las mejores aspectos de la vida y le permite generar transformación; llevando a la sanación interior de los jovenes, con- virtiendo el pasado en presentes desea- bles, y soñando en que cada ser humano tiene la capacidad de actuar y remediar su presente.


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Consideraciones

Más que un trabajo de conclusiones, es un continuar, un horizonte, un camino zan- jado que roza entre la frondosidad de la realidad y la inestabilidad del destino; son esos pasajes los que los jóvenes tienen que recorrer día a día en el camino de la vida llevando consigo todos los sinsabo- res y desdichas que la vida mismo les ha enseñado; y son esas mismas situaciones que le permiten cambiar de paradigma, perspectiva de ver la realidad cuando se toman como parte de reflexión y análisis para hallar el perdón consigo mismo, la reconciliación con la realidad y generar transformación a sí mismo y la sociedad a través de la acción.

Ahora bien; esta investigación toma importancia cuando los jóvenes de una forma libre y espontánea realizan reflexio- nes sobre sí mismo y logran pensamientos como lo expresa el estudiante E1:

En esta actividad de los nazis y guerrilleros me ayudo a reflexionar sobre lo que ha vivido el mundo y sufrido, ha habido demasiada mal- dad y lastimosamente los inocentes mueren o quedan marcados de por vida; y parte de esa violencia llego a mi entorno social y familiar, viendo a mis padres pelear todos los días, los pocos días que estaban en casa, cuando viví en una finca de coca, cuando vi morir gente, cuando la

guerrilla se enfrentaba con el ejército, cuando mi infancia prácticamente la pase solo.

Todo eso me ha servido a pregun- tarme a mismo ¿Quiero ser como ellos? ¿Voy a quedarme con ese rencor interno que me impide avan- zar? Y mi respuesta siempre es que no quiero ser como ellos, ni como mi papá, ni como la guerrilla, quiero que mi vida tome rumbos diferentes a esos, que lo que yo haga de ahora en adelante marque el mundo o solo a mi entorno social. En fin, la expe- riencia me hizo reflexionar y abrirme los ojos (E1)

Esto es la reconciliación, lograr aceptar la propia realidad y comprender que cada ser humano es actor principal de lo que se espera en un futuro; como lo indica Arendt (1953): “uno de los fi de la comprensión es la reconciliación con la realidad. Que la reconciliación sea la vía para superar la ilusión y establecer una relación distinta con la realidad” (p.113), de igual forma Vargas Bejarano (2008), manifiesta:

La reconciliación está dirigida básicamente al mundo y a la historia

.los sufrimientos, penurias y .lágri- mas de cada quien, pero a diferencia del perdón, ella no se realiza en favor de la persona que ha cometido la falta, sino en orden a la cura o reivin- dicación de la relación que tiene el sujeto con el mundo, lo cual equivale a una restauración de la confianza mínima que cada quien debe tener con los otros para poder convivir, y la creencia de que a pesar de que la historia personal ha sido dolorosa o funesta, aún existe la posibilidad de construir tejido social o vida en común. (Vargas, 2008, p. 120)

Esto es lo que se logró con estos jóve- nes, hacerles comprender que el perdón y la reconciliación es consigo mismo, que no vale la pena tener miedos, angustias y odios, que las situaciones pasadas son


lesiones de vida para enfrentarlas con mayor decisión y deseo de que lo que se vivió no vuelva a ocurrir; como lo expresa la estudiante E6:

Recordando la violencia que se veía tiempo atrás, muchas veces no queremos recordar cosas malas que quizás sucedieron, pero esto nos hace entender que debemos tomar estas situaciones como experiencias que nos ayudan en un futuro, cada cosa es algo nuevo con lo que tene- mos que cargar el resto de la vida y si no perdonamos a los demás ni a nosotros mismos estaremos atados a sufrir…. Y como ciudadanos tratar de hacer un mejor país.

Este es el mejor legado que se pudo dejar en la comunidad de estos niños en condición de desplazados de la institución educativa Policarpa Salavarrieta de Quim- baya del grado once, abrir esperanzas de cambio, soñar con un mejor futuro para sí mismo y la sociedad, enseñarles que también son actores del cambio y que como ciudadanos tiene la responsabilidad de transformar su entorno, donde a través del perdón a sí mismo y la reconciliación con la sociedad se logra siempre un mejor presente.

Basados en los resultados de la in- vestigación, podemos estipular para el contexto colombiano, que el perdón y la reconciliación no son procesos, sino actos dependientes donde la reconciliación, al ser una posibilidad para la población de estudio, se convierte en el objetivo principal de la configuración social hacia la “paz”, por tanto se establece que debe regirse por tres principios: 1. El principio de verdad, 2. El perdón y, 3. El principio de justicia.

Según los estudiantes, y en este caso, independiente si las personas hayan sufrido o no directamente los estragos de la violencia, exigen la verdad de los acontecimientos; para ellos es necesario escuchar los motivos del actuar de los victimarios, para así poder entender y

discernir sobre la posibilidad de los dos siguientes principios. La verdad exige una mirada cautelosa del pasado, es una reflexión a través de la historia de vida de las personas involucradas pero basado en lo que es, más no sobre el imaginario de lo que pudo ser; el problema principal de este paso es que en ocasiones se entra a analizar la historia con miras de juicio anticipado, por tanto es necesario ser neutro, saber escuchar y comprender sin ejercer juicios valorativos.

El principio del perdón, para la pobla- ción estudiada, es entendido como la liberación de odios y prejuicios pero bajo dos miradas: la primera sobre aquellos que no han sufrido la violencia, el perdón debe ser personal, lanzar una mirada hacia el interior para el objetivo de libera- ción, utilizando la gratuidad del perdón y el olvido de la ofensa; la segunda mirada se centra sobre los jóvenes que han sufrido directamente la violencia, basados en un perdón exterior siendo imperante que sea el perpetrador quien deba pedir el perdón con manifestación de arrepentimiento y, según sea el nivel de violencia se puede perdonar, aunque debe ir ligado con jus- ticia y reparación. Para la comprensión de este principio la definición del perdón que se adecúa con ambas miradas es la propuesta por Enright, Freedman y Rique (1998) la cual es usada por las ES.PE. RE (Narváez, 2004), pues perdonar no es olvidar (por la imposibilidad del olvido) ni juzgar es reparar las consecuencias de la acción.

El principio de justicia, al igual que del perdón, se estipula según sea el nivel y tipo de afectación. Los estudiantes no violentados por los abusos perpetrados por la guerrilla expresan la necesidad de incluir a los victimarios en la sociedad internándolos en centros educativos para formarlos con los valores socialmente aceptados o asignarles labores sociales. Por otro lado, los estudiantes afectados proponen que los guerrilleros deben ser castigados con toda rigurosidad según la ley. Para nuestra consideración y, aten-


diendo ambas partes, el término de justicia que se ajusta con la idea de sociedades incluyentes sería el propuesto por Rawls (2003) que funciona bajo dos principios:

Primero, cada persona que par- ticipa en una práctica, o que se ve afectado por ella, tiene un igual derecho a la más amplia libertad compatible con una similar libertad para todos y segundo, las desigual- dades son arbitrarias, a no ser que pueda razonablemente esperarse que redundarán en provecho de todos, y siempre que las posiciones y cargos a los que están adscritas, o desde los que pueden conseguir- se, sean accesibles a todos. Estos principios expresan la justicia como un complejo de tres ideas: libertad, igualdad y recompensa por servicios que contribuyan al bien común. (p. 131)

Se opta por este tipo de justicia pues acepta un diálogo frecuente entre las

partes para atender la mejor solución posible, esto es una justicia para un ré- gimen democrático. En la justicia, com- prensión y tolerancia, alcanza a existir un grito de cambio que puede incidir en la creación de sociedades más justas e incluyentes.

Creemos que en la juventud está el futu- ro y por ello conviene recordar las palabras del papa en Morelia, ciudad golpeada en iberoamérica:

“Ustedes son la riqueza de este País, tienen esperanza y sueña. También Rosario habló de soñar.

¿Ustedes sueñan con tener una fa- milia? Queridos hermanos, ustedes son la riqueza de este país. Cuando duden de eso, miren a Jesucristo, el que desmiente todos los inten- tos de hacerlos inútiles, o meros mercenarios de ambiciones ajenas. Les agradezco este encuentro y les pido que recen por mí” (Romere- ports, 2016).


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