Diálogos para repensar la educación ambiental1


FAbiolA loAizA robles2


Resumen

El presente artículo aborda el tema de la didáctica no parametral como perspectiva de trabajo para la educación ambiental; la problemática que se presenta en este campo parte de la reducción del espacio didáctico de la enseñanza de lo ambiental a una simple descripción y transmisión de conocimientos, y teniendo en cuenta la complejidad del reto que nos pre- senta en esta temática, se hace necesaria su comprensión y acción desde opciones que se diferencien de lo tradicional y permitan otras miradas al problema; para tal fin, se utilizó como metodología el enfoque hermenéutico para abordar el tema y realizar el análisis interpretativo y la construcción de sentido desde los discursos de académicos expertos en esta nueva propuesta, encontrándose al final que ésta resulta ser de gran aporte para la enseñanza de lo ambiental ya que está sustentada en unas premisas y un enfoque epistemológico acorde para tal propósito.

Palabras clave: Didáctica no parametral, educación ambiental, pensamien- to crítico, conciencia histórica, sujeto presente.


Abstract


Dialogues for environmental education rethink

The nearby paper addresses the subject of non parametric didactic as viewpoint of work for environmental education, piece of the difficulty that arises in this field by reducing space of didactic teaching environmental education to a uncomplicated explanation and transmission of awareness, and making aware the complexity of the challenge that presents to us with this topic, it is necessary its understanding and action from options that differ to the tradi- tional way and allow others views of the problem, for this purpose, was used the hermeneutical methodology as approach to the theme and make the analysis interpretative and the construction of meaning from the discourses of academic experts in this new proposal, found at the end that it turns out to be of vast contribution to environmental education because it is based on some assumptions and an epistemological approach in line for that purpose. Keywords: Didactic non parametric, environmental education, critical thin- king, historical consciousness, present subject.


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  1. Recibido: 22 de agosto de 2015. Aceptado: 15 de diciembre de 2015.

  2. Fabiola Loaiza Robles. Estudiante del doctorado en Conocimiento y Cultura en América Latina del Ins- tituto Pensamiento y Cultura en América Latina IPECAL, Magíster en Educación y Desarrollo Humano del convenio CINDE – Universidad de Manizales, Contadora Pública de la Universidad de Manizales. Docente de Tiempo Completo en La Universidad de La Salle, integrante del grupo de investigación GAO y del equipo de investigación de la Coordinación de Pedagogía y Didáctica de la Universidad de la Salle, correo electrónico: floaiza@unisalle.edu.co


    Ad Portas

    “Diálogos para repensar la educación ambiental” es una investigación que nace como muchas, en la preocupación por la forma como se está abordando la temática ambiental, no es secreto que los problemas ambientales han hecho que la humanidad vuelque su mirada hacia este tema, que prácticamente se ha conver- tido en una moda al punto que muchas marcas comerciales lo han utilizado como estrategia para capturar la atención y así aumentar sus ventas creando un imagi- nario de conciencia y responsabilidad con el planeta.

    Pero justo en este momento el medio ambiente nos da señales para indicar- nos que de la forma como hemos venido estudiando, explicando y comprendien- do el mundo en un afán por controlarlo, no es el más indicado, que mientras en nuestras cabezas fragmentamos la realidad, la problemática ambiental nos indica que así no resolvemos el problema, pues se necesita un pensa- miento y un sentimiento que sea crítico, complejo y sistémico porque el medio ambiente es así, presenta en un mismo instante la fusión de pasado y futuro con facetas que desde nuestra forma de entender son diferentes, pero en el fondo no lo son.

    El medio ambiente debe ser pensado de forma permanente desde el campo educativo, en especial el didáctico, como espacio que, -en este caso-, se ocupa de enseñar a pensar en relación con el ambiente, como sujetos integrantes de los factores físico-naturales y simbólico- sociales que lo conforman.

    La educación ambiental como tal ha re- cibido muchas críticas y en Latinoamérica estas se han caracterizado por cuestionar los modelos de crecimiento y de consumo de los países industrializados, por tal ra- zón se ha avanzado en otro concepto de desarrollo desde una perspectiva trans- formadora y critica.

    Se resalta en este trabajo que la didác- tica no parametral -como teoría y método- por la cual se adquiere intencionalidad educativa de organización dentro del sistema y que se encuentra ligada a la pe- dagogía de la potencia, asume la práctica de la formación de sujetos como una prác- tica social, como parte de la cultura, que tiene una apuesta por la plasticidad, por la flexibilidad, por una opción de educar en lo ambiental en otras dinámicas, se puede tomar como un referente interesante para abordar la enseñanza de lo ambiental.

    La didáctica no parametral tiene un gran sustento en la pedagogía critica, tendencia que identifica a Latinoamérica y que tuvo sus inicios en la década de los setenta con Paulo Freire, quien sostenía que cualquier educación, es en sí misma política.

    La pedagogía crítica es una propuesta de enseñanza que intenta ayudar a los estudiantes a cuestionar y desafiar la dominación, y las creencias y prácticas que la generan. En otras palabras, es una teoría y práctica (praxis) en la que los estudiantes alcanzan una conciencia crítica, pero esto solo es posible si los docentes se encuentran formados en esta línea, ya que aquí no se concibe, como en otras perspectivas, que el docente es solo el asesor o el orientador, en este caso el docente tiene un nivel de respon- sabilidad muy alto y sabe que es parte de un proceso de formación y construcción de subjetividades e imágenes de mundo.

    En esta tradición, el maestro trabaja para guiar a los estudiantes a cuestionar las teorías y las prácticas consideradas como represivas (incluyendo aquellas que se dan en la propia escuela), animando a generar respuestas liberadoras tanto a nivel individual como colectivo, las cuales ocasionen cambios en sus actuales con- diciones de vida.

    Se puede inferir en esta propuesta de la pedagogía crítica que la práctica edu- cativa, está determinada por procesos que son dialógica y simultáneamente econó- micos, políticos e ideológicos.


    Es preciso decir que “el hacer didáctico, como acción intencional de promover la construcción de sentidos y significados subjetivos e intersubjetivos –es decir sociales– que den cuenta, en la acción reflexiva, de la realidad que se vive como presente coyuntural, histórico y potencial” (Quintar, 2005), ha de generar movimientos que deben preverse desde los ambientes académicos, máxime si se trata de un tema que requiere además de reflexiones, la puesta en marcha de diferentes acciones.

    Es de tener en cuenta que asistimos a una época caracterizada por el pe- simismo intelectual, donde se escribe desde el pánico y la desolación, donde el neoliberalismo económico permea las diferentes esferas del ser humano, donde no se está a favor de las ideas sino de la lógica del capital, se minimiza al sujeto y sus oportunidades se reducen a la mínima expresión; éstos síntomas permean los intentos de formación en el campo edu- cativo, entonces, qué podríamos esperar de la formación ambiental?

    Al respecto se observa una reducción en el campo didáctico de la educación ambiental a una visión instrumental de transmisión de conocimiento, que amerita una propuesta, una mirada desde otra perspectiva, como es –por ejemplo– la didáctica no parametral, pues se conside- ra necesaria la apuesta por la formación de un sujeto con pensamiento crítico que piense su contexto latinoamericano.

    El hacer didáctico al configurarse como acción que promueve la construcción de sentidos y significados, se convierte en referente obligado a la hora de hablar so- bre la enseñanza de lo medioambiental y todas sus implicaciones en la construcción de lo natural-social, ya que es allí donde debemos analizar cómo estamos pensan- do el medio ambiente y al ser humano en su relación con éste.

    El presente artículo interpreta las pers- pectivas de la didáctica no parametral sobre la educación ambiental. Cuando se

    habla de perspectiva se está incursionan- do en un tiempo diverso al de hoy, nos dice Heidegger (2000, p. 460). que “la praxis como ejercicio de la vida se mantiene en miradas que atraviesan: en perspectivas. El horizonte está siempre dentro de una perspectiva, de un mirar a través, en dirección de algo posible que se eleva y sólo puede elevarse desde lo que deviene, es decir desde el caos. La perspectiva es una trayectoria de la mirada previamente abierta sobre la que se forma en cada caso un horizonte” Así las cosas esta investiga- ción viajó en perspectiva, en la búsqueda de un tiempo que no es el de hoy, que no fue ni será el pasado, quedándole como opción abrir camino en futuro desde el presente potencial del cual hablaron los académicos expertos en didáctica no pa- rametral, para dar paso a una articulación de sentido con la educación ambiental.

    El horizonte teórico de esta artículo está conformado por algunos planteamientos de la educación ambiental y de la didáctica no parametral, los cuales son necesarios para realizar el análisis de información y la dilucidación de la discusión académica que se presenta al final y que se refiere a la construcción de sentido de la didáctica no parametral para la educación ambiental, como categoría articuladora, ya que en el reconocimiento y la re-de-construcción de sentido, el protagonista es el sujeto con su sentir, con su carga afectiva y emotiva, que en relación con su realidad lo movi- liza en la enseñanza-aprendizaje y en la construcción de conocimiento.

    El método utilizado para desarrollar la investigación es el hermenéutico ya que lo que se busca es la interpretación, comprensión y construcción de sentido de la didáctica no parametral frente a la educación ambiental; para lo cual el trabajo se presenta de forma cíclica en los tres momentos que Gadamer (1984) propone en su círculo hermenéutico: en- tender el significado textual, interpretar el significado intertextual y finalmente comprender y dar sentido contextual. El diseño de la investigación es narrativo


    de tópicos, ya que está centrado en las perspectivas de didáctica no parametral de algunos teóricos e investigadores en didáctica no parametral y su relación con categorías de conocimiento como la ética, la política, la estética, la ciencia, la tecnología, el desarrollo, la economía, la sociedad y la cultura.

    No es sencillo integrar los conceptos de teóricos como Hugo Zemelman con las exigencias prácticas que propone Estela Quintar, o las acciones de vida que sugiere Germán Guarín y las miradas pedagógi- cas de Alejandra Zemelman; pero sí hay una confluencia, una necesidad urgente de acción, donde la didactobiografía, los círculos de reflexión y sus resonancias entregan alternativas de humanidad para la educación ambiental.


    Justificación

    La pedagogía se hace antropología. Esa conquista no se iguala al crecimiento

    espontáneo de los animales: se implica en la ambigüedad de la condición humana, se complica en las contradicciones de la aventura histórica, se explica, o mejor dicho, intenta explicarse en la continua recreación de un mundo que, al mismo tiempo, obstaculiza y provoca el esfuerzo de la superación liberadora

    de la conciencia humana.

    Paulo Freire


    Las relaciones sociales presentes en la educación intentan producir un tipo de formación donde el sujeto construya autónomamente representaciones e imágenes del mundo, de sí mismo, e identificaciones de clase social, que son ingredientes para determinar su posición ocupacional; en este sentido la educa- ción proporciona los recursos y medios para la producción de autoconceptos, identificaciones sociales y profesionales

    acordes con los requisitos de la división social del trabajo.

    De tal forma, siendo conscientes de esta realidad, es necesario propender por un pensamiento crítico donde sea posible comenzar a hacer una historia distinta del presente, es decir, de aquellos discursos y prácticas que han dado forma a nuestro pensamiento frente a lo ambiental, para que aquello que aún no ha sido pensado o imaginado pueda llegar a existir, y el campo de la educación ambiental pueda ser repensado desde un horizonte crítico, apuntando a la transformación de los imaginarios que se han creado desde dis- cursos que no corresponden con nuestras verdaderas necesidades.

    El sistema educativo es, sin duda, uno de los medios más relevantes para que se pueda dar la formación ambiental, ya que lo que se espera es que en este proceso de enseñanza aprendizaje se genere la conciencia necesaria para fomentar el res- peto a las diferentes formas de vida y por tanto a los sistemas sociales y naturales; por lo anterior, se hace necesario, entre muchos aspectos, revisar la didáctica con la cual se está enseñando lo ambiental, para de esta forma poder pensar en otra perspectiva de trabajo como lo es la di- dáctica no parametral.

    La didáctica no parametral invita a re- flexionar permanentemente en la acción educativa, a problematizar lo aparente- mente normal, a mirar lo que no todo el mundo ve, y teorizar lo no pensado, por lo anterior, se considera interesante poder dar un vistazo a este método para pensar desde allí la didáctica de la educación ambiental.

    Es de tener en cuenta también, que la realidad ambiental de Colombia no es mejor a la del continente o si se quiere del mundo, hay desaparición de especies, contaminación de ríos, insuficiencia no de normas sino de acciones por parte de las autoridades para controlar el tráfico de fauna y flora, la poca formación en los colegios y universidades sobre educación


    ambiental, la no búsqueda sistemática de energías alternas y los permisos para construcciones o ubicación de empresas sin reunir las mínimas normas ambien- tales, esta irresponsabilidad se debe en parte a la falta de formación frente a lo ambiental, una educación que propenda por la defensa y el respeto hacia el medio ambiente.

    Es de resaltar que lo ambiental como temática y como problema de conoci- miento y praxis necesita de unas miradas acordes con la complejidad que éste re- presenta, muchas veces se ha planteado que la realidad es una sola y que no es posible su comprensión sin análisis ho- lísticos, pero en los sistemas educativos el conocimiento se especializa cada vez más, lo que hace que estas miradas sean miopes; hoy con el reto que presenta la problemática ambiental, se hace necesa- rio que éste sea pensado desde la inter y transdisciplinariedad, teniendo en cuenta que esta es una de las premisas que se proponen en la didáctica no parametral resulta interesante poder realizar este análisis desde esta propuesta, donde se tienen en cuenta diferentes frentes de pensamiento y acción.


    Contornos del Problema

    Todo sistema de educación es una forma política de mantener o de modificar la adecuación de los discursos, con los saberes y los poderes que implican.

    Michel Foucault


    Esta investigación parte de reconocer que existe una problemática en la didác- tica de la educación ambiental referida a una reducción de su campo matizada por perspectivas instrumentales; lo an- terior se debe a que hasta el momento hay un predomino de la enseñanza de lo medioambiental como un saber compar- timentado desde una visión que ha sido lineal y que por tanto no corresponde

    con la complejidad de lo ambiental. En especial el problema se centra en que la educación ambiental ha sido concebida como medio para el desarrollo sostenible3 y que ha sido un campo predominante a la hora de enseñar lo ambiental.

    Mientras el desarrollo sostenible se encuentra parcelado en las dimensiones humana, económica, ambiental y tecnoló- gica, y que además privilegia el crecimien- to económico como garante del desarrollo, la educación ambiental propende por la comprensión del ser humano como sujeto integral del ambiente, al igual que todos los procesos sociales, que incluyen lo económico y lo tecnológico, resulta de vital importancia que los académicos realicen el llamado de atención para que estas visiones fragmentadas de la realidad sean superadas definitivamente. Así como lo plantea Boaventura de Sousa (1998, p. 47), se observa,

    “una contradicción creciente entre el ecosistema del planeta Tierra, que es finito, y la acumulación de capital, que tiende a ser infinita. Por otra parte la utopía ecológica, es utópica porque su realización presupone la transformación global, no solo de los modos de producción sino también del conocimiento científico, de los modos de vida, de las formas de


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  3. Es la educación, sin duda, el medio más relevan- te gracias al cual todo individuo en una sociedad puede acceder a los discursos, por lo cual afirma Foucault (1999, p. 45) que, “todo sistema de educación es una forma política de mantener o de modificar la adecuación de los discursos, con los saberes y los poderes que implican”. La educación se ha convertido en el medio que asegura la distribución de los sujetos que hablan en diferentes tipos de discursos y también para la adecuación de discursos a cierto tipo de sujetos, de esta forma el sistema educativo se convierte en una ritualización del habla para los sujetos que se expresan desde los discursos, es decir, se da una adecuación del discurso con sus sa- beres y poderes; y como es sabido el desarrollo sostenible se concibe como un discurso que es preciso develar en el campo educativo, más que simplemente transmitirlo como verdad revelada.


    sociabilidad y de los universos sim- bólicos y, presupone, sobre todo, una nueva relación paradigmática con la naturaleza que sustituya a la relación paradigmática moderna”.

    Pero esta observación que hacen algu- nos pensadores muchas veces no es teni- da en cuenta en el ámbito de la educación ambiental y se plantea que esta “no ha sido más que un campo específico de las ciencias de la educación que se dedica, en primera instancia, a una enseñanza y unas prácticas ecológicas y, en segunda instancia, a transformar la actitud del hom- bre frente a la naturaleza, conservando la escisión entre la naturaleza y la cultura” (Noguera, 2004, p. 74). No puede darse un pensamiento ambiental cimentado en la dicotomía sujeto-objeto4, donde el primero es dominante, mientras el segundo es el dominado y explotado, donde la sociedad está por encima de la naturaleza y, para el caso de la enseñanza del desarrollo sostenible la naturaleza se convierte en recurso o en capital, de tal forma que lo que se plantea es una sostenibilidad del capitalismo y no de la vida en sí misma.

    “La problemática ambiental aparece como una crítica de una racionalidad económica prevaleciente y a los estilos de desarrollo dominantes; de esta forma implica el cuestionamiento del conoci- miento que se ha venido produciendo y legitimando en este proceso histórico” (Leff, 1994, p. 14). En relación con lo anterior el desarrollo sostenible hace parte del imaginario cartesiano de la modernidad que pretende el dominio y explotación de los recursos, aunque poco a poco se ha ido demostrando su debili-


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  4. La separación entre sujeto-objeto ha estado presente en la historia del pensamiento científico y lo ambiental también se encuentra atravesado por esta premisa ya que se ha considerado por muchos años que el medio ambiente se refiere a la naturaleza o lo físico y lo social se ha descartado, aunque es de reconocer que en los últimos años la presencia de lo social se ha presentado con cierta fuerza en las discusiones e investigaciones de educación ambiental.

    dad y contradicción, ya que “el desarrollo tiene que ver con la tarea ilimitada de la razón tecnocientífica de desenvolverse a sí misma (ciencia y tecnología sin límites) y la sostenibilidad tiene que ver con los límites ecosociales, lo que hace que todo intento de desarrollo sostenible fracase porque el desarrollo predomina sobre la posibilidad de ser sostenible” (Noguera, 2004, p. 78); el sujeto se ha mostrado débil ante el mundo, porque renunció a la naturaleza para poder someterla y explotarla a su antojo.

    La didáctica en la educación ambiental se ha regido por lógicas de contenido, de objeto y de método5, por lógicas de en- señanza y de aprendizaje tradicionales. No existe una didáctica por lógicas de formación y conciencia histórica sobre lo ambiental, de ahí la novedad pedagógica, científica y formativa de la investigación.

    Pensar en la amplitud del campo didác- tico connota una recuperación de la voz del maestro desde su conciencia histórica, social y política, una recuperación de su carácter de sujeto de pensamiento crítico e innovador, por tal razón, es necesario analizar los esfuerzos que actualmente hacen algunos académicos de la educa- ción desde una didáctica no parametral para dar una nueva comprensión de la relación del ser humano con su entorno físico-natural y simbólico-social que es precisamente a lo que hace referencia el medio ambiente que no compone sola- mente de la naturaleza sino que lo social también hace parte y se hace necesario trabajarlo en la educación ambiental.


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  5. La enseñanza de lo ambiental se ha discutido, pero no ampliamente y se ha llegado a concluir que uno de los grandes problemas tiene que ver con que se enseña como una materia mas donde se transmiten unos conocimiento sobre lo que es el medio ambiente y muchas veces se desconoce que éste conocimiento debe ser transversal en los curriculum de los diferentes programas para que así se pueda garantizar de alguna manera la formación ambiental, donde este haga parte del mundo de la vida de cada persona y no solamente en el mundo educativo.


    “El saber ambiental se va configurando desde su externalidad y negatividad, como un nuevo campo epistémico en el que se desarrollan las bases conceptuales y metodológicas para abordar un análisis integrado de la realidad compleja en la que se articulan procesos de diferentes órdenes de materialidad (físico, biológico, social). (Leff, 1994, p. 21); por esta razón se reconoce, entonces, la necesidad de trabajar la enseñanza y la toma de conciencia sobre lo ambiental desde una perspectiva de la didáctica no parametral, de tal manera que el cuestionamiento movilizador del problema propuesto para analizar es el siguiente interrogante: ¿Qué perspectivas de didáctica para la edu- cación ambiental se pueden derivar del discurso de teóricos e investigadores en didáctica no parametral?, el cual se analiza desde las siguientes categorías: política, ética, científica, tecnológica, es- tética, económica y cultural.

    Para dar respuesta a la anterior pregun- ta de investigación se planteó un objetivo general referido a: Interpretar en el dis- curso de teóricos e investigadores de la didáctica no parametral las posibilidades de repensar la enseñanza de la educación ambiental en los tiempos y espacios esco- lares y sociales. Para lo cual se plantearon como objetivos específicos: Reconocer elementos potenciadores de la didáctica no parametral en la enseñanza de la edu- cación ambiental; Repensar la educación ambiental desde otra perspectiva didáctica diferente a las tradicionales; Identificar aspectos de la educación ambiental exis- tentes, que se pueden resemantizar con la didáctica no parametral.


    Construcción conceptual

    Las desigualdades entre zonas, pueblos y personas, la tecnocracia gobernante, la simplicidad

    de pensamiento y la potencia consecuente de destrucción atentan contra la identidad terrenal. Por fortuna, cada nueva corriente de

    destrucción viene acompañada de una contracorriente humana.

    Morin, 2001.


    El horizonte teórico de esta investiga- ción tiene dos componentes que sirven de base para la concreción del objetivo propuesto. El primero está referido a la educación ambiental y el segundo a la didáctica no parametral en su perspectiva crítica.

    Para empezar, la educación tiene como misión fundamental formar al in- dividuo dentro de ciertos roles sociales; pero cuando se aborda lo ambiental, la responsabilidad parece ser más amplia, pero, a veces, menos practicada. Lo cierto es que el cuidado del medio ambiente es premisa fundamental, es decir, el papel de un buen acto educativo es formar o guiar al sujeto para una convivencia con y en el medio ambiente. Para lo anterior se recomienda que se apliquen criterios de interdisciplinariedad, interculturalidad y educación en valores, y una propuesta que integre al hombre con el ambiente y que a partir de allí se dé la construcción de conocimiento sobre lo ambiental, tal como lo plantea Maturana(1998, p. 221), “el conocimiento del mundo que vivimos es condición necesaria para el actuar responsablemente en él al participar en su construcción cotidiana”, resulta pertinente entonces, que ese conocimiento sobre lo ambiental sea para generar conciencia y acciones que propendan por las solucio- nes a la problemática ambiental y no solo para llenar las bibliotecas de libros y tesis sobre medio ambiente.

    Se pretende una educación ambiental que tenga como meta “formar una pobla- ción mundial consciente y preocupada por el medio ambiente y con los problemas asociados, y que tenga conocimiento, apti- tud, actitud, motivación y compromiso para trabajar individual y colectivamente en la búsqueda de soluciones a los problemas existentes y para prevenir nuevos”(Carta de Belgrado, 1975). Una población que


    sea consciente de que sus acciones tienen repercusión en el medio, que comprenda los problemas con un conocimiento básico y que tenga responsabilidad critica para resolver los problemas con aptitudes y actitudes. Se tiene entonces que la edu- cación ambiental debe ser “una educación para el cambio de actitudes con respecto al entorno en el cual se desenvuelven los individuos y las colectividades, para la construcción de una escala de valo- res que incluya la tolerancia, el respeto por la diferencia, la convivencia pacífica y la participación, entre otros valores democráticos. Por consiguiente, implica una formación en la responsabilidad, íntimamente ligada a la ética ciudadana” (Política de educación ambiental nacional, 2002). El cambio de actitudes implica en primera instancia conciencia y ésta a su vez se debe dar con el conocimiento. Es por esto que resulta de gran importancia el tema de la educación ambiental pues es en este espacio donde se pueden dar visiones de mundo con sus problemáticas ambientales. Tal como lo planteara el maestro Zuleta (1995), “que la crisis de la educación es más aguda mientras más industrializada sea la sociedad, hay mayor deshumanización”. Por lo tanto, es primor- dial conocer las formas de actuación, de movilización y de organización humana que promueve una política de educación ambiental.

    “Lo ambiental constituye una de las grandes preocupaciones sociales, pero que tampoco se han resuelto de la mejor manera, como muchas de las vicisitudes humanas, aunque en este campo, no hay demasiadas alternativas, puesto que cada violación o alteración de lo biológico tendrá consecuencias sobre todas las especies e incluso sobre el universo cual sistema es” (González, 2009, p. 114) La te- mática ambiental se ha convertido en ese nuevo paradigma que como lo expresa Capra (2000, p. 28) “podría denominarse una visión holística del mundo, ya que lo ve como un todo integrado más que como una discontinua colección de partes”. Si

    precisamente desde el pensamiento am- biental se plantea esta articulación, pues ésta debe ser tenida en cuenta en la edu- cación ambiental, ya que es aquí donde se configuran las visiones de mundo de los estudiantes, de tal forma que para ellos la complejidad y sistematicidad de la realidad sea entendida como tal.

    Con la educación ambiental se preten- de entender el ambiente como el conjunto global de elementos y factores físico-na- turales y simbólico-sociales que albergan la esencia de la actividad humana y todas las especies, y reconocer que el ambiente enmarca todo cuanto existe y determina las relaciones que en su interior se produ- cen, como requisito para intentar cualquier comprensión de las leyes que mantienen el equilibrio de la naturaleza y el universo; “mientras que el viejo paradigma se basa en valores antropocéntricos (centrados en el hombre), la ecología profunda tiene sus bases en valores ecocéntricos (centrados en la tierra). Es una visión del mundo que reconoce el valor inherente de la vida no humana” (Capra, 2000, p. 32). Estos cambios deben ser tenidos en cuenta y asumidos en el espacio de la pedagogía y la didáctica ambiental, pues implican una transformación de fondo que no puede pasar desapercibida.

    En el marco de la relación entre la educación ambiental y el desarrollo sos- tenible, este último se ha abordado con mayor fuerza desde 1987, a partir de la divulgación del informe Brundtland de la Comisión Mundial de Medio Ambiente y del Desarrollo, titulado “Nuestro Futuro Común”, donde se entiende por desarrollo sostenible “satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las propias” (Informe Brundtland, 1987). Frente al desarrollo sostenible existe un consenso mundial relacionado con los siguientes puntos: a) los problemas son globales y trascienden las fronteras nacio- nales; b) el ser humano debe ser destina- tario del desarrollo; c) los problemas están interrelacionados y son interdependientes;


    d) el desarrollo económico no garantiza el humano; e) los obstáculos del desarrollo humano y medioambiental no radican en la escasez de recursos, sino en la voluntad política de los países y del sistema inter- nacional; f) la solidaridad y la cooperación internacionales son indispensables para promover el desarrollo humano y proteger la naturaleza a escala mundial.

    El desarrollo sostenible implica proce- sos de crecimiento global simultáneo en diversas dimensiones, como la económi- ca, humana, ambiental y tecnológica. En estas dimensiones se debe dar el equili- brio en cuatro objetivos fundamentales, a saber: a) equidad social, b) crecimiento económico, c) ecoeficiencia, y d) respon- sabilidad institucional.

    El informe replanteó la polarización entre crecimiento económico y medio ambiente, pues incluyó esta variable y el desarrollo social en el desarrollo sosteni- ble, es decir, pasó de ser un asunto me- ramente ecológico a uno con dimensión económica y social; como bien lo plantea el profesor Quijano (2002, p. 99) “el de- sarrollo sostenible emerge postulando la biológico como hecho social significativo, en medio de la intensa problematización acerca de la continuidad de los paisajes biofísicos y culturales; es decir, situando en el debate las dificultades que enfrenta el mundo contemporáneo en términos de supervivencia global, proceso que deja ver múltiples producto de políticas y estrate- gias de desarrollo económico”.

    Alrededor del discurso del desarrollo sostenible se han generado otros que plantean análisis críticos como es el caso del discurso culturalista y el ecosocialista (Escobar, 1999); el primero hace énfasis en la cultura y pone en tela de juicio la de occidente, pues considera que en ella está el origen de la crisis ambiental actual. Esta perspectiva plantea la desaparición de la naturaleza como consecuencia inevitable del desarrollo de la sociedad industrializa- da, es decir, habla de una desaparición simbólica de la naturaleza.

    El discurso ecosocialista hace énfasis en la capitalización de la naturaleza y divide el discurso en moderno y pos- moderno. En el primero, la fuerza de trabajo y la naturaleza son condiciones de producción y también mercancías ficticias, y en la segunda, se considera la naturaleza ya no como una condición externa de explotación sino como fuente de valor en sí misma, es otra manera de capitalizar la naturaleza, mediada por el dinero y por el valor, opera a nivel de las representaciones y se constituye como conquista semiótica de la naturaleza. “Desde la perspectiva ecosocialista, para resumir, el discurso liberal del desarrollo sostenible no pretende la sustentabilidad de la naturaleza sino la del capital; desde la culturalista, lo que está en juego es la sustentabilidad de la cultura occidental” (Escobar, 1999, p. 89). Este tipo de aná- lisis no pueden ser desconocidos por la educación ambiental y por esta razón se considera que la didáctica no parametral puede ser una muy buena opción para abordar estas temáticas, ya que esta propuesta busca entre sus propósitos develar los discursos de opresión que se encuentran ocultos en aquellos que trabajamos diariamente, muchas veces sin una verdadera comprensión de ellos.

    Una didáctica no parametral para la educación ambiental parte de reconocer que el conocimiento y la enseñanza de lo ambiental debe poner al frente la relación del sujeto concreto con su existencia, es decir, con la vida, que no es exclusiva del ser humano. Se trata, entonces, en términos de una didáctica formativa o no parametral, de “generar conciencia en el darse cuenta y dar cuenta de las redes de relaciones de representaciones, símbolos y sentidos que están detrás de lo que se vive cotidianamente como natural y no como redes de significaciones y codifica- ciones históricamente construidas y, por lo tanto, históricamente posibles de ser deconstruidas y transformadoramente reconstruidas” (Quintar, 2005). Lo que conocemos como conocimiento ambiental


    es, sin duda, una construcción social que como tal tiene una carga simbólica, que es necesario que sea pensada desde los procesos didácticos de enseñanza y reconstruida en el aula.

    La didáctica no parametral y la peda- gogía de la potenciación6 se entrelazan y fundamentan desde la epistemología de la conciencia histórica, pensada y divulgada por el Dr. Hugo Zemelman Merino, donde lo epistemológico se aleja de la lógica del positivismo que ve a la epistemología como el campo de conocimiento encarga- da de estudiar la estructura y fundamen- tación de las ciencias, para centrarse en el proceso de complejización del conoci- miento, donde el sujeto se resignifica en su ser y en su contexto en relación con la realidad y sus condiciones de existencia; la epistemología de la conciencia histórica implica un movimiento constante de los sucesivos actos de conciencia en niveles de abstracción cada vez mayores.

    De otra parte, la mirada de la didáctica no parametral reconoce aquellos actos enseñantes que se salen de las canóni- cas, de lo impuesto, que como se sabe no producen hombres de pensamiento libres sino hombres de pensamiento constre- ñido o pensamiento apto para continuar con las lógicas en que nos hemos venido comprendiendo y devastando; la didáctica en esta perspectiva plantea que se debe “enseñar a los alumnos a enjuiciar mo- ralmente los contenidos de aprendizaje

    –así como los procesos de comunicación sobre los que se establecen los procesos de enseñanza y aprendizaje- resulta fundamental para despertar en ellos una actitud afectiva de rechazo hacia las instituciones de injusticia, que es la base


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  6. Este término es acuñado por el Dr. Hugo Zemel- man y consiste en resaltar que cada persona puede potenciar sus habilidades y conocimien- to si tiene conciencia histórica, es decir, si se encuentra ubicado en su tiempo y espacio y se relaciona de forma tanto racional como emo- cional con el participando en su construcción y deconstrucción permanente.

del pensamiento crítico-social” (Gimeno, 2009, p. 129).

La didáctica no parametral se planta so- bre preguntas inquietantes, interrogantes que no siempre nos hacemos: “¿cuáles son las causas de que la racionalidad técnica perviva a pesar del reconocimiento de la necesidad de promover una raciona- lidad práctica y una acción emancipadora?

¿Por qué las teorías críticas se enseñan acríticamente y muchas veces dogmática- mente? ¿Qué, por qué y para qué ense- ñamos los enseñantes?” (Quintar, 2006,

p. 21) En tales circunstancias abordar un pensamiento abierto exige una didáctica abierta, que no se ciña a parámetros, que se desparametralice para que el acto del enseñante, tan auténtico o tan demeritado, siga produciendo sujetos que potencien su pensamiento.

Los interrogantes entregados por la profesora Quintar se pueden trasladar a la educación ambiental, puesto que se lleva a las aulas bastante información ambiental, pero acríticamente o cuando se intenta, no siempre se logra, superar la opinión o la descripción de la realidad.

Por todo lo anterior es necesario en- tender la didáctica como una “disciplina estrechamente relacionada con los pro- yectos sociales y educativos, que tiene carácter significativamente político, com- prometido con la formación de un modelo de hombre y la constitución de un tipo de sociedad” (Camilloni, 2007, p. 57). Es el campo encargado de estudiar los diversos componentes, humanos y materiales, que intervienen en el proceso de enseñanza- aprendizaje, con el fin de establecer sus funciones e interrelaciones, y dinamizar el acto docente-discente. En este orden de ideas se entrevé que la tarea de la didác- tica es enorme, es decir, no puede que- darse en la pura definición, debe, pues, virar a la acción, en una necesidad de praxis, ya que, “asumir la didáctica desde un enfoque crítico significa posicionarse social, política, ética e históricamente en el mundo educativo, con disposición


para reflexionar y problematizar el cono- cimiento, la enseñanza, el aprendizaje y la cultura escolar, tratando de empoderar y reconocer en los agentes del proceso educativo, sujetos capaces de construirse a sí mismos y de (de)construir su entorno social (Jiménez y Rendón, 2014).


Método

El análisis de la información se hizo bajo el método hermenéutico que busca inter- pretar en el discurso de teóricos e investi- gadores de la didáctica no parametral las posibilidades de repensar la enseñanza de la educación ambiental en los ambientes escolares y sociales. Implica una mirada desde la perspectiva epistemológica que brinda la hermenéutica ya que el trabajo tuvo su base en la interpretación de las entrevistas y de los textos publicados por los expertos que hicieron parte de la uni- dad de trabajo con el fin de dar sentido a la didáctica no parametral en el contexto de la educación ambiental.

La investigación tiene como fuente principal a los teóricos e investigadores de la didáctica no parametral, el Dr. Hugo Zemelman – Instituto de Pensamiento y Cultura en Latinoamérica – IPECAL – México; Dra. Estela Quintar – Instituto de Pensamiento y Cultura en Latinoamérica

El diseño de investigación es narrati- vo de tópicos, ya que gira en torno a las perspectivas de didáctica no parametral de algunos teóricos e investigadores, donde a partir de sus experiencias en esta temática narraron la forma como la didác-

tica no parametral da unas perspectivas de trabajo para la educación ambiental.

La técnica que se trabajó fue la entrevis- ta focal, que consiste en la conversación, donde las personas que intervinieron (entrevistado y entrevistador) dialogan con arreglo a ciertos esquemas o pautas acerca de un problema o cuestión deter- minada, teniendo un propósito profesional. “Toda entrevista es un proceso dinámico multifuncional atravesado por el contexto social de una vida compleja y abierta continuamente a las transformaciones” (Sierra, 1998, p. 283).

La interpretación se centró en el relato de los expertos e investigadores en di- dáctica no parametral, viendo cómo estos sujetos dieron sentido a las temáticas mediante el relato de las mismas. La na- rrativa tiene un potencial para representar la experiencia vivida en la vida social edu- cativa, se trata precisamente de reivindicar la dimensión de la experiencia personal; se trata de hacer emerger la materialidad dinámica de la palabra del sujeto como constituyente de su vivencia, memoria y olvido, ya que en el diseño narrativo se va cediendo la voz a los verdaderos pro- tagonistas. La subjetividad es condición necesaria del conocimiento social y en el diálogo de subjetividades que se dan en la narrativa prima la construcción de comprensión de sentido. Para que se dé esta comprensión de sentido el trabajo tuvo una estructura polifónica ya que contó con la narrativa de varios sujetos.

La hermenéutica como es sabido inclu- ye la interpretación y la comprensión de sentido, para lo cual partimos por afirmar que la comprensión en las ciencias socia- les es histórica, un texto sólo se vislum- bra cuando se percibe en su contexto; la lectura implica la participación de ese sentido pasado en uno presente, sin ser necesaria la congenialidad para reconocer lo verdaderamente significativo, es decir, el sentido originario de la tradición.

Se pretendió entonces, en este trabajo la comprensión de sentido de la didáctica


formativa en la educación ambiental y para tal efecto se tuvieron en cuenta algunas condiciones como:


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