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<Part>
<H1>“El asunto García”: una ucronía sobre García Márquez, Gaitán y la historia colombiana </H1>

<P>Adriana Villegas Botero1 </P>

<P>Fecha de recepci: Octubre 10 de 2024 - Fecha de aceptaci: febrero 13 de 2025 </P>

<P>Villegas, A (2025). “El asunto García”: una ucronía sobre García Márquez, Gaitán y la historia colombiana. Escribanía, v22i2 </P>

<P>
<Link>https://doi.org.10.30554/escribania.v22i2.5233 </Link>
</P>

<Sect>
<H2>Resumen </H2>

<P>¿Qué habría pasado si el 9 de abril de 1948 no hubiesen asesinado a Jorge Eliécer Gaitán, sino a Gabriel García Márquez? Esa pregunta que apela al pasado y la memoria es la que es la que se formula el escritor colombiano Orlando Mejía Rivera en el cuento de ciencia ficción posmoderno “El asunto García” (1995), en el que desarrolla una ucronía a partir del hecho histórico conocido como El Bogotazo, que marca el inicio del período conocido como La Violencia. Este trabajo analiza los elementos utilizados por el escritor para construir su ucronía, a partir de la metodología de análisis literario propuesta por el profesor Lauro Zavala en Principios de teoría narrativa (2016). </P>

<P>Palabras clave: Gabriel García Márquez, Orlando Mejía Rivera, Ucronía, Cuento fantástico, Ciencia ficción colombiana. </P>

<P>“The García affair”: an alternative history of García Márquez, Gaitán and Colombian history </P>
</Sect>

<Sect>
<H2>Abstract </H2>

<P>What would have happened if on April 9, 1948, not Jorge Eliécer Gaitán had been assassinated, but Gabriel García Márquez? That question is what the Colombian writer Orlando Mejía Rivera asked himself in the postmodern science fiction story The García Affair (1995), in which he develops a uchronia based on the historical event known as El Bogotazo, which marks the beginning of the known period. like Violence. This work analyzes the elements used by the wri</P>

<P>1 Profesora asociadadel programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Manizales. Doctora en Literatura de la Universidad Tecnológica de Pereira. 
<Link>avillegas@umanizales.edu.co</Link>
. Orcid: 
<Link>https://orcid.org/0000-0002-4978-3259 </Link>
</P>

<P>ter to build his uchrony, based on the literary analysis methodology proposed by Professor Lauro Zavala in Principles of Narrative Theory (2016). Key words: Gabriel García Márquez, Orlando Mejía Rivera, Uchronia, Fantastic tale, Colombian science fiction. </P>
</Sect>

<Sect>
<H2>Introducci </H2>

<P>Con “El asunto García” el escritor colombiano Orlando Mejía Rivera ocupó en 1997 el tercer puesto en el concurso “Bogotá una ciudad que sueña”, en la modalidad de cuento de ciencia ficción. Se trata de un cuento corto de 1740 palabras y tres cuartillas, que implica una ruptura frente a la tradición literaria de la región colombiana conocida como el Gran Caldas. En 1993 el Instituto Caldense de Cultura publicó una antología titulada El cuento caldense actual (Zapata y Escobar, 1993) que incluyó 26 autores, cada uno con un texto, y ninguno de ellos se enmarca en la ciencia ficción. En el año 2000 se publicó de manera póstuma la que se considera la primera antología de ciencia ficción colombiana, Contemporáneos del porvenir (Rebetez, 2000) y en ella el único escritor caldense que aparece es Orlando Mejía Rivera, quien para ese momento no sólo había incursionado en este campo con el cuento “El asunto García” (1995) sino también con su novela distópica La casa rosada (1997). </P>

<P>El texto que se presenta a continuación tiene como objetivo responder la pregunta ¿qué elementos narrativos utiliza Orlando Mejía Rivera en el cuento “El asunto García” para plantear una relectura de la historia colombiana de la segunda mitad del siglo XX? Para ello se parte de una hipótesis: la construcción de una ucronía y la inclusión de un fauno dentro del relato son elementos de ficción que le permiten al autor potenciar las preguntas que el lector se hace sobre la historia política y literaria de Colombia a partir del hecho histórico conocido como El Bogotazo. </P>

<P>Este trabajo presenta un análisis literario de los elementos de la narración desde una aproximación textual, siguiendo el modelo propuesto por el profesor Lauro Zavala en Principios de teoría narrativa (2016), aunque también hace referencia a algunos elementos contextuales que contribuyen a una mejor comprensión del relato. </P>
</Sect>

<Sect>
<H2>Algunas generalidades sobre autor y la obra </H2>

<P>Orlando Mejía Rivera (Bogotá, 1961) es un médico y escritor caldense que cuenta con una obra variada y prolífica. En el campo de la medicina se especializó en tanatología, bioética y en estudios sobre historia de la medicina, temas sobre los que ha escrito diversos ensayos. En cuanto a sus intereses literarios, ha sido lector atento de Borges, de literatura oriental, especialmente haikus, y de textos filosóficos (es magíster en filosofía), desde Wittgenstein hasta Jung. </P>

<P>Se graduó de Medicina en la Universidad de Caldas y eligió esa carrera por razones literarias. En La Comedia Humana, de Honoré de Balzac, encontró un personaje que le dice a un aprendiz: “Si usted quiere ser escritor, tiene que ir a los servicios de urgencias de los hospitales de caridad de París, para que se dé cuenta de cuál es la realidad humana”. Orlando Mejía interpretó que Balzac le hablaba a él según explicó en una entrevista para El Espectador (Villegas, 1998). </P>

<P>Para la época en que escribió “El asunto García” ya tenía ocho años de experiencia como tanatólogo. Esa práctica se enriqueció, según su propio relato, con la lectura de distintos autores, entre los que destaca a varios colombianos: el también médico manizaleño Octavio Escobar Giraldo; el novelista Héctor Abad Faciolince; el filósofo, ensayista y crítico Rafael Gutiérrez Girardot y el cuentista y editor René Rebetez. Esta lista se complementa con autores como Julio Verne, H.G.Wells, Philip K. Dick, Jack Vance y Theodore Sturgeon. A ellos se suma su favorito Jorge Luis Borges, autor sobre el que publicó el ensayo Borges y Jung: El caso de Pierre Menard, autor del Quijote (1997). </P>

<P>Orlando Mejía Rivera propone juegos con el tiempo: “El asunto García” es una ucronía y La casa Rosada es una distopía o antiutopía que el autor ubica en un futuro cercano al momento de su publicación. </P>

<P>Lejos de las novelas rurales, de la violencia o del realismo mágico, que caracterizaron buena parte de la literatura colombiana del siglo XX, Orlando Mejía Rivera irrumpió en la narrativa con un cuento y una novela de carácter urbano, en donde mezcla sus conocimientos de medicina y filosofía con sus lecturas sobre historia de las religiones para construir obras con universos literarios densos que invitan a la relectura. </P>

<P>En la entrada sobre Colombia que Campo Ricardo Burgos López escribió para The Encyclopedia of Science Fiction (2021), se proponen cuatro etapas para la ciencia ficción en Colombia, y se ubica a Orlando Mejía como uno de los representantes de la cuarta y última etapa, que comienza en la última década del siglo XX, y en la que también ubica a autores como René Rebetez, Héctor Abad Faciolince, Diego Darío López Mera, Gustavo Wilches-Chaux, Rafael de J. Henríquez, Julio César Londoño, Luis Noriega, Juan Alberto Conde Aldana y Andrés García Londoño. </P>

<P>A partir de la década de 1990 y hasta la actualidad, la fantasía y la ciencia </P>

<P>ficción han despegado en Colombia. Si bien es cierto que las obras de </P>

<P>estos dos géneros aún tienen bajas tasas de distribución y lectores, no se </P>

<P>puede negar que los escritores y textos han ido aumentando en calidad, </P>

<P>cantidad y presencia internacional (Burgos López, 2021). </P>
</Sect>

<Sect>
<H2>El Bogotazo, Gaitán y García Márquez: los hechos ciertos </H2>

<P>“El asunto García” es una ucronía, es decir, una obra literaria que propone una reconstrucción histórica a partir de un hecho ocurrido en la realidad, pero con alguna variación que conduce a un desarrollo histórico diferente o alternativo al que realmente sucedió. </P>

<P>Para entender la ucronía que propone Orlando Mejía es necesario conocer el contexto histórico que narra y cuál es el punto de quiebre o la ficción que plantea a partir de los hechos o datos que han pasado a ser verdad histórica. </P>

<P>En el caso concreto de “El asunto García”, el hecho cierto es El Bogotazo: el 9 de abril de 1948 a la 1:05 pm en la Avenida Jiménez con carrera séptima de Bogotá fue asesinado el candidato liberal a la presidencia de Colombia, el caudillo Jorge Eliécer Gaitán Ayala. El crimen ocurrió en momentos en que en la ciudad se desarrollaba la Novena Conferencia Panamericana, con la presencia de presidentes y líderes políticos de todo el continente, incluyendo entre otros al joven Fidel Castro. Aunque existen diversas teorías sobre las causas y autores del asesinato de Gaitán, la más extendida es que lo mató Juan Roa Sierra, un personaje que fue linchado esa misma tarde por la turba que salió a protestar por la muerte del caudillo. Los saqueos, e incendios que siguieron a la muerte de Gaitán durante la tarde del 9 de abril y parte del día siguiente se conocen como El Bogotazo. Las protestas se extendieron también a otras ciudades de Colombia y causaron una cifra imprecisa de muertos que algunos calculan en 500 y otros en 3.000. Bogotá quedó semidestruida, 142 construcciones del centro de la ciudad fueron quemadas (Alape, 1983). Para numerosos historiadores El Bogotazo marca el inicio del período histórico que se conoce como “La Violencia” que enfrentó a liberales y conservadores antes del surgimiento de los grupos guerrilleros. El Informe Final de la Comisión de la Verdad (2022) indica que “Durante más de medio siglo, la memoria colectiva de Colombia gravitó en torno a la muerte de Gaitán y los hechos que le siguieron” (Comisión de la Verdad, tomo 8, p. 56). </P>

<P>Además de este hecho histórico ocurrido en 1948, Orlando Mejía Rivera toma otro dato fáctico verificable para construir su ficción: la presencia de Gabriel García Márquez en Bogotá el día de El Bogotazo. </P>

<P>Se sabe que el caos del 9 de abril de 1948 fue para Gabriel García Márquez la oportunidad de huir de Bogotá, ciudad en la que vivía en compañía de su hermano Jaime, quien había llegado a la capital tan solo dos meses antes. Según narró en Vivir para contarla (2002), García Márquez estaba matriculado en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional, por el interés de su papá en tener un hijo profesional que pudiera ayudar a sacar a la familia de la pobreza. Pero su segundo año de estudios no avanzaba con el ritmo que sus padres anhelaban ni con el placer o la vocación que él mismo hubiese querido. El estudiante García Márquez se aburría en las aulas de clase y pasaba más tiempo leyendo literatura en su cuarto de una pensión ubicada en la Calle Florián, en el centro de Bogotá, o en los cafés a los que acudía para escuchar a poetas como León de Greiff. (García. 2002. p. 293). </P>

<P>Los destrozos a la ciudad luego del asesinato del político liberal Jorge Eliécer Gaitán y la difícil situación de orden público en los días posteriores al Bogotazo provocaron el cierre indefinido de la Universidad Nacional. Así las cosas, con la mayoría de edad de 21 años alcanzada un mes antes, el primogénito de la familia García Márquez abandonó Bogotá para buscar otro horizonte en su natal Caribe. Viajó en un DC-3 a Barranquilla y desde allí se embarcó en el techo de un bus hasta Cartagena, con la idea de continuar sus estudios de derecho y tener tiempo para leer y escribir, pues en septiembre del año anterior había aparecido su primer cuento “La Tercera Resignación” en la sección Fin de Semana de El Espectador; en octubre había publicado “Eva está dentro de su gato”, y en enero había salido “Tubal Caín forja una estrella”. </P>

<P>En sus primeros días en Cartagena, deambulando por alguna calle escuchó el grito de ¡Bandido! Era su amigo, el médico y escritor Manuel Zapata Olivella, a quien había visto por última vez el 9 de abril en Bogotá. Zapata lo presentó ante Clemente Manuel Zabala, jefe de redacción del recién fundado periódico El Universal y allí debutó como articulista habitual el 21 de mayo de 1948. No habían pasado dos meses desde El Bogotazo que le cambió la vida al Nobel y que le dio la excusa perfecta para volver al Caribe y dedicarse al periodismo, que tanto le nutrió para su literatura. La muerte de Gaitán y El Bogotazo fueron un infortunio para la historia política de Colombia, pero significaron un golpe de suerte para el entonces estudiante García Márquez y son esos elementos históricos los que toma Orlando Mejía Rivera para construir su relato de ficción. </P>

<Sect>
<H2>Ciencia ficción: el debut de Mejía </H2>

<P>Orlando Mejía Rivera inició su carrera literaria como ensayista, con los libros Atropología de la muerte (1987), Humanismo y antihumanismo (1990) y Ética y sida (1995). En 1995 incursionó en la literatura de ficción con El asunto García y otros cuentos. Para ese momento estaba dedicado al estudio de la obra de Jorge Luis Borges, sobre quien dos años después publicó un ensayo, así como a la lectura de textos de ciencia ficción. Los ecos de “El jardín de los senderos que se bifurcan” se perciben en el epígrafe del primer cuento publicado por Mejía. </P>

<P>A finales de los años 90 ni en el departamento de Caldas ni en Colombia existía una tradición de literatura de ciencia ficción. La primera antología, Contemporáneos del porvenir (2000), preparada por René Rebetez, reúne básicamente a autores que participaron en el concurso de cuentos de ciencia ficción que convocó el Instituto Distrital de Cultura y Turismo de Bogotá en 1997 y en el que Orlando Mejía ocupó el tercer lugar. </P>

<P>Pero si bien la ciencia ficción entre los autores colombianos no era frecuente en esa época y los pocos textos existentes circulaban con dificultad, tampoco puede decirse que no existían antecedentes, aunque no en Caldas, salvo el extraño cuento “Vivisección”, escrito por Rosario Grillo de Salgado y que hace parte de su libro Cuentos reales (1947). El estudioso de la ciencia ficción colombiana Rodrigo Bastidas (2012) señala: </P>

<P>El mismo René Rebetez nombra en la introducción de la antología una serie de textos colombianos que se habían acercado al género con anterioridad y que últimamente son llamados la “prehistoria” de la ciencia ficción colombiana. En el año 2011, la editorial Laguna Libros inicia un proceso de recuperación de esos textos entre los cuales se cuenta: Viajes interplanetarios en zepelines que tendrán lugar el a 2009 (1936), de Manuel Francisco Silger; Una triste aventura de 14 sabios (1928), de José Félix Fuenmayor; y Barranquilla 2132 (1932), de José Antonio Osorio Lizarazo. Además de estos tres libros, vale la pena rescatar textos anteriores como el cuento Bogotá en el a 2000 (1905) de Soledad Acosta de Samper y Phrazomeda (1892) de Emilio Cuervo Márquez. </P>

<P>En una entrevista que Marcos Fabián Herrera Muñoz le hizo a Orlando Mejía Rivera, el autor recordó el origen de su primer cuento publicado: </P>

<P>“El asunto García” es un cuento escrito dentro de las coordenadas de la Ciencia-Ficción y de un subgénero de ella que se conoce como: Ucronías. Desde el punto de vista técnico la ucronía surge de la siguiente pregunta: ¿Qué pasaría sí…? En este caso mi pregunta fue: ¿Qué pasaría si el nueve de abril de 1948 no hubiesen asesinado a Jorge Eliécer Gaitán, sino a otra persona, por equivocación, que en un futuro fuera muy importante para el país? Bien, desde ese interrogante se desarrolla todo el cuento cuyo final ya tú conoces. Las ucronías me encantan y como un buen lector de Ciencia-ficción pienso que tenemos toda una enciclopedia histórica para narrarla en formato de ucronía. De hecho, en los últimos años las ucronías han sido usadas por los historiadores, no como ficción, sino como hipótesis de interpretación alternativa de lo histórico y ya se escriben libros de “historia contrafáctica” que son muy valorados. Este cuento ha sido mi relato más conocido, publicado en distintas antologías y traducido a varios idiomas. A veces pienso, que la razón de ello es que el filón de la ucronía no está bien explorado en la literatura escrita en español y quizá aquí hay una veta creativa que aguarda más cuentos y novelas de temática ucrónica (Herrera Muñoz, 2015). </P>

<P>Aunque no existen estudios literarios dedicados de manera puntual a “El asunto García”, algunos reseñistas y críticos sí se han referido a este cuento. Juan Eliécer Carrillo Aranzalez, docente de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali y la Universidad del Valle, considera que este cuento es un buen punto de partida para abordar el género de la ciencia ficción en Colombia. </P>

<P>El escritor trasgrede el pasado, colocando en consideración lo distinto que sería el país si alguno de estas figuras emblemáticas hubiera perecido en ese momento. En el cuento, García no se vale de alguna “máquina del tiempo” o elemento tecnológico de punta para cambiar todo el entorno, como es común encontrar en los grandes clásicos de (CF); es a través de un ser mítico, que el personaje llega a trastocar el presente. Es por medio de la nostalgia que el personaje se convierte en héroe. Al mismo tiempo, el autor se lanza a la experimentación formal: hace uso de fragmentos de periódico, informes judiciales y diarios, sugiriendo un carácter exacto en sus indagaciones históricas e intimas. Sus precisiones son dignas de admirar. Este atrevimiento, similar a los hechos por el argentino Manuel Puig en sus producciones, hace creer que existe un compromiso innovador de Mejía en el proceso de la escritura creativa (Carrillo, 2008). </P>

<P>La lectura que Juan Sebastián Quintero Santacruz propone sobre “El asunto García” también se ubica desde la ucronía. Al analizar uno por uno los ocho cuentos de Orlando Mejía Rivera incluidos en “El asunto García” y otros cuentos (2006), Quintero considera que el relato “El asunto García” es un punto alto de la colección: </P>

<P>Un excelente y conciso ejemplo de ucronía aplicado a un evento de la historia de Colombia. Las repercusiones de tal evento hubieran sido muchas, entre ellas que el Bogotazo nunca hubiera ocurrido, que Jorge Eliécer Gaitán hubiera asumido la presidencia, alejando a Colombia de la </P>

<P>isla conservadora en la que después de convirtió. ¿Qué hubiera sido del </P>

<P>Boom Latinoamericano y del realismo mágico sin Gabo? (Quintero, 2018). </P>

<P>El profesor Campo Ricardo Burgos, al comentar el volumen de cuentos de Mejía, señala que se trata de un libro que suscita “estimulantes interrogantes”. </P>

<P>La mayoría de textos buscan otra vez la indecidibilidad, es decir, que al finalizar su lectura, el lector no sepa si lo que se narra tiene razones sobrenaturales o razones naturales desconocidas. Asimismo, como ya mencionábamos, buscan sobre todo provocar la especulación acerca de un tema histórico dado (con lo cual, la historia se torna un juguete más) (Burgos, 2012, p. 144). </P>

<P>“El asunto García”: una aproximaci al texto </P>
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<ImageData src="imagenes/5233-Asunto García_img_0.jpg"/>
</Figure>

<P>Nota: elaboraci propia </P>

<P>“El asunto García” es un cuento corto que se enmarca en la narrativa fantástica. Es un cuento posmoderno, es decir, ni clásico ni moderno en la clasificación que propone el profesor Lauro Zavala en Principios de teoría narrativa (2016) en el que el final paradójico, irónico e intertextual depende en buena parte del conocimiento del contexto histórico que tenga el lector, sobre los hechos y personajes que el texto describe. </P>

<P>Este primer cuento de Orlando Mejía Rivera tiene elementos de lo que el mexicano Omar Nieto define como las características más importantes del paradigma posmoderno de lo fantástico: </P>

<P>El fantástico posmoderno relativiza los estatutos de “realidad” y “sobrenatural” para hacerlos itinerantes dentro de la estructura textual. Lo anterior es viable dado que cualquiera de los dos elementos están revelados como construcciones artificiales (...) Es así que en lo fantástico posmoderno se relativizan los valores binarios de realidad/irrealidad para causar un efecto de extrañeza. Repetimos: todo lo fantástico posmoderno relativiza uno de los polos que lo constituye, lo familiar o lo sobrenatural, o bien los dos al mismo tiempo, es decir, la totalidad del sistema (Nieto, 2015, p.211). </P>

<P>En Principios de la teoría narrativa el profesor Lauro Zavala propone las características principales que identifican a los cuentos clásicos, modernos y posmodernos. En cuanto a los cuentos posmodernos Zavala explica: </P>

<P>El cuento posmoderno tiene inicio paradójico, tiempo espacializado, espacio fragmentado, narrador paródico o autoirónico, personajes intertextuales, lenguaje autorreferencial, ideología paradójica y final múltiple </P>

<P>o tematizado (Zavala, 2016, p 17). </P>

<P>A continuación se presenta un análisis literario de los elementos que utilizó Orlando Mejía Rivera para construir su cuento “El asunto García”, a partir de la propuesta metodológica que presenta el profesor Zavala, quien invita a desglosar cada uno de los elementos propuestos en Principios de teoría narrativa (2016): </P>
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</Sect>

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<H2>Título del relato </H2>

<P>“El asunto García”, título del relato, es una frase con una organización gramatical clara, simple, que no ofrece ambigüedades o polisemia desde su estructura. El sustantivo común “asunto”, le da al autor la oportunidad de introducir en el título un elemento de cotidianidad, rutina o normalización: aunque se trata de un cuento de ciencia ficción el título alude a lo contrario; a un asunto de trámite, un caso que no necesita adjetivos calificativos. No es “el maravilloso asunto”, “el fantástico asunto” o “el increíble asunto” es simplemente “el asunto”, a secas. </P>

<P>La palabra “asunto” aparecerá más tarde en el relato, como título del “informe judicial: Asunto García”, elaborado por el sargento Marín. </P>

<P>A ese anclaje interno de la palabra “asunto” se suma el anclaje externo del sustantivo “García”. García es uno de los cinco apellidos más comunes en Colombia, así que un título que incluya este nombre propio en principio puede aludir a muchos tipos de personajes. De hecho, el título ni siquiera permite identificar si se trata de un hombre </P>

<P>o una mujer. Pero el elemento oculto detrás del título está precisamente en descubrir que el García al que alude el título es el Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, a quien comúnmente se le reconoce con los dos apellidos, el materno y paterno. En ese orden de ideas, que el título sea “El asunto García” y no “El asunto García Márquez”, es determinante para ayudar a construir la sorpresa del cuento: el estallido del globo del que habla Zavala. </P>
</Sect>

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<H2>Epígrafe </H2>

<P>Entre el título y el primer párrafo del cuento Orlando Mejía Rivera introduce una larga cita de Gary Zukav (1979) que prepara al lector para entender el tono de lo que viene a continuación. Si bien el relato de Orlando Mejía tiene un lenguaje neutro, de informe policial, sin sorpresas ni misterios, en el que las palabras elegidas sirven para normalizar lo extraordinario, como por ejemplo la aparición de un fauno, en el epígrafe se advierte el interés del autor por las vidas paralelas, las realidades alternas y dimensiones desconocidas. </P>

<P>Gary Zukav es un escritor estadounidense, autor de best sellers que oscilan entre la física, la espiritualidad y la autoayuda. El epígrafe seleccionado por Orlando Mejía hace parte del libro La danza de los maestros de Wu Li, una visión general de la nueva física, que en 1979 ganó el Premio nacional de libros de ciencia en Estados Unidos: </P>

<P>De acuerdo con la teoría de Everett-Wheeler-Graham, en el momento en que la ecuación de onda «colapsa», el universo se divide en dos mundos. En uno de ellos yo subo escaleras arriba y en el otro corro escaleras abajo. Existen dos distintas ediciones de mí. Cada una de ellas hace cosas distintas y cada una de ellas ignora a la otra. Sus (nuestras) sendas jamás se cruzarán puesto que los dos mundos en que se dividió el original son, para siempre, ramas separadas de la realidad. En cada medición (cada vez que una cosa ocurre en vez de otra) el universo se divide en un número de mundos diferentes, uno para cada posibilidad. Cada uno de esos mundos tiene asignado un «peso» distinto, que se corresponde a la probabilidad calculada para él por la función de onda. Todos esos mundos son idénticos, excepto en el suceso que causó la división y sus consecuencias (Zukav, 1979). </P>

<P>La idea que plantea Zukav en este texto coincide con la que presenta Jorge Luis Borges en “El jardín de los senderos que se bifurcan”. Para la época en la que Orlando Mejía Rivera escribió “El asunto García” estaba dedicado a la lectura de Borges, sobre quien dos años después publicaría el ensayo Borges y Jung: El caso de Pierre Menard, autor del Quijote (Mejía Rivera, 1997). En el cuento de Borges, publicado en 1944, propuso una idea similar a la que Zukav trabaja en 1979: </P>

<P>Creía en infinitas series de tiempos, en una red creciente y vertiginosa de tiempos divergentes, convergentes y paralelos. Esa trama de tiempos que se aproximan, se bifurcan, se cortan o que secularmente se ignoran, abarca todas las posibilidades. No existimos en la mayoría de esos tiempos: en algunos existe usted y no yo; en otros yo, no usted; en otros, los dos (Borges, 1944). </P>

<P>El epígrafe de Zukav y los estudios de Mejía sobre Borges resultan determinantes en la construcción de la ucronía que plantea “El asunto García”: ¿Qué hubiera pasado si en vez de matar a Gaitán matan a García Márquez? Fue la pregunta inicial que motivó la escritura del cuento, según el propio autor. Pero ¿qué pasaría si existiera una realidad paralela a esta, en la que Gaitán siguió vivo y García Márquez murió? Esa sería una variación de la pregunta, de acuerdo con el epígrafe. </P>
</Sect>

<Sect>
<H2>Inicio </H2>

<P>El cuento “El asunto García” está dividido en tres partes, claramente identificadas con los números I, II y III. Cada parte tiene un narrador diferente, un lenguaje distinto y funcionan como tres piezas de un mismo rompecabezas: para entender la historia completa se necesitan las tres. </P>

<P>El cuento comienza con la parte I, que constituye la mitad del cuento. Consiste en cuatro párrafos largos escritos en primera persona, en un lenguaje coloquial que normaliza el anuncio más importante de esa primera parte del texto: en la quinta línea del primer párrafo el narrador anuncia: </P>

<P>cuando vi entrar por la puerta principal a un fauno vestido de levita negra, con sombrero de copa, pero al cual se le veían los cascos lustrosos por debajo del pantalón y los cachos elevaban su sombrero unos siete centímetros de la cabeza y las barbas rojizas de chivo formaban una especie de escoba de fuego (Mejía, 1995). </P>

<P>Se trata de un inicio catafórico en la medida en que el final (la muerte del protagonista) se anuncia de manera implícita desde el inicio del relato con la aparición del fauno. Este tipo de inicio, que caracteriza al cuento policiaco, le resulta útil al autor por las mismas características de informe policial que tiene el relato. Sin embargo, aunque el inicio sea catafórico y no paradójico, “El asunto García” no es un cuento clásico sino posmoderno, dadas otras características que se analizarán a continuación. </P>
</Sect>

<Sect>
<H2>Narradores </H2>

<P>El cuento tiene tres partes y un narrador distinto para cada una de ellas. En la primera parte, escrita en primera persona, el narrador es un joven que dice haber visto un fauno. Por los datos que entrega se sabe que estudia derecho, que vive en Bogotá y que su relato se ubica hace ya varias décadas, porque anuncia que tomó el tranvía, que funcionó en Bogotá entre 1882 y 1951. El joven lee a Góngora, Eliot y Rimbaud y escribe poesía. Tiene una novia o amiga que se llama Juanita y se queja de la violencia en la ciudad en donde “todos los días aparecen hombres muertos sin testículos ni cabeza flotando en el río Bogotá”. </P>

<P>Se trata de un narrador autoirónico o paródico, que a la vez es un narrador poco confiable. No solo porque la afirmación de haber visto un fauno reta al lector, sino porque uno de los cuatro párrafos que componen esta primera parte es la narración de un sueño. Así, el lector duda sobre si el cuarto párrafo también corresponde al relato de un sueño (la continuación del tercer párrafo) o a algo que en realidad le ocurrió: “la mañana me la pasé escudriñando la ciudad, como convenciéndome de que mi sueño sí había sido un sueño”. En todo caso no es claro cómo hace el narrador para contar lo que ocurre en el cuarto párrafo, si, de acuerdo con las partes II y III del relato, se trata de un muerto. Ese manejo del tiempo espacializado, en el que el último párrafo de la primera parte puede estar narrado por un muerto, hace que no se trate de una historia secuencial en tiempos y espacios y por lo tanto rompa con los cánones del cuento clásico, para ubicarse dentro del cuento posmoderno. </P>

<P>La segunda parte del cuento corresponde a una noticia del Diario Jornada. Está escrita en tercera persona, en el lenguaje de los despachos noticiosos. Describe con detalles propios de las 5W del periodismo (qué, quién, dónde, cómo y cuándo) el asesinato de un estudiante de 20 años de apellido García. Es este narrador confiable el que entrega los datos históricos que permiten configurar la ucronía: menciona que los hechos ocurrieron el 9 de abril de 1948 en la carrera 7ª No 14-51 frente a la oficina de Jorge Eliécer Gaitán, quien estaba “un metro detrás del sujeto abaleado”. La noticia culmina con una ironía frente a la historia del Bogotazo: “La ciudad está en completa calma, haciendo honor al elogioso nombre que le ha dado el diplomático Miguel Cané de “La Atenas Suramericana”. </P>

<P>La última parte del cuento inicia con la frase “Informe judicial: Asunto García”, que se conecta con el anclaje interno que propone el título. Acá el sargento Marín le rinde informe a mi teniente Murillo de las averiguaciones hechas por la muerte del estudiante. Se trata de un texto escrito en primera persona, con lenguaje policial, en el que los datos concretos se mezclan con interpretaciones del policía, a todas luces erradas o exageradas. Es por lo tanto un narrador irónico que le sirve al autor para introducir algo de humor en el texto y para satirizar sobre el papel de la policía en los hechos que se desataron desde el 9 de abril de 1948. </P>

<P>En esta última parte el policía Marín informa sobre las averiguaciones realizadas y a continuación enumera una lista de ocho artículos que encontraron en la pensión en la que vivía el estudiante García. Al final incluye un fragmento de una especie de diario, que es la clave para entender el cuento. El diario tiene un esbozo de una idea “para un poema o relato”, como se ha anunciado en la primera parte. Se titula La Casa y es el primer párrafo de Cien as de soledad. </P>

<Sect>
<H2>Personajes </H2>

<P>El principal personaje del cuento es García, de quien el lector tiene tres versiones: la que construye el propio García a partir de su voz, en la primera parte del cuento; la que entrega detalles sobre las circunstancias de su muerte, en la noticia del Diario Jornada, y la versión que da el sargento Marín, quien dice que “su muerte se debió a rencillas entre comunistas o también a algún asunto de faldas, dadas sus costumbres desordenadas”. </P>

<P>La primera parte informa que García vive en una pensión en la calle Florián en Bogotá, toma tranvía, tiene una novia o amiga que se llama Juanita, conversa con amigos en el Gato Negro, estudia derecho, lee a Quevedo, Eliot y Rimbaud, escribe poesía, almuerza con José y Luis Enrique. </P>

<P>La segunda parte añade que García estudiaba en la Universidad Nacional (al parecer filosofía), tenía 20 años y vestía un buzo negro de cuello tortuga y un pantalón café oscuro de dril. </P>

<P>Este dato de los 20 años resulta llamativo, porque el 9 de abril de 1948 Gabriel García Márquez tenía 21 años recién cumplidos. Puede tratarse de un error, o también de un guiño para mostrar que el García del cuento es un personaje de ficción que no corresponde con el Gabriel García Márquez de la realidad. Aunque también vale la pena recordar que García Márquez hizo correr la idea de que había nacido en 1928 y no en 1927, de manera que el año de su nacimiento coincidiera con el de la Masacre de las Bananeras. </P>

<P>La última parte indica que era estudiante de segundo año de derecho de la Universidad Nacional, oriundo de la Costa Atlántica y según sus compañeros de estudio era “un caso perdido, borracho y mujeriego). Agrega que “no es claro que perteneciera al Partido Comunista, aunque entre sus pertenencias encuentran el folleto “Juventudes comunistas de América”, además del Ulises de Joyce y 20 libros. </P>

<P>Todos los datos señalados hasta acá, salvo la muerte del personaje, corresponden a un personaje intertextual: el García del cuento es el joven Gabriel García Márquez, quien vivió en una pensión de la Calle Florián en compañía de su hermano Luis Enrique. En Vivir para contarla el Nobel escribió que “la elección de Gaitán era imparable” (p. </P>

<P>333) y que luego del Bogotazo “mi hermano Luis Enrique y José Palencia encontraron saldos del saqueo en un almacén de buena ropa, entre ellos un vestido azul celeste de muy buen paño y con la talla exacta de mi padre, que lo usó durante años en ocasiones solemnes” (p. 343). </P>

<P>Además de Luis Enrique y José, los otros nombres que se mencionan en el cuento son Juanita, de quien García dice que “lo que quiero de verdad es ser un maldito poeta maldito y morir de tuberculosis en los brazos de Juanita”. También aparecen en la noticia del Diario Jornada otros nombres: “Jorge Eliécer Gaitán, Plinio Mendoza Neira, Alejandro Vallejo, Jorge Padilla y el médico Pedro Eliseo Cruz acababan de salir del edificio y se encontraban un metro detrás del sujeto abaleado”. En Vivir para contarla García Márquez escribió: </P>

<P>Sabíamos entonces que quienes acompañaban a Gaitán cuando salió de su oficina eran Pedro Eliseo Cruz, Alejandro Vallejo, Jorge Padilla y Plinio Mendoza Neira, ministro de Guerra en el primer gobierno de Alfonso López Pumarejo. Éste los había invitado a almorzar. Gaitán había salid del edificio donde tenía su oficina, sin escoltas de ninguna clase (García Márquez, 2002). </P>

<P>El otro personaje que aparece es el fauno, que se presenta únicamente en la primera parte, así como en la línea final del cuento, y que se encarga de introducir el elemento fantástico dentro del relato. </P>

<P>Pese a todos los nombres mencionados, “El asunto García” es en realidad un cuento que tiene un único protagonista: García el estudiante, que se muestra confundido porque debe estudiar, pero quiere escribir y porque ve un fauno y sueña con incendios y destrucción de Bogotá, en episodios que aunque se narran con lenguaje natural parecen sueños o alucinaciones. Hay una dimensión psicológica del personaje que se desarrolla bien en el cuento: la de un joven que no se siente a gusto con lo que estudia ni con la ciudad en la que vive. Se trata además de un personaje contradictorio, dado que el cuento presenta tres imágenes de García: la de él mismo, la que da el periódico y la que informa el policía, y entre las tres hay diferencias. </P>
</Sect>

<Sect>
<H2>Lenguaje </H2>

<P>Entre los distintos recursos lingüísticos que utiliza Orlando Mejía Rivera en “El asunto García”, hay dos que resultan particularmente interesantes: la naturalización de lo extraordinario y la ironía. </P>

<P>El primer elemento corresponde a la aparición del fauno. García informa que el 15 de febrero vio un fauno y luego agrega que “debo confesar que el rostro del fauno se me ha vuelto una imagen obsesiva que aparece en mis sueños”. El personaje afirma que vio a un fauno, pero no relata terror, ni asombro ni ofrece una explicación racional. Simplemente informa sobre la aparición, como si se tratara de un hecho cotidiano, y a continuación asocia el fauno con el sueño, de manera que crea una ambigüedad frente al lector: ¿el fauno es real? o ¿es un sueño? </P>

<P>El segundo elemento que trabaja Orlando Mejía es la ironía, que aparece sobre todo en la tercera parte del cuento, en el informe del sargento Marín a “mi teniente Murillo”, en el que se lee: “unos 20 libros de literatura (o eso me pareció) rayados con lapicero de tinta roja (otra prueba mi teniente para insinuar sus nexos comunistas)”. Y más adelante agrega que en la pensión de García también encontraron el Ulises de Joyce “que debe ser un repugnante libraco pornográfico mi teniente, pues lo único que se entiende son groserías como “Ese es el hombre que me lo dio” y “desnudos inodoros limpios”.  </P>

<P>Ambas anotaciones refuerzan la idea sobre la ignorancia de los policías y su insensibilidad frente al mundo literario. Pero la ironía mayor viene al final, cuando al presentar lo que viene a ser el primer párrafo de Cien as de soledad el sargento Marín interpreta: “parece como un escrito secreto y codificado donde se habla del fusilamiento de un miembro del ejército y que podría ser el punto clave para clarificar el crimen, es decir mi teniente, para comprobar que fue un asunto de esos rojos comunistas hijos de puta”. </P>
</Sect>
</Sect>

<Sect>
<H2>Espacio </H2>

<P>El cuento se ambienta en el centro de Bogotá en 1948. García vive en la calle Florián, frecuenta el Gato Negro, El Molino y el burdel de La Coja, toma tranvía en la Plaza de Bolívar de Bogotá y es asesinado en la Carrera 7ª no 14-51. </P>

<P>En los sueños de García aparecen la carrera Séptima, la Calle Jiménez, la sede de El Siglo y terrazas y azoteas incendiadas en el centro de Bogotá, en un espacio que corresponde a las imágenes que se conocen de El Bogotazo. </P>

<P>En cuanto a los espacios interiores, el único que se menciona es su cuarto de pensión en la Calle Florián, del que el sargento Marín hace un inventario de los objetos que se encontraron allí. </P>

<P>La construcción espacial corresponde a lugares concretos de Bogotá y en ese sentido la precisión del espacio físico y el detalle sobre los objetos que allí se encuentran ayuda a darle verosimilitud al relato y a asociarlo con una época concreta en la historia de Colombia: la Bogotá del Bogotazo. Incluso el fauno con levita negra y sombrero parece propio de la Bogotá de 1948. Si el relato hubiese ocurrido en esa época, pero en el Caribe garciamarquiano, no sería posible imaginar un fauno con levita negra y sombrero, sino con guayabera o pantalón de lino. Se trata de un manejo del espacio fragmentado en la medida en que dirige la atención sólo a ciertos elementos específicos del mundo exterior: se trata de un cuento que carece de descripciones espaciales: entrega nombres propios de calles, avenidas, direcciones y bares, pero no describe cómo son, pues el narrador supone que el lector las conoce. </P>
</Sect>

<Sect>
<H2>Tiempo </H2>

<P>Lo narrado ocurre entre el 15 de febrero y el 15 de abril de 1948, aunque no se trata de una narración secuencial o lineal sino espacializada en la medida en que se reorganiza desde la perspectiva de cada narrador y por eso hay diferencias en el manejo del tiempo en cada una de las tres partes. </P>

<P>En la primera parte García informa que el 15 de febrero vio a un fauno. Lo dice desde una fecha imprecisa, que parecería ser la madrugada del 9 de abril de 1948. Allí narra lo que le pasó hace casi dos meses, pero además un sueño perturbador que parece premonitorio, sobre una ciudad incendiada. En ese sentido el tiempo parece también adelantarse, pero la ucronía hace que el tiempo del sueño premonitorio, si bien coincide con lo que ocurrió en la realidad histórica, no coincida con la realidad del relato construido por Mejía: así el sueño es fantasía y no verdad. </P>

<P>La segunda parte es una noticia publicada el 10 de abril de 1948 sobre hechos ocurridos el 9 de abril de 1948 y la tercera parte del cuento es un informe policial del 15 de abril. En estas dos partes el tiempo se la narración se centra en contar lo ocurrido en el último día o en la última semana, según el caso. </P>
</Sect>

<Sect>
<H2>Género </H2>

<P>“El asunto García” es un cuento corto, que se ubica en el género fantástico, dentro de la ciencia ficción. Específicamente se trata de una ucronía, es decir de un relato que propone una reconstrucción histórica factible y lógica a partir de hechos que no ocurrieron y que responde a la pregunta ¿qué hubiera pasado sí? </P>

<P>“El asunto García” deliberadamente apela al humor negro. ¿Qué hubiera sido de la literatura, la cultura y el imaginario de los colombianos, si las veleidades del destino nos hubieran privado de García Márquez y de Cien años de soledad? ¿Qué hubiera sido de Colombia sin referencias imprescindibles hoy como Macondo, el coronel a quien nadie le escribe, el patriarca otoñal, la crónica de una muerte anunciada o los amores de Florentino y Fermina? Se admire o no a García Márquez, el hecho es que la historia y el mito de este país habrían sido otros sin él. Por otro lado, el cuento de Mejía Rivera tiene el mérito de obligar al lector a plantearse una curiosa discusión bizantina (que no por bizantina es intrascendente, sino que, por el contrario, nos impele a considerar desde una nueva óptica a estos personajes): ¿qué le hubiera convenido más a Colombia? ¿Era preferible perder a García Márquez, pero no a Gaitán, o peder a Gaitán y no a García Márquez? (Burgos, 2009, p. 74). </P>

<P>El argentino Luis Pestarini (2017), propone tres tipos de ucronías a partir del punto de divergencia entre la historia y la obra literaria: en las ucronías puras “la acción transcurre en algún momento futuro a ese punto”. La segunda categoría corresponde a las ucronías mixtas, en las que se narran los distintos universos “originados a partir de distintos cursos de acción en el punto de divergencia”. La tercera categoría propuesta por Pestarini es la que corresponde a la ucronía construida por Mejía: “aquella que se centra en narrar el suceso que se convierte en el punto de divergencia y no necesariamente los sucesos que desencadena”. </P>

<P>El cuento aborda un crimen y tiene elementos policiacos que se evidencian en su inicio catafórico pese a tratarse de un cuento posmoderno, y que se ironizan con la intervención de un agente policial ignorante y desinformado, que tergiversa las evidencias que encuentra para adaptarlas a lo que quiere creer: que el crimen tiene relación con el comunismo. </P>

<P>El elemento fantástico se presenta con la imagen del fauno, que tiene cascos, cachos y aparece súbitamente ante el protagonista. Sin embargo, el relato normaliza la aparición del fauno y lo asocia a un sueño, de manera que crea una atmósfera ambigua sobre la posibilidad de que este personaje en realidad exista o sea fruto de una creación mental del protagonista. </P>

<P>A medida que el relato avanza el fauno pierde protagonismo y en cambio gana relevancia el hecho histórico concreto que da origen al cuento: el Bogotazo, Gaitán, El Siglo, los incendios y otros elementos que constituyen parte de ese famoso 9 de abril aparecen para proponer una lectura paralela de la historia. Es como si Orlando Mejía construyera, a partir de ese hecho, un jardín con senderos que se bifurcan hacia historias alternativas. </P>
</Sect>

<Sect>
<H2>Intertextualidad </H2>

<P>El último párrafo de “El asunto García” trae una intertextualidad explícita: el sargento encuentra un papel, “una especie de diario”, que interpreta como “un escrito secreto y codificado”. El papel dice lo siguiente: </P>

<P>“8 de Abril. 10.30 pm. 1948. Idea para poema épico o relato futuro: la imagen: Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el (general) coronel Aureliano Buendía, había de recordar aquella tarde (distante) remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo... Pueblo original donde la historia no ha llegado. Un manuscrito escrito por un gitano, tiempo circular, el tono de la abuela para contar las historias. Titulo optativo: La Casa... ¡CARAJO! OTRA VEZ EL FAUNO” </P>

<P>Sugiere Mejía en su cuento que a García Márquez se le ocurrió la idea inicial de Cien años de soledad en la víspera del 9 de abril. ¿Qué habría pasado con la literatura colombiana si matan a García Márquez antes de que se convirtiera en escritor? es otra pregunta implícita en esta ucronía de Mejía, en la que el texto citado con ironía, por ser tan conocido entre un número amplio de lectores, permite descubrir la identidad del joven asesinado, sin que se revele de manera explícita. </P>

<P>Además de la intertextualidad con el texto de García Márquez, “El asunto García” trae otras alusiones. Menciona la poesía satírica de Quevedo y cita “Los versos de Eliot “las casas han desaparecido bajo el mar/Los bailarines han desaparecido bajo la colina” y ese que dice “el funeral de nadie, porque no hay nadie a quién enterrar”. Al comienzo el narrador protagonista señala que le habían prestado un libro de Góngora y disfrutaba de la ironía de los versos “cada uno estornuda/como Dios le ayuda”. </P>

<P>Los primeros dos versos citados de T.S. Eliot corresponden a las últimas líneas de la segunda parte de “East Coker”, un poema de cinco partes incluido en Cuatro cuartetos, que empieza con unos versos que parecen adecuados para El Bogotazo: </P>

<P>En mi comienzo está mi fin, en sucesión se levantan y caen casas, </P>

<P>se desmoronan, se extienden, se las retira, se las destruye, se las restaura, </P>

<P>o en su lugar hay un campo abierto, o una fábrica, o una circunvalación. Vieja piedra para edificio nuevo, vieja madera para hogueras nuevas (Eliot, 1941). </P>

<P>Los otros versos de Eliot citados en “El asunto García” corresponden al poema “Oscuro”, también de Cuatro cuartetos, que también alude a la muerte y la desesperanza. </P>

<P>En cuanto a Góngora, “Cada uno estornuda / como Dios le ayuda” son dos versos escritos en 1594, que se repiten a lo largo de un poema breve sobre amor y mujeres, escrito con ironía y humor. </P>
</Sect>

<Sect>
<H2>Ideología </H2>

<P>En el cuento se presenta una ideología paradójica. En la primera parte, narrada por García, el protagonista señala: </P>

<P>La vaina social es cada vez más jodida, mientras se han gastado una millonada en las banderitas de todos los países para colocar en la ciudad y han inaugurado “El Venado de Oro” para que Bogotá no esté por debajo de París, la gente no tiene para la leche ni el pan y todos los días aparecen hombres muertos sin testículos ni cabeza flotando en el Río Bogotá. </P>

<P>Esta crítica social que hace el protagonista no se desarrolla en otros párrafos. Como el mismo narrador señala, “lo único que me saca la nostalgia es la poesía satírica de Quevedo”. Se trata de un personaje que parece estar más interesado en la literatura que en el compromiso político. </P>

<P>La noticia de prensa que corresponde a la segunda parte del cuento no da detalles sobre la ideología del personaje pero sí del contexto histórico: señala que el diario El Siglo publicó un editorial en donde “desmiente los “calumniosos rumores de los bandidos comunistas” de que los disparos hayan tenido que ver con un atentado fallido a Gaitán”, y señala que en todo caso el homicidio sirvió para que el gobierno del presidente conservador Mariano Ospina Pérez invite a la Novena Conferencia Panamericana al candidato liberal Jorge Eliécer Gaitán. </P>

<P>En la tercera parte el narrador, el sargento Marín, parece empecinado en demostrar que el crimen tiene móviles políticos porque el estudiante muerto era comunista y para probarlo señala que entre sus pertenencias estaba “un folleto subversivo de las “Juventudes Comunistas de América”” y que además subrayaba los libros con lapiceros de tinta roja. </P>
</Sect>

<Sect>
<H2>Final </H2>

<P>“El asunto García” es un cuento de final múltiple en el que, tan pronto termina la lectura, el lector se pregunta ¿qué habría pasado si el 9 de abril de 1948 no hubieran matado a Gaitán sino a García Márquez? Y luego surge la segunda pregunta derivada del epígrafe: ¿será posible la existencia un mundo paralelo en el que el 9 de abril de 1948 hayan matado a García Márquez y no a Gaitán? El contexto histórico, político y literario de cada lector puede hacer que las respuestas a estas preguntas sean distintas en posibilidades y densidad. La estructura arbórea aparece ante las muchas posibles interpretaciones que tiene este final, que presenta el esbozo de un primer párrafo de un libro que el lector sabe que fue fundamental en la literatura de la segunda mitad del Siglo XX pero que pudo quedarse como un simple anexo de un informe policial. </P>
</Sect>

<Sect>
<H2>Conclusiones </H2>

<P>El análisis del cuento “El asunto García”, de Orlando Mejía Rivera, a partir de la metodología propuesta por el profesor Lauro Zavala (2016), permite identificar que Mejía utiliza herramientas narrativas propias de la ciencia ficción para proponer una ucronía en la que se plantea una relectura de la historia política y literaria de la segunda mitad del Siglo XX en Colombia. </P>

<P>El texto tiene una estructura dividida en tres partes que podrían ser intercambiables. Son fragmentos que tienen autonomía y sentido en sí mismos, aunque unidos le dan coherencia al relato y, sobre todo, contribuyen a potenciar el factor sorpresa. </P>

<P>El fauno es un elemento propio de la literatura fantástica que Mejía utiliza de manera ambigua: si bien se menciona como fauno, con cachos y cascos, el único que lo ve es el protagonista, quien además habla de sueños, de estar como sonámbulo y de alucinaciones. Utiliza palabras que lo convierten en un narrador paródico, autoirónico y poco confiable, y la desconfianza frente a lo que cuenta parte precisamente de la presencia o no del fauno. </P>

<P>Sin embargo, el elemento de ciencia ficción que propone Mejía no está en el fauno, elemento del que eventualmente podría prescindir, sino de la elaboración de una ucronía: el autor elige un momento cumbre en la historia de Colombia del Siglo XX y a partir de ese hito imagina la posibilidad de que ocurrieran unos hechos distintos a los que tuvieron lugar ese 9 de abril de 1948. Ese final múltiple permite distintas interpretaciones que saltan a la historia y exceden lo que está incluido en el relato, y es ahí en donde Mejía siembra su apuesta estética y política: en mostrar, o mejor en demostrar, que la historia tiene mucho de azar. </P>

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<H2>Referencias bibliográficas </H2>

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<Link>http://axxon.com.ar/rev/168/c-168cuento4.htm </Link>
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