Dolor y Ejercicio 

Iván Darío Pinzón Ríos 1  

1. M Sc Ciencias de la Actividad Física y Deporte; Especialista Pedagogía Universitaria, Fisioterapeuta. Correo: ivandpr@hotmail.com

Archivos de Medicina (Manizales), Volumen 18 N° 1, Enero-Junio 2018, ISSN versión impresa 1657-320X, ISSN versión en línea 2339-3874. Pinzón Ríos I.D. 

Recibido para publicación: 02-02-2018 - Versión corregida: 17-05-2018 - Aprobado para publicación: 28-05-2018

Pinzón Ríos ID. Dolor y Ejercicio. Arch Med (Manizales) 2018; 18(1):181-00. DOI: https://doi.org/10.30554/archmed.18.1.2035.2018. 

Resumen

El ejercicio ha demostrado ser efectivo en el control y reducción del dolor en múltiples patologías. Por lo tanto, esta revisión de literatura tiene como objetivo determinar la dosificación de ejercicio y el efecto sistémico del mismo para la modulación del dolor de diferentes causas, comprendiendo la disfunción orgánica subsecuente que causa alteraciones del movimiento corporal humano. Los resultados incluyeron protocolos de ejercicio con duración, intensidad y frecuencia variada que tienen incidencia clínicamente significativa sobre el dolor en la mayoría de los estudios revisados. Se pudo concluir que la Fisioterapia, aplicando protocolos de ejercicio terapéutico, tiene efectos positivos en la disminución de complicaciones físicas, estancia hospitalaria y mejoría del desempeño físico y funcional.

Palabras claves: dolor, ejercicio, terapia física.

Pain and Exercise

Summary

Exercise has been shown to be effective in controlling and reducing pain in multiple pathologies. Therefore, this review of the literature aims to determine the dosage of exercise and the systemic effect of the same for the modulation of pain of different causes, including subsequent organ dysfunction that causes alterations in human body movement. The results include exercise protocols with varying duration, intensity and frequency have clinically significant incidence on pain in most of the studies reviewed. It was possible to conclude that Physiotherapy, applying protocols of therapeutic exercise, has positive effects in the reduction of physical complications, hospital stay and improvement of the physical and functional performance.

Key Words: pain, exercise, physical therapy specialty.

 Introducción

El dolor ha estado presente a lo largo de la historia y es tan antiguo como la evolución del propio hombre [1]. Etimológicamente proviene del latín dolor y su significado inicial fue “aquella sensación molesta y aflictiva de una parte del cuerpo por una causa interior o exterior”. A mediados de los sesenta, Melzack y Cassey, lo precisaron como una experiencia perceptiva tridimensional con tres vertientes, una sensorial (discriminativa), una afectiva (motivacional) y una cognitiva (eváluativa) [2,3]. La Asociación International para el estudio del Dolor (IASP) lo define como “una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada con una lesión hística real o potencial, o que se describe como ocasionada por dicha lesión” [4]. Sin embargo, hoy en día el dolor se basa en el entendimiento multifactorial y multicausal (Modelo Biopsicosocial) [5] que permite su modulación en los sujetos que lo experimentan. Teniendo en cuenta estas definiciones, la percepción dolorosa intuye una intrincada red neuronal sensitiva, receptores, vías nerviosas y mecanismos que responden a estímulos tisulares influidos por múltiples y variados factores; siendo esto una causa que determina la complejidad en su modulación [6]. Los motivos para su presencia son diversos los cuales pueden dan origen al dolor nociceptivo, neuropático y psicógeno; con temporalidad aguda, subaguda, crónica o episódica [7].

Actualmente el dolor es considerado un problema de Salud Pública y una causa frecuente de consulta e intervención fisioterapéutica. Este representa el 70% de la asistencia de emergencia. Los trastornos musculoesqueléticos corresponden al 80% de los usuarios de servicios de fisioterapia ambulatorios, siendo el dolor el síntoma de consulta más frecuente. Por su parte, el dolor crónico afecta aproximadamente a 60 millones de personas, lo que corresponde al 10% de la población mundial. Una encuesta que en 2006 estudió 4839 personas encontró que el 20% sufría de dolor crónico y muchas informaron una reducción en la calidad de vida [5]. Según reportó Vilosio en 2015; para el 2020 el dolor afectará entre 30-40% de los pacientes con cáncer en fase de tratamiento curativo y 70-90% en estadios avanzados y sólo entre el 10-30% de ellos reciben tratamiento adecuado; también el 50% de las personas que sufren enfermedades crónicas no oncológicas presentan dolor. Se ha estimado que entre el 40-60% de las consultas en atención primaria son por dolor moderado a severo y según la Organización Mundial de la Salud, el 80% de la población mundial vive en países donde el acceso a medicamentos para el manejo óptimo del dolor es inexistente o insuficiente, lo que significa que hay una alta posibilidad de morir sufriendo dolor no controlado [8].

En la Encuesta Nacional de la Sociedad Española del Dolor, el 30,1% de los participantes refirieron haberlo padecido en días previos, aumentando con la edad llegando al 42,6% de las personas de más de 65 años, con una cronicidad en el 60,5% de los encuestados, siendo la mujer más afectada que el hombre; la población joven (18-29 años) padece más dolor de cabeza mientras que la población mayor de 65 años padece más dolor en las extremidades inferiores [9]. En Colombia la quinta Encuesta Nacional de Dolor concluyó que la prevalencia de dolor es 60% y de éste el 34,6% le ha durado más de seis meses y el 77,6% padece dolor en la actualidad [10]. Según el 1er Congreso de Dolor y Anestesia regional del Oriente Colombiano del 2012, las causas más comunes de dolor son la cervicalgia, ciática, contracturas, dorsalgia, escoliosis y Fibromialgia entre otros [11], siendo estas patologías comunes en Fisioterapia, las cuales requieren de intervenciones costo-efectivas para su adecuado tratamiento, entre las cuales está el ejercicio.

Es por eso que una clara comprensión de los mecanismos que intervienen en la generación, control y perpetuación del dolor, los cuales son importantes para realizar una intervención fisioterapéutica integral [12]. En este sentido, la Fisioterapia tiene un papel significativo en su tratamiento, empleado modalidades físicas como el masaje, termoterapia y modalidades del ejercicio con amplia evidencia para lograr modular la intensidad de la sensación dolorosa del paciente [13]. Por tal motivo, este artículo busca determinar la mejor evidencia del tratamiento del dolor mediante ejercicio, sirviendo como base para mejorar la comprensión y las intervenciones brindadas por el fisioterapeuta.

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Figura 1. Estrategia de búsqueda de la Literatura. Fuente: autor

Metodología

Se realizó una revisión narrativa de publicaciones acerca de la efectividad del ejercicio en la modulación del dolor. Se seleccionaron en las bases Pubmed, Scielo y PEDro utilizando descriptores del Medical Subject Headings (MeSH) pain, exercise y physical therapy. Los criterios para la selección de la información fueron: Ensayos Clínicos Controlados Aleatorizados en inglés, portugués y español desde 2010 hasta 2016, que evalúan los efectos del ejercicio sobre la modulación del dolor, con claridad en la prescripción (intensidad, duración y frecuencia) que presentaran intervenciones en grupos de hombres y mujeres con dolor por diversas causas. Para determinar las implicaciones clínicas del ejercicio en la modulación de dolor desde la Fisioterapia, se utilizaron la ruta de búsqueda combinados con el operador booleano AND: pain [Title/Abstract]) AND exercise [Title/Abstract] AND physical therapy [Title/Abstract], y tras combinarse con el operador booleano OR se omitió duplicidad. Del total de publicaciones elegibles (Pubmed (433), Scielo (57) y PEDro (11)), luego de la lectura de los títulos y resúmenes, se excluyeron los estudios cuya metodología no explicitara la dosificación y características de la intervención o de los cuales no se encontró texto completo (Figura 1). Para el análisis de los estudios se diseñó una tabla en el cual se sistematizó el tipo de población, el tipo de intervención, la forma de evaluación. Se estableció el Nivel de evidencia del estudio y el grado de recomendación de acuerdo a la Scottish Intercollegiate Guidelines Network (SIGN) [14]. Finalmente se seleccionaron 22 artículos. También se incluyeron artículos que complementaron el tema a tratar, para un total de 55 referencia.

Resultados

Del total de publicaciones elegibles de las bases de datos, se tomaron y analizaron 22 estudios con niveles de evidencia entre 1+ y 1-. Estas referencias se sistematizaron y en la Tabla 1 se relacionan las características de las intervenciones de ejercicio físico y sus principales resultados. La mayoría de los estudios encontrados reportan efectos positivos en la modulación del dolor en patologías de origen musculo-esquelético donde sobresale la Osteoartritis [18,19,20,24,25,27,30,33,35], dolor crónico [20,26,34], dolor lumbar [16,28,32], Fibromialgia [15,17,23] y en menor medida la Espondilitis Anquilosante [21,36], Radiculopatía cervical [31] y Claudicación intermitente [29].

Las características de las intervenciones con ejercicio físico mostraron una duración media de 11,7±3,9 semanas con un promedio de tres sesiones/semana y una duración promedio de 42,7±20,1 minutos por sesión/semana. La intensidad del entrenamiento varió considerablemente entre los estudios, oscilando entre un 40%-80% de la Frecuencia Cardíaca máxima. En lo que respecta al tipo o modalidad de ejercicio físico prescrita, 5 estudios evaluaron los efectos del entrenamiento aeróbico [15,17,21,28,29], 11 evaluaron el entrenamiento de fuerza [17,18,20,23,24,26,27,28,31,33,34], 1 el entrenamiento combinado [15] mientras que los programas de flexibilidad [15,18,21,23,28] fueron evaluados en 5 estudios; también 5 estudios utilizaron algunas modalidades específicas de entrenamiento como Tai Chi [16,35], entrenamiento neuromuscular [29], Pilates [32] y entrenamiento con medios virtuales [22]. Sin embargo, en 12 artículos los datos de prescripción del ejercicio están ambiguos, pues no mencionan la intensidad de trabajo según los parámetros propuestos por el Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM) [37].

Para las variables de los estudios, todos midieron dolor como variable principal, 19 evaluaron funcionalidad [15-19,21-31,33-36], 12 consideraron la calidad de vida [17,19,21-23,25,28-31,34,35], 4 midieron capacidad aeróbica [15,21,23,29], 7 midieron fuerza [15,18,20,26,30,31,34] y otros parámetros como ansiedad [19,21,35], uso de medicamentos [17,26,35], fatiga [31,34], sensibilidad a la presión-dolor [24,33], sumación temporal [24,33], rango de movimiento [15], posturografía [31] y horas de trabajo [20] entre otros. Según la literatura analizada, tanto el entrenamiento de fuerza como el entrenamiento aeróbico generan cambios positivos sobre la función física de los sujetos, los cuales pueden estar relacionados con la activación de la analgesia endógena en los individuos.

Tabla 1. Características de las Publicaciones

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