Lúmina 26(2)
DOI: https://doi.org/10.30554/lumina.v26.n2.5562.2025
Alejandro Echeverri Rubio1 ![]()
La carta al editor enviada a la revista Lúmina por el profesor emérito Gregorio Calderón Hernández constituye una invitación valiosa a re- visar los fundamentos de la disciplina administrativa. Su reflexión nos recuerda que la administración no ha sido un campo estático, sino un terreno de tensiones y de búsquedas donde han coexistido distintas escuelas, desde la clásica orientada a la eficiencia y el control, hasta los enfoques humanistas, los enfoques críticos y, más recientemente, las perspectivas responsables que colocan en el centro la sostenibilidad, la dignidad y el propósito organizacional. Calderón plantea la posibilidad de que estemos en el umbral de nuevas configuraciones paradigmáticas y, con ello, abre un espacio de discusión imprescindible para quienes investigamos, enseñamos y practicamos la administración.
A lo largo de su historia, la administración ha mostrado una notable capacidad para adaptarse y transformarse. Como señalan Christofi et al. (2024), sus ideologías han oscilado entre racionalismos instrumenta- les y humanismos normativos, sin llegar a consolidarse en una ciencia unificada. Esta pluralidad, lejos de ser una debilidad, constituye una riqueza que permite a la disciplina dialogar con problemas sociales,
![]()
Para citar este artículo:
Echeverri-Rubio, A. (2025). Escuelas de pensamiento en administración: una conversación abierta. Lúmina 26(2). DOI:https://doi.org/10.30554/lumina.v26.n2.5562.2025
Copyright: © Esta revista provee acceso libre, gratuito e inmediato a su contenido bajo el principio de hacer disponible la investigación al público. Esta obra está bajo una licencia Creative Commons Reconoci- miento-NoComercial-Compartir Igual 4.0 Internacional (CC BY-NC-SA 4.0)
PhD en Administración; MSc en Administración y Administrador de Empresas, Universidad Nacio- nal de Colombia Sede Manizales. Docente Investigador de la Universidad de Manizales Director del Doctorado en Administración. Editor principal revista Lúmina.
Correo electrónico: aecheverri@umanizales.edu.co ORCID: https:// orcid.org/0000-0002-3611-5438
ambientales y culturales cada vez más complejos. Calderón hace un llamado a considerar si hoy se dan las condiciones para articular una escuela de pensamiento que integre esa diversidad con los desafíos del presente.
Desde sus orígenes, la administración ha transitado por una conste- lación de escuelas que responden a problemas históricos específicos. La escuela clásica (Taylor, Fayol) cristalizó la obsesión por la eficiencia y la previsibilidad en contextos de industrialización acelerada; su pro- mesa fue la estandarización como antídoto al desorden. La corriente humanista o del comportamiento (Mayo, Follett, Simon, March) reco- locó a las personas en el centro, mostrando que la racionalidad es limitada y que las organizaciones son sistemas sociales atravesados por motivaciones, reglas informales y aprendizaje. La teoría de la contingencia introdujo un realismo situacional, afirmando que no hay una mejor forma universal, sino arreglos que encajan con tecnología, ambiente y tamaño.
En las últimas décadas, los enfoques estratégicos y organizacionales complejizaron la mirada. La Resource Based View (RBV; Barney) y las capacidades dinámicas (Teece) dirigieron la atención hacia recursos, rutinas y procesos de renovación; al tiempo, la teoría institucional mos- tró cómo la legitimidad y las presiones del entorno moldean decisiones que no son meramente económicas. En paralelo, las corrientes críticas cuestionaron supuestos de neutralidad —subrayando poder, desigual- dad y hegemonía— y, más recientemente, los enfoques responsables y regenerativos propusieron ampliar la noción de desempeño para incluir dignidad, límites planetarios y propósito.
Este recorrido no es lineal ni supone un reemplazo cronológico de escuelas: es una ecología de ideas con superposiciones, hibridacio- nes y controversias. Por eso, la pregunta que hoy nos convoca no es elegir una etiqueta, sino explorar articulaciones fértiles entre tradicio- nes para responder a problemas complejos (climáticos, tecnológicos y democráticos) que ninguna escuela, por sí sola, alcanza a abordar. En efecto, los llamados contemporáneos a repensar el papel de la empresa y de la organización en la sociedad apuntan hacia un mismo horizonte. Investigaciones recientes destacan la importancia de la sostenibilidad como principio transversal (Matos y Schleper, 2024), el propósito como eje articulador de la gestión (Durand y Huynh, 2024), la dignidad humana como criterio ineludible (Haarjärvi y Laari- Salmela, 2024) y la conciencia en la vida organizacional (Kumprang
y Tejativaddhana, 2024). Más que corrientes aisladas, estos aportes confluyen en un objetivo compartido: dotar a la administración de un sentido ético y social más profundo, capaz de responder a las crisis de nuestro tiempo. Mirar el campo a través de sus tensiones, y no solo de sus etiquetas, permite identificar nudos conceptuales y prácticos donde hoy se juega el rumbo de la disciplina:
En vez de zanjar estas tensiones, se propone investigarlas. Ellas pueden convertirse en programas de trabajo que crucen diferentes es- cuelas; por ejemplo, para medir la dignidad en los procesos (humanista
+ operacional), rediseñar portafolios para límites planetarios (Gestión de operaciones + sostenibilidad), orquestar autonomía con límites (Capacidades + institucional), y valorar la escalabilidad (estrategia + desarrollo territorial). En este sentido, nombrar las tensiones es empezar a operacionalizar la discusión.
Pensar la administración desde el Sur Global supone, además, re- conocer que nuestras preguntas no son las mismas que en los países donde se consolidó la disciplina. En América Latina, la investigación en administración ha estado atravesada por la colonialidad epistémi-
ca, que ha privilegiado la importación de modelos foráneos frente a la construcción de teorías situadas (Alcadipani y Faria, 2014). Desde los años ochenta, autores como Dávila (1980) y Ogliastri (1982) advirtieron sobre la necesidad de vincular la disciplina con las realidades históricas, sociales y políticas de la región. Más recientemente, Gonzales-Miranda y Misoczky (2023) han señalado que pensar las organizaciones y la administración desde el Sur implica abrir espacio a experiencias comu- nitarias, solidarias y territoriales, que rara vez encajan en los cánones dominantes del Norte hegemónico. Calderón recupera esa intuición al preguntarse si no es éste el momento de gestar nuevas escuelas, no copiadas, sino gestadas en diálogo con las particularidades de nuestros contextos.
Si aceptamos esta invitación, surge la necesidad de plantear también una agenda de investigación para los próximos años. Una agenda que no sea de una revista en particular, sino de la comunidad académica que se interroga por el sentido y el rumbo de la administración. Esta agenda podría incluir, entre otras líneas, el estudio de los fundamentos onto- lógicos y epistemológicos de las escuelas existentes y emergentes; la investigación sobre cómo distintas concepciones de ser humano -desde el homo economicus hasta el homo empathicus- configuran prácticas de gestión diferenciadas; el análisis crítico de las responsabilidades socia- les, ambientales y políticas que asumen las organizaciones en contextos de desigualdad estructural; la exploración de formas de organización alternativas en comunidades locales, cooperativas y movimientos so- ciales; y el examen de cómo las tensiones globales (cambio climático, digitalización, crisis democráticas) demandan nuevas configuraciones del pensamiento administrativo.
No se trata de construir un listado cerrado, sino de proponer hori- zontes de indagación para traducir el debate planteado por Calderón en programas de investigación colectivos y sostenidos. La riqueza de la administración como campo radica en su capacidad de renovarse y de ofrecer marcos de comprensión pertinentes frente a desafíos que cambian con rapidez. Lo que está en juego no es sólo una discusión académica, sino la posibilidad de que la disciplina mantenga su rele- vancia social en un mundo en transformación.
La propuesta que plantea Calderón no es cerrar el debate en torno a una definición única de escuela, sino abrirlo. Tal vez el verdadero valor de su carta esté en recordarnos que la administración no puede limi- tarse a ser técnica instrumental; debe ser también espacio de reflexión
crítica, de creación de conocimiento pertinente y de orientación hacia el bien común. En esta perspectiva, la pregunta no es sólo qué escue- las existen, sino qué nuevas preguntas y horizontes de investigación necesitamos cultivar.
Asumir pluralismo no implica relativismo. Al contrario, propone cri- terios de calidad acordes con el objeto, por ejemplo: a) triangulación fuerte (datos, teorías y métodos); b) diseños mixtos secuenciales que conecten explicación y comprensión; c) comparación controlada entre territorios (muy similares/muy diferentes); d) analítica de procesos y trazabilidad de decisiones para aprender de implementaciones; y e) ciencia abierta proporcional al riesgo (metadatos, cuadernos de código, resguardos éticos). Este modo de investigar honra la complejidad sin abdicar del rigor. Desde este marco, se invita a la comunidad a avanzar en líneas de investigación que traduzcan el pluralismo en evidencias comparables, aprendizaje colectivo y soluciones situadas. Definido el cómo investigamos, corresponde delinear el qué; a continuación, se presentan cinco líneas de investigación que operacionalizan estos criterios en agendas acumulativas.:
¿Cómo se crean y distribuyen el valor y los riesgos en emprendimientos comunitarios, cooperativas y plataformas locales? ¿Qué métricas de desempeño respetan lógicas territoriales sin perder comparabilidad?
Estas líneas son invitaciones, no fronteras: pueden tejerse en progra- mas y consorcios interinstitucionales con criterios de logro verificables (por ejemplo, mapas de capacidades, bancos de estudios de caso con datos FAIR2, repositorios de instrumentos, glosarios bilingües y marcos comparativos Norte-Sur).
La revista Lúmina quiere recoger esta invitación y hacerla extensiva a toda la comunidad académica. Convocamos a nuestros lectores, inves- tigadores y profesionales a participar activamente en esta conversación. Sus aportes, ya sea desde la teoría, la investigación empírica o la re- flexión sobre la práctica, serán esenciales para continuar construyendo este debate colectivo. Las páginas de la revista están abiertas para que podamos, entre todos, explorar los fundamentos, las tensiones y las posibilidades de las escuelas de pensamiento en administración. Desde Lúmina proponemos promover formatos que catalicen este debate; por ejemplo, ensayos contrastados (dos miradas sobre el mismo problema), notas de campo (breves hallazgos aplicados), replicaciones contextua- lizadas, protocolos de investigación y debates de política pública con foco en gestión. Propondremos dossiers temáticos, por ejemplo, sobre gobernanza de transiciones, economías populares y medición de va- lor social; se podría abrir una sección de glosarios comparados y otra de instrumentos (escalas, guías, código) para acelerar investigación acumulativa. La ambición es simple, que la conversación no se quede en diagnóstico, sino que produzca infraestructura intelectual y práctica para el campo.
Más que concluir, este editorial quiere dejar planteada una tarea: continuar conversando. Porque sólo a través del diálogo plural y crí- tico podremos avanzar en la construcción de marcos que orienten a la administración hacia una mayor relevancia académica y una mayor pertinencia social.
![]()
Marco para que los datos de investigación sean Localizables (Findable), Accesibles (Accessible), In- teroperables (Interoperable) y Reutilizables (Reusable). No significa necesariamente “datos abiertos”: pueden ser abiertos o con acceso controlado, pero siempre bien descritos y legibles por máquinas.
Alcadipani, R., & Faria, A. (2014). Fighting Latin American marginality in “international” business. Critical Perspectives on International Business, 10(1–2), 107–117. https://doi.org/10.1108/cpoib-11-2013-0047
Calderón, G. (2025). Escuelas de pensamiento en administración: ¿Reto para la academia del Sur Global? Carta al editor. Lúmina.
Christofi, M., Hadjielias, E., Hughes, M., & Plakoyiannaki, E. (2024). Advancing research methodologies in management: Revisiting debates, setting new grounds for pluralism. British Journal of Management, 35(S1), 24–35. https://doi.org/10.1111/1467-8551.12791
Dávila, C. (1980). La crisis de la educación en administración en Colombia.
Revista EAFIT, (39), 20–35.
Gonzales-Miranda, D. R., & Misoczky, M. C. (2023). Pensar los estudios organizacionales desde la realidad de su objeto de estudio. Innovar, 33(90), e111790. https://doi.org/10.15446/innovar.v33n90.111790
Ogliastri, E. (1982). Investigaciones en administración. En Memorias II Encuentro de Investigadores en Administración (pp. 121–127). Cali: Icfes– Universidad del Valle.
Durand, R., & Huynh, C.-W. (2024). Corporate purpose research: Streams and promises. Organization Theory, 5(3), 1–11. https://doi.org/10.1177/27550311241283390
Haarjärvi, T., & Laari-Salmela, S. (2024). Site-seeing humanness in organizations. Business Ethics Quarterly, 34(1), 60–96. https://doi.org/10.1017/beq.2022.12
Kumprang, K., & Tejativaddhana, P. (2024). Mechanisms of organizational mindfulness on employee engagement. Administrative Sciences, 14(6), 121. https://doi.org/10.3390/admsci14060121
Matos, S. V., & Schleper, M. C. (2024). Beyond the new normal for sustainability: Transformative OSCM approaches for the 2 °C targets. International Journal of Operations & Production Management, 44(13), 263–289. https://doi.org/10.1108/IJOPM-06-2024-0487
![]()